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25
ago
10

Istanbul, ah Istanbul

Saludos cosmonautas,

poco a poco iremos soltando prenda de lo que ha dado de si esta semana en la que hemos dejado litros y litros de sudor por las calles de la antigua Constantinopla. Pero creemos que sería bueno empezar por una breve valoración global del viaje, que nos sirva para ordenar en nuestra cabeza la experiencia vivida.

Pongámonos en antecedentes. Llevamos desde el 2006 haciendo viajes largos, 3 veces a Japón, un par a China, un viaje a Estados Unidos por enmedio, y otras fugaces escapadas a algunas capitales europeas. No podemos quejarnos del ritmo y la distancia cubierta, pero este año con una mudanza por enmedio tocaba hacer algo más corto (y barato). Y aunque hubo cierta dicusión, al final se decidió ir a Istanbul (y aquí el precio fue un argumento de peso). Debemos confesar que no íbamos con mucha predisposición, estábamos llenos de prejuicios, y lo que más temíamos era que nos metiésemos en una especie de trampa para turistas. Pero en seguida, y a través de Twitter, muchos nos animaron y nos aseguraron que Estambul nos iba a gustar, que nos sorprendería. Y nos convencieron, nos íbamos con mayores expectativas.

Estos siete días se conviertieron en una especie de travesía por el desierto. Primero, por el calor sofocante. Segundo, porque apenas encontramos lo que estábamos buscando, aunque en realidad tampoco sabíamos lo que era. No ayudaba en absoluto que los turcos apenas sepan lo que es el aire acondicionado. Y es que cuando uno sufre tanto calor, el viaje puede verse condicionado por la falta de energía y las constantes búsquedas de sombra y refresco. Pero vamos, que aún así nos pegamos horas y horas de pateadas cubriendo largas distancias.

Como siempre hay una primera vez para todo, el mismo día de nuestra llegada pusimos nuestros pies descalzos por primera vez en una mezquita. Y hacerlo en una de las grandes mezquitas que hay en Istanbul es hacerlo por la puerta grande. Fue de lo que más nos gustó del viaje. A pesar de la cantidad de visitas, se puede captar esa tranquilidad, esa atmósfera que invita a la meditación y la contemplación. Aparte de esto, en la famosa Mezquita Azul también se puede captar el horrendo tufo de pies de los miles de turistas que pisan sus alfombras cada día, ¡yeargh!

A esto le siguieron las visitas al museo de Aya Sofia, el Palacio de Topkapi (del que os recomendamos que paséis directamente al harén), los bazares y otras partes de la zona de Sultanahmet, la zona turística por excelencia de la que algunos visitantes apenas llegan a salir durante su estancia. Seguramente es la parte més “exótica” de la ciudad, pero al mismo tiempo es también la más turística,  y por lo tanto, la más explotada y de las menos “auténticas” de Estambul. Es cierto que hay un pedazo viviente de historia en cada rincón, pero esta todo tan bien puesto, tan bien arreglado, y tan lleno de gente… En definitiva, es de las partes que menos nos gustaron, y a pesar de sus esplendorosos monumentos, tanto turisteo acaba con las ganas que tiene uno de visitar y explorar.

Maria, fiel cosmonauta, nos advirtió que nos iba a gustar mucho más la zona moderna (léase occidental) de la ciudad, y no se equivocó. Cruzamos el puente de Galata en varias ocasiones para dirigirnos hacia la zona de Taksim, donde encontramos una gran calle comercial, también turística, pero que se comparte con los turcos de a pie, donde hay menos exotismo, pero se puede apreciar mejor como viven algunos de los habitantes de Estambul.

Sin duda, este es uno de los grandes contrastes que siempre se mencionan en cualquier guía, blog, o conversación sobre esta ciudad a caballo entre Europa y Asia. Al oír esto, nos vino a la mente el país en el que más contrastes entre lo moderno y lo tradicional hemos encontrado, Japón. Pero después de una semana ahí, después de habernos paseado por las zonas más turísticas, por zonas residenciales de clase media y baja, por la parte europea, por la parte asiática… la conclusión a la que llegamos es que más que contrastes culturales, lo que existe en Estambul son diferencias económicas. Es decir, la gente adinerada (o clase media alta) vive de una forma mucho más occidental, viste y vive como tal. Por otro lado, aquellos con menos recursos lo hacen todo de una forma más “tradicional”, eufemismo para decir que viven de forma pobre. Y parece que incluso Orhan Pamuk, el Premio Nobel de Literatura originario de Estambul, está de acuerdo con nosotros.

No es que nos aterre o no vaya con nuestro estilo visitar zonas menos desarrolladas, de hecho lo hicimos en nuestro viaje a Shanghai y fue precisamente en el Old Town donde más nos sorprendió la ciudad, pero lo cierto es que las zonas más pobres de Estambul lo eran en todos los sentidos, y ni siquiera parecían ofrecer ese toque “exótico” (otro eufemismo) que uno puede encontrar en otras zonas deprimidas del mundo. En muchos viajes nos dejamos llevar, improvisamos, nos salimos de la ruta para dejarnos sorprender, pero aquí, cada vez que lo hacíamos, el tiro nos salía por la culata y acabábamos andando bajo el sol por barrios decadentes (sin encanto) y con menos vida de la que uno esperaba.

Esto no significa que Estambul no tenga nada de interesante, quizás nosotros hemos tenido mala suerte esta vez. También es posible que nuestros anteriores viajes a países más lejanos hayan puesto nuestro listón demasiado arriba. Tampoco es cuestión de engañarse, Estambul es el exotismo barato para los europeos. Es decir, con vuelos de poco más de 3 horas, y a unos precios ridículos, uno puede viajar a un sitio “exótico” y en principio muy diferente culturalmente, pero en el fondo no es para tanto.

Estamos seguros de que muchos de los que han viajado a Estambul y han leído este artículo podrán rebatir nuestra opinión, y eso esperamos que hagan en los comentarios, pero para nosotros este es el primer viaje en el que, al volver a casa, no hemos sentido en ningún momento la sensación de que aún teníamos cosas pendientes por ver o hacer en Estambul. De todos modos, y aunque parezca mentira que lo diga después de esta parrafada, Estambul tiene encantos y tiene cosas interesantes e incluso #TLQM (ya vimos el Museo del Juguete), así que os seguiremos ofreciendo algunos posts con fotos y videos de lo más destacable de nuestra visita. Porque sí, porque nos lo pasamos bien (y porque cuando uno vuelve de un viaje, casi siempre olvida todo lo malo – o casi todo).

20
ago
10

El Museo del Juguete de Estambul

Saludos cosmonautas,

ya estamos de vuelta de nuestro viaje, y después de unos más que necesarios días de reposo, volvemos a las andadas para hablaros de nuestra aventura turca. Esta vez lo hacemos para hablaros de la cosa más #TLQM que hemos encontrado en Estambul, un museo del juguete. Lo cierto es que en esta ciudad no parece haber mucho espacio para nuestra idea de “todo lo que mola”, ya sea por su grandísima explotación turística, o porque su población no goza de los privilegios de otras sociedades y, por lo tanto, ciertas aficiones no se pueden cultivar.

Así pues, enterarnos de que en Estambul podíamos encontrar un museo dedicado al juguete, fue como agua de mayo para un servidor, y eso que en Agosto no llueve ni por asomo.  El descubrimiento lo hicimos a través de la revista Time Out Istanbul, y es que este museo no aparece en ninguna de las guías que hemos consultado. Suponemos que al encontrarse algo lejos de los circuitos turísticos habituales (está en la parte asiática y lejos de cualquier punto turístico), y que esté más pensado para turcos antes que para turistas (tienen la web en inglés, pero su personal no lo habla), no es extraño que nadie se haya molestado en incluirlo. Pero cosmonautas, eso es una ventaja. Durante nuestra visita al museo estuvimos solos la mayor parte de la visita, coincidiendo unos pocos minutos con unos japoneses, y otros pocos con una madre y sus dos hijos.

Para situaros un poco, este museo se llama Istanbul Yuncak Muzesi y es propiedad del poeta y escritor turco Sunay Akin, quien inauguró el museo un 23 de Abril de 2005 en su casa familiar. En el museo se nos cuenta una curiosa historia del propio Sunay Akin, quien a los 5 años se sacó unas fotos para immortalizar el día en que iba a ser circuncidado. El fotógrafo le prestó un barco para sacarse la foto, pero Sunay pensó que se lo estaba regalando, y cuando le dijeron que no era así tuvo un gran disgusto. 37 años después encontraría el mismo tipo de barco en un anticuario alemán.

La foto de Sunay Akin con su preciado barco.

Actualmente tiene en exposición 4000 juguetes (y tiene 3000 más en su colección), pero aparte de esto, toda la decoración de las salas está hecha con mucho esmero y dedicación. Aunque estaba prohibido grabar video y sacar fotos, no pudimos resistir la tentación. Esto es algo que hay que compartir y que servirá para animar a todos aquellos que piensen viajar a Estambul a visitar este precioso museo. Pero tenemos que pedir disculpas por la mala calidad de algunas fotos… y es que hacerlo a escondidas no siempre es fácil.

No sabemos exactamente qué pintaba este señor ahí enmedio, pero mola.

Una gran colección de “Teddy Bears”, cuenta con un ejemplar en negro que se hizo poco después del hundimiento del Titanic como homenaje.

Un Teddy Bear “warholiano”. ¿Sabíais que lo de “Teddy” viene de Theodore Roosevelt, Presidente de los EUA?

¡Bang, bang! ¡Lucky Luke! Indios y Cowboys, todo un clásico.

¿Os suena esta pieza? Es posible, porque ya os la mostramos en nuestra visita al Museu del Joguet de Figueres.

Superman comunista vs Superman.

¿Se supone que es Godzilla? No lo tenemos muy claro.

¡Eh! Nosotros también tenemos todos estos… aunque fuera de la caja… y no eran turcos.

Star Wars, El Planeta de los Simios… sólo falta Star Trek, ¡pero no me molesté en fotografiarlos! ¡Malditos trekkies!

Aquí podéis ver un ejemplo de la ambientación del museo. En muchos escapartes había ejemplares de revistas originales ilustrando los juguetes y su época.

Es normal encontrarse soldaditos en una colección de juguetes…

…pero esto no deja de ser algo chocante.

E.T. y Kennedy… y más abajo el coche del asesinato de JFK, con el periódico de la notícia detrás.

El juguete que más nos hizo reír: las botas lunares.

No podían faltar los robots japoneses. Lo cierto es que una buena parte de la colección consistía en piezas de Japón.

¡No podía faltar el dúo maravillas!

¡Fantástico! ¡Quiero uno igual!

Está claro que esto de las figuras de músicos no es nada nuevo.

Aportación española al catálogo. También os puede sonar del museo de Figueres.

Esto es casi como el Catolicismo Guai de “Dogma”.

Y hablando de religiones… las mascotas de los mundiales y un balón firmado por Pelé.

La habitación de los trenes, perfectamente ambientada con ventanas, asientos y puertas de trenes reales.

De camino al baño… una última sorpresa.

¡Y esto es el pasillo que lleva al lavabo!

Y aunque parezca mentira, detrás de esas escotillas hay peces de verdad.

¡Un museo que se merece el sello #TLQM! Clicando aquí podéis accerder a su página web.


16
ago
10

YouTube en Turquía y Ataturk

Saludos cosmonautas,

así es lo que uno se encuentra cuando intenta entrar en YouTube estando en Turquía:

Y esto es hace, parece ser, desde hace tres años, en la que se tomó una decisión judicial de bloquear el sitio a raíz de un video que ha sido considerado difamatorio al padre de la patria turca: Mustafa Kemal Ataturk.

Según la notícia de 20minutos, una especie de guerra cibernética encubierta con Grecia fue el origen de un video publicado en YouTube que decía que Mustafa Kermal Ataturk era homosexual. Esto, en Turquía, supone un insulto  grave a la figura institucional más grande que tienen, y aparte de tocar el orgullo de los turcos está penado, ya que existen estrictas leyes que condenan cualquier ataque a la patria turca.

Lo cierto es que hemos podido comprobar que la figura de Ataturk es una constante en cualquier lado de Estambul. Recuerda mucho al culto que aún se le rinde a Mao en China. Esto significa que en las casas y cualquier tipo de negocio es muy habitual encontrarse un retrato de Ataturk colgado, o también se pueden comprar todo tipo de souvenirs con las distintas imágenes de este militar y luego político turco.

Imagen de Ataturk entre la bandera turca y el cartel de neón del establecimiento.

Su apodo “Ataturk” (padre de los turcos), se le otorgó por ser el responsable de la creación de la República Turca, poner fin a la dinastía otomana, y “occidentalizar” Turquía. Él convirtió el país en un estado laico, eliminó el uso del alfabeto árabe, prohibió el velo y el fez, también cerró las madrasas, se cargó la prohibición islámica de veer alcohol, y trató de occidentalizar incluso la ropa de los turcos. Aunque cabe decir que algunas de estas cosas las hizo a la fuerza, y los kurdos tuvieron que sufrir la persecución de lengua y cultura. De forma destacada, igualó totalmente los derechos de hombres y mujeres ya en los años 20.

No deja de ser curioso que en el siglo XXI parezca que se hayan dado algunos pasos atrás en algunas de estas cuestiones, y es que ha habido en los últimos años un avance del islamismo político en Turquía. Aunque, por suerte para los más progresitas, el islamismo ha tenido que moderarse, ya que el poder militar sigue siendo fiel a los principios de Ataturk. Paradójicamente, el poder que tiene el estamento militar es uno de los puntos que tiene en contra Turquía para entrar en la Unión Europea.

10
ago
10

Desde Istanbul con amor

Saludos cosmonautas,

primera toma de contacto con la capital no oficial de Turquía, y el choque cultural ha sido, de momento, menor de lo esperado. ¿Será porque ya estamos acostumbrados al Lejano Oriente y el Próximo es, eso, más próximo?

Lo que viene a continuación es una serie de impresiones primerizas, de las que no podremos asegurarnos hasta dentro de unos días, pero básicamente diríamos lo siguiente:

- Hace calor. Suponemos que la cosa ronda los 40 grados. El sol pica mucho. Pero no es excesivamente húmedo el ambiente, y con el viento que hace (viene del Bósforo, el río), pues es bastante soportable si no te molesta en exceso el sudor.

- Los turcos no parecen ser muy escandalosos. Esperábamos que sí, especialmente en los bazares, pero la verdad es que no hay tantos gritos. Aunque los comerciantes te llaman mucho la atención (la mitad o más de las veces en español), no son tan pesados como en países del sudeste asiático o China. Ya veremos más adelante el tema del regateo.

- El tráfico. Parece que es lo peor de esta ciudad de 14 millones de habitantes. Mucho tráfico, bastante caótico, y hay que ponerle morro a la hora de cruzar. Pero una vez más China se lleva la palma. Aquí hacen tonterías, pero son más calmados conduciendo.

- Nunca habíamos entrado en una mezquita. Y la primera vez ha estado bien. Son buenos lugares para descansar un poco cuerpo y mente.

- Hablan mejor el español que el inglés.

- De momento, hay poco #TLQM.

- YouTube está censurado.

- Y el pequeño problema que estamos teniendo con el estómago parece que tiene más que ver con comer y pasear al sol que con la comida en si. El Shish Tavuk estaba bastante bien.

Y hasta aquí estas primeras impresiones, que ya veremos como van cambiando en los próximos días. ¡Hasta pronto cosmonautas!

06
ago
10

Nos vamos a Estambul

Saludos cosmonautas,

ha sido algo in extremis, una decisión tomada poco más de una semana antes del día de partir, y no hemos conseguido alojamiento y billetes de avión hasta pocos días antes, pero ya podemos confirmar que vamos a trasladar la Arcadia, durante una semana, a la tierra en la que se cruzan Asia y Europa, Estambul.

Teniendo en cuenta que estamos enmedio de una mudanza, no teníamos muy claro si nuestro cofre del tesoro iba a estar lo suficientemente lleno para salir de viaje este verano, pero precisamente ha sido el precio asequible de Turquía lo que ha decantado la balanza. Esto significa que por primera vez desde 2005 no haremos un viaje que nos lleve lejos de Europa, siendo Asia el continente que ha dominado de forma aplastante en nuestros itinerarios… y podemos decir que el continente asiático se puede apuntar un pequeño tanto ya que, como sabréis, en Estambul hay una parte europea y otra asiática (sólo hay que cruzar un puente).

No sabemos casi nada de Estambul, aparte de algunos apuntes históricos (tiene un pasado apasionante) y de conocer de refilón algunos de sus monumentos principales, pero lo cierto es que será casi la primera vez que vamos a un viaje sin tener apenas una breve preparación. Ni un escueto planning, ni una pequeña lista de “must see/must do”, y de hecho, pocas expectativas. En realidad, tenemos más miedos que esperanzas, ya que la ciudad tiene un gran tirón turístico, y no somos muy amigos de aglomeraciones ni de colas. Pero a través de twitter muchos insisten en que es un sitio que gusta a todo el mundo… a ver si es verdad.

La otra novedad es que, por primera vez, pisaremos tierras “musulmanas”. Lo hacemos poquito a poco, ya que a pesar de que el 98% de los turcos parece que se declaran musulmanes, el Estado sigue siendo laico. Aún así, no deja de ser una novedad para nosotros, y nos preparamos para el choque cultural que podemos sufrir (sea grande o pequeño). En realidad, la pequeña guía que nos hemos agenciado describe situaciones que son muy similares a las que podríamos vivir en China o cualquier otro país más o menos exótico, así que confiaremos en nuestro criterio viajeril que hemos ido puliendo en los últimos años.

No dudéis que vamos a llevarnos nuestra cámara y que a la vuelta pondremos imágenes y palabras a esta nueva expedición de la Arcadia de Urías. Ya sea desde Estambul o desde la nueva sede de la Arcadia, os mantendremos informados.




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