EDT y Shueisha, lo que me jode como lector

Saludos, cosmonautas.

ha sido trending topic en Twitter en un par de ocasiones, todas las webs de manga como locas publicando los movimientos de títulos, como si fuesen intercambios de cromos, y un puñado de lerdotakus que sólo se preocupan por la estética de su estantería. Esto y mucho más es lo que ha dado de si la bomba de hidrógeno que soltó Joan Navarro, director de Editores De Tebeos (antigua Glénat) el pasado martes: Shueisha, una de las mayores editoriales japonesas, deja a EDT sin las licencias de su catálogo que incluye pesos pesados como Naruto, Bleach, Ruroni Kenshin y otros shonen de éxito, que tanto han ayudado a EDT a erigirse como una de las editoriales punteras en manga printed in Catalonia.

El pánico se apoderó de muchos lectores, ya que a pesar de saberse que varios títulos seguirán publicándose en otras editoriales, temían por cuestiones de formatos, números, y como decíamos  antes, memeces estéticas. Otros, algo más cínicos, se alegraban de no estar siguiendo ninguna de las colecciones de EDT, sin darse cuenta que ahí no termina el problema.

No voy a dármelas de experto en cuestiones editoriales, ni tampoco en el mercado del manga español. Pero como lector hay cosas que me preocupan, y no son ni las estanterías, ni quién va editar qué, ni cómo lo va a hacer, y mucho menos me alegro por el mero hecho de “no comprar Naruto”. Lo que me preocupa es que la editorial con la que más comulgaba a nivel de publicaciones (los títulos de Glénat y EDT son, con diferencia, los que realmente llenan mis estanterías), acaba de perder una fuente de ingresos importante, por no decir vital. ¿Y esto qué podría significar? Pues precisamente que la editorial pierda la capacidad de hacer ciertos “experimentos” a la hora de publicar títulos.

No son pocos los que aseguran que precisamente han sido estos “experimentos” los que han llevado a EDT a perder dinero, y que ese es el principal motivo por el cual Shueisha les da la patada. Y seguramente sea cierto que publicar determinadas obras, o atreverse a editar manga en catalán, a nivel de negocio, no sea lo más rentable. Pero cosmonautas, como lector, eso me la repanpinfla. No soy yo quien tiene que hacer números. Yo sólo compro y leo, y desde esa perspectiva tengo que aplaudir lo que ha hecho durante todos estos años Glénat/EDT por la cultura manga de este país. Aplaudo su voluntad de querer traernos clásicos como los primeros manga de Tezuka, incluyendo Astro Boy y Black Jack, también el Hitler de Shigeru Mizuki, Golgo 13, Capitán Harlock, Capitán Tsubasa, o los samurais de Hiroshi Hirata. Aplaudo su interés por publicar autores difíciles como Shintaro Kago, Hisashi Sakaguchi, Suehiro Maruo o Taiyou Matsumoto, títulos particulares como “Sex” o “El Dulce Hogar de Chi”, apostar por el sexo con “Peach!” o “Sex Report” e incluso el manga bélico, y ojo, los únicos que han intentado publicar manga en catalán (por muy mal que haya salido). ¿Hay alguna otra editorial que haya combinado el manga más comercial con el manga más minoritario de la forma que lo ha hecho EDT? Corregidme si me equivoco, pero creo que no. Por eso aplaudo la valentía de la editorial, aplaudo esa convicción de querer ofrecer algo más al lector, y no sólo fijarse en si un título es un “shonen que lo peta” o no.

Editores de Tebeos no termina con Shueisha, como parece que algunos vaticinan, tienen más catálogo y no sólo viven del manga. Pero está claro que no será fácil lo que viene a continuación. Así pues, desde la Arcadia queremos transmitir nuestra admiración y todo nuestro apoyo a EDT, por la labor que ha hecho todos estos años por el manga y el cómic en general, y que esperamos siga haciendo. (Y para saber con qué se queda y qué no se queda EDT, ahí va ese detallado post de Ramen Para Dos.)