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29
may
12

¡Quiero leer manga! ¿Por dónde empiezo?

Saludos cosmonautas,

sea por el motivo que sea quieres volver a leer manga, quizás no has leído nunca nada y quieres empezar, o antes leías y lo dejaste porque te echaste novia, o te pasaste al cómic europeo o americano. Incluso, es posible que no hayas leído nunca un cómic en tu vida (lo tuyo es grave), y lo que más te atrae es el manga. Da igual cual sea tu historia, hoy voy a proponerte el mejor itinerario que puedes seguir para introducirte en la senda del manga (aunque siempre dentro de mi visión subjetiva y experiencia propia – ya que hay mucho más de lo que yo propongo). Y no es cosa sencilla, ya que el mundo del manga puede ser muy variado, mucho más que el cómic americano, e incluso el europeo. Aunque algunos vean el manga como un “estilo”, eso no puede estar más lejos de la verdad; hay manga de todo tipo, hay un manga para cada persona. Y por eso, te he preparado 8 posibles caminos para tu iniciación, escoge primero el que más encaje contigo, luego puedes leer los demás:

1.”Soy un gafapasta,  reconozco que sólo leo novelas gráficas chachi-guais, pero me gustaría empezar a leer manga. “

No te arrepentirás, no es un mal momento para el manga más gafapastoso, ya que a pesar de que Ponent Món cerró el grifo (Taniguchi aparte), Astiberri ha cogido el relevo con sus ediciones de calidad de mangas clásicos y más dirigidos a los adultos. Si sigues estos consejos, puedes llegar a convertirte en un auténtico “gafotaku“.

La antesala para cualquier gafapasta el mundo del manga siempre ha sido Jiro Taniguchi, que empezó a petarlo con “Barrio Lejano” (o “Barri Llunyà” en su edición en catalán). Ponent Món ha seguido editando trabajos suyos, y si ya has leído este, hay muchos otros como “Un zoo en invierno” o “El gourmet solitario” que te pueden gustar. El problema es que  muchos de estos lectores apenas pasan del umbral, y no van un poco más allá, y no llegan a Mizuki o Tatsumi, dos autores que publica Astiberri y que valen la pena.

Shigeru Mizuki lo petó bastante con su biografía de “Hitler”, pero quizás sea más representativo de su obra “Nononba” y “Kitaro”, sus obras sobre los yokais (demonios, duendes, etc., japoneses). Por otro lado, Tatsumi se ha hecho famoso en nuestro país por “Una vida errante“, su biografía como dibujante de manga, que nos explica en dos volúmenes como se creó el “gekiga“, el manga para adultos (que no erótico necesariamente), toda una revolución en su momento. Se podrían encontrar paralelismos con lo que hizo Will Eisner al pasar del “comic-book” a la “novela gráfica” (con muchos matices). Pero también podéis encontrar, ya descatalogados, recopilatorios de historias cortas de Tatsumi que publicó Ponent Món (“Venga, saca las joyas” o “La gran revelación”) a precios ridículos. Por cierto, Tatsumi fue de los primeros mangakas en ser publicados en nuestro país, concretamente en El Víbora, pero por entonces nadie hablaba de manga.

Ahora ya has empezado a leer manga, muy bien, bravo chaval. Quizás incluso serías capaz de leer otras cosas. Estás preparado para leer los puntos 2 y 5, e incluso el 8  si te va el terror.

2.”Siempre me ha echado un poco para atrás la estética manga, y todo el rollo Dragon Ball de luchas interminables. Pero me gusta el cómic en general.” 

Eres un claro candidato a empezar a leer Urasawa. Si eres catalán, quizás conozcas “Cinturó Negre” o “Yawara”, pero lo que te voy a recomendar de este autor, no tiene nada que ver. Naoki Urasawa es seguramente uno de los autores de culto del momento, pero además de éxito. Tiene un estilo muy personal de dibujar, que aunque puede identificarse como manga, se aleja de los típicos estereotipos que todo el mundo tiene en mente. Pero dibujo aparte, cuenta grandes historias, principalmente thrillers llenos de sorpresas y giros de guión.

Quizás su obra más popular sea “Monster”, que ahora encontrarás en las tiendas en una buena edición de Planeta, aunque costando algunos eurillos. Es un thriller sobre la persecución de un psicópata por parte de un médico que le salvó la vida de pequeño, pero que acaba siendo acusado de algunos de sus crímenes.

Aunque todo el mundo dice que “Monster” es su gran obra (y lo es), yo personalmente tengo debilidad por “20th Century Boys“. Es la historia de un grupo de amigos de infancia, que descubren con terror que algunas de sus fantasías infantiles están empezando a cumplirse, y se ven empujados a salvar el mundo por la responsabilidad que tienen en ello. Una historia fantástica, con unos personajes entrañables, llena de sorpresas y un toque nostálgico. Y si queréis más de Urasawa, no hace mucho se publicó “Pluto”, el remake que hizo de una historia del Astro Boy de Osamu Tezuka. Y ahora en curso tenéis “Billy Bat”, pero mejor dejadlo para después.

¿A que el manga no está tan mal? Y no, no todo son chicas con ojos grandes y vestidas de colegialas. Por cierto, el punto 1 también es recomendable para ti, e incluso el 3 y el 7. 

3.”Hace mucho tiempo que no leo manga. Yo leí Video Girl Ai y Kimagure Orange Road hace años, pero me quité del asunto. ¿Por dónde puedo empezar a reengancharme?”

Entiendo que no te cierras a ningún tipo de manga, pero también que ya tienes una edad si leíste esos dos clásicos que publicó Norma a mediados de los noventa. Con lo cual, el Shonen puro y duro no es lo tuyo, y como yo, buscas algo más. Pues aunque no podríamos decir que el mercado manga sea todo lo que esperábamos que fuera en esos tiempos lejanos, ahora encontrarás algunos productos interesantes, que se salen de lo habitual. Un ejemplo claro lo tenemos con una reciente novedad, “Las vacaciones de Jesús y Buda”, un manga que cuenta la historia de como Jesús y Buda bajan a la tierra, y más concretamente a Tokyo, para pasar unas vacaciones entre los humanos. Lógicamente, es una obra de humor, que algunos pueden considerar irreverente, pero no lo es tanto. En la misma línea, pero con un humor mucho más cafre, puedes encontrar “Detroit Metal City“, una serie que ha llegado a los seis tomos (y dudamos que llegue a más), pero que vale la pena. Trata sobre un chaval que quiere triunfar en el mundo del Pop gafapastoso (¡atento gafapasta!), pero que acaba sin quererlo liderando una banda de Metal satánica que la lía en cada concierto. Humor escatológico, pero también una interesante parodia del mundo del Metal y el del  Pop.

Pero si hay una obra que lo está petando, quizás como lo petó “Video Girl Ai” en su momento, es “Bakuman”. Y si ya eras lector, es una muy buena obra para volver al redil. Nos cuenta la historia de un par de chavales que quieren triunfar como mangakas, y su objetivo es conseguir una serie de éxito en la Shonen Jump. A partir de aquí, empieza una apasionante descripción de como funciona el mundo del manga en Japón. Vemos todos los pasos que tiene que seguir un dibujante para llegar arriba del todo, y también como funcionan las cribas que hacen las editoriales, así como las decisiones para seguir o parar una serie. El nivel de detalle es espléndido, pero esto no lo convierte en un manga aburrido. Todo lo contrario, siguiendo el espíritu Shonen Jump, está narrado con mucho dinamismo y emoción. Hay por en medio una trama romántica que, por ser secundaria, no molesta.

Bien, ahora que ya has vuelto a leer manga, puedes leerte todos los demás puntos, para seguir indagando.

4. “Oye no, que a mi también me gustan las hostias y las chicas con ojos grandes. Ya sé que no eres el más apropiado para hablar de Shonen, ¿pero algo habrá que me puedas recomendar, no?”

Algo, poco pero algo hay. Aunque les he dado oportunidades, no he conseguido enganchar con cosas tipo “Naruto”, “One Piece”, etc. No digo que no estén bien, pero no es lo que me gusta leer actualmente (¿será tema de edad?). Pero hay un Shonen que sí leo de vez en cuando, y siempre lo disfruto. Es “Gintama”, publicado por Glénat, que nos presenta una curiosa acronía, que recrea el momento en que las “naves negras” del Comodoro Perry obligaron a Japón a abrir las puertas el mundo, pero cambiando los americanos por extraterrestres y naves negras por naves espaciales. Los protagonistas son una pandilla de inadaptados que trabajan haciendo cualquier recado. Es un humor a veces absurdo, que no gusta a todo el mundo, pero si conectas con  ese estilo, te encantará. Y como es un Shonen también tiene parte de acción.

Hay otra serie que sigo, y aunque se considera Seinen, al ser realmente un manga de acción, te gustará si buscas este tipo de aventuras. Se trata de “Gantz”, una locura entre la ciencia ficción y el gore, con un argumento “lostiano” que cada vez se vuelve más locura. En definitiva, sangre, tetas y bichos raros, muy bien dibujados y con un ritmo frenético. Aunque si no te gustan los argumentos enrevesados, o más que eso, los argumentos WTF, quizás no sea lo tuyo.

También te puedo recomendar dos manga que se han vuelto a editar ahora, y que quizás leíste en su época. Ambos de “espada y brujería”. Se trata de “Berserk” (que primero se publicó como “Gatsu, el Caballero Negro”), y “Bastard!!”, obra irreverente y con muy mala fama, que ahora ha sido redibujada completamente por su autor, añadiendo más erotismo (o pornografía), y que se ha editado en un formato de lujo.

Pero por supuesto, si te va el Shonen puro y duro, tienes Naruto, One Piece, Bleach o Full Metal Alchemist como algunos de los manga de más éxito del momento, y por algo será.

Oye, y si llegas a cosas como “Berserk”, quizás ahora se te ocurre dar el salto a mangas de “hostias” pero de carácter más histórico, prueba con el punto 6. 

5.”No me interesa mucho el manga en general, pero sí me interesa la historia de los cómics, y me gustaría conocer los orígenes del manga.” / “Me gusta todo tipo de manga, me gustaría saber de donde viene todo lo que leo.”

Aunque las motivaciones no surgen de la misma forma, en el fondo buscáis lo mismo. Así que esto va para vosotros dos. En realidad, en nuestro país, no hay un gran interés por conocer la historia del manga. La gente tira de los últimos bombazos y ya está, no les interesa para nada saber de donde viene todo esto, y mucho menos son capaces de apreciar lo que se hacía en el pasado. Así que sois raros.

Básicamente lo que se ha editado aquí de manga clásico es Osamu Tezuka, ya que ser el Dios del Manga tiene algo de caché a pesar de todo. Por supuesto que se han sacado algunas obras antiguas que no son suyas, y para ello podéis repasar el punto 1. Pero hagamos un breve repaso de la Obra de Tezuka publicada aquí.

Las colecciones más largas son “Astro Boy” y “Black Jack”, dos clásicos absolutos, así que comprarse al menos un tomo es obligatorio para conocer dos de sus personajes más populares. El primero de ellos todo un icono Pop no solo en Japón, sino casi a nivel internacional. Otras obras largas que se han publicado son “Adolf”, “Buda”, “Fénix”, que se consideran sus mejores trabajos, y que podrían entrar en la categoría “gafotaku” del punto 1. “Adolf” fue reeditada hace poco en un formato de lujo, y aunque el precio sea algo elevado, vale la pena hacerse con ella. “Buda” y “Fénix” va a requerir algo más de trabajo para encontrar los distintos números, pero también son obras muy importantes.

Hasta aquí hemos hablado de los que son seguramente los manga de Tezuka más populares que se han editado en nuestro país, pero hay más, quizás con menos prestigio, pero que no dejan de ser grandes obras. Hablamos sobretodo de la llamada “época oscura” de Tezuka, cuando se puso a hacer obras que encajaban con el canon gekiga que habían creado Yoshihiro Tatsumi y compañía. Eran obras mucho más duras, con temas más terroríficos, mucho más sexo y violencia. Aquí podríamos meter las obras que publicó Mangaline, “Oda a Kirihito” y “Ayako”, ambas descatalogadas, y por lo tanto no serán muy fáciles de encontrar. Pero os recomiendo hacer la búsqueda. Especialmente en lo que respecta a “Oda a Kirihito”, donde veremos a un Tezuka espléndido a la hora de jugar con la composición de las viñetas, pero también en una historia dura y cruel como se han visto pocas, quizás sólo superada por “MW” (esta ya publicada por Planeta), que nos presenta a uno de sus personajes más sádicos y perversos que haya escrito jamás. Una historia de terrorismo, violencia, homosexualidad, religión y bajezas humanas, que os dejará con mal cuerpo.

Mención aparte merece el tomo “Bajo el aire”, editado por Dolmen, un tomo recopilatorio de historias cortas del maestro, que puede servir de introducción a esa época más “adulta” del Dios del Manga. Hay historias muy buenas, y otras no tanto, pero vale la pena ver la variedad de historias.

No hemos incluido aquí algunas de sus primeras obras como “La nueva isla del tesoro”, “Metropolis”, “Lost World” o “Next World”, ya que quizás sean más difíciles de entrar si no estás acostumbrado al estilo Tezuka, pero puedes leer todo lo que  hemos escrito sobre los manga de Tezuka (incluyendo los que no hemos nombrado) clicando aquí.

Hay mucho Tezuka por descubrir, lástima que en lo que se refiere a “manga clásico” realmente hay poco más. Aunque en el punto 6, algo encontrarás, con un género importante si te gusta “la historia”, tanto la del cómic como la de Japón. 

6. “Pero a ver, mucho japonés, mucho japonés, pero no me has hablado de samurais, ¿dónde están?”

No te estreses, sea porque hay mucha producción, o porque los tópicos tiran, tienes muchos manga de samurais a tu disposición. No te voy a hablar de todos, sólo de los que he leído y que creo pueden servirte ya sea por que buscas un tema histórico, o porque quieres ver katanazos a diestro y siniestro.

El Rey del Manga de Samurais en nuestro país es Hiroshi Hirata, ya que Editores de Tebeos (antes Glénat) llevan un tiempo editando sus obras. “Héroes Anónimos” puede ser una buena forma de empezar, ya que nos cuenta distintas historias teóricamente reales sobre samurais (Hirata es un estudioso del tema), y además se puede ver lo sofisticado y realista del estilo del maestro. Quizás tiene menos impacto visual “La venganza del guerrero repudiado”, pero es una gran historia que fue censurada durante muchos años en Japón por tratar el tema de las castas, según se decía, de forma denigrante.

Pero si lo que se busca es adentrarse en los manga de samurais con un clásico muy popular, se puede probar alguno de los tomos de “El lobo solitario y su cachorro” de Kazuo Koike y Gôseki Kojima. Manga mítico que ha sido llevado a la pantalla en múltiples ocasiones, y que incluso contó con Frank Miller y Bill Sienkiewicz como ilustradores de portadas en su edición americana. Seguramente es mucho menos realista que los de Hiroshi Hirata, pero su impacto ha sido mucho mayor (se puede ver referenciado en muchos sitios, incluso hay un pequeño guiño a una de sus películas en Kill Bill vol.2).

No es un clásico, y además es un manga muy particular, “Takemitsu Zamurai”, podría entrar perfectamente en el grupo 1, los manga más “gafotakus” de todos, pero lo meteremos aquí por ser un manga sobre samurais tremendamente original, no sólo por su argumento, sino por el estilo de dibujo más raro que encontrarás en los mangas publicados aquí.

Por otro lado, ahora mismo estoy en proceso de leerme uno de los manga de samurais más populares que se han editado aquí: La Espada del Inmortal. Es una manga de samurais mucho más moderno en comparación, pero del cual parece que todo el mundo habla bien. Yo apenas he empezado, pero tiene muy buena pinta.

Si has llegado aquí sin pasar por el punto 5, pero te has dado cuenta de que esto de leer obras clásicas como las de Hirata o Okami puede ser de tu interés, quizás te interese probar con el “manga clásico” del punto 5. 

7. ¿No tienes algo menos sesudo que todo esto? Me gusta la estética manga, pero no me van ni las hostias ni las cosas densas. ¿Tienes algo más light?

Por supuesto que hay cosas light, te voy a recomendar un par de manga que podrían ser el equivalente a la música “easy listening” pero en cómic.

El primero de ellos es “Yotsuba!”, una manga que lleva ya 11 tomos publicados, y que por extraño que parezca aún no se ha cancelado. La premisa no puede ser más sencilla, nos cuenta el día a día de Yotsuba, una niña peculiar que vive con su padre, y que se pasa el día descubriendo el mundo junto a sus vecinas, amigas o los amigos de su padre. No hay tramas de ningún tipo, simplemente pequeñas historias cotidianas que se ven magnificadas a través del prisma especial de Yotsuba. Uno de esos mangas que te deja siempre con una sonrisa.

Por último, quizás te pueda interesar “El dulce hogar de Chi”, una manga muy especial porque es en color, y con un estilo de dibujo particular. Una vez más, no encontrarás ningún tipo de trama elaborada. Simplemente la historia de una gatita perdida que es rescatada por una familia. Humor gatuno a manta. El precio es algo caro, pero al ser en color, se convierte en un producto un poco más “premium”.

Ahora puedes pasar el punto 3, ya que quizás alguna de esas propuestas también te resulte interesante, sobretodo por el tema del humor. 

8. “¡Eh! Con lo grande que es el terror japonés, ¿no hay nada que puedas recomendar en esa línea? (sugerido por Etsaibat en los comentarios)

Soy muy fan de uno de los manga “malditos” que publicó Ponent Món hace unos años. Se trata de “Aula a la Deriva“, un fabuloso manga de terror clásico de Kazuo Umezz, un autor, digamos… especial. Ya le dedicamos un post a este fantástico manga, y a su delicada situación después de vender sólo 500 copias. Y aunque para los dos últimos tomos se hicieron tiradas muy limitadas, aún es posible hacerse con todos en varias librerías especializadas.

Uno de los autores “gafotakus” de terror que más se han publicado aquí ha sido Hideshi Hino, especialmente famoso por su manga de “El niño gusano”. Es un estilo muy particular, y por eso no nos extraña que lo haya publicado una editorial como La Cúpula, en lugar de cualquiera de las grandes de siempre. Son mangas muy retorcidos, y realmente terroríficos, a pesar de esa estética tan particular.

Shigeru Mizuki es otro autor considerado “de terror”, aunque en realidad sus mangas no dan tanto miedo como los que te he recomendado aquí. Aún así, puede gustarte, así que pasa al punto 1, y después fíjate en Gantz en el punto 4.

Capitán, no veo reflejado mi perfil en ninguno de los puntos que mencionas, ¿el manga no es para mi? 

Si nada encaja contigo o crees que falta algo, no dudes en decirlo en los comentarios. Aunque no estamos en Japón, sigo pensando que hay suficiente variedad para que cualquiera con un mínimo interés por los cómics encuentre algo. Incluso aunque tengas que buscar en ediciones antiguas. Piensa también que todas estas recomendaciones se basan en cosas que he leído personalmente, y hay mucho más ahí fuera.

Hasta aquí nuestra modesta guía de introducción al manga para (casi) todo tipo de públicos.

22
may
12

“I am a hero”, zombies a la japonesa

Saludos cosmonautas,

debo empezar este post recomendando que os leáis el que hizo en su momento Marc Bernabé en su blog Mangaland sobre este mismo manga del que os queremos hablar desde la Arcadia. Más que nada, porque fue gracias a ese post que descubrí este fantástico manga de Hanazawa Kengo, “I am a hero”. En realidad, me puse a leer el manga incluso antes de leer el post, ya que sólo me hizo falta un tweet de Marc para ponerme a buscar alguna traducción del mismo (que afortunadamente encontré en una magnífica web que me recomendó el gran chusetto). Y quedé realmente impresionado sólo con las primeras viñetas.

Sabiendo ya de antemano que se trata de un cómic “de zombies”, seguramente a muchos les sorprenderá que en el primer tomo apenas pasa nada relacionado con la infección. El autor se atreve, o se da el lujo, de presentarnos poco a poco la historia de su protagonista, Suzuki Hideo, un mangaka mediocre, con tintes otakus y esquizofrénicos, que trabaja de ayudante para otro mangaka. En esas primeras páginas veremos como es su vida, no muy satisfactoria, e incluso se abrirán nuevas posibles líneas argumentales que te pueden hacer pensar que estás ante otro Bakuman (algo más marginal). Pero al final del tomo todo aquello que se había construido hasta el momento se va a pique. Y aunque pueda resultar algo extraño y desconcertante, considero que es un gran acierto por parte del autor, ya que el shock ante el suceso zombie es mucho más impactante, y consigue dejarte esa sensación de que quedan cosas por resolver, y que nunca más serán resueltas. En definitiva, lo que realmente pasaría si el mundo se fuera a la mierda.

Marc Bernabé describía también este manga como tremendamente japonés; y no puedo estar más de acuerdo en esta afirmación. Muchos de los mangas de éxito apenas muestran rasgos de la cultura japonesa, porque pasan en mundos imaginarios, o aunque transcurran en Japón, tienen esa “estética manga” que hasta cierto punto desjaponiza a los personajes. Pero “I am a hero” es uno de esos pocos mangas que he leído en la que los japoneses tienen cara de japoneses. Precisamente, lo que destaca por encima de todo es su fenomenal dibujo. Muy realista, pero no por ello falto de dinamismo y expresividad, ya que el autor se permite deformar a los personajes en plan cómico siempre que sea necesario. También es muy destacable el estilo cinematográfico que utiliza para contar la historia, con algunas secuencias de viñetas simplemente espectaculares (la del avión es tremenda).

Pero lo japonés de este manga no acaba sólo en el aspecto de sus protagonistas, ya que el comportamiento también encaja perfectamente con las ideas que tenemos sobre los japoneses. Ese respeto por la autoridad, el orden, y el colectivo, tiene su efecto en como el protagonista y los demás personajes afrontan la extrema situación, tardando mucho más en aceptar que las cosas han cambiado de lo que es habitual en las típicas pelis de zombies occidentales. Mostrando esa dificultad para el cambio, que tan japonesa resulta ser. Y eso nos pone de los nervios, ya que uno tiene ganas de gritar: ¡son zombies, mátalos a todos! Pero seguramente su reacción sea bastante más verosímil que la del típico héroe occidental que pasa de ser un mindundi a ser un Rambo en cuestión de minutos. Son estos, y mucho más pequeños detalles, los que configuran “I am a hero” como un acercamiento a la japonesa a la temática zombie. De hecho, los zombies/infectados no son los clásicos al estilo George A. Romero, sino algo mucho más retorcido, y una vez más, algo mucho más japonés. Ya que nos pueden recordar más a una Sadako de “The Ring” e incluso a la saga “Tomie”, que al típico zombie de Robert Kirkman en “The Walking Dead”.

Ya sea por el peso de la tradición, o simplemente por la lógica de la supervivencia, en cualquier tipo de obra de temática zombie se acostumbran a repetir algunos esquemas, y “I am a hero”, aunque consigue escapar de muchos de los tópicos (especialmente en los primeros temas), también tiene que claudicar y mostrarnos algunos de esos tópicos narrativos zombies (y esto no es necesariamente malo). Aún así, siempre lo hace con ese estilo tan propiamente japonés. Un ejemplo claro es la trama argumental que tiene lugar en una pequeña comunidad de supervivientes que viven en la azotea de un centro comercial. Tanto el sitio, como las dinámicas que se establecen entre esos supervivientes, son relativamente frecuentes, pero en este manga os podemos asegurar que son algo más retorcidas y desconcertantes, ¡Japanese style!

Terminaremos diciendo que Hanazawa Kengo no ha conseguido con “I am a hero” hacer uno de los mejores manga de zombies que existen, sino que ha conseguido hacer una de las mejores obras zombie que hemos tenido el placer de disfrutar. Ya sea por su estilo visual, su narrativa, argumento, personajes, o por esa capacidad de engancharte y no soltarte hasta haberte leído casi todos los tomos, creemos que es una obra que debería editarse en nuestro país, y que puede llegar tanto a los lectores de manga, los lectores de cómic en general, o simplemente a los aficionados a la temática zombie. ¡Que alguien lo edite ya!

08
may
12

Saló del Còmic 2012: pies destrozados, tiempo aprovechado.


Saludos cosmonautas,

se fue, se terminó, el 30 Saló Internacional de Còmic de Barcelona ya es historia. Un Saló que, como ya hemos comentado, se puede recordar por muchas efemérides: los 20 años de la publicación de Dragon Ball, los 30 años de Planeta deAgostini Comics y del mismo Saló, o los 40 años de Mazinger Z. Había mucho que celebrar, y se celebró. Y ahora toca valorarlo desde nuestro punto de vista totalmente subjetivo. No esperéis que os hablemos de récords de asistencia, o de la cantidad de metros disponibles, sino de nuestra visión como un visitante más.

Lo que sorprende a más de uno al llegar es el protagonismo que tienen los stands promocionales de películas. Ese cabezón gigante de Prometheus, esa pseudo-celebrity de Gran Hermano promocionando la última de Sacha Baron Cohen, o el circuito de tiro GIJoe (aunque ninguno de ellos tan emocionante como los del Capitán América o Thor del año pasado). Sin duda, el matrimonio del cómic con el cine está siendo provechoso, y con la película de “Los Vengadores” ha llegado a un punto álgido. Lo que no tenemos tan claro es que el beneficio sea mutuo.

Ilustración del Rey Mono en el stand de China, el país invitado de este año. ¿Va en serio esta vez?

Seguramente nos repetiremos un poco respecto a otros años, pero una de las ya clásicas críticas a los salones (sean del cómic o del manga), es que apenas quedan ya atisbos de ese “mercadillo” que era antaño. Desde hace años las novedades del mercado editorial son lo que más destaca junto a la ingente cantidad de merchandising. Hay supuestas tiendas de cómics que apenas dedican una pequeña mesa de su stand de más de 6 metros para la lectura, y todo lo demás es para figuras, camisetas y otros objetos. Y en realidad no es nada que no puedas encontrar en casi cualquier tienda especializada.

Los fans de Hora de Aventuras han tenido una presencia destacable en este Saló. ¿Queréis que hablemos de esta pedazo de serie?

Por otro lado, y ya de forma más positiva, la cuestión de las exposiciones ha sido uno de los puntos fuertes. El tema de la robótica da para mucho, y  se ha aprovechado bastante bien el espacio para poder ver las distintas encarnaciones literarias, cinematográficas o en formato cómic de estas creaciones tan asimovianas. Con el plus de poder ver a muchos robots en acción, ya fuera en el “ring” de competiciones, o con Tibi y Dabo soltando rollos al personal.

No es que tenga mucho que ver con los robots (¿el cybermen quizás?), pero nuestros dos Doctors favoritos asomaron la cabeza por la exposición.

En resumen, mucha promoción y novedad y poca chicha, vendría a ser ya la crítica que le hacemos a este salón (y seguramente a los venideros). Pero también es cierto que existe disparidad de criterios respecto a lo que tendría que ser un evento así. Algunos aborrecen totalmente la cuestión comercial y les gustaría ver un Saló que realmente se dedicara a promocionar el cómic como forma de expresión, y no simplemente a vender (algo que compartimos a medias – ya que nos cansa tanta novedad editorial, pero nos gusta que haya tiendas para buscar y escarbar). Para otros, un salón no es interesante si no se sacan noticias editoriales interesantes, o no se pone a la venta el último bombazo. Y no nos engañemos, para muchos, y nos incluimos, un salón es un evento social puro y duro.

Haciendo la mili junto a Marc Pastor (entrevista pirata), creador del término “culturalmente disperso”.

De hecho, a pesar de nuestras críticas, debemos reconocer que la mayor parte de nuestras compras son pura y simplemente novedades. Pero es que este año, la cuestión social nos ha quitado el tiempo necesario para poder revisar los cajones en busca de cosas interesantes. Aún así, no se puede decir que no hayamos aprovechado el tiempo. En breve tendréis un vídeo que realizamos con Àlex Santaló, dibujante y Marvel Zombie, en el que nos explicará todo lo que hay que saber para reengancharse al mundo Marvel. El domingo fue seguramente el día que mejor aprovechamos. Pudimos podido grabar un interesante reencuentro de dos veteranos saloneros que estuvieron trabajando en el stand de Dragon Ball hace 20 años (algo que veréis en el documental que tenemos en el horno). Hubo tiempo de pasar por Catalunya Radio para hacer nuestras valoraciones del Saló, y volvimos corriendo a la Fira de Barcelona para ver Free Acid, el cortometraje culturalmente disperso de Víctor Recort que nos dejó muy buen sabor de boca.

Gina Tost y Jordi Sellas, en plena discusión sobre el Saló. Podéis recuperar el podcast del programa clicando aquí.

Pero uno de los puntos álgidos de este domingo no lo vivimos dentro del propio Saló, sino a unos pocos metros, en el lobby del Hotel Plaza Catalonia. Y es que allí tuvimos el placer y el honor de poder estrechar la mano que creó a uno de los iconos de treintañeros y cuarentañeros de nuestro país. Mazinger Z, Devilman o Cutey Honey son algunas de sus más famosas creaciones, y Go Nagai, el nombre, el hombre. Aunque todo hay que decirlo, quedó algo empequeñecido a nuestro lado.

La camiseta de Kamen Rider que llevo no es por casualidad. ¿Alguien sabría decirme qué relación tiene con Go Nagai?

Además, podemos considerarnos unos afortunados, ya que finalmente conseguimos apoderarnos de una las codiciadas estampitas dedicadas. No es un dibujo dedicado, pero no podemos quejarnos en absoluto.

Para terminar, os dejamos la foto de las compras saloneras. Bastante variadas, y es que ya cada vez nos estamos dispersando más en cuestión comiquera. Y ahora sí, nos despedimos de este Saló que, a pesar de las críticas, sigue siendo un evento que disfrutamos al 100% cada año, y en el que nos dejamos los pies de tantas horas recorriendo de punta a punta el recinto. Que siga siendo así 30 años más.

04
may
12

Saló del Còmic 2012 de Barcelona: los 20 años de Dragon Ball

Saludos cosmonautas,

ayer mismo se inauguró la 30ª edición del Saló del Còmic de Barcelona, una fecha ya de por si a celebrar, pero para nosotros coincide con otras efemérides importantes. Primero, celebramos los 20 años de nuestro primer Saló, que por entonces se celebraba en el Mercat del Born, y que recuerdo muy bien por dos motivos. El primero, porque mi padre me  atropelló un pie con el coche justo al bajar para ir al Saló. El segundo, porque pude conseguir por primera vez material “oficial” de Bola de Drac. Y es que ese Saló coincidía con la inminente publicación del manga de Dragon Ball/Bola de Drac en su ya histórica serie blanca (siendo las dos primeras ediciones no japonesas de dicho manga), y en el stand de Planeta entregaban postales y un librito con imágenes de la serie, para acompañar la exposición dedicada a Toriyama.

Abajo en pequeño pone: “Esta fotocopia cuenta con la autorización expresa de los titulares de los derechos.” Es decir, se trata de una “fotocopia original y oficial”, el concepto tiene tela.

Para celebrar tan importante aniversario, la gente de Planeta regalará en este Saló un facsímil de ese primer número de la serie blanca con algunos textos extra que recuerdan esa entrañable época. Y podéis estar seguros que esto nos servirá para nuestro proyecto sobre los 20 años de manga y anime. Aprovecharemos el tiempo en este salón.

Por cierto, nota curiosa. El mismo año que celebramos estos 20 años del primer desembarco manga en el Saló del Còmic de manos de Dragon Ball, todo el mundo está hablando del espectacular stand de China, país invitado en esta edición. Una metáfora con múltiples interpretaciones.

Pero no sólo de manga vive el culturalmente disperso (si no, no sería disperso), y hay muchas otras cosas que nos interesan de este salón. De entrada, descartamos ya intentar conseguir una firma de Go Nagai, creador de Mazinger Z, ya que parece que el señor no tiene muchas ganas de dibujar o firmar, y simplemente regalará algunas estampitas a los afortunados ganadores de un concurso. Sin comentarios.

Como ya sabréis, el tema principal de este Saló son los robots, uno de esos grandes iconos de la ciencia ficción que tanto gustan aquí en la Arcadia; y que tan buena relación tienen con los japoneses, se podría añadir. Hace ya unos días acudimos a la exposición “Almas de Metal” de Cels Piñol en el Hotel Anglí, que forma parte del conjunto de actividades robóticas saloneras. Y ahora nos quedaría ver la exposición “local”, titulada “Robots en su tinta”, que hace un exhaustivo repaso a los robots de la literatura, el cine o el cómic. El visitante, incluso podrá interactuar con algunos robots parlanchines que pulularán por la Fira de Barcelona.Y si no tenéis suficientes robots, la gente de Phenomena Experience ha montado una maratón robótica en el Cine Urgel (Matrix+Almas de Metal+Programado para Matar).

Pero volvamos a Cels Piñol otra vez, ya que el domingo a las 19h podremos verle en acción en un corto dirigido por Victor Recort, quien emulará a Kevin Smith contando una historia de amor de un fanboy. Titulado “Free Acid”, el corto también se inspira en series como The Big Bang Theory y Spaced. Curiosamente conocimos a Víctor en el pasado Saló, y ahora por fin se estrenará, un año después.

Estas son sólo algunas de las múltiples actividades que nos depara este fin de semana, y encontraréis muchas más en la web de Ficomic. Para terminar, os dejaremos con algunas de las compras que tenemos en mente para este Saló. Aunque como siempre, nos gusta encontrarnos con sorpresas y rebuscar entre los cómics antiguos (sí, antes el Saló servía para eso más que para las novedades).

BASTARD!! de Kazushi Hagiwara (Complete Edition)

Ya compramos en su momento la primera edición de Planeta de Agostini, y nos encantaba. Sí, tiene muy mala fama el manga, pero nos partíamos el culo y había muchas bromas sobre Metal. Lo que ahora edita Planeta no es la típica reedición, sino que el autor ha redibujado el manga por completo. Y os podemos asegurar que la cosa ha cambiado mucho, muchísimo. Tanto, que ahora más que un manga de espada y brujería con tintes eróticos, se ha convertido en un manga porno con tintes de espada y brujería. Así de claro. Ya sea por curiosidad, o nostalgia, nos haremos al menos con el primer volumen.

LAS VACACIONES DE JESÚS Y BUDA de Hikaru Nakamura

Desde que leímos por primera vez en Mangaland sobre este manga, se había convertido en uno de esos mangas que te encantaría que editaran, pero para el cual tienes cero esperanzas. Pero Norma Editorial nos sorprende y lo saca. A ver lo que duran las aventuras de Jesús y Buda en la actualidad, siendo compañeros de piso. No, no me refiero a ver lo que duran viviendo juntos, sino a ver lo que dura la publicación de este manga aquí…

SIMIOCRACIA de Aleix Saló

Seguro que la mayoría de vosotros ya sabéis de sobras quien es Aleix Saló, se le empezó a conocer por un vídeo sobre la visita de Ratzinger Z a Barcelona, poco después lo petó con el corto animado sobre la crisis que servía para promocionar su trabajo “Españistán”, y ahora con otro vídeo y “Simiocracia” ha vuelto a dar la campanada. Quizás no tantos recordéis que entrevistamos a Aleix mucho antes de todo este boom, principalmente por su fantástico análisis de la llamada “Generación Burbuja” en el que fue su primer trabajo publicado (viñetas diarias aparte). Vamos, que casi podríamos fardar de tener buen ojo para identificar los nuevos talentos, ¿no?

JUEGO DE POLTRONAS by Nacho Fernández

Nacho Fernández es un clásico de las parodias. Famoso por ser uno de los autores de Dragon Fall, parece que se le ha podido aplicar durante un buen tiempo lo de que uno no es profeta en su tierra. Pero “Juego de Poltronas”, una divertida parodia de “Game of Thrones”, vuelve a demostrar que casi 20 años después sigue siendo capaz de arrancarnos una sonrisa o incluso una carcajada con su forma de pervertir nuestras obras de cabecera. Este ya hemos empezado a leerlo, y que los Stark se hayan convertido en vascos y se llamen Starkagorri, es un puntazo. Se acerca el invierno… se acerca la rasca.

A todo esto podéis añadirle recopilatorios de Marvel varios, puede que el primer número de Mazinger Z, y alguna cosillas más. ¡A disfrutar del Saló! (Mierda, creo que necesitaré más estanterías Billy…)

26
abr
12

Ashita no Joe: del manga al icono social


Saludos cosmonautas,

hoy saldamos una deuda que tenemos con los cosmonautas desde hace tiempo, y especialmente con Marc Bernabé (ahora os contamos porqué). Hace ya bastante tiempo nos pusimos a leer uno de los mangas deportivos más importantes y populares de la década de los 60, “Ashita no Joe” (“Joe del mañana”) de Tetsuya Chiba e Ikki Kajiwara (seudónimo de Asaki Takamori). Y aunque Marc tuvo la gentileza de prestarnos unas bonitas fotos para ilustrar el post, terminamos olvidándonos. Así que vamos a corregir esto.

“Ashita no Joe” empezó a publicarse el 1 de Enero de 1968 y se alargó durante cinco años, hasta el 13 de Mayo de 1973. En 1970 fue adaptado al anime por primera vez, después vendría una película de animación en 1980 y una segunda serie de anime poco después. Más recientemente, hace poco más de un año, se pudo ver una versión live-action sobre la vida boxeadora de Joe Yabuki (aunque tenemos sospechas de que se hizo alguna otra en los setenta). Y aunque este nivel de impacto que hacen suponer todas estas adaptaciones es bastante habitual en la mayoría de mangas de éxito, os podemos asegurar que lo de “Ashita no Joe” es un caso aparte, Joe se convirtió en un icono para muchos japoneses.

El manga nos cuenta la historia de un joven conflictivo llamado Joe Yabuki, que se dedica a robar y crear problemas por todas partes. Durante una pelea, Danpei Tange, un exboxeador, se fija en él y propone entrenarle. Joe Yabuki termina aceptando, pero en realidad acaba tomándole el pelo a Tange, y después de varias trifulcas es detenido por la policía y mandado a un reformatorio. En lugar de tirar la toalla, y con la esperanza de convertir a Joe en un gran boxeador, Tange acaba consiguiendo entrenar a Joe incluso estando encerrado. Allí empieza a forjar amistades y enemistades con otros boxeadores, que le animarán a entrenarse para convertirse en un boxeador de verdad cuando salga del reformatorio (aunque él, desde el minuto uno, siempre cree que es el mejor). Hasta aquí la premisa inicial del manga, que lógicamente seguirá avanzando y creando un par de momentos históricos del manga, desde el propio final hasta la muerte de uno de sus personajes.

La historia no avanza tan rápido como puede ocurrir en mangas más modernos. Se toma su tiempo para explicarnos quienes son los personajes y definir su personalidad, y al leerlo tienes la sensación de estar acompañándoles día tras día, sin perderte casi nada. No se trata de una de esas historias en las que año tras año el protagonista se va enfrentando a nuevos retos, con grandes elipsis, sino que todo se condensa en una época muy determinada de la vida de Joe. Gracias a esa proximidad, a ese contacto más cercano, empiezas a tenerles una estima considerable, y son capaces de emocionarte (lo cual explica el revuelo que causó el manga).

Como os podéis imaginar, siendo un manga de los 60, a día de hoy el dibujo puede parecer anticuado ante los ojos de cierto tipo de lectores. Lo cual no significa que no sea bueno. De hecho, pensamos que Chiba hizo un grandísimo trabajo, con un estilo claro y muy pulido, e incluso con algunas reminiscencias tezukianas evidentes (y con una representación de la acción mucho más comprensible que en algunos mangas deportivos más modernos). Las influencias de Tezuka también se notan en el tipo de humor que se utiliza a lo largo de la obra (bastante inocente, a veces incluso “fujiko-fujiosea”), y que le quita hierro a una historia que en muchos casos es realmente dramática y triste. Los contrastes entre la comedia y el drama son continuos, y eso le da un toque especial al manga.


Como os decíamos, “Ashita no Joe” se convirtió en todo un icono para ciertas clases sociales niponas, que en los años sesenta se encontraban inmersos en un período agitado, pasando por el crecimiento económico, pero también por la lucha estudiantil y muchas protestas que acabaron en nada. De hecho, como nos cuenta Marc Bernabé en su post en Mangaland, el llamado Ejercito Rojo japonés (extrema izquierda armada), al secuestrar un avión se autoproclamaron como los “Joe del mañana” (ya véis, en Japón, hasta los terroristas son otakus).
Pero quizás más increíble que esto, fue la cuestión del funeral. Aunque es de dominio popular, no os diremos quien es el muerto, por si acaso. El caso es que fue tan traumática la muerte de ese personaje, hubo tantas protestas, que se acabó organizando un funeral real para éste. Los fans querían desperdirse de un personaje que habían llegado a querer tanto, que no podían dejarle ir sin dedicarle una ceremonia budista, que tuvo lugar en la misma editorial del manga.

Estos dos ejemplos dejan muy claro hasta qué punto la historia de Joe Yabuki caló entre los japoneses, y porqué es seguramente uno de los manga más recordados de todos los tiempos. Y además, todo un hito en los llamados “spocon”, los mangas deportivos. Aunque os podemos asegurar que el típico “espíritu de sacrificio” no es algo que encaje mucho con Joe, que tiene una forma muy particular de enfrentarse a los retos.

Seguramente jamás veremos una traducción en español del manga, pero al menos podréis encontrar la versión anime. De todos modos, intentad haceros de alguna manera con él, porque es historia del manga en mayúsculas, y además, con disfrute garantizado. Y es que a pesar de lo gamberro, chulo, soberbio,  y tantos otros defectos del malcarado Joe, este bala perdida se hace querer.

 Fotos de una escena muy especial del manga, sacada en Nakano (cerca del Mandarake), cortesía de Marc Bernabé, y que por fin me he decidido a subir.

16
abr
12

El Príncipe de Maquiavelo, el manga

Saludos cosmonautas,

seguramente serian pocos los que habrían apostado por la arriesgada propuesta de Herder Editorial. En un momento en el que el manga no pasa por unos momentos boyantes en nuestro país, la idea de publicar mangas que adaptan clásicos de la literatura/filosofía universal parecía una locura. Pero ya vamos por la tercera entrega de estos manga, así que todo indica que la propuesta ha tenido una buena acogida (de hecho, el primer título va por la tercera o cuarta reimpresión, y el segundo por la segunda).

Ya os hemos contado nuestras impresiones sobre “Así hablo de Zaratustra” de Nietszche o “La Divina Comedia” de Dante, y lo cierto es que esta nueva entrega, “El príncipe” de Maquiavelo, es algo distinta. Si hasta ahora estos manga adaptaban una obra en concreto, lo que nos hemos encontrado ahora es con la biografía del autor, que entre otras cosas explica el proceso de creación del texto en cuestión, al tiempo que nos va contando algunos de los principios básicos del mismo. En realidad, no deja de ser una forma interesante de abordar un texto que quizás sería más complicado de adaptar.

Pero quizás sea necesario ponernos en antecedentes. “El Príncipe” es un tratado que escribió Maquiavelo, un burócrata de la Florencia de finales del XV y principios del XVI, para educar al próximo governante de la ciudad en el ejercicio del poder. Se ha comparado este trabajo con obras como “El arte de la guerra” Sun Tzu, que tanto éxito ha tenido entre ejecutivos, empresarios y yuppies en general. Ambos tratados siguen siendo una inspiración en varios ámbitos, y de hecho, como ya sabréis, aquí encontramos el origen del concepto/adjetivo “maquiavélico”.

Como ya os decíamos, el manga en realidad hace un repaso a la vida de Nicolás Maquiavelo para explicarnos como los sucesos históricos del momento, así como su experiencia en la vida política, le ayudaron a crear “El Príncipe”. Así pues, este manga tiene un carácter histórico, en el que continuamente se van repasando las trifulcas que existían entre los pequeños estados italianos, cuando aún no eran un país unificado. Entran en juego los famosos Borgia, el Vaticano, así como los franceses e incluso los españoles. Y en medio, Maquiavelo, un florentino preocupado por la seguridad de su ciudad, que ansia volver a conquistar Pisa para abrirse al mar.

De los tres títulos que hasta ahora ha publicado Herder, “El príncipe” es probablemente el manga con carácter más didáctico e incluso “práctico” de los que hemos leído hasta ahora. Lógicamente, esa era la intención de Maquiavelo con su trabajo, pero la forma de transportarlo al cómic, con esas contínuas dosis de historia, hacen que su lectura se parezca más a un libro de texto que a un manga. Especialmente al principio, cuando hay que explicar el complejo contexto histórico, el manga se vuelve ciertamente algo pesado, farragoso, ya que la acción es nula. Poco después, cuando Maquiavelo toma el protagonismo, la lectura se hace más llevadera y poco a poco se va volviendo más interesante, a la par que instructiva. Entenderemos fácilmente cuales son las bases del “maquiavelismo”, y las interesantes, aunque no necesariamente vigentes, teorías sobre los modelos de gobernante.

Como sucedía en los otros manga, que siguen sin firmarse (aunque sabemos que proceden de la editorial East Press Co y el editor Kosuke Maruo), el dibujo es puramente funcional, y por lo tanto, con mínimas pretensiones artísticas. Pero no debemos olvidar la función o propósito que tienen este tipo de mangas. No intentan contar una historia, sino aportar algunos conocimientos de cultura popular al lector. Si esto es lo que se persigue, creemos que “El príncipe” en versión manga realmente lo consigue.

26
mar
12

El Gafotaku; ¿una nueva especie?

Saludos cosmonautas,

a veces hay especies que se levantan con ganas de contradecir las teorías de Darwin. Muy de vez en cuando aparecen especímenes, hasta el momento desconocidos, que por la lógica de la evolución deberían haber sucumbido a la ley del más fuerte. Pero sus instintos de supervivencia son tan grandes que siguen ahí, resistiendo contra viento y marea. Cosmonautas, hoy queremos hablaros del GAFOTAKU.

Seguramente seremos los primeros en hacer una definición estricta de esta especie, y por lo tanto, nuestra percepción manda. Pero estamos seguros de que el concepto puede enriquecerse y delimitarse un poco mejor. Así que esperamos vuestras opiniones. Pero antes que nada, empecemos con la deconstrucción del término:

GAF + OTAKU = Gafaspasta + Otaku 

Seguramente todos estáis familiarizados con ambos conceptos, así que no hace falta extenderse en cuanto a su significado. ¿Pero cuál es el resultado de juntar las dos cosas?

El Gafotaku es aquel lector de manga que no se cierra a ningún tipo de género, estilo o época en cuanto a sus preferencias de lectura. Es un lector de manga todoterreno, que tanto puede disfrutar de un título de la Shonen Jump, como de la última obra de Jiro Taniguchi. También es capaz de sorprenderse con el dibujo y el estilo narrativo de “Bakuman”, y admirar y rendirse ante el talento de Tezuka en “Next World”.

Por todo esto, el gafotaku es un paria, un descastado. No es lo suficiente Narutard como para considerarse el típico otaku adolescente, pero tampoco es un esnob que sólo se acerca al manga si es en una edición de Astiberri o Ponent Món. Intenta abarcarlo todo. Pero precisamente por esto, es un lector sufrido. No tendrá casi nunca problemas para hacerse con obras de estilo Shonen, porque esto es lo que acostumbra a vender más en nuestro país, y seguramente puede quedarse bastante satisfecho si sólo le interesa Taniguchi o algún otro manga ocasional de Mizuki. Pero hay una zona gris en medio de todo esto que es la esencia del gafotaku. Es ahí donde surge su personalidad, su distintivo. Es aquel gusto por el manga antiguo, clásico, que ni los otakus ni los gafaspasta leerán jamás. Es también aquel gusto por obras que se pueden apartar más del típico manga shonen, pero que quizás no es tan “pretencioso” para que entre en el campo gafaspasta. En definitiva, es el amor por el manga sea cual sea su condición, y más basado en un criterio forjado después de años de lectura, que en la última moda (venga del lado que venga). Esto suele implicar que el gafotaku normalmente tiene ya cierta “edad” o “veteranía”, pero eso no significa que no existan lectores más jóvenes que se puedan considerar como tal.

Definitivamente, es un colectivo maltratado. Es un nicho de mercado que quizás no sea lo suficientemente potente como para que las editoriales se arriesguen a editar ciertos títulos. Algún gafotaku desesperado se lanzará a la titánica tarea de aprender japonés para poder leer todo lo que le plazca. Algunos han tenido éxito, pero otros se han vuelto locos. Es por esto que, a menudo, el gafotaku se ve empujado a tirar de scanlations. Pero no es en absoluto su panacea, ya que tampoco abundan los fansubs con un perfil gafotaku (ni siquiera en inglés). Y a pesar de todo, ahí está. Existe, vive y respira, alimentándose de despojos. Y lo que le ayuda a sobrevivir es una esperanza de que algún día todo esto cambie. Aunque querido gafotaku, lo tienes crudo.

El origen del término:

Para entender el término es importante situar el contexto en el que se forjó semejante palabro, que en el fondo no hizo más que describir un pequeño colectivo de lectores manga. Todo surge de una conversación entre Raúl Izquierdo y Marc Bernabé en Twitter, en la que se hablaba de algunos de los nuevos manga que lanzarán Editores de Tebeos (la antigua Glénat España). Raúl era partidario de que estos títulos iban a estrellarse, pero Marc defendía que el colectivo gafaspasta, así como algunos otakus, sí que podrían apoyarlos. Nosotros, que nos veíamos como potenciales compradores, no nos sentíamos identificados ni con un colectivo ni con el otro, y lo hicimos notar: ¡no somos ni otakus ni gafaspasta! A lo que Marc sugirió que quizás era más apropiado hablar de “otapastas” o “gafatakus”. Gafataku nos gustaba, pero ahí entró Chusetto para darle el toque final: GAFOTAKU. Y se hizo la luz. O mejor dicho, alguien echó algo de luz sobre el pobre y desnutrido gafotaku.

El Profesor Hurías aprueba este post.

15
feb
12

Battle Royale [Sólo puede quedar uno, las distopías juveniles]

Saludos cosmonautas,

seguimos con nuestra trilogía de distopías juveniles a muerte, donde el “sólo puede quedar uno” es la ley. Ayer empezamos con Stephen King y su novela “La larga marcha”, hoy es el turno de una película de culto japonesa.

BATTLE ROYALE de Kinji Fukasaku

Basada en una novela de Koushun Takami, su adaptación cinematográfica hizo grandes cosas por el cine asiático a principios del siglo XX. Para muchos fue la primera toma de contacto con un cine diferente al que estamos acostumbrados, y acabó abriendo de par en par las puertas del cine asiático para su desembarco en Europa y Estados Unidos. La novela “Battle Royale” se publicó en Japón en 1999, y fue todo un éxito en parte gracias a la polémica de su contenido. Un año después, aparecía la película de Kinji Fukasaku, director veterano y reputadísimo, sobretodo por algunas de sus películas de yakuzas (como la saga “The Yakuza Papers”).

En este caso, el mundo distópico es un Japón no muy alejado en el tiempo en el que la delincuencia y la inseguridad van de la par de un régimen autoritario y algo sanguinario. Los adultos sienten cierto pavor respecto a los jóvenes, cada vez más violentos e irrespetuosos respecto a sus mayores (algo mucho más preocupante en Japón que aquí, seguramente). Así pues, el gobierno se saca de la manga una “ley de reforma educativa” que sirve de correctivo y advertencia para los adolescentes. La ley se llama “Battle Royale”, y se trata de una competición con una premisa que ya conocemos: sólo puede quedar uno. La sanguinaria competición empieza con un secuestro, el del autobús escolar, y con el posterior traslado de toda una clase de instituto a una isla deshabitada. Una vez allí, se reparten de forma aleatoria todo tipo de armas, desde una ballesta hasta la tapa de un cubo de basura, y da comienzo la batalla.

Así acaba la ganadora de la edición anterior de Battle Royale… un poco pallá. 

Empezará entonces un combate entre estos adolescentes que al principio no terminan de creerse la situación. Algunos tomarán la vía directa e intentarán salvar el pellejo acabando con la vida de sus, hasta hace poco, amigos o compañeros de clase. Pero muchos otros intentarán buscar otras vías, ya sea el suicidio o simplemente esperar la muerte. Por si la situación en si no es suficiente, todos los participantes llevan un collar que les hará estallar la cabeza si se alejan de los límites de la isla o intentan quitárselo (parecido a lo que vimos en “Perseguido” de Schwarzengger). Pero esto aún se complicará más. Cuantos menos contendientes queden, más se reducirán esos límites. Si alguien se encuentra en una de las “zonas prohibidas”, el collar hará de les suyas. A todo estoy hay que sumarle las lógicas alianzas entre amigos y enamorados, las traiciones que se suceden, así como las pequeñas historias personales de cada personaje que, en buena parte, se acaban resolviendo “en el campo de batalla”. Así como un Takeshi Kitano que da mucha grima en su papel de profesor vengativo.

El mapa de la isla de Battle Royale dividido en zonas. Cada vez se elimina algunas zonas para acercar los participantes.

El protagonista principal de la historia es Nanahara Suya, el típico chico guapo pero sin ningún atisbo de héroe de acción, que es interpretado por Tatsuya Fujiwara (quizás le conoceréis por ser Yagami Light en las películas de Death Note). Este chico, incapaz de asimilar la situación al principio, procurará dialogar con sus compañeros o esconderse para tratar de evitar lo inevitable: la masacre adolescente. A él se le unirá una chica, Noriko, que al parecer tiene una relación especial con el Profesor Kitano (sí, se llama igual). Pero hay dos personajes más que complicarán un poco la cuestión. Dos estudiantes, mayores que el resto, que se han apuntado voluntariamente a la competición. Lógicamente, uno de ellos es un auténtico pirado ávido de sangre que pondrá las cosas difíciles a los demás pipiolos. Respecto al otro, sus motivaciones no son tan claras.

La pareja protagonista. ¿Para cuándo un Pekín Express edición “Battle Royale”?

La película fue prohibida en Alemania y Singapur, e incluso en Japón se hizo algo de presión para que no se estrenara (a sabiendas de su contenido, siendo la novela muy popular). Esto podría hacernos pensar que estamos ante una película gore o muy cruel, pero no hay que exagerar. Es cierto que veremos muertes algo sanguinarias, pero muchas de ellas vienen de situaciones desafortunadas, o en defensa propia, y por lo tanto no siempre existe ese elemento de cruel recreación en las muertes. Visto así, seguramente lo que más escandalizó fue la premisa en si, es decir, que veamos a menores edad intentando matándose los unos a los otros. Y para qué engañarnos, este es uno de los reclamos principales, y para muchos lo único necesario para disfrutar de la película. Pero como todo relato distópico, siempre hay algo más detrás, alguna reflexión o crítica, y Battle Royale también se puede leer a otros niveles, más allá del puro entretenimiento (pero tampoco esperéis una disertación filosófica…).

Portada del libro, que por ahora se puede encontrar por aquí en inglés.

Lo más obvio y lo que más habitualmente han señalado los críticos occidentales es la reflexión respecto a la violencia. El preguntarse por qué nos fascina, por qué nos gusta contemplarla e incluso podemos llegar a gozar de ella (algo que hemos visto en el público de “La larga marcha” o el que veremos en “Los juegos del hambre”). Una violencia de la cual la juventud a menudo disfruta con videojuegos u otras plataformas. ¿Pero qué pasa cuando les enfrentamos a una violencia real? Es posible que exista algo de esto en la película y la novela, pero esta interpretación quizás responda más a las ganas de encontrarle un mensaje al planteamiento violento del film (y de paso acusarlo de poca originalidad), así como e un intento por establecer paralelismos con otras obras occidentales.

Nosotros creemos que la premisa de “Battle Royale” es mucho más japonesa y mucho más directa. Para empezar tenemos el más que obvio conflicto generacional que se plantea en Japón, ese  ”generationl gap” que en el 2000 se intuía y ahora es más que evidente: el mundo de los adultos es tan diferente al de los jóvenes, que sus realidades chocan y no se comprenden los unos a los otros. Esto explica el contexto de la distopía, y por qué se ha llegado al extremo. Pero fijémonos también en la salvaje competitividad que realmente existe entre los estudiantes japoneses. Estudian horas y horas para sacar las mejores notas, hay un gran afán por ser el primero de la clase y poder entrar en las mejores universidades. Este determinismo aún vigente hace pensar que si no sigues el ritmo seguramente serás un fracasado el resto de tu vida. Si a esto le sumamos el habitual “bullying” que hemos visto reflejado en tantas otras obras, la inspiración o la intención del autor puede puede que sea otra: “ser un adolescente en el instituto no es tarea fácil en Japón, y puede acabar contigo”. Battle Royale es llevar al extremo la situación, y saca a relucir la auténtica humanidad de los personajes, con lo cual, al final el mensaje puede ser más positivo de lo que parecía a priori. De todos modos, si lo único que interesa es ver a chavales y chavales matándose los unos a los otros, te encantará.

¿Colegialas macizas liándose a tiros? ¿Dónde hay que firmar?

Si ya conocéis la película, sabed que existe una segunda parte que dirigió el hijo de Fukasaku, ya que este falleció cuando se empezaba a rodar. Sabed también que es una secuela bastante deficiente, más en la línea de una exploitation movie que otra cosa. Aquí todo es mucho más gratuito. Por otro lado, el mismo autor de la novela original trabajó en un manga que aquí ha publicado IVREA. Según Koushun Takami, en el manga desarrolló mucho más los personajes que en la novela, con lo cual puede ser un añadido interesante.

Portada del manga de IVREA, se han publicado sus 15 tomos. 

Haz clic en los links para leer los otros posts sobre distopías juveniles en las que sólo puede quedar uno:

“La larga marcha” de Stephen King

“Los juegos del hambre” de Suzanne Collins

23
ene
12

Kiusap Especial Dragon Ball: el legendario fanzine

Saludos cosmonautas,

a estas alturas casi todos estaréis enterados del proyecto que estamos llevando a cabo, ese documental+libro dedicado a los 20 años de nuestra historia del manga y el anime. Como tenemos previsto estrenarlo en el próximo Saló del Manga, no nos sobra el tiempo, y como habréis visto, la frecuencia de publicación ha bajado relativamente. Pero tranquilos, que como mínimo tendréis uno o dos posts semanales. Por otro lado, tenemos muy claro que queremos compartir, en parte, este proceso de investigación y realización del proyecto. Lo que no está tan claro es si lo haremos desde la Arcadia, o abriremos otro blog. ¿Qué pensáis?

En cualquier caso, queremos empezar estos posts, por ahora desde aquí, hablando de la joya de la corona en nuestra búsqueda de fanzines míticos de manga y anime. Se trata seguramente de uno de los fanzines legendarios de principios de los noventa. Unos fanzines que todo el mundo conocía, y todo el mundo quería, pero que no todos podían poseer. Nosotros, nunca los conseguimos, pero gracias a la amabilidad de Cels Piñol, que nos dejó rebuscar entre sus archivos secretos, hemos encontrado los famosos Kiusap dedicados a Dragon Ball.

Recordad que por entonces, en los inicios de la “dragonballmanía”, no existía ningún tipo de merchandising oficial, ninguna licencia que ofreciera a los Songokumaníacos materiales para saciar su hambre fan. De ahí que se creara un mercado negro de fotocopias de Dragon Ball (aquí tenéis un vídeo con el Profesor Hurías explicándolo). No se puede decir que todas las fotocopias fuesen de gran calidad, en ocasiones eran dibujos calcados de otros dibujos… Pero entonces llegó el Kiusap de Cels Piñol, que fue el primero en hacerlo bien. Consiguió una serie de fotocopias del manga, y muchas ilustraciones de algún libro de Akira Toriyama. Lo puso bien bonito, ordenadito y grapadito, y arrasó.

Su éxito fue tal, que tuvo que reeditarlo, y acabó dedicando tres números a las fotocopias de Dragon Ball. Por desgracia, no pudimos encontra rel número 6 del Kiusap, que fue el primero, y que se basaba en el libro de ilustraciones de Toriyama, “The World” (¿alguien lo tiene?). En cualquier caso, lo más gracioso del tema es que el 90% de estos dos fanzines (7 y 8), que eran páginas del manga, ¡estaban en coreano! Seguramente fueron pocos los que se dieron cuenta, ya que por aquel entonces la gente tenía aún más dificultades para distinguir lo japonés, de lo chino o lo coreano. Sólo unas pocas portadas o ilustraciones eran realmente japonesas.

Aparte de imágenes, no había mucho más, sólo algunos artículos. Y destacamos aquí uno en el que se revelaba uno de los grandes spoilers de Dragon Ball Z, ¡Son Goku venía del espacio!

Otra de las fuentes que tenía Cels, y muchos otros, fue la revista Dorothée. Nosotros ya hicimos un post al respecto, y es que esta revista francesa era una interesante adquisición para los primeros fans del manganime de nuestro país.

Cels siempre terminaba el fanzine pidiendo que alguien se dignara a publicar material de forma oficial. Y tardaron un tiempo, pero al final se consiguió. Pero esa, ya es otra historia.

¡Muchas gracias, Cels! Prometemos guardar estos ejemplares en el lugar más seguro de la Arcadia, bajo 5 sistemas de seguridad distintos (a prueba de Lupins y Moriartys).

11
ene
12

Un nuevo proyecto: 20 años de manga y anime

Saludos cosmonautas,

ya hace tiempo que venimos insinuando a través de Twitter que la infame productora Mamonaku Films tenemos un nuevo proyecto de documental entre manos. Es más, incluso hemos dejado caer alguna pista en letra cursiva en algunos de los posts más recientes. Después de la gran experiencia que supuso para “Crónicas desde Cipango“, empezando por el viaje y todas aquellas personas que conocimos, y terminando dando tumbos por toda la geografía española para presentar el proyecto en varios salones del manga, nos quedamos con las ganas de volver a emprender un proyecto parecido, e intentar hacerlo con algo más de calidad (y experiencia). ¿Y qué íbamos a hacer? La primera idea fue hacer un reportaje sobre un próximo viaje a Japón, que nos llevaría a visitar algunos sitios menos típicos… pero documentales de viajes hay cientos, y quizás necesitábamos tener una idea algo más personal.

La respuesta la encontramos en el último Saló del Manga de Barcelona, concretamente en la misma sala de actos donde, un año antes, habíamos presentado “Crónicas desde Cipango“. Con mucho interés acudí a una mesa redonda con el título “20 años de manga y anime en España”, que con la ayuda de algunos de los pesos pesados de la industria del manganime, iba a dar un repaso a los 20 años de trayectoria que tenía el manga y el anime en España, y que más o menos coincide con la estrena de Dragon Ball en las televisiones autonómicas, y el estreno de Akira en cines. Genís de Misión Tokyo había reunido en una misma mesa a pioneros como Óscar Valiente, Manu Guerrero, Jose Luís Puerta, y a dos traductores de la “segunda ola”, Marc Bernabé y Ángel Ybañez.  En principio, una mesa de lujo y con un grandísimo potencial para desgranar estos 20 años, pero que por desgracia apenas pudo entrar en materia por culpa del tiempo limitado. Por supuesto que se habló de cosas muy interesantes, pero al salir de ahí me quedé con ganas de saber más sobre una época que nosotros vivimos con mucha intensidad. Esos primeros años del manga, las primeras ediciones de Dragon Ball, Ranma 1/2, Video Girl Ai o Kimagure Orange Road (entonces Johnny y sus amigos), de la ahora impensable cantidad de anime que se podía ver en las cadenas generalistas (que entonces eran las únicas), y por supuesto, las fotocopias. Pero también tenía mucho interés en saber como había evolucionado todo este mundillo que salió de la nada y para el cual nadie “respetable” dentro de la industria auguraba un futuro (“esto va a durar cuatro días”).

Estaba claro, lo teníamos decidido, íbamos a hacer un documental sobre estos 20 años de historia del manga y el anime. Muy bien, fantástica idea, ¿y ahora qué?

Desde hace ya varios meses estamos recopilando todo tipo de información de la presencia de anime y manga en la geografía española, ya fuesen datos sobre los animes que se han visto en cines o televisiones, como todos esos fanzines que aparecieron por todas partes, normalmente con una portada dedicada a Dragon Ball (y de donde salieron muchos de los profesionales actuales del sector). Algo que en realidad llevábamos un tiempo haciendo, pero sin tener muy claro para qué (algunos recordaréis los posts que hicimos sobre esos fanzines, o sobre Shonen Mangazine). Al final, todas esas búsquedas infructuosas en mercadillos o tiendas especializadas, tenían su razón de ser. Nuestra idea es poner orden, cronología y testimonios a estos 20 años. Y es que hay mucho que contar, sobretodo a las nuevas generaciones de lectores que casi nacieron con Internet bajo el dedo índice, y que apenas saben lo que es un fanzine de fotocopias “de toda la vida”, o aquellos que ahora dan por sentado que en toda tienda especializada en cómics hay una sección dedicada al manga (cuando antes apenas encontrabas 4 o 5 títulos). Así que para conseguir todo esto tendremos que hacer un gran trabajo de documentación y conseguir tantos fanzines y revistas como sea posible.

Pero aún más importante que esto ha sido contactar con aquellas personas que tomaron parte activa en la creación de la escena manga española, ya que sin ellos el proyecto no tiene sentido alguno. Poco a poco, y con la ayuda de buenos amigos, hemos podido conocer a algunas de estas personas que muy amablemente se han ofrecido a ayudarnos. Aunque aún nos faltan muchas más por contactar y convencer, y es a lo que dedicaremos nuestro tiempo en los próximos meses. Pero tal y como hicimos con “Crónicas desde Cipango”, para que la cosa no se eternice, vamos a marcarnos un objetivo concreto: estrenar el documental en el próximo Saló del Manga de Barcelona. ¿Lo conseguiremos?

Ojo, esto no termina aquí. Esta historia es demasiado ambiciosa para que se pueda explicar en profundidad en 50 minutos (el formato más adecuado para presentarlo en los salones), así que nuestro objetivo final es que esto acabe convirtiéndose en un libro, donde podremos contar con mucho más detalle como surgió, como explotó, y como evolucionó el manga y el anime en nuestro país. No será fácil, pero seguro será apasionante.

Para empezar vamos a ordenar cronológicamente todo esto… ¿alguien me ayuda?




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