cerramos nuestra trilogía sobre distopías juveniles, con la obra más actual y más de moda del momento. La que ha servido de excusa para estos tres posts que nos hablan de competiciones a muerte entre adolescentes. Siempre bajo el mismo lema: sólo puede quedar uno.
Los juegos del hambre (The hunger games) de Suzanne Collins (2008)
No sólo hemos dejado “Los juegos del hambre” para el final por una cuestión cronológica, sino también porque esta novela ha sido acusada varias veces de ser un plagio absoluto de “Battle Royale”, o de haberse inspirado en exceso en “La larga marcha” de Stephen King (y era bueno conocerlas antes). Respecto a la novela de King, creemos que las distancias son considerables y que no hay nada malo en inspirarse en otras obras. Pero es cierto que su parecido con “Battle Royale” es bastante más sospechoso. La autora ha salido al paso diciendo que no conocía la película, manga o novela japonesa, y que su inspiración le llegó haciendo zápping, mientras alternaba imágenes de la guerra de Irak y un reality show. Sus neuronas se conectaron, lo combinó con el mito de Teseo y el Minotauro, y así apareció “Los juegos del hambre”. Cierto es que Battle Royale tampoco fue la primera obra en plantear algo similar, pero algunos de los paralelismos y ocurrencias de Collins a veces resultan muy familiares.
De las tres obras reseñadas, esta es la que mejor nos explica el contexto en el que se desarrolla la acción (las otras apenas se esfuerzan en hacerlo). Aquí nos encontramos con una especie de futuro post-apocalíptico en unos EEUU ahora llamados Panem, un país controlado por el Capitolio, uno de los “distritos” que ganó una guerra años atrás y que ahora dirige con mano de hierro los demás estados del país. La protagonista es Katniss, una jovencita de 16 años que vive en uno de los distritos más pobres y castigados. Huérfana de padre, y con una madre algo ausente, ella es la encargada de conseguir lo necesario para que su madre y su hermana pequeña puedan sobrevivir el día a día. Es una chica espabilada (a veces da un poco de rabia), que suele escaparse de los límites de su ciudad para encontrar alimento en los bosques que la rodean.
Como medida de control y a la vez castigo, el Capitolio organiza cada año un grandioso evento nacional llamado “Los juegos del hambre”. De cada uno de los trece distritos (perdón, doce, uno fue fulminado) saldrán dos participantes escogidos por sorteo, un chico y una chica menores de edad a los que llamarán tributos, que entrarán en una competición a muerte televisada. Y ya sabéis, sólo puede quedar uno. A partir de ahí, los tributos serán preparados por varios asesores de imagen y anteriores ganadores de la contienda, quienes tratarán de convertirlos en candidatos atractivos para posibles benefactores. A diferencia de las otras obras en las que el público existe pero no interviene para nada y su contribución es mínima o nula, en “Los juegos del hambre” el público y las audiencias tienen una influencia directa en el juego que tiene lugar en la “arena” (¿una alusión al espectáculo del circo romano?). Es por eso que la imagen es tan importante. Si le caes en gracia a alguien, es posible que te puedan ayudar en un momento determinado con medicinas, armas o alguna otra cosa. Si les cae mal, no esperes nada, o espera lo peor, ya que los mandamases de “Los juegos del hambre” son casi como seres todopoderosos capaces de hacer cualquier cosa que les venga en gana.
Al caer bajo la etiqueta de “literatura juvenil”, podéis imaginaros que hay una buena dosis de romance entre los protagonistas del tipo “ahora te quiero-ahora no te quiero”, y quizás sea esta una de las partes menos interesantes de la novela (aunque a cambio de aguantar tanta cursilada tienes una buena dosis de violencia y sangre). Pero en realidad, lo que prima en “Los juegos del hambre” es la acción, así como el detalle con el que se nos explica el funcionamiento de la competición (algo que contrasta con el enfoque más psicológico de “La larga marcha” o el interés por las relaciones interpersonales en “Battle Royale”). De esta manera, la lectura nos engancha por dos frentes. Primero descubriendo la maquinaria de “Los juegos del hambre” como espectáculo televisivo centrado en las audiencias. Si la novela cojea con ese estereotípico romance, no se puede decir lo mismo de su habilidad por crear un mundo diferente, que una vez más se construye llevando al extremo una realidad (la de los reality shows). En segundo lugar, por la trepidante acción (a pesar de ser un poco demasiado buena en todo, Katniss se postula como una de las superheroínas con más personalidad del momento) y los giros argumentales que se suceden uno tras otro. La novela tiene un ritmo endiablado, y es fácil que te enganches y no quieras dejarla hasta llegar al final (nosotros la leímos en tres días).
La historia de “Los juegos del hambre” no termina aquí, ya que las aventuras de Katniss continúan formando una trilogía (que aún estamos esperando que nos llegue a nuestro buzón). “En llamas” y “Sinsajo” son la segunda y tercera parte respectivamente. Además, en breve podremos ver la adaptación cinematográfica de la primera novela, cuyo tráiler es bastante prometedor:
Y así finaliza esta trilogía de posts sobre distopías juveniles, en las que hemos visto un clásico, una película de culto, y la nueva sensación del momento. No os diremos cual es nuestra favorita, ni tampoco os recomendaremos con cual empezar primero para no sesgar vuestro juicio. Pero os podemos asegurar que nosotros hemos disfrutado de todas ellas.
Si os habéis perdido los post anteriores, sólo tenéis que hacer clic en los títulos:
seguimos con nuestra trilogía de distopías juveniles a muerte, donde el “sólo puede quedar uno” es la ley. Ayer empezamos con Stephen King y su novela “La larga marcha”, hoy es el turno de una película de culto japonesa.
BATTLE ROYALE de Kinji Fukasaku
Basada en una novela de Koushun Takami, su adaptación cinematográfica hizo grandes cosas por el cine asiático a principios del siglo XX. Para muchos fue la primera toma de contacto con un cine diferente al que estamos acostumbrados, y acabó abriendo de par en par las puertas del cine asiático para su desembarco en Europa y Estados Unidos. La novela “Battle Royale” se publicó en Japón en 1999, y fue todo un éxito en parte gracias a la polémica de su contenido. Un año después, aparecía la película de Kinji Fukasaku, director veterano y reputadísimo, sobretodo por algunas de sus películas de yakuzas (como la saga “The Yakuza Papers”).
En este caso, el mundo distópico es un Japón no muy alejado en el tiempo en el que la delincuencia y la inseguridad van de la par de un régimen autoritario y algo sanguinario. Los adultos sienten cierto pavor respecto a los jóvenes, cada vez más violentos e irrespetuosos respecto a sus mayores (algo mucho más preocupante en Japón que aquí, seguramente). Así pues, el gobierno se saca de la manga una “ley de reforma educativa” que sirve de correctivo y advertencia para los adolescentes. La ley se llama “Battle Royale”, y se trata de una competición con una premisa que ya conocemos: sólo puede quedar uno. La sanguinaria competición empieza con un secuestro, el del autobús escolar, y con el posterior traslado de toda una clase de instituto a una isla deshabitada. Una vez allí, se reparten de forma aleatoria todo tipo de armas, desde una ballesta hasta la tapa de un cubo de basura, y da comienzo la batalla.
Así acaba la ganadora de la edición anterior de Battle Royale… un poco pallá.
Empezará entonces un combate entre estos adolescentes que al principio no terminan de creerse la situación. Algunos tomarán la vía directa e intentarán salvar el pellejo acabando con la vida de sus, hasta hace poco, amigos o compañeros de clase. Pero muchos otros intentarán buscar otras vías, ya sea el suicidio o simplemente esperar la muerte. Por si la situación en si no es suficiente, todos los participantes llevan un collar que les hará estallar la cabeza si se alejan de los límites de la isla o intentan quitárselo (parecido a lo que vimos en “Perseguido” de Schwarzengger). Pero esto aún se complicará más. Cuantos menos contendientes queden, más se reducirán esos límites. Si alguien se encuentra en una de las “zonas prohibidas”, el collar hará de les suyas. A todo estoy hay que sumarle las lógicas alianzas entre amigos y enamorados, las traiciones que se suceden, así como las pequeñas historias personales de cada personaje que, en buena parte, se acaban resolviendo “en el campo de batalla”. Así como un Takeshi Kitano que da mucha grima en su papel de profesor vengativo.
El mapa de la isla de Battle Royale dividido en zonas. Cada vez se elimina algunas zonas para acercar los participantes.
El protagonista principal de la historia es Nanahara Suya, el típico chico guapo pero sin ningún atisbo de héroe de acción, que es interpretado por Tatsuya Fujiwara (quizás le conoceréis por ser Yagami Light en las películas de Death Note). Este chico, incapaz de asimilar la situación al principio, procurará dialogar con sus compañeros o esconderse para tratar de evitar lo inevitable: la masacre adolescente. A él se le unirá una chica, Noriko, que al parecer tiene una relación especial con el Profesor Kitano (sí, se llama igual). Pero hay dos personajes más que complicarán un poco la cuestión. Dos estudiantes, mayores que el resto, que se han apuntado voluntariamente a la competición. Lógicamente, uno de ellos es un auténtico pirado ávido de sangre que pondrá las cosas difíciles a los demás pipiolos. Respecto al otro, sus motivaciones no son tan claras.
La pareja protagonista. ¿Para cuándo un Pekín Express edición “Battle Royale”?
La película fue prohibida en Alemania y Singapur, e incluso en Japón se hizo algo de presión para que no se estrenara (a sabiendas de su contenido, siendo la novela muy popular). Esto podría hacernos pensar que estamos ante una película gore o muy cruel, pero no hay que exagerar. Es cierto que veremos muertes algo sanguinarias, pero muchas de ellas vienen de situaciones desafortunadas, o en defensa propia, y por lo tanto no siempre existe ese elemento de cruel recreación en las muertes. Visto así, seguramente lo que más escandalizó fue la premisa en si, es decir, que veamos a menores edad intentando matándose los unos a los otros. Y para qué engañarnos, este es uno de los reclamos principales, y para muchos lo único necesario para disfrutar de la película. Pero como todo relato distópico, siempre hay algo más detrás, alguna reflexión o crítica, y Battle Royale también se puede leer a otros niveles, más allá del puro entretenimiento (pero tampoco esperéis una disertación filosófica…).
Portada del libro, que por ahora se puede encontrar por aquí en inglés.
Lo más obvio y lo que más habitualmente han señalado los críticos occidentales es la reflexión respecto a la violencia. El preguntarse por qué nos fascina, por qué nos gusta contemplarla e incluso podemos llegar a gozar de ella (algo que hemos visto en el público de “La larga marcha” o el que veremos en “Los juegos del hambre”). Una violencia de la cual la juventud a menudo disfruta con videojuegos u otras plataformas. ¿Pero qué pasa cuando les enfrentamos a una violencia real? Es posible que exista algo de esto en la película y la novela, pero esta interpretación quizás responda más a las ganas de encontrarle un mensaje al planteamiento violento del film (y de paso acusarlo de poca originalidad), así como e un intento por establecer paralelismos con otras obras occidentales.
Nosotros creemos que la premisa de “Battle Royale” es mucho más japonesa y mucho más directa. Para empezar tenemos el más que obvio conflicto generacional que se plantea en Japón, ese ”generationl gap” que en el 2000 se intuía y ahora es más que evidente: el mundo de los adultos es tan diferente al de los jóvenes, que sus realidades chocan y no se comprenden los unos a los otros. Esto explica el contexto de la distopía, y por qué se ha llegado al extremo. Pero fijémonos también en la salvaje competitividad que realmente existe entre los estudiantes japoneses. Estudian horas y horas para sacar las mejores notas, hay un gran afán por ser el primero de la clase y poder entrar en las mejores universidades. Este determinismo aún vigente hace pensar que si no sigues el ritmo seguramente serás un fracasado el resto de tu vida. Si a esto le sumamos el habitual “bullying” que hemos visto reflejado en tantas otras obras, la inspiración o la intención del autor puede puede que sea otra: “ser un adolescente en el instituto no es tarea fácil en Japón, y puede acabar contigo”. Battle Royale es llevar al extremo la situación, y saca a relucir la auténtica humanidad de los personajes, con lo cual, al final el mensaje puede ser más positivo de lo que parecía a priori. De todos modos, si lo único que interesa es ver a chavales y chavales matándose los unos a los otros, te encantará.
¿Colegialas macizas liándose a tiros? ¿Dónde hay que firmar?
Si ya conocéis la película, sabed que existe una segunda parte que dirigió el hijo de Fukasaku, ya que este falleció cuando se empezaba a rodar. Sabed también que es una secuela bastante deficiente, más en la línea de una exploitation movie que otra cosa. Aquí todo es mucho más gratuito. Por otro lado, el mismo autor de la novela original trabajó en un manga que aquí ha publicado IVREA. Según Koushun Takami, en el manga desarrolló mucho más los personajes que en la novela, con lo cual puede ser un añadido interesante.
Portada del manga de IVREA, se han publicado sus 15 tomos.
Haz clic en los links para leer los otros posts sobre distopías juveniles en las que sólo puede quedar uno:
nosotros lo advertimos, y así ha sido. En algún foro de cine, ya se ha declarado una guerra entre aquellos que están de acuerdo con Nacho Cerdà y su visión del cine y los cineastas actuales, y sus detractores. Y es que muchas de sus opiniones y reflexiones, es imposible que dejen a alguien indiferente… al menos si eres alguien a quien le apasiona el cine.
En esta 4a parte rebajamos un poco el tono, pero no por ello deja de ser menos interesante, y es que hablar del público del Phenomena era algo imprescindible, así como de esa nostalgia que es la principal responsable de la venta de entradas. Aún nos quedan algunas cosas que enseñaros de esta entrevista, pero vamos a dejar descansar a Nacho hasta el 16 de Diciembre, cuando se celebre el 1er Aniversario de The Phenomena Experience.
Aqui tenéis la primera, segunda y tercera parte de esta entrevista que da que hablar.
sigue avanzando nuestra entrevista pirata con el creador de Phenomena Experience, el evento cinematográfico que recupera grandes clásicos del cine de los 70-80-90 en pantalla grande y con un público entregadísimo. Un evento que va más allá del puro entretenimiento y que le sirve a Nacho para reivindicar un tipo de cine que en buena parte ha desaparecido con la mejora de la técnica digital. Según Nacho, esto también provoca que las nuevas generaciones de cineastas no sean capaces de apreciar algunas cosas del pasado cinematográfico. Llevando ya cinco años como profesor de cine, nuestro entrevistado no se corta un pelo al hablar del cine actual y las nuevas generaciones.
si os gustó la primera parte de la entrevista con Nacho Cerdà, el responsable del evento cinéfilo del momento, Phenomena Experience, no podéis perderos esta segunda parte. Nacho nos dará su opinión y análisis del fenómeno 3D, las multisalas, y nos contará la razón por la cual ir al cine sea algo casi en vías de extinción. Pero antes, Nacho también nos hablará de uno de los temas más polémicos de The Phenomena Experience y que se ha discutido varias veces en su muro de Facebook: el comportamiento en la sala (las risas, los aplausos, y la gente que saca fotos en mitad de la proyección, en el punto de mira).
hace ya varios meses que os hablamos de una de las iniciativas más bien paridas que ha tenido lugar en Barcelona durante el último año: The Phenomena Experience. El evento consiste en una serie de sesiones dobles que se realizan de forma cuasi-quincenal en el enorme Cine Urgel (con más de 1800 butacas), y que presenta grandes clásicos y algunas joyas no tan conocidas de los años 70, 80 y 90. El principal responsable de Phenomena es Nacho Cerdà, director de cortos como “La trilogía de la muerte” (con el mítico “Aftermath”) y también del largometraje “Los abandonados”, también da clases y ha sido crítico de cine. Es un auténtico apasionado del cine, y esto lo va a demostrar en esta gran entrevista que le hicimos en el mismo Cine Urgel. En la primera parte nos cuenta los orígenes de un evento que, a priori, parecía un suicidio, pero que ha tenido un gran éxito convirtiéndose en una auténtica fiesta del cine. Pero esperad a ver las otras partes para ver algunas declaraciones bastante más cañeras de un cinéfilo con opiniones muy claras sobre algunos temas.
una año más, la Arcadia cumple con su cita ineludible en Sitges con el cine fantástico (y de género). Una edición que para nosotros ha sido algo más corta por temas de calendario, y que nos ha obligado a tirar de maratones nocturnas para saciar nuestra hambre de cine. Esto se ha traducido en menos horas de sueño, así que nuestro aspecto rivalizaba con la de las hordas zombies de la ya cansina Zombie Walk.
VIERNES 14 OCTUBRE
La toma de contacto con el festival había sido el día anterior, pero fuimos para realizar una Entrevista Pirata, y nos quedamos sin tiempo para ver películas. Así que el viernes al mediodía hicimos nuestro “estreno” cinéfilo con una producción de IG.
A Letter to Momo
Una película que así en broma podríamos llamar “A letter to my neighbour Totoro”, y es que es prácticamente imposible no hacer paralelismos, así como es muy difícil valorar la película sin tener en cuenta esa obra maestra del estudio Ghibli. El planteamiento es casi idéntico: una chica joven se muda a un pequeño pueblo costero después de la muerte de su padre (quien le dejó una carta sin terminar antes de morir), allí tomará contacto con algunas criaturas fantásticas que están ahí “por algún motivo”. Aunque hay ciertas diferencias que le dan un giro a la idea de Totoro (los personajes tienen un carácter totalmente diferente), hay escenas que son prácticamente idénticas, incluso el final es tremendamente parecido al de la película de Miyazaki. Aún así, sigue siendo una bonita historia, hecha con bastante mimo (7 años de producción del estudio IG y completamente hecha a mano), y que seguro que cualquiera podrá disfrutar, sea o no un aficionado al anime.
Sector 7
El 3D es una realidad del cine actual, y aunque a muchos no nos guste, parece que tendremos que lidiar con ello una buena temporada. La mayoría de producciones no aprovechan el formato, y lo único para que sirve es para cobrar la entrada más cara. De vez en cuando hay excepciones, y Sector 7 parece que sí le saca algo de partido al formato, aunque no es en absoluto imprescindible.
Se ha vendido esta película como la nueva “The Host”, pero lo único que tienen en común es la nacionalidad coreana y la presencia de un monstruo. Las expectativas que la comparación han creado seguramente han jugado una mala pasada a una película que no es tan mala como la pintan, pero que ni de lejos se puede comparar a la fantástica “The Host”. La película es muy sencilla, y flojea en muchos aspectos, pero no es aburrida, y el final divierte por lo exagerado que es. Cine palomitero al que no hay que darle más vueltas. Si vas sin expectativas, pasarás un rato entretenido.
Tomie: unlimited
Nuestra primera maratón del fin de semana empezó con muy mal pie. Debido a las contradicciones de los distintos programas, así como el precedente de esta maratón unos días antes, veníamos con la idea de ver “Karate-Robo Zaborgar” primero, y luego “Ninja Kids!” (pasando de “Yakuza Weapon” y “Tomie: unlimited” para irnos a dormir), pero para esta maratón decidieron colocar “Tomie” en primer lugar.
Después de haber oído las críticas a la novena versión de este manga de Junji Ito, no teníamos ningunas ganas de verla, pero tuvimos que tragar (no sin soltar algún insulto). Y nos costó lo suyo tragar con esta cinta de bajo presupuesto y nulas aspiraciones. Pero nos resignamos, y acabamos incluso riendo en una mezcla de sentimiento de vergüenza ajena y “no puedo creer lo que estoy viendo”. Lo único que nos gustó fue que la estética y la música nos recordaron un poco a nuestros inicios en esto del cine de terror japonés de hace 10 años, algo que se debe sobretodo al bajo presupuesto. Pero por lo demás, un film totalmente prescindible, que no aporta nada a una saga que, a pesar de tener tantas entregas, no parece haber convencido a nadie en todos estos años. Ah, y que no os la vendan como una película de terror, más bien es “gore absurdo”.
Karate-Robo Zaborgar
Como ya os contamos anteriormente, uno de nuestras mayores ilusiones de esta edición era ver “Karate-Robo Zaborgar”, la adaptación a cine de una serie clásica del Tokusatsu de los años 70. Dirigida por Noboru Iguchi, el mismo de “Tomie: unlimited”, afortunadamente nos encontramos con una factura muy distinta. Aún teniendo los precedentes de Takashi Miike con “Zebraman” o “Yatterman”, creemos que “Zaborgar” es el mejor homenaje que se ha hecho al tokusatsu televisivo. Y es que se ha hecho con la intención de recrear fielmente lo que fue la serie de TV, evitando totalmente “modernizar” la historia o los diseños de los personajes. De no ser por algunos de los efectos especiales y el uso del ordenador para ciertas secuencias (como el “henshin” de Zaborgar), podríamos fácilmente caer en la ilusión de estar ante una producción de los años setenta (con “pausa comercial” incluida que separa las dos partes de la película). Pero también delata su origen el elevado nivel de autoparodia que encontraremos en la cinta, y que deja claro al espectador que el tokusatsu es diversión, y que uno no debería tomárselo demasiado en serio. Creemos que este es una de las reivindicaciones de “Zaborgar”, huyendo de la reformulación del producto huye también de intentar dotar de excesiva seriedad el género (algo que en Hollywood se hace continuamente con los superhéroes). Esto es tokusatsu, es divertido, y si no lo has entendido, quizás no deberías estar aquí.
Al haber empezado con “Tomie”, la incursión de Miike en el cine infantil/familiar iba a empezar casi a las 5 de la mañana, así que a pesar del buen feedback que había recibido, tuvimos que retirarnos a descansar. Por cierto, la nota negativa de la maratón, los descerebrados que ahora se dedican a sacar fotos en el cine (con flash y lucecita roja incluida) y que ya nos encontramos en la proyección de “Superman” en Phenomena. Una nueva y absurda moda que no acabamos de comprender, y mucho menos tolerar. Panda de anormales.
SÁBADO 15 DE OCTUBRE
Aunque teníamos entradas para ver “Red State” a las 9.30h de la mañana, después de la maratón nocturna, fuimos incapaces de levantarnos. Afortunadamente, “Red State” se volvía a proyectar en una maratón al día siguiente, y podríamos recuperarla. Pero esto también significaba que hasta las 21h no íbamos a ver ninguna película, así que improvisamos y compramos entradas para “Beast”.
Beast
El periódico del festival vendía la película como la transformación de un danés en hombre lobo, debido a la furia por las infidelidades de su mujer. Con esa idea fuimos a ver la película, y aún estamos esperando que aparezca el hombre lobo por algún sitio. La transformación del personaje es más metafórica que real, y aunque a lo largo de la película parece estar construyéndose un clímax que lleve a un final apoteósico y salvaje, lo único que le queda al espectador al terminar la película es un colosal WTF (what the fuck?). La película no deja de ser un drama nórdico de pareja, con un protagonista muy pesado, una mujer apática, y un giro inesperado totalmente absurdo que sólo el guionista nos podrá explicar. Quizás pueda gustar a algún gafaspasta, pero lo de la transformación de hombre lobo que nos vendieron los del periódico del festival parece una estratagema para atraer al público de Sitges hacia una película que no sabemos muy bien qué pinta aquí.
Tatsumi
Otra de las películas que más ganas teníamos de ver era “Tatsumi”, la película de animación (pero no “anime”) que supone la adaptación de “Una vida errante”, el gekiga autobiográfico de Yoshihiro Tatsumi, el creador del “manga adulto”, y todo un referente para la Arcadia. Lo curioso es que haya sido un director de Singapore el que haya hecho la adaptación, pero también es cierto que el estilo de Tatsumi no encaja con el de los típicos estudios japoneses de animación.
La película será una delicia para cualquiera de los fans de Tatsumi. La animación es tremendamente sencilla y rudimentaria, sin ningún artificio, y sigue fielmente el estilo del mangaka (quien a la vez es el narrador principal de la película). El argumento es una especie de resumen de “Una vida errante”, pero se mezcla con algunas de las historias cortas del autor, convirtiendo la película en una perfecta carta de presentación para aquellos que no conocían al padre del gekiga.
Tenemos que reconocer que al final de la película nos emocionamos, y es que “Tatsumi” es un grandísimo homenaje, hecho con mucho cariño, con mucho mimo, por una figura vital dentro de la historia del manga, pero que muchos aún desconocen. ¡Imprescindible!
Killer Joe
Una vez más en nos tocaba maratón nocturna, y empezábamos con la película sorpresa del festival: Killer Joe. El film de William Friedkin (El Exorcista, French Connection) nos cuenta una historia que muchos comparan con el cine de los hermanos Coen o incluso el de Quentin Tarantino, la de una familia white trash que pretende eliminar a la madre para cobrar el seguro de vida. Para ello contratan los servicios de Killer Joe, un policía que en su tiempo libre se dedica a matar por dinero, interpretado por un Matthew McConaughey fantástico, y difícil de reconocer fuera del registro de “chico guapo”. Su papel, junto al de la familia de personajes bobos y disfuncionales, crean una pequeña pero divertida historia con un clímax final genial, violento e hilarante a la vez. Quizás el problema sea que la primera parte de la película no es tan intensa como la segunda, y puede hacerse algo larga, pero al menos puedes estar seguro de que terminarás de verla con buen sabor de boca.
Juan de los Muertos
¿Una película de zombies cubana? ¿En serio? “Juan de los Muertos” ha sido seguramente una de las películas más vistosas del festival precisamente por esta curiosa unión de conceptos. El resultado, totalmente satisfactorio, si bien sorprende menos de lo esperado. En cierto modo, “Juan de los Muertos” es la respuesta cubana a “Shaun of the Dead”, y seguro que la elección del nombre no es casualidad. Aquí predomina la comedia, y los antihéroes son los protagonistas de una historia simple, previsible, y con muchos clichés, pero que a pesar de todo, funciona muy bien (hay grandísimos momentos). El sentido del humor cubano, e incluso parte de crítica social, convierte “Juan de los Muertos” en un producto interesante a la vez que divertido. No hay revolución cubana, pero no te arrepentirás de haberla visto, todo lo contrario.
DOMINGO 16 DE OCTUBRE
El domingo el festival se considera “clausurado” después de haberse entregado los premios la noche anterior, pero para muchos es el mejor día para ver todo aquello que se ha perdido, con las maratones de 5 películas que empiezan a las tres de la tarde (aunque ahora ya se hacen algunas por la mañana). Nosotros tuvimos suerte, y pudimos comprar entradas para una de las más demandas, precisamente la que proyectaba tres filmes premiados: “Red State” como mejor película, “The Yellow Sea” como mejor director, y “Attack the block” con el premio de la crítica y también del público (que por una vez se han puesto de acuerdo). Por temas logísticos solo nos daba tiempo a ver las tres primeros, y tendremos que dejar “Attack the block” para otra ocasión, ¡lástima!
Red State
Casi todo el mundo que sabe que has ido al Festival de Sitges te pregunta si has visto la película ganadora (como si no se proyectaran otras decenas), pero puede que sea la primera vez que podemos responder afirmativamente. La hemos visto, y encima, nos ha gustado. Ya habíamos confesado antes nuestra admiración por Kevin Smith, pero lo cierto es que después de la saga de New Jersey le perdimos la pista, y las malas, malísimas críticas de sus últimos trabajos nos han apartado de él. Pero el sorprendente giro hacia el thriller que ha realizado el director con “Red State” por fuerza tenía que interesarnos.
Aunque la película ganadora de cualquier festival siempre será cuestionada por parte del público, que considerarán que hay otras películas mejores, parece que a muchos les ha dolido sobremanera que “Red State” se llevara el galardón. Y sinceramente, no acabamos de entender que a algunos les haya disgustado tanto esta película. Cierto es que venderla como una “película de terror” es un error flagrante, porque no lo es en absoluto, pero no por ello deja de ser un ejercicio interesante por parte del creador de “Clerks” y “Dogma”.
Hay que reconocer que Kevin Smith ha jugado con fuego al crear una película que puede pasar de la tensión a la comedia en medio minuto, arriesgándose a que el espectador no entienda qué es lo que está viendo. Pero a nosotros nos parece que ese es uno de los mayores atractivos de “Red State”, la mezcla de una historia cruel con diálogos y situaciones cómicas que rebajan la tensión y te hacen soltar la carcajada. Además, la cinta no deja en ningún momento de estar cargado de una crítica directa al fundamentalismo, ya sea el religioso (el más obvio), como el de la “american way of life”. Y es que aquí no se salvan ni los cristianos locos sectarios, ni el gobierno de los Estados Unidos.
La mezcla de tantas cosas puede resultar algo extraña, pero creemos que Kevin Smith ha sido muy valiente con “Red State” y ha conseguido un resultado que nadie esperaba de él. Quizás no sea la mejor del festival, pero se merece elogios como muchas otras.
A lonely place to die
Hace tres de años, coincidieron en la cartelera de Sitges dos películas con premisas similares, “Eden Lake” y “Long weekend”. Aunque los resultados fueron totalmente opuestos, parece que esto abría la puerta al género que bautizaremos como “follones de montaña”, donde ubicamos “A lonely place to die”. La premisa es sencilla: un grupo de montañeros encuentra a una niña enterrada viva en un bosque al más puro estilo “Buried”. Al rescatarla, empiezan a perseguirles los responsables del secuestro, con nefastas consecuencias. Un auténtico alegato al “no te metas donde no te llaman”.
La película empieza como muchos telefilmes del género montañero, aunque con algún giro interesante y algunas escenas impactantes. Pero al igual que les pasa a algunos de los protagonistas, lo que viene luego es una caída en picado con resultado fatal. La película, de premisa muy sencilla al principio, acaba complicándose de mala manera con nuevos personajes, historias totalmente absurdas, y algunas escenas irrisorias que vuelven a poner el film en su contexto apropiado: un sábado por la tarde en Antena3. Un despropósito semejante al que vivimos con “Long weekend”.
The Yellow Sea
La última película que veríamos del festival, y seguramente de las mejores, por no decir la mejor (se llevó el premio al Mejor Director). La historia de un joseonjok (coreanos que viven en China) que en un intento de recuperar a su esposa acabará involucrado en un asesinato y perseguido por dos bandas mafiosas distintas y la policía. El resultado, un thriller de más de dos horas que llega a hacerse corto por lo trepidante de la cinta, pero que va mucho más allá de ser una cinta de acción pura y dura, mostrando la realidad de estos coreanos marginados tanto en China como en Corea. Pero tranquilos, que acción la hay a raudales, empezando por unas persecuciones de coche de vértigo (con el fantástico uso de cámaras estratégicamente situadas para mostrar los choques), y algunas escenas de violencia que son salvajes, y en algunos casos divertidas al mismo tiempo. En definitiva, la película lo tiene todo.
Nuestra selección particular: “Tatsumi”, “The Yellow Sea”, “Red State”, “Karate-Robo Zaborgar” y “Juan de los Muertos” (en este orden).
Y aquí termina nuestro repaso de las películas vistas en Sitges este 2011, que algunos dicen ha sido flojo, si bien nosotros no estamos de acuerdo: hemos visto películas muy interesantes, y parece que nos hemos perdido las mejores. Así que ahora toca recuperarlas.
no, no es la primera vez que en Sitges se programa una película de Tokusatsu. De hecho, si queréis incluir aquí a películas Kaiju Eiga (Godzilla y demás), el festival tiene un buen currículum. En los últimos años se han visto producciones como “Dai Nipponjin”, “Yatterman”, o las dos entregas de “Zebraman”. Cualquiera diría que hay una auténtica pasión por el género, y lo cierto es que el director del festival, Ángel Sala, es autor de un exhaustivo libro sobre la figura de Godzilla. Aún así, hay que reconocer que, lo que más ha pesado en estas decisiones haya sido seguramente el autor de la cinta (Zebraman y Yatterman son de Takashi Miike, el director fetiche de Sitges), mas que una intención de promocionar el Tokusatsu en la tierra prometida del cine de género.
Este año tenemos nueva dosis de Tokusatsu en Sitges, y una vez más llega de manos de un director ya conocido en Sitges. Noboru Iguchi sonará a los aficionados por películas como “The Machine Girl”, “RoboGeisha”, e incluso “Sukeban Boy”, y además también es el director de “Tomie: Unlimited”, que se va a proyectar en una maratón nocturna (Japan Madness) junto con la película de la que os queremos hablar: “Karate-Robo Zaborgar”.
Lo que más nos ha llamado la atención de esta cinta es que, comparado con el resto de productos Tokusatsu que hemos visto hasta ahora en Sitges, “Karate-Robo Zaborgar”, a priori, parece de las películas más académicas, más fieles a las premisas del género, y por lo tanto, nos parece lo más Tokusatsu que hemos podido ver en el festival hasta el momento. Y eso, cosmonautas, nos llena de ilusión… y dudas. ¿Cómo va a reaccionar el público, a veces difícil, del Festival de Sitges? Eso es algo que esperamos poder contaros próximamente.
Como no podía ser de otra manera, esta película es la versión fílmica de una serie de TV de los prolíficos años 70: 電人ザボーガー (o Denjin Zaboga, o Denjin Zaborger). Estrenada en 1974, su protagonista es Yutaka Daimon, interpretado por el mismo actor que tuvo el papel de Riderman en Kamen Rider V3. El padre de Yutaka ha sido asesinado por la típica y tópica organización maléfica de turno (Sigma), pero antes de morir le deja a su hijo un robot llamado Zaboga, que tiene la curiosa función de convertirse en moto, aparte de ser un robot con conocimientos de Karate (algo que han querido enfatizar en la película).
La serie no deja de ser una vuelta de tuerca más a todos los tópicos del Tokusatsu que tanto nos gustan, pero con el toque original de que el auténtico héroe no es más que una herramienta sin alma, más cercano a un Mazinger Z que a un Kamen Rider.
Podéis ver la serie, empezando por el primer episodio, clicando aquí.
Como decíamos, a primera vista, la película parece respetar algunos de los clichés y tradiciones del género, e incluso el diseño del robot y los (ridículos) gadgets que utiliza son prácticamente idénticos al original. También se aprecia en el tráiler que se han utilizado las clásicas localizaciones que se veían en las series de TV en los 70s y 80s (normalmente en descampados o canteras donde provocar explosiones tranquilamente).
Lo único que parece que cambiará en la nueva versión es que, en lugar del típico protagonista joven, guapo, valeroso y habilidoso, tendremos a un personaje entrado en años, no muy agraciado y algo patoso. Esto nos lleva a pensar que la película puede tener un tono de parodia que quizás a los fans del género les pueda molestar, pero quizás sea un peaje a pagar para que un proyecto así salga adelante y llegue a un público mayor. Y eso es lo que interesa, ¿o no? Y reírse mola, ¿o tampoco?
Por cierto, aquí tenéis dos versiones de trailer, la internacional y la japonesa. La cosa cambia un poco :)
¿pensabais que nos habíamos olvidado de Viruete? ¿que os íbamos a dejar colgados sin terminar la entrevista? ¡En absoluto! Y menos cuando ha sido una de las entrevistas más fáciles de editar, donde prácticamente no hemos tenido que hacer cortes, y cada una de las entregas es monotemática. Todo ello, gracias a la gran capacidad de Viru por contar, explicar, relatar, diseccionar, todo aquello que consideramos cultura Pop. Para nosotros ha resultado ser una entrevista apasionante, con algunas interesantes observaciones sobre algo que, a menudo, se cree no se presta a la reflexión. José Viruete nos describirá los pilares de su página web, www.viruete.com, pero al mismo tiempo hará una radiografía de si mismo, y de la cultura o “subcultura” popular (que dirán algunos).
nuestro invitado, que ha tocado muchos palos en todo lo relacionado con la cultura Pop, es sobretodo conocido por tener un blog referente en el tema, el explícito www.viruete.com. En la entrega de la Entrevista Pirata de hoy sucede algo que no había pasado nunca, y es que consta de una sola pregunta: ¿qué es Viruete.com? Y nuestro invitado nos sorprendió con una respuesta de 11 minutos, ¡sin pausa alguna! ¡Épico!
Sí, podríamos haber editado la pregunta como hemos hecho en otras ocasiones, pero realmente creemos que los fans de Viruete agradecerán escuchar toda la historia de la página desde sus inicios hasta la actualidad, con datos como la “invención” del término “gafapasta”, y muchos apuntes interesantes más. Además, se hacía difícil cortar por algún lado, Viruete es elocuente, tiene discurso, y eso siempre, siempre, es de agradecer para el que escucha.
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