Naoki Yamamoto: manga post-burbuja de sexo y locura

Saludos, cosmonautas.

No soy Marc Bernabé, pero de vez en cuando también me gusta hablar de algunos de estos mangas que no se han editado en este país, y que realmente me han llamado la atención. Hace un tiempo escribí un post similar sobre Inio Asano, que por entonces solo había publicado un tomo aquí a través de Ponent Mon y era bastante desconocido por estos lares, y las cosas realmente cambiaron al poco tiempo. Pero esta vez, con este autor, tengo bastante claro que no correrá la misma suerte. Y ojalá escriba un post dentro de unos años hablando de lo equivocado que estaba. Pero no pasará. Aunque molaría. Insisto, no pasaría. Aunque quizás si… ¡que no! ¡que no pasará! Vale, tío, tranquilo…

El autor en cuestión es Naoki Yamamoto, y los motivos principales por los que creo que difícilmente se puede llegar a publicar aquí son dos. Primero porque estamos hablando de un autor algo más veterano, que empezó su carrera en los ochenta, y que parece que tuvo algunos de sus mejores momentos en los noventa (aunque con la poca información que hay de él, son conjeturas). Por lo tanto, parece mucho más difícil que alguien apueste por material con varios lustros a las espaldas (aunque nunca se sabe, ¿verdad, Parasyte?). El segundo motivo, quizás más de peso, porque sus obras vienen cargadas de un alto contenido sexual… y no estoy hablando de erotismo, sino de escenas de sexo realmente explícitas y que dominan buena parte de las obras que he podido leer. Aunque muchas de estas escenas tampoco se alejan tanto de lo que hizo Asano en La chica a la orilla del mar, no creo que este tipo de obras sean muy apreciadas por los editores en la actualidad (¡venga, sorprendedme!). Lo que no me “preocupa” tanto es su estilo de dibujo, especialmente por la evolución que ha sufrido. En sus inicios ochenteros puede parecerse a un Adachi más bruto, para acercarse luego a autores como Hisashi Sakaguchi o a Pure (el “otro Masamune Shirow” de los noventa que nadie recuerda), y en los últimos años quizás recuerde a autores más alternativos como Taiyô Matsumoto o a algunas obras de Usamaru Furuya; una evolución escalonada y bastante lógica si se observa de forma cronológica. De hecho, algunas de sus obras más recientes las ha producido sin asistentes, lo cual lleva al autor a simplificar el dibujo. Por cierto, entre los asistentes que tuvo en el pasado, estaba un tal Hiroya Oku (el de Gantz, por supuesto).

NaokiYamamoto

Naoki Yamamoto (Hokkaido, 1960)

Hará algo más de 5 o 6 años que pude leer por primera vez algo de Naoki Yamamoto: Arigatô (1994). Empieza de forma muy bestia, unos pandilleros han ocupado una casa, donde están haciendo una sesión de fotos pornográfica con la chica que vive allí con su hermana pequeña y su madre, y acabarán haciendo a la hermana pequeña partícipe de estas sesiones. En medio de todo esto llegará el padre de la familia, que después de cinco años trabajando fuera de casa, con apenas algunas visitas esporádicas, vuelve para encontrarse con semejante panorama. Este salaryman no se anda con chiquitas, y se desatará la violencia en la casa. Dos de los asaltantes se largarán, uno de ellos malherido, pero el tercero y último, que se retuerce de dolor, quedará confinado en la casa como un rehén. Al poco tiempo llegará una banda de moteros de 500 miembros al completo para rescatarle, pero el padre no tiene intención alguna de ceder. Empieza el sitio a la casa, pero también el drama de esta familia disfuncional, con un padre que bordea la locura y que es capaz de preparar un pastel de cumpleaños en medio de todo el percal (teniendo que asaltar la casa de al lado, porque les han cortado la luz). Después de superar esta primera crisis vendrán muchas más, en lo que parece una especie de familia Simpson japonesa… a lo bestia. Chicas que se intentan suicidar, que se escapan de casa, e incluso hacen acto de aparición una de las clásicas sectas japonesas con nombres ridículos. Es una historia cruda, pero al mismo tiempo con sentido del humor, que no deja de ser una reflexión sobre la familia post-estallido de la burbuja económica de los ochenta. ¡Y tiene live-action!

arigato

Portada del 4º y último volumen de “Arigatô”. Publicada en la Weekly Big Comic Spirits de 1994 a 1995.

Arigatou_v01c01p032_copy

arigatoVHS

Carátula del VHS de “Arigatô”, película producida por Fuji TV (1996). 

A partir de ahí empecé a indagar un poco más en el autor, que se había especializado en historias ecchi, incluso comedias románticas, y una de las primeras paradas obligatorias es un título de 1989, Asatte Dance (que se publicó en inglés como Dance Till Tomorrow, en 1999), probablemente una de las obras más accesibles del autor. Aquí la cuestión sexual no se despliega de forma tan exhuberante, y la historia es algo más convencional que Arigatô o las obras que seguirán: un chico que quiere dejar la universidad para dedicarse al teatro recibe una herencia multimillonaria con una condición, tendrá el dinero cuando haya terminado la universidad, se haya casado y tenga una carrera profesional. Y en medio, una chica que no para de entrometerse en su vida. Sin duda su serie más famosa, y diría que más larga, no solo porque llegase a publicarse en EEUU, sino porque se han hecho dos live actions (En 1991 y en 2006) y una OVA.

dance

Portada del primer tomo de “Dance till Tomorrow” (Asatte Dance), publicada en inglés y en 7 tomos en 1999.

Believers (1999), fue la primera serie semanal que creó sin ayuda alguna de asistentes (adiós, Oku), y donde se empieza a apreciar ese estilo más estilizado del autor. El componente sexual está todavía más subido que en las dos obras citadas anteriormente, pero su historia es más retorcida todavía, e igual de interesante. Dos hombres y una mujer, miembros de una de secta (con un nombre muy parecido a la que aparece en Arigatô), viven juntos en una pequeña isla desierta a modo de prueba/purificación, mientras esperan que su líder les lleve a la tierra prometida.

believers01

Portada del primer tomo recopilatorio de “Believers” (de un total de 2), publicado en Big Comic Spirits en 1999.

Empezarán sufriendo algunos problemas para alimentarse, alguna extraña enfermedad, y como era de esperar, empezarán a surgir tensiones sexuales, algo que en principio está prohibido por el credo. Inspirándose en la famosa secta Aum Shinrikyo, los que perpetraron los atentados con gas sarín en el metro de Tokio, un tema realmente candente en Japón y como hemos visto habitual en el autor (también tratado por Inio Asano). Uno de los aspectos más trabajados de este título es precisamente la mentalidad del sectario, su forma de autoconvencimiento (alejados del control directo de su líder), y que viene a mostrar los peligros del lavado de cerebro al que se someten a menudo estos sectarios. La isla donde transcurre la acción se inspira de nuevo en algo real, una isla artificial semi-abandonada de la bahía de Tokio, que el autor pudo pisar poco después de empezar a publicar el manga.

believers2

Los tres protagonistas con las camisetas de la secta “Smiley Face Center”.

Más nueva, mucho más extraña, y con ese dibujo cada vez más refinado, es Anjuu no Chi. Y no es que sea uno de los títulos más raros del autor, sino uno de los mangas más surrealistas que he leído hasta ahora. La historia empieza con una chica, vestida de colegiala, que acaba llegando a un pueblo semi-abandonado, para encontrarse con unos extraños personajes que comen piedras y practican sexo anal (para poder cagar las piedras y volver a cocinarlas). Situado en una especie de mundo post-apocalíptico, con una guerra en marcha, algunos aspectos siguen recordando al rollo sectario de “Believers”, y la cuestión sexual está todavía más subida de tono, con una protagonista que está constantemente siendo ¿violada? De los que he podido leer, probablemente este es el que me ha dejado más desconcertado, y todo parece mucho más gratuito.

anjuu

Portada del primer tomo (de dos) de “Anjuu no chi”, publicada en Ikki entre 2000 y 2001.anjuu4

anjuu3

anjuu2

Naoki Yamamoto también ha publicado varias obras cortas y podréis encontrar “por ahí”, 197X (dentro del recopilatorio Blue) o Watching TV all the time makes you stupid (bravo por el título). La primera, publicada en 1990, se sitúa en algún momento de la década de los setenta y está protagonizada por dos estudiantes que se encuentran en el cine, y empezaran poco a poco a tener relaciones sexuales. Muchas de las escenas están adornadas con fotogramas de películas, como La naranja mecánica. La segunda historia, algo más reciente (2000), habla sobre el intento de una especie de consejero para hacer salir de su habitación a una hikkikomori. Historia con su dosis de sexo, y final abierto.

Blue

TV

Precisamente el recopilatorio de historias cortas, y subiditas de tono Blue, tiene el honor de haberse ganado la designación de “manga no saludable” por el gobierno metropolitano de Tokio. Al parecer, aparece un personaje en el manga que publicará en breve Planeta Cómic, Poison City, que fácilmente podría estar inspirado en él. Ya que habla de esta persecución que han sufrido algunos mangakas. No sabemos si gracias a esto, o por culpa de esto, existe un live-action de las distintas historias que aparecen en Blue, editadas por lo que parece ser una productora de películas X.


bluedvd2

Portadas de los DVDs de las adaptaciones de las historias cortas de “Blue”.

Puede que lo surrealista y loco de algunas de sus propuestas, pero sobretodo la parte sexual, echen para atrás a muchos, pero detrás de todo ello está un autor que plantea cosas interesantes, que hace un manga que se sale de los esquemas a los que estamos acostumbrados, que es capaz de incomodar, divertir y excitar al lector a partes iguales. Sus obras son análisis, reflexiones, retratos de distintos aspectos de la sociedad japonesa. Satiriza, parodia, y pone algo de picante a cuestiones que en la mayoría de mangas son puros clichés, idealizaciones que se alejan de la realidad del día a día. Eso tan manido que se ha dicho de Inio Asano, de que es la voz de su generación, creo que podría aplicarse en cierto modo a este autor, precisamente por haber retratado el desencanto, depresión, desesperación y locura que siguió al estallido de la burbuja económica… y que encuentra en el sexo una vía de escapatoria.

Happa64

¡Mothra! ¡Imposible no querer a un autor que hace portadas como estas!

happa642

hotta sim red

Tiene una considerable bibliografía, y es un autor que en Japón parece bastante más conocido (también ha llegado a publicar con seudónimos como Tô Moriyama y Mori Tôyama), o no se habrían hecho tantas adaptaciones televisivas de sus obras. Así que es una pena que no nos haya llegado absolutamente nada de él. Creo que su momento fueron los 90, y de hecho su única obra publicada en occidente fue en 1999. Quizás no terminó de cuajar entonces, y veo algo más complicado que lo haga ahora, aunque algunas de sus obras más recientes se pueden comparar (sin tener en cuenta el sexo) a autores que sí se están publicando. ¿El próximo autor “gafotaku“? Soñar es gratis.