Superhéroes en mallas de colores… ¿sí o no?

Saludos cosmonautas,

hoy nos hemos levantado con ganas de polémica, ya sabéis que de vez en cuando nos da por ahí (algunas veces la liamos parda, y en otras nos dais todos la razón y frustráis nuestras intenciones de polemizar). Hoy queremos hablar de las mallas de colores, o de forma más específica, de la tendencia actual del cine y los cómics de superhéroes de cambiar y/o actualizar los trajes de toda la vida.

Estamos viviendo una era dorada para los fans de las películas basados en personajes de Marvel y DC, al menos por lo que respecta a la cantidad de producciones (la calidad es otra historia), y es que nunca antes los superhéroes habían estado tan de moda como ahora. Han traspasado completamente el papel llegando a un público mucho más amplio, algo que trae sus consecuencias. Una de las mayores intrigas cuando se inicia una nueva producción es precisamente el diseño del traje en cuestión. Los fans esperan ansiosos las primeras fotos para poder empezar a rajar de si lo han hecho bien o mal. Y lo que está muy claro es que, ya desde hace años, existe una tendencia por hacer los trajes más “reales”, más acorde con “los tiempos actuales” aseguran algunos. Algo que se traduce en trajes que acaban siendo armaduras, el uso del cuero, y una pérdida en el colorido característico del cómic.

La polémica está servida, y para ello, en lugar de hacer un monólogo, hemos querido contar con la colaboración de algunos lectores/creadores de cómics que tienen su propia opinión al respecto.

CELS PIÑOL (dibujante de cómics, creador de Fanhunter, y un auténtico Fan Letal)

No es un problema de colores.

En los cómics, los colores de la mayoría de personajes están pensados para ser atractivos, para combinar y, claro está, para diferenciarlos de los villanos. Uniformes tan perfectos como los de Spiderman, Batman o el Capitán América pueden ser perfectamente transportados a la pantalla si están bien diseñados.
No se puede ofrecer un uniforme ‘camp’ como el Batman sesentero, a menos que quieras crear una parodia; y no todos los uniformes de superhéroes son trasladables a la pantalla, pero si se utilizan las TEXTURAS adecuadas, tanto en el 3D como en las telas normales, acompañado de una buena iluminación, la gente, el público generalista, lo aceptará sin problemas.
Si no, no podríamos conectar tanto con el Superman de Donner. :)
La manía de oscurecer los personajes, de armarlos con armaduras cuando en realidad llevan moléculas inestables, simplemente es un parche. Pero detecto que cada vez estos recursos se utilizan menos. Los superhéroes pierden los complejos en la pantalla, claro está, siempre que la máscara o el antifaz sean decorosos: no hay manera, no veo que funcione ni en pintura el antifaz de Green Lantern. Tenían que haber utilizado el otro modelo.
ÀLEX SANTALÓ (ilustrador, diseñador gráfico y Marvel Zombie)
Me pide el Capitán que hable del tema de los trajes de superhéroes en el cine, y supongo que lo hace sabiendo que soy un Marvel Zombie un poco chapado a la antigua. Así que allá vamos.
Para mí el cine moderno de superhéroes empieza con los X-Men de Synger. Y en la misma película tenemos una broma sobre el tema trajes, cuando Lobezno le pregunta sorprendido a Cíclope por qué van todos de cuero negro, a lo que Scott le responde si preferiría ir de amarillo. Pues sí amigos, Lobezno de amarillo hubiera quedado aún más ridículo de lo que queda ese gigante con garras. Y es que hasta entonces los referentes de superhéroes coloristas eran el Superman del cine y el Spiderman de la tele, dos señores con pijamas azules y rojos que no influirían mucho respeto hoy en día. Y en aquel momento defendí que los X-Men vistieran de negro, o que Batman se armadurizada, lo que me parece perfecto al exponerse a las hostias de sus adversarios sin poderes. Tras estos vinieron Daredevil, que modificó acertadamente el pijama rojo, lo más salvable de la peli, Hulk, este no cuenta, va en pantalones rotos, Blade y Punisher, no los meto en el género y más mutantes de negro.
Pero en medio de todos ellos tenemos a un nuevo Spiderman, de azul y rojo sin problema alguno, con un traje moderno y que no desentonaba para nada. Y entonces te preguntas, ¿por qué no adaptan los trajes de los cómics al mundo real manteniendo la esencia? Y tras un Iron Man perfecto, aunque es una armadura y no cuenta, llega para mí, una de las mejores adaptaciones al cine de un cómic. X-Men First Class. Y, ¡oh sorpresa! ¡Los estudiantes de la escuela de Westchester van con los colores clásicos, azul y amarillo! Pues sí. Aunque de los originales solo encontremos a la Bestia, Todos van con un mono de aviador modificado con los colores de la escuela, ¡y no queda nada mal!Espero que esta peli, junto a los Batmans de Nolan, marquen una forma de interpretar el género de los superhéroes. Batman para los más serios, y la First Class para los más clásicos, coloristas y batallas de supergrupos. Aunque visto el trailer de Los Vengadores, parece que las cosas van bastante bien en este tema.
ANDRÉS PALOMINO (dibujante de cómics, monologuista, guionista y aifonero)
Pues qué quiere que le diga, a mí SÍ ME GUSTA la moda de cambiar el Spandex y los colores chillones por cuero negro y hebillas… ¡Y no es porque me vaya el S&M! Para mí, es una parte lógica del proceso de maduración que durante décadas ha convertido los superhéroes de cómic en lectura para adultos. Del comicbook a la novela gráfica. Me resulta mucho más cercano un cómic protagonizado por un superhéroe que se viste como un “profesional de élite”, que los elementos de su equipación esté justificados por motivos más funcionales que estéticos. Los tíos en mallas y con los calzoncillos por fueran me tirán para atrás…
El Batman de las pelis de Nolan es un buen ejemplo: en Batman Begins cada pieza del traje tiene un por qué justificado por guión. Y también me encanta el juego metalingüístico de la interpretación del traje del Capi en la reciente peli de The First Avenger: el traje “clásico” se muestra como algo infantil, para entretener a los niños, totalmente inútil en una situación de combate real, y menos en plena WWII, mientras que el traje “real” muestra al Capi como un supersoldado. Mi uniforme de superhéroe favorito: ¡la gabardina, el sombrero y la máscara de Rorschach!
CAPITÁN URÍAS (predicador de la sagrada filosfía de #TLQM)
Debo reconocer que cuando empezaron a estrenarse estas nuevas películas de superhéroes (es decir, todas aquellas post Batman de Burton), estaba de acuerdo con la opinión generalizada de que había que hacer cambios que hiciesen a los personajes más creíbles, porque así llegarían a más público. Esto se traducía, no sólo en cambios en los trajes, sino también en un esfuerzo por hacerlo todo más serio y dramático, algo que se ha hecho fantásticamente con el Batman de Nolan. Pero a medida que se iban haciendo más y más películas empecé a pensar que les faltaba algo, se estaba perdiendo parte de la magia, parte de la diversión que los cómics de superhéroes siempre han tenido.
Se dice a menudo que no pueden funcionar las mismas cosas en un libro que en una película, y lo mismo pasa con los cómics. Pero a los japoneses esto no les ha importado jamás, y el tokusatsu es prácticamente la versión literal de un manga en formato televisivo. Cierto es que la mayor parte del público occidental es incapaz de entender esta filosofía y por ello el tokusatsu provoca más burlas que otra cosa, pero no es mi caso. Y es que más allá de las historias, la estética es una de las partes fundamentales de cualquier superhéroe, es uno de sus ganchos principales, lo que hacía que nos fijásemos en una portada. ¿ Y acaso no estamos hablando de un personaje de ficción? ¿Por qué esa fijación por hacer más real un personaje que puede volar o lanzar rayos por los ojos? Quizás sea un anhelo del fan más maduro por justificar su afición como algo completamente adulto, ¿un complejo? No creo que el colorido y la fantasía estén reñidos con lo adulto.
“Marvels” de Alex Ross ha sido uno de los trabajos sobre el superhéroe que más me ha impactado en los últimos años. Más allá de las fabulosas ilustraciones de Alex Ross, lo que este autor hizo fue devolver al superhéroe esa dimensión legendaria, épica, romántica y fantástica de la Golden Age, centrándose en la visión del ciudadano de a pie. Una visión que creo se ha perdido en parte en las nuevas producciones de superhéroes, incluso en algunos cómics que se han visto retroalimentados por la tendencia cinematográfica. Y aunque es cierto que en algunos casos concretos se ha procurado encontrar el equilibrio entre el cómic y lo que se supone es adecuado para la gran pantalla, sigo pensando que hay demasiado complejo respecto al color, y a todo lo que huela a imaginación desmesurada. Spiderman ha demostrado que se puede hacer un traje más o menos fiel al original sin perder la dichosa “credibilidad”. Así que menos armaduras y más mallas, ¡imaginación al poder!
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