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29
may
12

¡Quiero leer manga! ¿Por dónde empiezo?

Saludos cosmonautas,

sea por el motivo que sea quieres volver a leer manga, quizás no has leído nunca nada y quieres empezar, o antes leías y lo dejaste porque te echaste novia, o te pasaste al cómic europeo o americano. Incluso, es posible que no hayas leído nunca un cómic en tu vida (lo tuyo es grave), y lo que más te atrae es el manga. Da igual cual sea tu historia, hoy voy a proponerte el mejor itinerario que puedes seguir para introducirte en la senda del manga (aunque siempre dentro de mi visión subjetiva y experiencia propia – ya que hay mucho más de lo que yo propongo). Y no es cosa sencilla, ya que el mundo del manga puede ser muy variado, mucho más que el cómic americano, e incluso el europeo. Aunque algunos vean el manga como un “estilo”, eso no puede estar más lejos de la verdad; hay manga de todo tipo, hay un manga para cada persona. Y por eso, te he preparado 8 posibles caminos para tu iniciación, escoge primero el que más encaje contigo, luego puedes leer los demás:

1.”Soy un gafapasta,  reconozco que sólo leo novelas gráficas chachi-guais, pero me gustaría empezar a leer manga. “

No te arrepentirás, no es un mal momento para el manga más gafapastoso, ya que a pesar de que Ponent Món cerró el grifo (Taniguchi aparte), Astiberri ha cogido el relevo con sus ediciones de calidad de mangas clásicos y más dirigidos a los adultos. Si sigues estos consejos, puedes llegar a convertirte en un auténtico “gafotaku“.

La antesala para cualquier gafapasta el mundo del manga siempre ha sido Jiro Taniguchi, que empezó a petarlo con “Barrio Lejano” (o “Barri Llunyà” en su edición en catalán). Ponent Món ha seguido editando trabajos suyos, y si ya has leído este, hay muchos otros como “Un zoo en invierno” o “El gourmet solitario” que te pueden gustar. El problema es que  muchos de estos lectores apenas pasan del umbral, y no van un poco más allá, y no llegan a Mizuki o Tatsumi, dos autores que publica Astiberri y que valen la pena.

Shigeru Mizuki lo petó bastante con su biografía de “Hitler”, pero quizás sea más representativo de su obra “Nononba” y “Kitaro”, sus obras sobre los yokais (demonios, duendes, etc., japoneses). Por otro lado, Tatsumi se ha hecho famoso en nuestro país por “Una vida errante“, su biografía como dibujante de manga, que nos explica en dos volúmenes como se creó el “gekiga“, el manga para adultos (que no erótico necesariamente), toda una revolución en su momento. Se podrían encontrar paralelismos con lo que hizo Will Eisner al pasar del “comic-book” a la “novela gráfica” (con muchos matices). Pero también podéis encontrar, ya descatalogados, recopilatorios de historias cortas de Tatsumi que publicó Ponent Món (“Venga, saca las joyas” o “La gran revelación”) a precios ridículos. Por cierto, Tatsumi fue de los primeros mangakas en ser publicados en nuestro país, concretamente en El Víbora, pero por entonces nadie hablaba de manga.

Ahora ya has empezado a leer manga, muy bien, bravo chaval. Quizás incluso serías capaz de leer otras cosas. Estás preparado para leer los puntos 2 y 5, e incluso el 8  si te va el terror.

2.”Siempre me ha echado un poco para atrás la estética manga, y todo el rollo Dragon Ball de luchas interminables. Pero me gusta el cómic en general.” 

Eres un claro candidato a empezar a leer Urasawa. Si eres catalán, quizás conozcas “Cinturó Negre” o “Yawara”, pero lo que te voy a recomendar de este autor, no tiene nada que ver. Naoki Urasawa es seguramente uno de los autores de culto del momento, pero además de éxito. Tiene un estilo muy personal de dibujar, que aunque puede identificarse como manga, se aleja de los típicos estereotipos que todo el mundo tiene en mente. Pero dibujo aparte, cuenta grandes historias, principalmente thrillers llenos de sorpresas y giros de guión.

Quizás su obra más popular sea “Monster”, que ahora encontrarás en las tiendas en una buena edición de Planeta, aunque costando algunos eurillos. Es un thriller sobre la persecución de un psicópata por parte de un médico que le salvó la vida de pequeño, pero que acaba siendo acusado de algunos de sus crímenes.

Aunque todo el mundo dice que “Monster” es su gran obra (y lo es), yo personalmente tengo debilidad por “20th Century Boys“. Es la historia de un grupo de amigos de infancia, que descubren con terror que algunas de sus fantasías infantiles están empezando a cumplirse, y se ven empujados a salvar el mundo por la responsabilidad que tienen en ello. Una historia fantástica, con unos personajes entrañables, llena de sorpresas y un toque nostálgico. Y si queréis más de Urasawa, no hace mucho se publicó “Pluto”, el remake que hizo de una historia del Astro Boy de Osamu Tezuka. Y ahora en curso tenéis “Billy Bat”, pero mejor dejadlo para después.

¿A que el manga no está tan mal? Y no, no todo son chicas con ojos grandes y vestidas de colegialas. Por cierto, el punto 1 también es recomendable para ti, e incluso el 3 y el 7. 

3.”Hace mucho tiempo que no leo manga. Yo leí Video Girl Ai y Kimagure Orange Road hace años, pero me quité del asunto. ¿Por dónde puedo empezar a reengancharme?”

Entiendo que no te cierras a ningún tipo de manga, pero también que ya tienes una edad si leíste esos dos clásicos que publicó Norma a mediados de los noventa. Con lo cual, el Shonen puro y duro no es lo tuyo, y como yo, buscas algo más. Pues aunque no podríamos decir que el mercado manga sea todo lo que esperábamos que fuera en esos tiempos lejanos, ahora encontrarás algunos productos interesantes, que se salen de lo habitual. Un ejemplo claro lo tenemos con una reciente novedad, “Las vacaciones de Jesús y Buda”, un manga que cuenta la historia de como Jesús y Buda bajan a la tierra, y más concretamente a Tokyo, para pasar unas vacaciones entre los humanos. Lógicamente, es una obra de humor, que algunos pueden considerar irreverente, pero no lo es tanto. En la misma línea, pero con un humor mucho más cafre, puedes encontrar “Detroit Metal City“, una serie que ha llegado a los seis tomos (y dudamos que llegue a más), pero que vale la pena. Trata sobre un chaval que quiere triunfar en el mundo del Pop gafapastoso (¡atento gafapasta!), pero que acaba sin quererlo liderando una banda de Metal satánica que la lía en cada concierto. Humor escatológico, pero también una interesante parodia del mundo del Metal y el del  Pop.

Pero si hay una obra que lo está petando, quizás como lo petó “Video Girl Ai” en su momento, es “Bakuman”. Y si ya eras lector, es una muy buena obra para volver al redil. Nos cuenta la historia de un par de chavales que quieren triunfar como mangakas, y su objetivo es conseguir una serie de éxito en la Shonen Jump. A partir de aquí, empieza una apasionante descripción de como funciona el mundo del manga en Japón. Vemos todos los pasos que tiene que seguir un dibujante para llegar arriba del todo, y también como funcionan las cribas que hacen las editoriales, así como las decisiones para seguir o parar una serie. El nivel de detalle es espléndido, pero esto no lo convierte en un manga aburrido. Todo lo contrario, siguiendo el espíritu Shonen Jump, está narrado con mucho dinamismo y emoción. Hay por en medio una trama romántica que, por ser secundaria, no molesta.

Bien, ahora que ya has vuelto a leer manga, puedes leerte todos los demás puntos, para seguir indagando.

4. “Oye no, que a mi también me gustan las hostias y las chicas con ojos grandes. Ya sé que no eres el más apropiado para hablar de Shonen, ¿pero algo habrá que me puedas recomendar, no?”

Algo, poco pero algo hay. Aunque les he dado oportunidades, no he conseguido enganchar con cosas tipo “Naruto”, “One Piece”, etc. No digo que no estén bien, pero no es lo que me gusta leer actualmente (¿será tema de edad?). Pero hay un Shonen que sí leo de vez en cuando, y siempre lo disfruto. Es “Gintama”, publicado por Glénat, que nos presenta una curiosa acronía, que recrea el momento en que las “naves negras” del Comodoro Perry obligaron a Japón a abrir las puertas el mundo, pero cambiando los americanos por extraterrestres y naves negras por naves espaciales. Los protagonistas son una pandilla de inadaptados que trabajan haciendo cualquier recado. Es un humor a veces absurdo, que no gusta a todo el mundo, pero si conectas con  ese estilo, te encantará. Y como es un Shonen también tiene parte de acción.

Hay otra serie que sigo, y aunque se considera Seinen, al ser realmente un manga de acción, te gustará si buscas este tipo de aventuras. Se trata de “Gantz”, una locura entre la ciencia ficción y el gore, con un argumento “lostiano” que cada vez se vuelve más locura. En definitiva, sangre, tetas y bichos raros, muy bien dibujados y con un ritmo frenético. Aunque si no te gustan los argumentos enrevesados, o más que eso, los argumentos WTF, quizás no sea lo tuyo.

También te puedo recomendar dos manga que se han vuelto a editar ahora, y que quizás leíste en su época. Ambos de “espada y brujería”. Se trata de “Berserk” (que primero se publicó como “Gatsu, el Caballero Negro”), y “Bastard!!”, obra irreverente y con muy mala fama, que ahora ha sido redibujada completamente por su autor, añadiendo más erotismo (o pornografía), y que se ha editado en un formato de lujo.

Pero por supuesto, si te va el Shonen puro y duro, tienes Naruto, One Piece, Bleach o Full Metal Alchemist como algunos de los manga de más éxito del momento, y por algo será.

Oye, y si llegas a cosas como “Berserk”, quizás ahora se te ocurre dar el salto a mangas de “hostias” pero de carácter más histórico, prueba con el punto 6. 

5.”No me interesa mucho el manga en general, pero sí me interesa la historia de los cómics, y me gustaría conocer los orígenes del manga.” / “Me gusta todo tipo de manga, me gustaría saber de donde viene todo lo que leo.”

Aunque las motivaciones no surgen de la misma forma, en el fondo buscáis lo mismo. Así que esto va para vosotros dos. En realidad, en nuestro país, no hay un gran interés por conocer la historia del manga. La gente tira de los últimos bombazos y ya está, no les interesa para nada saber de donde viene todo esto, y mucho menos son capaces de apreciar lo que se hacía en el pasado. Así que sois raros.

Básicamente lo que se ha editado aquí de manga clásico es Osamu Tezuka, ya que ser el Dios del Manga tiene algo de caché a pesar de todo. Por supuesto que se han sacado algunas obras antiguas que no son suyas, y para ello podéis repasar el punto 1. Pero hagamos un breve repaso de la Obra de Tezuka publicada aquí.

Las colecciones más largas son “Astro Boy” y “Black Jack”, dos clásicos absolutos, así que comprarse al menos un tomo es obligatorio para conocer dos de sus personajes más populares. El primero de ellos todo un icono Pop no solo en Japón, sino casi a nivel internacional. Otras obras largas que se han publicado son “Adolf”, “Buda”, “Fénix”, que se consideran sus mejores trabajos, y que podrían entrar en la categoría “gafotaku” del punto 1. “Adolf” fue reeditada hace poco en un formato de lujo, y aunque el precio sea algo elevado, vale la pena hacerse con ella. “Buda” y “Fénix” va a requerir algo más de trabajo para encontrar los distintos números, pero también son obras muy importantes.

Hasta aquí hemos hablado de los que son seguramente los manga de Tezuka más populares que se han editado en nuestro país, pero hay más, quizás con menos prestigio, pero que no dejan de ser grandes obras. Hablamos sobretodo de la llamada “época oscura” de Tezuka, cuando se puso a hacer obras que encajaban con el canon gekiga que habían creado Yoshihiro Tatsumi y compañía. Eran obras mucho más duras, con temas más terroríficos, mucho más sexo y violencia. Aquí podríamos meter las obras que publicó Mangaline, “Oda a Kirihito” y “Ayako”, ambas descatalogadas, y por lo tanto no serán muy fáciles de encontrar. Pero os recomiendo hacer la búsqueda. Especialmente en lo que respecta a “Oda a Kirihito”, donde veremos a un Tezuka espléndido a la hora de jugar con la composición de las viñetas, pero también en una historia dura y cruel como se han visto pocas, quizás sólo superada por “MW” (esta ya publicada por Planeta), que nos presenta a uno de sus personajes más sádicos y perversos que haya escrito jamás. Una historia de terrorismo, violencia, homosexualidad, religión y bajezas humanas, que os dejará con mal cuerpo.

Mención aparte merece el tomo “Bajo el aire”, editado por Dolmen, un tomo recopilatorio de historias cortas del maestro, que puede servir de introducción a esa época más “adulta” del Dios del Manga. Hay historias muy buenas, y otras no tanto, pero vale la pena ver la variedad de historias.

No hemos incluido aquí algunas de sus primeras obras como “La nueva isla del tesoro”, “Metropolis”, “Lost World” o “Next World”, ya que quizás sean más difíciles de entrar si no estás acostumbrado al estilo Tezuka, pero puedes leer todo lo que  hemos escrito sobre los manga de Tezuka (incluyendo los que no hemos nombrado) clicando aquí.

Hay mucho Tezuka por descubrir, lástima que en lo que se refiere a “manga clásico” realmente hay poco más. Aunque en el punto 6, algo encontrarás, con un género importante si te gusta “la historia”, tanto la del cómic como la de Japón. 

6. “Pero a ver, mucho japonés, mucho japonés, pero no me has hablado de samurais, ¿dónde están?”

No te estreses, sea porque hay mucha producción, o porque los tópicos tiran, tienes muchos manga de samurais a tu disposición. No te voy a hablar de todos, sólo de los que he leído y que creo pueden servirte ya sea por que buscas un tema histórico, o porque quieres ver katanazos a diestro y siniestro.

El Rey del Manga de Samurais en nuestro país es Hiroshi Hirata, ya que Editores de Tebeos (antes Glénat) llevan un tiempo editando sus obras. “Héroes Anónimos” puede ser una buena forma de empezar, ya que nos cuenta distintas historias teóricamente reales sobre samurais (Hirata es un estudioso del tema), y además se puede ver lo sofisticado y realista del estilo del maestro. Quizás tiene menos impacto visual “La venganza del guerrero repudiado”, pero es una gran historia que fue censurada durante muchos años en Japón por tratar el tema de las castas, según se decía, de forma denigrante.

Pero si lo que se busca es adentrarse en los manga de samurais con un clásico muy popular, se puede probar alguno de los tomos de “El lobo solitario y su cachorro” de Kazuo Koike y Gôseki Kojima. Manga mítico que ha sido llevado a la pantalla en múltiples ocasiones, y que incluso contó con Frank Miller y Bill Sienkiewicz como ilustradores de portadas en su edición americana. Seguramente es mucho menos realista que los de Hiroshi Hirata, pero su impacto ha sido mucho mayor (se puede ver referenciado en muchos sitios, incluso hay un pequeño guiño a una de sus películas en Kill Bill vol.2).

No es un clásico, y además es un manga muy particular, “Takemitsu Zamurai”, podría entrar perfectamente en el grupo 1, los manga más “gafotakus” de todos, pero lo meteremos aquí por ser un manga sobre samurais tremendamente original, no sólo por su argumento, sino por el estilo de dibujo más raro que encontrarás en los mangas publicados aquí.

Por otro lado, ahora mismo estoy en proceso de leerme uno de los manga de samurais más populares que se han editado aquí: La Espada del Inmortal. Es una manga de samurais mucho más moderno en comparación, pero del cual parece que todo el mundo habla bien. Yo apenas he empezado, pero tiene muy buena pinta.

Si has llegado aquí sin pasar por el punto 5, pero te has dado cuenta de que esto de leer obras clásicas como las de Hirata o Okami puede ser de tu interés, quizás te interese probar con el “manga clásico” del punto 5. 

7. ¿No tienes algo menos sesudo que todo esto? Me gusta la estética manga, pero no me van ni las hostias ni las cosas densas. ¿Tienes algo más light?

Por supuesto que hay cosas light, te voy a recomendar un par de manga que podrían ser el equivalente a la música “easy listening” pero en cómic.

El primero de ellos es “Yotsuba!”, una manga que lleva ya 11 tomos publicados, y que por extraño que parezca aún no se ha cancelado. La premisa no puede ser más sencilla, nos cuenta el día a día de Yotsuba, una niña peculiar que vive con su padre, y que se pasa el día descubriendo el mundo junto a sus vecinas, amigas o los amigos de su padre. No hay tramas de ningún tipo, simplemente pequeñas historias cotidianas que se ven magnificadas a través del prisma especial de Yotsuba. Uno de esos mangas que te deja siempre con una sonrisa.

Por último, quizás te pueda interesar “El dulce hogar de Chi”, una manga muy especial porque es en color, y con un estilo de dibujo particular. Una vez más, no encontrarás ningún tipo de trama elaborada. Simplemente la historia de una gatita perdida que es rescatada por una familia. Humor gatuno a manta. El precio es algo caro, pero al ser en color, se convierte en un producto un poco más “premium”.

Ahora puedes pasar el punto 3, ya que quizás alguna de esas propuestas también te resulte interesante, sobretodo por el tema del humor. 

8. “¡Eh! Con lo grande que es el terror japonés, ¿no hay nada que puedas recomendar en esa línea? (sugerido por Etsaibat en los comentarios)

Soy muy fan de uno de los manga “malditos” que publicó Ponent Món hace unos años. Se trata de “Aula a la Deriva“, un fabuloso manga de terror clásico de Kazuo Umezz, un autor, digamos… especial. Ya le dedicamos un post a este fantástico manga, y a su delicada situación después de vender sólo 500 copias. Y aunque para los dos últimos tomos se hicieron tiradas muy limitadas, aún es posible hacerse con todos en varias librerías especializadas.

Uno de los autores “gafotakus” de terror que más se han publicado aquí ha sido Hideshi Hino, especialmente famoso por su manga de “El niño gusano”. Es un estilo muy particular, y por eso no nos extraña que lo haya publicado una editorial como La Cúpula, en lugar de cualquiera de las grandes de siempre. Son mangas muy retorcidos, y realmente terroríficos, a pesar de esa estética tan particular.

Shigeru Mizuki es otro autor considerado “de terror”, aunque en realidad sus mangas no dan tanto miedo como los que te he recomendado aquí. Aún así, puede gustarte, así que pasa al punto 1, y después fíjate en Gantz en el punto 4.

Capitán, no veo reflejado mi perfil en ninguno de los puntos que mencionas, ¿el manga no es para mi? 

Si nada encaja contigo o crees que falta algo, no dudes en decirlo en los comentarios. Aunque no estamos en Japón, sigo pensando que hay suficiente variedad para que cualquiera con un mínimo interés por los cómics encuentre algo. Incluso aunque tengas que buscar en ediciones antiguas. Piensa también que todas estas recomendaciones se basan en cosas que he leído personalmente, y hay mucho más ahí fuera.

Hasta aquí nuestra modesta guía de introducción al manga para (casi) todo tipo de públicos.

30
nov
11

Ruta por Canadá: la carretera de los glaciares

Saludos cosmonautas,

después de dejar atrás el fabuloso parque nacional de Jasper, era el momento de dirigirnos a Banff. Ya que este último está pegado al primero, es un viaje relativamente rápido (si vais con calma os puede lleva medio día), pero os recomendamos que disfrutéis del trayecto, ya que para llegar tenéis que tomar la ruta (93) conocida como “la carretera de los glaciares” (Icefields Parkway o Promenade des Glaciers, en los dos idiomas oficiales de Canadá). La carretera, de dos carriles y una velocidad máxima de 90 km/h, transcurre por un valle de las montañas rocosas que cada vez se hace más estrecho, y es entonces cuando uno empieza a encontrarse con algunos de esos glaciares impresionantes que dan nombre a la ruta.

A lo largo de la ruta habrá muchas oportunidades de pararse para contemplar montañas, ríos, varios lagos impresionantes, y por supuesto los glaciares. La verdad es que pararse en todos es casi imposible, a no ser que uno pretenda llegar entrada la noche a Banff. Y es que hay que tener en cuenta que los cámping que hay a lo largo de la ruta son de los más básicos, sin duchas, electricidad o agua.

La primera parada típica de esta ruta son las Athabasca Falls, que al estar bastante cerca de Jasper se puede hacer cuando estés por la zona. Son unas cataratas bastante espectaculares, pero precisamente por estar tan cerca de Jasper suelen estar bastante llenas de gente. Aunque se trata de una buena vista (la fuerza de las aguas es impresionante), si tenéis prisa o queréis meteros en sitios menos poblados quizás os lo podéis saltar, pero no está de más hacer una paradita.

Estas son las Sunawapta Falls, unos pocos kilómetros al sur de las Athabasca, y con mucha menos gente (aunque algo más modestas). 

Una de las paradas obligadas para cualquiera que se anime a hacer esta ruta es precisamente el Athabasca Glacier, que identificaréis fácilmente ya que hay un pequeño complejo turístico a un lado de la carretera, con un enorme parking. En ese complejo encontraréis restaurante e información de las actividades que se pueden realizar en los parques de Alberta. Desde allí también salen las excursiones que te llevan en un autobús especial al mismo glaciar, para que puedas hacer un paseo por encima del mismo. Pero como esto te puede salir algo caro (en tiempo y dinero), siempre tienes la opción de acercarte a pie y verlo desde abajo.

Si uno se decide por acercarse a pie al glaciar, se encontrará por el camino distintos carteles que marcan varios años distintos. Se trata de unas mediciones que se han hecho durante décadas que indican hasta donde llegaba el glaciar. Y es que sea por el motivo que sea (calentamiento global, explotación turística o pura naturaleza), el glaciar cada año se va haciendo más pequeño y va perdiendo terreno de forma bastante rápida. Llegados al final del camino nos espera una cuerda que pone límite a la caminata, y que viene acompañado de una gran cantidad de carteles que advierten de los peligros de acercarse demasiado al glaciar. Y es que el comportamiento de esos bloques de hielo no se puede predecir, y ha habido varios incidentes que en el mejor de los casos han acabado en aparatosos rescates, y en el peor en la muerte de un niño que fue arrastrado por el riachuelo de agua helada que queda justo debajo del glaciar.

Nosotros, valientes y temerarios que somos, nos saltamos el cordón de seguridad, pero mantuvimos siempre una distancia prudencial con la parte realmente peligrosa. Pero había muchos que sí se atrevían a subir encima del mismo glaciar, y eso sí es realmente peligroso. Así pues, si no podéis aguantaros y queréis saber lo que se siente paseando por un milenario bloque de hielo, lo mejor que podéis hacer es ir contratar el tour que mencionábamos. Tonterías las justas.

Una vez visto el paisaje del glaciar, entre antártico y lunar, proseguimos hasta uno de los varios cañones que se pueden encontrar también en la ruta. Nuestra parada de avituallamiento fue el Mistaya Canyon, perfecto para relajarse con unas bonitas vistas y el siempre relajante sonido del río.

Poco antes de llegar a Lake Louise, nuestra primera parada en el parque de Banff, nos encontramos con uno de esos típicos lagos impresionantes que salen como setas en Canadá. En este caso se trata del Bow Lake, y no era precisamente el más grande de la ruta, pero sí uno de los más bonitos, con un espectacular color turquesa.

Esta foto es un pequeño guiño a nuestro anterior viaje a China

Y en la próxima etapa os contaremos nuestro periplo por Banff, un parque precioso, pero con un problema que ya os contaremos…

Recordad que podéis seguir  nuestro itinerario y ver todas nuestras entradas de la ruta de Canadá clicando aquí.

05
oct
11

Ruta por Canadá: en busca de los osos negros de Blue River

Saludos cosmonautas,

después de hacer una de las primeras paradas importantes en nuestro trayecto, proseguimos nuestro camino hacia el Parque Nacional de Jasper. Pero en Pyramid Campground habíamos encontrado un folleto sobre un “Bear Safari” (safari de osos) que se hacía en Blue River, a medio camino de Jasper. Teniendo en cuenta que sólo habíamos visto un oso hasta ese momento (corriendo como un loco por la carretera), decidimos dormir en Blue River para a la mañana siguiente apuntarnos al safari.

Allí encontramos un camping para caravanas (privado), bastante más sencillo que la mayoría que habíamos visto, pero con un personal muy agradable. Lo que no esperábamos es que al llegar al camping tendríamos un espléndido comité de bienvenida: una horda de mosquitos.

Os podemos asegurar que jamás hemos pisado un sitio que tuviese semejante cantidad de chupasangres. Con sólo bajar de la caravana, decenas de mosquitos emprendían su ataque sobre nosotros, provocando escenas de pánico entre los campistas. Afortunadamente estos mosquitos eran bastante grandes y algo bobos, y era fácil eliminarlos, pero aún así era una quimera intentar despejar el lugar. Los dueños del camping hacían lo posible colocando estratégicamente espirales de incienso alrededor de su oficina y los baños, y la pequeña tienda se abastecía de todo tipo de productos anti-mosquitos, algunos de los cuales ni siquiera sabíamos que existían. Por suerte, y a diferencia de nuestros mosquitos, parece que estos se iban a dormir pronto, y por la noche la mayoría habían desaparecido (la hoguera que encendimos también ayudó en algo). Mis compañeros sufrieron durante todo el viaje, pero un servidor… ni una picada.

Espirales anti-mosquitos y repelentes, el kit básico de supervivencia en Blue River.

Una mosquitera para la cabeza, y visto lo visto, no parece una tontería.

A la mañana siguiente los mosquitos volvieron al ataque mientras nos dirigíamos al safari de osos (a unos pocos kilómetros al norte del pueblo). Allí descubrimos su ingenioso sistema para sacárselos de encima, que consistía en cuatro o cinco espirales de incienso anti-mosquitos, y ventiladores gigantes. ¿Una chorrada? Lo parecía, pero funcionaba. Nos dimos cuenta de ello cuando lo apagaron por unos pocos minutos, y los chupasangres volvieron a la carga rápidamente.

Pero no estábamos ahí para contemplar los mosquitos, nosotros habíamos venido a ver osos, y para ello íbamos a pagar 70 dólares canadienses, (unos 50 euros, no es barato, pero es lo que hay). El tour de una hora y pico, se realiza con una pequeña lancha (con poco más de 10 personas), y un guía que hará lo posible para que termines dejándole propina en su buzón correspondiente (y lo hizo bien). Después de una breve explicación de lo que íbamos a hacer, y de pedir nuestra colaboración avisando en caso de avistamiento, la lancha empezó su camino.

El oso, y Urías, esos dos grandes mamíferos.

Rápidamente llegamos a un lago rodeado de bosques y montañas, un paisaje que sin animales ya era suficientemente espectacular. Aún así, la tripulación escrutinaba concienzudamente orillas y márgenes para amortizar de verdad esos 70 dólares viendo algún animal. A los 10 minutos conseguimos ver dos águilas en pleno proceso de pesca, volando de una orilla a la otra, de árbol en árbol, y lanzándose hacia el agua intentando pescar algo.

Espectacular.

La tranquilidad era absoluta, y era nuestra lancha lo único que la perturbaba.

Intento fallido.

En ese momento, sin saberlo nuestra cámara ya había cazado en un extremo del plano, lo que habíamos venido a buscar. Pero fue la Comandante quien con sus propios ojos lo avistó y alertó al personal de la lancha. Ahí estaba, el oso negro. Nos acercamos un poco más a la orilla, la lancha pasó a modo eléctrico, y se hizo el silencio (que había sido absoluto, de no ser por los “click”, “pip”, “chick”, de las cámaras réflex y digitales que disparaban sin descanso).

Fue impresionante ver tan de cerca uno de estos grandes mamíferos, y el oso, consciente de su momento de protagonismo, tuvo la delicadeza de soltar un enorme zurullo ahí mismo. Al poco rato descubrimos que el oso no estaba solo, y apareció uno mucho más grande, al que le siguió otro algo más pequeño. Según nos dijo el guía, éramos unos afortunados, ya que lo habitual en estos safaris es ver uno, y gracias (aunque tampoco vimos otros animales que sí suelen verse – y vete a saber, quizás se lo dice a todo el mundo).

Pero si el pasaje ya estaba sorprendido y maravillado, aún quedaba la última proeza del oso cagón; se echó al agua y empezó a nadar hacia la otra orilla (acompañado del “ooooh” de la tripulación).

Y algunos dudaban de que uno oso pudiese nadar…

Y si eso no era suficiente, descubrimos que los otros dos osos se dirigían hacia un pequeño cementerio indio, aún en uso por algunos de los nativos americanos, y cuyo tótem era de los más auténticos que vimos durante este viaje. ¿Pero para qué soltaros todo este rollo si lo podéis ver? ¡Dentro vídeo!

EL CONSEJO DEL CASTOR: hogueras

En las montañas de Canadá, el verano es muy suave y por las noches no hace nada de calor. En la mayoría de campings se puede hacer fuego, previo pago de unos dólares (incluye leña). Os recomendamos que lo hagáis por varios motivos. Lógicamente está el calor que ofrece, es una buena forma de cocinar sin tener que ensuciar la cocina, ahuyenta a los mosquitos… ¡y se pueden hacer marshmallows!

SIGUE TODA NUESTRA RUTA CANADIENSE CLICANDO AQUÍ

26
sep
11

Ruta por Canadá: Wells Gray, en las montañas Cariboo

Saludos cosmonautas,

seguimos con nuestro repaso al reciente viaje a Canadá, a la vez que construimos una pequeña guía para aquellos que estén pensando visitar el país un día de estos. En el post anterior os describimos algunas de las etapas de más kilómetros, por la espectacular Ruta 99. Ahora es momento de quitar el pie del acelerador y relajarse un poco en uno de los últimos parques naturales que se encuentran antes de llegar a Jasper: Wells Gray Provincial Park.

Pero antes de llegar hasta allí, aún nos quedaban algunos kilómetros. Habiendo dejado ya la ruta 99, era momento de coger la 97 desde Cache Creek hasta llegar a Kamloops, seguramente el núcleo urbano más grande que veríamos desde Vancouver hasta Calgary. Aún así, no hicimos para alguna y proseguimos nuestro camino hasta Clearwater (cogiendo en Kamloops la ruta 5, que llegaría luego hasta Jasper). A lo largo de la ruta 5, hicimos un par de paradas. La primera, capricho de un servidor, fue en una tienda de antigüedades de carretera (se pueden encontrar varias por la zona). La tienda era bastante grande y se podía encontrar un poco de todo, pero lo que más nos llamó la atención fue un cajón lleno de pequeñas novelas de cowboys por un sólo dólar canadiense.

En esa misma tienda preguntamos por el restaurante más próximo, que lógicamente iba a ser el típico restaurante de carretera, con el típico menú de siempre, y la típica parroquia de viejos, mujeres y algunos personajes pintorescos. Allí tuvimos la oportunidad de probar uno de los platos típicos canadienses: poutine. Que nadie se espere un plato de alta cocina, ni siquiera un plato que requiera cierta elaboración. El poutine básicamente son patatas fritas, queso cheddar y gravy (una salsa de color marrón típica inglesa – como la HP – que nos encanta). No entusiasmó al grupo, pero para nosotros no estaba tan mal (y había que probar uno de los pocos platos típicos canadienses, ¿no?)

No, el aspecto del “poutine” tampoco es que sea de lo más atractivo.

Pocas horas después llegamos hasta Clearwater, donde hicimos acopio de nuevas provisiones en un pequeño supermercado que había en la gasolinera del pueblo (recordad el consejo del anterior post). Y ya estábamos listos para adentrarnos en el Wells Gray Provincial Park. En Canadá los parques se dividen entre los nacionales y los provinciales, los primeros siendo gestionados directamente por el Estado, más famosos, y por lo tanto, también más poblados. Los parques provinciales son gestionados, como indica su nombre, por la propia provincia, teóricamente más modestos y con menos servicios, pero afortunadamente menos poblados.

Al entrar en el parque siguiendo la única carretera que hay (y que llega sólo hasta la mitad del parque – luego, a pie), nos sorprendió ver que había muchas viviendas al lado de la carretera, muchas de las cuales se habían reconvertido en Bed & Breakfasts, Lodges y demás. Eso podía hacer pensar que el parque estaría lleno de gente, pero a medida que se avanza por la carretera, se va dejando atrás la civilización, y varios kilómetros después encontramos el Pyramid Campground.

La peculiaridad de este camping es que los únicos servicios que ofrecía eran una fosa séptica para las necesidades y un bomba para sacar agua potable (aunque alguien dejó una nota recomendando hervirla tres minutos – ¿alguien que tuvo que pasarse varias horas en la fosa después de probarla?). Para no tener, el sitio de acampada no tenía siquiera recepción. La entrada era libre, pero no la estancia. Allí descubrimos un sistema de pago que es relativamente habitual en las zonas de acampada más remotas: el autoregistro. Cuando uno llega a uno de estos campings, tiene que buscar una plaza libre y aparcar. Entonces deberá coger unos sobres, apuntar sus datos, poner el dinero dentro (Pyramid costaba 16$), meterlo en un buzón, y poner el resguardo en un poste delante de tu plaza. De vez en cuando llegará el vigilante que comprobará que hayas pagado, o si acabas de llegar podrás pagarle directamente. Todo esto puede sonar muy complicado, y la falta de servicios muy incómoda, pero creemos que es el pequeño precio que hay que pagar para estar en un camping tan solitario y bonito como este.

Las plazas estaban delimitadas por árboles, así que apenas veías a tus vecinos (¡casi como estar solo!).

El día que llegamos poca cosa pudimos hacer ya que nos recibió una repentina tormenta con granizo incluido. Dimos un paseo alrededor del camping, donde empezamos a darnos cuenta de lo tupidos que son los bosques canadienses, y que tienen agua por todas partes. Pocas horas después nos pusimos a dormir siendo conscientes de que estábamos románticamente aislados en un precioso paraje natural; por la mañana, nos despertaría una ardilla que andaba encima de la caravana.

En Wells Gray hay muchas excursiones que hacer, y parece que muchas de ellas de cierta dificultad y duración. Nosotros teníamos que seguir con nuestra ruta, así que sólo íbamos a pasar una noche en el parque, pero si volviésemos a hacer el viaje, procuraríamos pasar un día más por la zona. Aún así, aprovechamos para visitar uno de los parajes que más impresión nos causó en todo el viaje. Cosmonautas, les presento las Hemlecken Falls:

Las Hemlecken Falls, “breathtaking” como dicen en inglés.

Es posible que no se pueda apreciar en la foto lo descomunal de esta catarata. Pero os podemos asegurar que era un agujero enorme, y que las aguas bajaban con una furia colosal. Al parecer, este peculiar paisaje se debe principalmente a que estábamos pisando tierras volcánicas. La verdad es que la vista justificaba el desvío que habíamos tomado de nuestra ruta hacia Jasper.

Otra pequeña excursión que se puede hacer, si se va con cierta prisa, es una granja abandonada, llamada Ray Farm. Ray y su esposa se establecieron en la zona a principios del s. XX y rápidamente se ganaron el respeto de la tribu de nativos americanos de la zona porque Ray les ayudó a erradicar algún tipo de peste que la tribu estaba sufriendo. La granja actualmente está medio derruida, y no hay intención de rehabilitarla, ya que quieren que desaparezca de forma natural. Lo que parece que puede durar más tiempo es la tumba del matrimonio, a pocos metros de la casa.

Como podéis ver, escogieron un sitio precioso para construir la granja, y tuvimos la suerte de disfrutarlo totalmente en solitario. Además, puede ser un buen sitio para avistar animales (con paciencia).

Después de estas fabulosas vistas nos despedimos de Wells Gray y cogimos de nuevo la ruta 5 destino a Jasper. Pero aún nos quedaba una fantástica aventura antes de llegar, ¡osos! Os lo contaremos en el próximo post.

EL CONSEJO DEL CASTOR:  Infórmate de los campings

Las rutas que van hacia las rocosas están llenas de campings para caravanas, los hay “públicos” y privados. Los primeros tienen unos precios y servicios estándar (son altamente recomendables), y los segundos pueden ser más caros o más baratos. Siempre es bueno informarse antes de las posibilidades que hay a través de Internet o con los folletos que se ofrecen en puntos de información. Es importante saber si vas a tener ducha, electricidad o posibilidad de verter aguas negras/grises, por si tienes que cargar/descargar antes de meterte en según que zonas. 

DESCUBRE TODAS LAS ETAPAS DE LA RUTA POR CANADÁ EN EL ITINERARIO

17
nov
10

“Jo, tía!”, fanzine especial Japón

Saludos cosmonautas,

con más retraso del habitual, ayer fue un día de mucho ajetreo, el post de hoy tiene un carácter en parte regulero y en parte excepcional. Regulero porque lo habremos escrito en pocos minutos, pero excepcional por el valor de nuestro hallazgo.

Ayer fue un día en el que el NEXO estaba por todas partes, topándome primero, y por casualidad, a Pau de El Pachinko en Madrid, y unas horas después a Adrià Montiel de Publicidad Japón en Barcelona. Creyéndonos ya un poco los reyes del mambo en todo lo que se refiere al NEXO Japón, pensando que conocemos a todo el mundo que hay que conocer y todas las fuentes de información que hay que consultar. Adrià me mostró un fanzine (sí, aún existen) que me dejó con los ojos y la boca abierta.

Se trata de “Jo, tía” (el primer fanzine de teenage exploitation), al parecer un bastante veterano fanzine madrileño que, después de una temporada de ausencia, volvió este mismo fin de semana con dos tocharros dedicados íntegramente a Japón. Más de 600 páginas con CD incluído, que nos hablan del país nipón desde una perspectiva muy particular, y “fanzinera” que tanto puede pasar por la crítica más ácida y despiadada, hasta la pura admiración (nos ha recordado mucho el estilo de Mondo Brutto, aunque no es que tengamos muchas más referencias).

Aunque no hemos podido leerlo todo aún, hemos devorado ya una gran parte del primer volumen que básicamente consiste en una particular guía de viaje sobre Tokyo, que seguro interesará a muchos cosmonautas, ya que está hecha desde una perspectiva, lo sepan los autores o no, muy #TLQM. Que hayan incluído Nakano Broadway en su itinerario de tiendas demuestra que han hecho los deberes (y que estuvieron una buena temporada viviendo en Japón).

Pero aparte de esto, en el segundo tomo se puede encontrar un exhaustivo repaso de la cultura Pop japonesa, tocando temas variopintos, que tanto pueden ser una guía de grupos y locales para escuchar Punk, Pop, Rock con sabores cincuenteros, sesenteros y setenteros, un extenso artículo sobre el crack del tokusatsu Eiji Tsuburaya, el mercado de segunda mano en Japón, y muchos otros temas que parece mentira se puedan juntar en una misma publicación. A todo esto, hay que añadir que en los dos volúmenes encontraremos una guía de episodios de Doraemon, eso sí es bizarro.

Decir que el primer volumen se lee al estilo occidental, pero el segundo al estilo japonés (aunque con algunos líos ya que hay artículos que se leen de forma occidental), formando un tándem indispensable que con lo poco que hemos leído creemos que ya vale su elevado precio (12 euros por tomo – y si no lo vale, ya os lo diremos). Como ya hemos dicho antes, cada tomo incluye también un CD con viejos hits japoneses, incluyendo el mítico “ue o muite aruko yo”  (o Sukiyaki) de Kyu Sakamoto, entre otras canciones que estamos empezando a descubrir.

No sabemos de donde han salido ni quienes son, pero “Jo, tía!” nos ha tomado por sorpresa y nos ha revolucionado las neuronas. Y es que han hecho algo… ¡que tendríamos que haber hecho nosotros! (aunque fuera en otro formato! ¿Alguien ha dicho Entrevista Pirata? A ver si se prestan a ello…




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