Clásicos Ochenteros: Exploradores (1985) y El Vuelo del Navegante (1986)

Saludos cosmonautas,

para hoy hemos programada en el cine-fórum de la Arcadia una sesión doble de cine de aventuras-ciencia-ficción-infantil ochentero, y es que esta misma semana hemos podido recuperar dos películas que teníamos incrustadas completamente en nuestras retinas, pero que hacía muchos años que no veíamos.  Se trata de dos películas con bastantes similitudes y que además se estrenaron con un sólo año de diferencia: “Exploradores” (Explorers, 1985) y “El vuelo del navegante” (Flight of the navigator 1986).

Cabe advertir al incauto lector que para nosotros son películas que vimos de pequeños y por lo tanto nuestros comentarios son, no sólo subjetivos, sino que además están cargados del dulce sabor de la nostalgia, y también de ese encumbramiento del estilo ochentero que tan de moda está (o ha estado – ¡que ya están aquí los 90 de nuevo!). Además, “Exploradores” es una de nuestras pelis favoritas de la infancia (junto a joyas como “Gremlins” o “Los Goonies”, que se recuerdan mucho más que esta), y “El vuelo del navegante”, aunque no estaría en nuestro Top Ten, estaría muy cerca y también le guardamos un cariño especial.

http://www.youtube.com/watch?v=EygPaPLWj8k

En “Exploradores” encontramos a Ben (Ethan Hawke en su debut) obsesionado con las películas de ciencia ficción, o más concretamente, todas aquellas películas en las que aparecen extraterrestres. Una noche Ben tiene un extraño sueño sobre unos circuitos. Al día siguiente se lo enseña a su amigo y proyecto de científico Wolfgang (el también debutante River Phoenix), quien empieza a utilizar esa información con resultados sorprendentes. Con la ayuda de Darren, el chico con problemas del instituto, acaban construyendo una modesta y más que casera nave espacial que les sirve para aterrorizar y revolucionar el pueblo. Pero parece que alguien les está llamando, alguien de más arriba.

“Exploradores” fue dirigida por Joe Dante, seguramente en el momento más dulce de su carrera, ya que el año anterior acababa de estrenar el ahora clásico navideño “Gremlins”. Para nosotros estamos ante todo un homenaje a las películas “de marcianos” de serie B de los años 50 y 60, algo más que obvio viendo la cantidad de referencias e imágenes que aparecen a lo largo de la película, pero también por el espíritu serie B de la segunda mitad. Precisamente este tramo final es el que acostumbra a decepcionar a la mayoría, pero a nosotros nos divierte mucho, y creemos que tiene su razón de ser (de hecho, incluso hay cierta dosis de crítica a la cultura televisiva – que no a la cinematográfica). Pero más allá de esto, “Exploradores” es también un homenaje a las ilusiones que muchos hemos tenido de niños, las de viajar con nuestra nave por el espacio y toparnos con vida inteligente. De hecho, está todo planteado realmente como un juego de niños, la única diferencia es que a estos tres chicos consiguieron levantar la nave, mientras los demás tuvimos que contentarnos con imaginarlo.

La película reúne muchos de los tópicos de las películas infantiles de los años ochenta: tenemos al protagonista mono y algo blandengue que es un soñador y está enamorado de la chica, al chico de familia esperpéntica y que es todo un cerebrito, y finalmente, al chico sin madre y con problemas en casa, que es el tipo duro, pero a la vez el más comedido. Aparte, tenemos también a la mencionada “chica”, al gamberro… Vamos, que casi se podría haber titulado la película como “Los Goonies en el espacio”. Pero como decíamos, parece que nunca tuvo demasiado éxito (a los de la Paramount no les gustó y no le hicieron mucho caso), y ahora se cuenta entre esas películas de culto para nostálgicos. Creemos que no ha envejecido del todo mal, e incluso sus mensajes pueden ser más vigentes hoy en día que entonces. Quizás el problema sea ese final tan abrupto y tontorrón, pero que parece tener su explicación, y es que el estudio decidió sacar la película sin que el director hubiese tenido la oportunidad de acabarla. En cualquier caso, esa parte final no empaña el resto, ni siquiera esa segunda parte que tampoco gusta a muchos. En definitiva, el viaje vale la pena.

Con Cels Piñol hablamos de las referencias, y de lo que costaba encontrar algunas antes de que los primeros “fans” empezaran a llenar sus películas con sus referentes. Pero lo cierto es que en “Exploradores” hay un montón de referencias, aunque la mayoría de  ellas son pequeños guiños muy difíciles de pillar (hay uno bastante bueno a “Gremlins” precisamente), por eso os dejamos un link a la IMDb con un buen listado.

http://www.youtube.com/watch?v=JAz7Tg4fAmQ

El vuelo del navegante” nos cuenta la historia de David, un chico que, después de sufrir un pequeño golpe en la cabeza andando de noche por el bosque, vuelve a casa y se da cuenta que han pasado ocho años desde que se marchó. Después de encontrar finalmente a su familia, se verá sometido a un montón de pruebas para descubrir donde ha estado durante esos ocho años, sin que haya crecido ni recuerde nada de lo sucedido. Al mismo tiempo, la NASA ha encontrado una extraña nave que, lógicamente, guarda relación con el extraño suceso de David.

 

Esta película no tiene a esas precoces actores en su plantel (aparte de una joven Sarah Jessica Parker en un pequeño papel), ni la banda sonora de Jerry Goldsmith, pero no por ello deja de ser una de esas películas, familiares, con diversión garantizada. Al parecer, esta película la empezó a rodar una productora independiente, pero al quebrar la compañía, Disney compró los derechos y puso la financiación necesaria para terminarla. Y no sabríamos decir si es casualidad o no, pero la película parece estar rodada en dos mitades. En la primera, el estilo es mucho menos fantasioso, incluso podríamos decir que parece una película más adulta. Se nos plantea una situación angustiosa, el chico no encuentra a su familia, y cuando lo hace, su hermano menor ahora tiene 8 años más que él y sus padres han envejecido. Pero todo parece cambiar de forma bastante radical cuando finalmente David entra en la nave y conoce a “Max”, que no sabríamos decir si es la nave en si misma o un ser de otro planeta. A partir de ahí el tono empieza a ser cada vez más dicharachero, más familiar, y más centrado en el humor que otra cosa, a pesar de que el final sea muy del estilo “E.T.”, pero sin nada de drama.

Ojo, no es que no nos guste esa segunda parte, al contrario, de hecho es lo que más recordábamos y contiene todos esos elementos que hacen que le cojas cariño a una película: el carácter robótico de Max (¡cumplimiento!) y su conversión a chulo de barrio, los seres extraterrestres que David encuentra en la nave, o simplemente el diseño de la nave, bastante original por entonces. ¿Quién no querría ser el “navegante” con esa nave? Por cierto, hemos leído por ahí que esta película fue la primera en hacer uso del “morphing” , técnica que tan famosa se hizo con “Terminator 2”, y que es una de las claves del gran atractivo de la nave y sus espectaculares transformaciones (recordad que estábamos en los ochenta cuando lo veáis ahora).

Por cierto, no sabemos qué dicen en la versión original, pero hay una pequeña referencia #TLQM en la película, cuando “Max” le dice a David “aquí Comando G, no creo que aguante mucho más”. Aparte de esto, hay una fugaz visita a Tokyo… aunque es un croma la mar de cutre con japoneses fotógrafos incluidos.

Sarah Jessica Parker, antes de convertirse en una pija neoyorkina, iba a conciertos de Twisted Sister.

Como habréis comprobado, las dos películas tienen mucho en común, incluso su estructura en dos partes parece calcada. Ambas inciden en uno de los típicos sueños de cualquier niño, el de pilotar una nave espacial (las dos naves son muy diferentes, pero igual de guapa aunque sea por distintos motivos). Las dos películas nos proponen “encuentros en la tercera fase” de un modo muy jovial, desde un punto de vista muy infantil y entrañable.  En definitiva, se trata de soñar despierto, y esto es algo que las dos películas consiguieron con nosotros, que durante años fuimos unos obsesionados con la vida extraterrestre y los viajes espaciales (aún nos queda algo de ello, ¿verdad?).  Ha sido un placer reencontrarnos con estas películas, que para nosotros, forman parte indiscutible de todo lo que mola.