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01
feb
11

Más allá de Dragon Ball: los otros manga del boom


Saludos cosmonautas,

Antes de empezar con el tema de hoy, un pequeño apunte. ¡Y es que ayer llegamos a la friolera cantidad de 10.000 comentarios en el blog! El responsable del comentario 10.000 fue Jockey de Genjutsu, pero os tenemos que agradecer a todos los que comentáis día a día en este humilde blog por vuestra constancia y todo el aprecio que nos mostráis. Visto lo visto, nos consideramos muy afortunados de que tengamos tal cantidad de comentarios en cada post, nos encanta ver cada día a los habituales al pie del cañón (como Deka Black que en un 95% de las ocasiones comenta el primero), pero también leer a los que lo hacen de uvas a peras, los que lo hacen una vez en la vida, y también a todos los que nos insultan de forma regular en el fabuloso post de las Morning Musume Porno. ¡1o.000 gracias a todos!

Y ahora seguimos con la semana dedicada a explicar el boom del manga en los noventa a través de publicaciones profesionales y amateurs. Si ayer hablábamos de Dragon Ball y su capacidad para generar ventas, hoy queremos hablaros de todo lo que no es Dragon Ball, es decir, todos esos otros manga que muchos descubrieron a partir de revistas como NEKO, KABUKI o KAME entre ingente cantidad disponible. Está claro que la mayor parte del atractivo de estas publicaciones era todo lo que tenía que ver con Son Goku (no hay más que ver que muchas perecieron cuando se agotó el filón), pero hay que reconocerles el gran mérito de haber sido uno de los motores de la creación de la “escena manga” en nuestro país. No hay que subestimar la labor divulgativa que realizaron hablando de mangas totalmente desconocidos que ni siquiera se habían publicado aquí (algunos llegarían a hacerlo, otros no), así como los muchos “dossiers” o reportajes especiales que dedicaban a ciertos autores o géneros. Como por ejemplo…

Aquí tenemos un dossier dedicado al Jidaimono, el género de los samurais, que realizaron los de NEKO en su número 15. Aquí introducían un buen número de mangas tan míticos como “El lobo solitario y su cachorro”, “Kamui”, “La Espada del Inmortal” e incluso el “Dororo” de Osamu Tezuka. Nótese como ya entonces nos empezaban a poner “notas culturales”, como el significado de samurai, que entonces eran totalmente desconocidas, y poder informarse de todo esto costaba más que un simple click. Ofrecer un contexto y unas explicaciones sobre una cultura aún muy desconocida creemos que fueron uno de los factores que llevó a que esta afición por el cómic japonés se convirtiese en “algo más”, y muchos acabasen sintiendo una especial atracción por Japón.

Pero lógicamente estas revistas no se dedicaban sólo a hablar de obras no publicadas. Aunque estábamos lejos de los números que se manejan hoy en día (a pesar de que hayan caído en picado las publicaciones), ya se empezaban a ver cada vez más títulos y una variedad considerable en temáticas. Seguramente podríamos hablar de cierta experimentación, se tanteaba un poco el terreno. Y es que estaba claro que a la gente le gustaba Dragon Ball, ¿pero qué le iba a gustar al público español de la estratosférica cantidad de obras que se publicaban en Japón? Uno de estos valientes experimentos fue…

¡Gamma! Hace tiempo hicimos un post junto a Ale de Pepinismo (replicado por Marc Bernabé) hablando de esta obra que a algunos nos marcó muchísimo, pero que a pesar de ello, su éxito fue tan clamoroso que duró sólo 11 números, costándole a Norma Editorial su dinerito y una gran decepción con el público español (argumentaban que el público español aún no estaba preparado para obras así, ¿lo está ahora?). Debemos confesar que nosotros fuimos de los primeros a quien las portadas de Gamma tan poco “manga”, en nuestra limitada visión de entonces, nos echaron para atrás. Pero con artículos como este de la KAME nº3, y tantos otros que le dedicaron el resto de revistas, nos convencieron. Descubrimos a este pobre dependiente de supermercado y también que en Japón no todos los cómics hablaban de gente con superpoderes (o habilidades casi sobrehumanas como las de Oliver y Benji). Y nos encantó, entusiasmo, nos abrió un mundo. Aunque esto ya lo contamos en ese post.

No todo fueron experimentos raros. Aquí tenemos un página que nos habla de “¡Estás arrestado!”, la obra de Fujishima Kosuke, autor también de “¡Ah!, mi diosa” (¿qué le pasaba con las exclamaciones?). Pero lo interesante es ver el párrafo inicial, donde nos hablan de algunos de los autores de renombre de entonces. Empezando por Takada Yuzo de “3×3 Ojos”, uno de los míticos mangas de la época que nos parece que ya no se recuerda mucho, y también Egawa Tatsuya y su más reivindicado “Golden Boy”. Para muchos, estos títulos fueron de lo primero que leyeron fuera de la órbita de Son Goku y Ranma 1/2, educándose en la narrativa del manga, sus tópicos y su obsesión por vestir a chicas de uniforme (casi al mismo tiempo se publicó “Siempre es domingo”, también con una chica policía de protagonista).

Pero sí las revistas fueron importantes, el papel de la televisión fue crucial a la hora de convertir el manga y el anime en “trending topic” durante muchos años. Las revistas también comentaban los estrenos televisivos, al mismo tiempo que se escribía un artículo tras otro quejándose del mal trato que recibían las series (continuas reposiciones, la clásica polémica de los nombres traducidos, etc.), o se publicaban cartas airadas de los fans en contra de Antena3 y Tele5 principalmente. Una da esas series también míticas de esos tiempos, y que se recuerda muchísimo en Catalunya fue una de las primeras obras del ahora aclamadísimo autor de culto Urasawa Naoki.

¡Yawara! O “Cinturó Negre” que se llamaba en Catalunya. Con “Ginger” de protagonista (recordad lo de los nombres), y su mítico abuelo cascarrabias, el maestro Inokuma. Fijaros en la introducción del artículo (Kame nº3), para que veáis como estaban los ánimos por entonces. Lo curioso es que han tenido que pasar casi 15 años para que se llegara a publicar el manga (en catalán), y esto es algo que veremos con los siguientes ejemplos; a pesar de lo que ha crecido el público y el mercado del manga, se siguen rescatando algunos de los hits de hace dos décadas.

En el Kabuki nº2 nos hablaban de la obra posterior de Otomo Katsuhiro, el autor de “Akira”, del que por entonces apenas conocíamos nada más que el anime, pero que tan importante fue su llegada. A nivel personal, esta fue otra de las obras que nos cautivaron… y que acabó sin publicarse por completo. Afortunadamente hace un par de años Norma la rescató del olvido y volvió a editarla. Y como os decíamos, parece que ha tenido mucho más éxito, ya que al menos esta vez se ha podido publicar en su totalidad. Así pues, tenemos ejemplos de manga que sucumbieron en seguida y de otros que tuvieron un éxito (relativo) que se ha mantenido en el tiempo. Pero ahora vamos a hablaros de un caso extraño, el de un mocoso y su familia disfuncional…

¡Shin Chan! Seguramente ya lo habremos contado en alguna ocasión, pero nos hacemos mayores y nos gusta contar batallitas. A raíz de este artículo fuimos seguramente de los pocos que se animaron a comprar la primera edición española que se hizo de las tiras cómicas de Shin Chan (que se publicaron con el formato habitual de recopilatorios de tiras cómicas). Shin Chan no duró más de tres números. Pero es que si Gamma parecía una apuesta arriesgada… Shin Chan podía parecer una locura. Un dibujo “extraño”, un humor muy particular, y encima, eran tiras cómicas. ¿Cómo podía aceptar eso un público más preocupado por la nueva transformación de Son Goku o cuántos penes metálicos aparecían en Urutsukidoji? Pues no lo hicieron, pero el boom posterior, gracias a la serie de animación (bastante más light que el manga), demostró que todo es cuestión de cuando y como se publica algo, y como esto puede marcar la diferencia entre un fracaso de 3 números y un éxito que ha marcado varias generaciones de espectadores (pequeños y mayores).

A principios de los noventa todo el anime se medía a partir de “Akira”, era el zénit de las producciones de animación, y había que ver si los nuevos productos estaban o no a su altura. Hasta que llegó un nuevo anime que volvió a ponerlo todo patas arriba.

“Ghost in the shell”, por supuesto. Y no estamos hablando ni de segundas partes, remasterizaciones ni nada parecido. El auténtico y original que puso el anime en otro sitio, en un terreno mucho más adulto. “Akira” ya era para adultos, pero a algunos les faltaba un empujoncito más para convecerse de que esto no eran unos simples dibujos animados para niños. Y además, en cuanto a técnica, una maravilla para la vista. Aunque hay que hacer notar que el autor, Shirow Masamune, no era un desconocido, ya que aquí ya conocíamos muy bien “Appleseed” (uno de mis manga favoritos en esa época), o con “Dominion Tank Police”. Pero juntarse con Oshii Mamori fue un grandísimo acierto. Y el resto, ya es historia.

En su afán por dar a conocer un mundo desconocido a quilómetros y quilómetros de distancia, los de NEKO llegaron incluso a traspasar las fronteras niponas para irse al “país del centro”. Nos advertían de que llegaba… ¡el cómic chino! Y a pesar del entusiasmo con el que nos lo presentaron, con un artículo que no hizo nadie de la redacción pero que tuvo un montón de páginas, la cosa tampoco fraguó.

Como comentan en el artículo, ya había habido un tímido desembarco de cómics chinos en España con “Tigre Wong” y “Drunken Fist”, aunque desaparecieron sin pena ni gloria. Pero nos aseguraban que esto era el próximo boom… una cagada más, con perdón. Pero si bien es cierto que ha habido durante un tiempo algo de mercado para el cómic chino, y sobretodo coreano, actualmente, después de la debacle de la crisis, parece que ya no queda ni un título que se publique en la actualidad (que sepamos, vamos). De todos modos, un artículo muy interesante incluso hoy en día.

En próximas entregas llegaremos aún más lejos analizando este afán divulgativo de algunas de estas revistas, que les llevó incluso a empezar hablar de cine, especialmente el de Hong Kong, o de hacer sus primeros artículos sobre viajes a Japón (que ahora nos parecen tan inocentes). Pero con este post esperamos haber podido mostraros esas ganas que había de descubrir un nuevo mundo, no sólo en cuanto a manga se refiere, sino también en cuanto a la cultura nipona. Editoriales y revistas lo intentaban, querían crear un mercado/escena que abarcase una gran variedad de títulos y géneros. Y está claro que algo consiguieron. Aún así, parece que seguimos teniendo ciertas limitaciones en cuanto a cultura manga se refiere, si esto lo sumamos a la crisis en general, y a la editorial en particular… pintan bastos.

Pero bueno, si se nos ha agotado la gallina de los huevos de oro, y a la gente no le interesan las cosas nuevas o diferentes… siempre podemos confiar en el maestro Toriyama.

¿Alguien se acuerda de esto?

19
nov
09

TLQM: Gamma, el hombre de hierro (Reloaded)

Saludos cosmonautas,
hoy seguimos hablando de aquellos manga que para nosotros son TLQM ™, y si ayer lo hacíamos a cuatro manos, hoy lo vamos a hacer a seis manos. Una vez más unimos fuerzas con nuestro querido Ale para reseñar esta obra de forma simultánea, pero al equipo TLQM ™ se une también el arquéologo del manga, el traductor de centenares de cómics nipones al español, el trend-setter de los manga que son TLQM ™, hablamos de Marc Bernabé, el también futuro líder de opinión en cómic keniata (mañana, en La Entrevista Pirata que le hicimos sabréis por qué).
Lo cierto es que ya hace tiempo que en la Arcadia os hablamos del manga que vamos a reseñar, pero teniendo en cuenta que fue nuestra “época Blogger” en la que pocos nos leían, y que ahora podemos reivindicar esta obra y que mucha más gente se entere de ello, no nos lo pensamos ni un minuto en rehacer nuestra reseña cuando Marc nos propuso hablar conjuntamente de “Gamma, el hombre de hierro”, porque Gamma Teruo se merece esto y mucho más.

  • Título: 鉄人ガンマ —Tetsujin Ganma— (Gamma el Hombre de Hierro)
  • Autor: Yasuhito Yamamoto
  • Editorial: Norma Editorial
  • Año de publicación: 1995-96
  • Clasificación: seinen
  • 11 números (formato prestigio)

Debemos confesar que al principio las portadas de “Gamma” nos echaran algo para atrás, no parecía un manga a los que estábamos acostumbrados por entonces. Es más, incluso parecía un cómic europeo en varias de sus portadas. Pero las buenas críticas que recibía nos convencieron, y al final, éste fue uno de los cómics japoneses que más nos sorprendieron en su momento (por allá finales de los años noventa), y lo hizo porque estaba ofreciendo algo inaudito, una historia en la que no había heroínas con minifalda por ningún lado, en el que no había mascotas raras pululando, ni intrincadas tramas con espíritus y poderes extraños por enmedio.

Así nos adentramos en la historia de Gamma Teruo, un tipo de cara peculiar (es decir, feo), tímido y dubitativo, con una mujer y un hijo adorables, que vivía una vida aparentemente sencilla siendo empleado en un supermercado. Pero a través de los ojos de Gamma, no era todo tan sencillo, y por su carácter se veía envuelto una y otra vez en cómicas situaciones, que al final le llevaban a reflexionar sobre temas como el sexo, la escatología, o incluso el sentido de la vida. Pero Gamma era un tipo especial, y cuando no podía aguantar más, tenía la costumbre de quitarse la ropa salvajemente, y empezar a pasear su cuerpo escultural, mientras los demás se desorinaban del susto, superando todos esos complejos que tanto le atormentan.

Dejando aparte el detalle de sus arrebatos de furia salvaje y nudista, Gamma se podía identificar como el típico currante japonés, con una típica vida japonesa, aunque todo ello envuelto en un envoltorio no tan típico. Era en definitiva una de las obras, de las que se publicaban por aquel entonces, que más se acercaba a retratar las costumbres y las realidades del país nipón, uno de esos cómics que uno podría ver en manos de un salaryman cualquiera en el metro de Tokyo. Por primera vez, se dejaban de lado los típicos y tópicos temas fantásticos, cyberpunk o post-apocalípticos habituales. Y quizás fue eso lo que precisamente acabó con él, al menos en España. Ya que al cabo de solo 11 números (y estamos hablando de unas pocas páginas por número, no los tomos que se publican ahora), Gamma tuvo que despedirse. Al parece fueron pocos, entre ellos un servidor, los que realmente se interesaron por la atormentada pero divertida vida de Gamma Teruo y Norma Editorial decidió suspender la publicación, con una más que visible decepción. De hecho, si uno recupera ahora el primer número de la serie, y se lee el prólogo, verá la ilusión con la que la editorial se tomó la edición de este manga. Y triste es entonces leerse el último número con las cartas de despedida de algunos de los responsables de la publicación (entre ellos el mítico Óscar Valiente), que lamentaban no poder seguir adelante con su dependiente de supermercado favorito. Aunque no lo decían del todo claro, detrás de sus palabras se dejaba entrever la decepción con el público español, por no haber dado la oportunidad, o no haber sabido apreciar una obra que sí encandiló a la crítica del momento.

Con el paso del tiempo uno piensa que, simplemente, no era el momento. Sin duda alguna el público manga de entonces era quizás demasiado joven, y no solo en cuestión de edad, si no también en cuanto a su “recorrido vital”con el cómic japonés. Y aunque ahora la obsesión de muchos por Japón, les lleva a devorar cualquier cosa que les pueda ayudar a entender más la realidad del pais asiático, creo sinceramente que el público de entonces aún no estaba preparado para GAMMA El Hombre de Hierro (¿lo estará ahora?). Además, sin contar con el reclamo de un anime en televisión, la cosa aún estaba más cruda. Algunos quizás recuerden que el cómic de Shin-Chan se publicó bastantes años antes de aparecer en TV, pasando sin pena ni gloria con solo 3 números publicados (¡y mirad ahora!).

Hace unos años prácticamente podías saberte de memoria todos los manga que se estaban publicando, en cambio, actualmente, uno se ve abrumado por la cantidad de tomos que llenan las estanterías de las tiendas de cómics. Y aunque sigue existiendo esa predilección por los temas más fantasticos, hay una oferta suficientemente grande como para que tengan cabida otros géneros más “arriesgados” (Shin-Chan es un claro ejemplo, ¿y algún editor se habría atrevido a publicar títulos como Azumanga Daioh, Aula a la Deriva (aunque el resultado es el que es…) o el peculiar Vidas Etílicas hace 10 años?). Está claro que, hasta cierto punto, hoy en día encontraremos aficionados al manga más maduros y que buscan obras más realistas (el éxito de Taniguchi es otro ejemplo).

¿Y a dónde queremos ir a parar entonces?

Pues aparte de reivindicar “GAMMA El Hombre de Hierro”, como uno de los mejores mangas que se han publicado en la península, queremos subirnos a la palestra y reivindicar la reedición de las aventuras de este simpático personaje, de forma que algunos puedan recuperarla en mejores condiciones (las ediciones de antes no estaban hechas para durar mucho), y también para que el público puede descubrir o redescubrir a Gamma Teruo, y quizás, ahora sí, poder publicar muchas más historias del Hombre de Hierro.

¿Qué pensáis? ¿Está ahora el público español preparado para una obra como la de GAMMA EL Hombre de Hierro?

¡No os perdáis las reseñas que hacen del primer tomo Ale en Pepinismo y Marc Bernabé en Mangaland!




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