Archivos en la Categoría 'Robots'

04
may
10

Tetsujin 28-go, el otro robot gigante en Japón

Saludos cosmonautas,

gracias a nuestra red de corresponsales que tenemos en Japón, hoy por fin podemos mostraros “el otro robot gigante“. que ha sido construido recientemente en Japón. Seguramente, a estas alturas la mayoría habréis visto las impresionantes fotos del Gundam a escala original que fue expuesto en Odaiba, Tokyo, ya hace unos cuantos meses. (infinidad de blogs dejaron buena constancia de ello, y algunas fotos fueron impresionantes) Fue algo realmente espectacular, ináudito… pero también temporal.

Al poco tiempo de enterarnos de lo del Gundam, hubo una notícia que quizás paso un poco más desapercibida. La notícia de que en Shinnagata (Kobe) estaban construyendo otro robot gigante, aunque este iba a ser permanente. Se trataba de una reproducción del mítico Tetsujin-28, también conocido como Gigantor.

Lo cierto es que, estando la estatua en Kobe y no en Tokyo, suponemos que eso ha hecho que su impacto en la blogosfera haya sido reducido. Pero como a nosotros nos gusta mucho, queremos poner nuestro grantio de arena, y con la ayuda de nuestros corresponsales, aquí os lo mostramos.

El personaje fue creado por Yokoyama Mitsuteru en 1956, así que estamos ante un auténtico veterano, y eso es bastante obvio viendo el diseño del personaje que, si me permitís, me gusta más que el del Gundam (sin desmerecerlo).

Me parece que no es tan grande como el de Odaiba (aunque en todas partes dicen que tanto el uno como el otro miden 18 metros de altura), pero la postura es mucho más dinámica e impactante, todo un lujo.

Las calles cercanas están adornadas con motivos de Tetsujin 28-go.

¡Muchas gracias a Dani & Leila por las fotacos!

Os dejamos ahora con unos videos de la construcción del Tetsujin (visto en Plastic Pals)

Podéis verlos todos aquí.

Y finalmente, su solemne inauguración:

SWITCH ON!!!

29
mar
10

Robots, Japón y el campo de distorsión de la realidad

Saludos cosmonautas,

este fin de semana leíamos en “Presència“, el suplemento que acompañaba al periódico catalán El Punt el domingo pasado, un artículo sobre el advenimiento de la robótica doméstica en esta próxima década. Básicamente nos contaba como en los próximos diez años vamos a ver como se integran de verdad los robots en nuestra vida cotidiana. Como no podía ser de otra manera, en el artículo se hace mención especial a lo avanzados que están los japoneses en este sentido. A continuación os traducimos una de las frases del artículo:

“Hoy en día, en Japón los robots ya desempeñan tareas de recepcionista, guardia nocturno, trabajador de hospitales y guía, entre muchos otros trabajos. “

Creemos que una frase de este tipo puede sugerirnos que en Japón te puedes encontrar robots en cada esquina, que ya son algo completamente integrado en la sociedad, en definitiva, que las fantasías de Isaac Asimov ya son una realidad. ¿Y es así?

Es evidente que Japón es el primer país en cuanto al desarrollo, producción e implantación de robots en la sociedad. Eso es algo que no discutimos. Y es que hay muchos factores que han contribuido a que eso sea así (y uno de ellos es muy #TLQM, el propio Astro Boy), pero este no es el objeto del post. Lo que cuestionamos aquí es la forma de explicar la realidad japonesa y los efectos que esto tiene en las preconcepciones que uno puede tener de algo más o menos ajeno a su realidad diaria. Este fragmento en concreto nos hace pensar en un concepto que pudimos oír en la conferencia de Héctor García “Kirai” en Casa Asia (y que habéis podido ver gracias a la Arcadia: 1a parte, 2a parte, 3a parte). Se trata del concepto de “campo de distorsión de la realidad”, una idea que sugirió Kirai para expresar la barrera que existe entre una realidad en particular y como los demás la perciben.

Hasta ahora Japón, y Asia en general, habían sido países de leyenda en muchos sentidos. Teníamos muy poca o nula información de primera mano, y las pocas noticias que nos llegaban solían ser sobre temas exóticos o hipertecnológicos, creando en nuestro imaginario un mundo aparte, una ficción en la que se mezclaban los robots gigantes y los samurais, las consolas y las geishas… ¿pero era esa la realidad de Japón? Sí y no. Por supuesto que en Japón encontraremos todos esos elementos, pero eso no significa que sean lo único que existe, o que todo en Japón gire alrededor de la alta tecnología o las tradiciones ancestrales.

¿Pero podíamos luchar fácilmente contra esa imagen estereotipada y sesgada de Japón? Difícilmente. Las fuentes eran muy limitadas, y a menudo estas tenían un conocimiento muy superficial de la cultura o la realidad diaria japonesa. Por lo tanto, si entrábamos en el imaginario japonés de un americano o un europeo lo que nos encontraríamos serían esos tópicos tan manidos, el resultado de ese “campo de distorsión de la realidad” que surgía entre la realidad y la mirada de quien nos contaba las maravillas de ese mundo.

Y entonces llegaron los blogs para ponerlo todo patas arriba. Con el boom de los blogs de expatriados por primera vez teníamos a mano información mucho más directa del día a día en Japón. Los bloggers nos contaban su vida, con aquellos pequeños detalles diarios que difícilmente valoraría el editor de un telediario. Por primera vez podíamos saber de una forma mucho más precisa como podía ser la realidad japonesa. Muchos pueden haber visto en los blogs la panacea que nos libera de los estereotipos, los prejuicios, o los sesgos de los medios de comunicación tradicionales, y algunos creen que realmente, sin vivir allí y gracias a los blogs, tienen una idea muy precisa de como son Japón y los japoneses. ¿Y es así?

Nosotros creemos que no, es más, estamos convencidos de la imposibilidad de huir de ese campo de distorsión de la realidad que sugirió Héctor García. No debemos olvidar que un blog también nos mostrará un tema desde un punto de vista determinado, el del autor del blog, y por lo tanto, estamos sujetos a su mirada particular, una visión de las cosas basada en sus opiniones, preferencias, intereses, etc. Pero los lectores podemos caer fácilmente en el error de basarnos solo en su mirada (que al mismo tiempo acabaremos modelando a nuestra manera) para hacernos una idea de, en este caso concreto, como son las cosas en Japón. Es cierto que gracias a los blogs se han podido derribar muchos tópicos que eran difíciles de derribar a partir de los medios de comunicación tradicionales, pero también habría que reconocer que los blogs también han creado algunos otros (por ejemplo, las bragas usadas, la perversión en los manga, el protocolo japonés, la limpieza de sus calles, y tantos otros nuevos tópicos japoneses).

¿Estamos criticando entonces el trabajo que se hace en estos blogs? En absoluto. Simplemente es una reflexión que tanto como lectores de blogs como bloggers deberíamos hacer de vez en cuando para no caer en la conformidad y confortabilidad. Cualquier historia, cualquier noticia, cualquier post, es solo un fragmento de la realidad, y es un arduo trabajo, por no decir una quimera, el recoger todos esos pedacitos. Los blogs seguramente nos ayudan a que el mosaico sea ahora mucho más completo, mucho más rico y diverso que  cuando teníamos que hacer solo caso de artículos como el que comentábamos al principio. Pero seguirá siendo un reflejo, y seguirá estando sujeto a las distintas miradas,  con lo que al final lo único que nos quedará es nuestro propio e intransferible pedacito de la realidad.

Y no, en Japón aún no hay un robot en cada esquina, y mucho menos en cada hogar. Pero bueno, tiempo al tiempo…

08
ene
09

Los sueños de Robot de Asimov más cerca

Saludos cosmonautas,

si hace poco proponíamos en un post sobre el ocio, el uso de los robots para hacer más fácil la vida de los humanos, Urías se ha puesto a indagar un poco más y ha encontrado algunas noticias interesantes.

En primer lugar, hemos encontrado datos sobre el acelerado crecimiento de la población robot. Por ejemplo, en el 2006 había 4 millones y medio de robots, cifra que se calcula llegará a casi los 8 y medio en el 2010, ¡un crecimiento casi del 100% en solo 4 años! Aunque parece que solo en Europa ha crecido la venta de robots en los últimos años, mientras que ha decrecido en Asia y Estados Unidos.

Por otro lado, en este gráfico vemos la densidad de la población robot actual, calculando cada robot industrial por 10.000 trabajadores, con una clarísima diferencia de Japón y el resto de países, de hecho, la mitad de la población mundial de robots se encuentra en Asia:

Se han dicho siempre muchas cosas sobre el porqué de la afición de los japoneses por los robots, pudiéndolo resumir en un par de teorías al respecto. La razón más mencionada por los más frikis es el manga, que gracias a Osamu Tezuka y su Astro Boy se habría inaugurado la tradición del tema robótico, popularizándolo y haciéndolo más amable a la población.

Hay otra explicación procedente de la religión japonesa autóctona, el shinto (o sintoísmo), cuyo carácter animista dota incluso a los objetos inertes de espíritu, y por lo tanto de cierta “humanidad”. Entonces, mientras que en Occidente los robots a menudo generan cierto miedo (especialmente si tienen aspecto humanoide y “suplantan” al humano en sus tareas), en Japón se ven más amistosos y como lo que en realidad deberían ser, una ayuda para nosotros.

Finalmente, os dejo un vídeo del Actroid, uno de los robots más realistas que se pudieron ver en el Akiba Robot Festival 2006. ¿Qué os parece? ¿Os despierta simpatía o miedo? ¡Esperamos vuestros comentarios, cosmonautas!

Vía: ieee spectrum online, encontraréis la información más resumida y como siempre bien explicada en el blog de Kirai.

23
dic
08

PASATIEMPOS DE VIAJE

Saludos cosmonautas,

Espero que se hayan instalado ya cómodamente en sus cámarotes y hayan empezado a explorar los rincones de la Arcadia. Lógicamente aún no habrán podido ver mucho, de hecho, apenas han visto nada, pero recuerden que este es un viaje largo, y ni siquiera tenemos una duración estimada, así que tienen todo el tiempo del mundo para empezar a descubrir nuestra nave.

Nuestro querido Urías, a pesar de su juventud, es un pasajero veterano de la Arcadia, pero aún le queda mucho por ver. Uno de sus descubrimientos a bordo de la nave ha sido el tiempo libre. Y es que, a pesar de la existencia de algunas pocas obligaciones como pasajero de la Arcadia, uno se encuentra que la mayor parte del tiempo, mientras vagamos por el espacio, no hay nada que hacer.

Para algunos, el tiempo libre es como una maldición, no saben qué hacer con él. El trabajo ha conseguido eclipsar cualquier otro aspecto de su vida diaria. En realidad, desde hace ya varios siglos, el llamado “ocio” se ha visto sometido a una campaña de desprestigio por parte de varios personajes que le veían más gracia al neg-ocio (la negación del ocio) que a la libertad que da poder disponer del tiempo como a uno le plazca. Así pues, ya desde Maquiavelo, Lutero, hasta los protestantes americanos como Benjamin Franklin, se han ido acuñando frases como “la ociosidad, como el moho, desgasta mucho más rápidamente que el trabajo” o “el tiempo es oro“, y la terrorífica “el trabajo dignifica” que han entrado a formar parte de los valores de la sociedad occidental dejándola tocada casi de muerte (muerte cerebral, se entiende).

Pensadores griegos como Aristóteles eran de la opinión que el ocio era precisamente lo que conducía a las personas al cultivo personal, y por lo tanto a la excelencia. Y que el trabajo no hacía más que degradar a la inteligencia. Es por ello que aquí, en la Arcadia, nos tomamos muy en serio el tema del ocio. Y es que creemos que, no solo es el ocio parte de lo que somos, si no que también es el camino que tenemos para forjarnos y descubrirnos.
De hecho, el orígen de la palabra ocio en griego dió pie a la palabra latina para escuela, y así es como lo vemos nosotros.

Algunos dirán que el propia capitalismo ha devuelto al ocio la importancia que había perdido. Pero la verdad es que todo esto son paparruchas, ya que detrás de este nuevo culto al ocio se esconden las mismas ideas del neg-ocio, y que nos han llevado a la paradoja del tener que trabajar cada vez más para poder disfrutar del ocio…

Desde la Arcadia reivindicamos volver a las ideas de los clásicos griegos al respecto. Sabemos que ellos lo tenían más fácil ya que disponían de esclavos (y en realidad la cosa no ha cambiado tanto), pero desde aquí proponemos aplicar la imaginación de Isaac Asimov y la técnica del pueblo nipón, para que los humanos podamos dejar en manos de robots las arduas tareas que no hacen más que espongificar nuestro cerebro.

Así es como lo hacemos en la Arcadia, y por eso encontraréis en nuestra nave un montón de oportunidades para educar vuestras mentes (cada uno a su propia manera) y para descubrir nuevas formas de disfrutar de vuestro tiempo libre.

Para más información respecto a la evolución del ocio, e aquí dos tratados interesantes:

La sociedad capitalista como negación del ocio (Simón Royo Hernández)
Del ocio al neg-ocio… y otra vez al ocio (Gaspar Rul·lán Boades)




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