Rayo Kid, ¿eso es una pistola o te alegras de verme?

Saludos, cosmonautas.

En las últimas semanas se ha hablado mucho de personajes de cómic gays. En primer lugar, tenemos la boda gay de Estrella del Norte (de Alpha Flight, aunque ahora con los X-Men), y oportunamente, la salida del armario del Green Lantern original.

Han sido muchos los medios que han dado eco a la notícia y quizás algunos se hayan creado la idea equivocada de que es la primera vez que un superhéroe sale del armario. No es el caso, tanto en el universo Marvel como en el de DC ha habido personajes declarados gays desde los años noventa (antes estaba terminantemente prohibido por el Comics Code Authority y máximo se había “insinuado algo”), así que lo que es realmente noticia es la boda en si, que sucede poco después de que Obama declarase estar a favor de las bodas entre personas del mismo sexo. Un bombazo para la “América conservadora”.

Hoy, con esta excusa, queremos hablaros de un cómic que se publicó hace ya unos añitos en la línea MAX de Marvel Comics. No lo protagoniza ningún superhéroe con mallas, ni tampoco uno de los personajes más conocido de la Casa de las Ideas. Para empezar, la acción se sitúa en el “Oeste”, en la “época del Oeste”, es decir, que es un cómic de vaqueros, un western, de indios y cowboys. Y el protagonista es Rayo Kid (Rawhide Kid en su versión original), un personaje veterano ya que debutó en las páginas de un cómic en 1955 en Atlas Comic, para pasar en los años 60 a Marvel. Al entrar a formar parte del vasto universo Marvel, y llegó a formar parte de los Vengadores Costa Oeste, pero fue cayendo en el olvido a finales de los setenta, y aunque tuvo una fugaz reaparición en los ochenta, no fue hasta comienzos del siglo XXI que volvió realmente a la vida.

Concretamente, nos interesa el vol.3 de sus aventuras, en el que el guionista Ron Zimmerman tuvo la osadía de convertir a este machote en una loca de cuidado. No es que el personaje saliese del armario, pero a través de sus comentarios jocosos se hacía más que evidente su inclinación sexual. Aunque parece que todos esos hombretones del oeste eran incapaces de pillar las indirectas, casi directas, de Rayo Kid.

La historia, que aquí publicó Planeta en dos números, es de las típicas y tópicas del oeste salvaje. Un pueblo cualquiera sufre el ataque de unos bandidos. El sheriff es incapaz de hacerles frente y es humillado frente a su hijo y el resto de conciudadanos. Afortunadamente el legendario Rayo Kid llega al pueblo y se enfrenta a esos forajidos. Sin duda, el argumento no pasará a la historia, y si a eso se le junta el dibujo de John Severin, uno de los autores originales, una ojeada rápida del cómic haría pensar que esto es una reedición del original de los años 50. Nada más lejos de la verdad.

Son los fantásticos diálogos lo que dan una vuelta de tuerca a los tópicos de los cómics de vaqueros, no sólo por las insinuaciones y sarcasmos de Rayo Kid, sino también por las continuas salidas de tono del resto de personajes (como cuando todo el mundo comenta lo bien que viste Rayo Kid – algo que no esperarías encontrar en un western).Además, Zimmerman también se atreve a hacer una serie de crossovers imposibles, al convertir al mismo George W. Bush en el estúpido alcalde del pueblo, y a llevar al pueblo a Laura Ingalls de La Casa de la Pradera o a los hermanos Cartwright (los de Bonanza), a quienes Rayo Kid intentará seducir.

- Oh no, ¿se convertirá esto en uno de esas pruebas de machos tipos duros?

- Parece que sí.

- Ugh. Son taaaaaaan aburridos.

Al parecer fueron muchos los que criticaron en su momento la idea, que se consideraba una “falta de respeto” al personaje original. Pero al parecer nunca antes se había abordado de forma explícita la sexualidad del personaje (a quien no se le conocía ninguna relación amorosa), y por lo tanto, ¿por qué presentar como gay a un personaje se convierte en una falta de respeto? Seguramente tampoco ayudó mucho que uno de los dibujantes originales se hiciese cargo del proyecto, lo que añadía quizás más leña al fuego (y lo que para mi convierte la “gamberrada” en algo mucho más delicioso). Pero no fueron sólo los retrógrados lectores de cómics los que criticaron al personaje, ya que al parecer también recibió críticas de la comunidad gay, que no veían con buenos ojos que el personaje encarnase los estereotipos del “gay loca”.

– Cariño, ¿por qué no corres a la tienda de ropa para ver si tienen algo en un color que te favorezca en lugar de que te insulte? (Rayo Kid dando consejos de moda a Laura Ingalls de La Casa de la Pradera.)

Por último, temas gay aparte, han sido muchos los que han criticado a Zimmerman por convertir el cómic en una comedia de chistes baratos constantes, que realmente no aporta nada más que el clásico repertorio de chistes de maricones. Pero creo que es precisamente ese humor cutre lo que estaba buscando el autor, ya que se trata de una parodia en toda regla. Sin esa exageración, si se hiciese de forma más velada,  no creo que tuviese ni la mitad de gracia. Así pues, si conseguís encontrar estos dos ejemplares, no dudéis en haceros con ellos. No pasará a la historia como uno de los mejores cómics de Marvel, pero quizás sí como uno de los más originales y divertidos.

 - ¿No dijiste que te despertabas tarde?

- He tenido pesadillas horribles. Supongo que no estoy acostumbrado a dormir en una casa llena de hombres… solo.