El Víbora y la Arqueología del Manga

Saludos cosmonautas,

podríamos decir que el post de hoy es una continuación, o quizás la segunda entrega de lo que podría ser una serie, del post que hicimos sobre nuestro sorprendente encuentro con un manga de 1958 en Barcelona.  Pero en esta ocasión, en lugar de hacer de arqueólogos del manga japonés, nos adentramos en un mundo más reducido, aunque quizás no tan documentado, y que son los inicios del manga en España.

Esta semana hemos pasado un par de días en Bilbao, y como no podía ser de otra manera, hemos aprovechado para visitar algunas de las tiendas de cómics de la ciudad. Hay una muy especial, una tienda llamada Librería Totem, que es un paraiso para cualquier amante del mundo de la “historieta”. En su escaparate, en lugar de encontrarnos las tipicas novedades mensuales, nos encontramos con un montón de cómics antiguos, novelas Pulp gastadas y tantos otros artículos retro.

Una vez entras dentro, no decepciona. Algo menos de la tercera parte de la tienda está dedicada a las novedades, justo en la entrada. Pero si entras un poco más te encuentras cajas y cajas, estanterías y estanterías a rebosar de ejemplares que pueden tener entre 10 y 50 años. Hay de todo, desde los clásicos de Marvel y DC, hasta los cómics de Roberto Alcázar y Pedrín, pasando también por una buena muestra de cómic underground, con revistas como El Víbora, Címoc,1984… Y al fondo de todo, un montón de libros polvorientos que harían las delícias de los amantes del Pulp y la serie B.

Parece extraño que en lugar así, donde el manga ocupa poquísimo espacio, seamos capaces de adentrarnos en la historia del cómic japonés en España. Pero es que el tema está en donde hay que buscar, y no fue precisamente en la sección de manga que encontramos el siguiente ejemplar.

Se trata del número 58 de la mítica revista El Víbora, uno de los abanderados del Estado en cómic underground o comix, o como quieran llamarlo. Y aunque no se sepa, parece ser que son los responsables de publicar a nuestro queridísimo Yoshihiro Tatsumi por primera vez. Y lo hicieron cuando apenas sabía nadie qué demonios significaba la palabra “manga”, en 1984 (EDIT: en realidad, ya se había publicado una historia suya en El Víbora en 1980).

En este caso concreto, se trataba de la primera entrega que se hacía de “Hiroshima”, una historia sobre la tragedia nuclear de manos de Tatsumi, donde nos cuenta la historia de un fotógrafo que vivió la tragedia a través sus ojos y los de su cámara.

Supimos de la existencia de esta publicación de Tatsumi en El Víbora repasando un folleto del Saló del Cómic de Barcelona de 1993, (que os mostramos aquí) donde se hablaba de los primeros pasos del manga en España. Así que íbamos a Totem Cómics con una idea clara de lo que buscábamos. Lo que no nos imaginábamos es que iba a ser tan fácil.

Mientras paseábamos por la tienda nos encontramos un caja llena de distintos cómics y revistas en bastante mal estado. Ahí asomaba un ejemplar de El Víbora. Nos fijamos un poco más, y detrás vimos los colores de la portada del número que buscábamos, y es que los teníamos grabados en la cabeza. Y sí, como dirigidos por una mano invisible, encontramos el número 58. El problema es que estaba bastante estropeado, y encima alguien había tenido la delicadeza de pintarle un bigote al protagonista de la portada… Pero queríamos comprarlo igualmente, claro. De repente pensamos, “si ha sido tan fácil encontrar esto aquí… ¿seguiremos teniendo suerte si buscamos un poco más? Seguro que no, pero oye, por probar…” Así que nos pusimos a revisar la caja de El Víbora… y sí señor, ahí estaba, el número 58, en muy buen estado. ¿Y lo mejor de todo? Solo nos costó 1,50 euros.

Está claro que este descubrimiento no es todo lo excepcional que puede ser el del manga de 1958. Seguro que encontrar este número de El Víbora no debe ser tan difícil. Pero no deja de ser sorprendente que, una vez más, la casualidad haya jugado cierto papel en esto. Y es que eso de encontrarse con una sola mirada lo que estás buscando (el número 58 de una publicación que ya tiene unos 300 números), es una feliz casualidad. ¡Y encima te lo encuentras dos veces!

Para los más chafarderos, deciros que no es solo esto lo que compré en Totem Comics, también me hice con una versión en cómic del clásico entre los clásicos de la literatura robótica, el “Yo, Robot” del grandísimo Isaac Asimov (tendríamos que hablar de él un día de estos).

PD1: Si queréis saber más sobre la arqueología del manga en España, podéis pasar por el blog de Marc Bernabé, concretamente este post, y los relacionados (¡leed también los comentarios!)

PD2: Por cierto, en Bilbao volví a tener un encuentro alienígena. Podéis verlo en mi Posterous.