hoy dejaremos las explicaciones para después del vídeo, un unboxing muy especial:
Gekko Kamen, el primer superhéroe televisivo japonés.
Así es, por pura casualidad nos enteramos de que existía una versión VHS en español de la película de este mítico superhéroe, Gekko Kamen, e iniciamos nuestro regateo con el vendedor… conseguimos un relativo buen precio para semejante joya, aunque como suele ocurrir con todo lo que mola, para algunos esto es basura reciclable y para otros oro en paño. Pocos días después, lo tenemos en las manos, y estamos ansiosos por ver la película.
Como explicábamos en el vídeo, Gekko Kamen, fue el primer superhéroe televisivo japonés, bastantes años antes del más famoso rey del tokusatsu televisivo, Ultraman (y 13 años antes de otro Kamen, Kamen Rider). Así pues, desde el 24 de Febrero de 1958 hasta el 5 de Julio de 1959, niños y mayores japoneses se reunían ante el televisor (algunos en la suya propia, otros en la del vecino) para ver los 130 episodios de la serie de este motorista enmascarado (¿de qué me suena esto?). Según dicen, la cancelación se debe a que muchos niños se hicieron daño intentando imitar a Gekko Kamen, si es cierto o no ya lo veremos… el caso es que la serie volvió 13 años después en formato anime, y fue esta versión la que consiguió traspasar fronteras, llegando a México bautizado como “Capitán Centella”.
Lo más curioso de esta edición en vídeo, es la contraportada, ya que en lugar de ofrecer la típica sinopsis con los fotogramas pertinentes, se marcan un texto de varios párrafos que, hemos considerado tan interesante, que lo vamos a transcribir:
“Hace ya 25 años, cuando el JINETE DE LA MASCARA DE LA LUNA, vestido con su blanca bufanda, su blanca máscara y sus gafas de sol se convirtió en uno de los personajes de cómic más populares de todos los tiempos, superando incluso los de Flash Gordon y Superman. Cuando apareció por primera vez en las series de TV japoneses, alcanzó inmediatamente una fenomenal audiencia del 65 por ciento en la TV, lo que virtualmente dejó vacías las calles y plazas de las ciudades. Los niños se sintieron tan impresionados por este personaje, que sus distintivos (bufanda, máscara y gafas de sol) se vendieron por millones. Un gran número de jóvenes japoneses debieron ser hospitalizados diariamente con huesos fracturados, como resultado de tratar de imitar a su “HEROE”. Esto llegó a tal punto que, por la insistencia de un gran número de familias cuyos hijos trataron de “volar desde lo alto”, las autoridades se vieron obligadas a adoptar medidas para prevenir este síndrome. Pero los sentimientos alimentados por la gente hacia el JINETE DE LA MASCARA DE LA LUNA permanecieron inalterables a través de los años. Y ahora, nuestro héroe favorito ha vuelto a nuestro lado, su carácter y sus virtudes de bondad y justicia han permanecido incólumes, pero adaptadas a las realidades del día de hoy. Setsu Asakura, el pintor y escultor mundialmente famoso, diseño su vesturario y Takuya Yura diseñó la motocicleta. La “Super” motocicleta desarrollada de la HONDA de 750 cc, llevó seis meses para su remodelado y cuesta 40.000 dólares.
Con la ayuda de la más moderna y avanzada tecnología japonesa, la potencia de la motocicleta ha sido aumentada de 66 a 150 caballos de fuerza, y está equipada con varios dispositivos tales como los rayos ultras rojos y radar, paracaídas, sistema VTR, pantalla de humo y lanzador de aceite. Debe destacarse que estos dispositivos no han sido concebidos como armas mortales, sino solamente mecanismos defensivos. Este hecho juega un importante papel hoy día, pues existe ya demasiada violencia cotidiana en nuestras pantallas. Esta película debería servir para inspirar a nuestros hijos en el verdadero significado de “valor” y “justicia”.
“El Jinete de la Máscara de la Luna” combina espléndida e impresionantemente las persecuciones en motocicleta a increíble velocidad con maravillosas combinaciones de acción física. En todos los sentidos, nos ofrece la más moderna tecnología, en la que tanto destaca el Japón. No se utiliza un solo truco en aquellas escenas en las que el “bien” se enfrenta a lo “diabólico”. Esta película destaca también por su excelente fondo musical, con la presentación de un magnífico grupo rock-m-roll, THE NORTHERN LITES. “
Por último, queremos hablaros de una famosa parodia del personaje, tan famosa que se podría decir que tiene entidad propia. Se trata de Kekko Kamen, una heroína creada por el mismísimo Go Nagai (autor de Mazinger Z, Devilman, etc.), y que de formar similar a Gekko Kamen viste una máscara, bufanda, unas botas… y nada más, porque el resto de la ropa se la ha dejado en el armario, y por lo tanto, se pasea en cueros.
Para Kekko Kamen ha habido también adaptación en anime, y una serie de películas bastante conocidas, especialmente porque una de las reinas del porno japonés, Maria Ozawa, es la encargada de encarna al personaje.
Y un extra final, una parodia, parodiada; de Gekko Kamen a Kekko Kamen, y de Kekko Kamen a Kekko Kamen Rider.
hoy queremos proponeros un pequeño viaje en el espacio y el tiempo muy especial, y es que gracias a unos interesantes vídeos que hemos encontrado, podemos hacer un breve repaso de una época muy concreta de la historia japonesa, el período Showa. Éste tuvo lugar desde 1926 hasta 1989, durante el reinado del Emperador Hirohito, y se podría decir que fue cuando el mundo pudo ver lo mejor y lo peor de Japón: su cruel participación en la 2a Guerra Mundial, con sus nefastas consecuencias para ellos y otros países asiáticos, pero también el milagro de la recuperación tras su derrota, que les llevó a convertirse en la segunda potencia económica mundial y a convertirse en un modelo de país en cuanto a calidad de vida. Dicen que los japoneses recuerdan con añoranza esos años dorados del período Showa, y no nos extraña, ya que fue justo después de la muerte de Hirohito, con el inicio del período Heisei (el actual), cuando la burbuja económica estalló. Desde entonces, Japón ha vivido en un constante declive, que hace que miren al pasado reciente con nostalgia.
De la Era Showa a la Era Heisei, 8 de enero de 1989.
Podríamos decir que para nosotros la era Showa tiene un encanto especial, tenemos algo de nostálgicos-retro-vintage en lo que respecta a esa época de la historia japonesa, y es curioso porque en realidad nunca la hemos vivido, y por lo tanto, muchas de las cosas de la era Showa son nuevas para nosotros. Pero también es cierto que algunas de las cosas de Japón que más nos impactaron en nuestra infancia provenían de la era Showa y eran contemporáneas a nosotros mismos (sin ir más lejos, el Capitán Harlock), y quizás eso ha moldeado nuestro gusto estético de alguna forma, haciéndonos más receptivos a todo lo que sea Showa.
Vamos a centrarnos especialmente en la década de los 60 , ya que fue de las más importantes en el desarrollo económico e industrial de Japón, y también una década clave en la creación de la “cultura popular” nipona, especialmente en lo que respecta a manga, anime, series de televisión, etc. Vamos a hacer un poco de repaso.
En el año 63 se estrenó en las pantallas niponas la serie animada de “Astro Boy”, todo un hito cultural, ya que convirtió al pequeño robot en un icono para muchas generaciones, y es seguramente uno de los personajes de manga al que los japoneses le tienen más cariño. Aunque ese mismo año otro robot proveniente del manga tuvo su serie, “Tetsujin-28-go”. Dos años después se estrenaba “Kimba, el león blanco” de Tezuka y “Obake no Q-taro” de Fujiko Fujio. En 1966 se estrenaba “Ultraman” y “Cyborg 009″ de Shotar Ishinomorim y unos pocos años después los manga de “Ashita no joe”, “Doraemon” y el anime de “GeGeGe no Kitaro”. Está claro que, ser un niño japonés en los 60 fue algo #TLQM, y esto lo retrató muy bien Urusawa en su manga “20th Century Boys”. También hubo un par de películas japonesas de mucho éxito a mediados de la década pasada que quisieron retratar esa época de finales de los 50 y principios de los 60. Se trata de la primera y segunda parte de “Always Sanchome no Yuhi”, una romántica historia coral de una calle de Tokyo y sus peculiares habitantes.
Pero vamos a centrarnos ahora en la realidad. En los vídeos que veremos a continuación, encontraremos el retrato de la vida diaria de familias japonesas en distintos años, empezando por 1963 (justo cuando empezaba la revolución económica y su boom industrial), y también veremos algunas otras cosas típicas del período Showa. Mientras los veis, podéis ir pensando si realmente ha cambiado tanto la imagen de Japón en 40 años. Aunque pensad también que estas imágenes tienen cierto sesgo, ya que el que las grabó no era japonés. Así que quizás la pregunta más acertada es si nuestro interés por Japón (nuestra mirada) sigue siendo exactamente el mismo que hace más de 40 años.
Otro ejemplo más de esa época, pero 3 años después, 1966. El vídeo es mucho más largo, pero también más detallista y más exhaustivo en su retrato de la familia protagonista:
Y siguiendo con esa imagen de los 20th Century Boys, aquí tenemos un breve reportaje sobre unos niños que van a la escuela, en un ambiente bastante más rural.
Muchos tienen la imagen de los japoneses que nunca se quejan por nada, no protestan ni desafían nunca a la autoridad. Sin duda, esto es en buena parte cierto, pero eso no significa que no hayan existido japoneses que se hayan rebelado contra el sistema de forma contundente. Los estudiantes de los años 60 lo hicieron, aunque no sacaron nada de ello y quizás por eso, ya nadie quiera protestar de nuevo.
Ahora, vamos a fijarnos en algo que siempre es divertido y a la vez un reflejo de una época, los anuncios de televisión. El primero, gustará mucho a los amantes de la gastronomía nipona.
Aunque por entonces el manga de Osamu Tezuka ya había revolucionado la “historieta” japonesa, en 1959 aún seguía siendo muy popular el “kamishibai” (un cuentacuentos que utilizaba ilustraciones), para el cual muchos artistas manga habían dibujado, y del que surgieron algunos personajes como Ogon Batto.
Kamishibai de Ogon Batto.
Puede que muchos no sepan que el primer superhéroe de la historia fue Ogon Batto, ya que apareció en los kamishibai un año antes que Superman. Aquí podéis ver la película que se hizo años después de Ogon Batto, que también fue objeto de varios anime.
Pero en realidad, el primer superhéroe televisivo no fue ni Ogon Batto (lo suyo era el cine), ni Ultraman. Ese honor es para Gekko Kamen, que apareció en la pantalla pequeña en 1958 (ojo al nombre y al vehículo que usa).
Y no podíamos terminar este repaso a la era Showa sin darle un toque musical al asunto. Así que, por favor, ¡que entren Pink Lady! (¡Aunque ellas se merecen un post entero!)
Por cierto, hace un par de años estuvimos con Ale en un pequeño museo Showa. Aquí podéis verlo.
una año más, la Arcadia cumple con su cita ineludible en Sitges con el cine fantástico (y de género). Una edición que para nosotros ha sido algo más corta por temas de calendario, y que nos ha obligado a tirar de maratones nocturnas para saciar nuestra hambre de cine. Esto se ha traducido en menos horas de sueño, así que nuestro aspecto rivalizaba con la de las hordas zombies de la ya cansina Zombie Walk.
VIERNES 14 OCTUBRE
La toma de contacto con el festival había sido el día anterior, pero fuimos para realizar una Entrevista Pirata, y nos quedamos sin tiempo para ver películas. Así que el viernes al mediodía hicimos nuestro “estreno” cinéfilo con una producción de IG.
A Letter to Momo
Una película que así en broma podríamos llamar “A letter to my neighbour Totoro”, y es que es prácticamente imposible no hacer paralelismos, así como es muy difícil valorar la película sin tener en cuenta esa obra maestra del estudio Ghibli. El planteamiento es casi idéntico: una chica joven se muda a un pequeño pueblo costero después de la muerte de su padre (quien le dejó una carta sin terminar antes de morir), allí tomará contacto con algunas criaturas fantásticas que están ahí “por algún motivo”. Aunque hay ciertas diferencias que le dan un giro a la idea de Totoro (los personajes tienen un carácter totalmente diferente), hay escenas que son prácticamente idénticas, incluso el final es tremendamente parecido al de la película de Miyazaki. Aún así, sigue siendo una bonita historia, hecha con bastante mimo (7 años de producción del estudio IG y completamente hecha a mano), y que seguro que cualquiera podrá disfrutar, sea o no un aficionado al anime.
Sector 7
El 3D es una realidad del cine actual, y aunque a muchos no nos guste, parece que tendremos que lidiar con ello una buena temporada. La mayoría de producciones no aprovechan el formato, y lo único para que sirve es para cobrar la entrada más cara. De vez en cuando hay excepciones, y Sector 7 parece que sí le saca algo de partido al formato, aunque no es en absoluto imprescindible.
Se ha vendido esta película como la nueva “The Host”, pero lo único que tienen en común es la nacionalidad coreana y la presencia de un monstruo. Las expectativas que la comparación han creado seguramente han jugado una mala pasada a una película que no es tan mala como la pintan, pero que ni de lejos se puede comparar a la fantástica “The Host”. La película es muy sencilla, y flojea en muchos aspectos, pero no es aburrida, y el final divierte por lo exagerado que es. Cine palomitero al que no hay que darle más vueltas. Si vas sin expectativas, pasarás un rato entretenido.
Tomie: unlimited
Nuestra primera maratón del fin de semana empezó con muy mal pie. Debido a las contradicciones de los distintos programas, así como el precedente de esta maratón unos días antes, veníamos con la idea de ver “Karate-Robo Zaborgar” primero, y luego “Ninja Kids!” (pasando de “Yakuza Weapon” y “Tomie: unlimited” para irnos a dormir), pero para esta maratón decidieron colocar “Tomie” en primer lugar.
Después de haber oído las críticas a la novena versión de este manga de Junji Ito, no teníamos ningunas ganas de verla, pero tuvimos que tragar (no sin soltar algún insulto). Y nos costó lo suyo tragar con esta cinta de bajo presupuesto y nulas aspiraciones. Pero nos resignamos, y acabamos incluso riendo en una mezcla de sentimiento de vergüenza ajena y “no puedo creer lo que estoy viendo”. Lo único que nos gustó fue que la estética y la música nos recordaron un poco a nuestros inicios en esto del cine de terror japonés de hace 10 años, algo que se debe sobretodo al bajo presupuesto. Pero por lo demás, un film totalmente prescindible, que no aporta nada a una saga que, a pesar de tener tantas entregas, no parece haber convencido a nadie en todos estos años. Ah, y que no os la vendan como una película de terror, más bien es “gore absurdo”.
Karate-Robo Zaborgar
Como ya os contamos anteriormente, uno de nuestras mayores ilusiones de esta edición era ver “Karate-Robo Zaborgar”, la adaptación a cine de una serie clásica del Tokusatsu de los años 70. Dirigida por Noboru Iguchi, el mismo de “Tomie: unlimited”, afortunadamente nos encontramos con una factura muy distinta. Aún teniendo los precedentes de Takashi Miike con “Zebraman” o “Yatterman”, creemos que “Zaborgar” es el mejor homenaje que se ha hecho al tokusatsu televisivo. Y es que se ha hecho con la intención de recrear fielmente lo que fue la serie de TV, evitando totalmente “modernizar” la historia o los diseños de los personajes. De no ser por algunos de los efectos especiales y el uso del ordenador para ciertas secuencias (como el “henshin” de Zaborgar), podríamos fácilmente caer en la ilusión de estar ante una producción de los años setenta (con “pausa comercial” incluida que separa las dos partes de la película). Pero también delata su origen el elevado nivel de autoparodia que encontraremos en la cinta, y que deja claro al espectador que el tokusatsu es diversión, y que uno no debería tomárselo demasiado en serio. Creemos que este es una de las reivindicaciones de “Zaborgar”, huyendo de la reformulación del producto huye también de intentar dotar de excesiva seriedad el género (algo que en Hollywood se hace continuamente con los superhéroes). Esto es tokusatsu, es divertido, y si no lo has entendido, quizás no deberías estar aquí.
Al haber empezado con “Tomie”, la incursión de Miike en el cine infantil/familiar iba a empezar casi a las 5 de la mañana, así que a pesar del buen feedback que había recibido, tuvimos que retirarnos a descansar. Por cierto, la nota negativa de la maratón, los descerebrados que ahora se dedican a sacar fotos en el cine (con flash y lucecita roja incluida) y que ya nos encontramos en la proyección de “Superman” en Phenomena. Una nueva y absurda moda que no acabamos de comprender, y mucho menos tolerar. Panda de anormales.
SÁBADO 15 DE OCTUBRE
Aunque teníamos entradas para ver “Red State” a las 9.30h de la mañana, después de la maratón nocturna, fuimos incapaces de levantarnos. Afortunadamente, “Red State” se volvía a proyectar en una maratón al día siguiente, y podríamos recuperarla. Pero esto también significaba que hasta las 21h no íbamos a ver ninguna película, así que improvisamos y compramos entradas para “Beast”.
Beast
El periódico del festival vendía la película como la transformación de un danés en hombre lobo, debido a la furia por las infidelidades de su mujer. Con esa idea fuimos a ver la película, y aún estamos esperando que aparezca el hombre lobo por algún sitio. La transformación del personaje es más metafórica que real, y aunque a lo largo de la película parece estar construyéndose un clímax que lleve a un final apoteósico y salvaje, lo único que le queda al espectador al terminar la película es un colosal WTF (what the fuck?). La película no deja de ser un drama nórdico de pareja, con un protagonista muy pesado, una mujer apática, y un giro inesperado totalmente absurdo que sólo el guionista nos podrá explicar. Quizás pueda gustar a algún gafaspasta, pero lo de la transformación de hombre lobo que nos vendieron los del periódico del festival parece una estratagema para atraer al público de Sitges hacia una película que no sabemos muy bien qué pinta aquí.
Tatsumi
Otra de las películas que más ganas teníamos de ver era “Tatsumi”, la película de animación (pero no “anime”) que supone la adaptación de “Una vida errante”, el gekiga autobiográfico de Yoshihiro Tatsumi, el creador del “manga adulto”, y todo un referente para la Arcadia. Lo curioso es que haya sido un director de Singapore el que haya hecho la adaptación, pero también es cierto que el estilo de Tatsumi no encaja con el de los típicos estudios japoneses de animación.
La película será una delicia para cualquiera de los fans de Tatsumi. La animación es tremendamente sencilla y rudimentaria, sin ningún artificio, y sigue fielmente el estilo del mangaka (quien a la vez es el narrador principal de la película). El argumento es una especie de resumen de “Una vida errante”, pero se mezcla con algunas de las historias cortas del autor, convirtiendo la película en una perfecta carta de presentación para aquellos que no conocían al padre del gekiga.
Tenemos que reconocer que al final de la película nos emocionamos, y es que “Tatsumi” es un grandísimo homenaje, hecho con mucho cariño, con mucho mimo, por una figura vital dentro de la historia del manga, pero que muchos aún desconocen. ¡Imprescindible!
Killer Joe
Una vez más en nos tocaba maratón nocturna, y empezábamos con la película sorpresa del festival: Killer Joe. El film de William Friedkin (El Exorcista, French Connection) nos cuenta una historia que muchos comparan con el cine de los hermanos Coen o incluso el de Quentin Tarantino, la de una familia white trash que pretende eliminar a la madre para cobrar el seguro de vida. Para ello contratan los servicios de Killer Joe, un policía que en su tiempo libre se dedica a matar por dinero, interpretado por un Matthew McConaughey fantástico, y difícil de reconocer fuera del registro de “chico guapo”. Su papel, junto al de la familia de personajes bobos y disfuncionales, crean una pequeña pero divertida historia con un clímax final genial, violento e hilarante a la vez. Quizás el problema sea que la primera parte de la película no es tan intensa como la segunda, y puede hacerse algo larga, pero al menos puedes estar seguro de que terminarás de verla con buen sabor de boca.
Juan de los Muertos
¿Una película de zombies cubana? ¿En serio? “Juan de los Muertos” ha sido seguramente una de las películas más vistosas del festival precisamente por esta curiosa unión de conceptos. El resultado, totalmente satisfactorio, si bien sorprende menos de lo esperado. En cierto modo, “Juan de los Muertos” es la respuesta cubana a “Shaun of the Dead”, y seguro que la elección del nombre no es casualidad. Aquí predomina la comedia, y los antihéroes son los protagonistas de una historia simple, previsible, y con muchos clichés, pero que a pesar de todo, funciona muy bien (hay grandísimos momentos). El sentido del humor cubano, e incluso parte de crítica social, convierte “Juan de los Muertos” en un producto interesante a la vez que divertido. No hay revolución cubana, pero no te arrepentirás de haberla visto, todo lo contrario.
DOMINGO 16 DE OCTUBRE
El domingo el festival se considera “clausurado” después de haberse entregado los premios la noche anterior, pero para muchos es el mejor día para ver todo aquello que se ha perdido, con las maratones de 5 películas que empiezan a las tres de la tarde (aunque ahora ya se hacen algunas por la mañana). Nosotros tuvimos suerte, y pudimos comprar entradas para una de las más demandas, precisamente la que proyectaba tres filmes premiados: “Red State” como mejor película, “The Yellow Sea” como mejor director, y “Attack the block” con el premio de la crítica y también del público (que por una vez se han puesto de acuerdo). Por temas logísticos solo nos daba tiempo a ver las tres primeros, y tendremos que dejar “Attack the block” para otra ocasión, ¡lástima!
Red State
Casi todo el mundo que sabe que has ido al Festival de Sitges te pregunta si has visto la película ganadora (como si no se proyectaran otras decenas), pero puede que sea la primera vez que podemos responder afirmativamente. La hemos visto, y encima, nos ha gustado. Ya habíamos confesado antes nuestra admiración por Kevin Smith, pero lo cierto es que después de la saga de New Jersey le perdimos la pista, y las malas, malísimas críticas de sus últimos trabajos nos han apartado de él. Pero el sorprendente giro hacia el thriller que ha realizado el director con “Red State” por fuerza tenía que interesarnos.
Aunque la película ganadora de cualquier festival siempre será cuestionada por parte del público, que considerarán que hay otras películas mejores, parece que a muchos les ha dolido sobremanera que “Red State” se llevara el galardón. Y sinceramente, no acabamos de entender que a algunos les haya disgustado tanto esta película. Cierto es que venderla como una “película de terror” es un error flagrante, porque no lo es en absoluto, pero no por ello deja de ser un ejercicio interesante por parte del creador de “Clerks” y “Dogma”.
Hay que reconocer que Kevin Smith ha jugado con fuego al crear una película que puede pasar de la tensión a la comedia en medio minuto, arriesgándose a que el espectador no entienda qué es lo que está viendo. Pero a nosotros nos parece que ese es uno de los mayores atractivos de “Red State”, la mezcla de una historia cruel con diálogos y situaciones cómicas que rebajan la tensión y te hacen soltar la carcajada. Además, la cinta no deja en ningún momento de estar cargado de una crítica directa al fundamentalismo, ya sea el religioso (el más obvio), como el de la “american way of life”. Y es que aquí no se salvan ni los cristianos locos sectarios, ni el gobierno de los Estados Unidos.
La mezcla de tantas cosas puede resultar algo extraña, pero creemos que Kevin Smith ha sido muy valiente con “Red State” y ha conseguido un resultado que nadie esperaba de él. Quizás no sea la mejor del festival, pero se merece elogios como muchas otras.
A lonely place to die
Hace tres de años, coincidieron en la cartelera de Sitges dos películas con premisas similares, “Eden Lake” y “Long weekend”. Aunque los resultados fueron totalmente opuestos, parece que esto abría la puerta al género que bautizaremos como “follones de montaña”, donde ubicamos “A lonely place to die”. La premisa es sencilla: un grupo de montañeros encuentra a una niña enterrada viva en un bosque al más puro estilo “Buried”. Al rescatarla, empiezan a perseguirles los responsables del secuestro, con nefastas consecuencias. Un auténtico alegato al “no te metas donde no te llaman”.
La película empieza como muchos telefilmes del género montañero, aunque con algún giro interesante y algunas escenas impactantes. Pero al igual que les pasa a algunos de los protagonistas, lo que viene luego es una caída en picado con resultado fatal. La película, de premisa muy sencilla al principio, acaba complicándose de mala manera con nuevos personajes, historias totalmente absurdas, y algunas escenas irrisorias que vuelven a poner el film en su contexto apropiado: un sábado por la tarde en Antena3. Un despropósito semejante al que vivimos con “Long weekend”.
The Yellow Sea
La última película que veríamos del festival, y seguramente de las mejores, por no decir la mejor (se llevó el premio al Mejor Director). La historia de un joseonjok (coreanos que viven en China) que en un intento de recuperar a su esposa acabará involucrado en un asesinato y perseguido por dos bandas mafiosas distintas y la policía. El resultado, un thriller de más de dos horas que llega a hacerse corto por lo trepidante de la cinta, pero que va mucho más allá de ser una cinta de acción pura y dura, mostrando la realidad de estos coreanos marginados tanto en China como en Corea. Pero tranquilos, que acción la hay a raudales, empezando por unas persecuciones de coche de vértigo (con el fantástico uso de cámaras estratégicamente situadas para mostrar los choques), y algunas escenas de violencia que son salvajes, y en algunos casos divertidas al mismo tiempo. En definitiva, la película lo tiene todo.
Nuestra selección particular: “Tatsumi”, “The Yellow Sea”, “Red State”, “Karate-Robo Zaborgar” y “Juan de los Muertos” (en este orden).
Y aquí termina nuestro repaso de las películas vistas en Sitges este 2011, que algunos dicen ha sido flojo, si bien nosotros no estamos de acuerdo: hemos visto películas muy interesantes, y parece que nos hemos perdido las mejores. Así que ahora toca recuperarlas.
no, no es la primera vez que en Sitges se programa una película de Tokusatsu. De hecho, si queréis incluir aquí a películas Kaiju Eiga (Godzilla y demás), el festival tiene un buen currículum. En los últimos años se han visto producciones como “Dai Nipponjin”, “Yatterman”, o las dos entregas de “Zebraman”. Cualquiera diría que hay una auténtica pasión por el género, y lo cierto es que el director del festival, Ángel Sala, es autor de un exhaustivo libro sobre la figura de Godzilla. Aún así, hay que reconocer que, lo que más ha pesado en estas decisiones haya sido seguramente el autor de la cinta (Zebraman y Yatterman son de Takashi Miike, el director fetiche de Sitges), mas que una intención de promocionar el Tokusatsu en la tierra prometida del cine de género.
Este año tenemos nueva dosis de Tokusatsu en Sitges, y una vez más llega de manos de un director ya conocido en Sitges. Noboru Iguchi sonará a los aficionados por películas como “The Machine Girl”, “RoboGeisha”, e incluso “Sukeban Boy”, y además también es el director de “Tomie: Unlimited”, que se va a proyectar en una maratón nocturna (Japan Madness) junto con la película de la que os queremos hablar: “Karate-Robo Zaborgar”.
Lo que más nos ha llamado la atención de esta cinta es que, comparado con el resto de productos Tokusatsu que hemos visto hasta ahora en Sitges, “Karate-Robo Zaborgar”, a priori, parece de las películas más académicas, más fieles a las premisas del género, y por lo tanto, nos parece lo más Tokusatsu que hemos podido ver en el festival hasta el momento. Y eso, cosmonautas, nos llena de ilusión… y dudas. ¿Cómo va a reaccionar el público, a veces difícil, del Festival de Sitges? Eso es algo que esperamos poder contaros próximamente.
Como no podía ser de otra manera, esta película es la versión fílmica de una serie de TV de los prolíficos años 70: 電人ザボーガー (o Denjin Zaboga, o Denjin Zaborger). Estrenada en 1974, su protagonista es Yutaka Daimon, interpretado por el mismo actor que tuvo el papel de Riderman en Kamen Rider V3. El padre de Yutaka ha sido asesinado por la típica y tópica organización maléfica de turno (Sigma), pero antes de morir le deja a su hijo un robot llamado Zaboga, que tiene la curiosa función de convertirse en moto, aparte de ser un robot con conocimientos de Karate (algo que han querido enfatizar en la película).
La serie no deja de ser una vuelta de tuerca más a todos los tópicos del Tokusatsu que tanto nos gustan, pero con el toque original de que el auténtico héroe no es más que una herramienta sin alma, más cercano a un Mazinger Z que a un Kamen Rider.
Podéis ver la serie, empezando por el primer episodio, clicando aquí.
Como decíamos, a primera vista, la película parece respetar algunos de los clichés y tradiciones del género, e incluso el diseño del robot y los (ridículos) gadgets que utiliza son prácticamente idénticos al original. También se aprecia en el tráiler que se han utilizado las clásicas localizaciones que se veían en las series de TV en los 70s y 80s (normalmente en descampados o canteras donde provocar explosiones tranquilamente).
Lo único que parece que cambiará en la nueva versión es que, en lugar del típico protagonista joven, guapo, valeroso y habilidoso, tendremos a un personaje entrado en años, no muy agraciado y algo patoso. Esto nos lleva a pensar que la película puede tener un tono de parodia que quizás a los fans del género les pueda molestar, pero quizás sea un peaje a pagar para que un proyecto así salga adelante y llegue a un público mayor. Y eso es lo que interesa, ¿o no? Y reírse mola, ¿o tampoco?
Por cierto, aquí tenéis dos versiones de trailer, la internacional y la japonesa. La cosa cambia un poco :)
hacía mucho, mucho tiempo. De hecho, ni recordamos la última vez que os hablamos de Tokusatsu, ni cual fue la última reseña que hicimos de Kamen Rider (clicad aquí si no conocéis a nuestro superhéroe japonés favorito). No es que nuestro interés por el género haya decaído realmente, pero sí es cierto que los últimos Kamen Rider no han conseguido entusiasmarnos en absoluto. Cada nuevo Rider suponía para nosotros otra oportunidad de reengancharnos, pero hasta ahora ni Kamen Rider W ni Kamen Rider 000 lo han conseguido del todo.
Este año es especial, se celebra el 40 aniversario del estreno de la franquicia. El personaje original empezó sus andaduras en 1971, y desde entonces ha recorrido un largo camino con transformaciones de todo tipo (ojo al doble sentido de la frase). Se supone que Kamen Rider Fourze es el encargado de “celebrar” ese legado, y aunque las premisas más básicas se siguen respetando, la forma de contar las historias y el tipo de personajes que aparecen están a años luz del original, y también de lo que se hizo hace poco más de diez años con el renacimiento del personaje (un retorno auspiciado por el mismo Shotaro Ishinomori, padre de la criatura que no llegó a ver como volvía a la pantalla y triunfaba de nuevo).
Por supuesto que han pasado 40 años desde el original, y que ya estamos en la segunda década del siglo XXI, así que no podemos pedir que se hagan las cosas igual que se hicieron hace 10 años. Pero los responsables de la franquicia parece que ya se dirigen sólo hacia el público infantil, con protagonistas cada vez más jóvenes, tramas mucho más simples, y un protagonismo de los “accesorios” del personaje que huele demasiado a Sentai y su predilección por el merchandising.
De hecho, el mismo Shotaro Ishinomori fue el creador de dos longevas franquicias que se sirven desde hace años en un cóctel matutino los domingos: Kamen Rider y Super Sentai. Hasta hace pocos años parecía que había una clara línea que separaba ambas series, siendo la primera más adulta que la segunda (llegando incluso a hacer algunas películas no aptas para niños). Si estos límites ya se estaban desdibujando con las últimas encarnaciones del motorista enmascarado, con Kamen Rider Fourze, a priori, parece que ya se han borrado completamente. El opening es bastante revelador:
Aún así, nos hemos llevado alguna sorpresa con los dos primeros episodios de Kamen Rider Fourze. Tampoco era difícil teniendo en cuenta que esperábamos lo peor, pero parece que por ahora el humor infantil y algo tonto se mantiene dentro de unos límites aceptables, y que no hay ningún personaje tan estridente como la insufrible y multipateable Akiko de Kamen Rider W. Pero lo que nos hace temer lo peor es el marco en el cual se situará la acción.
Parece que en Kamen Rider Fourze vamos a ver como se mezclan los típicos tópicos de los doramas de instituto japonés, con los típicos tópicos de las películas de adolescentes americanos, incluyendo a animadoras y jugadores de fútbol americano, nerds (aquí son otakus), empollones y delincuentes. Esto también significa que la media de edad sigue bajando en Kamen Rider, y que ese giro hacia el estilo Super Sentai se afianza (incluyendo algunos robots). La historia se centrará en una especie de grupo de “astronautas juveniles” y “club de fans de Kamen Rider” (más Super Sentai imposible), que luchan contra humanos que se convierten en monstruos a partir de unos pequeños gadgets llamados “switch” (interruptores), algo que nos recuerda demasiado a los USBs de Kamen Rider W.
Estamos obligados a hablar del traje, y aunque parece que a veces los diseñadores jueguen a ver quien hace el traje más horrible, visto en acción el traje de Kamen Rider Fourze tiene un pase, y deducimos que esa caracono tiene que ver con la temática aeroespacial de la serie (ayuda algo entender esta idea – aunque aún no comprendemos esos símbolos que parecen sacados de los mandos de la Playstation). Aún así, lo que no nos gusta en absoluto son los mamotretos que utiliza el Rider para luchar, describirlo como “ortopédico” se queda corto. Pero sí nos agrada que la moto vuelva a ser una moto de verdad, y no un mastodonte ultraconvertible. Aunque no descartamos que la cosa cambie, por ahora el vehículo tiene un aire bastante añejo.
¿Es el traje de Fourze un homenaje a Uchū Tetsujin Kyōdain, otro personaje de Shotaro Ishinomori?
Dejamos para el final un pequeño spoiler que abre esperanzas respecto al tono nostálgico y de homenaje que supuestamente debería tener la nueva serie. Al final del segundo episodio, una de las otakus señalará al protagonista y le llamará “Kamen Rider”, luego veremos como muestra en su iPad una página web “sobre leyendas urbanas” que habla de los distintos Kamen Rider que han aparecido a lo largo de los años, y donde se pueden ver vídeos estilo YouTube con el Kamen Rider original, Kamen Rider RX o Kamen Rider Kuuga.
Ahora sólo queda esperar como se desarrolla la serie, y es que Kamen Rider tiene tendencia a evolucionar de forma lenta al principio y mejorar después… o solía ser así.
el tema de hoy daría para escribir un libro entero (no lo descartemos), queremos ponernos algo polémicos y cuestionar ciertas ideas estéticas (aunque sobre gustos, bla, bla, bla). Puede que ahora tratemos de forma más esporádica el tema en este blog, pero muchos sabréis que el tokusatsu (Godzilla, Kamen Rider, y básicamente gente dentro de trajes de látex) es una de nuestras pasiones. Una pasión que nunca se ha librado de ciertos comentarios (burlones, despectivos, críticos) de aquellos neófitos o simplemente ignorantes de este “género” japonés (si es que se puede considerar así). Hoy queremos hacer distinciones, e intentar, desde la humildad, poner las cosas en su sitio.
¡Somos unos incomprendidos!
Empezaremos por tirar piedras a nuestro propio tejado, nos meteremos directamente con el título de nuestro post, y en cierto modo, con el objeto de nuestra discusión. En primer lugar, deberíamos dejar claro que el tokusatsu no es “la ciencia ficción japonesa”. Nosotros hemos pecado en más de una ocasión de intentar describirlo así, y si bien es útil para situar el género dentro de unas coordenadas que podamos entender fácilmente desde occidente, resulta engañoso, y acaba llevando a comparaciones sin demasiado sentido.
“Tokusatsu” hace referencia a los efectos especiales que se usaban en cierto tipo de películas o series de TV, es decir, eran “películas de efectos especiales”, no se consideraban películas (o series) de Ciencia Ficción, sino películas que utilizaban maquetas, tipos disfrazados, rayos láser, etc. Como es lógico, se usaban estos efectos para recrear cierto tipo de argumentos, mundos, personajes, que tenían mucho en común con lo que nosotros llamamos ciencia ficción (pero podían ir mucho más allá). Teniendo en cuenta que la ciencia ficción japonesa no tuvo el mismo impacto en la sociedad, y que su popularidad era mucho más relativa, se podría decir que el “tokusatsu” asumió ese rol, y fue el encargado de mostrar a los japoneses otros mundos posibles o imposibles.
The Mysterians, o la “ciencia ficción” de colorines japonesa.
¿Pero qué entendemos por ciencia ficción? Una pregunta que no es fácil de contestar, ya que parece que no existe un consenso, y por lo general se utiliza de forma muy amplia y libre. Principalmente se entiende que la ciencia ficción es una especulación narrativa con cierta base científica (más o menos estricta), pero a la práctica, en nuestra cabeza engloba todo aquello que incluye naves espaciales, mundos futuros, apariciones extraterrestres, e incluso los futuros apocalípticos y distópicos; todo construido de una forma que pueda parecer verosímil, o posible en un futuro (o incluso pasado). Si nos ponemos estrictos, esto dejaría fuera de la ecuación a muchas de las películas, series o libros que popularmente se han etiquetado como ciencia ficción. Star Wars, por ejemplo, nunca ha pretendido ofrecer explicaciones o justificaciones más o menos plausibles de su “universo” (¿midiclorianos? ¡hahahahaha!). Quizás deberíamos hablar más de obras de “Fantasía Espacial”, o el fantástico término “Space Opera”, aunque esto deja fuera muchas otras obras también consideradas ciencia ficción que no tienen esa base científica sólida, o no ocurren en el espacio.
Ciencia Ficción pura y dura
Es ahí donde encontraremos más similitudes con el tokusatsu, en películas como Star Wars, lógicamente en el cine fantástico americano de los años 50 y en series como Stargate, Star Trek, o el Doctor Who (confirmado que esta última es considerada tokusatsu en Japón); donde la fantasía está por encima de cualquier explicación científica o pseudo-científica. Creemos que una de las diferencias fundamentales entre el enfoque de la ciencia ficción y el del tokusatsu es la fuente de inspiración. Si bien las películas “2001″, “Solaris” o “El planeta de los simios” están basados en libros, el tokusatsu generalmente se ha fijado más en el manga y en el propio cine para inspirarse. Esto también acerca el tokusatsu al género de los superhéroes (Ultraman, Kamen Rider, Super Sentai), lo cual demuestra una vez más la amplitud del término. Pero incluso ahí sigue habiendo una diferencia muy importante, y una de las claves del rechazo o la incomprensión del tokusatsu.
Es tendencia en el cine de superhéroes americanos, sobretodo en los últimos 10 años, intentar que los personajes parezcan más realistas. Esto se traduce en: “no les pongas mallas de colores, mejor cuero negro o rojo.” Es una forma de hacer las cosas que llegamos a entender, pero tampoco compartimos al 100%. Hay algo que se pierde en ese camino del cómic al celuloide, en buena parte, la imaginación. Esa idea de lo que funciona en cómic no tiene porque funcionar en pantalla no la comparten los japoneses, en absoluto. Para los neófitos es chocante ver tanto colorido en las series de televisión, o esos animales gigantes que se ve a la legua que son tipos disfrazados destrozando maquetas, y lo que más les choca/divierte o les da pereza son los típicos monstruos multicolor de látex, gomaespuma o lo que sea.
Lo que se puede hacer en papel no se puede hacer en pantalla
En el tokusatsu apenas existe esa barrera entre cómic/libro y la pantalla, ese proceso de adaptación que han hecho en la gran pantalla X-Men, Thor, e incluso el Batman de Burton como pionero, héroes como Kamen Rider o Kikaider se lo ahorran, y parece que se intenta plasmar el mismo “feeling” del cómic en la serie de TV o película. Se busca ese colorido de los uniformes, y sobretodo, hacer los monstruos lo más parecidos posibles a los del cómic. Es esa idea más fantasiosa que comentábamos antes, no se busca un “realismo”, porque estamos tratando cosas que no son reales, son fantásticas. Hasta cierto punto, este enfoque de los superhéroes nipones nos puede recordar lo que ha hecho Alex Ross con los personajes de Marvel y DC, devolviéndoles ese punto legendario, mítico y tan fantástico que los superhéroes oscuros y “realistas” del siglo XXI parecen haber perdido. Aunque esto no excluye que haya habido intentos de llevar a los superhéroes japoneses a terrenos más oscuros (los enfoques de Keita Amemiya son un buen ejemplo de ello), y por lo general, estos han tenido más claroscuros que sus contrapartidas americanas (aunque curiosamente la tendencia parece haberse invertido en ambos sitios – con Kamen Rider siendo cada vez más infantil, y los superhéroes americanos más adultos).
¿Alguna diferencia entre el manga y la serie?
Pero con los avances técnicos que existen hoy en día, ¿por qué siguen utilizando los mismos efectos especiales? El tokusatsu tiene sus orígenes en una época concreta, en la que no había otras formas (o más baratas/rápidas) de sacar monstruos en la pantalla. En Hollywood, en muchos casos hacían lo mismo, pero con el tiempo dejaron de utilizar técnicas como la del suitmation (aka “tipo disfrazado”), para centrarse más en stop-motion, o la animación por ordenador. En cambio, en Japón, el uso del CGI en este tipo de producciones no se ha generalizado hasta hace relativamente pocos años, convirtiendo el suitmation en “marca de la casa” de las producciones japonesas. A pesar de que quizás ahora sea incluso más práctico y barato hacer monstruos CGI (aunque siguen estando muy atados por el presupuesto y el tiempo para rodar cada episodio), ellos siguen insistiendo en utilizar personajes disfrazados como manda la tradición. De hecho, si tenemos que hacer caso de lo que se ha escrito sobre Eiji Tsuburaya (el pionero creador de los efectos especiales de Godzilla o Ultraman), a él le divertía que las cosas no pareciesen reales e incluso que “cutreasen” – el sentido del humor siempre ha sido muy importante en el tokusatsu (se ríen de si mismos muy a menudo).
Tsuburaya & Co., kitsch y orgullosos de serlo
Así pues, no es que los japoneses no den para más, simplemente le gusta hacer las cosas de esta manera, ya sea por tradición o por no sentir esa necesidad de convertir en real lo irreal. Por lo tanto, esa necesidad que tiene la ciencia ficción de ofrecer una explicación plausible del futuro o de lo fantástico, de mostrar cosas que creemos posibles, aunque lejanas, no atañe para nada el tokusatsu. Es por ello, que a la hora de valorarlo, debemos hacerlo desde otro prisma, con otras reglas, y quizás así podremos disfrutarlo tal y como está concebido.
Abre tu mente, ¡abraza el tokusatsu!
Aún teniendo esto en cuenta, seguimos pensando que el tokusatsu tiene que superar muchos prejuicios absurdos. Antes hemos mencionado de pasada Doctor Who como una serie que en Japón se considera tokusatsu, y ahí también incluyen Stargate, Battlestar Galactica o Red Dwarf. Todas ellas series muy respetadas, y que pocas veces hemos visto cuestionadas por utilizar cierto tipo de personajes, maquillajes, e incluso suitmation. No hay mucha diferencia en el aspecto de algunos de sus monstruos con los “monstruos semanales” del Super Sentai o Kamen Rider, pero aún así parece que estas series sí pueden tomarse en serio, y las otras no (aunque, precisamente, a nosotros nos gusta que no se tomen tan en serio a si mismos). Esta contradicción nos lleva a pensar en cierto tipo de prejuicios que van más allá de la pura estética, y que tienen más que ver con cierta concepción occidental de los japoneses (y los asiáticos en general). Un tema que quizás nos gustaría tratar más adelante (que ya os hemos machacado lo suficiente por hoy).
Puedes pensar “cutre”, o puedes pensar “imaginación”
¿Tan diferentes son Star Trek o Star Gate del tokusatsu? Por favor, ¡si el Capitán Kirk va en pijama!
finalmente, nuestras peores pesadillas salidas de los kaiju eiga (las películas estilo Godzilla) se han convertido en realidad. Al parecer, en Estados Unidos llevan años librándose batallas entre temibles monstruos y valientes superhéroes, y gracias a ello el caos y la destrucción no se ha expandido por el planeta.
En realidad, Kaiju Big Battel es una creación de un grupo de Boston, digamos artístico, que se dedica a organizar una serie de eventos y torneos al más puro estilo lucha libre (o pressing catch), con la peculiaridad de que los protagonistas suelen ser monstruos inspirados en las películas kaiju eiga y superhéroes también muy tokusatsu. Las veladas que organizan nos recordarán mucho a lo que se hace en la WWF, pero con ese añadido TLQM del kaiju eiga (no sólo por los disfraces, sino también por la ambientación – en el ring ponen edificios pequeños simulando las ciudades que arrasan los monstruos habitualmente).
Son unos auténticos veteranos. Su primer combate se realizó en 1994, y en 1995 ya estaban organizando torneos a gran escala, aunque no sería hasta 2001 que se fundaría el Studio Kaiju y empezarían a explotar el fenómeno al más puro estilo americano (con merchandising de todo tipo, eventos por todas partes, conciertos, etc). Ahora se podría decir que ya son toda una institución, y la historia de las invasiones de monstruos y su lucha por proteger los EEUU de los ataques se sigue desarrollando (se pueden comprar los vídeos de las batallas, pero también se incluyen otras grabaciones protagonizadas por los distintos personajes).
Sin duda alguna, un maravilloso giro #TLQM al típico Pressing Catch que veíamos de pequeño. No se si existen grupos que hagan lo mismo por estos lares pero, ¿alguien se anima?
Encontraréis más vídeos en su canal de YouTube y más información en su página web.
hoy volvemos a Japón, pero dejamos ya de lado todo el revuelo del terremoto para hablaros de otros temas. Aunque no por ellos nos olvidemos de lo que está pasando ahí.
De hecho, al co-autor de este post le hemos visto y leído bastante estos días precisamente por estar ahora en Tokyo. Parece que estamos de suerte y cada vez sois más los cosmonautas que os animáis a mandarnos material de vuestros viajes a Japón que tiene cabida en la Arcadia. Ya sabéis, no somos muchos los blogs que hablemos de tokusatsu en castellano, y habernos convertido en una “referencia” es todo un orgullo (aunque es un honor que no merecemos). En este caso, ha sido Toka quien nos ha mandado las fotos de un descubrimiento que hizo en una visita por el siempre sorprenden barrio tokyota de Akihabara (un barrio ahora convertido en un yermo nuclear – sarcasmo). Una tienda dedicada única y exclusivamente al tokusatsu femenino.
Los que tengan más memoria estarán pensando: “pero Urías, ¡ya hiciste un post sobre tokusatsu femenino!” Cierto, hace unos meses os descubrimos este género underground del tokusatsu a raíz de unos regalos que nos trajo Marc Bernabé. Y la gran duda que tenemos ahora es si estas dos tiendas son la misma o no. Si entramos en el Google Street View se da un curioso fenómeno; desde cierta perspectiva se ven dos carteles de tienda diferentes, y los indican claramente que sus correspondientes puertas están en sitios diferentes. Pero al acercarnos más, la que ya conocíamos parece que ha desaparecido (aunque esa foto parece más antigua). A ver si alguien puede ayudarnos a descubrir el misterio. Lo que nosotros sospechamos es que son dos tiendas distintas, pero el propietario el mismo. En cualquier caso, sea o no la misma, lo interesante es ver lo que encontramos dentro, ¡allá vamos!
La entrada es bastante espectacular. Pero esperad a ver las escaleras…
¡Para pegarse un buen susto!
Un montón de DVDs, y muchos “vigilantes”.
No deja de sorprender que, a pesar de su carácter underground, tengan tal abundancia de producciones (seguramente el 100% directas a DVD).
Parece que es bastante fácil conseguir material original de las distintas series y películas… ¿pero qué harán con un traje así? Prefiero no imaginármelo.
Bueno, quizás se lo quieren comprar para que se lo pongan sus novias… Oh, wait! (¡15.000 yenes!)
¡Esto ya me gusta más! Sólo por los cascos que gastan, el tokusatsu es #TLQM.
¡Tokusatsu femenino cosmonautas! Pero acercaros a él con precaución, porque muchas de las producciones son puro porno y nada más.
hace unas semanas iniciamos un celebrado ciclo en el que a través de revistas y fanzines de los años noventa, relatábamos como fueron los primeros años de la mangamanía en el Estado. Hemos hablado de muchos temas, lógicamente todos relacionados con el manga y el anime, pero hoy para cerrar el ciclo queremos olvidarnos completamente de estos temas, y hablaremos de todo aquello que NO eran cómics o películas de animación japonesa.
Ya comentamos como todas estas revistas ejercieron un rol bastante importante a la hora de extender la fiebre por el manga, pero al mismo tiempo realizaron una labor didáctica entre un inexperto público, dando apuntes culturales imprescindibles para entender algunas de las historias y detalles de lo que se leía, y también formando a los inocentes otakus en muchas otras cosas que se salían del tema manga. Hoy queremos hablar de esto último, de todos aquellos artículos que nos hablaban de viajes a Japón, de tokusatsu, o del cine de Hong Kong (si tiene relación o no con el manga y anime, lo dejamos a vuestro juicio).
Empezamos por algo mucho más lógico, pero que no dejaba de ser muy especial: los reportajes sobre viajes a Japón. Hoy en día, esto de hacer largos viajes por el mundo parece algo mucho más accesible, ya sea por cuestiones económicas o porque se han superado algunos miedos. Pero en los años noventa, irse a Japón nos podía parecer una auténtica locura. Era caro, y estaba lejos, muy lejos.
Aquí tenemos un reportaje de “introducción a Japón” que nos encontramos en el número 1 de la revista Shogatsu. Lo cierto es que algunas de las cosas que nos cuentan nos pueden parecer de cajón hoy en día, pero por entonces apenas sabíamos nada del país del sol naciente.
Y de propina, una bonita cronología de la historia de Japón, con un grafismo de una sofisticación espectacular ;-)
Los de NEKO siempre se lo curraban un poquito más con sus reportajes, que por algo eran los referentes del mundillo. En este número nos maravillaron con un reportaje sobre una visita a Tokyo, que lógicamente pasaba por visitar los sitios más otaku de la ciudad. Pero no dejaban en ningún momento su labor didáctica, nos hablaban de los transportes, las costumbres, alojamiento… Lo cierto es que nos confirmaban lo caro que era Japón en los primeros párrafos, y si has viajado en la última década a Japón es probable que te hayas dado cuenta de que no hay para tanto. O realmente nuestro poder adquisitivo ha subido y el japonés ha bajado, o simplemente la inexperiencia de entonces les obligó a buscar alojamiento en sitios caros (hoy con Internet es mucho más fácil encontrar cosas baratas).
El clima, la moneda, la dificultad de los japoneses con el inglés… Y empezamos el repaso a tiendas interesantes, ¡y sorprende que empiezan por Harajuku y no por Akihabara! Pero es que por entonces, Akiba aún era “el barrio de la electrónica” y no lo que es hoy en día, así que en lugar de hablar del paraíso del “otaku”, nos hablan de la meca de los videojuegos (aún sigue Super Potato ahí para dar cuenta de eso).
¡Ups! Unas pequeñas imágenes sólo aptas para adultos. Nos ponen una pequeña nota con las típicas pegatinas de anuncios de “contactos”. ¿Real? Sí. ¿Gratuito? También.
Cambiamos de tercio, y entramos de lleno en aquellos artículos que querían presentarnos otros aspectos de la cultura nipona o asiática en general. Empezamos por KABUKI, y un reportaje titulado “Ciudadano Kamen” que, adivinad, nos hablaba de uno de nuestros géneros cinematográficos favoritos: el tokusatsu. Lo cierto es que este escueto reportaje empezó a sembrar el terreno para que unos cuantos años después nos convirtiésemos a la religión del látex y el spandex.
Mientras que hablar de Japón y su cine de género parece más o menos lógico, lo que sí puede llegar a sorprender ahora, es que se dedicaron algunas páginas a hablar del cine de acción de Hong Kong. Seguro que en cualquier revista o blog actual quedaría como un pegote, una cosa extraña que no le interesa para nada al fan de Naruto de turno, pero es bonito pensar que, por entonces, algunos éramos algo más abiertos en cuanto a intereses. De hecho, sigue siendo algo extraño que se hable de John Woo en las mismas páginas que se habla de Ranma 1/2, pero ciertamente había una razón. Los mismos responsables de editar algunos de los títulos más populares de Anime de los noventa fueron Manga Video, que a su vez, fueron los responsables de hacernos llegar el grandísimo cine de acción que desde hacía algunos años se estaba cociendo en la antigua colonia británica.
Lo cierto es que, entre anuncios y artículos, a mí ya me habían convencido. Por entonces iba menudo a un videoclub cercano a mi casa, que era a la vez una tienda de segunda mano (cómics, películas, sellos…), y que hoy en día seguro se ganaría la etiqueta de #TLQM. Aparte de comprar algunos TBOs muy antiguos, también me encantaba alquilar esas películas de muchos tiros, mucha sangra, y muchos mafiosos. Recuerdo “A better tomorrow” perfectamente. Y es una pena que sólo pudiese alquilarlas, porque serían un gran tesoro hoy en día. Pero el hecho de no tener acceso a todas las películas del catálogo también tuvo un efecto interesante. Idealicé esas películas, me formé una idea romántica sobre ellas. Y unos años después, cuando pude comprarme muchas de esas películas en DVD (y más), comprobé que no sólo me gustaban aquellas que no había podido ver, sino que las que sí había visto aún me gustaron más que a mis 15 años.
Aquí tenemos a dos de los grandes héroes de entonces: Jackie Chan (cuando aún no hacía tantas chorradas con Hollywood), y al grandísimo Chow Yun Fan, quítenese el sombrero. A Jackie Chan también le dedicaron unos cuantos artículos al realizar la película basada en “City Hunter”, que además tenía un delirante momento Street Fighter II.
Si no habéis visto la gran filmografía hongkonesa de John Woo no merecéis el aire que respiráis. El inventor del “bullet ballet”, quien influenció irremediablemente el cine de acción hollywoodiense (especialmente a Tarantino), y sigue haciéndolo aunque hayan pasado muchos años y su paso por Hollywood le haya estropeado más que otra cosa.
Aquí tenéis toda su filmografía. Para novatos, lo que no podéis perderos es: A Batter Tomorrow I & II, The Killer, A Bullet in the Head y Hard Boiled. IM-PRES-CIN-DI-BLES.
Y con esta recomendación, con cierto tono amenazante, concluimos esta bonito ciclo de “remember when…”. Al menos de momento, que en la Arcadia seguiremos haciendo arqueología culturalmente dispersa todo el tiempo que sea necesario.
es preocupante que aún no hayamos hablado de una de las grandes celebraciones de este año, y es que este 2011 se cumple el 40 aniversario de la creación de uno de nuestros personajes fetiche… ¿es necesario que os digamos quién? El motorista enmascarado, el grillo motorizado, el héroe transformista, la mosca cojonera de los planes de dominación mundial de Shocker… ¡¡¡KAMEN RIDER!!!
Así es, en 1971 se pudo ver por primera vez el manga y la serie de TV de este héroe que marcó una época, prácticamente creó un género, y hoy en día sigue encandilando al público (aunque para ello ha tenido que cambiar un poco, pero lo suyo es la transformación…). Esto es algo que hay que celebrar, y son varios los proyectos que se han iniciado para rendir homenaje al personaje creador por el Rey del Manga, Ishinomori Shotaro.
Por un lado, tenemos una película que reunirá, por enésima vez, a todos los Riders que han aparecido desde 1971 hasta 2011. La película estará protagonizada por el Rider actual, Kamen Rider 000, y una de las enésimas encarnaciones del popular y cansino Kamen Rider Den-O. El aliciente de esta película será la presencia de algunos de los actores clásicos. Un gancho potente y necesario, si tenemos en cuenta el chasco que supuso la película de Kamen Rider Decade.
Pero hoy no queremos hablaros de este proyecto, sino de uno bastante más “original”, por no decir que se sale por la tangente, se sale de la órbita, o que se han tirado de la moto (¿lo pilláis? Festival del humor). Han cogido algunas chicas monas y han creado… ¡una banda de Pop!
Cosmonautas, con todos ustedes… ¡¡¡las Kamen Rider Girls!!!
Estas cinco chicas representan cada una de ellas a cinco de los Riders de la era Heisei, y si os fijáis, veréis que llevan los cinturones correspondientes. Si funcionan o no, aún está por ver. No sabemos si esto ha sido idea de Asahi TV, de Toei, o de Ishinomori Pro, pero por ahora nos ha parecido una auténtica chorrada sin sentido, aunque también una idea muy nipona. En cualquier caso, no se puede negar que han llamado la atención, y si eso sirve para que el 40 aniversario sea más celebrado, entonces bienvenidas sean las Kamen Rider Girls. Pero si la intención era crear un nuevo grupo de idols tipo Morning Musume o similares, esperemos que no se hayan gastado mucho dinero en ellas. Por ahora han sacado un par de canciones: 恋のライダーキック(Love’s Rider Kick) y (ハート)の変身ベルト (The Heart’s Transformation Belt). Podéis escucharlas en la página web oficial.
De izquierda a derecha: Kamen Rider Kiva, Kamen Rider Den-O, Kamen Rider Ryuki, Kamen Rider 000, Kamen Rider Blade.
¿Es realmente necesario que valoremos la música? Básicamente se reduce al típico producto Dance-Pop, con voces agudas al unísono, y con la misma originalidad con la que nos sorprende cualquier grupo de idols de baja estofa. Pero seamos sinceros, ¿a quién le importa? Los niños tragarán lo que sea, y a los más creciditos le verán “otro interés” al asunto (pero mejor lo dejamos aquí, que ya sabemos como acaban estos posts después). En realidad, hasta ahora parece que tampoco han hecho mucho ruido, y si somos sinceros, después de ver su presentación en sociedad, no les auguramos un gran futuro como cantantes ni bailarinas… ¿pero cómo quieren que un Kamen Rider se ponga a luchar con esos taconazos?
Como ya hemos dicho, es una forma diferente de celebrar el aniversario de Kamen Rider, pero nosotros, si hay suerte, podremos celebrarlo este verano pisando el fabuloso museo del maestro Ishinomori Shotaro.
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