Archivos en la Categoría 'Series'

16
may
12

Lo pasaremos guai: Hora de Aventuras

Saludos cosmonautas,

lo sabéis, tenemos una norma, no hacer posts sobre “hits del momento” (nótese que nos hemos resistido a hablar de las pelis de Los Juegos del Hambre o Los Vengadores), pero de vez en cuando hay que saltarse estas normas, porque no hay más remedio. Y es que Hora de Aventuras es probablemente una de las series de dibujos animados más TODO LO QUE MOLA que han existido.

Llevábamos un tiempo oyendo hablar de estos dibujos, especialmente por el entusiasmo con el que Cels Piñol hablaba de la serie, pero pensábamos que sería una más de las series de Cartoon Network, que pueden estar bien para un ratillo, pero nada más. Un día, por casualidad, aterrizamos en Boing, y allí nos encontramos con unos dibujos al más puro estilo videojuego de Spectrum. Un par de bichos raros luchaban en la típica mazmorra contra la típica criatura del típico Dragon Quest (un sapo enorme). Aún no sabíamos que eso era Hora de Aventuras, pero nos quedamos pegados al televisor ante semejante alarde nostálgico chiptunero. Fue al terminar el capítulo que atamos cabos, y acabamos convencidos de que esta serie sí era algo distinto.

Días después empezamos a explorar la página web de Boing, y conseguimos ver unos cuantos capítulos. Nos tragamos unos cuantos de golpe, y cada mediodía durante una semana repetimos, con el mismo entusiasmo con el que Cels nos había hablado de la serie. Ya éramos fans.

“Adventure time” es una creación de Pendleton Ward, un tío curioso desde el nombre hasta su aspecto, que aún sin haber terminado sus estudios ya había tenido la idea juntar a un humano y a un perro multiforme en un mundo de fantasía. La idea de esta serie fue rechazada por Nickleodeon, quienes seguramente ahora se dan de golpes en la cabeza, ya que finalmente Cartoon Network apostó por ella sólo con ver el storyboard de  ”Enchiridion”.

Pendleton Ward, en teoría tiene sólo 30 años. 

“Hora de aventuras” sigue las peripecias de Jake el perro y Finn el humano, dos buenos amigos que se dedican casi que de forma profesional a ser aventureros. Siempre dispuestos a cualquier reto, ya sea rescatar una princesa de las garras del Rey Hielo, salvar al mundo de un agujero negro (que ellos mismos han creado), explorar mazmorras o encontrarse con dragones (para tirarse pedos en su cara). Viven en el País de Ooo, un planeta tierra post-apocalíptico que ha sido reconfigurado gracias a la magia, y en el que viven unas versiones algo alocadas de los típicos personajes de los cuentos de fantasía, espada y brujería. Y hasta aquí todo puede parecer más o menos normal, pero no lo es, en absoluto.

¡LOS CHUCHES!

“Hora de aventuras” es una de esas series que consigue entusiasmar tanto a pequeños como a mayores, porque siempre se puede disfrutar a dos niveles. Si bien hay una cierta lógica en como funciona el País de Ooo, llena de tópicos del mundo de la fantasía, sus autores siempre le dan vuelta y media al asunto. En inglés lo definen como algo “random”, es decir “aleatorio”, ya que cualquier cosa puede pasar, todo puede salir del patrón en cualquier momento para provocar la sorpresa, la carcajada, pero sobretodo, un gran WTF. Uno de los mejores ejemplos de esto son las canciones que pueden arrancar en cualquier momento. Y no son precisamente al estilo Disney.

Pero es que los personajes, si bien basados en tópicos, no son nunca planos. El Rey Hielo es el malo, pero uno no puede dejar de emocionarle su tristeza, y su aire campechano (ehem), la Princesa Chicle es adorable (pero cuidando no se enfade), y los mismos Jake y Finn, siempre ávidos de aventuras, pueden tener un día de lo más vago y rastrero. Por lo demás, hay una serie de personajes secundarios fantásticos (¿un dragón de arco iris que habla en coreano?), que a pesar de encajar a menudo con los típicos tópicos de la fantasía, siempre te sorprenden por algún giro inesperado.

La serie ha enganchado mucho a los roleros aficionados a juegos del estilo Dungeons & Dragons, ya que el mismo autor ha reconocido que es una fuente de inspiración. Pero la cosa no acaba ahí, hay referentes a miles de cosas #TLQM por todas partes, aunque algunas veces sea de forma disimulada (como los pequeños retazos del mundo apocalíptico que se dejan ver sólo de vez en cuando, y que dotan de una historia longeva al universo de la serie). En definitiva, se trata de una serie hecha con mucho cuidado, y que lleva un bagaje detrás muy importante, la clave para que buena parte del público culturalmente disperso la haya recibido con tanto entusiasmo.

Para despidir el post, os emplazamos al blog de Cartoon Network, en el que pudimos colaborar con Cels Piñol para redactar un post sobre el Cosplay y Hora de Aventuras (¡qué ilusión!).

Y un bonus. Aunque lo normal es que seamos nosotros los que entrevistamos, hace poco nos hicieron una entrevista en Otakufreaks. ¡No os la perdáis!

10
abr
12

Comic Book Men: la locura coleccionista americana de Kevin Smith

Saludos cosmonautas,

si alguno se escuchó el penúltimo programa de Generació Digital (aquí lo tenéis – en catalán), o tiene buena memoria, sabrá que somos fans de cierto director/guionista/showman llamado Kevin Smith; le bautizamos como “el rey de los nerds” ya hace un tiempo en este mismo blog.

Si bien en los últimos años Smith parecía haber perdido algo de fuelle con sus últimas películas, con la genial “Red State” recuperó ese “algo” que añorábamos, y su última aventura televisiva nos vuelve a situar en ese mundo de aficionados a los cómics que tan bien retrató en varias de sus películas de la saga New Jersey (“Mallrats”, “Persiguiendo a Amy”). Coincidiendo con los últimos seis episodios de la segunda temporada de The Walking Dead, la cadena AMC ha estado programando “Comic Book Men” justo después de cada capítulo zombiesco, una especie de “reality show” que tiene lugar en Jay and Silent Bob’s Secret Stash, la tienda de cómics propiedad de Kevin Smith.

“Comic Book Men” sigue las peripecias de los tres trabajadores de la tienda (Walt Flanagan, Michael Zapcic y Ming Chen), con el añadido de Bryan, un amigo de Kevin Smith que básicamente se dedica a medorear por la tienda y aportar su visión cínica/graciosa al asunto. El propio Smith hace acto de aparición en cada episodio, ya que siempre veremos a los cinco personajes comentando la acción desde un estudio de radio, desde el cual graban varios podcasts (entre ellos, el dedicado a Comic Book Men). Como no podía ser de otra forma, las conversaciones de estos cuarentones girarán siempre alrededor del mundo de los cómics de superhéroes, y quizás con algunas pinceladas de cine y algún que otro tema culturalmente disperso.

Jay and Silent Bob’s Secret Stash: 35 Broad Street Red Bank, NJ 07701 (USA)

Si bien en cada capítulo habrá alguna trama que seguir (desde competiciones entre ellos para vender excedentes en un “rastrillo”, hasta la grabación de un anuncio para TV), el programa se centra sobretodo en mostrar el regateo y las negociaciones que realizan sus protagonistas con aquellos clientes que quieren vender algunas de sus propiedades comiqueras. Así pues, veremos multitud de gente entrar con cómics de la Silver Age que valen miles de dólares, dibujos originales de Bob Kane autografiados, figuras de Godzilla en no muy buen estado, o incluso muñecos de Chucky. La mayoría de estos clientes saldrán de la tienda con mucho menos dinero del que esperaban conseguir (o sin haber vendido nada). En cierto modo, la serie no deja de ser una versión geek de cierto tipo de realities que existen en EEUU, en los que el interés se centra en subastas, o el regateo entre vendedores y compradores. Nosotros mismos vimos durante nuestro viaje a Canadá un programa parecido, Storage Wars, en el que varios profesionales de las antigüedades competían entre ellos en las subastas que se hacen de aquellos típicos trasteros de alquiler cuyos propietarios han dejado de pagar.

Parece ser que este es un género de reality show que tiene su nicho de mercado en los USA (Storage Wars/Pawn Shop All-stars/Antiques Roadshow). Pero es precisamente por este protagonismo de la negociación que “Comic Book Men” no es una serie que vaya a gustar a todo el mundo. De hecho, la mayoría de público será incapaz de entender porqué algunos están dispuestos a pagar 9.000 dólares por un par de páginas originales de Silver Surfer de Jack Kirby, o incluso más por algunos ejemplares de Marvel y DC de los años sesenta. Pero para nosotros no deja de ser interesante aprender un poco más como funciona el mundo del coleccionismo en Estados Unidos, donde vender y comprar cómics va mucho más allá del puro placer por la lectura, y se convierte en todo un negocio especulativo. Tener ciertos cómics en buen estado puede ser mejor inversión que ciertas acciones en la bolsa. Y además, hay que añadirle toda la cuestión sentimental que muchos de los compradores/vendedores pueden profesar hacia ciertos productos.

Lógicamente habrá una aparición “espontánea” de Jason Mewes, demostrando que su papel como “Jay” no está muy lejos de la realidad. 

Pero por supuesto, el mayor placer e interés para cualquier aficionado a los cómics de superhéroes será ver algunas de las joyas que van desfilando por el mostrador de la tienda, así como todo el conocimiento que demuestran tener los dependientes sobre la historia de los mismos. Pero si lo del Comics Code Authority no te suena de nada, o no eres consciente del impacto de la muerte de Gwen Stacy en Spider-Man, entonces es posible que te pierdas un poco y no aguantes más de un programa. Pero tampoco lo descartemos al 100%, ya que quizás las puyas entres los empleados sean lo suficientemente divertidas/crueles como para que te rías, y más de uno se sorprende a si mismo disfrutando con el regateo despiadado de los protagonistas.

En la web de AMC encontraréis contenidos extra (podcast, escenas extendidas). 

Si bien nosotros hemos disfrutado mucho con el programa, lo cierto es que las críticas que hemos podido leer han sido prácticamente todas negativas. Aunque varios de los argumentos para cargarse el programa sean del nivel “es que nunca se ve a nadie comprando nada” o “es que siempre se meten con el chino”, no podemos dejar de darles la razón en ciertos aspectos. Para empezar, a pesar de considerarse un “reality show”, existe cierta sensación de que muchas de las conversaciones son postizas o forzadas. Con esto no queremos decir que los protagonistas se hayan aprendido un guión, pero seguramente existe uno que sugiere lo que tienen que hacer, o sobre qué temas deberían hablar. Así pues, de la misma manera que los cómics de The Walking Dead aparecen en más del 50% de los planos que se hacen dentro de la tienda, las distintas conversaciones y “eventos zombie” que veremos no tienen nada de espontáneo (por mucho que quieran hacernos creer que hacer un día de “descuentos zombies” sea idea de Ming). También puede ser sospechoso el altísimo nivel de los objetos de coleccionista que pasan por dicho mostrador de forma tan conveniente (llega a pasar un tío con una réplica exacta del Bat-móvil de los 60), pero Kevin Smith no ha ocultado nunca que se buscó activamente a estos vendedores (lo cual no implica que las transacciones no sean reales).

Pero hay otra crítica que se repite bastante ya dentro del círculo de lectores de cómics. Algunos se quejan de la perpetuación de ciertos estereotipos dentro del mundillo comiquero. Es decir, les molesta ver a esta panda de “frikis algo gorditos” que no saben más que tener conversaciones absurdas sobre temas ficticios, a pesar de tener ya más de 40 tacos. Sí, es cierto que quizás no hacen un gran favor para cambiar esa imagen del nerd/geek que impera en el imaginario colectivo, pero quizás también es pasarse exigir que se haga una campaña para mostrar que el lector de cómics en realidad es un tío cool y triunfador, guapo y con la misma habilidad para conversar de Schopenhauer. Es seguro que existen ambas cosas en el mundo culturalmente disperso, lo que no tenemos claro es qué proporción representa cada uno de ellos.

Pero si estos cuatro Comic Book Men son así, ¿por qué esconderlo? Además, no podemos olvidar que es precisamente esto lo que hizo triunfar “Clerks” en los años noventa (¡incluso les veremos jugando a hockey!), y por lo tanto, “Comic Book Men” en realidad no hace mas que seguir esa fórmula de éxito, ¿o acaso alguien tiene el más mínimo interés en saber más cosas sobre su vida personal y privada? Por mucho que esto sea un “reality show”, creo que a nadie le sorprenderá saber que en realidad el control que se ejerce sobre lo que se hace o se muestra en estos programas es muy alto, dejando sólo un pequeño espacio a la espontaneidad para que seamos capaces de creer que lo que vemos es real y no una “realidad controlada” (¿alguien se acuerda del Show de Truman?).

No es un programa perfecto, no es un programa del todo redondo, pero creemos que tiene el suficiente nerd-appeal para que cualquiera que tenga un mínimo interés por temas culturalmente dispersos sea capaz de disfrutarlo, reírse, y aprender un poquito sobre la marcha (y nosotros nos hemos quedado con ganas de mucho más – aunque vemos difícil la renovación). “Comic Book Men” no creemos que sea una apología de un estilo de vida, pero nos presenta una realidad que existe, que la protagonizan personajes que quizás son más auténticos que los que veremos en la mayoría de “realities”, y es que Kevin Smith siempre ha reivindicado esa normalidad. ”Comic Book Men” habla mucho del “money, money”, pero también es la celebración de la afición por los cómics, es una reivindicación de ese placer por la lectura y sus debates intrascendentes, que quizás no van a solucionarnos la vida, pero al menos la endulzarán un poco. Y también tiene un punto sentimental importante, que nos transporta a nuestra infancia. Además, ¿a quién coño no le gustaría tener una tienda de cómics? Aunque trabajar en ella ya es otro tema…

PD: Y un pequeño extra para terminar. ¿Que no vemos a nadie comprar? ¿Que sólo salen tíos gordos? Una escena inédita donde una chica compra cómics, y no es un regalo para su novio, sabe lo que busca.


02
abr
12

Series por catalogar con Els Amics de les Arts

Saludos cosmonautas,

en el último concierto de Els Amics de les Arts, nos encontramos con dos fans que reconocieron a este humilde capitán. Compartiendo las primeras filas del concierto de Mataró, tuvimos tiempo para comentar, entre otras cosas, la Entrevista Pirata que les hicimos a “Els Amics” hace ya un par de años. Nos alegró mucho saber que esa entrevista dejó muy buen recuerdo entre los fans. Y aunque no vamos a repetir una Entrevista Pirata, no hemos podido evitar volver a proponer un “juego” a estos músicos. Sabiendo que son muy aficionados a ver un buen número de series, hemos querido conciliar esa afición con su música. Escogiendo 12 de sus series favoritas, les retamos a relacionarlas con las 12 canciones de su nuevo disco “Espècies per catalogar” (del que hicimos un extenso repaso aquí). ¿Queréis ver el resultado?

Pero antes os proponemos un pequeño juego. ANTES DE VER EL VÍDEO, intentad relacionar las series favoritas de Els Amics de les Arts con las canciones de su nuevo disco. Una vez lo tengáis hecho, podéis ver la solución en el vídeo.

Si ya lo tienes,¡ahora ya puedes ver el vídeo!

¿Cuántas acertaste? ¡Déjanos un comentario!

28
feb
12

COUPLING, el “Friends” de Steven Moffat

Saludos cosmonautas,

Steven Moffat es un nombre que, a día de hoy, hace que le brillen los ojos a más de un fan. Primero por sus episodios en Doctor Who, premiados y de los más recordados de la era de Russell T. Davies como guionista, después Moffat acabó sustituyéndole y adoptando a Matt Smith llevó la Whomania a otro nivel (ni mejor ni peor). Por si esto no fuese suficiente, Moffat se lió con otro proyecto que ha tenido un éxito tremendo, “Sherlock”, que en poco tiempo se convirtió en otra serie de culto.

Lo que quizás sea más desconocido es su trabajo anterior, también en la BBC, en una serie llamada “Coupling”. A primera vista, una obra que apenas parece tener nada en común con aquellos trabajos con los cuales se le relaciona hoy en día, pero que está lleno de detalles que demuestran el carácter culturalmente disperso de su creador.

“Coupling” es en apariencia una simple sit-com al más puro estilo Friends (con 3 chicos y 3 chicas protagonistas), cada uno de ellos con una personalidad muy bien definida, pero no por ello necesariamente estereotípica. Más de uno encontrará paralelismos con la famosa sit-com americana, se podría decir que hay una “Phoebe”, e incluso un “Ross” y una “Rachel”, pero os podemos asegurar que los personajes de Steven Moffat están o más locos, o son mucho más incisivos.

En realidad el planteamiento es sencillo, la serie trata sobre relaciones entre hombres y mujeres alrededor de los 30 años: el sexo, la amistad, el compromiso, las obsesiones… así como todas aquellas dudas existenciales que pueden surgir a esa edad, en la que muchos se preparan para cierta transición vital. A priori puede parecer limitado, pero os podemos asegurar que no se hace en absoluto monótona.

Como buena comedia inglesa, el peso de toda la serie recae en unos espléndidos diálogos, cuidados con esmero y milimetrados palabra por palabra. Apenas hay frases de relleno. Por supuesto que siendo una sit-com podemos esperar algunas “situaciones” comprometidas, líos y confusiones (encontraremos a un personaje experto en ello), pero los diálogos siguen siendo el vehículo principal para el humor, y lo que más destaca en “Coupling”. Por cierto, la serie está inspirada en la relación del propio Steven Moffat con la productura Sue Vertue, con lo cual no es casualidad que los protagonistas principales se llamen Steve y Susan. Según dicen, estando Moffat borracho escribió en un papel el título “Coupling” y se lo dio a Sue, pidiéndole que le preguntara al respecto más adelante.

A pesar de tener toda la pinta y características de la típica sit-com, se puede decir que “Coupling” iba un paso más allá, y creaba sus propios patrones. Los guiones no sólo juegan con las palabras, también con la estructura narrativa. Uno de los clásicos es empezar la historia con la versión masculina, para pasar seguidamente a la femenina, e ir alternando, a menudo sin saber exactamente de qué están hablando. Se hace un gran uso de recursos como el flashback o fast forward (depende de como lo enfoques), utilizar distintos puntos de vista en una misma situación, e incluso en un episodio en el que dos personajes rompen, se puede ver simultáneamente lo que les sucede a cada uno de ellos (todo un ejercicio de guión y dirección).

Pero no podemos olvidar que hay seis personajes con mucho carácter que son capaces de llevar adelante esos diálogos, sin necesidad de artificios. En ese sentido, “Coupling” es muy teatral. Aunque todos están bien en su papel, casi siempre recordaremos a los más histriónicos, y en ese sentido, no podemos dejar de mencionar a Jeff Murdoch (interpretado por Richard Coyle). Jeff por si solo es ya un motivo para ver esta serie. Es una personaje tremendamente exagerado, pero hilarante. Un treintañero que por culpa de sus nervios siempre se acaba metiendo en fregados, tanto por lo que hace, como especialmente por lo que su verborrea nerviosa provoca. Es un personaje lleno de traumas infantiles y juveniles inimaginables, que le han convertido en un ser inseguro y obsesivo, pero a la vez, con un gran sentido del humor. Como os decíamos, vale la pena conocer a un personaje que dice tener 8.000 palabras diferentes para designar los pechos femeninos. Pero ojo, tampoco os perdáis a Jane, la loca del grupo.

A pesar de ser una serie con una audiencia potencial amplia y hasta cierto punto “generalista”, Moffat no pudo resistir poner su marca de FAN en varias ocasiones. No estamos hablando sólo de referencias culturalmente dispersas en multitud de capítulos, desde Star Wars a recreaciones de Reservoir Dogs o Taxi Driver, pasando por incluir frases de tantas otras películas. Su alma whovian realmente se desató en su cuarta y última temporada. Obligado a buscar un sustituto al personaje de Jeff (Richard Coyle no quiso encasillarse), introdujo el personaje de Oliver, el propietario de una tienda de artículos de Ciencia Ficción llamada “Hellmouths”, que como buen amante británico de la SciFi, es un gran fanático de Doctor Who. Así que no sólo podéis esperar diálogos con referencias a los Daleks, sino que podréis verlos y oírlos en algunas escenas.

Un gran ejemplo es esta crítica que hace Steve de los cojines, que acaba con un chiste sobre Daleks que probablemente sólo entenderán aquellos ingleses que de niños se escondían detrás del sofá:

Aunque el esplendor whovian llega con escenas como esta (que no hemos encontrado en inglés por desgracia):

Tenéis cuatro cortas temporadas de “Coupling” por ahí, y os podemos asegurar que hay pocos episodios que no valgan la pena (si es que hay alguno). Es posible que se requiera cierta “edad” o haber vivido ciertas experiencias para apreciarla al máximo. Pero ya sea por sus diálogos, sus planteamientos originales, personajes como Jeff, o incluso su ramalazo no siempre disimulado de #TLQM, vale la pena. Una demostración de que Steven Moffat ya era muy grande incluso antes de Doctor Who o Sherlock.

Por cierto, lo de “Gerónimo”, no es nada nuevo para Moffat:

PD: Existe una versión americana. No os molestéis. Terrible.

08
feb
12

Freaks and Geeks: ¿la mejor serie de institutos? Probablemente.

Saludos cosmonautas,

suele ocurrir, cuando descubres algo por casualidad y te gusta, sin que nadie te haya hecho recomendación alguna, su valor se ve multiplicado por ese factor de descubrimiento personal. Algo así fue lo que nos pasó con esta fantástica serie titulada “Freaks and Geeks”. Aunque no es precisamente una serie muy conocida, parece ostentar el grado de “serie de culto”, algo que descubrimos poco después de empezar a verla, compartiendo nuestro hallazgo en Twitter.

La premisa es sencilla, una serie sobre los estudiantes de un instituto americano,desde el punto de vista de los marginados y los frikis (esos “Freaks and Geeks” del título). Los protagonistas principales son dos hermanos. Lindsay, una chica de 16 años que hasta hace poco era la reina del grupo de “mateatletas”, siempre con sobresalientes y la preferida de los profesores, que actualmente se encuentra en una fase rebelde que la lleva a juntarse con los chicos problemáticos del instituto, los “freaks”. En el grupo encontramos a Daniel, de quien Lindsay está enamorada, que resulta ser el típico chulo-fracasado y de pocas luces (que sale con la algo “marimacho” Kim). Después está Nick, el batería fumeta que vive atemorizado por su padre militar (y está enamorado de Lindsay). Finalmente, el estoico Ken, a quien parece que todo le resbala y se mete con todo el mundo desde su pose totalmente apática.

El otro protagonista es Sam, el hermano pequeño de Lindsay. Seguramente uno de los personajes más prototípicos, el del jovencito enamoradizo, tímido, menos desarrollado que sus compañeros y algo inseguro, pero inteligente y más o menos equilibrado. Su personaje contrasta con Bill, el personaje más cómico de la serie, 100% nerd, desde su aspecto a su forma de caminar, desde sus manías hasta su forma de hablar, pero que acaba convirtiéndose en uno de los personajes con más carisma (y seguramente el más querido por los fans). Por último, está Neal, el personaje judío de la serie, que va de ligón pero no se come un rosco, y cuyos gustos se han quedado algo anticuados. Estos tres forman el grupo de “geeks” del título, un trío que recuerda muchísimo a cierto grupo de frikis investigadores de una universidad californiana.

Sam: “¿Qué es una cerveza sin alcohol?”

Bill: “Es como la cerveza, pero que simplemente no tiene ese ingrediente que te emborracha.”

Neal:” …¿alcohol?”

Bill: “Sí.”

Este elenco de protagonistas y personajes secundarios es uno de los puntos fuertes de “Freaks and Geeks”, hay muchas caras conocidas, y otras que con un poco de ayudan en seguida situaremos. La protagonista indiscutible y que está preciosa en la serie, Linda Cardellini, saltó luego a la fama por su papel en “ER” (Urgencias), pero también fue la Velma de las películas de Scooby Doo, tuvo un papel en “Brokeback Mountain”  y aparecía en “Legally blonde” (Una rubia muy legal).

Linda Cardellini (Lindsay)… ¡guapa!

Dentro del grupo de los “Freaks”, tenemos a James Franco, ahora uno de los actores de moda en Hollywood, y que aquí hacía el papel de Daniel. Otro de los “freaks” es también una cara más que conocida para todos los fans de “How I met your mother”, Jason Segel, que en su papel de Nick no dista mucho del Marshall que conocemos de la famosa sitcom. Y para cerrar el trío calavera, interpretando a Ken está Seth Rogen, otro actor habitual en las comedias más populares de los últimos años: ha puesto la voz de “Paul”, y ha aparecido en “Superbad” (Supersalidos), “Knocked Up” (Lío embarazoso), “The Green Hornet”, “Zack and Miri make a porno” (¿Hacemos una porno? de Kevin Smith), e incluso en Donnie Darko. Seth Rogen tuvo un pequeño papel en “Dawson’s Creek”, donde también aparecía en un papel secundario importante Busy Philipps, que interpreta a Kim en “Freaks and Geeks”, la chica mala.

Después tenemos a los “Geeks”, Sam es John Francis Daley, que se ha prodigado más en televisión y quizás es menos popular. En su currículum más actual encontraremos su participación en la serie “Bones”, como el Dr. Lance Sweets. Neal, el chico judío y sobrado, es Samm Levine, que también se ha dedicado bastante a pequeños papeles televisivos (con una aparición en “HIMYM”, e incluso en “Lost”), pero quizás os pueda sonar por ser uno de los “Inglorious Basterds” de Tarantino. Por último, Bill Haverchuck, fue interpretado por Martin Starr, que ha aparecido al igual que Seth Rogen en “Superbad” o “Knocked up”, en el “Hulk” de 2008, y como sus otros dos compañeros, en un episodio de “HIMYM”. No seguiremos, pero os podemos decir que entre los personajes adultos también hay muchas caras conocidas, e incluso míticas (como Biff de “Regreso al Futuro”). Seguramente la serie fue todo un trampolín para todos estos chicos, pero hay que reconocer que realmente lo bordaban en “Freaks and Geeks” (mención aparte merecen los padres de los protagonistas, John Francis Daley está simplemente fantástico – míticas las cenas en casa de los Weir).

Harold: “Tenía un amigo que fumaba. ¿Sabes qué hace ahora? Está muerto. Crees que fumar queda guai, vamos desenterrarle a ver lo guai que se le ve ahora.”

Lógicamente, veremos muchos más personajes, y eso incluye los tópicos de deportistas y animadoras, las empollonas recatadas, los profesores de toda índole, y los propios padres de los alumnos (los cuales reciben un tratamiento menos superficial que en la mayoría de series de instituto). Los temas a tratar también son los clásicos de este tipo de series: la rebelión contra los padres, los abusones, los enamoramientos, el tema de las drogas y el alcohol, las fiestas, las responsabilidades, y en definitiva, el hacerse mayor (siendo un marginado, habría que añadir). Hasta aquí, quizás el argumento puede parecer de lo más corriente y normal, pero en realidad es sólo la base para construir  una de las mejores series de institutos que hemos visto en la Arcadia (por no decir claramente que es la mejor).

Sólo para empezar, hay algo bastante original en su planteamiento. En 1999, los creadores se sentían incapaces de recrear con fidelidad los institutos de finales de los noventa, así que prefirieron inspirarse en su propia juventud. De esta forma, la serie se situaba en el curso 1980/1981, cuando lo más habitual en este tipo de producciones es centrarse en la época actual. Esto obliga a recrear una época muy concreta, en la que los productos culturales del momento se convierten en algo crucial. Así pues, la ropa, la música, y también la televisión y el cine del momento tienen una especie de papel secundario de gran importancia para situarnos en el contexto (y de paso, generar complicidades con cierto público, de 30 o más años para arriba). El esfuerzo que hicieron fue notable, aunque eso no impidió que se colara alguna botella de ketchup de plástico (que no llegaron hasta 1990).  Y ojo al dato, el productor asegura que en parte se inspiraron en “Harold y Maude” para su aspecto estético (película de culto de la que ya os hablamos aquí). ¿No parece esto ya garantía de buen gusto?

Más allá de la producción, estamos ante una serie de guiones trabajados, que si bien no dejan de perpetuar algunos de los tópicos (¿acaso los adolescentes no ven el mundo así?), existe una voluntad de darle la vuelta a las cosas (a menudo a través de fantásticos diálogos). Las motivaciones y los sentimientos de los personajes tienen su lógica y explicación, y se hace un tratamiento de los temas  menos edulcorado de lo habitual. De hecho, los creadores de la serie ya procuraban, deliberadamente, que los episodios no terminasen siempre con un “final feliz”. Se buscaba realismo, y aunque nunca hemos estado en un instituto americano, algunos fans dicen sentirse realmente identificados con la serie. Si la mayoría de obras de este tipo se dirigen a un público igual al que están representando, en este caso quizás apuntaríamos a una audiencia más adulta, que puede ver todos estos temas con cierta perspectiva, y quizás no necesita de la típica moraleja servida en bandeja (eso se deja en manos del espectador).

Antes mencionábamos lo cuidados que están los aspectos culturales de la serie, y ahí es donde encontraremos ese plus culturalmente disperso que hace que la serie nos atrape aún más. Uno de los aspectos más destacables, y más recordados, es la musical. Atención a la lista: Led Zeppelin, The Who, Alice Cooper, Queen, Pink Floyd, Van Halen, Rush, Deep Purple o The Grateful Dead. Son algunos ejemplos de grupos que no sólo forman parte de la banda sonora, si no que se mencionan o directamente forman parte del argumento del episodio (ya sea porque los protagonistas quieren ir a un concierto de The Who, como porque John Bonham de Led Zeppelin acaba de morir). Al parecer, esto hizo encarecer mucho la producción, al tener que utilizar buena parte del presupuesto en pagar los derechos. Esto llegaba hasta tal punto que, en posteriores re-emisiones, se cambiaron algunas de las canciones, y los productores tuvieron que esperar mucho tiempo para encontrar quien les editara el DVD dejando intacta la banda sonora.

Nick Andopolis: “Hey, yo creo en Dios, tío. Le he visto, ¡he sentido su poder! Toca la batería para Led Zeppelin y su nombre es John Bonham, baby!” 

Música aparte, hay más elementos que convierten esta serie en una pieza #TLQM en toda regla. Como no podía ser de otra forma, el grupo de “geeks” son los encargados de darle el punto más friki/nerd/(ponga aquí su etiqueta) a los diálogos y también al “product placement” culturalmente disperso. Star Wars es seguramente una de las sagas más citadas durante la serie (Star Trek algo menos), y también aparece en varios pósters o merchandising. Quizás citar Star Wars, hoy en día, no sea algo tan culturalmente disperso como podía serlo hace 15 años (¿antes de Clerks?), pero es que hay muchos más detalles que nos dan pistas sobre la naturaleza geek de sus creadores. Por ejemplo, están las apariciones de los Micronautas, ya sea en los diálogos o en forma de caja (aparecen más de una vez en casa de Neal), y también uno de los grandes momentazos: cuando Bill se disfraza de Doctor Who para ir a un convención de Ciencia Ficción (y eso que Doctor Who nunca fue tan popular en EEUU como ahora). Pero si hay un momento nerd por excelencia es el mítico episodio final, de título “Discos & Dragons”, en el que Daniel, el chulo-fracasado, termina dando un vuelco a su personaje al aceptar jugar a “Dungeons & Dragons” con los geeks, y acaba dándose cuenta de que hay cosas que se le pueden dar bien, más allá de su pose de tipo duro.

Bill Havercuck (Martin Starr) a punto de irse a la SciFi Convention vestido de Tom Baker, el 4º Doctor.

Bill: “Se cree que ser el Dungeon Master le da derecho a jugar con nuestras mentes.”

Harris: “Oh, lo siento. Quizás debería hacer que os encontraseis con gatitos y abuelitas para no disgustaros.”

Daniel: “Vale, de acuerdo, seré un enano, pero mi nombre es Carlos.”

Bill: “¿Carlos, el enano?”

Daniel: “Sí, tienes un problema con ello, Gorthon?”

No es extraño que hubiese un nivel de cuidado considerable en todos los aspectos de la serie (desde el guión a la producción), ya que este no era el típico trabajo de encargo, sino una apuesta personal de su creador, Paul Feig, que incluyó muchísimas vivencias personales en los guiones que escribía en hoteles de Estados Unidos, mientras viajaba intentando vender una película.  ¿Valió la pena el esfuerzo? Que la serie tenga estatus de culto y que en IMDB la nota no baje del 9, evidencia la fantástica crítica y cariño que se ganó la serie (aparece en muchas listas de “las mejores series de todos los tiempos”). Pero a pesar de todo, “Freaks and Geeks” se canceló en la primera temporada. Los cambios continuos de emisión no favorecieron para nada las audiencias, y en el capítulo 13 la NBC dijo basta. ¿Qué pasó con todos esos fieles admiradores? Pues que presionaron y presionaron, hasta que consiguieron que se hiciesen 3 episodios más. Después volvió a darse la serie como finiquitada. Y los fans volvieron a insistir. Para su re-emisión en otro canal de la FOX se realizaron dos episodios más, cerrando definitivamente “Freaks and Geeks” con el decimoctavo. Una pena (o una garantía para perpetuar su condición “de culto”).

No podemos dejar de recomendar esta serie a cualquiera, pero especialmente para aquellos que quizás estén un poco hartos de tramas y subtramas complejas de la mayor parte de series actuales, y quieran algo mucho más centrado en personajes, diálogos e interpretaciones. En “Freaks and Geeks” se encuentra todo esto y mucho más, demostrando que se merece esa etiqueta de “serie de culto”. Aunque os advertimos que cuando termina el episodio 18 uno se siente algo huérfano, y empezará a echar de menos a todos estos personajes. Para todos aquellos que sufran de esta forma, siempre queda el consuelo de ver “Undeclared”, una especie de continuación universitaria de la serie, que a pesar de no contar con los mismos personajes, sí repite algunos actores y se dan algunos cameos (sus creadores siguen un poco la línea de Kevin Smith, en ese sentido). Además, también podréis ver a Jackson Teller, de Sons of Anarchy, mucho más joven y con acentazo inglés.

Sólo para terminar, una pequeña duda que nos corroe respecto a “Freaks and Geeks”, ¿por qué prácticamente en cada episodio tienen exámenes, si las clases que vemos apenas duran un minuto?

(Ahora tocaría hablar de Parker Lewis, no? ¿dónde están mis cintas VHS?)

06
feb
12

Entrevista Pirata: Niko (1a parte)

Saludos cosmonautas,

cuando en la Arcadia prometemos algo, cumplimos. La semana pasada terminaba con el anuncio del retorno de Cálico Electrónico, el que fuera un pionero en esto de la animación flash y el marketing viral, después de un dramático y abrupto final, como todo buen superhéroe, volvía de sus cenizas.

Pocos meses antes del anuncio, nos reunimos con Nikotxan, el creador y doblador del personaje (él mismo ya es todo un personaje), para hablar de Cálico Electrónico, la animación flash, y aquellos proyectos que ahora mismo está manejando.

El Sr. Niko, como estrella mediática que es, nos recibió en su mansión barcelonesa, recién levantado a las seis de la tarde, ya que el día anterior había estado de marcha con algunas top models en Saint Tropez. Nos dió la bienvenida con un potente orujo de café, que no sabemos si tiene alguna relación o no con el resultado de esta entrevista.

29
sep
11

Entrevista Pirata: Viruete (4a parte)

Saludos cosmonautas,

hoy cerramos una épica Entrevista Pirata, la que tuvimos hace más meses de los parece con el grandísimo Viruete (de www.viruete.com, claro). Épica porque ha sido una de las entrevistas que menos he tenido que editar y que más hondo han llegado para diseccionar las entrañas de #TLQM. Y habéis respondido, ya que la 3a parte fue todo un éxito.

En esta última entrega hablaremos de las series de TV (donde Viru reivindica que esto de seguir series con pasión no es nada nuevo para él), le preguntaremos de dónde saca el tiempo y la capacidad cerebral para procesar tanta cultura Pop, y finalmente le preguntaremos por esa moda de ser friki que parece que existe actualmente. ¡No os lo perdáis!

Y si queréis seguir disfrutando del estilo Viruete, tenéis una cita con Cine Basura este viernes noche en Canal + Xtra a las 22.45h (también a través de esta web). Se emitirá la película  ”El regreso de la cosa del pantano”, con los comentarios de Viruete, Paco Fox, y el invitado de lujo Albert Monteys. Y ojo, que también estarán en el Festival de Cine de Sitges, Eel 8 de Octubre, a las 20.30h, en la Sala Tramuntana (más información aquí).

PRIMERA PARTE, SEGUNDA PARTE, TERCERA PARTE.

21
sep
11

Sons Of Anarchy: Hamlet se compra una Harley

Saludos cosmonautas,

Sons of Anarchy acaba de estrenar su cuarta temporada, y hace apenas unos meses que empezamos a verla (siempre llegamos “tarde” para ver todas estas series del momento, pero a veces es preferible así). Un amigo nos insistió en que la viésemos, que nos iba a gustar, pero nos hacíamos los remolones. Empezamos viendo unos pocos episodios, y dejamos pasar el tiempo. Pero poco antes de empezar el verano volvimos a ello y desde entonces no hemos podido parar, estamos irremediablemente enganchados.

Este personal proyecto de Kurt Sutter cuenta la historia de los Sons Of Anarchy, un club de moteros de la pequeña localidad de Charming (California), que regenta el taller de reparaciones Teller-Morrow. En realidad, el taller no es más que una tapadera para el negocio real e ilegal de tráfico de armas de Sam Crow o SAMCRO (Sons of Anarchy Motor Club Redwood Original). Durante años, los Sons han desarrollado sus actividades sin demasiados problemas, ya que tienen comprado al Sheriff del pueblo, y su política de echar a prostitutas y traficantes de drogas del pueblo les ha hecho ganar el respeto de sus conciudadanos. El principal protagonista de la historia es Jackson “Jax” Teller, vicepresidente del club, hijo de uno de los fundadores, y ahora hijastro del actual presidente.

Jax acaba de tener un hijo, y al mismo tiempo, descubre un libro que escribió su difunto padre, advirtiendo de la deriva que estaban tomando los Sons, y de la necesidad de cambiar de rumbo hacia negocios lícitos para evitar su autodestrucción. Todo esto hará que el joven motero empiece a cuestionarse el funcionamiento del club, y cambie su relación con el presidente, el actual marido de su madre, en una historia con tintes shakespearianos que recuerda mucho a Hamlet, y no es casualidad.

Clay Morrow y Jax Teller. Padrastro e hijastro, Presidente y Vicepresidente, con una relación “complicada”.

A pesar de tener un claro protagonista, Sons Of Anarchy es una de esas series corales, con una docena de personajes centrales, y un buen abanico de variopintos personajes secundarios. Por supuesto está el núcleo central del club (cada uno tendrá su motero favorito), pero también juegan un papel importantísimo sus “old ladies” (mujeres), así como el departamento de Policía de Charming (con sus propias disputas internas por la ayuda que le prestan a los moteros), y también otras bandas mafiosas de negros, mexicanos, chinos, e incluso la IRA (todos ellos clientes o proveedores de armas de SAMCRO).

La primera temporada es sobretodo una introducción a todo el universo de los Sons Of Anarchy, y quizás cueste un poco más engancharse porque la trama avanza más lentamente. Pero vale la pena insistir, y sigue siendo una toma de contacto importante. Aquí entenderemos como se han hecho con el control del pueblo y de la policía, también como funcionan sus negocios con las armas (llenos de traiciones y reyertas), y cuales son algunas de las reglas y costumbres de este club (asambleas, fusiones, fiestas benéficas, etc.). En realidad, el grupo de los Sons Of Anarchy es mucho más grande que SAMCRO, ya que tienen “chapters” que se extienden por varios estados de América, e incluso otros países. Pero el club de Charming es el fundador, por lo tanto el más importante, y al que acudirán los demás en busca de ayuda o para proporcionarla sin pensarlo.

Kurt Sutter, el creador de la serie, pasó una temporada con un auténtico club de moteros “forajidos”, y una de los aspectos que más le llamó la atención fue la auténtica devoción por el club, y como todos sus miembros sentían un deber hacia este, y hacia sus “hermanos”. Así pues, en Sons Of Anarchy veremos como la lealtad, la fraternidad, y el deber toman el protagonismo, a veces de modo sangriento. Los soplones, así como los desertores, deben sufrir por sus cabezas. Pero estas obligaciones conllevan también sus compensaciones, así que el club le echará una mano a uno de sus miembros siempre que sea necesario. Ya sea con dinero, amenazando a alguien, o simplemente vertiendo sangre (siempre fuera de las calles de Charming – ese es el trato con la policía).

Si alguna otra serie actual se parece a Sons Of Anarchy, esta sería Game Of Thrones. Puede parecer una comparación imposible, pero en realidad, si quitamos espadas o AK-47s de enmedio, todo se basa en juegos de poder, venganza, honor y familia. Las intrigas, traiciones, y planes enrevesados tanto se pueden dar en un palacio noruego, en King’s Landing, o en la pequeña localidad de Charming. Son historias universales.

Jax Teller con sus caballeros hermanos moteros.

Ya decíamos que la primera temporada de la serie puede resultar algo más complicada para el espectador, ya que muchas de las cosas que pasan se dan por sabidas, y hay que estar atento para comprender como funciona SAMCRO. Pero Sons Of Anarchy es una de esas series que cuanto más la ves, más te gusta. Aún en la cuarta temporada hay muchos asuntos por resolver, y muchas tramas con las que sufrir (en principio la serie está pensada para durar 7 temporadas). Porque se sufre, y mucho, con estos personajes, y algunos de los sorprendentes giros de guión. Añadidle todo el glamour del motero forajido al más puro estilo western, la aparición de gente como Henry Rollins o el cameo de Stepehen King, y la chulería y camadería testosterónica del club, para dar con una serie que se merece nuestro sello de aprobación #TLQM. Ah, y no olvidemos la industria del porno. Recomendadísima.

20
jul
11

Doctor Who: la resurrección (2005-2009)

Saludos cosmonautas,

ya es casualidad que el día después de que vea el último capítulo de David Tennant como Doctor Who, se publique una noticia en la que el propio Tennant asegura que le encantaría volver a la serie. No sé qué pensarán los fans de Matt Smith, el actual Doctor, ya que algunos dicen que es de los mejores doctores habidos y por haber. Pero después de haber vivido en unos pocos meses los 3 fabulosos años del Doctor de Tennant, y sin haber empezado a ver aún a Matt Smith, casi que firmaría para que volviese. Ha sido en buena parte gracias a él que me he enganchado de nuevo a una serie como hacía tiempo que no me pasaba.


Como ya conté en su momento, el Doctor Who formaba parte de mi imaginario infantil, y fue una auténtica sorpresa descubrir que, no sólo la serie iba mucho más allá de Tom Baker, sino que además se había relanzado después de 16 años en los que sólo había aparecido una TV movie. ¡Y menudo regreso!

Russell T. Davies es el nombre, el hombre, el responsable de que la TARDIS haya vuelto a funcionar después de años acumulando polvo y nostalgia. Aunque parece que el actual guionista jefe, Steven Moffat, está eclipsando su labor, no podemos olvidar que fue él quien creó la nueva serie, le dio la personalidad, el formato, las reglas, y en definitiva, quien arrastró por el vórtex temporal al Doctor Who de los ochenta hasta el siglo XXI.

Uno de los cambios principales fue la duración de los episodios, ya no eran de 20 y pocos minutos, y es que este formato ahora ya es exclusiva de las comedias (o del tokusatsu nipón). Si en el Doctor Who Clásico (1963-1989) se dividen las historias por arcos argumentales, ahora la cosa va más por episodios de 45 minutos (aunque a menudo veremos episodios dobles). Esto permite narrar historias de forma diferente, con otro ritmo, y además, también ha permitido a muchos guionistas invitados hacer cosas algo más especiales, jugando con situaciones originales que no tenían porque afectar en nada la evolución de la trama principal de la serie.


Esto último es otro de los grandes cambios que incluyó Davies en el nuevo Doctor Who, algo también muy acorde con la televisión actual, las tramas argumentales que se alargan a lo largo de toda la temporada (o temporadas). Hablamos de esos misterios como el de “Bad Wolf”, la importancia de Donna Noble y la de su padre, o el misterioso personaje de River Song. Grandes historias que se van desarrollando a partir de pequeños detalles y que suelen terminar con grandes giros argumentales, revelaciones, o sorpresas; lo que en definitiva acaba enganchando al espectador moderno. Pero, sin duda, donde Russell T. Davies fue más valiente y original fue al añadir ese pequeño toque de culebrón amoroso entre Rose y el Doctor. La imagen clásica del personaje, normalmente ya de cierta edad, era la de un alienígena asexual. No había historias de amor, y no se percibía tensión sexual alguna con las decenas de acompañantes femeninas que tuvo (ni con los acompañantes masculinos).

Christopher Eccleston, quien tuvo la difícil tarea de interpretar de nuevo al Doctor, apareció como un personaje salvaje y malcarado, que nos puede recordar en algunos momentos al mismo Tom Baker, o incluso al pionero William Hartnell (básicamente por el borderío y el sarcasmo – y nos encantó como lo hizo Eccleston). Destrozado por las consecuencias de la Time War, podemos ver como hay cierta rabia y sadismo en su personaje. Hasta ahí, parece que el Doctor no había cambiado tanto. Pero el primer capítulo se tituló “Rose”, y eso no fue para nada gratuito. Esa choni del extraradio londinense sería la encargada de humanizar al Doctor, hasta el punto de conseguir que se enamore de ella.

Aunque Eccleston asegura que fue él quien quiso dejar en seguida la serie, parece muy inteligente el timing de presentación del fenómeno de la regeneración; lo mejor para presentar a las nuevas generaciones este genial recurso que permite cambiar de actor sin tener que cambiar del todo el personaje. Pero también hizo más fácil y creíble la historia de amor entre Rose y el Doctor (ahora más joven y apuesto). Ahí entraba David Tennant, que para muchos (y muchas) ha sido el reclamo y la razón de engancharse irremediablemente a la serie. Ya fuese por el look, la vis cómica, la intensidad eléctrica que le daba al personaje, o sus parloteos incesantes, David Tennant cogió el testigo de Eccleston y lo llevó a otro nivel.

No sabemos si era por la experiencia acumulada, por las posibilidades que les brindaba escribir para Tennant, o simplemente que el éxito les había dado más confianza (y presupuesto), pero en la segunda temporada parece que los guionistas también empezaron a brillar de verdad. El culebrón amoroso cada vez empieza a tener más peso, y llega hasta el final de la segunda temporada con una de las historias más épicas y lacrimógenas de la serie (lloramos cada vez que vemos “Doomsday”… ¡y esa música!). Pero al mismo tiempo vemos como Steven Moffat se marca un “The Girl in the Fireplace”, o Russell T. Davies nos sorprende con el original “Love & Monsters”, donde el Doctor y Rose apenas aparecen, y nos maravilla con “The Impossible Planet” y “The Satan Pit” (por ahora, una de mis historias favoritas – ¡que introduce los Ood!). Las historias, digamos, autoconclusivas, son de las que suelen brillar más en la serie (y las que se llevan los premios BAFTA).

Si Tennant podía tener difícil sustituir al nuevo Doctor Who original, para Freema Agyeman era un reto imposible sustituir a Billie Piper (Rose) como acompañante del Doctor. De hecho, los guionistas debieron ser tan conscientes de ello que ya habían preparado el terreno para sustituirla antes incluso de aparecer (con el episodio especial “The Runaway Bride”), y le hicieron sufrir durante toda la temporada con su amor no correspondido. Desde el primer episodio “Smith & Jones” (que me encantó), seguía la tensión sexual en la serie, pero esta vez sólo en una dirección. Y aunque para muchos Martha Jones es la acompañante que menos les ha gustado, a nosotros nos gustó su punto más salvaje e inteligente, y también como evolucionó el personaje (aunque es algo que se desarrolla sobretodo al final de los finales de la 3a y 4a temporada). Aquí también brilló una vez más Steven Moffat con su “Blink”, pero el arco argumental de “La familia” también vale la pena recordar, así como el épico final de temporada.

Y ya cuando parecía que Tennant iba a ser el Doctor para siempre, empieza la cuarta temporada, la última de la que podríamos llamar primera etapa del nuevo Doctor Who, la de la resurrección. Esta era la última temporada en la que Russell T. Davies iba a ser el guionista jefe, y parecía lógico que fuese también el final del Doctor de Tennant. Aquí es cuando repescarán a Catherine Tate (Donna Noble) para ser la acompañante , dándole una vuelta de 180 grados al prototipo de chica guapa que adora al Doctor, y dándonos a una trabajadora temporal con mala leche, que no se deja amedrentar por el cerebro privilegiado del piloto de la TARDIS. Para muchos, la mejor de las 3 acompañantes hasta el momento (y no os voy a decir que no), aunque no aparece en “Midnight”, uno de los mejores de la temporada para un servidor .

Es aquí donde se resolverán ( y de qué manera) prácticamente todas aquellas tramas que se habían preparado ya desde la primera temporada. Parece obvio que estos 4 años se habían concebido como una unidad a nivel argumental, y el relevo estaba cerca. El Doctor de Eccleston terminó de forma más o menos abrupta (y a Rose le costó digerirlo), pero está claro que Tennant se había ganado una despedida a lo grande. El final de la temporada regular se alargó con 3 épicos episodios que resolvían prácticamente todos los enigmas y tensiones. Además, Tennant pudo gozar de 4 episodios especiales durante 2009 (seguramente haciendo tiempo para el nuevo Doctor), que le sirvieron para despedirse de todo el mundo. “The Next Doctor” fue seguramente una “broma”, y aunque es un episodio entretenido (con mecha incluido), no pasa de ser un episodio más, y “Planet of the Dead”, aunque algo mejor, tampoco es para tirar cohetes. “The Waters of Mars” ya nos recuerda más al Doctor Who de los grandes momentos, aunque podría ser mejor. Y esto último es aplicable a “The End of Time”, el especial doble que acaba definitivamente con la regeneración de Tennant. Si bien hay varios elementos que tendrían que convertir esta historia en algo apasionante, parece que el resultado global no está a la altura de la propuesta. Quizás es algo repetitivo, y quizás el cambio de guionistas llegaba en el momento justo. Pero sólo por los 10 minutos finales de Tennant vale la pena. Una despedida larga, tranquila y emotiva, una forma de decir adiós sin traumas.


Los ingleses siempre dicen que cada generación tiene “su Doctor”. En mi caso, este tendría que ser Tom Baker, ya que fue el único que vi de pequeño, y el que me fascinó. Pero creo que gracias a la resurrección podemos decir que algunas generaciones tenemos dos doctores, y está claro que mi nuevo Doctor es David Tennant.

11
jul
11

やんパパ (Yanpapa): mi primer dorama y todo lo que aprendí de ellos

Saludos cosmonautas,

con los recientes posts nos ha venido a la memoria el que fue el primer “dorama” (que es como llaman los japoneses a las series de TV). Hoy en día, los doramas ya son algo sobradamente conocido, fácil de encontrar en la red, y además, con la popularidad de los doramas coreanos, se ha convertido en un fenómeno parecido al del JPop en su momento (y el KPop ahora).

Pero hace unos 7 u 8 años encontrar doramas era una tarea mucho más complicada, y tenías que meterte en “oscuras páginas” de descargas de torrents o links de eMule, y escoger lo que te bajabas sin saber apenas nada en absoluto (la información escaseaba, aunque ya existía www.jdorama.com). De forma fortuita, como suelen ocurrir estas cosas, acabé bajándome una serie llamada やんパパ (Yanpapa).

“Yanpapa” básicamente es uno de esos palabros “engurish” que a veces se sacan de la manga los japoneses, y que significa “Young papa” (padre joven). La historia trata precisamente de un joven que, por dramáticas circunstancias, acaba haciéndose cargo de los tres hijos de la mujer con la que se acaba de casar, y que era unos 14 años mayor con él. Esto significa que el protagonista, un joven de 25  años, intenta hacer de padre a 2 chicas y un chico que podrían ser sus hermanos, pero nunca sus hijos. Como no podía ser de otra forma, los tres “hijos” vienen con sus problemas de fábrica, y además se niegan a aceptar a este nuevo padre (al que acaban de conocer).

El único vídeo en YouTube de Yanpapa

Aunque es uno más de los típicos argumentos lacrimógenos y de superación personal habituales, obviamente hubo algo que me llamó la atención para que empezara a ver el dorama. El joven protagonista es un aprendiz de mangaka, que entra a trabajar en el estudio de una autora consagrada, la que después acaba siendo su mujer. Aunque no es el tema principal del dorama, lo cierto es que tiene una parte importante, ya que el joven dibuja una historia (que vemos a menudo en forma de anime) que refleja todo lo que le va pasando de forma metafórica (con la historia de un caballero que tiene que rescatar a una princesa). Seguramente, si no fuese por este toque manganime, tenemos nuestras dudas sobre si habríamos aguantado al principio, pero debemos confesar que al final acabamos enganchados y emocionados con el tema.

Aquí podéis ver los personajes que dibuja el protagonista.

Aunque el dorama sea ahora algo muy normal entre los “japonófilos” y el acceso a doramas nuevos, y no tan nuevos, es relativamente fácil, parece que やんパパ ha quedado completamente olvidada, y apenas se encuentra información en la red (por no mencionar ya la imposibilidad de encontrarlo en algún sitio de descargas). Es una pena, porque estoy seguro que a muchos les gustaría ver los primeros pinitos como actriz de una exMorning Musume, nada más y nada menos que Maki Goto.

El protagonista, que hay que reconocer daba un poco de rabia de lo bobalicón y romántico que llegaba a ser, también era un artista Pop, cantante de Tokyo (una de las famosas bandas prefabricadas de Johnny’s). Por supuesto, ellos fueron los encargados del opening de la serie (aunque puede parecerlo, no son imágenes del dorama):

Viendo este primer dorama aprendí varias cosas. La primera, que los actores japoneses, a nuestros ojos, sobreactúan de mala manera. Son exagerados, mucho. Y aunque creo que ya forma parte de su “estilo”, es cierto que es fácil que eso eche para atrás a más de uno. Pero al final te acostumbras, y es parte de su encanto. Segundo, les encantan los dramones, lo lacrimógeno, y en general, que todo sea muy emocional, hasta el límite de poder morir por una subida de azúcar (esto, sumado a la sobreactuación, puede ser un cóctel explosivo). Tercero, y más importante, que los doramas son una de las mejores formas para aprender sobre Japón.

Si nos fijamos en nuestras propias series y películas veremos que las primeras normalmente reflejan mucho mejor la “realidad” del día a día, tanto sea por sus temáticas, como por el lenguaje que utilizan, y los referentes o el contexto en el que se basan. En las películas podríamos decir que estamos ante unos ambientes más controlados y dirigidos a contar una historia más específica y universal. Visto así, creemos que un culebrón nos ayudará mucho más a saber como es un país. Y esto es lo que consiguen los doramas, ya sea por el lenguaje (con coletillas habituales, expresiones coloquiales, argot, etc.), o por las situaciones y problemáticas cotidianas, ya que este suele ser el motor principal de este tipo de historias. Así pues, a pesar de que os pueda costar el tema de los actores, o la temática, si de verdad tenéis interés por conocer mejor la sociedad japonesa y su lenguaje, creemos que una buena dosis de doramas os puede ayudar mucho.

Por desgracia no os podemos decir donde encontrar Yanpapa con subtítulos, ya sea en inglés o español (en VO con subtítulos en coreano, aquí), pero como hemos ido diciendo, la red está plagada de doramas, y tenéis mucho donde escoger (con todo tipo de temáticas). El que vimos nosotros después de やんパパ fue Summer Snow (Natsu no yuki), ¡menudo dramón!




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