Archivos en la Categoría 'Reflexiones'



26
ene
11

Hablar sobre Japón siempre es una buena portada

Saludos cosmonautas,

hace un par de días pude leer un artículo en el suplemento cultural de La Vanguardia “ES” titulado “Japón: luces y sombras“, era la portada del suplemento, donde nos prometían hablar de la fascinación japonesa con una imagen de uno de esos cosplay tan grimosos que utilizan caretas en plan anime (eso ya es una advertencia).

Portada del sumplemento “Estilos de vida” de La Vanguardia (22/01/2011). Con puntero de mouse incluído.

No voy a decir que me indignó. A estas alturas poco me sorprende y poco me ofende lo que puedan decir los medios generalistas. Llevan años convenciéndonos del poco rigor con el que afrontan algunos artículos, por no decir el profundo desconocimiento que existe en algunos casos (algo que, cuando se da de la mano con el sensacionalismo, es un cóctel explosivo que puede provocar desde la indignación a la carcajada). Vale, sí que parece que esté algo molesto (pero ni enfurecido ni indignado).

El caso que nos ocupa hoy es una mezcla de todo esto. Lo firma Luis Muiño, un psicoterapeuta, esto nos hizo suponer que podría ofrecer algo más que la típica visión periodística. Y cierto es que nos ofrece un plus de apuntes culturales interesantes, pero acaba perdiéndose al final en los mismos manidos tópicos de siempre (para proseguir con el post, mejor leer antes el texto).

El artículo empieza con la descripción del caso de un marinero que llega a Japón por accidente en el s.XVI, la atracción que acaba sintiendo por el país le lleva a cambiarse de nombre, a convertirse en ciudadano japonés, renegando de su país de origen. Un ejemplo que pretende ilustrar que la fascinación por Japón es algo que viene de muy lejos. Nos cita algunos artistas japoneses que han tenido gran impacto en Occidente y han contribuido a ese idilio que muchos sienten por el país nipón (Ozu, Kurosawa, Mishima, Murakami…).

Hasta aquí todo bien, pero en una sola frase es capaz de cargarse todo lo que había construído, cuando nos dice,  y él mismo se contradice, que el japonés es el único idioma con una palabra para designar a los extranjeros obsesionados por la cultura local: otaku. Sí parece que se haya documentado algo, al menos se ha dado cuenta de que “otaku” en Japón es algo bastante despectivo, y añade que se usa fuera de Japón para hablar de los fans de manga/anime/videojuegos japoneses, etc (pero que en japonés signifique “extranjero obsesionado por Japón”, ¿de dónde sale?). Es un error, no es tan grave, pero cualquier persona versada en el tema a estas alturas ya se habrá dado cuenta de que quien escribe lo hace desde un conocimiento superficial (y esto es grave, sobretodo después de lo que dice a continuación), siendo más fácil desconfiar de todo lo que vendrá después.

A continuación, el autor hace mención de cuatro elementos básicos que apunta como las claves de la atracción por Japón a lo largo de los siglos. A partir de algunos ejemplos y explicaciones concluye que la sencillez, la sutileza, la sensualidad y la simulación, son las cualidades culturales que han despertado el interés desde los tiempos de Marco Polo hasta las novelas de Amelie Nothomb. Seguramente es la parte menos discutible del artículo, o quizás ahora pequemos nosotros de ignorantes.

Todo seguido lo que nos dice es que la atracción por Japón en la última década no tiene nada que ver con esto (¿entonces por qué nos hemos recreado tanto en ello?), y que los jóvenes occidentales se sienten fascinados por Japón por una pura cuestión estética. Afirma que si no fuese por la estética nipona, la gente no leería los mangas “extensos y de argumento complicado”. Valiente afirmación. Muy debatible. Aunque podríamos argumentarle que hay tantos estilos de dibujar manga como estilos de dibujar cualquier otro tipo de cómic, así como hay muchísimos tipos de historias (complejas o sencillas, largas o escuetas), es cierto que el grueso de los fans se fijan casi siempre en las producciones de éxito más estereotípicas. Aún así, en estas afirmaciones caen varios errores. Uno de ellos es pensar que la fascinación por Japón es algo de la última década. No hace falta que hablemos de la fiebre de Dragon Ball y el boom del manga que hubo entonces. Lógicamente los números no son los mismos, pero esa fascinación por Japón, al menos en occidente, lleva fraguándose desde que Son Goku bajó de la nube kinton y Tokyo explotó por culpa de Akira. Ese público ha crecido, algunos incluso han llegado a madurar, y de estos los hay que han seguido con su fascinación con el manga, mientras que otros se han fijado en otras facetas del país nipón (incluso las que el mismo Luis Muiño descartaba ya como atractivos actuales – ¡eh! algunos de ellos podrían ser incluso lectores de Amelie Nothomb). Cierto es que el autor después cita un testimonio que explica ese boom de los noventa, pero parece que no le hace mucho caso.

Obviaremos la mención al gatostiable, por principios.

Después llega lo que para un servidor es el motivo último del artículo, hablar del “lado oscuro de Japón”. Es decir, todas aquellas cosas malas que ignoramos de un país que, a priori nos parece tan alucinante y fascinante, pero que detrás de eso se esconde un mundo siniestro al que no le prestamos atención alguna, como queriendo obviarlo para no arruinar nuestra fantasía. (Suspiro.) Sí, esto es lo que suele vender estos artículos. Nos encanta buscar el lado oscuro de las cosas. Claro que eso tiene parte de positivo, no siempre es bueno quedarse con imágenes deformadas o poco completas de las cosas (nosotros mismos lo intentamos con Crónicas desde Cipango), pero otra historia es intentar darle la vuelta al asunto para poder tachar a los demás de ignorantes o para recrearse en los aspectos negativos al más puro estilo prensa amarilla. Además… ¿qué tiene que ver el cosplay con los hikikomoris? Es como decir que un japonés no puede bailar flamenco porque desconoce la proporción de esquizofrénicos en España. (Ah, que simplemente querías marcarte un párrafo sobre esta patología. ¡Vale!)

Afirma que los jóvenes ignoran completamente el machismo japonés, el ya mencionado fenómeno de los hikikomori (¿seguro que hay un millón de casos? No está probado.), las tendencias suicidas (el paréntesis que pone es de un amarillismo ridículo), en definitiva, todo aquello que convierte esa “ilusión”, en un país de atrasados e inadaptados sociales. Un servidor estaría por decirle que pregunte a más jóvenes, y no tan jóvenes, lo que saben de Japón, incluso de lo más negativo, y seguramente se sorprendería. ¿Qué encontraremos muchos adolescentes que sólo se quedan con lo superficial y estético? Estoy completamente de acuerdo. Pero ese conocimiento superficial no será exclusivo de su afición por Japón. También tendrán un conocimiento superficial de la política española, de la historia, de como funciona la indústria discográfica, y de casi cualquier tema. Por el simple hecho de ser adolescentes. Y ya tendrán tiempo de profundizar.

Todos los países tienen sus más y sus menos. Todos los países tienen sus complejos y también sus motivos para estar orgullosos. Japón ha sabido vender bien todo lo bueno que tiene, ¿qué mal hay en quedarse con esa parte? La mala también puede ser interesante desde cierto punto de vista y es bueno conocerla, pero es muy demagógico poner en tela de juicio esta fascinación basándose en que existe un parte negativa, cuando todo la tiene. Es también muy fácil emitir juicios sobre los valores de otra sociedad desde la distancia (y sobretodo la ignorancia), así como ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio (¿se ha erradicado el machismo en España?).

Al final, después de hablar con uno de los responsables de una versión menos nipona del Castlevania, Luis Muiño concluye preguntándose si esta fascinación es algo trascendente (por favor, aclare el concepto), o una fascinación superficial (y por lo tanto perecedera). ¿Volvemos a leer el artículo desde arriba? Según parece, la fascinación lleva varios siglos de historia, y el fenómeno del manga, que es menos reciente de lo que indica el autor, lleva años consolidándose (que vaya al Salón del Manga, por favor). Es más, diría que los artículos vaticinando el fin del idílio con Japón son tan viejos como la “dragonballmania”, y veinte años después no es que siga aquí, es que es mucho más fuerte.

Y de todos modos, ¿a qué viene esa pregunta? ¿cuál es el sentido del artículo entonces? Mi conclusión: hablar de Japón siempre vende, si además digo cosas malas y me meto con un colectivo que, en general, la gente no acaba de entender, mucho mejor. He escrito un artículo picando un poco de aquí y de allí, después lo he relacionado como me ha dado la gana, sin tener un conocimiento demasido profundo de las cosas… ¡y chapeau! ¡Portada en el magazine de La Vanguardia!

 

 

 

11
ene
11

La ¿mala? influencia del manga

Saludos cosmonautas,

no es nada nuevo que muchas de las expresiones de todo lo que mola han tenido detrás suyo una historia de persecución por parte de paladines de la moral, que blandieron sus espadas en defensa de los “pobres, indefensos e influenciables niños”, víctimas de los perjudiciales, e incluso satánicos, productos de entretenimiento que más nos gustan, es decir, desde los cómics al Heavy Metal, pasando por el cine de género.

La historia es la de siempre, dicen que sus contenidos son perjudiciales, una mala influencia, que nos van a llevar por el mal camino, etc. Si encima, aparece un chalado que, por casualidad era lector/fan/jugador de algún videojuego/cómic/película/músico al que se le tiene especial manía, entonces ya apaga y vámonos, porque ya tienen munición para años.

Aunque visto lo visto, tampoco necesitan muchas razones para empezar con sus campañas de demonización de todo lo que mola, como claro ejemplo, este predicador tan popular en YouTube, que se dedica a perseguir los “nintendos, los segas y los pokemón”:

No vamos a discutir en absoluto sobre lo perjudicial de nuestras aficiones, está totalmente fuera de lugar, especialmente aquí. Pero nos ha llamado la atención, por fin, un ejemplo de todo lo contrario. Es decir, un ejemplo de como un anime ha inspirado a mucha gente en Japón a “hacer el bien”. Al parecer, una o varias personas han utilizado el nombre de Naoto Date para hacer donaciones de juguetes y material escolar a distintos orfanatos de algunas prefecturas japonesas.

Resulta que este nombre corresponde al de un personaje de un manga de 1968 titulado “Tiger Mask” (de los autores Ikki Kajiwara y Naoki Tsuji), que trata sobre un luchador de “pressing catch” apodado “Tiger Mask”, quien siendo huérfano, donaba parte de su dinero ganado con la lucha libre al orfanato.

Alguien en Japón empezó a hacer estas donaciones bajo ese nombre, y después de que la noticia se conociera a través de la prensa, parece que le han salido muchos imitadores (¡y ojo que ha donado cosas muy #TLQM!). Esto nos ha recordado a cuando se empezaron a encontrar en servicios públicos japoneses sobres con grandes sumas de dinero, que al parecer algunas personas muy altruistas iban repartiendo por la geografía nipona. Parece que en Japón la moda del altruismo es algo que también se pega de vez en cuando. Pero la novedad, en el caso que nos ocupa, es esa inspiración en un manga. Que sirva de ejemplo para tantos energúmenos que creen que de todo lo que mola sólo pueden salir cosas malas. Aunque sabemos de sobras que, desgraciadamente, estos ejemplos de buenas obras venden mucho menos en las noticias que los casos contrarios.

Por cierto, el personaje Tiger Mask acabó convirtiéndose en un luchar de wrestling real:

Fuentes: Japan Probe

04
oct
10

¿por qué vienes al concierto? ¡quédate en casa!

Saludos cosmonautas,

aunque no es lo habitual en este blog, ya sabéis que muy de vez en cuando nos gusta utilizarlo para cagarnos en todo lo que se menea. Lo hemos hecho con Ryanair, también con las novelas gráficas, y hoy, completando un poco el tridente temático del blog (viajes, cómics y música), queremos quejarnos de como alguna gente se comporta en los conciertos. Al haber tenido la oportunidad de escribir para una revista musical somos bastante veteranos en el tema, hemos podido asistir a muchos conciertos, y aunque lo que contaremos a continuación es algo muy visceral, sí tiene base en una amplia experiencia. No es algo anecdótico.

Para empezar, debemos dejar claro que hoy queremos hablar de conciertos a los que uno va pagando, normalmente en recintos cerrados, y por lo tanto, en el que se supone que todo el mundo está allí por un mismo motivo, disfrutar del concierto de un grupo (o varios). Es decir, dejamos fuera conciertos gratuitos a los que la gente puede asistir simplemente para pasar el rato, actúe quien actúe. Y es que amigos, hoy despotricamos de aquella gente que va a los conciertos y que apenas parece prestar a la banda en cuestión, o que llega incluso a molestar a aquellos que sí se la están prestando.

Estamos hablando de aquella gente que pasa más rato de espaldas al escenario que de cara, que parece más preocupada por tener una profunda y larga charla con su compañero que por disfrutar del espectáculo musical para el cual ha pagado una considerable suma de dinero. Estamos hablando de aquella gente que apenas te deja oir los parlamentos entre canción y canción del grupo, que te jode un tema tranquilo o una balada con comentarios chabacanos, o que en general, y lo peor de todo, que no te deja disfrutar de aquello por lo que tu también has pagado. En definitiva, estamos hablando de aquella gente que no sabe modular su comportamiento en función del contexto en el que se encuentra.

Cabe decir que captar la atención del público es un trabajo que tiene que realizar el artista encima del escenario. Un músico no puede salir al escenario esperando que la gente responda como él espera o desea, hay que currárselo, hay que llamar la atención, mantener al público enganchado con un repertorio equilibrado o con una buena comunicación verbal y no verbal. Esto es crítico especialmente en conciertos en los que eres un telonero, o simplemente la gente está para ver quien toca esta noche (por lo tanto, no ha pagado), pero se supone que esto debería ser más fácil cuando eres el cabeza de cartel y casi todos en la sala han soltado pasta para entrar. Y ojo, siendo músicos, y sabiendo lo que es que entre canción y canción te des cuenta de que apenas son tres las personas que te prestan atención, seguimos considerando una falta de respeto a músicos, pero también al público interesado en el concierto, la poca falta de discreción al “comentar la jugada”.

No hace falta decir que cada uno tiene su forma de recrearse en un concierto, algunos no necesitan estar contemplando a los músicos todo el rato y prefieren moverse al son de la música, buscar la complicidad de los amigos, o simplemente quieren disfrutar de la música en la barra. Pero algo muy distinto es que alguien pueda pagar, por ejemplo, 35 euros, y pasar la mayor parte del tiempo hablando con el de al lado o alguien que está a 4 metros. ¿Para qué has pagado todo ese dinero? ¿Por qué vas a un concierto que, por lo que pareces demostrar, te importa mucho menos que cualquier chisme de tu vecina? Si lo que quieres es un hilo musical vete a un bar, quédate en casa escuchando música con Spotify, o si lo que te gusta es el calor del público, vete a un discoteca. Pero por favor, no molestes a los que como tú han pagado dinero para ver la banda, y apenas se enteran de lo que dice el músico por tu culpa. En el último concierto en el que estuvimos había una chica que hablaba tan fuerte que incluso uno de los músicos se sobresaltó…

Se ha dicho mucho en los últimos años, en parte a raíz del debate general sobre la piratería, que los músicos ahora ganan mucho más gracias a los conciertos que no por la venta de sus álbumes. Y no es que pensemos que esto sea malo, en absoluto, pero sí pensamos que esto de ir a un concierto se ha convertido en una nueva moda. Si antes para ser alguien “cool” tenías que dejarte caer por los antros más de moda de la ciudad, ahora no eres nadie si no has ido al último concierto de OK Go (pero ojo, que esto pasa en todo tipo de conciertos). Tanto por lo vivido, como por lo contado, tenemos a menudo esa sensación de que alguna gente viene a fichar y a pasar el rato, y por lo tanto, no tiene demasiado interés en prestar atención a la banda. ¿Pero de verdad vale la pena gastarte 10, 20, 40 euros para eso?

Así que amigos, os invito a todos a venir a los conciertos, a apoyar a los músicos, a dejaros llevar por las melodías, a mojar bragas y soltar babas con ciertos riffs, incluso a saltar y hacer headbanging como locos aunque vuestras melenas se metan en los agujeros de mi nariz. Pero por favor, dejadme disfrutar del concierto sin que tenga que oír contínuamente el murmullo de mil historias estúpidas que nadie necesita escuchar.

Pues sí, mucha gente me estuvo jodiendo en el último concierto de Els Amics de les Arts… y perdonad, pero alguien tenía que decirlo. :D

¿Nos votarías en los Premios Bitácoras 2010 como mejor videoblog? ¡Puedes hacerlo con tu cuenta de Facebook o Twitter!

16
jul
10

Gackt no quiere prensa en su gira: una reflexión

Saludos cosmonautas,

ADVERTENCIA: Ya que el tema en cuestión es fácilmente polemizable, queremos, ya de entrada, advertir que no se ha escrito este post con ánimo de ofender a nadie, ya sean artistas, fans, promotores, o cualquiera que pueda sentirse aludido. Si existe una dosis de crítica en este escrito es, sin duda alguna, una crítica constructiva. Admitimos que nuestro desconocimiento de algunos entresijos puede llevarnos a hacer apreciaciones erróneas, y si es así, pedimos disculpas por ello. Pero también creemos que es muy positivo que se hagan reflexiones de este tipo, especialmente cuando estamos hablando de un fenómeno emergente como es el de las bandas japonesas que empiezan a tocar fuera de sus fronteras.

Apenas quedan unos días para que se celebre el primero concierto de Gackt en nuestras tierras, y después de varios días de contacto con los promotores del concierto, muy amablemente nos han hecho saber que el artista no tiene intención de dar entrevistas, y ni tan siquiera pases de prensa o de foto para cubrir el evento. Sabíamos que sería difícil conseguir audiencia con el mismísimo Gackt, no era la primera vez que lo intentábamos, y ya partíamos con pocas esperanzas (por no decir casi nulas).  Entendemos que Gackt, muy legítimamente, podría estar interesado en aparecer exclusivamente en los grandes medios (prensa, TV), y no en blogs como este, y ni tan siquiera en Ramen para Dos, pero a no ser que Gackt disponga de un cobertura informativa “propia”, esto de decidir que no se va a conceder ninguna entrevista ni pase de prensa nos parece, simplemente, un error.

Los promotores del concierto nos han dado su opinión al respecto, y simplemente entienden que lo que Gackt quiere con este concierto es tener un acercamiento íntimo con los fans, algo que es más difícil que pueda hacer en Japón. También nos ha recalcado, y estamos de acuerdo con ello, que las bandas japonesas suelen tener un contacto mucho más directo con sus fans, y por lo tanto, la prensa no es tan vital como suele serlo para las bandas occidentales. Pero aún así, Gackt no es aquí la mega-estrella que es en Japón (algo que X Japan ya han comprobado al intentar montar un macro-concierto en París y fracasar), y por lo tanto las reglas de juego deberían ser algo diferentes, al menos mientras siga siendo un artista cuyo nivel de penetración es muy bajo aún… recordemos que es difícil, o imposible, encontrar un CD suyo en las tiendas de discos del Estado Español (ai, ¡cuánto les deben los grupos japoneses a las descargas “ilegales”!).

En cualquier caso, no sabemos qué aspiraciones tienen las bandas niponas en general, y Gackt en particular, cuando vienen a tocar a España, pero si lo hacen debe ser para conseguir llegar a más público, aunque casi nos digan lo contrario en este caso. No se puede decir que en este país el Visual Kei sea un fenómeno de masas, y aunque Gackt haya sido el primero de estos grupos japoneses en colgar el cartel de “entradas agotadas” en Barcelona, eso no significa que su poder de convocatoria esté al mismo nivel que los grandes de aquí (volvemos a remarcar que el contexto es muy distinto). Las entrevistas y las crónicas de conciertos hacen que se hable de un artista antes y después del concierto, dicen que no existe la “mala publicidad”, y creemos que si alguien necesita que se hable de ellos son las bandas japonesas de Visual Kei y el propio Gackt, al menos si quieren conseguir una mayor proyección a nivel internacional. De hecho, os animamos a buscar por Internet cuales son los pasos necesarios para cualquier banda para promocionarse,  dar conciertos es indispensable, pero en algún punto siempre aparecerá también “contactar con la prensa”.

Como habéis visto en la Arcadia, nosotros ya tuvimos ocasión de entrevistar algunas de las primeras bandas de Visual Kei en pisar estas tierras, pero ahí también pudimos comprobar el poco aprecio que sienten por la cobertura mediática. El principal problema, que se ha discutido mucho, es la prohibición de sacar fotos o videos en los conciertos. Lógicamente esto no es nada nuevo si hablamos del público, es una simple medida de control de la imagen del artista, no quieren ni conciertos piratas, ni fotos suyas corriendo por ahí sin que tengan constancia de ello. Y hasta aquí es entendible. Pero el empeño que ponen en ello es exageradísimo, tanto, que incluso prohiben a la prensa sacar fotos (y está claro que la prensa es mucho más controlable y censurable si así lo estiman).

Llegados a este punto, se nos plantea un dilema: ¿hacemos o no hacemos una crítica del concierto?

¿Sería de recibo que le hagamos promoción a un artista que no quiere cobertura mediática? Está claro que es una decisión nuestra hacerlo o no (en cierto modo, ya lo hacemos), y teniendo en cuenta que no nos ganamos la vida en ello y que todo lo que hacemos en el blog es por puro placer, podríamos hacer un post porque como admiradores del artista lo íbamos a disfrutar. Además, seguramente a muchos de nuestros lectores les interesa.  Pero cuando estábamos en una revista más o menos profesional no había duda de que si no había ni pases ni entrevistas ni CDs promocionales, no se iba a hablar de un grupo. Ahí había una inversión de dinero importante, y por lo tanto, a nadie se le pasaría por la cabeza pagar por CDs o entradas de conciertos para luego hacer promoción de las bandas, a quien poco les cuesta dejarte entrar o mandarte un CD promocional (que prácticamente nunca son como los CDs que se ponen a la venta, son de cartón – si es que aún lo hacen así y no los proporcionan en mp3, hace años ya que no estamos en el mundillo). Pero hay que tener en cuenta también que, a pesar de no ser “profesionales” (y ese es otro debate hoy en día), nosotros hemos puesto “nuestros servicios” a su disposición, hemos gastado un tiempo en contactar con los promotores, en hablar con gente para que nos ayudara, y todo ello para hacer una entrevista al músico, que en definitiva es promoción gratis para él, ¿todo este tiempo tiene valor? ¿tiene un precio?

Así pues, no tenemos muy claro aún si Gackt se merece que hagamos una reseña del concierto o no. ¿Realmente no concede entrevistas ni pases de prensa porque lo único que pretende conseguir con estos conciertos es hacer un “regalo” a los fans? ¿O simplemente no le dan valor a la cobertura mediática que se le puede dar al concierto?

20
may
10

Farewell, ha sido un placer.

Saludos cosmonautas,

hoy voy a salirme completamente de la temática de este blog para hacer algo que hasta ahora apenas he hecho, por no decir que nunca he hecho algo así en la Arcadia. Voy a publicar un video realmente personal. ¿Por qué es diferente a todas las otras cosas que he podido subir aquí? Porque aquí me sincero, hablo en primera persona, y os cuento aquellas cosas que forman parte de mi vida terrenal, lejos de la Arcadia.

Como algunos habréis leído ya antes por aquí, he estado durante 9 años en una banda de Metal llamada The Bleeding Sun. Una banda con la que he podido tocar infinidad de veces en conciertos de todo tipo, desde los más humildes, a festivales de modesta envergadura, e incluso acompañando a algunos grupos punteros. Durante este tiempo he podido editar con The Bleeding Sun dos CDs, que a pesar de haber recibido siempre buenas críticas, nunca llegaron a editarse en ningún sello (os hablo de cuando el panorama discográfico andaba más optimista que ahora). En definitiva, ha sido un bonito viaje.

Pero después de uno o dos años de muchas dudas, reflexiones, idas y venidas, al final he tenido que tomar una decisión. Y esta vez, sin que sirva de precedente, he querido compartirlo. ¿Por qué? No lo tengo muy claro, pero sí sentía la necesidad de decirlo en voz alta, y quizás me sirva a mí mismo para purgarme y a otros para reflexionar un poco. Aunque el video está editado para hacerlo menos largo, no me he permitido censurar nada de lo que dije en su momento. Quizás faltaría decir muchas cosas, y también es verdad que sólo estoy mostrando un lado de la historia, pero he también he intentado corregir eso al final (aunque con una calidad bastante dudosa).

Lo que debería quedar claro aquí es que los motivos de mi salida de la banda son una mezcla de mi falta de tiempo y motivación en el plano musical.  Además, las cosas caen por su propio peso, y justo cuando un servidor quiso decir que se largaba, la banda también había concluído que era mejor separar nuestros caminos. Simplemente me arrepiento de no haberlo decidido antes, porque les habría hecho un favor, pero sinceramente no lo tenía claro, me costaba mucho decir definitivamente adiós a nueves años de tocar juntos.

Ahora sólo me queda desearles mucha suerte a The Bleeding Sun para que sigan adelante, esperando que tengan mucha más suerte de la que han tenido hasta ahora. Y para cualquier cosa seguiré aquí, surcando los mares espaciales.

11
may
10

SGAE, la industria musical, y otras reflexiones personales de un autor

Saludos cosmonautas,

Lo que van a leer a continuación no es ningún artículo periodístico ni de investigación (visitas a páginas webs las justas), es un post de opinión de alguien a quien toda la polémica sobre los derechos de autor y la piratería le pilla en medio, y por lo tanto, está lleno de valoraciones y apreciaciones personales. Es posible que muchas de las cosas que se cuentan aquí puedan verse desde otra perspectiva, con más o mejor información, y es que nosotros mismos tenemos nuestras dudas en algunos aspectos, así que lo interesante sería generar cierto debate.

Es un post muy largo, y para aquellos que tengan prisa o poca paciencia hemos redactado un breve resumen al final de todo (podéis pasar directamente al último párrafo y volver en otro momento a leerlo entero). Para los que tengan tiempo para leer y reflexionar, aquí empieza…

Soy autor, o algo así parece que certifica mi carné de socio de la SGAE (que a su vez se sustenta en un par de discos compuestos). Hace ya unos ocho años, cuando la organización no era ni de lejos tan (im) popular como lo es ahora,  pasé a engrosar la lista de músicos de esta sociedad, supuestamente sin ánimo de lucro. ¿Por qué lo hice? Hasta cierto punto me sentí obligado a ello; los miembros de mi grupo estaban convencidos de que era la mejor, y prácticamente la única forma de proteger tus obras. En realidad, el único temor era el del plagio, la intención al hacerse de la SGAE no era el poder recaudar derechos de autor, sino defender nuestras composiciones de malos usos. Precisamente es aquí donde la sociedad realmente se lo ha currado durante muchos años, y ha hecho que mucha gente piense de verdad que hacerse de la SGAE es casi una obligación.

En verdad, durante los 8 años que llevo de socio, solo en dos ocasiones he actuado habiendo firmado y declarado los papeles correspondientes para que la SGAE recaudara la parte que teóricamente me corresponde como autor de los temas. Eso significa que la suma tendría que ser pequeña, pero aún así, es una suma que me pertenece.  Unos 7 años después de eso, no he visto ni un céntimo de euro. Aquí no estamos hablando de ese dinerito de canons y otros “impuestos revolucionarios” recogidos en peluquerías y bodas, y que se reparte a dedo entre algunos “elegidos”, si no de algo que me corresponde directamente por haber actuado (sin cobrar, todo hay que decirlo). Es una suerte que yo no me haya metido en el mundo de la música por dinero, porque si no ya tendría los huevos hinchados de tanto protestar, como parece que les pasa a otros autores en la misma situación y que sí han querido reclamar lo que no les han pagado.

Y ahora quiero darme de baja de la SGAE. Pero no porque no me hayan pagado esos 20 euros que me deben, en absoluto (ya he dicho que a mí no me importa el dinero cuando hablo de música). Quiero darme de baja porque no quiero seguir formando parte de una sociedad como la SGAE. Una sociedad que supuestamente defiende los autores y sus obras, y que lo único que ha conseguido hasta ahora es convertirse en el mayor referente de la ya caduca industria musical, en el paladín salvador de los autores acomodados y que quieren seguir facturando a pesar de que sus logros, son ya glorias pasadas.

Hay muchas más cosas que me molestan de la SGAE. Una de las primeras, y que más me indigna, es que un organismo privado sea capaz de ejercer tal influencia, y que se haya erigido como una recaudadora de impuestos. Estoy hablando, claro está, del paradójico canon, antes mencionado, que se paga por las CDs, DVDs, grabadoras, y otros aparatos o soportes que sirven para almacenar datos. Se supone que esas pelas de más que te cuesta comprar una grabadora o un DVD virgen, sirven para compensar las pérdidas que supuestamente conlleva el copiar material con los derechos protegidos, pero lo paradójico es que esto, después, no te da derecho a hacer esas copias (algo que por otro lado parece, lógico, ¿no?). Pero lo mejor es que un mindundi como yo, que es compositor, también deberá pagar un canon “a no sé quien”, por grabar mis propias obras en un CD-r, o simplemente por tostar con mi grabadora las fotos de mis últimas vacaciones en Japón. Pero a pesar de todo, esto no es lo que me parece más indignante, lo que para mí es demencial es que este canon lo recoja una entidad privada para repartirla a su antojo (¿lo podemos llamar impuesto revolucionario?). Porque escúchenme ustedes, sé que algún que otro incauto habrá tostado alguno de mis CDs (registrados en la SGAE) en un CD-r (vaya forma de malgastarlo), y yo tampoco he visto un duro por ello (¿dónde está ese dinero?).

Visto en Punto Geek.

Pero esto del canon parece que al final nos lo hemos tenido que comer con patatas, y las críticas dirigidas a la SGAE, hoy en día, van mucho más allá. La famosa Ley Sinde ha abierto un muy interesante y enriquecedor debate sobre los derechos de autor, pero también sobre la industria musical. Aunque me temo que algunos aprenderemos muchas cosas de esto, y otros seguirán pensando las mismas tonterías caducas de siempre.

Me molesta que se metan con el Creative Commons y con el copyleft, con cierta actitud paternalista, diciéndole a toda esa gente que simplemente quiere compartir sus creaciones, que eso “no le conviene” y que no depara nada bueno para el futuro.

La irónica felicitación navideña que me mandaron los de la SGAE. ¿Nadie se dió cuenta de lo “interpretable” de la imagen?

Me molesta que se diga que la música morirá por culpa de la piratería. Esta es una mentira que seguramente no se creen ni ellos. En primer lugar, parece que los números no les dan la razón, y el negocio musical sigue generando dinero, hay más grupos musicales que nunca, y los conciertos cada vez están más llenos y se cotizan más. ¿Y por qué creo yo que la música no morirá? Por varias razones. En primer lugar, porque seguirá habiendo gente que está en el mundo de la música por puro disfrute, que no le importa poner su propio dinero para poder crear música y mostrarla al mundo… ¿que luego otros quieren disfrutarla y además quieren apoyarte y financiarte? ¡Pues menuda alegría! Otra razón, y muy relacionada con esto último, es que están apareciendo otros modelos de negocio, otras formas de financiar a los artistas, mucho más directos, en los que son los propios fans del grupo los que van a financiar su próximo álbum (si realmente gustas a la gente y quieren saber más de ti, entonces seguro que no les importara pagar por ello).

Por lo tanto, si algo se muere aquí no es la música, lo que se muere es la industria musical tal y como la conocemos. Una industria musical que hasta ahora se había basado en las copias de sus discos, en algo físico y material, y que lógicamente en la era digital, en la era de lo intangible, tiene que adaptarse o morir. Algunos pocos parece que se han adaptado, otros muchos se apuntan al carro pero mantienen las formas antiguas (porque no se fían del todo), y hay algunos muchos otros que se aferran a lo material porque le tienen miedo al cambio, y porque piensan que a ellos no les va a venir bien.

Se dice que la crisis de la economía española se debe en buena parte a la avaricia del sector inmobiliario, de la especulación salvaje que ha llevado a una sobrevaloración de los precios de la vivienda completamente irreal. Creo que a la industria musical le ha pasado exactamente lo mismo. ¿No os parece exagerado que alguien pueda dejar de trabajar de por vida gracias a los ingresos que le supone un solo disco? Yo creo que sí. Y parece ser que las propias discográficas han reconocido que en los últimos 20 años se ha cotizado la música de forma exagerada, se han pagado contratos multimillonarios a los artistas porque era una época de vacas gordas. ¿Cuál es el problema ahora? Que el dinero ya no entra tan fácilmente. Hay que currárselo un poco más. El músico ya no puede pasarse 9 meses grabando un disco, sacarlo a la calle, y esperar a recibir los millones a finales de mes. Ahora tiene que salir de gira, ahora tiene que sudarlo. Y parece ser que algunos ya no están para estos trotes, y que ellos, lo que quieren, es seguir viviendo del pasado, es decir, seguir generando riqueza por un producto viejo, y seguir trabajando exactamente igual que siempre.

Esta es la lógica de la SGAE, cría fama y échate a dormir, que nosotros te daremos de comer. Hasta cierto punto, puede resultar insultante para otros profesionales (y son muchos de estos músicos los que dicen que ellos también son trabajadores), y es que la mayoría hacemos nuestro trabajo y cobramos solo una vez por ello. Sí, seguramente esto es simplificarlo mucho, pero mientras a unos se les va premiando por el esfuerzo diario, otros solo tienen que dar la campanada un par de veces para seguir viviendo del cuento. Y yo también me quejo de esto, de esos artistas acomodados que ven que ahora no es todo tan fácil como antes, y en lugar de trabajar más y mejor, creen que la sociedad les debe algo. Muchos de ellos deben haberse olvidado de sus orígenes, de cuando pagaban incluso ellos mismos por tocar, de cuando la ilusión era saber que 10 personas habían escuchado tu disco o acudido a tu concierto, entonces te esforzabas en hacer el mejor disco posible para conseguir llegar a más y más gente, conseguir que la gente creyese que valía la pena dejarse unos euros por ti.  Ahora no, ahora toda inquietud artística de aquellos músicos que han entrado en la gran rueda de la industria se basa en la cartera, ¿dónde está el arte en esto? ¿dónde está la sinceridad de un artista con su obra cuando lo único que le importa es vender suficientes discos para poder vivir de ello? Creo que el panorama actual va a exigir mucho más de los artistas y de la industria, y cuando estás demasiado bien acostumbrado…

Os pondré un ejemplo: el músico de calle. Todo el mundo que pasea por la calle puede disfrutar de su música, y nadie está obligado a darle nada. Es él quien voluntariamente se pone ahí, ofreciéndose al mundo para que le escuchen, y si lo hace suficientemente bien, si a la gente realmente le gusta o si reconocen que se lo ha trabajado, al final siempre acaba cayendo el dinero en la funda de la guitarra, o incluso le van a comprar un CD… ¡incluso podría venir alguien para contratarle para un bar o una fiesta! Muchos dirán que esto es muy bonito, pero que la gente siempre pide las cosas de la mejor calidad posible, siempre exigen más, quieren ver espectáculo, quieren ver grandes montajes y grandes producciones, y que si la gente no paga, eso se hunde, y por lo tanto no se puede invertir en los artistas. Mi respuesta es que, si la gente realmente quiere todo eso, no dejará que se hunda. Si Madonna desaparece, y sus fans quieren que vuelva, no se preocupen, que pagarán lo que sea. Simplemente las cosas ya no pueden hacerse como hasta ahora.

Todos los sectores económicos tienen que adaptarse a nuevas realidades, todos, y los que no lo hacen desaparecen. ¿Acaso se manifestaron los serenos y porteras en contra del portero automático cuando empezó a desaparecer su profesión? ¿Le pidieron al gobierno que se pagara un canon por cada telefonillo vendido? ¿Tenían razón los ludistas al sabotear las máquinas que les quitaban el trabajo en las fábricas? ¿No estamos hablando de un negocio? Entonces que apliquen la lógica del mercado, y si la gente no quiere pagar por algo, entonces es que quizás no les interesa tanto.

VERSIÓN REDUCIDA Y RESUMIDA PARA LOS QUE TIENEN PRISA

Básicamente, lo que cuento es que finalmente voy a darme de baja de la SGAE porque me da vergüenza tener el carné, y porque estoy hasta los mismos de los abusos que cometen una panda de artistas caducos y vividores, que no dan ya un palo al agua y que solo pretenden vivir de las glorias del pasado. Que la música no se muere ni se morirá, que lo único que muere es el modelo de negocio actual de la industria musical. Simplemente hay que renovarse, y no sé porqué las demás industrias tienen que hacer esfuerzos por adaptarse a los tiempos y los músicos que viven de esto no. Que se acabó lo de grabar un disco y echarse a dormir a esperar el dinero, si quieres vivir de esto, carretera y manta, y a conseguir que la gente realmente te aprecie lo suficiente como para dejarse su dinero en tus obras, tus conciertos, tus camisetas o tus jodidos recopilatorios.

(Clicad en los links para más información sobre las cosas que cuento, y como seguro habrá mucha malinterpretación, os invito a que comentéis y aclaremos y profundicemos algunos aspectos.)

30
abr
10

Sinde y Punset, o como dar un “¡zas, en toda la boca!”

Saludos cosmonautas,

YouTube nos ha jugado una mala pasada hoy, no dejando que pudiésemos ofreceros una nueva entrega de la Entrevista Pirata, pero no por ello vamos a dejar de agasajaros en el día de hoy. Además, esto nos sirve de excusa para hacer un post regulero, que servirá de antesala a uno mucho más elaborado que hace tiempo estamos cocinando, sobre el tan cacareado tema de la industria musical, la SGAE, y demás calaña retrógrada y acomodada.

A modo de introducción, nada mejor que un breve video de la apertura del Foro de las Industrias. La “popular” Ministra de Cultura que ha conseguido que se bautice una ley con su nombre, y cuando pasa eso normalmente no es para bien, hace un pequeño discurso de apertura con unas reflexiones caducas e incluso demagógicas. Lo que seguramente no se esperaba la Ministra, o quien fuera que invitó al célebre Eduard Punset a la inauguración, es que le saldría el tiro por la culata, y que este divulgador del conocimiento le daría un bonito tirón de orejas a la Ministra.

Por cierto, un servidor, aunque parezca mentira, es socio de la SGAE. Aunque hace tiempo que quiero darme de baja… pero quiero hacerlo BIEN, ¿alguna idea? :D

01
abr
10

Nos vamos a Holanda… ¡con Timo-On-Air!

Saludos cosmonautas,

hoy mismo vamos a iniciar un breve viaje a Holanda aprovechando los pocos días de vacaciones que tenemos esta Semana Santa. Así que en lugar de ver “Rey de Reyes” por enésima vez, vamos a estar visitando Amsterdam, Maastricht y el aeropuerto de Eindhoven. Hemos pasado más de una vez por el famoso aeropuerto de Schipol, pero nunca hemos pisado tierras holandesas para hacer turismo. Tampoco tenemos mucho tiempo ni planes hechos, así que este será un breve viaje para catar lo que pueden ofrecer los Países Bajos.

Puede que hagamos una parada en Geldrop, cerca de Eindhoven, fijaros en como se llaman las calles…

Nuestra primera parada será en Maastricht, pero para llegar ahí la opción más barata ha sido pasar por el aeropuerto de Eindhoven. Y lo haremos con la aerolínea insignia de las famosas low-cost, la polémica Ryanair… o como la han bautizado algunos: “Timo-On-Air”. Y es que parece que cada vez son más los que se dan cuenta de que esta compañía tiene mucho morro y demasiados pocos pleitos por resolver. Aunque parece que las administraciones han empezado poco a poco a regular este pantanoso sector, lo cierto es que Ryanair sigue siendo hoy en día un despropósito de publicidad engañosa, malas jugadas y directamente timos, ya que algunos han sugerido que la compañía irlandesa incurren en la ilegalidad.

Puede que algunos no recuerden ya que hasta hace pocos años, esto de volar en avión era bastante caro. Coger un avión para irse a París un fin de semana estaba al alcance de pocos, y en todo caso tenías que conformarte con coger un tren o conducir en coche durante 12 horas sin parar. Pero llegó Ryanair y lo puso todo patas arriba, revolucionó el mercado, e incluso le dió una pequeña patada al medio-ambiente. Pero sí, cuando irrumpieron era mucho más fácil ver mundo, estaba al alcance de los bolsillos de cualquiera. Con esa entrada triunfal, llena de ofertas ridículas, realmente increíbles, en las que por pocos euros, o incluso por unos céntimos, te podías ir a ver el Big Ben, se ganaron definitivamente los corazones de muchos con alma de viajero, e incluso en aquellos que pensaban que no irían mucho más allá de los Pirineos. Sin duda fue su gran maniobra de marketing.

Pero han pasado los años, y las cosas no están igual que antes. Quizás esto de “regalar vuelos” les ha pasado factura, ha surgido una competencia también feroz (y también mejor situada en aeropuertos principales), y ahora parece que Ryanair necesita sacar pasta de debajo de las piedras. Pero claro, ellos no quieren renunciar a esa imagen de ser la más barata de las baratas, y de ahí que su publicidad sea hoy en día un gran engaño. No estamos negando que siga siendo posible encontrar vuelos ridículamente baratos con Ryanair, pero lo cierto es que esto solo pasa en fechas muy seleccionadas, con horarios bastardos, y un montón más de complicaciones. Muchos de estos viajes baratos están solo al alcance de estudiantes sin horarios, trabajadores que pueden pedirse fiesta cuando quieren, y otros perfiles que, seguramente, no encajan con una inmensa mayoría de currantes. Así pues, todos esos anuncios con ofertas baratísimas hay que mirarlas con lupa, y además son muy discutibles en muchos de sus términos… vamos al detalle…

¿Qué es lo que indigna de Ryanair? Indigna que el precio que te aparece en el buscador esté bastante lejos del que será el precio final, y es que después de estar contento por haber encontrado tu vuelo “relativamente barato”, te esperan un montón de cargos extra que no puedes eludir. Lo cierto es que en otras compañías low-cost te pueden cobrar por ciertos extras, como el hecho de escoger asiento, llevar más equipaje, etc. Pero es que Ryanair no te deja opción a elegir, y desde el momento en que has picado, va a empezar a cobrarte casi que por respirar. Hace un tiempo salía la notícia de que iban a cobrar por ir al lavabo… una inocentada al final, pero muchos se lo creyeron, y es que no sonaba tan disparatado conociendo una compañía que te cobra por pagar (uses la tarjeta que uses, te cobran 5€ euros por cada viaje, es decir, 10€ por billete ida y vuelta), después también te van a cobrar por hacer la facturación on-line (algo que en teoría a ellos no les cuesta un duro), ¡pero es que lo hacen bajo la amenaza de cobrarte 40 euros si haces el check-in en el aeropuerto!

¿Te cobrarán por sonreírte las azafatas?

Mención aparte merece el tema del equipaje. Se permite llevar UN bulto en la cabina, y eso significa que puedes llevar una maleta o bolsa de mano, pero nada más. Si llevas un bolso, eso es un bulto, si llevas una cámara de fotos con una bolsa algo grande, eso es un bulto… y por lo tanto, tendrás que ingeniártelas para meterlo todo en el único bulto permitido. Esto hace que en muchas ocasiones te veas obligado a facturar una maleta, y claro está, eso te lo van a cobrar. Y es aquí donde Ryanair parece que está incurriendo en la ilegalidad (y hay que decir que también lo hacen el resto de low-cost). En teoría, las aerolíneas están obligadas a facturar sin cobro extra una maleta de determinadas dimensiones sin cargo extra alguno.

Os pasamos ahora un cita de la Ley 48/1960 que encontramos en este post de Periodismo Humano:

“El transportista estará obligado a transportar juntamente con los viajeros, y dentro del precio del billete, el equipaje, con los límites de peso y volumen que fijen los Reglamentos. El exceso será objeto de estipulación especial.”

Os pasamos ahora un cita de la Ley 48/1960 que encontramos en este post de Periodismo Humano: Hecha la ley, hecha la trampa, como se dice. Y estamos seguros de que estos avispados señores han sabido como eludir y/o justificar la aplicación de estas leyes. Pero alguien decía que en realidad sy mayor fuerza radica en nuestras pocas ganas de reclamar. Estamos de viaje, lo que más nos importa es coger ese avión, y no tenemos ganas algunas de pasar horas y horas para poner una reclamación y aguantando seguramente un trato poco amable. Y mucho menos queremos hacerlo por unos euros que en ese momento, por estos mismos motivos, soltaremos más facilmente. Quizás no sean tantos euros, pero cuestan de ganar, pero parece que a ellos les basta con cuatro cláusulas y cuatro iconos en su formulario web para sablearte.

En fin, quizás el próximo post lo escriba desde Holanda, y espero que se me haya pasado ya el mal humor que me provoca Ryanair. Y si no, ¡volvemos la próxima semana!

(Si queréis más detalles sobre los abusos de las low-cost, pinchad aquí).



29
mar
10

Robots, Japón y el campo de distorsión de la realidad

Saludos cosmonautas,

este fin de semana leíamos en “Presència“, el suplemento que acompañaba al periódico catalán El Punt el domingo pasado, un artículo sobre el advenimiento de la robótica doméstica en esta próxima década. Básicamente nos contaba como en los próximos diez años vamos a ver como se integran de verdad los robots en nuestra vida cotidiana. Como no podía ser de otra manera, en el artículo se hace mención especial a lo avanzados que están los japoneses en este sentido. A continuación os traducimos una de las frases del artículo:

“Hoy en día, en Japón los robots ya desempeñan tareas de recepcionista, guardia nocturno, trabajador de hospitales y guía, entre muchos otros trabajos. “

Creemos que una frase de este tipo puede sugerirnos que en Japón te puedes encontrar robots en cada esquina, que ya son algo completamente integrado en la sociedad, en definitiva, que las fantasías de Isaac Asimov ya son una realidad. ¿Y es así?

Es evidente que Japón es el primer país en cuanto al desarrollo, producción e implantación de robots en la sociedad. Eso es algo que no discutimos. Y es que hay muchos factores que han contribuido a que eso sea así (y uno de ellos es muy #TLQM, el propio Astro Boy), pero este no es el objeto del post. Lo que cuestionamos aquí es la forma de explicar la realidad japonesa y los efectos que esto tiene en las preconcepciones que uno puede tener de algo más o menos ajeno a su realidad diaria. Este fragmento en concreto nos hace pensar en un concepto que pudimos oír en la conferencia de Héctor García “Kirai” en Casa Asia (y que habéis podido ver gracias a la Arcadia: 1a parte, 2a parte, 3a parte). Se trata del concepto de “campo de distorsión de la realidad”, una idea que sugirió Kirai para expresar la barrera que existe entre una realidad en particular y como los demás la perciben.

Hasta ahora Japón, y Asia en general, habían sido países de leyenda en muchos sentidos. Teníamos muy poca o nula información de primera mano, y las pocas noticias que nos llegaban solían ser sobre temas exóticos o hipertecnológicos, creando en nuestro imaginario un mundo aparte, una ficción en la que se mezclaban los robots gigantes y los samurais, las consolas y las geishas… ¿pero era esa la realidad de Japón? Sí y no. Por supuesto que en Japón encontraremos todos esos elementos, pero eso no significa que sean lo único que existe, o que todo en Japón gire alrededor de la alta tecnología o las tradiciones ancestrales.

¿Pero podíamos luchar fácilmente contra esa imagen estereotipada y sesgada de Japón? Difícilmente. Las fuentes eran muy limitadas, y a menudo estas tenían un conocimiento muy superficial de la cultura o la realidad diaria japonesa. Por lo tanto, si entrábamos en el imaginario japonés de un americano o un europeo lo que nos encontraríamos serían esos tópicos tan manidos, el resultado de ese “campo de distorsión de la realidad” que surgía entre la realidad y la mirada de quien nos contaba las maravillas de ese mundo.

Y entonces llegaron los blogs para ponerlo todo patas arriba. Con el boom de los blogs de expatriados por primera vez teníamos a mano información mucho más directa del día a día en Japón. Los bloggers nos contaban su vida, con aquellos pequeños detalles diarios que difícilmente valoraría el editor de un telediario. Por primera vez podíamos saber de una forma mucho más precisa como podía ser la realidad japonesa. Muchos pueden haber visto en los blogs la panacea que nos libera de los estereotipos, los prejuicios, o los sesgos de los medios de comunicación tradicionales, y algunos creen que realmente, sin vivir allí y gracias a los blogs, tienen una idea muy precisa de como son Japón y los japoneses. ¿Y es así?

Nosotros creemos que no, es más, estamos convencidos de la imposibilidad de huir de ese campo de distorsión de la realidad que sugirió Héctor García. No debemos olvidar que un blog también nos mostrará un tema desde un punto de vista determinado, el del autor del blog, y por lo tanto, estamos sujetos a su mirada particular, una visión de las cosas basada en sus opiniones, preferencias, intereses, etc. Pero los lectores podemos caer fácilmente en el error de basarnos solo en su mirada (que al mismo tiempo acabaremos modelando a nuestra manera) para hacernos una idea de, en este caso concreto, como son las cosas en Japón. Es cierto que gracias a los blogs se han podido derribar muchos tópicos que eran difíciles de derribar a partir de los medios de comunicación tradicionales, pero también habría que reconocer que los blogs también han creado algunos otros (por ejemplo, las bragas usadas, la perversión en los manga, el protocolo japonés, la limpieza de sus calles, y tantos otros nuevos tópicos japoneses).

¿Estamos criticando entonces el trabajo que se hace en estos blogs? En absoluto. Simplemente es una reflexión que tanto como lectores de blogs como bloggers deberíamos hacer de vez en cuando para no caer en la conformidad y confortabilidad. Cualquier historia, cualquier noticia, cualquier post, es solo un fragmento de la realidad, y es un arduo trabajo, por no decir una quimera, el recoger todos esos pedacitos. Los blogs seguramente nos ayudan a que el mosaico sea ahora mucho más completo, mucho más rico y diverso que  cuando teníamos que hacer solo caso de artículos como el que comentábamos al principio. Pero seguirá siendo un reflejo, y seguirá estando sujeto a las distintas miradas,  con lo que al final lo único que nos quedará es nuestro propio e intransferible pedacito de la realidad.

Y no, en Japón aún no hay un robot en cada esquina, y mucho menos en cada hogar. Pero bueno, tiempo al tiempo…

23
jun
09

Post especial: ¡el post número 100!

Saludos cosmonautas,

Viendo hace poco el informe de Bitácoras sobre el estado de la blogesfera hispana, lo cierto es que llegar a 100 posts hoy en día se puede considerar un mérito. En realidad pensamos que lo suyo es seguir al pie del cañón después de varios años, y por lo tanto nuestra admiración a todos aquellos que  seguís al pie del cañón, y que seguís llenando mi feed :) Pero habiendo llegado a una efeméride tan proclive a la celebración, el número 100, no hemos podido evitar congratularnos por ello y hacer un post especial (en un día también especial, el 23 es nuestro número) a modo de repaso de las andadas de nuestra Arcadia y nuestro ilustre pasajero, ese chaval inquieto y a veces tocapelotas que llamamos Urías.

La verdad es que tampoco hace tanto que empezamos (exactamente el 22 de Diciembre del 2008, así que llevamos ya 7 meses y un día), pero lo que al principio era un blog que se iba actualizando cada tres o cuatro días, con las ideas aún no demasiado claras, y principalmente sacando cosillas de aquí y de allí, se ha ido convirtiendo en una costumbre diaria (intentamos no fallar ni un día, fin de semana aparte), además cada vez más apostamos por la creación de contenidos propios, incluso llegando a hacer un documental sobre Japón (que como ya sabéis está cociéndose a fuego lento).

Está claro que si no fuera por todos aquellos fieles lectores que hemos ido ganando día a día no tendríamos este empuje, así que en primer lugar gracias a todos los que comentáis cada día (ya sabéis quienes sois), pero sin olvidar a los muchos que leen pero aún no han comentado (¡esperamos que lo hagáis algún día!). Tambien debo decir que entre los que comentan a menudo, algunos han ayudado mucho a que este blog sea descubierto por otros, así que gracias por esto también (están en el blogroll del blog, a tu derecha).

Hagamos un repaso entonces a lo que ha sido del blog hasta hoy:

Tenemos 100 posts, con 41 categorías, 118 tags, 789 comentarios (lo que hace una media de 7,89 comentarios por post, aunque sea un dato engañoso, porque al principio nadie comentaba nada), y desde que nos mudamos a WordPress hace un par de meses llevamos contabilizadas más de 6500 vistas totales (serían unas 3000 y pico al mes, que no está nada mal con el poco tiempo que llevamos y por tocar habitualmente algunos temas no muy populares), y lo cierto es que hemos observado una clara tendencia al alza. :D

Hasta el momento, los posts más vistos han sido:

1º El post sobre el mechero de Saddam Hussein. Donde os mostramos un vídeo sobre un curioso mechero.

2º Toda la verdad sobre Ikusuki y el Gatostiable. Donde desvelamos una terrible verdad sobre el Tío Tosca.

3º El pequeño saltamontes nos ha dejado. Donde hablamos de la muerte de David Carradine, el actor de Kung Fu.

4º Esto no es una campaña contra Air France, ¿o sí? Donde os contamos la experiencia que tuvimos volviendo de Japón.

5º Comiendo Tenka no Taiyaki con Ale. Donde nos encontramos con Ale de Pepino en Fukuoka para comer peces rellenos de judías.

(Hay que decir que El Auténtico Final del Gatostiable está escalando posiciones rápidamente.)

Pero aparte de estos posts, que tuvieron un éxito considerable en comparación con el resto, también queríamos hacer un repaso de algunos posts que nos gustan especialmente o que pensamos que es bueno recuperar para aquellos que nos han descubierto recientemente.

Es bueno empezar por uno de los primeros, en el que hicimos una declaración de principios sobre el ocio, y que tiene mucho que ver con los orígenes de la Arcadia de Urías.

Uno de los temas estrella de este blog ha sido el Tokusatsu, la mal llamada “ciencia ficción japonesa”, y nos hemos centrado mucho en hablar de nuestro héroe favorito, Kamen Rider. A petición de los lectores, os hemos enseñado incluso la fantabulosa colección friki de Urías sobre Kamen Rider (y otros de los posts que triunfó fue el que hicimos con Ale mientras intentábamos meter parte de ese material en una caja, un auténtico friki-tetris). Pero no solo de Kamen Rider vive el toku-fan, así que hemos tenido tiempo para otras creaciones del maestro Ishinomori Shotaro, como Kikaider e Inazuman. Pero como en el tokusatsu no puede faltar sentido del humor también nos hemos reído con sus idas de olla particulares, y también con entrañables parodias. Como decíamos, apostamos por la creación de contenidos, y uno de nuestros proyectos con más éxito han sido los breves cortos en stop-motion de unos pequeños Kamen Rider (Episodio 1, Episodio 2, Episodio 3, Episodio 4, Episodio 5, Episodio 6, Episodio 7).

DSC00189

Aquí tenemos los grandes protagonistas de los stop-motion de la Arcadia de Urías.

Nos gusta la música, y eso lo podéis notar a menudo. Entre otros géneros hemos hablado de un estilo muy japonés y vistoso llamado Visual Kei (un tema que deberíamos retomar en breve), y sin dejar Japón también hemos hablado de enka y un sorprendente cantante al que hemos imitado, pero también nos hemos ido a China para hablar de música electrónica con sentido del humor. A todo esto, como habéis visto, a Urías también le gusta cantar, y lo suyo son cosas tan dispares como el Metal Extremo de The Bleeding Sun, o el EBM de su proyecto en solitario Urías.DSC00191

Parece que Decade y Kuuga son grandes fans de The Bleeding Sun.

Pero lo mejor de todo es que, siendo fans del tokusatsu, a través de la Arcadia de Urías hemos podido ser testimonios del nacimiento de un nuevo grupo Sentai, los Kamen Sentai Bloggerman, incluso hemos visto su transformación, y su primera misión, la responsable de la formación del grupo, y que llevaron a cabo incluso antes de revelarse como superhéroes: ayudar a Ale y Micaela a ganar un concurso.

También os hemos hablado bastante de cómics, y le tenemos especial cariño a un personaje llamado Gamma Teruo (y para el cual seguimos reivindicando una reedición). Los videojuegos, aunque poco, también han aparecido por aquí, pero quizás uno no esperaría que sería para hablar del fundamentalismo islámico de Nintendo.

DSC00197

Den-O tiene todos los números de Gamma El Hombre de Hierro, pero quiere más.

Al principio éramos un poco tímidos, pero poco a poco nos hemos ido lanzando a la hora de hacer aparecer a Urías ante la cámara, hace poco os hablaba de su particular Tamagotchi, pero el proyecto más ambicioso ha sido Crónicas desde Cipango, reportaje sobre Japón que como decíamos está en preparación. Pero Urías va desvelando poco a poco algunas de las cosas que no aparecerán en el reportaje (como el clásico reportaje fotográfico de los sakura), y otras historias interesantes de su viaje a Japón (¿sabéis cuál se supone que es el barrio más peligroso de Japón? ¿y cuál es “el otro Akihabara“?). Por cierto, que de Japón nos trajimos un recuerdo, muy apropiado en estos tiempos de gripe cochina, y aprendimos un poco de japonés con muy buenas ayudas y sentido del humor.

DSC00196

Kiva aprendió japonés gracias a Escucha Japonés y Japoneando. Ahora quiere aprender español.

Pero no todo empieza y acaba en Japón, hay más mundo, es por ello que nuestra próxima expedición tendrá como destino el sur de la China. Y para anunciarlo hemos empezado un repaso a nuestro primer viaje por ese país.

Y hasta aquí nuestro informe de lo que ha sido la Arcadia de Urías hasta hoy. Pero seguimos mirando hacia delante y pensando en ir creciendo poco a poco, cada día con nuevos e interesantes proyectos. ¡Esperamos que sigáis acompañándonos como hasta ahora!

¡Muchas gracias a todos!

DSC00193

Los Kamen Rider miran al horizonte, pensando en cómo serán sus próximas aventuras… (bueno, Kuuga no, Kuuga mira a cámara.)




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