Battle Royale [Sólo puede quedar uno, las distopías juveniles]

Saludos cosmonautas,

seguimos con nuestra trilogía de distopías juveniles a muerte, donde el “sólo puede quedar uno” es la ley. Ayer empezamos con Stephen King y su novela “La larga marcha”, hoy es el turno de una película de culto japonesa.

BATTLE ROYALE de Kinji Fukasaku

Basada en una novela de Koushun Takami, su adaptación cinematográfica hizo grandes cosas por el cine asiático a principios del siglo XX. Para muchos fue la primera toma de contacto con un cine diferente al que estamos acostumbrados, y acabó abriendo de par en par las puertas del cine asiático para su desembarco en Europa y Estados Unidos. La novela “Battle Royale” se publicó en Japón en 1999, y fue todo un éxito en parte gracias a la polémica de su contenido. Un año después, aparecía la película de Kinji Fukasaku, director veterano y reputadísimo, sobretodo por algunas de sus películas de yakuzas (como la saga “The Yakuza Papers”).

En este caso, el mundo distópico es un Japón no muy alejado en el tiempo en el que la delincuencia y la inseguridad van de la par de un régimen autoritario y algo sanguinario. Los adultos sienten cierto pavor respecto a los jóvenes, cada vez más violentos e irrespetuosos respecto a sus mayores (algo mucho más preocupante en Japón que aquí, seguramente). Así pues, el gobierno se saca de la manga una “ley de reforma educativa” que sirve de correctivo y advertencia para los adolescentes. La ley se llama “Battle Royale”, y se trata de una competición con una premisa que ya conocemos: sólo puede quedar uno. La sanguinaria competición empieza con un secuestro, el del autobús escolar, y con el posterior traslado de toda una clase de instituto a una isla deshabitada. Una vez allí, se reparten de forma aleatoria todo tipo de armas, desde una ballesta hasta la tapa de un cubo de basura, y da comienzo la batalla.

Así acaba la ganadora de la edición anterior de Battle Royale… un poco pallá. 

Empezará entonces un combate entre estos adolescentes que al principio no terminan de creerse la situación. Algunos tomarán la vía directa e intentarán salvar el pellejo acabando con la vida de sus, hasta hace poco, amigos o compañeros de clase. Pero muchos otros intentarán buscar otras vías, ya sea el suicidio o simplemente esperar la muerte. Por si la situación en si no es suficiente, todos los participantes llevan un collar que les hará estallar la cabeza si se alejan de los límites de la isla o intentan quitárselo (parecido a lo que vimos en “Perseguido” de Schwarzengger). Pero esto aún se complicará más. Cuantos menos contendientes queden, más se reducirán esos límites. Si alguien se encuentra en una de las “zonas prohibidas”, el collar hará de les suyas. A todo estoy hay que sumarle las lógicas alianzas entre amigos y enamorados, las traiciones que se suceden, así como las pequeñas historias personales de cada personaje que, en buena parte, se acaban resolviendo “en el campo de batalla”. Así como un Takeshi Kitano que da mucha grima en su papel de profesor vengativo.

El mapa de la isla de Battle Royale dividido en zonas. Cada vez se elimina algunas zonas para acercar los participantes.

El protagonista principal de la historia es Nanahara Suya, el típico chico guapo pero sin ningún atisbo de héroe de acción, que es interpretado por Tatsuya Fujiwara (quizás le conoceréis por ser Yagami Light en las películas de Death Note). Este chico, incapaz de asimilar la situación al principio, procurará dialogar con sus compañeros o esconderse para tratar de evitar lo inevitable: la masacre adolescente. A él se le unirá una chica, Noriko, que al parecer tiene una relación especial con el Profesor Kitano (sí, se llama igual). Pero hay dos personajes más que complicarán un poco la cuestión. Dos estudiantes, mayores que el resto, que se han apuntado voluntariamente a la competición. Lógicamente, uno de ellos es un auténtico pirado ávido de sangre que pondrá las cosas difíciles a los demás pipiolos. Respecto al otro, sus motivaciones no son tan claras.

La pareja protagonista. ¿Para cuándo un Pekín Express edición “Battle Royale”?

La película fue prohibida en Alemania y Singapur, e incluso en Japón se hizo algo de presión para que no se estrenara (a sabiendas de su contenido, siendo la novela muy popular). Esto podría hacernos pensar que estamos ante una película gore o muy cruel, pero no hay que exagerar. Es cierto que veremos muertes algo sanguinarias, pero muchas de ellas vienen de situaciones desafortunadas, o en defensa propia, y por lo tanto no siempre existe ese elemento de cruel recreación en las muertes. Visto así, seguramente lo que más escandalizó fue la premisa en si, es decir, que veamos a menores edad intentando matándose los unos a los otros. Y para qué engañarnos, este es uno de los reclamos principales, y para muchos lo único necesario para disfrutar de la película. Pero como todo relato distópico, siempre hay algo más detrás, alguna reflexión o crítica, y Battle Royale también se puede leer a otros niveles, más allá del puro entretenimiento (pero tampoco esperéis una disertación filosófica…).

Portada del libro, que por ahora se puede encontrar por aquí en inglés.

Lo más obvio y lo que más habitualmente han señalado los críticos occidentales es la reflexión respecto a la violencia. El preguntarse por qué nos fascina, por qué nos gusta contemplarla e incluso podemos llegar a gozar de ella (algo que hemos visto en el público de “La larga marcha” o el que veremos en “Los juegos del hambre”). Una violencia de la cual la juventud a menudo disfruta con videojuegos u otras plataformas. ¿Pero qué pasa cuando les enfrentamos a una violencia real? Es posible que exista algo de esto en la película y la novela, pero esta interpretación quizás responda más a las ganas de encontrarle un mensaje al planteamiento violento del film (y de paso acusarlo de poca originalidad), así como e un intento por establecer paralelismos con otras obras occidentales.

Nosotros creemos que la premisa de “Battle Royale” es mucho más japonesa y mucho más directa. Para empezar tenemos el más que obvio conflicto generacional que se plantea en Japón, ese  ”generationl gap” que en el 2000 se intuía y ahora es más que evidente: el mundo de los adultos es tan diferente al de los jóvenes, que sus realidades chocan y no se comprenden los unos a los otros. Esto explica el contexto de la distopía, y por qué se ha llegado al extremo. Pero fijémonos también en la salvaje competitividad que realmente existe entre los estudiantes japoneses. Estudian horas y horas para sacar las mejores notas, hay un gran afán por ser el primero de la clase y poder entrar en las mejores universidades. Este determinismo aún vigente hace pensar que si no sigues el ritmo seguramente serás un fracasado el resto de tu vida. Si a esto le sumamos el habitual “bullying” que hemos visto reflejado en tantas otras obras, la inspiración o la intención del autor puede puede que sea otra: “ser un adolescente en el instituto no es tarea fácil en Japón, y puede acabar contigo”. Battle Royale es llevar al extremo la situación, y saca a relucir la auténtica humanidad de los personajes, con lo cual, al final el mensaje puede ser más positivo de lo que parecía a priori. De todos modos, si lo único que interesa es ver a chavales y chavales matándose los unos a los otros, te encantará.

¿Colegialas macizas liándose a tiros? ¿Dónde hay que firmar?

Si ya conocéis la película, sabed que existe una segunda parte que dirigió el hijo de Fukasaku, ya que este falleció cuando se empezaba a rodar. Sabed también que es una secuela bastante deficiente, más en la línea de una exploitation movie que otra cosa. Aquí todo es mucho más gratuito. Por otro lado, el mismo autor de la novela original trabajó en un manga que aquí ha publicado IVREA. Según Koushun Takami, en el manga desarrolló mucho más los personajes que en la novela, con lo cual puede ser un añadido interesante.

Portada del manga de IVREA, se han publicado sus 15 tomos. 

Haz clic en los links para leer los otros posts sobre distopías juveniles en las que sólo puede quedar uno:

“La larga marcha” de Stephen King

“Los juegos del hambre” de Suzanne Collins