Lo pasaremos guai: Hora de Aventuras

Saludos cosmonautas,

lo sabéis, tenemos una norma, no hacer posts sobre “hits del momento” (nótese que nos hemos resistido a hablar de las pelis de Los Juegos del Hambre o Los Vengadores), pero de vez en cuando hay que saltarse estas normas, porque no hay más remedio. Y es que Hora de Aventuras es probablemente una de las series de dibujos animados más TODO LO QUE MOLA que han existido.

Llevábamos un tiempo oyendo hablar de estos dibujos, especialmente por el entusiasmo con el que Cels Piñol hablaba de la serie, pero pensábamos que sería una más de las series de Cartoon Network, que pueden estar bien para un ratillo, pero nada más. Un día, por casualidad, aterrizamos en Boing, y allí nos encontramos con unos dibujos al más puro estilo videojuego de Spectrum. Un par de bichos raros luchaban en la típica mazmorra contra la típica criatura del típico Dragon Quest (un sapo enorme). Aún no sabíamos que eso era Hora de Aventuras, pero nos quedamos pegados al televisor ante semejante alarde nostálgico chiptunero. Fue al terminar el capítulo que atamos cabos, y acabamos convencidos de que esta serie sí era algo distinto.

Días después empezamos a explorar la página web de Boing, y conseguimos ver unos cuantos capítulos. Nos tragamos unos cuantos de golpe, y cada mediodía durante una semana repetimos, con el mismo entusiasmo con el que Cels nos había hablado de la serie. Ya éramos fans.

“Adventure time” es una creación de Pendleton Ward, un tío curioso desde el nombre hasta su aspecto, que aún sin haber terminado sus estudios ya había tenido la idea juntar a un humano y a un perro multiforme en un mundo de fantasía. La idea de esta serie fue rechazada por Nickleodeon, quienes seguramente ahora se dan de golpes en la cabeza, ya que finalmente Cartoon Network apostó por ella sólo con ver el storyboard de  ”Enchiridion”.

Pendleton Ward, en teoría tiene sólo 30 años. 

“Hora de aventuras” sigue las peripecias de Jake el perro y Finn el humano, dos buenos amigos que se dedican casi que de forma profesional a ser aventureros. Siempre dispuestos a cualquier reto, ya sea rescatar una princesa de las garras del Rey Hielo, salvar al mundo de un agujero negro (que ellos mismos han creado), explorar mazmorras o encontrarse con dragones (para tirarse pedos en su cara). Viven en el País de Ooo, un planeta tierra post-apocalíptico que ha sido reconfigurado gracias a la magia, y en el que viven unas versiones algo alocadas de los típicos personajes de los cuentos de fantasía, espada y brujería. Y hasta aquí todo puede parecer más o menos normal, pero no lo es, en absoluto.

¡LOS CHUCHES!

“Hora de aventuras” es una de esas series que consigue entusiasmar tanto a pequeños como a mayores, porque siempre se puede disfrutar a dos niveles. Si bien hay una cierta lógica en como funciona el País de Ooo, llena de tópicos del mundo de la fantasía, sus autores siempre le dan vuelta y media al asunto. En inglés lo definen como algo “random”, es decir “aleatorio”, ya que cualquier cosa puede pasar, todo puede salir del patrón en cualquier momento para provocar la sorpresa, la carcajada, pero sobretodo, un gran WTF. Uno de los mejores ejemplos de esto son las canciones que pueden arrancar en cualquier momento. Y no son precisamente al estilo Disney.

Pero es que los personajes, si bien basados en tópicos, no son nunca planos. El Rey Hielo es el malo, pero uno no puede dejar de emocionarle su tristeza, y su aire campechano (ehem), la Princesa Chicle es adorable (pero cuidando no se enfade), y los mismos Jake y Finn, siempre ávidos de aventuras, pueden tener un día de lo más vago y rastrero. Por lo demás, hay una serie de personajes secundarios fantásticos (¿un dragón de arco iris que habla en coreano?), que a pesar de encajar a menudo con los típicos tópicos de la fantasía, siempre te sorprenden por algún giro inesperado.

La serie ha enganchado mucho a los roleros aficionados a juegos del estilo Dungeons & Dragons, ya que el mismo autor ha reconocido que es una fuente de inspiración. Pero la cosa no acaba ahí, hay referentes a miles de cosas #TLQM por todas partes, aunque algunas veces sea de forma disimulada (como los pequeños retazos del mundo apocalíptico que se dejan ver sólo de vez en cuando, y que dotan de una historia longeva al universo de la serie). En definitiva, se trata de una serie hecha con mucho cuidado, y que lleva un bagaje detrás muy importante, la clave para que buena parte del público culturalmente disperso la haya recibido con tanto entusiasmo.

Para despidir el post, os emplazamos al blog de Cartoon Network, en el que pudimos colaborar con Cels Piñol para redactar un post sobre el Cosplay y Hora de Aventuras (¡qué ilusión!).

Y un bonus. Aunque lo normal es que seamos nosotros los que entrevistamos, hace poco nos hicieron una entrevista en Otakufreaks. ¡No os la perdáis!