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22
may
12

“I am a hero”, zombies a la japonesa

Saludos cosmonautas,

debo empezar este post recomendando que os leáis el que hizo en su momento Marc Bernabé en su blog Mangaland sobre este mismo manga del que os queremos hablar desde la Arcadia. Más que nada, porque fue gracias a ese post que descubrí este fantástico manga de Hanazawa Kengo, “I am a hero”. En realidad, me puse a leer el manga incluso antes de leer el post, ya que sólo me hizo falta un tweet de Marc para ponerme a buscar alguna traducción del mismo (que afortunadamente encontré en una magnífica web que me recomendó el gran chusetto). Y quedé realmente impresionado sólo con las primeras viñetas.

Sabiendo ya de antemano que se trata de un cómic “de zombies”, seguramente a muchos les sorprenderá que en el primer tomo apenas pasa nada relacionado con la infección. El autor se atreve, o se da el lujo, de presentarnos poco a poco la historia de su protagonista, Suzuki Hideo, un mangaka mediocre, con tintes otakus y esquizofrénicos, que trabaja de ayudante para otro mangaka. En esas primeras páginas veremos como es su vida, no muy satisfactoria, e incluso se abrirán nuevas posibles líneas argumentales que te pueden hacer pensar que estás ante otro Bakuman (algo más marginal). Pero al final del tomo todo aquello que se había construido hasta el momento se va a pique. Y aunque pueda resultar algo extraño y desconcertante, considero que es un gran acierto por parte del autor, ya que el shock ante el suceso zombie es mucho más impactante, y consigue dejarte esa sensación de que quedan cosas por resolver, y que nunca más serán resueltas. En definitiva, lo que realmente pasaría si el mundo se fuera a la mierda.

Marc Bernabé describía también este manga como tremendamente japonés; y no puedo estar más de acuerdo en esta afirmación. Muchos de los mangas de éxito apenas muestran rasgos de la cultura japonesa, porque pasan en mundos imaginarios, o aunque transcurran en Japón, tienen esa “estética manga” que hasta cierto punto desjaponiza a los personajes. Pero “I am a hero” es uno de esos pocos mangas que he leído en la que los japoneses tienen cara de japoneses. Precisamente, lo que destaca por encima de todo es su fenomenal dibujo. Muy realista, pero no por ello falto de dinamismo y expresividad, ya que el autor se permite deformar a los personajes en plan cómico siempre que sea necesario. También es muy destacable el estilo cinematográfico que utiliza para contar la historia, con algunas secuencias de viñetas simplemente espectaculares (la del avión es tremenda).

Pero lo japonés de este manga no acaba sólo en el aspecto de sus protagonistas, ya que el comportamiento también encaja perfectamente con las ideas que tenemos sobre los japoneses. Ese respeto por la autoridad, el orden, y el colectivo, tiene su efecto en como el protagonista y los demás personajes afrontan la extrema situación, tardando mucho más en aceptar que las cosas han cambiado de lo que es habitual en las típicas pelis de zombies occidentales. Mostrando esa dificultad para el cambio, que tan japonesa resulta ser. Y eso nos pone de los nervios, ya que uno tiene ganas de gritar: ¡son zombies, mátalos a todos! Pero seguramente su reacción sea bastante más verosímil que la del típico héroe occidental que pasa de ser un mindundi a ser un Rambo en cuestión de minutos. Son estos, y mucho más pequeños detalles, los que configuran “I am a hero” como un acercamiento a la japonesa a la temática zombie. De hecho, los zombies/infectados no son los clásicos al estilo George A. Romero, sino algo mucho más retorcido, y una vez más, algo mucho más japonés. Ya que nos pueden recordar más a una Sadako de “The Ring” e incluso a la saga “Tomie”, que al típico zombie de Robert Kirkman en “The Walking Dead”.

Ya sea por el peso de la tradición, o simplemente por la lógica de la supervivencia, en cualquier tipo de obra de temática zombie se acostumbran a repetir algunos esquemas, y “I am a hero”, aunque consigue escapar de muchos de los tópicos (especialmente en los primeros temas), también tiene que claudicar y mostrarnos algunos de esos tópicos narrativos zombies (y esto no es necesariamente malo). Aún así, siempre lo hace con ese estilo tan propiamente japonés. Un ejemplo claro es la trama argumental que tiene lugar en una pequeña comunidad de supervivientes que viven en la azotea de un centro comercial. Tanto el sitio, como las dinámicas que se establecen entre esos supervivientes, son relativamente frecuentes, pero en este manga os podemos asegurar que son algo más retorcidas y desconcertantes, ¡Japanese style!

Terminaremos diciendo que Hanazawa Kengo no ha conseguido con “I am a hero” hacer uno de los mejores manga de zombies que existen, sino que ha conseguido hacer una de las mejores obras zombie que hemos tenido el placer de disfrutar. Ya sea por su estilo visual, su narrativa, argumento, personajes, o por esa capacidad de engancharte y no soltarte hasta haberte leído casi todos los tomos, creemos que es una obra que debería editarse en nuestro país, y que puede llegar tanto a los lectores de manga, los lectores de cómic en general, o simplemente a los aficionados a la temática zombie. ¡Que alguien lo edite ya!

13
abr
12

Ediciones Vértice: masacre superheroil

Saludos cosmonautas,

siguiendo con la línea que iniciamos con un post sobre portadas de Forum, hoy volvemos atrás en el tiempo, incluso antes de que el que escribe hubiese nacido, para hablaros de uno de esos tesoros tebeísticos que guardamos desde hace muchos años. Se trata de varios volúmenes de Marvel que editaba la mítica Ediciones Vértice, que encontramos hace ya varios lustros entre las pertenencias de nuestros tíos. Para los de nuestra generación, la editorial más importante en cuestión de superhéroes siempre fue Cómics Forum, pero para los que nos sacan ya algunos años, fueron las ediciones en blanco y negro de Vértice las que les introdujeron en el maravilloso mundo del superhéroe americano, y en menor medida las de Bruguera.

Seguramente muchos de vosotros no hayáis tocado nunca un cómic de Marvel que no sea de papel satinado, así que las ediciones de Vértice pueden ser algo un tanto exótico. Si bien las últimas ediciones eran de un tamaño parecido al americano y en color, al principio de todo, en el desembarco de este género en 1969, los cómics de Vértice se vendían en unos tomos en blanco y negro muy característicos (¡antes del manga ya existían los “tomos”!). Entre las decenas de títulos publicados se encontraban personajes como Spiderman, Capitán América, Estela Plateada, Namor, La Masa, El Hombre de Hierro (Iron Man, claro), Patrulla X, Los Cuatro Fantásticos, Doctor Extraño, Los Vengadores… en definitiva, los personajes principales de la Casa de las Ideas, y algunos más. Actualmente, si os pasáis por algún salón del cómic, encontraréis varias tiendas que tienen cajones y cajones con estos tomos, aunque abundan mucho más los de los volúmenes 2 y 3 (cuando ya eran en otro tamaño o a color).

Pero si alguno de vosotros se decide un día de estos a comprar uno de estos tomos que se prepare para una desagradable sorpresa. Y es que los primeros cómics Marvel que llegaron a nuestro país fueren severamente mutilados, masacrados y modificados por Ediciones Vértice. Hoy queremos mostraros algunas de estas salvajadas, que van más allá de unas simples modificaciones de formato, ya que incluso se atrevían a cambiar los diálogos.

El primer crimen contra los cómics que salta a la vista es el cambio de formato. Los editores decidieron que, en lugar de adaptar su formato al producto original, harían todo lo contrario, iban a adaptar los cómics a sus bonitos tomos. Seguramente también pensaron que meter toda una página de un cómic americano en sus pequeñas páginas sería perjudicial para la vista, de forma que se recortaron las distintas viñetas, se agrandaron de tamaño y se convirtieron en una página entera o en media página. Como por entonces los dibujantes aún respetaban mucho los márgenes de las viñetas se podía hacer algo así, hoy sería imposible. Pero lógicamente esto no siempre se podía hacer sin modificar de algún modo las viñetas, con lo cual a veces desaparecían fondos, o de repente una viñeta mostraba unos curiosos y enormes espacios en blanco.

Para ejemplo del corta y pega de viñetas, aquí tenéis las primeras páginas de “La Guerra Kree-Skrull” de Los Vengadores que hace poco publicaba Panini Comics en su formato original, y podéis comparar con las páginas de la edición de Vértice (Los Vengadores nº 41):

Primera página y secuencia de la edición de Panini Comics

En la edición de Vértice, las primeras cinco viñetas, que eran pequeñas, pasan a ser una página.

Y lo que antes era media página, ahora es una página entera. 

Pero no eran sólo las viñetas las que sufrían esos cambios. Los más avispados os habréis fijado que en la última imagen no aparece el título del cómic, y además también han desaparecido los autores del mismo. Si bien en la primera página de Vértice constan traductor, rotulador y el mítico dibujante de portadas López Espí, los autores originales del cómic fueron sistemáticamente eliminados en las ediciones de Vértice. No acabamos de comprender por qué motivos se decidían a borrar esos datos, ¿que pensarían sus autores originales de algo así?

Podemos suponer que en esa época, en la que los cómics eran algo exclusivamente para niños (para mucha gente siguen siéndolo), el respeto por la obra original y sus mismos autores eran valores que no estaban muy en boga, ¿acaso les importaría eso a los niños? Seguramente no demasiado, pero eso no significa que no tuviesen el derecho de saber quien dibujaba esos cómics, o leerlos tal y como se habían creado originalmente.

La cosa no quedaba ahí, en el corta y pega de viñetas. Como decíamos, a veces había que hacer algo más que un puzzle para que estas encajaran con el formato Vértice, y como veremos a continuación, alguien tenía que dedicarse a arreglar algunas viñetas, hacerlas más grandes y añadir algunos detalles para que no se notara en exceso. El primer ejemplo ya lo tenéis más arriba, en el que alguien tuvo que alargar los edificios, completar la palmera y añadir una nube. Pero vamos a ver algún ejemplo más:

Fijaos en la última viñeta, la que cierra esta página de “La Guerra Kree-Skrull”.

Y lo que era una pequeña viñeta horizontal, ahora se ha convertido en toda una página. Y para poder mantener las mismas proporciones alguien tuvo que añadir más partes de la roca, así como más líneas cinéticas. ¿Será por esto que al final no se citaban a los autores?

Se podría pensar que esto no eran más que unas ligeras modificaciones que apenas alteraban la obra original, unos simples arreglos poco perceptibles que no empañaban la lectura en si. Pero en Vértice no tenían bastante, y llegaban incluso a añadir viñetas de la nada, e incluso a cambiar los textos. Aquí tenemos un par de ejemplos de Estela Plateada (que encontramos en esta web sobre Vértice):

En esta viñeta final vemos como originalmente Estela Plateada se caga en todo lo que se menea y jura que a partir de ahora será un ser mortífero. Pero en la versión de Vértice nos suelta un rollo en el que dice que lo que quiere hacer es volver a su “planeta patrio”, volver al amor, todo gracias a la intervención de Rayo Negro. Es decir, lo que era un final dramático y que prometía grandes dosis de violencia, acaba convirtiéndose en una retirada hacia la paz del hogar en busca del amor. Si bien la original era un buen final, a la viñeta de Vértice le faltaba algo, y así añadieron lo siguiente:

Lo que aquí vemos es una portada convertida en viñeta (que no existía en el cómic original), por supuesto con un texto nuevo que acaba de redondear el final que habían creado. Esta perversión tiene su explicación, aunque no sirve para justificar semejante descalabro. El número de Estela Plateada en cuestión suponía la última entrega del personaje para la editorial, así que es lógico pensar que quisieron darle un bonito final feliz para poder cerrar la serie sin dejar a los lectores con las ganas de saber lo que iba a pasar después. Los lectores de manga últimamente se están acostumbrando bastante a quedarse a medias con una serie, pero creo que está fuera de toda discusión que siempre se preferirá quedarse a medias que manipular la obra original, ¿no?

Ya hemos visto que había ciertas “excusas” que justificaban estos ataques terroristas comiqueros, y años después, cuando Bruguera tomó el relevo de Vértice, parecía haber llegado el momento de corregir el horror. Con su también mítica colección Pocket de Ases, a primera vista parecía que Bruguera había hecho las cosas bien. Pero aunque había un mayor respeto por el original, en realidad seguían pecando de esa esclavitud relativa al formato.

Aquí arriba uno de los pocos Pocket de Ases que tenemos en los archivos de la Arcadia. En este caso se incluían 7 aventuras de Los 4 Fantásticos. Al parece, uno de los problemas principales es que no había continuidad alguna, se iban publicando episodios de forma aleatoria, de personajes dispares (de Marvel u otras editoriales)… en definitiva, una fórmula que podía funcionar para los más pequeños, pero no si ya eras un lector algo más crecidito que querías ver terminar las historias.

Si bien el título es obvio que se modificó para la traducción, no ha habido problema para añadir de nuevo a los creadores, en este caso tres grandes de la Casa de las Ideas (Conway, Buscema y Sinnot). Al menos en esto mejoraron la propuesta de Vértice.

Pero una vez más, el formato mandaba, al hacer los tomos tan pequeños (incluso más que los de Vértice), había ahorrar en texto, con lo cual los diálogos eran bastante telegráficos. Y aunque no lo podemos confirmar por no tener el cómic original, tenemos entendido que también se eliminaban páginas o se modificaban los colores para adaptar el cómic a su formato (aunque seguramente la masacre era menor que en Vértice).

En definitiva, los primeros años de Marvel en nuestro país fueron un desastre editorial, aunque eso no quita ahora todo el cariño que muchos tienen a estas primeras ediciones del desembarco Marvel en nuestras costas. Afortunadamente, luego llegó Forum, y por fin los Marvel Zombies empezaron a disfrutar como bien se merecían estos grandes títulos.

10
abr
12

Comic Book Men: la locura coleccionista americana de Kevin Smith

Saludos cosmonautas,

si alguno se escuchó el penúltimo programa de Generació Digital (aquí lo tenéis – en catalán), o tiene buena memoria, sabrá que somos fans de cierto director/guionista/showman llamado Kevin Smith; le bautizamos como “el rey de los nerds” ya hace un tiempo en este mismo blog.

Si bien en los últimos años Smith parecía haber perdido algo de fuelle con sus últimas películas, con la genial “Red State” recuperó ese “algo” que añorábamos, y su última aventura televisiva nos vuelve a situar en ese mundo de aficionados a los cómics que tan bien retrató en varias de sus películas de la saga New Jersey (“Mallrats”, “Persiguiendo a Amy”). Coincidiendo con los últimos seis episodios de la segunda temporada de The Walking Dead, la cadena AMC ha estado programando “Comic Book Men” justo después de cada capítulo zombiesco, una especie de “reality show” que tiene lugar en Jay and Silent Bob’s Secret Stash, la tienda de cómics propiedad de Kevin Smith.

“Comic Book Men” sigue las peripecias de los tres trabajadores de la tienda (Walt Flanagan, Michael Zapcic y Ming Chen), con el añadido de Bryan, un amigo de Kevin Smith que básicamente se dedica a medorear por la tienda y aportar su visión cínica/graciosa al asunto. El propio Smith hace acto de aparición en cada episodio, ya que siempre veremos a los cinco personajes comentando la acción desde un estudio de radio, desde el cual graban varios podcasts (entre ellos, el dedicado a Comic Book Men). Como no podía ser de otra forma, las conversaciones de estos cuarentones girarán siempre alrededor del mundo de los cómics de superhéroes, y quizás con algunas pinceladas de cine y algún que otro tema culturalmente disperso.

Jay and Silent Bob’s Secret Stash: 35 Broad Street Red Bank, NJ 07701 (USA)

Si bien en cada capítulo habrá alguna trama que seguir (desde competiciones entre ellos para vender excedentes en un “rastrillo”, hasta la grabación de un anuncio para TV), el programa se centra sobretodo en mostrar el regateo y las negociaciones que realizan sus protagonistas con aquellos clientes que quieren vender algunas de sus propiedades comiqueras. Así pues, veremos multitud de gente entrar con cómics de la Silver Age que valen miles de dólares, dibujos originales de Bob Kane autografiados, figuras de Godzilla en no muy buen estado, o incluso muñecos de Chucky. La mayoría de estos clientes saldrán de la tienda con mucho menos dinero del que esperaban conseguir (o sin haber vendido nada). En cierto modo, la serie no deja de ser una versión geek de cierto tipo de realities que existen en EEUU, en los que el interés se centra en subastas, o el regateo entre vendedores y compradores. Nosotros mismos vimos durante nuestro viaje a Canadá un programa parecido, Storage Wars, en el que varios profesionales de las antigüedades competían entre ellos en las subastas que se hacen de aquellos típicos trasteros de alquiler cuyos propietarios han dejado de pagar.

Parece ser que este es un género de reality show que tiene su nicho de mercado en los USA (Storage Wars/Pawn Shop All-stars/Antiques Roadshow). Pero es precisamente por este protagonismo de la negociación que “Comic Book Men” no es una serie que vaya a gustar a todo el mundo. De hecho, la mayoría de público será incapaz de entender porqué algunos están dispuestos a pagar 9.000 dólares por un par de páginas originales de Silver Surfer de Jack Kirby, o incluso más por algunos ejemplares de Marvel y DC de los años sesenta. Pero para nosotros no deja de ser interesante aprender un poco más como funciona el mundo del coleccionismo en Estados Unidos, donde vender y comprar cómics va mucho más allá del puro placer por la lectura, y se convierte en todo un negocio especulativo. Tener ciertos cómics en buen estado puede ser mejor inversión que ciertas acciones en la bolsa. Y además, hay que añadirle toda la cuestión sentimental que muchos de los compradores/vendedores pueden profesar hacia ciertos productos.

Lógicamente habrá una aparición “espontánea” de Jason Mewes, demostrando que su papel como “Jay” no está muy lejos de la realidad. 

Pero por supuesto, el mayor placer e interés para cualquier aficionado a los cómics de superhéroes será ver algunas de las joyas que van desfilando por el mostrador de la tienda, así como todo el conocimiento que demuestran tener los dependientes sobre la historia de los mismos. Pero si lo del Comics Code Authority no te suena de nada, o no eres consciente del impacto de la muerte de Gwen Stacy en Spider-Man, entonces es posible que te pierdas un poco y no aguantes más de un programa. Pero tampoco lo descartemos al 100%, ya que quizás las puyas entres los empleados sean lo suficientemente divertidas/crueles como para que te rías, y más de uno se sorprende a si mismo disfrutando con el regateo despiadado de los protagonistas.

En la web de AMC encontraréis contenidos extra (podcast, escenas extendidas). 

Si bien nosotros hemos disfrutado mucho con el programa, lo cierto es que las críticas que hemos podido leer han sido prácticamente todas negativas. Aunque varios de los argumentos para cargarse el programa sean del nivel “es que nunca se ve a nadie comprando nada” o “es que siempre se meten con el chino”, no podemos dejar de darles la razón en ciertos aspectos. Para empezar, a pesar de considerarse un “reality show”, existe cierta sensación de que muchas de las conversaciones son postizas o forzadas. Con esto no queremos decir que los protagonistas se hayan aprendido un guión, pero seguramente existe uno que sugiere lo que tienen que hacer, o sobre qué temas deberían hablar. Así pues, de la misma manera que los cómics de The Walking Dead aparecen en más del 50% de los planos que se hacen dentro de la tienda, las distintas conversaciones y “eventos zombie” que veremos no tienen nada de espontáneo (por mucho que quieran hacernos creer que hacer un día de “descuentos zombies” sea idea de Ming). También puede ser sospechoso el altísimo nivel de los objetos de coleccionista que pasan por dicho mostrador de forma tan conveniente (llega a pasar un tío con una réplica exacta del Bat-móvil de los 60), pero Kevin Smith no ha ocultado nunca que se buscó activamente a estos vendedores (lo cual no implica que las transacciones no sean reales).

Pero hay otra crítica que se repite bastante ya dentro del círculo de lectores de cómics. Algunos se quejan de la perpetuación de ciertos estereotipos dentro del mundillo comiquero. Es decir, les molesta ver a esta panda de “frikis algo gorditos” que no saben más que tener conversaciones absurdas sobre temas ficticios, a pesar de tener ya más de 40 tacos. Sí, es cierto que quizás no hacen un gran favor para cambiar esa imagen del nerd/geek que impera en el imaginario colectivo, pero quizás también es pasarse exigir que se haga una campaña para mostrar que el lector de cómics en realidad es un tío cool y triunfador, guapo y con la misma habilidad para conversar de Schopenhauer. Es seguro que existen ambas cosas en el mundo culturalmente disperso, lo que no tenemos claro es qué proporción representa cada uno de ellos.

Pero si estos cuatro Comic Book Men son así, ¿por qué esconderlo? Además, no podemos olvidar que es precisamente esto lo que hizo triunfar “Clerks” en los años noventa (¡incluso les veremos jugando a hockey!), y por lo tanto, “Comic Book Men” en realidad no hace mas que seguir esa fórmula de éxito, ¿o acaso alguien tiene el más mínimo interés en saber más cosas sobre su vida personal y privada? Por mucho que esto sea un “reality show”, creo que a nadie le sorprenderá saber que en realidad el control que se ejerce sobre lo que se hace o se muestra en estos programas es muy alto, dejando sólo un pequeño espacio a la espontaneidad para que seamos capaces de creer que lo que vemos es real y no una “realidad controlada” (¿alguien se acuerda del Show de Truman?).

No es un programa perfecto, no es un programa del todo redondo, pero creemos que tiene el suficiente nerd-appeal para que cualquiera que tenga un mínimo interés por temas culturalmente dispersos sea capaz de disfrutarlo, reírse, y aprender un poquito sobre la marcha (y nosotros nos hemos quedado con ganas de mucho más – aunque vemos difícil la renovación). “Comic Book Men” no creemos que sea una apología de un estilo de vida, pero nos presenta una realidad que existe, que la protagonizan personajes que quizás son más auténticos que los que veremos en la mayoría de “realities”, y es que Kevin Smith siempre ha reivindicado esa normalidad. ”Comic Book Men” habla mucho del “money, money”, pero también es la celebración de la afición por los cómics, es una reivindicación de ese placer por la lectura y sus debates intrascendentes, que quizás no van a solucionarnos la vida, pero al menos la endulzarán un poco. Y también tiene un punto sentimental importante, que nos transporta a nuestra infancia. Además, ¿a quién coño no le gustaría tener una tienda de cómics? Aunque trabajar en ella ya es otro tema…

PD: Y un pequeño extra para terminar. ¿Que no vemos a nadie comprar? ¿Que sólo salen tíos gordos? Una escena inédita donde una chica compra cómics, y no es un regalo para su novio, sabe lo que busca.


19
mar
12

Yo fui un Marvel Zombie (las portadas de mi infancia)

Saludos cosmonautas,

no sólo de manga vive el fandom, en absoluto. Precisamente es lo que tiene ser un FAN en mayúsuculas, que uno no se cierra única y exclusivamente a un género o estilo. Ya lo conté en el post dedicado a Moebius (algo más al respecto en la tertulia de Generació Digital de ayer), me considero un lector de cómics, y me da igual el género, el formato, o la nacionalidad.

Lo cierto es que para cualquier lector de cómics de nuestro país que tenga más de 20 años (o quizás más de 25) existe un esquema que pocas veces difiere: uno empieza leyendo a Mortadelo y Filemón o Zipi Zape (yo era más de Escobar que de Ibáñez), a eso se le añade poco después Tintín y Astérix (y Massagran si eres catalán), puedes pasar por Super López y de forma irremediable acabas leyendo cómics de superhéroes (aunque en mi caso casi todo fue simultáneo). En realidad, en los ochenta no había muchas más opciones aparte de Marvel y DC si te seguían interesando los cómics más allá de Bruguera (aparte del “álbum europeo”, pero esa ya es otra historia). Así pues, algunos de los recuerdos infantiles comiqueros están íntimamente ligados a las portadas de Forum de cómics Marvel, también a la cabecera mítica multicolor de Marvelmanía, y a las disputas entre el Profesor Loki y el Doctor Átomos.

Esa era también la época en la que los tebeos no se compraban necesariamente en tiendas especializadas, de esas había muy pocas, sino que en cualquier quiosco podías encontrar una selección de distintos títulos. El problema era que difícilmente podías seguir una colección, ya fuese porque la regularidad en la distribución era una utopía, o porque todo dependía de la buena voluntad de tus padres  (si se decidían o no a acceder a tus caprichos lectores cuando les acompañabas un domingo a comprar el periódico).

En una nueva fiebre marvelera que está haciendo estragos ahora mismo en la Arcadia (ya sabéis uno de esos TOCTs), principalmente alimentada por el inminente estreno de la película de Los Vengadores, he estado rebuscando entre los archivos y la nostalgia se ha apoderado de mi. He hecho un viaje en el tiempo a través de estas portadas, tocando un poco la fibra sensible, y recordando algunas historias que llegué a leer decenas de veces (no porque me gustaran especialmente, sino porque no tenía cómics nuevos cada mes – aún no tenía una “paga semanal”).

Vamos a empezar con la que sea seguramente una de las portadas que más y mejor recordaba, la de Ojo de Halcón en “Los Nuevos Vengadores”. Como veréis, es fácil imaginar porqué era una de nuestras favoritas:

Prácticamente todo el elenco de personajes de la factoría Marvel en una sola portada, protagonizada por uno de sus más míticos Vengadores. ¿Qué más se puede pedir? Me podía pasar un buen rato intentando identificar a todos y cada uno de ellos, aunque por aquel entonces aún no les conocía a todos. También es un buen ejemplo de lo que estaba pasando entonces en Marvel: Spiderman con su traje simbionte, el nuevo Iron Man, La Patrulla-X y Factor-X, o los 4 Fantásticos que incluían a Hulka. Por cierto, esa portada no tenía nada que ver con lo que había en el interior (gracias a @CarlesPastanaga nos hemos enterado que corresponde a una serie de portadas que se hicieron para el 25 aniversario de Marvel).

Por ese entonces Forum ofrecía bastante más a los lectores que la típica sección de Correo de Lectores, o algún artículo (como suele pasar ahora). Era la época en la que a menudo se ofrecían tiras cómicas, fichas de personajes y algún que otro extra. Este número 14 de “Los Nuevos Vengadores” era un buen ejemplo. Correo, tira cómica, ficha de El Pajaro Burlón, y para terminar una fabulosa página de Superioribus, el otro superhéroe del padre de SuperLópez, JAN.

Pasamos a otra de las portadas míticas de mi infancia, y en este caso nos vamos a la colección de Iron Man. Como ya comentaba, por ese entonces Tony Stark había cedido el traje a su fiel amigo James Rhodes, mientras él se sumergía en el alcoholismo. Así pues, mi primer contacto con Iron Man fue algo sui generis, y muy marcado por ese alcoholismo de Tony Stark (aunque tardé un tiempo en atar cabos sobre quien era ese borracho). Por cierto, en este cómic conocí a Nick Fury y su Helitransporte de SHIELD.

También os podéis imaginar porqué me gustaba esta portada, ¡había un montón de Iron Men! Debo decir también que en esa época de nula continuidad por lo que respecta a mis compras, era totalmente incapaz de entender todo lo que pasaba (aunque el factor edad también tenía algo que ver). Me ponían de los nervios las típicas notas de “Visto en Iron Man nº5″, porque óbviamente no los tenía, y difícilmente podría conseguirlos. Pero al leer las historias decenas de veces, al final algo acababas pescando y deduciendo. ¿Sería esto el germen del completismo tan típico del fan del cómic? De hecho, los salones del cómic de antes servían precisamente para esto, para poder llenar todos esos huecos de información (y estas notas a pie de viñeta podían ayudar).

Otra forma curiosa de introducirse en una colección fue la de el Capitán América, con una portada más que reveladora: el Capitán América se llama Steve Rogers, eso lo he pillado, pero… ¿quién es entonces este Capitán América? ¿o quién es este Steve Rogers? Uno de los dos es un impostor.

Pero si hubo una personaje al que seguí la pista con algo más de ahínco, este fue Spiderman. El trepamuros fue siempre mi personaje favorito, incluso cuando después de años de abandonó volví al regazo marveliano. El primer recuerdo que tengo de un cómic de Spiderman es esta fantástica portada del número 14, que por desgracia ya no conservo.

Una portada impactante, vertiginosa, y de las pocas, por no decir la única que jugaba con el título. Pero soy incapaz de recordar quien era el villano de turno (Joan Tretze ha sido el primero de indicar que era el Zancudo). Como os decía, mi afición por Spiderman, así como su mayor popularidad, propició que tuviese muchos más ejemplares del trepamuros en mi poder. A pesar de todo, seguía sin poder seguir las líneas argumentales. Pero ahí va el homenaje, repasando algunas de esas portadas míticas (al menos para mi).

¡Lucha a muerte contra el Duende Verde! ¡Como no podía ser de otra manera!

Me encantaba esta portada. Ya no se hacen de este tipo, con bocadillos incluidos.

Casi psicodélica. Otra de mis favoritas. Y me encantaba el villano de los topitos. (¿Y qué os parece eso de meter otros personajes extra en el cómic?)

Ya os lo decía, tenía cierto don para comprar los cómics más extraños y que más se salían de la norma. Aquí, ni siquiera aparecía Spiderman. Pero conocí a la Gata Negra y al Doctor Extraño gracias a este número.

El caso es que mi afición por los superhéroes fue apagándose al cabo de un tiempo, ocupando su lugar las entregas semanales de Super Mortadelo o Zipi y Zape Extra, así como otras publicaciones humorísticas. Pero hubo otro motivo de peso, que curiosamente se anunciaba en las mismas páginas de los cómics de Marvel:

De todas formas, aquí no se acabó mi carrera en el mundo Marvel, ya que años después, y coincidiendo con los pequeños experimentos de “amerimanga” que se cocieron en la Casa de las Ideas, volvimos al redil por un tiempo. Así que no cerramos del todo el capítulo Marveliano en la Arcadia. En las próximas semanas os hablaremos de cierto libro, de las ediciones mutiladas de Vértice, y alguna cosa más. ¡Excelsior!

26
oct
11

Superhéroes en mallas de colores… ¿sí o no?

Saludos cosmonautas,

hoy nos hemos levantado con ganas de polémica, ya sabéis que de vez en cuando nos da por ahí (algunas veces la liamos parda, y en otras nos dais todos la razón y frustráis nuestras intenciones de polemizar). Hoy queremos hablar de las mallas de colores, o de forma más específica, de la tendencia actual del cine y los cómics de superhéroes de cambiar y/o actualizar los trajes de toda la vida.

Estamos viviendo una era dorada para los fans de las películas basados en personajes de Marvel y DC, al menos por lo que respecta a la cantidad de producciones (la calidad es otra historia), y es que nunca antes los superhéroes habían estado tan de moda como ahora. Han traspasado completamente el papel llegando a un público mucho más amplio, algo que trae sus consecuencias. Una de las mayores intrigas cuando se inicia una nueva producción es precisamente el diseño del traje en cuestión. Los fans esperan ansiosos las primeras fotos para poder empezar a rajar de si lo han hecho bien o mal. Y lo que está muy claro es que, ya desde hace años, existe una tendencia por hacer los trajes más “reales”, más acorde con “los tiempos actuales” aseguran algunos. Algo que se traduce en trajes que acaban siendo armaduras, el uso del cuero, y una pérdida en el colorido característico del cómic.

La polémica está servida, y para ello, en lugar de hacer un monólogo, hemos querido contar con la colaboración de algunos lectores/creadores de cómics que tienen su propia opinión al respecto.

CELS PIÑOL (dibujante de cómics, creador de Fanhunter, y un auténtico Fan Letal)

No es un problema de colores.

En los cómics, los colores de la mayoría de personajes están pensados para ser atractivos, para combinar y, claro está, para diferenciarlos de los villanos. Uniformes tan perfectos como los de Spiderman, Batman o el Capitán América pueden ser perfectamente transportados a la pantalla si están bien diseñados.
No se puede ofrecer un uniforme ‘camp’ como el Batman sesentero, a menos que quieras crear una parodia; y no todos los uniformes de superhéroes son trasladables a la pantalla, pero si se utilizan las TEXTURAS adecuadas, tanto en el 3D como en las telas normales, acompañado de una buena iluminación, la gente, el público generalista, lo aceptará sin problemas.
Si no, no podríamos conectar tanto con el Superman de Donner. :)
La manía de oscurecer los personajes, de armarlos con armaduras cuando en realidad llevan moléculas inestables, simplemente es un parche. Pero detecto que cada vez estos recursos se utilizan menos. Los superhéroes pierden los complejos en la pantalla, claro está, siempre que la máscara o el antifaz sean decorosos: no hay manera, no veo que funcione ni en pintura el antifaz de Green Lantern. Tenían que haber utilizado el otro modelo.
ÀLEX SANTALÓ (ilustrador, diseñador gráfico y Marvel Zombie)
Me pide el Capitán que hable del tema de los trajes de superhéroes en el cine, y supongo que lo hace sabiendo que soy un Marvel Zombie un poco chapado a la antigua. Así que allá vamos.
Para mí el cine moderno de superhéroes empieza con los X-Men de Synger. Y en la misma película tenemos una broma sobre el tema trajes, cuando Lobezno le pregunta sorprendido a Cíclope por qué van todos de cuero negro, a lo que Scott le responde si preferiría ir de amarillo. Pues sí amigos, Lobezno de amarillo hubiera quedado aún más ridículo de lo que queda ese gigante con garras. Y es que hasta entonces los referentes de superhéroes coloristas eran el Superman del cine y el Spiderman de la tele, dos señores con pijamas azules y rojos que no influirían mucho respeto hoy en día. Y en aquel momento defendí que los X-Men vistieran de negro, o que Batman se armadurizada, lo que me parece perfecto al exponerse a las hostias de sus adversarios sin poderes. Tras estos vinieron Daredevil, que modificó acertadamente el pijama rojo, lo más salvable de la peli, Hulk, este no cuenta, va en pantalones rotos, Blade y Punisher, no los meto en el género y más mutantes de negro.
Pero en medio de todos ellos tenemos a un nuevo Spiderman, de azul y rojo sin problema alguno, con un traje moderno y que no desentonaba para nada. Y entonces te preguntas, ¿por qué no adaptan los trajes de los cómics al mundo real manteniendo la esencia? Y tras un Iron Man perfecto, aunque es una armadura y no cuenta, llega para mí, una de las mejores adaptaciones al cine de un cómic. X-Men First Class. Y, ¡oh sorpresa! ¡Los estudiantes de la escuela de Westchester van con los colores clásicos, azul y amarillo! Pues sí. Aunque de los originales solo encontremos a la Bestia, Todos van con un mono de aviador modificado con los colores de la escuela, ¡y no queda nada mal!Espero que esta peli, junto a los Batmans de Nolan, marquen una forma de interpretar el género de los superhéroes. Batman para los más serios, y la First Class para los más clásicos, coloristas y batallas de supergrupos. Aunque visto el trailer de Los Vengadores, parece que las cosas van bastante bien en este tema.
ANDRÉS PALOMINO (dibujante de cómics, monologuista, guionista y aifonero)
Pues qué quiere que le diga, a mí SÍ ME GUSTA la moda de cambiar el Spandex y los colores chillones por cuero negro y hebillas… ¡Y no es porque me vaya el S&M! Para mí, es una parte lógica del proceso de maduración que durante décadas ha convertido los superhéroes de cómic en lectura para adultos. Del comicbook a la novela gráfica. Me resulta mucho más cercano un cómic protagonizado por un superhéroe que se viste como un “profesional de élite”, que los elementos de su equipación esté justificados por motivos más funcionales que estéticos. Los tíos en mallas y con los calzoncillos por fueran me tirán para atrás…
El Batman de las pelis de Nolan es un buen ejemplo: en Batman Begins cada pieza del traje tiene un por qué justificado por guión. Y también me encanta el juego metalingüístico de la interpretación del traje del Capi en la reciente peli de The First Avenger: el traje “clásico” se muestra como algo infantil, para entretener a los niños, totalmente inútil en una situación de combate real, y menos en plena WWII, mientras que el traje “real” muestra al Capi como un supersoldado. Mi uniforme de superhéroe favorito: ¡la gabardina, el sombrero y la máscara de Rorschach!
CAPITÁN URÍAS (predicador de la sagrada filosfía de #TLQM)
Debo reconocer que cuando empezaron a estrenarse estas nuevas películas de superhéroes (es decir, todas aquellas post Batman de Burton), estaba de acuerdo con la opinión generalizada de que había que hacer cambios que hiciesen a los personajes más creíbles, porque así llegarían a más público. Esto se traducía, no sólo en cambios en los trajes, sino también en un esfuerzo por hacerlo todo más serio y dramático, algo que se ha hecho fantásticamente con el Batman de Nolan. Pero a medida que se iban haciendo más y más películas empecé a pensar que les faltaba algo, se estaba perdiendo parte de la magia, parte de la diversión que los cómics de superhéroes siempre han tenido.
Se dice a menudo que no pueden funcionar las mismas cosas en un libro que en una película, y lo mismo pasa con los cómics. Pero a los japoneses esto no les ha importado jamás, y el tokusatsu es prácticamente la versión literal de un manga en formato televisivo. Cierto es que la mayor parte del público occidental es incapaz de entender esta filosofía y por ello el tokusatsu provoca más burlas que otra cosa, pero no es mi caso. Y es que más allá de las historias, la estética es una de las partes fundamentales de cualquier superhéroe, es uno de sus ganchos principales, lo que hacía que nos fijásemos en una portada. ¿ Y acaso no estamos hablando de un personaje de ficción? ¿Por qué esa fijación por hacer más real un personaje que puede volar o lanzar rayos por los ojos? Quizás sea un anhelo del fan más maduro por justificar su afición como algo completamente adulto, ¿un complejo? No creo que el colorido y la fantasía estén reñidos con lo adulto.
“Marvels” de Alex Ross ha sido uno de los trabajos sobre el superhéroe que más me ha impactado en los últimos años. Más allá de las fabulosas ilustraciones de Alex Ross, lo que este autor hizo fue devolver al superhéroe esa dimensión legendaria, épica, romántica y fantástica de la Golden Age, centrándose en la visión del ciudadano de a pie. Una visión que creo se ha perdido en parte en las nuevas producciones de superhéroes, incluso en algunos cómics que se han visto retroalimentados por la tendencia cinematográfica. Y aunque es cierto que en algunos casos concretos se ha procurado encontrar el equilibrio entre el cómic y lo que se supone es adecuado para la gran pantalla, sigo pensando que hay demasiado complejo respecto al color, y a todo lo que huela a imaginación desmesurada. Spiderman ha demostrado que se puede hacer un traje más o menos fiel al original sin perder la dichosa “credibilidad”. Así que menos armaduras y más mallas, ¡imaginación al poder!
¡AHORA OS TOCA OPINAR A VOSOTROS! ¡DEJAD VUESTRO COMENTARIO EN EL BLOG, FACEBOOK, GOOGLE+ O DONDE SEA!
(Podéis ver entrevistas a nuestros “opinadores” de hoy en la sección de ENTREVISTAS PIRATA)
13
sep
11

Cómics, libros y #TLQM en Vancouver

Saludos cosmonautas,

nuestra visita a la ciudad de Vancouver (que ya os relatamos aquí) no podía ser completa sin tratar el tema de las compras de todo lo que mola. Es una costumbre nuestra la de buscar en cada ciudad que visitamos su lado #TLQM, y esto empieza siempre por buscar las tiendas de cómics locales, aunque uno siempre acaba descubriendo otros sitios interesantes. Así pues, aparte de las obligadas menciones de tiendas de cómics, también os hablaremos de una tienda de camisetas gigante, un bar nostálgico de los años 50, y las tiendas de libros de Vancouver.

Nuestro primer objetivo ya fijado de antemano era la tienda Golden Age Collectables. Se encuentra en la calle Granville, la más céntrica del Downtown (como os contamos aquí), que además está justo delante de un muy buen restaurante japonés y a pocos metros de una estación de metro.

La tienda en cuestión es un largo pasillo que empieza con algunas revistas (varias de importación japonesas, y también otras como Doctor Who Magazine), sigue con varias estanterías de manga, y luego la mayor parte de estanterías centrales y laterales son para el cómic americano (tanto superhéroes, como todo lo demás). Más hacia el fondo encontraremos todo un mostrador dedicado a cómics antiguos, de esos que cuestan dinero, y justo delante cajas llenas también de cómics antiguos de los que no valen tanto dinero. Más hacia el fondo, hay una selección de camisetas nerds, pero no demasiado excitantes. Por supuesto encontraremos un montón de figuras en todas las paredes (principalmente de superhéroes, pero también de Star Wars, Doctor Who y otras series de TV).

Nuestras compras en Golden Age Collectables. 

Dicen que Golden Age es probablemente la mejor tienda de cómics de Vancouver, y probablemente sea verdad. Durante nuestra búsqueda encontramos otra tienda de cómics (ABC Comics & Books Emporium), pero aparte de estar cerrada, parecía tener más libros que cómics. Esto no es que sea malo, pero si vas buscando una buena tienda de cómics, entonces ese no es el lugar.

En la misma calle Granville, pero más hacia el sur, encontraremos una mastodóntica tienda llamada Rock Shop. Aunque uno esperaría encontrarse con una tienda de discos o instrumentos musicales, este local en realidad se dedica a la venta de camisetas. ¡Y tienen miles de ellas!

Lo que llama la atención enseguida es que las altas paredes de la tienda son el lugar escogido para colgar las cientos de camisetas que tienen en exposición, con lo cual todos los clientes que entran a la tienda se van paseando por allí mirando todo el rato hacia arriba, con el peligro de tropezarse con alguno de los mostradores llenos de hebillas, parches, cinturones y otros accesorios para metaleros, góticos y demás. Afortunadamente las camisetas están organizadas por temáticas y resulta sencillo “navegar” por la tienda en busca de lo que quieres (de todos modos tienen varios catálogos en papel para que puedas mirar sin coger tortícolis). Y cuidado, que las camisetas de grupos de música ocupan sólo una parte de la tienda, el resto se reparte entre camisetas de cine y TV (con una increíble selección de camisetas de Evil Dead) y tantas otras cosas que se pueden considerar #TLQM. Había tantas y tantas camisetas que al final, al no poder decidirme a tiempo, me fui de allí con las manos vacías. ¡Vale la pena!

Justo delante de Rock Shop encontramos un sitio ideal para descansar de los largos paseos urbanos y las compras #TLQM. Un bar/diner llamado Templeton.

Lo que tiene de interesante este lugar es que han conservado el bar tal y como era en los años cincuenta. Entrar al Templeton es como hacer un pequeño viaje en el tiempo (si no fuese porque todo tiene pinta de viejo).

Como veis, tanto el mobiliario como la decoración se han conservado, y parece que incluso la carta y como sirven las cosas tiene un aire nostálgico. Nosotros nos pedimos unos típicos batidos, y nos sorprendió ver que nos los servían en una especie de cocteleras metálicas chapadas a la antigua (¡y el batido era muy contundente!).

La decoración de las mesas no podía ser más #TLQM, nosotros nos sentamos en la mesa de Wonder Woman.

Cada mesa tenía este aparatejo con el cual, echando unas monedas, podías escoger las canciones de la máquina de discos.

Y aquí la máquina en cuestión.

Lo bueno de viajar a países de habla inglesa es que uno puede comprar libros que podrá leer sin problemas (si se sabe inglés, claro), algo que echamos en falta cuando viajamos por Asia. Lo cierto es que entre Vancouver y Toronto realmente llegamos a patearnos un montón de tiendas de libros, especialmente las de segunda mano. Y es que como pasa en muchos otros países, pero no en el nuestro, la segunda mano es algo que tiene bastante más de “prestigio” (ya lo vimos con las tiendas japonesas que acuñaron el término “todo lo que mola“, y sobradamente con lo que respecta al cómic antiguo en la FanExpo de Toronto).

En Vancouver descubrimos una pequeña zona donde se encontraban las que debían ser las tiendas de libros de segunda mano más veteranas de la ciudad. En la esquina de Richards Street y Pender Street se encuentra MacLeod’s Books, una de esas tiendas de cuento, con paredes hechas a base de libros, donde en cada rincón encuentras pequeñas montañas completamente desordenadas de libros viejos y no tan viejos a precios asequibles, pero no necesariamente baratos en muchos casos. Al parecer, la tienda es famosa, y gente como Bob Geldof o Madonna son algunos de sus clientes.

MacLeod’s Books (foto)

Estando nosotros allí vimos como un chico vino a vender un ejemplar de “20.000 leguas de viaje submarino”, y comprobamos los grandes conocimientos del dueño, que rápidamente lo identificó como una edición de los años 20 (o simplemente se echó el gran farol). Se lo compró por sólo 10 dólares.

En la misma Pender Street, y a sólo unos metros de MacLeod’s cruzando la calle encontramos otra tienda de segunda mano, Criterion Books, con un propietario que habla algo de español con acento méxicano. La tienda es mucho más pequeña que MacLeod’s, y no parecía que tuviesen un gran control de sus existencias (aunque nosotros también buscábamos cosas muy específicas). Si volvemos a Pender Street, también a unos pocos metros de MacLeod’s, tenemos otra tienda llamada Albion Books. Aquí el tendedero parecía dominar algo más, y nosotros encontramos un libro llamado “Japanland”, en una curiosa edición sin corregir.

Japanland, sobre la búsqueda de una mujer de la esencia japonesa.

Pero más allá de estas tiendas que no recomendaríamos a los que son muy sensibles al polvo (¡qué manía con poner moqueta en todas partes!), hay muchas otras tiendas más nuevas que se dedican al negocio de los libros de segunda mano. Nos llamó mucho la atención que casi todas ellas tienen unos horarios muy particulares, y es que la mayoría de no cierran hasta las 22h, y las hayque están abiertas hasta la medianoche (incluso sábados y domingos). En estas tiendas es normal encontrar una buena sección de cómics, así que también puede resultar interesante si eso es lo único que se busca. En estas tiendas también tienen algunos libros nuevos, y estamos casi seguros que muchos de los que venden como segunda mano en realidad son stocks que no se han vendido, y por lo tanto están como nuevos. Tiendas de este tipo se pueden encontrar por todas partes, y nosotros teníamos una justo delante del Holiday Inn en la calle Broadway.

“¿Era Superman un espía?” Un curioso libro que explica algunas de las leyendas urbanas sobre superhéroes (su origen y su veracidad). 

Por último, tenemos que hacer mención a Chapters, una enorme cadena de librerías que está por todas partes, en la que podrás encontrar cualquier novedad, pero también muchos libros de bolsillo a precios interesantes, muchas revistas de todo tipo (me maravilla que en América se publiquen aún tantas y tantas revistas de variopintas temáticas), y por supuesto no puede faltar una buena selección de cómics.

Y en el próximo post ya abandonamos Vancouver para dirigirnos a las montañas rocosas, en nuestro fabuloso viaje en caravana. Pero en Toronto os seguiremos hablando de cómics, libros y tantos otros sitios interesantes y que merecen nuestro sello #TLQM.

06
sep
11

FanExpo de Toronto: cómics, cosplay, famosos y Daleks

Saludos cosmonautas,

fueron pocos los que nos creyeron cuando dijimos que desconocíamos totalmente el evento del cual os hablaremos hoy. Nuestra fama nos precede. Pero si bien es cierto que siempre buscamos el lado #TLQM de todos y cada uno de los sitios que visitamos (ya sea en China, Holanda, o Canadá), os podemos jurar que la sorpresa fue nuestra cuando paseando por las calles de Toronto empezamos a ver gente haciendo cosplay. En un primer instante pensamos que la gente de Toronto era muy abierta, y que los frikis de la ciudad lo eran sin complejos, pero al empezar a ver más y más cosplays al final nos dimos cuenta de que algo estaba pasando. Justo debajo de la CN Tower (la torre desde la cual se ve torontontero – no me cansaré jamás de hacer el chiste), se encuentra el centro de convenciones de la ciudad, y se dio la bonita casualidad que durante los 4 días que íbamos a estar en la ciudad se celebraba la FanExpo Canada, una convención que aún cómics, anime, ciencia ficción y terror. Ahí va un resumen en imágenes, con las apariciones estelares de protagonista de películas como La Naranja Mecánica, Pesadilla en Elm Street, Harry Potter e incluso de la mítica serie Dallas. Pero sobretodo, ¡no os perdáis el momento Dalek!

Hay algo que me gustó mucho de la FanExpo, algo que echo en falta de los salones que se celebran en Barcelona: los cómics antiguos. Uno de los principales motivos que tenía de pequeño para ir a un salón era comprar números que me faltaban (es lo que tiene ser un fan completista), o simplemente encontrar cómics algo viejos pero bien de precio. Pero en los últimos años el merchandising y las novedades han relegado el cómic viejo a un segundo plano, y parece que las nuevas generaciones poco interés muestran por los cómics que leían sus hermanos mayores, o sus tíos más jóvenes. Pero en la FanExpo de Canadá (y supongo que lo mismo pasará en el resto de Norteamérica), el cómic antiguo sigue siendo protagonista. Por supuesto que hay merchandising a raudales, y monstruosos stands de camisetas, pero los stands más grandes y los más espectaculares seguían siendo los de cómics antiguos. De hecho, es tal la importancia que le dan, que se podían encontrar centenares de piezas de coleccionista a precios de escándalo. Había algunos ejemplares más o menos asequibles, pero la mayor parte de ellos partían de los 60 dólares, rápidamente subían a los 100 y pico, y llegamos a encontrar el ejemplar de Los Vengadores con la primera aparición del Capitán América por la friolera de 32.000 dólares. Lógicamente, este tipo de ejemplares venían en una estupenda caja de plástico con su certificado de autenticidad y una puntuación del 1 al 10 (¿recordáis la maleta de Big Daddy en Kick-Ass?).

Tuvimos poco más de dos horas para visitar el lugar, pero rápidamente nos dimos cuenta que lo de la ciencia ficción y el terror era algo bastante discreto, ocupando como mucho un cuarta parte del recinto. Eso sí, aunque no hubiese muchos stands destinados al tema, sí había muchos actores que se habían hecho famosos gracias a estos dos géneros cinematográficos (el domingo iba a venir el mismo Capitán Kirk – ¡bah! ¡malditos trekkies!). En el vídeo habréis visto que cada uno tenía su mesa y su cartelito para ir firmando autógrafos… pero cosmonautas, muchos de estos actores son “profesionales” de las convenciones, y por cada autógrafo te cobraban. Ni me molesté en preguntarlo, pero el precio de una foto autografiada de Tom Savini era de 25 dólares canadienses (por ahí andará la cosa).

Hubo otras cosas que nos sorprendieron bastante, empezando por la enorme cantidad de stands de autoeditores, fanzineros, etc. (multiplicando por 10 la presencia que tienen en el Saló de Barcelona). También nos llamó mucho la atención ver al menos 5 personas con cosplays del Doctor Who, y por supuesto estaba ese Dalek fabuloso. Aún así, tampoco había tanto merchandising del mismo como cabría esperar.

Pero lo que más nos molestó del asunto fue el precio desorbitado del evento, cada entrada costaba 40 dólares… ¡40$! Al parecer jueves, viernes y domingo eran más baratos (20/30/30 respectivamente), pero nos siguen pareciendo unos precios abusivos para un evento al que principalmente vas a gastarte el dinero. Vimos que la cantidad de conferencias y actividades que se hacían aparte del tema comercial era considerable, pero no creemos que esto justifique semejantes precios. Aún así, nuestra curiosidad por ver una convención de cómics a la americana pudo más que dinero, y no nos arrepentimos… ¡sobretodo después de ser exterminados por un Dalek!

En próximos posts os contaremos nuestras visitas a las tiendas #TLQM canadienses, y os mostraremos algunas de nuestras compras.

28
jul
11

Entrevista Pirata: Viruete (2a parte)

Saludos cosmonautas,

nuestro invitado, que ha tocado muchos palos en todo lo relacionado con la cultura Pop, es sobretodo conocido por tener un blog referente en el tema, el explícito www.viruete.com. En la entrega de la Entrevista Pirata de hoy sucede algo que no había pasado nunca, y es que consta de una sola pregunta: ¿qué es Viruete.com? Y nuestro invitado nos sorprendió con una respuesta de 11 minutos, ¡sin pausa alguna! ¡Épico!

Sí, podríamos haber editado la pregunta como hemos hecho en otras ocasiones, pero realmente creemos que los fans de Viruete agradecerán escuchar toda la historia de la página desde sus inicios hasta la actualidad, con datos como la “invención” del término “gafapasta”, y muchos apuntes interesantes más. Además, se hacía difícil cortar por algún lado, Viruete es elocuente, tiene discurso, y eso siempre, siempre, es de agradecer para el que escucha.

Si no visteis la PRIMERA PARTE, podéis hacer clic aquí.

21
jul
11

Fan Letal Vintage: mi primer “cameo” en un cómic

Saludos cosmonautas,

esta es la lógica continuación del reportaje de seguimiento que le hicimos a Cels Piñol durante el último Saló del Còmic de Barcelona. Ya que el autor de Fanhunter no llegó a tiempo para la publicación de su última obra en el evento, no pudimos mostraros una presentación del mismo allí. Pero ahora ya han pasado algunos meses y ya tardábamos en hacer nuestra particular reseña, ¡allons-y!

Aunque su ilusión y el entusiasmo  puedan hacer pensar lo contrario, Cels es todo un veterano en esto de dibujar cómics. Lleva ya más de 20 años con ello. Para un servidor, tampoco parece que haya pasado tanto tiempo desde que compré el primer recopilatorio de “Fan con Nata/Fan Letal”. Pero han florecido ya varias generaciones de fans desde entonces que quizás no conocen los orígenes de todo esto, y parece que hay cierta curiosidad (como debe ser por parte de todo buen fan, hay que conocer los orígenes).

Aunque Cels ha presentado “Fan Letal Vintage” como un remake o actualización de sus primeros “Fan Letal/Fan con Nata”, pensamos que va mucho más allá, ya que nos ofrece un producto mucho más maduro… y madurado. Algunas de las viñetas o chistes que incluye son actualizaciones o reinterpretaciones de algunas de las que publicó en su momento, y el estilo es muy distinto, más acorde con las formas de hacer del Cels del siglo XXI. Pero aunque se habla a menudo desde el presente, este nuevo trabajo es, sobretodo, una celebración de la nostalgia. De ahí viene seguramente  el “Vintage” del título.

Aunque Cels no reniega de lo actual, de lo moderno, y parece que jamás vaya a hacerlo (lo cual parece muy inteligente), aquí está claro que se están encumbrando tiempos pasados, que lo viejo es bueno (aunque nunca volverá). De hecho, el prólogo nos habla de uno de los mayores eventos nostálgicos que se vienen realizando en Barcelona este año, el Phenomena (la reposición en cine de grandes clásicos de los 80). Ahí es donde muchos fans nos reunimos varios jueves al mes compartiendo ese amor por el cine, y no sólo por las películas en si, sino por una forma concreta de ver cine que parece estar perdiéndose. Somos unos románticos.

Seguramente habrá muchas referencias que los fans más jóvenes seguirán sin entender o verán como algo muy lejano. Pero eso te pasaba con los primeros Fan Letal y Fan con Nata, y te animaba a indagar más porque querías ser capaz de pillar todas y cada unas de las referencias (ahora con Internet, es mucho más fácil e inmediato – y Cels ha añadido un glosario al final). Por otro lado, a los más veteranos les hará gracia ver a los personajes de siempre en su versión infantil, ver como se forjaba el fandom que luego sería tan importante en la lucha contra Alejo y Killer Dog.

En realidad, al final esto acaba siendo una pseudo-biografía del propio Cels (con recortes reales de algunas revistas y varias fotos), que va mucho más allá de esas descripciones del fan que hacía en sus inicios (aunque sin perder esa parte que tanto nos gusta). Aquí disecciona el monstruo, y nos enseña como se creó. Ya os lo hemos dicho, es importante para todo fan conocer los orígenes. Y casi no hace falta decir que nos encantan estas cosas.

Nuestro ejemplar dedicado y con dibujito (Cels Rulez!!)

Aunque Cels ha cambiado su forma de dibujar (mucho mejor) y su forma de contar las historias (no sólo por hacer las viñetas “en horizontal”, en lugar de esos clásicos cuadrados), realmente creo que con “Fan Letal Vintage” ha conseguido algo que parecía muy difícil: vender la misma historia de hace 20 años a todas las nuevas generaciones, y que los veteranos la podamos disfrutar igual, o incluso más. Recomendadísimo trabajo que rezuma #TLQM por todos sus poros.

PD: Como anunciaba en el título del post, en “Fan Letal Vintage” he podido hacer mi primer “cameo” en un cómic (¿cómo se llamaría esto? ¿un “viñeteo”?). Cels ha contado con la colaboración de dos grandes webcomiqueros para este trabajo, Juan Carlos Bonache y Andrés Palomino (a quien conocéis sobradamente de sus Crónicas PSN). Este último ha contribuido con un par de páginas cuyo tema os resultará familiar: los frikis futboleros. Puede que recordéis que hicimos una Entrevista Pirata fuera de lo normal en la que nos reunimos tres fans de TODO LO QUE MOLA que también disfrutamos del fútbol (el mismo Andrés, Àlex Santaló y un servidor). Pues bien, al final, tanto Àlex como yo salimos en una de las viñetas (un servidor como “otaku experto”, camiseta #TLQM incluida).

Salimos un poquito rubios, pero Andrés es de las pocas personas que ha sido capaz de ver que no tenemos el pelo moreno… ¡es castaño oscuro!

No puedo esconder la ilusión que me hace, no sólo aparecer en un cómic de Cels Piñol, sino que me haya dibujado el “Schultz catalán” ;-)

19
may
11

Atari Force: del videojuego al papel

Saludos cosmonautas,

para cerrar esta trilogía de cómics de culto, vamos a hacerlo con una obra muy especial, desconocida para la mayoría, pero adorada por los que la conocen. Pero como ya hicimos con Camelot 3000, empecemos por el principio:

Estaríamos ya a finales de los 80, aunque tampoco lo tengo muy claro, y no recuerdo muy bien como, cayeron en mis manos dos recopilatorios de cómics que, en realidad, eran cinco números retapados y enganchados con cola a lo cutre. Por entonces no era consciente de lo que tenía entre manos. Por un lado tenía 5 números de Factor X, en sus primeros pasos, y por lo tanto formados por los X-Men originales. Por el otro, un curioso grupo de personajes variopintos llamados Atari Force. Al ser los 5 primeros números, fue más fácil meterse en la historia, y rápidamente algunos de sus personajes quedaron grabados en mi memoria (especialmente esa chica tan salvaje apodada “Dart”).  La pena era que sólo tenía 5 números que llegaban justo antes de que empezara la acción de verdad, y eso hizo que mi fascinación por ese cómic fuese mayor. Pero los años pasaron y cayó en el olvido…

Años después recuperé el cómic, le quité el retapado, y lo releí, asombrándome de recordar muy bien algunas de las escenas (señal de las veces lo había leído de pequeño). Pero volví a olvidarlo, y pensé que jamás iba a poder leerlo entero ya que, seguramente, fue una serie que pasó sin pena ni gloria, y que difícilmente podría encontrar números atrasados. Con el tiempo me di cuenta de que éramos bastantes los que recordábamos con cariño este grupo tan particular de humanos y extraterrestres, y que en cierto modo, Atari Force se había convertido en un cómic “de culto”.

A partir de ahí empecé a indagar, tonto de mi, tardé en darme cuenta de que lo de Atari no era gratuito, ¡su origen estaba precisamente en los videojuegos! ¡Y en el cómic se podía ver el mítico logo de la compañía por todas partes! Supe entonces que los cómics que yo tenía eran en realidad la segunda generación de la Atari Force, la primera fue un producto creado expresamente para acompañar 5 videojuegos de Atari en 1982, concretamente: Berzerk, Defender, Galaxian, Phoenix y Star Riders (los muy listos te obligaban a comprar los cinco si querías leer la historia completa).

El Atari Force original. Un poquillo más hortera que la segunda generación, ¿no?

En la primera generación de Atari Force nos cuentan la historia de unos científicos que buscan un nuevo lugar donde alojar a la humanidad, después de haberse cargado el planeta. Eso les lleva a viajar por el espacio sideral y a vivir distintas aventuras. Pero la historia que nosotros conocimos es la de la segunda generación, en la que, ya viviendo en “Nueva Tierra”, son los hijos de la primera Atari Force los que se llevan el protagonismo (y que además tienen ciertos poderes debido a los viajes de sus padres por el multiverso), junto a Martin Champion, uno de los miembros originales. A ellos se les unirán un ladrón con fobia asesina a quedarse acorralado, un/a telépata con cara de marciano/a, y un bebé de una raza parecida a los “gigantes de piedra” de La Historia Interminable. En definitiva, un grupo heterogéneo de perturbados mentales que se unen, la mayoría sin quererlo, para salvar el universo de una grave amenaza. ¿No os parece un argumento fantástico? Puede sonar algo manido, pero os podemos asegurar que el guionista Gerry Conway hizo un gran trabajo en los 13 números en los que trabajó. Junta esto con los lápices de José Luís García López, que realizó un trabajo fenomenal, tenemos unos 13 números fantásticos que publicó Ediciones Zinco en España.

La nueva generación a la izquierda y la original a la derecha.

Una de las mayores bazas de Atari Force está precisamente en esa unión accidentada y conflictiva de personajes. Todos son diferentes, tanto físicamente como mentalmente, y la psicología está muy trabajada. Con pocos números ya somos capaces de ver las distintas personalidades, entender sus motivaciones, frustraciones y traumas infantiles, dotando a la obra de más profundidad de lo habitual en obras cortas de esta índole. Además, no se echa en falta el humor, las escenas más distendidas y familiares, que le dan el toque final para que te sientas más cercano a estos personajes.

Por otro lado, el dibujo es excelente. Y no lo decimos sólo por la fantasía con la que se han dibujado algunos alienígenas, o por las curvas de Dart, la narración a nivel visual es fantástica. Esto puede sonar a abuelo cebolleta pero creo que en los últimos 10 o 15 años la evolución en cuanto a la coloración por ordenador, así como el propio desarrollo de estilos de dibujo, ha hecho que el uso de la viñeta haya cambiado, y en parte, se ha diluido entre tanto color de fondo, splash page, etc. En los 80, la viñeta seguía siendo un elemento importante en el cómic americano de superhéroes, y aunque eso podía verse ahora como una restricción, en función de quien sujetase los lápices podía convertirse en un recurso con el que jugar o experimentar, y eso es lo que se hizo en Atari Force, dotando de personalidad propia a la obra.

Como os decíamos, Gerry Conway y José García López dibujaron los 13 números que publicó aquí Ediciones Zinco, pero hemos descubierto que, en realidad, la historia no terminaba ahí. Según nos cuentan un grupo dedicado a las scanlations, la editorial modificó ligeramente un par de frases de las últimas viñetas para que se entendiese que el cómic terminaba ahí. Pero nada más lejos de verdad. De hecho, había una subtrama que había quedado completamente colgada, así que no podía ser que terminase así. Lo que sí es cierto es que los siguientes 7 números no fueron dibujados por los autores originales, aunque los que recogieron el testigo hicieron un buen papel. Y por supuesto, la única forma de leerlos ahora mismo es buscarlos en inglés, o encontrar las scanlations.

Ai Dart, ¡qué guapa eres!

En definitiva, Atari Force lo tiene todo. Una buena historia a través del universo, en todo tipo de planetas, con todo tipo de criaturas, en la mejor tradición de las aventuras espaciales. Un elenco de personajes variopinto, carismático. Y un dibujo genial que le da el broche de oro a este cómic de culto. No os será fácil encontrarlo, pero si lo conseguís no lo lamentaréis.

Ahora puedes leer nuestros posts de Los Micronautas y Camelot 3000




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