Inio Asano: cuando el manga es puro arte (y se come los mocos)

Saludos, cosmonautas.

A veces hay maravillas que te pasan por delante de los ojos, y no te das cuenta. Lees un manga, y alucinas bastante, pero sea por el motivo que sea, se te acaba olvidando. Lo dejas pasar. En muchos casos, la historia termina aquí. Pero de vez en cuando la vida da segundas oportunidades, y entonces abres los ojos y te das cuenta de la maravilla que tenías delante. Esto es lo que nos ha pasado con Inio Asano.

Inio Asano

La primera vez que leí algo suyo fue casi por casualidad. Era un tomo único que publicaba Ponent Món, “Nijigahara Holograph”, un manga que me llamó la atención por su cuidado estilo de dibujo… y reconozcámoslo, porque estaba a un precio ridículo debido a la liquidación que hizo la editorial. Quedé inmerso en la lectura, me parecía fascinante tanto la historia como el dibujo, pero también es cierto que al tener una estructura llena de flashbacks y momentos surrealistas, a veces se hacía algo difícil de digerir. De todos modos, me pareció un manga tremendamente original para lo que estábamos acostumbrados aquí.  Pero como os decía, ahí se quedó la cosa.

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Y no fue hasta uno o dos años después que Inio Asano volvía a cruzarse en mi camino, esta vez con una reseña que Marc Bernabé hizo de “Oyasumi Pun Pun”. El simple hecho de que Marc hablase de una obra MUY RARA, ya llamaba la atención. Pero cuando explicaba que la historia, como cualquier otra de historias de colegiales, la protagonizaba un pollito mal dibujado, fue uno de esos momentos de revelación (“¡tengo que leer esto!”). Pero al final, en lugar de encontrar esta obra, encontré “Solanin”, la más famosa de su autor (que tuvo versión cinematográfica), pero sea por el motivo que sea, no llegamos a profundizar en dicho título (algo que estamos corrigiendo ahora mismo). Así que nos olvidamos una vez más de Asano.

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El reencuentro fue esta vez gracias a otro manga y a otro blog. Y es que Inio Asano ha realizado recientemente una portada para otro de nuestros mangas favoritos de los últimos tiempos, “I am a Hero” (del que os hablamos aquí, y que en unos meses publicará Norma Editorial). Nos enteramos gracias al blog del Dr. Chusetto, y en seguido nos pusimos a investigar de nuevo sobre Asano.


Por suerte, esta vez sí encontramos “Oyasumi Pun Pun”, y empezamos a devorarlo al estilo zombie de Hanazawa. A los pocos minutos ya nos habíamos enamorado (sí, uno se puede enamorar ciegamente de un cómic). La idea en si, la de mezclar un dibujo detallado y preciosista con algo tan esquemático e infantil como es Pun Pun es provocador. Hace que tus sentidos se pongan en alerta, “¿qué coño está pasando aquí? ¿y por qué a nadie le extraña que sea un jodido pollito?” Pero si esto no era suficiente, lo que a menudo parecen personajes y situaciones normales, se convierten en momentos de histeria y locura absoluta, que pueden terminar de forma tan repentina como han empezado (“¿qué le pasa al jodido profesor loco?”).

Asano suele centrarse siempre en historias urbanas, con una buena dosis de dudas existenciales, que se mezclan con el surrealismo de escenas que apenas podemos saber si son imaginaciones o están pasando de verdad. Y le gusta sorprendernos, ya que sin que te lo esperes, al girar de página te puedes encontrar con cualquier sorpresa (como un autobús a remos volador). Pero aunque sea difícil de interpretar, esta aleatoriedad tiene su fin y su mensaje; como buena caricatura de la realidad que es, se busca mostrar la esencia, lo básico de las cosas, a través de su exageración o en el caso de Pun Pun, la simplificación.

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Pero no todo son paranoias de pollitos. Esa preferencia por la historia cotidiana y urbana le ha llevado a convertirse, como dicen algunos medios, en la voz de una generación. La de aquellos jóvenes japoneses que sólo encuentran o sólo buscan trabajos de media jornada, que no ven un futuro claro como sí tenían sus padres. En sus manga vemos el reflejo de una sociedad en crisis, inmersa en cambios que algunos no quieren ver pero que cada vez son más evidentes. Y los mejores ejemplos de este tipo de historias son “Hikari no Machi” o “Solanin”. Ambas son historias mucho más realistas, incluso reales, y que quizás sean más fáciles de digerir que propuestas más arriesgadas como las que hemos mencionado al principio. En definitiva, uno puedo acercarse desde dos frentes distintos a la obra de Asano (de lo más surreal a lo más real), pero uno se dará cuenta en seguida que todo forma parte de una misma obra artística.

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Solanin

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“Hikari no Machi”

Como os podréis imaginar, la única forma de leer las obras de Asano ahora mismo pasan por comprarse tomos en otros países (Japón, Francia, Italia o EEUU – sí, en todas partes menos aquí), o tirar de scanlations. Ya que aquí solo se llegó a publicar ese tomo por parte de Ponent Món (quizás una de las apuestas más arriesgadas dentro de la obra de Asano, en mi opinión, incluso más que Oyasumi Pun Pun). Y si tenemos en cuenta que dicha obra se comió los mocos aquí, no tengo muy claro si alguien se atrevería a editarle otra vez. Pero seamos optimistas, viendo la línea que está tomando EDT con obras mucho más arriesgadas en cuanto a temática y tipo de público al que va dirigido, así como Norma Editorial editando “I am a hero” (obra muy cercana en muchos aspectos a la de Asano), ¿por qué no?

¡Queremos ver a Inio Asano editado en nuestro país! (Otra vez.)

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