Arqueología del boom Dragon Ball: Robocop y Cels Piñol

Saludos cosmonautas,

algunos recordaréis que con anterioridad hemos hecho varios ejercicios de memoria histórica comiqueril, una serie de posts complementada con scans de revistas y fanzines que en su momento nos hablaron del boom de Dragon Ball o el advenimiento del manga en general. Para los que no lo habéis leído, podéis empezar por aquí. Para los demás, el capítulo de hoy se puede considerar un “extra” a lo ya presentado anteriormente, y que curiosamente une esos posts con una de nuestras entrevistas pirata.

La última joya bibliográfica encontrada (en Ateneo Cómics, Alicante) es un número del cómic de Robocop publicado por Forum a principios de los noventa. Y aunque parezca que esto no pueda tener nada que ver con el manga, lo tiene, y mucho. Cómic aparte, una de las cosas que más nos interesa es un artículo que firma, nada más y nada menos, un Cels Piñol que empezaba a hacer sus pinitos como trabajador de Forum, encargándose del correo de los lectores de dicho cómic, y firmando un artículo que hablaba precisamente del boom Dragon Ball.

En el correo de los lectores (Marvelmanía, con esa mítica cabecera), Cels empezaba así: “Venga, venga; apartad ya vuestros ojitos de las fotocopias de Son Goku que os han pasado en el cole. Traficando, ¿eh? Como cierto agente cybernético se entere de que formáis parte de una red ilegal de contrabandistas de dibujos de Dragon Ball, os pueden caer más años a la sombra que a Papillon. (Morid de envidia: me han pasado un calendario de 1992con dibujos a todo color que hacen babear a todo el que los ve. je, he. Es tan chulo que lo he colgado en un sitio de honor: al lado de las fotografías de Sigourney Weaver…)

Sólo Cels sería capaz de hablar de Dragon Ball, Robocop y Sigourney Weaver en un sólo párrafo.  Y terminaba el correo diciendo: “Eso fue todo. Me voy a rapiñar episodios de Dragon Ball Z que mi primo ha grabado de la televisión francesa.” Sí, por entonces no había ni YouTube, ni Megaupload, ni siquiera el eMule; pero el fan era más o menos igual que ahora en muchas cosas, sólo que lo tenía algo más difícil.

Haced click en la imagen para verla más grande.

Como sabe casi todo el mundo, el boom de Dragon Ball empezaba en Catalunya (aunque ya se había visto algo antes en Galícia), con la emisión y reposición de la serie en TV3 en el año 1990. Se podría decir que a los pocos meses ya se había desatado la fiebre de las fotocopias, algo que ya os contó el Profesor Hurías en su momento. Y el artículo, publicado en 1992, nos demuestra que por aquel entonces aún no existían “productos oficiales”, y ni siquiera se había publicado aún el manga. Así pues, fueron tres años durante los cuales el fanático de Dragon Ball tuvo que buscarse la vida de mil maneras para conseguir “lo que fuera” relacionado con Dragon Ball. Y Cels nos cuenta en este artículo publicado en el número 21 de Robocop, que la fiebre, en 1991, era apabullante:

 Y en la segunda página, de regalo, un artículo denunciando la piratería de la que hablábamos. No tiene desperdicio. Y es que 20 años después, a pesar de los cambios, hay cosas que siguen igual (Ah, y la viñeta tiene guasa).

Una de las cosas que más creo interesantes de estos artículos es que, con bastante seguridad, esta fue la primera vez que en Planeta de Agostini Comics se hablaba de Dragon Ball, y se dirigía a un público que quizás, aunque conocía el anime, no se había acercado tanto al tema como hizo Cels aquí. Pero esa no fue la única contribución del dibujante de narizones al fenómeno Dragon Ball. Y es que él mismo nos ha comentado que fue parte responsable de que Planeta se enterase de la existencia de la Dragonballmanía, de que supiesen que existían unos dibujos animados que lo estaban petando, y que estos estaban basados en un cómic (¡clinc! ¡clinc!).

Como muchos, Cels Piñol se nutría de la revista francesa Dorothée para conseguir material de Dragon Ball (algo que ya os contamos aquí), y fue a través de su mediación con esta publicación que Planeta finalmente contactó con Shueisha. En marzo de 1992 sellaban el acuerdo, y dos meses después aparecería en el Saló del Còmic de Barcelona la ya mítica serie blanca (de la que nos habló extensamente Marc Bernabé en Mangaland). Seguro que hay muchas más cosas interesantes a contar a nivel editorial, nosotros seguiremos indagando.

¡Os recomendamos que ahora hagáis clic a los distintos links que han aparecido en el post, si no los habéis leído antes!