Con un pie en tres países: Holanda, Bélgica y Alemania

Saludos cosmonautas,

¡ya estamos de vuelta después de unas merecidas vacaciones! Sin duda se han hecho cortas, pero lo cierto es que las hemos aprovechado y tenemos muchas cosas que contaros, algo que haremos durante las próximas semanas, intentando racionar para no saturaros de tantos canales y quesos holandeses.

Lo cierto es que, aunque nuestro destino principal en este viaje ha sido Holanda, hemos tenido la ocasión de pisar tierras alemanas, belgas y holandesas en pocos días, es más, no mentimos cuando os decimos que hemos tenido UN PIE en los tres países al mismo tiempo, y es que algo de bueno debe tener calzar un 49…

En esta foto podéis ver el pie de Urías atravesando al mismo tiempo las fronteras de Bélgica, Alemania y Holanda. Esto es lo que se llama un punto trifinio, en el que convergen en un mismo punto geográfico las fronteras de tres países distintos. Éste en concreto, llamado “drielandenpunt” en holandés, se encuentra en Vaalserberg (Monte Vaals), en la localidad holandesa de Vaals. Está claro que no todo el mundo tiene el pie de Urías, y por lo tanto es difícil pisar con uno solo los tres países, pero sí hay algo que todos podemos hacer… ¡sentar el culo en los Bélgica, Holanda y Alemania!

Hay que reconocer que aparte de la peculiaridad de este trifinio (hay unos 157 en el mundo), otra de las gracias de subirse a Vaals es que es la montaña más alta de Holanda, ¿y qué altura creéis que llega? ¡A unos “vertiginosos” 321 metros de altura! Seguro que la mayoría de vosotros estaréis acostumbrados a ver colinas de este tipo desde cualquier ventana, pero lo cierto es que más que Países Bajos, a Holanda habría que llamarla País Plano.

La visita a Vaals tuvo un tercer y suculento atractivo. Seguramente subir a una montaña de 321 metros (y encima hacerlo en coche hasta la cima) no es una gran hazaña, y tampoco vale la pena acercarse hasta aquí a no ser que caiga cerca de tu itinerario, pero hay un restaurante en la cima que puede justificar el trayecto, y es que sirven unos wafels (gofres) realmente espectaculares (entre otras “delícias” holandesas, siempre contundentes).

Pero hay otras cosas interesantes qué hacer si uno se encuentra en el “drielandenpunt”, y es visitar la ciudad Alemana de Aachen (también conocida como Aquisgrán), que fue la ciudad que primero ocuparon los americanos en la Segunda Guerra Mundial, también se dice que es donde los criados del Conde de Sándwich crearon el ídem, y además es el hogar de la Catedral de Achen, una fantástica iglésia Patrimonio de la Humanidad de estilo carolingio, que realmente impresiona.

Por fuera ya es una catedral bastante imponente, con muchos detalles, pero lo cierto es que nos pilló desprevenidos su espectacular interior, del cual no hacen justicia nuestras fotos…

También era especial el fuerte olor a incienso que se podía respirar en el interior…

Las vidrieras eran simplemente espectaculares, enormes, colosales…

Y lo mejor es que no tuvimos que pagar para entrar, y eso no es muy habitual en monumentos de este tipo. Donde invertimos entonces ese dinerito que nos habíamos ahorrado fue en comer. En la misma plaza donde se encuentra la catedral encontramos un restaurante con un nombre que nos hizo pensar en cierta “novela gráfica” muy famosa…

¡Y hasta aquí nuestra primera crónica de las aventuras en tierras holandesas! (Bueno, en realidad más en tierras alemanas que otro sitio.)