El Gafotaku; ¿una nueva especie?

Saludos cosmonautas,

a veces hay especies que se levantan con ganas de contradecir las teorías de Darwin. Muy de vez en cuando aparecen especímenes, hasta el momento desconocidos, que por la lógica de la evolución deberían haber sucumbido a la ley del más fuerte. Pero sus instintos de supervivencia son tan grandes que siguen ahí, resistiendo contra viento y marea. Cosmonautas, hoy queremos hablaros del GAFOTAKU.

Seguramente seremos los primeros en hacer una definición estricta de esta especie, y por lo tanto, nuestra percepción manda. Pero estamos seguros de que el concepto puede enriquecerse y delimitarse un poco mejor. Así que esperamos vuestras opiniones. Pero antes que nada, empecemos con la deconstrucción del término:

GAF + OTAKU = Gafaspasta + Otaku 

Seguramente todos estáis familiarizados con ambos conceptos, así que no hace falta extenderse en cuanto a su significado. ¿Pero cuál es el resultado de juntar las dos cosas?

El Gafotaku es aquel lector de manga que no se cierra a ningún tipo de género, estilo o época en cuanto a sus preferencias de lectura. Es un lector de manga todoterreno, que tanto puede disfrutar de un título de la Shonen Jump, como de la última obra de Jiro Taniguchi. También es capaz de sorprenderse con el dibujo y el estilo narrativo de “Bakuman”, y admirar y rendirse ante el talento de Tezuka en “Next World”.

Por todo esto, el gafotaku es un paria, un descastado. No es lo suficiente Narutard como para considerarse el típico otaku adolescente, pero tampoco es un esnob que sólo se acerca al manga si es en una edición de Astiberri o Ponent Món. Intenta abarcarlo todo. Pero precisamente por esto, es un lector sufrido. No tendrá casi nunca problemas para hacerse con obras de estilo Shonen, porque esto es lo que acostumbra a vender más en nuestro país, y seguramente puede quedarse bastante satisfecho si sólo le interesa Taniguchi o algún otro manga ocasional de Mizuki. Pero hay una zona gris en medio de todo esto que es la esencia del gafotaku. Es ahí donde surge su personalidad, su distintivo. Es aquel gusto por el manga antiguo, clásico, que ni los otakus ni los gafaspasta leerán jamás. Es también aquel gusto por obras que se pueden apartar más del típico manga shonen, pero que quizás no es tan “pretencioso” para que entre en el campo gafaspasta. En definitiva, es el amor por el manga sea cual sea su condición, y más basado en un criterio forjado después de años de lectura, que en la última moda (venga del lado que venga). Esto suele implicar que el gafotaku normalmente tiene ya cierta “edad” o “veteranía”, pero eso no significa que no existan lectores más jóvenes que se puedan considerar como tal.

Definitivamente, es un colectivo maltratado. Es un nicho de mercado que quizás no sea lo suficientemente potente como para que las editoriales se arriesguen a editar ciertos títulos. Algún gafotaku desesperado se lanzará a la titánica tarea de aprender japonés para poder leer todo lo que le plazca. Algunos han tenido éxito, pero otros se han vuelto locos. Es por esto que, a menudo, el gafotaku se ve empujado a tirar de scanlations. Pero no es en absoluto su panacea, ya que tampoco abundan los fansubs con un perfil gafotaku (ni siquiera en inglés). Y a pesar de todo, ahí está. Existe, vive y respira, alimentándose de despojos. Y lo que le ayuda a sobrevivir es una esperanza de que algún día todo esto cambie. Aunque querido gafotaku, lo tienes crudo.

El origen del término:

Para entender el término es importante situar el contexto en el que se forjó semejante palabro, que en el fondo no hizo más que describir un pequeño colectivo de lectores manga. Todo surge de una conversación entre Raúl Izquierdo y Marc Bernabé en Twitter, en la que se hablaba de algunos de los nuevos manga que lanzarán Editores de Tebeos (la antigua Glénat España). Raúl era partidario de que estos títulos iban a estrellarse, pero Marc defendía que el colectivo gafaspasta, así como algunos otakus, sí que podrían apoyarlos. Nosotros, que nos veíamos como potenciales compradores, no nos sentíamos identificados ni con un colectivo ni con el otro, y lo hicimos notar: ¡no somos ni otakus ni gafaspasta! A lo que Marc sugirió que quizás era más apropiado hablar de “otapastas” o “gafatakus”. Gafataku nos gustaba, pero ahí entró Chusetto para darle el toque final: GAFOTAKU. Y se hizo la luz. O mejor dicho, alguien echó algo de luz sobre el pobre y desnutrido gafotaku.

El Profesor Hurías aprueba este post.