Hokusai nos acerca más a Shotaro Ishinomori

Saludos, cosmonautas.

Una de las grandes novedades del Saló del Manga de Barcelona de este año fue, sin duda… Toriko. Anda, vete a cagar… No es quiera desmerecer este hit de la Shonen Jump editado por Planeta, pero para los gafotakus de pro, uno de los títulos más interesantes ha sido (o debería ser) “Hokusai” de Shotaro Ishinomori, uno de los tocharros que ha sacado EDT. En la Arcadia todos estamos dando botes de alegría ya que, por fin parece que empiecen a llegar las obras de un autor que ostenta el título de “Rey del Manga”.

石ノ森 章太郎 (1938-1998)

En muchos sitios veréis escrito “Ishimori” en lugar de “Ishinomori” (un error común que el mangaka tuvo que remediar añadiendo la sílaba en katakana “no” para que finalmente le llamasen como él quería).

Realmente parece mentira que hasta la fecha sólo Planeta haya publicado una obra suya (“Musashi”), cuando es un autor que ostenta el récord Guinness en cuanto a obras publicadas (y de todos modos, creo que lo de publicar este manga tiene más que ver con el tirón de Musashi que de Ishinomori…). Desde luego es cierto que buena parte de su obra es “impublicable” en nuestro país, ya sea porque sean títulos demasiado extensos, o porque sus temáticas e incluso estilo de dibujo hayan quedado anticuados. Pero si hay gente dispuesta a gastarse sus dineritos en obras de Osamu Tezuka, quizás habría que hacer algo de pedagogía y convencerles de que Ishinomori también vale la pena (que por algo fue uno de sus alumnos más aventajados).

En este blog hemos hablado muchas veces de Shotaro Ishinomori por ser básicamente el creador de la mayor parte de los superhéroes televisivos japoneses de los años 70, y más concretamente, por ser el padre de Kamen Rider. Pero le debemos al maestro un artículo hablando de su trayectoria, que nos ayude a empezar a hacer lo que antes decíamos, algo de pedagogía y proselitismo.

Nació en 1938 con el nombre de Shotaro Onodera en un pueblo de la prefectura de Miyagi llamado Tome, al lado de Ishinomaki. En 1950, con sólo 12 años, gano un premio de la edición para institutos del periódico Mainichi con una tira cómica, y a partir de entonces empezó a dibujar sin parar. Tres años después ya había creado un grupo de dibujantes de manga, que se dedicaban a mandar sus trabajos a la revista Shonen Manga. Poco después, recibiría un telegrama ofreciéndole, por un tiempo limitado, un puesto de ayudante con el mismísimo Osamu Tezuka, quien sin duda había sido uno de los autores que más le habían influido. Dejó la escuela y se fue a Tokyo para vivir en los míticos apartamentos de Tokiwa-so; al año siguiente debutaba en Manga Shonen con “2nd Class Angel”.

Lo que siguió fue una carrera meteórica que le llevó a crear una obra que consta de 500 volúmenes. Pero sus méritos van más allá de la pura cantidad de páginas que fue capaz de dibujar. Ishinomori fue un auténtico pionero en la creación de los superhéroes japoneses. Aunque ya existían personajes como Ogon Batto o Gekko Kamen, él fue el primero en crear un “supergrupo” con el manga “Cyborg 009“, cuyo anime tuvo mucho éxito en televisión. Pero fue con “Kamen Rider” cuando realmente empezó a crear escuela con sus “henshin heroes” (héroes que se transforman), el saltamontes enmascarado empezó una larguísima dinastía de superhéroes televisivos que incluye a personajes como Kikaider o Inazuman, e incluso al fabuloso Robot Detective Keiji.

Además, él también es el creador de la longeva franquícia televisiva de los “Super Sentai”, ya que el grupo original, los “Himitsu Sentai Go Rangers”, fueron obra suya.  Está claro pues que Shotaro Ishinomori tenía un don para la temática, y quizás fue por eso que también acabó dibujando el manga de “The Legend of Zelda: A link to the past”.

Mientras que sus aventuras televisivas son las que le conviertieron en un mangaka popular, eso no significa que no se lanzara a hacer otro tipo de obras. De hecho, si algo se puede decir de Ishinomori es que no se cortaba a la hora de experimentar con géneros de todo tipo. Una de sus obras más famosas es “Hotel”, donde narra las peripecias de los trabajadores de un hotel. También se ha atrevido, y de qué manera, con la historia. Por un lado tenemos biografías como las del mismo “Hokusai” o “Musashi” (que ya hemos mencionado), pero otro de sus hits es “Nihon no reshiki”, la historia de Japón en 47 volúmenes. También se atrevió con la economía en “Japan Inc.” (nombre de la traducción americana que se hizo del mismo en los ochenta), y hace un tiempo Marc Bernabé nos habló de un manga dedicado al tema de la infidelidad. Nosotros descubrimos que hizo una especie de Star Wars que acabó en película del mítico Kinji Fukasaku.

Aunque murió demasiado pronto, con sólo 60 años, los 500 vólumenes que conforman su legado son una garantía de variedad de títulos. Y por lo tanto, por mucho que su obra esté plagada de héroes japoneses imposibles de importar, estamos seguros de que habrá más de uno y de dos títulos que se podrían publicar perfectamente aquí, tal y como se ha hecho con “Musashi” y “Hokusai”. No os pediré un Kamen Rider, ni siquiera un Cyborg 009 que ya tiene nuevo anime, pero por favor… ¡queremos más Shotaro Ishinomori! ¡Queremos más del Rey del Manga! Y con todos los respetos a nuestros “Dios”, no todo el manga clásico es Tezuka.

Pero antes de terminar, dejad que insista en la obra que espero que lidere la oleada de títulos del maestro Ishinomori, “Hokusai” (¿habéis pillado el chiste?). El título en cuestión nos explica la vida del mítico pintor que dio nombre al tebeo japonés (con su obra “Hokusai Manga”), y el propio Ishinomori recrea varios de los cuadros y dibujos que hicieron famoso a este huraño artista que se cambiaba de nombre cada dos por tres. El manga sigue la vida del pintor en orden no cronológico, explicando distintas fases de su vida (al tiempo que evoluciona o involuciona el dibujo Ishinomori para recrearlo), pero demostrando siempre la pasión enfermiza que Hokusai sentía por las mujeres… esto, por la pintura y el dibujo.

A menudo oiréis que en los manga de Ishinomori la influencia de Tezuka es más que evidente, sobretodo en cuanto a su dibujo (para nada en el tratamiento de la violencia y la acción). Y si bien eso es cierto en sus primeras etapas, se puede decir que en “Hokusai” vemos a un mangaka con un estilo más personal y refinado. La expresividad de los personajes de esta obra es fabulosa, y aunque hayan pasado muchos años desde su publicación, su dibujo y su narrativa les dan mil patadas a muchos de los manga actuales, y no hablamos sólo de Shonen.

En definitiva, en “Hokusai” nos encontramos con la fantástica historia de un histórico artista contada por otro maravilloso artista, y de manera excepcional. Una conjunción de astros que bien vale esos 15€. Y si bien lo que pretendía con su manga era acercarnos más a Hokusai, se podría decir que para nosotros, es Hokusai quien nos acerca más a Ishinomori.

Si queréis saber más sobre Shotaro Ishinomori y sus obras, clicad aquí, donde veréis todos los posts relacionados con su obra, su museo, etc. Y pasaros también por el Mangaland de Marc para leer reseñas de algunas de sus obras (aunque no es muy benevolente con Kamen Rider, ¡hereje!).

PD: Antes de que alguien me corrija. No, no cuento esa barbaridad que hizo Meimu con el Kikaider de Ishinomori que publicó hace unos años Planeta como “obra de Shotaro Ishinomori publicada aquí”, porque era algo infumable y que poco tiene que ver con el original.