Japón en la maleta

Saludos, cosmonautas.

Muy a nuestro pesar, ya hemos vuelto. No, no nos referimos a este blog, donde estamos de maravilla, hemos vuelto de nuestro viaje a Japón, y os podemos asegurar que despedirnos del país y todos los amigos que tenemos allí nos dejó un sabor amargo. Pero ahora es momento de empezar a pensar en todo lo que hemos disfrutado, y digerir todos esos momentos y lugares por los que hemos pasado.

Uno de los primeros pasos para reconocer que el viaje a terminado es deshacer la maleta. Y esta vez hemos tardado un par de días en hacerlo, como intentando aplazar esa sensación de cierre. Lógicamente, lo que más ilusión hace es sacar todos los souvenirs y piezas #TLQM que hemos ido recogiendo a lo largo del viaje. Y esta vez hemos traído de todo, todo tipo de cosas culturalmente dispersas provenientes de Japón. ¡Y ahora toca enseñarlas!

No podíamos empezar con otra cosa que no fuesen figuras, pero se podría decir que esta vez nos hemos controlado. Lo más espectacular son las dos figuras de Lupin y su padre, compradas en Den Den Town (Osaka), quizás algo más caras de lo que deberían, pero es que son muy bonitas. Como no podía ser de otra forma he aproveché para hacerme con uno de los Kamen Rider que me faltan, en este caso Kamen Rider OOO, seguramente uno de los más feos habidos y por haber. Por ahí también está uno de los malos de Kamen Rider Agito (para mi el mejor Kamen Rider de la era Heisei junto con Kabuto), y que encontré en una tienda TLQM (que tendrá su propio reportaje). Por ahí también está el Gojira de 1986, un par de Ayanami Rei de Evangelion, y varias figuras de Ghibli (de Totoro y Chihiro). El demonio azul es de la isla de Megijima, donde el héroe japonés Momotaro derrotó a esos ogros (y que también tendrá su post).

Y ya que hemos mencionado Evangelion, atención al siguiente souvenir…

Son unos palillos bastante extraños, con un color peculiar, pero vamos a fijarnos más en el detalle…

¡Son los Entry Plug del EVA-01! Con el pazguato de Shinji dentro. ¿Qué os parece? Óbviamente había de todos los EVA, pero no son precisamente baratos (1.500 yenes).

En el terreno audiovisual tenemos más audio que visual, aunque al mismo tiempo, bastante Visual (festival del humor). En primer lugar tenemos uno de los últimos singles de Baby Metal (el peculiar grupo que mezcla el concepto Idol y el Metal), es un paquete con sorpresa y que merece vídeo. A continuación un single de Kamen Rider Ryuki que costó sólo 105 yenes, y que encima viene de regalo con dos Kamen Rider de la marca Kubrick (esas figuritas tan gafapasta cool). Y por 300 yenes, el disco en inglés de Utada Hikaru, que no es el más interesante, pero por ese precio bienvenido sea a la colección. A su lado, la famosa y decepcionante película con todos los Kamen Rider juntos, que se hizo para el aniversario de los Kamen Rider Heisei. No lleva subtítulos ni nada, pero casi mejor, así es más difícil entender las chorradas que dicen y te puedes centrar en lo interesante, que son las batallas con todos los Riders. En la última fila tenemos tres pesos pesados del Visual Kei (estilo medio-extinto ya por lo que parece). Por un lado el fantástico debut de Luna Sea, un single de Lareine, y por último el DVD del vídeo de “Beast of Blood” de Malice Mizer (canción con la que empezaron a hacerse famosos en Europa).

Pero la joya de la corona en cuanto a CDs la encontramos en una tienda llamada “Uta no hime Dome”, “la cúpula de las princesas de la canción”, una tienda dedicada exclusivamente a vender CDs y fotografías de perracas Idols.

Lo que por fin encontramos ahí fue un recopilatorio de las míticas Onyanko Club, ese grupillo de idols de los años ochenta del mismo productor de las AKB48, y que sorprendían por sus letras guarras, guarras. Al comprar el CD nos dejaron escoger una foto del grupo, y aunque había pocas, nos quedamos con la más hortera, por supuesto. Lo de abajo también fue un regalito. Y aunque pueden parecer solo fotos, en realidad eran fundas para cassette, ¡vintage total! Por cierto, no os perdáis el post sobre las Onyanko Club.

Tampoco podía faltar algo de lectura, aunque en realidad, poco podremos leer por ahora. Todo lo que hay aquí no es manga, así que vamos por partes. Arriba del todo, tenemos dos volúmenes tocharros dedicados a pinturas y dibujos de Yokai (los monstruitos japoneses), muchas de las cuales son sublimes. Al lado, el primer tomo del fantabuloso manga de zombies “I am a hero”, del que ya os hablamos en su momento. Justo después, tenemos una edición especial de “Shintakarajima” o “La Nueva Isla del Tesoro”, el manga de Osamu Tezuka que revolucionó el medio (del que os hablamos aquí). Abajo empezamos con el primer tomo de “Kikaida“, una de las obras más famosas de Ishinomori Shotaro, y que estamos orgullosos de decir que hemos entendido en parte, gracias a que hay mucho hiragana. A su lado, el número 1 de Dragon Ball. No es ninguna edición antigua, pero nos hizo gracia porque costaba cuatro duros (ahora ya tenemos el primero y el último tomo). Lo que sigue es una frikada como pocas. Comprado en un combini, es un libro tipo infantil, con páginas tochas, en el que se hace un repaso de los distintos Rangers rojos de las series de Super Sentai. Y por último, algo que encontramos de casualidad en la tienda del aeropuerto, un recopilatorio de tiras de Sazae-san en bilingüe. Unas tiras cómicas famosísimas en Japón, y de las que tenemos que hablaros en breve.

Ya para terminar, el caprichito. En una tienda TLQM encontramos este cartucho de NES del juego que en su momento hizo “Beat” Takeshi (aquí más conocido como Takeshi Kitano). El creador de “Humor Amarillo” quiso que su juego fuese pura basura, y lo consiguió. Se dice que es el juego más difícil de la historia, precisamente por ser totalmente absurdo y random. Lo  pudimos comprobar en casa de karawapo, en Itoshima:

http://youtu.be/yiLf12PMKws

Esto es todo por ahora, y ya nos ponemos a trabajar en los futuros posts y vídeos sobre nuestro último viaje a Japón. ¡Prometemos cosas muy interesantes!