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26
oct
11

Superhéroes en mallas de colores… ¿sí o no?

Saludos cosmonautas,

hoy nos hemos levantado con ganas de polémica, ya sabéis que de vez en cuando nos da por ahí (algunas veces la liamos parda, y en otras nos dais todos la razón y frustráis nuestras intenciones de polemizar). Hoy queremos hablar de las mallas de colores, o de forma más específica, de la tendencia actual del cine y los cómics de superhéroes de cambiar y/o actualizar los trajes de toda la vida.

Estamos viviendo una era dorada para los fans de las películas basados en personajes de Marvel y DC, al menos por lo que respecta a la cantidad de producciones (la calidad es otra historia), y es que nunca antes los superhéroes habían estado tan de moda como ahora. Han traspasado completamente el papel llegando a un público mucho más amplio, algo que trae sus consecuencias. Una de las mayores intrigas cuando se inicia una nueva producción es precisamente el diseño del traje en cuestión. Los fans esperan ansiosos las primeras fotos para poder empezar a rajar de si lo han hecho bien o mal. Y lo que está muy claro es que, ya desde hace años, existe una tendencia por hacer los trajes más “reales”, más acorde con “los tiempos actuales” aseguran algunos. Algo que se traduce en trajes que acaban siendo armaduras, el uso del cuero, y una pérdida en el colorido característico del cómic.

La polémica está servida, y para ello, en lugar de hacer un monólogo, hemos querido contar con la colaboración de algunos lectores/creadores de cómics que tienen su propia opinión al respecto.

CELS PIÑOL (dibujante de cómics, creador de Fanhunter, y un auténtico Fan Letal)

No es un problema de colores.

En los cómics, los colores de la mayoría de personajes están pensados para ser atractivos, para combinar y, claro está, para diferenciarlos de los villanos. Uniformes tan perfectos como los de Spiderman, Batman o el Capitán América pueden ser perfectamente transportados a la pantalla si están bien diseñados.
No se puede ofrecer un uniforme ‘camp’ como el Batman sesentero, a menos que quieras crear una parodia; y no todos los uniformes de superhéroes son trasladables a la pantalla, pero si se utilizan las TEXTURAS adecuadas, tanto en el 3D como en las telas normales, acompañado de una buena iluminación, la gente, el público generalista, lo aceptará sin problemas.
Si no, no podríamos conectar tanto con el Superman de Donner. :)
La manía de oscurecer los personajes, de armarlos con armaduras cuando en realidad llevan moléculas inestables, simplemente es un parche. Pero detecto que cada vez estos recursos se utilizan menos. Los superhéroes pierden los complejos en la pantalla, claro está, siempre que la máscara o el antifaz sean decorosos: no hay manera, no veo que funcione ni en pintura el antifaz de Green Lantern. Tenían que haber utilizado el otro modelo.
ÀLEX SANTALÓ (ilustrador, diseñador gráfico y Marvel Zombie)
Me pide el Capitán que hable del tema de los trajes de superhéroes en el cine, y supongo que lo hace sabiendo que soy un Marvel Zombie un poco chapado a la antigua. Así que allá vamos.
Para mí el cine moderno de superhéroes empieza con los X-Men de Synger. Y en la misma película tenemos una broma sobre el tema trajes, cuando Lobezno le pregunta sorprendido a Cíclope por qué van todos de cuero negro, a lo que Scott le responde si preferiría ir de amarillo. Pues sí amigos, Lobezno de amarillo hubiera quedado aún más ridículo de lo que queda ese gigante con garras. Y es que hasta entonces los referentes de superhéroes coloristas eran el Superman del cine y el Spiderman de la tele, dos señores con pijamas azules y rojos que no influirían mucho respeto hoy en día. Y en aquel momento defendí que los X-Men vistieran de negro, o que Batman se armadurizada, lo que me parece perfecto al exponerse a las hostias de sus adversarios sin poderes. Tras estos vinieron Daredevil, que modificó acertadamente el pijama rojo, lo más salvable de la peli, Hulk, este no cuenta, va en pantalones rotos, Blade y Punisher, no los meto en el género y más mutantes de negro.
Pero en medio de todos ellos tenemos a un nuevo Spiderman, de azul y rojo sin problema alguno, con un traje moderno y que no desentonaba para nada. Y entonces te preguntas, ¿por qué no adaptan los trajes de los cómics al mundo real manteniendo la esencia? Y tras un Iron Man perfecto, aunque es una armadura y no cuenta, llega para mí, una de las mejores adaptaciones al cine de un cómic. X-Men First Class. Y, ¡oh sorpresa! ¡Los estudiantes de la escuela de Westchester van con los colores clásicos, azul y amarillo! Pues sí. Aunque de los originales solo encontremos a la Bestia, Todos van con un mono de aviador modificado con los colores de la escuela, ¡y no queda nada mal!Espero que esta peli, junto a los Batmans de Nolan, marquen una forma de interpretar el género de los superhéroes. Batman para los más serios, y la First Class para los más clásicos, coloristas y batallas de supergrupos. Aunque visto el trailer de Los Vengadores, parece que las cosas van bastante bien en este tema.
ANDRÉS PALOMINO (dibujante de cómics, monologuista, guionista y aifonero)
Pues qué quiere que le diga, a mí SÍ ME GUSTA la moda de cambiar el Spandex y los colores chillones por cuero negro y hebillas… ¡Y no es porque me vaya el S&M! Para mí, es una parte lógica del proceso de maduración que durante décadas ha convertido los superhéroes de cómic en lectura para adultos. Del comicbook a la novela gráfica. Me resulta mucho más cercano un cómic protagonizado por un superhéroe que se viste como un “profesional de élite”, que los elementos de su equipación esté justificados por motivos más funcionales que estéticos. Los tíos en mallas y con los calzoncillos por fueran me tirán para atrás…
El Batman de las pelis de Nolan es un buen ejemplo: en Batman Begins cada pieza del traje tiene un por qué justificado por guión. Y también me encanta el juego metalingüístico de la interpretación del traje del Capi en la reciente peli de The First Avenger: el traje “clásico” se muestra como algo infantil, para entretener a los niños, totalmente inútil en una situación de combate real, y menos en plena WWII, mientras que el traje “real” muestra al Capi como un supersoldado. Mi uniforme de superhéroe favorito: ¡la gabardina, el sombrero y la máscara de Rorschach!
CAPITÁN URÍAS (predicador de la sagrada filosfía de #TLQM)
Debo reconocer que cuando empezaron a estrenarse estas nuevas películas de superhéroes (es decir, todas aquellas post Batman de Burton), estaba de acuerdo con la opinión generalizada de que había que hacer cambios que hiciesen a los personajes más creíbles, porque así llegarían a más público. Esto se traducía, no sólo en cambios en los trajes, sino también en un esfuerzo por hacerlo todo más serio y dramático, algo que se ha hecho fantásticamente con el Batman de Nolan. Pero a medida que se iban haciendo más y más películas empecé a pensar que les faltaba algo, se estaba perdiendo parte de la magia, parte de la diversión que los cómics de superhéroes siempre han tenido.
Se dice a menudo que no pueden funcionar las mismas cosas en un libro que en una película, y lo mismo pasa con los cómics. Pero a los japoneses esto no les ha importado jamás, y el tokusatsu es prácticamente la versión literal de un manga en formato televisivo. Cierto es que la mayor parte del público occidental es incapaz de entender esta filosofía y por ello el tokusatsu provoca más burlas que otra cosa, pero no es mi caso. Y es que más allá de las historias, la estética es una de las partes fundamentales de cualquier superhéroe, es uno de sus ganchos principales, lo que hacía que nos fijásemos en una portada. ¿ Y acaso no estamos hablando de un personaje de ficción? ¿Por qué esa fijación por hacer más real un personaje que puede volar o lanzar rayos por los ojos? Quizás sea un anhelo del fan más maduro por justificar su afición como algo completamente adulto, ¿un complejo? No creo que el colorido y la fantasía estén reñidos con lo adulto.
“Marvels” de Alex Ross ha sido uno de los trabajos sobre el superhéroe que más me ha impactado en los últimos años. Más allá de las fabulosas ilustraciones de Alex Ross, lo que este autor hizo fue devolver al superhéroe esa dimensión legendaria, épica, romántica y fantástica de la Golden Age, centrándose en la visión del ciudadano de a pie. Una visión que creo se ha perdido en parte en las nuevas producciones de superhéroes, incluso en algunos cómics que se han visto retroalimentados por la tendencia cinematográfica. Y aunque es cierto que en algunos casos concretos se ha procurado encontrar el equilibrio entre el cómic y lo que se supone es adecuado para la gran pantalla, sigo pensando que hay demasiado complejo respecto al color, y a todo lo que huela a imaginación desmesurada. Spiderman ha demostrado que se puede hacer un traje más o menos fiel al original sin perder la dichosa “credibilidad”. Así que menos armaduras y más mallas, ¡imaginación al poder!
¡AHORA OS TOCA OPINAR A VOSOTROS! ¡DEJAD VUESTRO COMENTARIO EN EL BLOG, FACEBOOK, GOOGLE+ O DONDE SEA!
(Podéis ver entrevistas a nuestros “opinadores” de hoy en la sección de ENTREVISTAS PIRATA)
13
sep
11

Cómics, libros y #TLQM en Vancouver

Saludos cosmonautas,

nuestra visita a la ciudad de Vancouver (que ya os relatamos aquí) no podía ser completa sin tratar el tema de las compras de todo lo que mola. Es una costumbre nuestra la de buscar en cada ciudad que visitamos su lado #TLQM, y esto empieza siempre por buscar las tiendas de cómics locales, aunque uno siempre acaba descubriendo otros sitios interesantes. Así pues, aparte de las obligadas menciones de tiendas de cómics, también os hablaremos de una tienda de camisetas gigante, un bar nostálgico de los años 50, y las tiendas de libros de Vancouver.

Nuestro primer objetivo ya fijado de antemano era la tienda Golden Age Collectables. Se encuentra en la calle Granville, la más céntrica del Downtown (como os contamos aquí), que además está justo delante de un muy buen restaurante japonés y a pocos metros de una estación de metro.

La tienda en cuestión es un largo pasillo que empieza con algunas revistas (varias de importación japonesas, y también otras como Doctor Who Magazine), sigue con varias estanterías de manga, y luego la mayor parte de estanterías centrales y laterales son para el cómic americano (tanto superhéroes, como todo lo demás). Más hacia el fondo encontraremos todo un mostrador dedicado a cómics antiguos, de esos que cuestan dinero, y justo delante cajas llenas también de cómics antiguos de los que no valen tanto dinero. Más hacia el fondo, hay una selección de camisetas nerds, pero no demasiado excitantes. Por supuesto encontraremos un montón de figuras en todas las paredes (principalmente de superhéroes, pero también de Star Wars, Doctor Who y otras series de TV).

Nuestras compras en Golden Age Collectables. 

Dicen que Golden Age es probablemente la mejor tienda de cómics de Vancouver, y probablemente sea verdad. Durante nuestra búsqueda encontramos otra tienda de cómics (ABC Comics & Books Emporium), pero aparte de estar cerrada, parecía tener más libros que cómics. Esto no es que sea malo, pero si vas buscando una buena tienda de cómics, entonces ese no es el lugar.

En la misma calle Granville, pero más hacia el sur, encontraremos una mastodóntica tienda llamada Rock Shop. Aunque uno esperaría encontrarse con una tienda de discos o instrumentos musicales, este local en realidad se dedica a la venta de camisetas. ¡Y tienen miles de ellas!

Lo que llama la atención enseguida es que las altas paredes de la tienda son el lugar escogido para colgar las cientos de camisetas que tienen en exposición, con lo cual todos los clientes que entran a la tienda se van paseando por allí mirando todo el rato hacia arriba, con el peligro de tropezarse con alguno de los mostradores llenos de hebillas, parches, cinturones y otros accesorios para metaleros, góticos y demás. Afortunadamente las camisetas están organizadas por temáticas y resulta sencillo “navegar” por la tienda en busca de lo que quieres (de todos modos tienen varios catálogos en papel para que puedas mirar sin coger tortícolis). Y cuidado, que las camisetas de grupos de música ocupan sólo una parte de la tienda, el resto se reparte entre camisetas de cine y TV (con una increíble selección de camisetas de Evil Dead) y tantas otras cosas que se pueden considerar #TLQM. Había tantas y tantas camisetas que al final, al no poder decidirme a tiempo, me fui de allí con las manos vacías. ¡Vale la pena!

Justo delante de Rock Shop encontramos un sitio ideal para descansar de los largos paseos urbanos y las compras #TLQM. Un bar/diner llamado Templeton.

Lo que tiene de interesante este lugar es que han conservado el bar tal y como era en los años cincuenta. Entrar al Templeton es como hacer un pequeño viaje en el tiempo (si no fuese porque todo tiene pinta de viejo).

Como veis, tanto el mobiliario como la decoración se han conservado, y parece que incluso la carta y como sirven las cosas tiene un aire nostálgico. Nosotros nos pedimos unos típicos batidos, y nos sorprendió ver que nos los servían en una especie de cocteleras metálicas chapadas a la antigua (¡y el batido era muy contundente!).

La decoración de las mesas no podía ser más #TLQM, nosotros nos sentamos en la mesa de Wonder Woman.

Cada mesa tenía este aparatejo con el cual, echando unas monedas, podías escoger las canciones de la máquina de discos.

Y aquí la máquina en cuestión.

Lo bueno de viajar a países de habla inglesa es que uno puede comprar libros que podrá leer sin problemas (si se sabe inglés, claro), algo que echamos en falta cuando viajamos por Asia. Lo cierto es que entre Vancouver y Toronto realmente llegamos a patearnos un montón de tiendas de libros, especialmente las de segunda mano. Y es que como pasa en muchos otros países, pero no en el nuestro, la segunda mano es algo que tiene bastante más de “prestigio” (ya lo vimos con las tiendas japonesas que acuñaron el término “todo lo que mola“, y sobradamente con lo que respecta al cómic antiguo en la FanExpo de Toronto).

En Vancouver descubrimos una pequeña zona donde se encontraban las que debían ser las tiendas de libros de segunda mano más veteranas de la ciudad. En la esquina de Richards Street y Pender Street se encuentra MacLeod’s Books, una de esas tiendas de cuento, con paredes hechas a base de libros, donde en cada rincón encuentras pequeñas montañas completamente desordenadas de libros viejos y no tan viejos a precios asequibles, pero no necesariamente baratos en muchos casos. Al parecer, la tienda es famosa, y gente como Bob Geldof o Madonna son algunos de sus clientes.

MacLeod’s Books (foto)

Estando nosotros allí vimos como un chico vino a vender un ejemplar de “20.000 leguas de viaje submarino”, y comprobamos los grandes conocimientos del dueño, que rápidamente lo identificó como una edición de los años 20 (o simplemente se echó el gran farol). Se lo compró por sólo 10 dólares.

En la misma Pender Street, y a sólo unos metros de MacLeod’s cruzando la calle encontramos otra tienda de segunda mano, Criterion Books, con un propietario que habla algo de español con acento méxicano. La tienda es mucho más pequeña que MacLeod’s, y no parecía que tuviesen un gran control de sus existencias (aunque nosotros también buscábamos cosas muy específicas). Si volvemos a Pender Street, también a unos pocos metros de MacLeod’s, tenemos otra tienda llamada Albion Books. Aquí el tendedero parecía dominar algo más, y nosotros encontramos un libro llamado “Japanland”, en una curiosa edición sin corregir.

Japanland, sobre la búsqueda de una mujer de la esencia japonesa.

Pero más allá de estas tiendas que no recomendaríamos a los que son muy sensibles al polvo (¡qué manía con poner moqueta en todas partes!), hay muchas otras tiendas más nuevas que se dedican al negocio de los libros de segunda mano. Nos llamó mucho la atención que casi todas ellas tienen unos horarios muy particulares, y es que la mayoría de no cierran hasta las 22h, y las hayque están abiertas hasta la medianoche (incluso sábados y domingos). En estas tiendas es normal encontrar una buena sección de cómics, así que también puede resultar interesante si eso es lo único que se busca. En estas tiendas también tienen algunos libros nuevos, y estamos casi seguros que muchos de los que venden como segunda mano en realidad son stocks que no se han vendido, y por lo tanto están como nuevos. Tiendas de este tipo se pueden encontrar por todas partes, y nosotros teníamos una justo delante del Holiday Inn en la calle Broadway.

“¿Era Superman un espía?” Un curioso libro que explica algunas de las leyendas urbanas sobre superhéroes (su origen y su veracidad). 

Por último, tenemos que hacer mención a Chapters, una enorme cadena de librerías que está por todas partes, en la que podrás encontrar cualquier novedad, pero también muchos libros de bolsillo a precios interesantes, muchas revistas de todo tipo (me maravilla que en América se publiquen aún tantas y tantas revistas de variopintas temáticas), y por supuesto no puede faltar una buena selección de cómics.

Y en el próximo post ya abandonamos Vancouver para dirigirnos a las montañas rocosas, en nuestro fabuloso viaje en caravana. Pero en Toronto os seguiremos hablando de cómics, libros y tantos otros sitios interesantes y que merecen nuestro sello #TLQM.

06
sep
11

FanExpo de Toronto: cómics, cosplay, famosos y Daleks

Saludos cosmonautas,

fueron pocos los que nos creyeron cuando dijimos que desconocíamos totalmente el evento del cual os hablaremos hoy. Nuestra fama nos precede. Pero si bien es cierto que siempre buscamos el lado #TLQM de todos y cada uno de los sitios que visitamos (ya sea en China, Holanda, o Canadá), os podemos jurar que la sorpresa fue nuestra cuando paseando por las calles de Toronto empezamos a ver gente haciendo cosplay. En un primer instante pensamos que la gente de Toronto era muy abierta, y que los frikis de la ciudad lo eran sin complejos, pero al empezar a ver más y más cosplays al final nos dimos cuenta de que algo estaba pasando. Justo debajo de la CN Tower (la torre desde la cual se ve torontontero – no me cansaré jamás de hacer el chiste), se encuentra el centro de convenciones de la ciudad, y se dio la bonita casualidad que durante los 4 días que íbamos a estar en la ciudad se celebraba la FanExpo Canada, una convención que aún cómics, anime, ciencia ficción y terror. Ahí va un resumen en imágenes, con las apariciones estelares de protagonista de películas como La Naranja Mecánica, Pesadilla en Elm Street, Harry Potter e incluso de la mítica serie Dallas. Pero sobretodo, ¡no os perdáis el momento Dalek!

Hay algo que me gustó mucho de la FanExpo, algo que echo en falta de los salones que se celebran en Barcelona: los cómics antiguos. Uno de los principales motivos que tenía de pequeño para ir a un salón era comprar números que me faltaban (es lo que tiene ser un fan completista), o simplemente encontrar cómics algo viejos pero bien de precio. Pero en los últimos años el merchandising y las novedades han relegado el cómic viejo a un segundo plano, y parece que las nuevas generaciones poco interés muestran por los cómics que leían sus hermanos mayores, o sus tíos más jóvenes. Pero en la FanExpo de Canadá (y supongo que lo mismo pasará en el resto de Norteamérica), el cómic antiguo sigue siendo protagonista. Por supuesto que hay merchandising a raudales, y monstruosos stands de camisetas, pero los stands más grandes y los más espectaculares seguían siendo los de cómics antiguos. De hecho, es tal la importancia que le dan, que se podían encontrar centenares de piezas de coleccionista a precios de escándalo. Había algunos ejemplares más o menos asequibles, pero la mayor parte de ellos partían de los 60 dólares, rápidamente subían a los 100 y pico, y llegamos a encontrar el ejemplar de Los Vengadores con la primera aparición del Capitán América por la friolera de 32.000 dólares. Lógicamente, este tipo de ejemplares venían en una estupenda caja de plástico con su certificado de autenticidad y una puntuación del 1 al 10 (¿recordáis la maleta de Big Daddy en Kick-Ass?).

Tuvimos poco más de dos horas para visitar el lugar, pero rápidamente nos dimos cuenta que lo de la ciencia ficción y el terror era algo bastante discreto, ocupando como mucho un cuarta parte del recinto. Eso sí, aunque no hubiese muchos stands destinados al tema, sí había muchos actores que se habían hecho famosos gracias a estos dos géneros cinematográficos (el domingo iba a venir el mismo Capitán Kirk – ¡bah! ¡malditos trekkies!). En el vídeo habréis visto que cada uno tenía su mesa y su cartelito para ir firmando autógrafos… pero cosmonautas, muchos de estos actores son “profesionales” de las convenciones, y por cada autógrafo te cobraban. Ni me molesté en preguntarlo, pero el precio de una foto autografiada de Tom Savini era de 25 dólares canadienses (por ahí andará la cosa).

Hubo otras cosas que nos sorprendieron bastante, empezando por la enorme cantidad de stands de autoeditores, fanzineros, etc. (multiplicando por 10 la presencia que tienen en el Saló de Barcelona). También nos llamó mucho la atención ver al menos 5 personas con cosplays del Doctor Who, y por supuesto estaba ese Dalek fabuloso. Aún así, tampoco había tanto merchandising del mismo como cabría esperar.

Pero lo que más nos molestó del asunto fue el precio desorbitado del evento, cada entrada costaba 40 dólares… ¡40$! Al parecer jueves, viernes y domingo eran más baratos (20/30/30 respectivamente), pero nos siguen pareciendo unos precios abusivos para un evento al que principalmente vas a gastarte el dinero. Vimos que la cantidad de conferencias y actividades que se hacían aparte del tema comercial era considerable, pero no creemos que esto justifique semejantes precios. Aún así, nuestra curiosidad por ver una convención de cómics a la americana pudo más que dinero, y no nos arrepentimos… ¡sobretodo después de ser exterminados por un Dalek!

En próximos posts os contaremos nuestras visitas a las tiendas #TLQM canadienses, y os mostraremos algunas de nuestras compras.

28
jul
11

Entrevista Pirata: Viruete (2a parte)

Saludos cosmonautas,

nuestro invitado, que ha tocado muchos palos en todo lo relacionado con la cultura Pop, es sobretodo conocido por tener un blog referente en el tema, el explícito www.viruete.com. En la entrega de la Entrevista Pirata de hoy sucede algo que no había pasado nunca, y es que consta de una sola pregunta: ¿qué es Viruete.com? Y nuestro invitado nos sorprendió con una respuesta de 11 minutos, ¡sin pausa alguna! ¡Épico!

Sí, podríamos haber editado la pregunta como hemos hecho en otras ocasiones, pero realmente creemos que los fans de Viruete agradecerán escuchar toda la historia de la página desde sus inicios hasta la actualidad, con datos como la “invención” del término “gafapasta”, y muchos apuntes interesantes más. Además, se hacía difícil cortar por algún lado, Viruete es elocuente, tiene discurso, y eso siempre, siempre, es de agradecer para el que escucha.

Si no visteis la PRIMERA PARTE, podéis hacer clic aquí.

21
jul
11

Fan Letal Vintage: mi primer “cameo” en un cómic

Saludos cosmonautas,

esta es la lógica continuación del reportaje de seguimiento que le hicimos a Cels Piñol durante el último Saló del Còmic de Barcelona. Ya que el autor de Fanhunter no llegó a tiempo para la publicación de su última obra en el evento, no pudimos mostraros una presentación del mismo allí. Pero ahora ya han pasado algunos meses y ya tardábamos en hacer nuestra particular reseña, ¡allons-y!

Aunque su ilusión y el entusiasmo  puedan hacer pensar lo contrario, Cels es todo un veterano en esto de dibujar cómics. Lleva ya más de 20 años con ello. Para un servidor, tampoco parece que haya pasado tanto tiempo desde que compré el primer recopilatorio de “Fan con Nata/Fan Letal”. Pero han florecido ya varias generaciones de fans desde entonces que quizás no conocen los orígenes de todo esto, y parece que hay cierta curiosidad (como debe ser por parte de todo buen fan, hay que conocer los orígenes).

Aunque Cels ha presentado “Fan Letal Vintage” como un remake o actualización de sus primeros “Fan Letal/Fan con Nata”, pensamos que va mucho más allá, ya que nos ofrece un producto mucho más maduro… y madurado. Algunas de las viñetas o chistes que incluye son actualizaciones o reinterpretaciones de algunas de las que publicó en su momento, y el estilo es muy distinto, más acorde con las formas de hacer del Cels del siglo XXI. Pero aunque se habla a menudo desde el presente, este nuevo trabajo es, sobretodo, una celebración de la nostalgia. De ahí viene seguramente  el “Vintage” del título.

Aunque Cels no reniega de lo actual, de lo moderno, y parece que jamás vaya a hacerlo (lo cual parece muy inteligente), aquí está claro que se están encumbrando tiempos pasados, que lo viejo es bueno (aunque nunca volverá). De hecho, el prólogo nos habla de uno de los mayores eventos nostálgicos que se vienen realizando en Barcelona este año, el Phenomena (la reposición en cine de grandes clásicos de los 80). Ahí es donde muchos fans nos reunimos varios jueves al mes compartiendo ese amor por el cine, y no sólo por las películas en si, sino por una forma concreta de ver cine que parece estar perdiéndose. Somos unos románticos.

Seguramente habrá muchas referencias que los fans más jóvenes seguirán sin entender o verán como algo muy lejano. Pero eso te pasaba con los primeros Fan Letal y Fan con Nata, y te animaba a indagar más porque querías ser capaz de pillar todas y cada unas de las referencias (ahora con Internet, es mucho más fácil e inmediato – y Cels ha añadido un glosario al final). Por otro lado, a los más veteranos les hará gracia ver a los personajes de siempre en su versión infantil, ver como se forjaba el fandom que luego sería tan importante en la lucha contra Alejo y Killer Dog.

En realidad, al final esto acaba siendo una pseudo-biografía del propio Cels (con recortes reales de algunas revistas y varias fotos), que va mucho más allá de esas descripciones del fan que hacía en sus inicios (aunque sin perder esa parte que tanto nos gusta). Aquí disecciona el monstruo, y nos enseña como se creó. Ya os lo hemos dicho, es importante para todo fan conocer los orígenes. Y casi no hace falta decir que nos encantan estas cosas.

Nuestro ejemplar dedicado y con dibujito (Cels Rulez!!)

Aunque Cels ha cambiado su forma de dibujar (mucho mejor) y su forma de contar las historias (no sólo por hacer las viñetas “en horizontal”, en lugar de esos clásicos cuadrados), realmente creo que con “Fan Letal Vintage” ha conseguido algo que parecía muy difícil: vender la misma historia de hace 20 años a todas las nuevas generaciones, y que los veteranos la podamos disfrutar igual, o incluso más. Recomendadísimo trabajo que rezuma #TLQM por todos sus poros.

PD: Como anunciaba en el título del post, en “Fan Letal Vintage” he podido hacer mi primer “cameo” en un cómic (¿cómo se llamaría esto? ¿un “viñeteo”?). Cels ha contado con la colaboración de dos grandes webcomiqueros para este trabajo, Juan Carlos Bonache y Andrés Palomino (a quien conocéis sobradamente de sus Crónicas PSN). Este último ha contribuido con un par de páginas cuyo tema os resultará familiar: los frikis futboleros. Puede que recordéis que hicimos una Entrevista Pirata fuera de lo normal en la que nos reunimos tres fans de TODO LO QUE MOLA que también disfrutamos del fútbol (el mismo Andrés, Àlex Santaló y un servidor). Pues bien, al final, tanto Àlex como yo salimos en una de las viñetas (un servidor como “otaku experto”, camiseta #TLQM incluida).

Salimos un poquito rubios, pero Andrés es de las pocas personas que ha sido capaz de ver que no tenemos el pelo moreno… ¡es castaño oscuro!

No puedo esconder la ilusión que me hace, no sólo aparecer en un cómic de Cels Piñol, sino que me haya dibujado el “Schultz catalán” ;-)

19
may
11

Atari Force: del videojuego al papel

Saludos cosmonautas,

para cerrar esta trilogía de cómics de culto, vamos a hacerlo con una obra muy especial, desconocida para la mayoría, pero adorada por los que la conocen. Pero como ya hicimos con Camelot 3000, empecemos por el principio:

Estaríamos ya a finales de los 80, aunque tampoco lo tengo muy claro, y no recuerdo muy bien como, cayeron en mis manos dos recopilatorios de cómics que, en realidad, eran cinco números retapados y enganchados con cola a lo cutre. Por entonces no era consciente de lo que tenía entre manos. Por un lado tenía 5 números de Factor X, en sus primeros pasos, y por lo tanto formados por los X-Men originales. Por el otro, un curioso grupo de personajes variopintos llamados Atari Force. Al ser los 5 primeros números, fue más fácil meterse en la historia, y rápidamente algunos de sus personajes quedaron grabados en mi memoria (especialmente esa chica tan salvaje apodada “Dart”).  La pena era que sólo tenía 5 números que llegaban justo antes de que empezara la acción de verdad, y eso hizo que mi fascinación por ese cómic fuese mayor. Pero los años pasaron y cayó en el olvido…

Años después recuperé el cómic, le quité el retapado, y lo releí, asombrándome de recordar muy bien algunas de las escenas (señal de las veces lo había leído de pequeño). Pero volví a olvidarlo, y pensé que jamás iba a poder leerlo entero ya que, seguramente, fue una serie que pasó sin pena ni gloria, y que difícilmente podría encontrar números atrasados. Con el tiempo me di cuenta de que éramos bastantes los que recordábamos con cariño este grupo tan particular de humanos y extraterrestres, y que en cierto modo, Atari Force se había convertido en un cómic “de culto”.

A partir de ahí empecé a indagar, tonto de mi, tardé en darme cuenta de que lo de Atari no era gratuito, ¡su origen estaba precisamente en los videojuegos! ¡Y en el cómic se podía ver el mítico logo de la compañía por todas partes! Supe entonces que los cómics que yo tenía eran en realidad la segunda generación de la Atari Force, la primera fue un producto creado expresamente para acompañar 5 videojuegos de Atari en 1982, concretamente: Berzerk, Defender, Galaxian, Phoenix y Star Riders (los muy listos te obligaban a comprar los cinco si querías leer la historia completa).

El Atari Force original. Un poquillo más hortera que la segunda generación, ¿no?

En la primera generación de Atari Force nos cuentan la historia de unos científicos que buscan un nuevo lugar donde alojar a la humanidad, después de haberse cargado el planeta. Eso les lleva a viajar por el espacio sideral y a vivir distintas aventuras. Pero la historia que nosotros conocimos es la de la segunda generación, en la que, ya viviendo en “Nueva Tierra”, son los hijos de la primera Atari Force los que se llevan el protagonismo (y que además tienen ciertos poderes debido a los viajes de sus padres por el multiverso), junto a Martin Champion, uno de los miembros originales. A ellos se les unirán un ladrón con fobia asesina a quedarse acorralado, un/a telépata con cara de marciano/a, y un bebé de una raza parecida a los “gigantes de piedra” de La Historia Interminable. En definitiva, un grupo heterogéneo de perturbados mentales que se unen, la mayoría sin quererlo, para salvar el universo de una grave amenaza. ¿No os parece un argumento fantástico? Puede sonar algo manido, pero os podemos asegurar que el guionista Gerry Conway hizo un gran trabajo en los 13 números en los que trabajó. Junta esto con los lápices de José Luís García López, que realizó un trabajo fenomenal, tenemos unos 13 números fantásticos que publicó Ediciones Zinco en España.

La nueva generación a la izquierda y la original a la derecha.

Una de las mayores bazas de Atari Force está precisamente en esa unión accidentada y conflictiva de personajes. Todos son diferentes, tanto físicamente como mentalmente, y la psicología está muy trabajada. Con pocos números ya somos capaces de ver las distintas personalidades, entender sus motivaciones, frustraciones y traumas infantiles, dotando a la obra de más profundidad de lo habitual en obras cortas de esta índole. Además, no se echa en falta el humor, las escenas más distendidas y familiares, que le dan el toque final para que te sientas más cercano a estos personajes.

Por otro lado, el dibujo es excelente. Y no lo decimos sólo por la fantasía con la que se han dibujado algunos alienígenas, o por las curvas de Dart, la narración a nivel visual es fantástica. Esto puede sonar a abuelo cebolleta pero creo que en los últimos 10 o 15 años la evolución en cuanto a la coloración por ordenador, así como el propio desarrollo de estilos de dibujo, ha hecho que el uso de la viñeta haya cambiado, y en parte, se ha diluido entre tanto color de fondo, splash page, etc. En los 80, la viñeta seguía siendo un elemento importante en el cómic americano de superhéroes, y aunque eso podía verse ahora como una restricción, en función de quien sujetase los lápices podía convertirse en un recurso con el que jugar o experimentar, y eso es lo que se hizo en Atari Force, dotando de personalidad propia a la obra.

Como os decíamos, Gerry Conway y José García López dibujaron los 13 números que publicó aquí Ediciones Zinco, pero hemos descubierto que, en realidad, la historia no terminaba ahí. Según nos cuentan un grupo dedicado a las scanlations, la editorial modificó ligeramente un par de frases de las últimas viñetas para que se entendiese que el cómic terminaba ahí. Pero nada más lejos de verdad. De hecho, había una subtrama que había quedado completamente colgada, así que no podía ser que terminase así. Lo que sí es cierto es que los siguientes 7 números no fueron dibujados por los autores originales, aunque los que recogieron el testigo hicieron un buen papel. Y por supuesto, la única forma de leerlos ahora mismo es buscarlos en inglés, o encontrar las scanlations.

Ai Dart, ¡qué guapa eres!

En definitiva, Atari Force lo tiene todo. Una buena historia a través del universo, en todo tipo de planetas, con todo tipo de criaturas, en la mejor tradición de las aventuras espaciales. Un elenco de personajes variopinto, carismático. Y un dibujo genial que le da el broche de oro a este cómic de culto. No os será fácil encontrarlo, pero si lo conseguís no lo lamentaréis.

Ahora puedes leer nuestros posts de Los Micronautas y Camelot 3000

12
may
11

Somos controladores aéreos

Saludos cosmonautas,

hoy queremos hablaros de un pequeño problema que afecta a la mayor parte de los considerados culturalmente dispersos. Un mal endémico que ha llegado a cotas dramáticas en parte por culpa de nuestras nuevas formas de consumir cultura.

Hace poco podíamos escuchar en una entrevista a Cels Piñol una comparación reveladora: “somos como controladores aéreos”. Una vez más, uno de los grandes gurús de #TLQM acierta a la hora de describir una situación que nos afecta mucho, y que va a peor.

Si habéis visto alguna película o jugado a algún juego en el que aparezcan controladores aéreos sabréis que su forma de dirigir el tráfico de aviones se basa en los “slots”, una especie de reservas de espacio aéreo que duran 15 minutos, y que un avión tiene que solicitar antes de despegar. Los controladores recibirán un montón de peticiones de slots, y ellos tendrán que ir ordenándolos, formando una especie de cola virtual (a veces real) de aviones que quieren aterrizar o despegar. Teniendo en cuenta que por distintos motivos, un avión puede no cumplir con el horario asignado, entonces es cuando hay que saber gestionar bien el tema, ya que se tomarán decisiones con aviones que ya están volando.

Tenemos la imagen de una película, no recordamos cual, en la que estos slots se representaban físicamente con unas fichas en las mesas de los controladores. Los iban cambiando de sitio, y así tenían claro qué vuelo sería el primero en llegar, el segundo, etc. No sabemos si actualmente se siguen usando estas fichas, pero queremos que os fijéis ahora en esta imagen:

Lo que veis aquí es una foto de nuestra mesilla de noche, poco antes de que la Comandante nos obligase a ordenarla un poquito. Es un fiel reflejo de su aspecto habitual. Podéis ver en primer plano el recopilatorio de Camelot 3000 (del que hablamos en un post), números de Los muertos vivientes, un Thor de Vértice dibujado por Buscema, Mondo Lirondo, Creepy, una revista de SFX, un libro de Philip K. Dick, Macanudo, y aunque no se vean, varios mangas de Bakuman y Gantz enterrados debajo de todo. Esto, cosmonautas, es nuestro tablero de controladores aéreos. Además, habría que añadir otro tablero virtual lleno de series como Fringe, Sons of Anarchy, Mad Men, The Big Bang Theory, The IT Crowd, Dr. Who, Kamen Rider, tantas otras películas en DVD o en DivX que se van acumulando en nuestro disco duro, e incluso recomendaciones que guardamos en nuestros favoritos de Twitter o en el blog. Como decimos en catalán “se t’ha girat feina”, o en otras palabras, que tenemos mucho trabajo culturalmente disperso por hacer.

Seamos realistas. No tenemos todo el tiempo del mundo. De hecho, parece que cada vez tenemos menos, y ese montón no para de aumentar, ya sea física o mentalmente. Si hace unos años nos pasábamos el día deseando estar al nivel de otros países, y poder leer/ver todo lo que queríamos, ahora mismo nuestra lucha está en poder ordenar nuestras prioridades de consumo cultural (¿empiezo por un cómic corto, que luego puedo compaginar con ese libro, y en el baño me leo esa revista, y mientras voy en tren juego a la DS a ese juego? ¿o mejor me centro en ese tocho de Adolf? ¿Fringe o una película? Si veo dos de Fringe es casi como una película y me da tiempo a leer antes de dormir… ¡ufff!). Claro que no vamos a arriesgar la vida de 200 personas con una de nuestras decisiones, pero seguro que compartís con nosotros esa necesidad de devorar compulsivamente cómics, libros, películas, series… ¿alguien ha dicho videojuegos? ¡Otra maldición!

El siglo XXI ha abierto las puertas para que tengamos a tocar prácticamente cualquier obra que podemos considerar “todo lo que mola”, más que nunca acumulamos y acumulamos como hormiguitas en estanterías o discos duros, y seguro que muchos de los que leéis esto sois “culpables” de haber recopilado más cosas de las que jamás seréis capaces de ver/escuchar/leer/jugar (bueno, muchos creen/creemos que lo harán a partir de la jubilación, pero eso está por ver). Nos vienen a la mente expresiones como: “ten cuidado con lo que deseas”, “quien mucho abarca poco aprieta”, o simplemente que en nuestra bendición hemos encontrado la maldición.

Diviso que en el futuro habrá una especie de “coach” o “consejero culturalmente disperso” que nos ayudará a definir nuestras prioridades culturales, a definir cuales son las obras más importante para nuestra formación como fans, nos enseñará a decargar/comprar de forma coherente con nuestras posibilidades, y si es necesario, nos recetará unas vacaciones de cultura, que nos ayuden a poner las cosas en perspectiva. Como diría Obélix, “están locos estos frikis”.

08
may
11

Cómics de culto: Los Micronautas, japoneses en la Casa de las Ideas

Saludos cosmonautas,

hace ya muchos años, algunos de vosotros ni siquiera habíais nacido, Urías era un joven lector de cómics, que tanto le daba comprarse el último Super Mortadelo o cualquier número al azar de Cómics Forum. Seguramente fue en algún número de Spiderman, pero tampoco lo podemos asegurar, que se encontró con una historia corta de unos curiosos personajes.

No sabía de dónde habían salido, no eran ni Los 4 Fantásticos, ni la Patrulla X, y no se parecían en nada a los personajes típicos de Marvel Comics. De hecho, al principio no me gustaron nada, demasiado robóticos, parecían villanos y no los buenos (y encima eran minúsculos, ¿pero qué podían hacer siendo tan pequeños?). Se llamaban los Micronautas, y con el tiempo, empezaron a gustarme. Especialmente ese personaje tan extraño, Bug. Además, que se cruzaran con otros personajes Marvel tenía su interés.

¿No os recuerda a cierto motorista enmascarado?

Años después veo que esos personajes ahora son considerados una serie de culto. Uno de esos proyectos humildes y discretos que, por un motivo y otro, se ganan el aprecio de algunos lectores de modo especial. Y uno de los que más ha insistido recientemente en reivindicarlos ha sido Cels Piñol. Y nosotros, espoleados por su entusiasmo, quisimos recuperar estos héroes en el Saló del Còmic de Barcelona. Tuvimos suerte, porque encontramos algunos de los primeros números de Vértice Cómics que se editaron aquí de estos microhéroes, y ahora podemos volver a disfrutarlos, posiblemente 20 años después de hacerlo por primera vez.


Pero ahora llega lo bueno. Descubrimos vía Twitter que el auténtico origen de estos héroes del Microverso no está ni en la mente de Stan Lee ni en la de unos guionistas de su Casa de las Ideas. Los Micronautas nacieron en Japón, se llamaban Microman, y en realidad eran una colección de muñecos de Takara (y que en EEUU comercializaron Mego). ¿Estaríamos ya predispuestos al gusto por las cosas japonesas? O quizás fueron precisamente estas cosas las que hicieron que años más tarde nos fijáramos en Japón en busca de “algo” que nos era ya familiar. Un día de estos tendremos que hacer un buen ejercicio de arqueología comiquera y televisiva para observar con detalle como “lo japonés” alteró nuestro ADN de fans culturalmente dispersos.

Si queréis saber más sobre Micronautas (argumento, autores, la historia de la franquicia etc.), os recomendamos este completo post de Zona Negativa. Lo que sí os diremos es que hace un par de años que se habla de la posibilidad de una película basada en estos personajes, y cuyo destino estaría en manos de J.J. Abrams.

Y por último, decir que esto inicia una serie de posts sobre algunos de estos cómics que conocimos de pequeños y que sin ser muy conocidos dejaron huella en muchos fans que ahora tienen más de 30 añitos.

Lee ahora nuestra reseña de Camelot 3000.

15
feb
11

9/11: cómics ante la adversidad

Saludos cosmonautas,

aunque a muchos nos choque decirle, este año ya se cumplirá el décimo aniversario del ataque terrorista del 11-S, el que dicen que dió el pistoletazo de salida al siglo XXI, el momento en que el mundo cambió de una forma drástica. No es en absoluto nuestra intenciòn hacer un lección de historia, lecturas políticas ni nada similar. En la Arcadia hablamos mucho de cómics,  y en esta ocasión queremos mostraros de un proyecto que unió a un gran número de dibujantes de cómic, ilustradores o guionistas en una obra titulada “9/11 Artists Respond“, que quería rendir homenaje a los muertos y damnificados del atentado de las Torres Gemelas de New York.

Creedlo o no, nosotros tenemos los dos tomos que se editaron.

Atenció a la lista de nombres, y sólo os ponemos algunas cogidos a la tuntún: Frank Miller, Jeph Loeb, J. Scott Campbell, Richard Corben, Dave Gibbons, Will Eisner, Liniers, Mike Mignola, Dave McKean, Robert Kirkman, Alan Moore, Kurt Busiek, Sergio Aragonés, Brian Azzarello, Dan Jurgens,  Jim Lee, Neil Gaiman, Geoff Johns, Joe Kubert, y el mismo Stan Lee.

Dentro encontraremos un poco de todo, el primero de ellos no tiene ni siquiera introducción y encontraremos un montón de historias o ilustraciones de estils muy dispares. Algunos autores optan por un dibujo alegórico, otros por un mensaje claro, sencillo y efectos, muchos otros optan por contarnos una historia. Y sí, quizás sea fácil emocionar tocando un tema así, pero cuando unes tantos sentimientos con el talento, algo interesante puede salir de ahí.

Las contundentes páginas de Frank Miller.


El segundo volumen está ligeramente más organizado. Una vez más encontraremos una variedad total de estilos e historias, pero ahora todo organizado de forma temática, y en el que veremos ya a personajes conocidos, como el Superman que abre el volumen, que deja claro que él sólo es un personaje de cómic, y que los héroes auténticos están fuera de ellos. E incluso encontraremos un historia de “Astro City”

Dave Gibbons, con un mensaje claro.

Sergio Aragonés nos lo explicaba con hormigas trabajadoras.

Como es lógico, podremos ver mucha bandera americana y patriotismo en estas páginas (¿y quien les puede culpar por eso?), pero en realidad hay todo tipo de voces y opiniones. Incluso hay lugar para reflexiones acerca de los inmigrantes musulmanes, o simplemente con aspecto árabe, y todo el odio que tuvieron que sufrir muchos de ellos a pesar de ser ciudadanos americanos.

Otro canto a la unión,  la comprensión, el amor…

Uno de los tantos homenajes a los “héroes de verdad”.

Dave MckEan.

En definitiva, se trata un documento excepcional de la historia reciente, que retrata muy bien todo lo que pasó, todo lo que cambió ese fatídico día. Además, en muchas de estas páginas los autores demostraron el poderoso lenguaje que puede ser el cómic.

Más información: Wikipedia.

17
ene
11

La cronología Fanhunter con Cels Piñol y un armario #TLQM

Saludos cosmonautas,

hoy finalmente ponemos el broche de hora a esta saga epico-decadente de episodios protagonizados por Cels Piñol, el creador del universo Fanhunter. Nos llevamos a la entrevista toda nuestra colección de narizones con la esperanza de que Cels nos ayudara a ordenarla de forma cronológica. Y es que entre remakes, flashbacks y ediciones de todo tipo, a veces es difícil saber cual es el orden correcto de lectura.

Pero este vídeo no será sólo una guía para leer correctamente Fanhunter, sinó que también se adornará con muchas anécdotas y precisiones de Cels, y también daremos un vistazo más que interesante a los armarios de su oficina.

Cels Piñol es el rey de las referencias, y uno de los personajes que más ha citado en esta entrevista ha sido a Marc Pastor, el autor de El Año de la Plaga, a quien tendréis en este blog esta misma semana.

¿te has perdido las anteriores entregas de la Entrevista Pirata a Cels Piñol? ¡Aquí las tienes todas!




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