Ediciones Vértice: masacre superheroil

Saludos cosmonautas,

siguiendo con la línea que iniciamos con un post sobre portadas de Forum, hoy volvemos atrás en el tiempo, incluso antes de que el que escribe hubiese nacido, para hablaros de uno de esos tesoros tebeísticos que guardamos desde hace muchos años. Se trata de varios volúmenes de Marvel que editaba la mítica Ediciones Vértice, que encontramos hace ya varios lustros entre las pertenencias de nuestros tíos. Para los de nuestra generación, la editorial más importante en cuestión de superhéroes siempre fue Cómics Forum, pero para los que nos sacan ya algunos años, fueron las ediciones en blanco y negro de Vértice las que les introdujeron en el maravilloso mundo del superhéroe americano, y en menor medida las de Bruguera.

Seguramente muchos de vosotros no hayáis tocado nunca un cómic de Marvel que no sea de papel satinado, así que las ediciones de Vértice pueden ser algo un tanto exótico. Si bien las últimas ediciones eran de un tamaño parecido al americano y en color, al principio de todo, en el desembarco de este género en 1969, los cómics de Vértice se vendían en unos tomos en blanco y negro muy característicos (¡antes del manga ya existían los “tomos”!). Entre las decenas de títulos publicados se encontraban personajes como Spiderman, Capitán América, Estela Plateada, Namor, La Masa, El Hombre de Hierro (Iron Man, claro), Patrulla X, Los Cuatro Fantásticos, Doctor Extraño, Los Vengadores… en definitiva, los personajes principales de la Casa de las Ideas, y algunos más. Actualmente, si os pasáis por algún salón del cómic, encontraréis varias tiendas que tienen cajones y cajones con estos tomos, aunque abundan mucho más los de los volúmenes 2 y 3 (cuando ya eran en otro tamaño o a color).

Pero si alguno de vosotros se decide un día de estos a comprar uno de estos tomos que se prepare para una desagradable sorpresa. Y es que los primeros cómics Marvel que llegaron a nuestro país fueren severamente mutilados, masacrados y modificados por Ediciones Vértice. Hoy queremos mostraros algunas de estas salvajadas, que van más allá de unas simples modificaciones de formato, ya que incluso se atrevían a cambiar los diálogos.

El primer crimen contra los cómics que salta a la vista es el cambio de formato. Los editores decidieron que, en lugar de adaptar su formato al producto original, harían todo lo contrario, iban a adaptar los cómics a sus bonitos tomos. Seguramente también pensaron que meter toda una página de un cómic americano en sus pequeñas páginas sería perjudicial para la vista, de forma que se recortaron las distintas viñetas, se agrandaron de tamaño y se convirtieron en una página entera o en media página. Como por entonces los dibujantes aún respetaban mucho los márgenes de las viñetas se podía hacer algo así, hoy sería imposible. Pero lógicamente esto no siempre se podía hacer sin modificar de algún modo las viñetas, con lo cual a veces desaparecían fondos, o de repente una viñeta mostraba unos curiosos y enormes espacios en blanco.

Para ejemplo del corta y pega de viñetas, aquí tenéis las primeras páginas de “La Guerra Kree-Skrull” de Los Vengadores que hace poco publicaba Panini Comics en su formato original, y podéis comparar con las páginas de la edición de Vértice (Los Vengadores nº 41):

Primera página y secuencia de la edición de Panini Comics

En la edición de Vértice, las primeras cinco viñetas, que eran pequeñas, pasan a ser una página.

Y lo que antes era media página, ahora es una página entera. 

Pero no eran sólo las viñetas las que sufrían esos cambios. Los más avispados os habréis fijado que en la última imagen no aparece el título del cómic, y además también han desaparecido los autores del mismo. Si bien en la primera página de Vértice constan traductor, rotulador y el mítico dibujante de portadas López Espí, los autores originales del cómic fueron sistemáticamente eliminados en las ediciones de Vértice. No acabamos de comprender por qué motivos se decidían a borrar esos datos, ¿que pensarían sus autores originales de algo así?

Podemos suponer que en esa época, en la que los cómics eran algo exclusivamente para niños (para mucha gente siguen siéndolo), el respeto por la obra original y sus mismos autores eran valores que no estaban muy en boga, ¿acaso les importaría eso a los niños? Seguramente no demasiado, pero eso no significa que no tuviesen el derecho de saber quien dibujaba esos cómics, o leerlos tal y como se habían creado originalmente.

La cosa no quedaba ahí, en el corta y pega de viñetas. Como decíamos, a veces había que hacer algo más que un puzzle para que estas encajaran con el formato Vértice, y como veremos a continuación, alguien tenía que dedicarse a arreglar algunas viñetas, hacerlas más grandes y añadir algunos detalles para que no se notara en exceso. El primer ejemplo ya lo tenéis más arriba, en el que alguien tuvo que alargar los edificios, completar la palmera y añadir una nube. Pero vamos a ver algún ejemplo más:

Fijaos en la última viñeta, la que cierra esta página de “La Guerra Kree-Skrull”.

Y lo que era una pequeña viñeta horizontal, ahora se ha convertido en toda una página. Y para poder mantener las mismas proporciones alguien tuvo que añadir más partes de la roca, así como más líneas cinéticas. ¿Será por esto que al final no se citaban a los autores?

Se podría pensar que esto no eran más que unas ligeras modificaciones que apenas alteraban la obra original, unos simples arreglos poco perceptibles que no empañaban la lectura en si. Pero en Vértice no tenían bastante, y llegaban incluso a añadir viñetas de la nada, e incluso a cambiar los textos. Aquí tenemos un par de ejemplos de Estela Plateada (que encontramos en esta web sobre Vértice):

En esta viñeta final vemos como originalmente Estela Plateada se caga en todo lo que se menea y jura que a partir de ahora será un ser mortífero. Pero en la versión de Vértice nos suelta un rollo en el que dice que lo que quiere hacer es volver a su “planeta patrio”, volver al amor, todo gracias a la intervención de Rayo Negro. Es decir, lo que era un final dramático y que prometía grandes dosis de violencia, acaba convirtiéndose en una retirada hacia la paz del hogar en busca del amor. Si bien la original era un buen final, a la viñeta de Vértice le faltaba algo, y así añadieron lo siguiente:

Lo que aquí vemos es una portada convertida en viñeta (que no existía en el cómic original), por supuesto con un texto nuevo que acaba de redondear el final que habían creado. Esta perversión tiene su explicación, aunque no sirve para justificar semejante descalabro. El número de Estela Plateada en cuestión suponía la última entrega del personaje para la editorial, así que es lógico pensar que quisieron darle un bonito final feliz para poder cerrar la serie sin dejar a los lectores con las ganas de saber lo que iba a pasar después. Los lectores de manga últimamente se están acostumbrando bastante a quedarse a medias con una serie, pero creo que está fuera de toda discusión que siempre se preferirá quedarse a medias que manipular la obra original, ¿no?

Ya hemos visto que había ciertas “excusas” que justificaban estos ataques terroristas comiqueros, y años después, cuando Bruguera tomó el relevo de Vértice, parecía haber llegado el momento de corregir el horror. Con su también mítica colección Pocket de Ases, a primera vista parecía que Bruguera había hecho las cosas bien. Pero aunque había un mayor respeto por el original, en realidad seguían pecando de esa esclavitud relativa al formato.

Aquí arriba uno de los pocos Pocket de Ases que tenemos en los archivos de la Arcadia. En este caso se incluían 7 aventuras de Los 4 Fantásticos. Al parece, uno de los problemas principales es que no había continuidad alguna, se iban publicando episodios de forma aleatoria, de personajes dispares (de Marvel u otras editoriales)… en definitiva, una fórmula que podía funcionar para los más pequeños, pero no si ya eras un lector algo más crecidito que querías ver terminar las historias.

Si bien el título es obvio que se modificó para la traducción, no ha habido problema para añadir de nuevo a los creadores, en este caso tres grandes de la Casa de las Ideas (Conway, Buscema y Sinnot). Al menos en esto mejoraron la propuesta de Vértice.

Pero una vez más, el formato mandaba, al hacer los tomos tan pequeños (incluso más que los de Vértice), había ahorrar en texto, con lo cual los diálogos eran bastante telegráficos. Y aunque no lo podemos confirmar por no tener el cómic original, tenemos entendido que también se eliminaban páginas o se modificaban los colores para adaptar el cómic a su formato (aunque seguramente la masacre era menor que en Vértice).

En definitiva, los primeros años de Marvel en nuestro país fueron un desastre editorial, aunque eso no quita ahora todo el cariño que muchos tienen a estas primeras ediciones del desembarco Marvel en nuestras costas. Afortunadamente, luego llegó Forum, y por fin los Marvel Zombies empezaron a disfrutar como bien se merecían estos grandes títulos.