Archivos en la Categoría 'Música'



19
dic
11

Un viaje al Japón de la era Showa

Saludos cosmonautas,

hoy queremos proponeros un pequeño viaje en el espacio y el tiempo muy especial, y es que gracias a unos interesantes vídeos que hemos encontrado, podemos hacer un breve repaso de una época muy concreta de la historia japonesa, el período Showa. Éste tuvo lugar desde 1926 hasta 1989, durante el reinado del Emperador Hirohito, y se podría decir que fue cuando el mundo pudo ver lo mejor y lo peor de Japón: su cruel participación en la 2a Guerra Mundial, con sus nefastas consecuencias para ellos y otros países asiáticos, pero también el milagro de la recuperación tras su derrota, que les llevó a convertirse en la segunda potencia económica mundial y a convertirse en un modelo de país en cuanto a calidad de vida. Dicen que los japoneses recuerdan con añoranza esos años dorados del período Showa, y no nos extraña, ya que fue justo después de la muerte de Hirohito, con el inicio del período Heisei (el actual), cuando la burbuja económica estalló. Desde entonces, Japón ha vivido en un constante declive, que hace que miren al pasado reciente con nostalgia.

De la Era Showa a la Era Heisei, 8 de enero de 1989.

Podríamos decir que para nosotros la era Showa tiene un encanto especial, tenemos algo de nostálgicos-retro-vintage en lo que respecta a esa época de la historia japonesa, y es curioso porque en realidad nunca la hemos vivido, y por lo tanto, muchas de las cosas de la era Showa son nuevas para nosotros. Pero también es cierto que algunas de las cosas de Japón que más nos impactaron en nuestra infancia provenían de la era Showa y eran contemporáneas a nosotros mismos (sin ir más lejos, el Capitán Harlock), y quizás eso ha moldeado nuestro gusto estético de alguna forma, haciéndonos más receptivos a todo lo que sea Showa.

Vamos a centrarnos especialmente en la década de los 60 , ya que fue de las más importantes en el desarrollo económico e industrial de Japón, y también una década clave en la creación de la “cultura popular” nipona, especialmente en lo que respecta a manga, anime, series de televisión, etc. Vamos a hacer un poco de repaso.

En el año 63 se estrenó en las pantallas niponas la serie animada de “Astro Boy”, todo un hito cultural, ya que convirtió al pequeño robot en un icono para muchas generaciones, y es seguramente uno de los personajes de manga al que los japoneses le tienen más cariño. Aunque ese mismo año otro robot proveniente del manga tuvo su serie, “Tetsujin-28-go”. Dos años después se estrenaba “Kimba, el león blanco” de Tezuka y “Obake no Q-taro” de Fujiko Fujio. En 1966 se estrenaba “Ultraman” y “Cyborg 009″ de Shotar Ishinomorim y unos pocos años después los manga de “Ashita no joe”, “Doraemon” y el anime de “GeGeGe no Kitaro”. Está claro que, ser un niño japonés en los 60 fue algo #TLQM, y esto lo retrató muy bien Urusawa en su manga “20th Century Boys”. También hubo un par de películas japonesas de mucho éxito a mediados de la década pasada que quisieron retratar esa época de finales de los 50 y principios de los 60. Se trata de la primera y segunda parte de “Always Sanchome no Yuhi”, una romántica historia coral de una calle de Tokyo y sus peculiares habitantes.

Pero vamos a centrarnos ahora en la realidad. En los vídeos que veremos a continuación, encontraremos el retrato de la vida diaria de familias japonesas en distintos años, empezando por 1963 (justo cuando empezaba la revolución económica y su boom industrial), y también veremos algunas otras cosas típicas del período Showa. Mientras los veis, podéis ir pensando si realmente ha cambiado tanto la imagen de Japón en 40 años. Aunque pensad también que estas imágenes tienen cierto sesgo, ya que el que las grabó no era japonés. Así que quizás la pregunta más acertada es si nuestro interés por Japón (nuestra mirada) sigue siendo exactamente el mismo que hace más de 40 años.

Otro ejemplo más de esa época, pero 3 años después, 1966. El vídeo es mucho más largo, pero también más detallista y más exhaustivo en su retrato de la familia protagonista:

Y siguiendo con esa imagen de los 20th Century Boys, aquí tenemos un breve reportaje sobre unos niños que van a la escuela, en un ambiente bastante más rural.

Muchos tienen la imagen de los japoneses que nunca se quejan por nada, no protestan ni desafían nunca a la autoridad. Sin duda, esto es en buena parte cierto, pero eso no significa que no hayan existido japoneses que se hayan rebelado contra el sistema de forma contundente. Los estudiantes de los años 60 lo hicieron, aunque no sacaron nada de ello y quizás por eso, ya nadie quiera protestar de nuevo.

Ahora, vamos a fijarnos en algo que siempre es divertido y a la vez un reflejo de una época, los anuncios de televisión. El primero, gustará mucho a los amantes de la gastronomía nipona.

Aunque por entonces el manga de Osamu Tezuka ya había revolucionado la “historieta” japonesa, en 1959 aún seguía siendo muy popular el “kamishibai” (un cuentacuentos que utilizaba ilustraciones), para el cual muchos artistas manga habían dibujado, y del que surgieron algunos personajes como Ogon Batto.

Kamishibai de Ogon Batto.

Puede que muchos no sepan que el primer superhéroe de la historia fue Ogon Batto, ya que apareció en los kamishibai un año antes que Superman. Aquí podéis ver la película que se hizo años después de Ogon Batto, que también fue objeto de varios anime.

Pero en realidad, el primer superhéroe televisivo no fue ni Ogon Batto (lo suyo era el cine), ni Ultraman. Ese honor es para Gekko Kamen, que apareció en la pantalla pequeña en 1958 (ojo al nombre y al vehículo que usa).

Y no podíamos terminar este repaso a la era Showa sin darle un toque musical al asunto. Así que, por favor, ¡que entren Pink Lady! (¡Aunque ellas se merecen un post entero!)

Por cierto, hace un par de años estuvimos con Ale en un pequeño museo Showa. Aquí podéis verlo.

01
nov
11

Black Metal… CRISTIANO

Saludos cosmonautas,

inspirados por un post que leímos recientemente en Viruete.com respecto a los Monstruos del Rock cristiano, nos lanzamos a investigar una variedad de esta corriente religioso-musical que nos tiene completamente maravillados y extrañados al mismo tiempo: el Black Metal Cristiano.

Para los despistados, el Black Metal es uno de los estilos más extremos dentro del Metal, que casi siempre ha estado íntimamente ligado a la estética y la filosofía satánica. De hecho, hay quien afirma que el Black Metal es esencialmente satánico, siendo sus letras tan o más importantes que la música en si. Entonces, ¿cómo se come que exista algo tan descaradamente contradictorio como el “Black Metal Cristiano”? El oxímoron está servido.

“¡Que no te engañen las apariencias!” Dicen ellos. “Somos gente casta y pura a pesar de las apariencias.”

Hay algo que distingue esta corriente de lo que hemos podido ver en el panorama más mainstream con bandas como Stryper. Mientras que en el mundo del Rock la relación con el satanismo siempre ha sido más de pastel que otra cosa, el Black Metal ha destacado por una auténtica militancia dentro de los preceptos satánicos, y por ello, el Black Metal Cristiano no es una simple alternativa religiosamente sana, sino que se postula como radicalmente antisatánico y ultracristiano.

Anti-satánicos, está claro. Pero hay algo que no me cuadra aquí… 

Al contrario de lo que se podría pensar, el género tiene una larga historia que se remonta a a principios de los años 90 con bandas como la noruega Crush Evil (luego Antestor), a pesar de que al principio su estilo se enmarcaba dentro del Death/Doom. El movimiento toma relevancia con la publicación de “Hellig Usvart” de la banda australiana Horde, que ingeniaron el gracioso y ultrainventivo juego de palabras que da nombre al género: “Holy Unblack Metal” (inspirado en el Unholy Black Metal que acuñaron Darkthrone, uno de los pilares del Black Metal noruego).

¿Immortal? ¿Emperor? ¡NO! ¡Antestor! Igual de feos, pero buenos chicos.

Aunque muchos se tomaron este primer disco de Horde como una parodia del satanismo noruego, en realidad Horde tenía toda la intención de “iluminar la tenebrosa escena del Black Metal” ofreciendo una alternativa “santa”. Lo más curioso del asunto es que el sello Nuclear Blast (uno de los gigantes del Metal) recibió muchas críticas por la publicación de semejante álbum lleno de letras anti-satánicas y pro-cristianas. ¡El mundo al revés! Según dicen, Nuclear Bast dejó de editar el disco después de recibir varias amenazas de muerte (aunque en 2008 fue reeditado por Metal Mind Productions). Todo el mundo quería saber quien era el responsable de tal afrenta al movimiento satánico noruego, y Nuclear Blast recibió presiones para revelar quien se escondía detrás del seudónimo “Anonymous” (en una clara, y reconocida, referencia a Euronymous – cantante de Mayhem). Algunos años después se supo que se trataba de Jayson Sherlock, conocido por su trabajo en la banda de Metal cristiana Mortification.

“Hellig Usvart”, el primer disco de Holy Unblack Metal. 

“Hellig Usvart” tenía el sonido apropiado para cualquier banda de Black Metal de los años 90, e incluso la portada de riguroso blanco y negro, así como su título noruego, podrían haber engañado a cualquiera. Pero un vistazo a los títulos de las canciones les delataba. Aquí unos hilarantes ejemplos: “Invert the inverted cross” (invierte la cruz invertida), “Release and clothe the virgin sacrifice” (liberad y vestid a la virgen sacrificada – en la que los ángeles salvan a la chica en el último momento… y la visten), o “A church bell tolls amidst the frozen Nordic winds” (una campana de iglesia suena enmedio de los helados vientos nórdicos). No es de extrañar que muchos se lo tomaran como una parodia, pero Sherlock iba en serio, y creó escuela.

Cuando uno se encuentra por primera vez con el fenómeno del CBM (Christian Black Metal), se tiende a pensar que es cosa de un par de catequistas rebeldes, pero se podría decir que existe toda una escena consolidada, con cientos de bandas (sobretodo en suramérica) dedicadas a combatir al satanismo con sus propias armas.

¡Tralla a tope en la Iglesia!

Como pasaba con Horde, a primera vista una banda de CBM es indistinguible de una banda de BM normal, lo único que será diferente serán sus letras (y la presencia de cruces NO INVERTIDAS, ¡claro!). Y ahí la pregunta que uno debe formularse es: ¿cuáles son sus referentes musicales y/o estéticos entonces? ¿Son las mismas bandas contra las que combaten con su metal anti-satánico? La respuesta es sí. El mismo Jayson Sherlock reconoce las maravillas musicales de Immortal, Dimmu Borgir, Emperor o Satyricon (aunque no comparta sus mensajes), y bandas como Frost Like Ashes reconocen sin manías que sus mayores influencias, aparte de las bandas cristianas, son Slayer, Emperor, Cradle of Filth, o King Diamond. No deja de ser extraño que este tipo de músicos sientan atracción por una música tan “oscura”, pero aún así se puede entender que disfruten de ella si consiguen obviar el mensaje.

Prueba de la buena salud de la escena es el número 21 de una revista dedicada al Metal Extremo Cristiano.

En realidad, muchos de estos músicos son conversos recientes o lo que se suele llamar “cristianos renacidos”, así que fácilmente podrían haber sido como cualquier otro fan del Black Metal antes de encontrar su fe (y de ahí esos referentes musicales). Pero lo que nos parece aún más peculiar es que utilicen la misma estética, clavada hasta el más mínimo detalle. Desde los logos indescifrables al corpse-paint, pasando por el uso del negro y los pinchos de todo tipo. ¿Acaso es su forma de esconderse entre las bandas de Black Metal satánicas, y pillar desprevenidos a algunos incautos con sus mensajes sobre el amor de Dios? ¿No es una táctica más propia del Demonio? No lo sabemos, pero parece que ni siquiera ellos mismos se aclaran con todo este percal, y hay cierta controversia al respecto.


Invert the inverted cross!! GROARGH!!!

Jayson Sherlock argumentaba el uso de la etiqueta “Unblack Metal” como algo totalmente contrario al Black Metal. A pesar de los evidentes puntos en común, Sherlock consideraba que el “Black Metal” hacia referencia a la oscuridad, de la cual su música y mensaje querían alejarse. Horde quería arrojar algo de luz ante tanta negrura. Pero hoy en día, muchas bandas de CBM etiquetan su música como Black Metal, y no Unblack Metal, ya que consideran que la música no puede ser “malvada” o “satánica” de por si, sino que todo depende de las intenciones que tenga cada uno. El Black Metal sería entonces una etiqueta puramente musical, contradiciendo a la vez algunas de las opiniones de muchos músicos que siempre habían considerado que el satanismo y el Black Metal eran indivisibles. Pero si los mismos Mayhem ya reconocen que esto no es así… En cualquier caso, la polémica, dentro y fuera del Unblack Metal, sigue vigente.

Ahora ya sabéis, id con cuidado cuando compréis vuestros discos de Black Metal. Se ha acabado eso de fijarse sólo en la portada para decidirse. Asegúrate de lo que compras o puedes ser víctima de los mensajes subliminales ocultos cristianos, que te obligan a ponerte el traje de los domingos para ir a misa.

¿El típico logo de una banda de Black Metal? ¡Vuelve a mirar! ¡Te pillamos!

Mountain, una de las bandas más prometedoras de Unblack Metal. ¡Pronto en catequesis! (No, no es coña.)

04
oct
11

Metal y Global Metal: ¿los documentales definitivos?

Saludos cosmonautas,

Sam Dunn es un nombre que a varios metalheads les debe sonar a estas alturas, o debería sonarle a cualquiera que tengo un mínimo interés por la historia del Metal, y más concretamente, por la cultura del Metal como fenómeno social. Estando ahora al frente de una productora especializada en hacer vídeos de conciertos, su nombre saltó a la palestra en 2005 con “Metal: A headbanger’s journey”, un documental que pretendía dar una respuesta antropológica al fenómeno del Metal, un género tan amado y a la vez tan odiado. Gracias al éxito cosechado, poco después llegaría una especie de segunda parte llamada “Global Metal”, en la que Dunn se patea casi todo el globo (Brasil, Japón, Dubai, Indonesia…) para entender las particularidades del Metal en cada país (con un resultado incluso superior a “Metal”).

METAL: A Headbanger’s Journey (2005)

El primero de los documentales empieza con la historia del propio Sam Dunn, un antropólogo con una gran pasión por el Metal en todas sus formas, desde Iron Maiden hasta Mayhem. Algo frustrado por el desprecio y la incomprensión que la mayor parte de la sociedad demuestra hacia esta música, se embarca en un viaje para comprender, no sólo sus orígenes musicales y los distintos estilos, sino también las raíces culturales del Metal como fenómeno social y antropológico. Un viaje para el conocimiento, que le servirá, en parte, para replicar muchas de esas críticas, tan duras en tierras americanas.

La primera parte de “Metal” es seguramente uno de los mejores repasos que hemos podido ver a nivel audiovisual de los orígenes del Metal, y nos lleva a las mismísimas raíces del estilo, e incluso más allá. Todo esto se realiza con la ayuda de músicos de la talla de Tony Iommi, Dio, Rob Zombie, Alice Cooper e incluso Slipknot, que sirven ellos mismos de ejemplo para explicar porqué el Metal es como es. Una de las teorías más interesantes, pero a la vez más discutibles, es la del origen (innegablemente) obrero del Metal, que refleja la depresión y la frustración de una clase baja, principalmente inglesa, pero también la criminalidad, los abusos y las familias desestructuradas, en su lado más “americano”. La nota interesante/graciosa es ver que, muchas de estas familias obreras, vivían del sector de la metalurgia. ¿Pero es condición indispensable este trasfondo para ponerse a tocar Metal?

Otro de los puntos interesantes de la primera mitad es la descripción que se hace del Metal, llegando a unas conclusiones que, si bien eran fácilmente aplicables en las bandas de Heavy Metal de los 70, ya no lo fueron en los 80 (¿todos los cantantes de Metal cantan agudo?). Pero afortunadamente, Sam Dunn no se encasilla, y dedica su tiempo a hablar de otros estilos alejados del cliché, como puede ser el Black Metal (incluyendo viaje a Noruega), o hablando de la controversia del Death Metal (con las portadas y canciones censuradas de Cannibal Corpse).

Gaahl de los noruegos Gorgoroth, en uno de los momentos más hilarantes del documental.

La segunda mitad del documental es donde se llega más a las entrañas del Metal, pero es también quizás donde se deja aflorar más el romanticismo fan, perdiendo un poco la rigurosidad que se prometía al principio. Allí se habla de los fans, y se intenta explicar la razón de su atracción por una música, que a la mayoría les acompañará toda la vida, e incluso marcará su forma de vivir y entender el mundo (algo que otros estilos musicales, más pasajeros, ni llegan ni pretenden conseguir). Allí también llega el momento de tocar algunos de los aspectos más controvertidos, la influencia que el Metal tienen en sus fans, o mejor dicho, “la terrible y peligrosa influencia que ejerce esta música del demonio”. Se tratan aquí las cuestiones de la censura, la religión (sobretodo el satanismo o el anticristianismo), pero también hay tiempo para hablar de la sexualidad (especialmente centrándose en el fenómeno del Glam Metal – con algunas interesantes observaciones).

Después de haberlo visto al menos en tres ocasiones, seguimos quedándonos con las ganas de más. Más profundidad en algunos temas, más aspectos a tratar (¿la industria qué papel juega en todo esto? ¿y la prensa?), pero también más duración. Al final, la sensación que deja es que el fan ha podido más que el antropólogo. Pero al mismo tiempo, preferimos que esta explicación del fenómeno llegue de manos de alguien que lo entiende y lo vive, y que tenga cierta capacidad para analizarlo, que no del típico investigador “objetivo”, que difícilmente será capaz de poner las cosas en su adecuada perspectiva. En definitiva, “Metal: A headbanger’s journey” es por ahora una de las mejores aproximaciones a la explicación del Metal y todo lo que le rodea, hecho con cariño, y al mismo tiempo rigor, y que quizás con algo más de metraje habría podido llegar mucho más lejos (pero quizás no sería tan comercial).

GLOBAL METAL (2008)

Y la respuesta a nuestras peticiones llegó tres años después con “Global Metal”, que si bien no es una segunda parte estricta, sí ofrece una visión del Metal mucho más rica, con todos los matices que las distintas culturas que han abrazado el estilo han aportado.

Es innegable que el Metal es un producto originado entre los intercambios musicales de Inglaterra y Estados Unidos, pero ya en los años 80 la globalización del Metal se hizo patente con bandas como Sepultura, y actualmente está luchando por hacerse un hueco en culturas tan dispares como la china, la india, e incluso la iraní. A estos, y otros países, es donde Sam Dunn viajará para conseguir esa visión multicultural del fenómeno del Metal, intentando encontrar qué han aportado los distintos países al Metal, pero también descubriendo como este producto encaja en su cultura.

Como parece lógico, el documental empieza con Brasil, para hablar de Sepultura, seguramente la banda de Metal, no americana/inglesa, más famosa e importante de la historia. Dunn busca en prácticamente cada país cual fue el punto de inflexión, el momento en que el Metal entró con fuerza en cada país, y en Brasil fue el festival Rock in Rio, toda una institución en los 80 (ahora completamente desvirtuada). Aquí destaca sobretodo la aportación de Max Cavalera, con interesantes reflexiones sobre lo universal de la música de Sepultura.

El viaje nos lleva después hasta Japón, donde se nos hace la interesante reflexión de la convivencia de dos escenas que prácticamente se ignoran la una a la otra: la escena del Visual Kei (formado exclusivamente por bandas japonesas) y la del Metal, digamos, occidental (donde dominan las bandas extranjeras, pero también hay lugar para las niponas que tocan con “estilo occidental”). Aquí entrarán en escena Marty Friedman, una de las mejores personas para hablar de ambos mundos, pero también Yoshiki (de X Japan) y uno de los integrantes de Sigh, que con una simple frase lo dice todo: “el Metal es cool, y el Visual Kei no lo es”.

Después llega el turno de los dos grandes países emergentes del momento, China e India. Aunque son obvias las diferencias culturales entre Japón y occidente, es cierto que llevan muchos años bajo la influencia de la cultura americana, y por lo tanto, que el Metal tenga una muy buena salud no es nada extraño. Pero China e India ya son otra historia. La barrera cultural es mayor, sobretodo por el control que ejerce el gobierno chino en cuanto a las influencias externas, y por el peso de la tradición en la India (donde además tienen Bollywood, que no sólo gana en el cine, sino también en el apartado musical). Aún así, hay fans devotos que luchan contra los prejuicios de su sociedad (donde la incomprensión es mucho más acusada). Lo que más destaca de estos países es que, a diferencia de Brasil y Japón, en el momento de hacer el documental aún no habían podido ver a ningún gran grupo de Metal actuando en su país (lo que acostumbra a ser el punto de inflexión para el inicio de un boom musical).

Y si en China o en la India tienen problemas con la censura, Irán ya llega a ser incluso peligroso. De hecho, el equipo de grabación no obtuvo los visados para entrar al país, así que tuvieron que encontrarse con algunos de los fans del Oriente medio en Dubai, durante la celebración del Desert Rock Festival (el único festival de Metal que se celebra en los países árabes). Allí nos contaran como se les puede llegar a detener por llevar el pelo largo, y camisetas de grupos de Metal, ya que se les puede acusar de “adorar al demonio”. Algo parecido pasa en Indonesia, aunque con algunas diferencias significativas (allí sí han actuado muchos grupos de Metal, y algunos no ven contradicción alguna entre su fe musulmana y escuchar música Metal). Finalmente, Sam Dunn se fue a uno de los puntos calientes del globo, Jerusalén, para comprobar como la música puede ayudar, o no, en estos eternos conflictos.

Desde las “primaveras árabes” se ha hablado bastante en los medios generalistas del papel que el Metal está jugando en países como Irán, y Sam Dunn tiene el mérito de haber expuesto, queriendo o no, este poder que puede llegar a ejercer la música en la sociedad (un poder que seguramente ya no tiene en las sociedades occidentales). Pero no es este el único mérito de “Global Metal”, y es que su autor ha conseguido mostrarnos, de una forma mucho menos subjetiva que su predecesor, como se vive el Metal en el mundo globalizado del s.XXI, llevando el documental hacia un terreno que va mucho más allá del “típico documental sobre música que sólo gusta a los fans”. Y es que estamos convencidos que “Global Metal” pueden ser un producto interesante tanto para el aficionado (a quien le encantará ver a Lars Ulrich, Max Cavalera, Kerry King, o Bruce Dickinson)  como para el neófito (que no tiene ni idea de quienes son esta gente, pero puede interesarle este fenómeno de la globalización).

Ambos documentales se pueden conseguir tanto por separado como en un pack conjunto. Si bien “Global Metal” es escaso en cuanto a extras, “Metal” tiene cosas tan suculentas como un pequeño reportaje sobre el Black Metal, versiones extendidas de las entrevistas, y escenas eliminadas. Todo ello, material indispensable para cualquiera con un mínimo interés por el Metal en todas sus formas.

PD: Por cierto, aquellos que odian a Lars Ulrich por el “caso Napster”, podrán regodearse cuando el batería de Metallica se retracte de lo que hicieron en “Global Metal”.

29
sep
11

Entrevista Pirata: Viruete (4a parte)

Saludos cosmonautas,

hoy cerramos una épica Entrevista Pirata, la que tuvimos hace más meses de los parece con el grandísimo Viruete (de www.viruete.com, claro). Épica porque ha sido una de las entrevistas que menos he tenido que editar y que más hondo han llegado para diseccionar las entrañas de #TLQM. Y habéis respondido, ya que la 3a parte fue todo un éxito.

En esta última entrega hablaremos de las series de TV (donde Viru reivindica que esto de seguir series con pasión no es nada nuevo para él), le preguntaremos de dónde saca el tiempo y la capacidad cerebral para procesar tanta cultura Pop, y finalmente le preguntaremos por esa moda de ser friki que parece que existe actualmente. ¡No os lo perdáis!

Y si queréis seguir disfrutando del estilo Viruete, tenéis una cita con Cine Basura este viernes noche en Canal + Xtra a las 22.45h (también a través de esta web). Se emitirá la película  ”El regreso de la cosa del pantano”, con los comentarios de Viruete, Paco Fox, y el invitado de lujo Albert Monteys. Y ojo, que también estarán en el Festival de Cine de Sitges, Eel 8 de Octubre, a las 20.30h, en la Sala Tramuntana (más información aquí).

PRIMERA PARTE, SEGUNDA PARTE, TERCERA PARTE.

19
sep
11

Entrevista Pirata: Viruete (3a parte)

Saludos cosmonautas,

¿pensabais que nos habíamos olvidado de Viruete? ¿que os íbamos a dejar colgados sin terminar la entrevista? ¡En absoluto! Y menos cuando ha sido una de las entrevistas más fáciles de editar, donde prácticamente no hemos tenido que hacer cortes, y cada una de las entregas es monotemática. Todo ello, gracias a la gran capacidad de Viru por contar, explicar, relatar, diseccionar, todo aquello que consideramos cultura Pop. Para nosotros ha resultado ser una entrevista apasionante, con algunas interesantes observaciones sobre algo que, a menudo, se cree no se presta a la reflexión. José Viruete nos describirá los pilares de su página web, www.viruete.com, pero al mismo tiempo hará una radiografía de si mismo, y de la cultura o “subcultura” popular (que dirán algunos).

Aquí tienes la PRIMERA PARTE y la SEGUNDA PARTE de esta Entrevista Pirata.

02
ago
11

Gackt, Barcelona 2011: medio concierto al precio de uno entero

Saludos cosmonautas,

Gackt parece que es un hombre de palabra. Al final del concierto que suponía su debut en tierras catalanas, prometió que iba a volver. Un año después hemos vuelto a verle por aquí, esta vez en una sala bastante más grande (aunque sin agotar las entradas como hizo la primera vez). La lluvia estuvo a punto de impedir que se celebrase el concierto, ya que las goteras del Razzmatazz no debieron hacerle mucha gracia al equipo de Gackt, y un cartel advertía que si volvía a llover podría pararse el concierto. Afortunadamente la lluvia respetó al astro musical japonés, aunque nosotros no seremos tan benevolentes esta vez. Pero vamos por partes.

La primera sorpresa de la noche, para aquellos que estábamos menos informados, fue la aparición de un segundo cantante: “¿dos Gackt?” – pensamos en ese momento. Sin que sepamos muy bien el motivo, parece que Gackt ha reclutado a este tal Jon (de la banda japonesa Fade), un americano de 30 y pocos años, que prácticamente actúa como si fuese un doble suyo (doblando las voces del divo, pero también tomando el protagonismo en algunos fragmentos). Se hizo bastante raro ver a alguien que compartía escenario siendo más que un segundón, algo desconcertante teniendo en cuenta que prácticamente todo se ha centrado siempre en la figura de Gackt (y es lo que esperan las fans). Pero también es cierto que ahora el músico parece dar más importancia a la banda “Yellow Fried Chickenz” que a si mismo, y es que su nombre no aparece en las camisetas, en los CDs aparece bastante pequeño, e incluso ha anunciado que editará un Single bajo el nombre de la banda. Quizás este segundo vocalista sea una vuelta de tuerca más para crear esta banda menos centrada en su figura, pero en el concierto demostró, muy a pesar de Jon, que sigue siendo quien manda y a quien todo el mundo quiere ver (¡ya veremos qué pasa con el becario!).

Aunque la presencia de este segundo cantante podía hacer pensar que el concierto iba a ser muy distinto, si salvamos este detalle, veremos que el concierto fue casi calcado al del año anterior. Después de haber visto ya unos cuantos, tenemos claro que los artistas japoneses, por lo general, dejan pocas cosas al azar. Todas las poses de Gackt y Jon estaban más que ensayadas, todo estaba coreografiado al detalle, incluso para el resto de miembros de la banda. Y si tenemos en cuenta que las canciones fueron casi las mismas, y que incluso el momento “destripe de camisa” fue calcado al anterior, el efecto sorpresa queda totalmente anulado. Aún así, los músicos japoneses son buenos, o muy buenos. Y Gackt es un gran cantante. Así que su labor musical es intachable, lo bordaron, y fue una gozada. De eso no os quepa ninguna duda.

Pero hubo algo que realmente molestó a muchos de los asistentes, algo que ya criticamos el año pasado: los larguísimos momentos “adoremos a Gackt”. Lo del año pasado nos parecía algo relativamente aceptable, sobretodo teniendo en cuenta que los fans tenían muchas ganas de mostrar todo su amor, histerismo, y sostenedores a Gackt. Pero siendo este el segundo concierto en un año, no entendemos esos parones en los que se pasan tranquilamente diez minutos haciendo aplaudir y gritar al público.

Estos largos paréntesis se repitieron unas cuatro veces, y a esto hay que sumarle los 2 o 3 minutos entre canción y canción para darnos cuenta de que, a pesar de que el concierto se alargó casi dos horas (bastante más que el año pasado), en realidad el número de canciones que tocaron fue prácticamente el mismo. Si bien a las fans más locas les puede gustar todo esto, y es lo que estaban deseando hacer (aunque acabaron tan agotadas que apenas gritaron para el bis), a aquellos que venimos a ver un concierto nos puede echar para atrás. Reconocemos que esa parte de diva de Gackt nos gusta hasta cierto punto, básicamente porque nos reímos mucho con ese juego del cantante, pero como suele pasar con todo, si te pasas, aburre. Y es posible que todos aquellos curiosos que vinieron por primera vez para ver quien era este tal Gackt, es posible que no vuelvan nunca más a uno de sus conciertos. Y es que a pesar de el buen hacer musical de la banda, pagar 40 euros y que de las dos horas de concierto más de una tercera parte del concierto consista en ver a los protagonistas en plan diva, no será del agrado de muchos.

Y con esto llegamos a otra de las críticas que deberíamos hacerle a Gackt; la promoción. Como ya hemos dicho, los japoneses nunca dejan nada al azar, y en el terreno musical, que a veces puede ser algo más laxo en algunos temas, no es una excepción. El control mediático parece que es absoluto, y todo tiene que pasar por su filtro (¿de ahí que en las revistas japonesas en lugar de “críticas” todo sean alabanzas y peloteos? – parece que los blogs europeos pecan de esto también). Queremos pensar que el desconocimiento de como funciona la prensa musical en Europa sea la responsable de su negativa, una vez más, a dar entrevistas. Quizás, al ver que no podrán controlar lo que se publica, prefieren evitar completamente la prensa. Pero, ¿de verdad le beneficia a Gackt no aparecer en los medios? Estamos más que convencidos de que no.

Gackt demostró en su primer concierto que podía agotar las entradas de una sala de capacidad media (media-baja), algo que no ha conseguido aún ninguno de los grupos de JRock que ha pasado por aquí. Pero al hacer el salto a una sala de más envergadura como es Razzmatazz, aunque parece que la asistencia fue decente, el resultado no es todo lo bueno que quizás esperaban. La mayor parte del público sigue siendo el mismo, no ha variado, no ha crecido, y son aquellos que sin promoción alguna se enterarán de todas formas. Nos parece de cajón que cualquier banda, por muchos fans radicales que tenga, necesita promocionarse en todos los países o ciudades a las que va. Y promocionarse con un cartel en la calle no sirve de mucho si el público no sabe quien eres, algo que sí se consigue apareciendo en revistas, radios, blogs/webs, y televisión. Lógicamente no esperamos encontrar a Gackt en los medios más generalistas (aunque no lo descartamos), pero está claro que hay canales a través de los cuales los músicos japoneses pueden llegar con gran efectividad a su público potencial, y conseguir que el número de asistentes a futuros conciertos vaya en aumento.

Por ahora, este vídeo, que publicamos el año pasado, sigue siendo vigente:

A pesar de las críticas que le lanzamos, siempre desde el más profundo respeto y admiración, tenemos claro que estaremos en el próximo concierto. Porque a pesar del exagerado divismo, Gackt y compañía siguen siendo grandes músicos, sus canciones siguen siendo un buen ejemplo de que se puede hacer música comercial sin renunciar a la calidad ni a la contundencia, y aunque las pausas sean algo irritantes, disfrutamos cada una de las canciones que tocan en directo, ¡esperemos que la próxima vez sean más!

25
jul
11

Sangtraït: ¿rock catalán? NO! Heavy Metal

Saludos cosmonautas,

no sé como he podido tardar tanto en dedicar un post al que sería uno de los grupos a los que más cariño le tengo. Uno de esos grupos que forman parte de mi ADN musical, y que aún tengo uno de sus conciertos en mi podio de honor de los mejores conciertos de mi vida. Estoy hablando de los grandísimos Sangtraït, seguramente uno de los pocos, por no decir el único grupo de Heavy Metal catalán (y que cantaban en catalán) que tuvo una repercusión considerable en Catalunya. De hecho no ha vuelto a suceder jamás algo parecido.


Un foto muy precoz de Sangtraït.

Sangtraït empezaron a formarse en la Jonquera (en la frontera con Francia) ya en 1979, pero no sería hasta 1982 cuando serían un grupo más o menos sólido. Por esa época se llamaban Los Bomberos Atómicos (algunos de ellos se habían puesto a trabajar de bomberos pensando que tendrían tiempo para ensayar), pero no sería hasta 1988, con el cambio de nombre y de cantante, que llegaría su debut discográfico: “Els Senyors de les Pedres” (los señores de las piedras). El disco era una mezcla de canciones Hard Rock y Heavy Metal con un aire bastante setentero aún, y que tenía la curiosidad de contar con un saxofonista (el mítico Papa Juls), que le daba un aire muy personal a la banda. También destacaban sus letras, que tanto podían ser misteriosas y épicas al más puro estilo Heavy Metal (muchos temas medievales o mitológicos), como más cachondas y “de bar” (normalmente los temas más Hard-Rock). Aparte del himno “Els Senyors de les Pedres”, en ese disco apareció una de las canciones más queridas y recordadas de la banda, y también una de las baladas catalanas más populares: “El vol de l’home ocell”, la historia de un hombre que quería ser pájaro.

Ya en pleno apogeo del movimiento del Rock Català, en 1990, Sangtraït editaron su segundo disco: “Terra de vents” (tierra de vientos). Lo cierto es que el grupo apareció justo en el momento en que se empezaba a mover el Rock en catalán, y no hay duda de que usaron ese empuje a su favor (aparecieron en los mismos recopilatorios que hicieron famosos a muchos de los grupos de Rock Català: Sopa de Cabra, Els Pets, Sau, Lax ‘n’ Busto, etc.). En esa época no se hacía demasiado extraño ver a Sangtraït entre esos grupos (que se hiciese música en catalán ya era suficiente), pero visto con perspectiva está claro que el grupo se desmarcaba mucho del resto musicalmente.

Si su disco debut ya había llamado la atención con unas buenas 10.000 copias, “Terra de vents” fue el empuje que necesitaban para empezar a moverse por toda Catalunya. El disco suponía un considerable salto cualitativo, ya fuese por una producción algo más potente como por unos temas mucho más compactos, el estilo de Sangtraït cada vez estaba más definido. De ahí salieron dos grandes clásicos de la banda, “Inqui-missió” y “Sang en el fang”, este último es seguramente uno de los más populares, y un buen ejemplo de esa mezcla de Heavy Metal con el sonido del saxo.

“Inqui-missió” era uno de esos temas pesados, donde las letras medievales Heavy Metal brillaban más, y que mostraban el lado más épico de Sangtraït.

Sin apenas tiempo para respirar, Sangtraït se metieron de nuevo en el estudio y parieron el disco más famoso de la banda, “L’últim Segell” (el último sello), el que definitivamente les consolidaba en el panorama musical catalán, y que además consolidaba definitivamente su particular estilo, subiendo el ritmo de las canciones, y recreándose en la épica que tan bien sabían plasmar en canciones Heavy Metal (sin necesidad de hacer Power). Prácticamente todos los temas de las cara A del disco son clásicos absolutos de la banda (por entonces el vinilo seguía siendo lo más vendido, y tenía su importancia y su lógica donde se colocaba cada canción).

“L’últim Segell”, el “master of puppets” de Sangtraït.

Empezaba por “Furtadora d’ànimes”, cuyo parón en el que Quim Mandado grita “no hi ha qui el pari!” es uno de esos detalles que convirtieron la canción en clásico al instante. Una canción rápida, épica y que habla de uno de esos grandes temas: la muerte.

Y sin dejarte tiempo para respirar, aparecen con “El guerrer”, puro Heavy Metal para hablar del horror de la guerra.

Si al principio os decíamos que “El vol de l’home ocell” fue una de las grandes baladas catalanas, con “Somnis entre boires” la banda de la Jonquera nos demostró que tenían un talento especial para componerlas, en la mejor tradición de las Power Ballads. Aquí os la mostramos en una versión especial del último concierto de la banda:

Ese 1991 fue muy especial para la banda, no sólo editaron uno de sus discos más famosos, sino que además participaron en el mítico concierto que se celebró en el Palau Sant Jordi junto a Sopa de Cabra, Els Pets y Sau, con 22.104 se batió el récord europeo de asistencia a un concierto en un recinto cerrado. De ahí apareció el disco “Sangtraït al Palau Sant Jordi”, del cual han salido la mayoría de vídeos de este post, y que nos ofrece a la banda en sus momentos más dulces.

Después de haber llegado a lo más alto Sangtraït se sacaron de la manga un nuevo trabajo que refinaba todo lo que habían conseguido con “L’últim segell”, y además lo llevaba a otro nivel con la incorporación de las influencias más Ópera Rock de bandas como Queen (aquí se recrearon en su habilidad en cuanto al tema vocal). El título era realmente descriptivo, “Contes i llegendes” (cuentos y leyendas), y aunque incluye algunos temas con letras y sonido más Hard Rock, en realidad dominaba el Heavy Metal épico que tan bien les había funcionado hasta el momento, junto con algunas de las letras más fantásticas y románticas que habían parido. Un grandísimo trabajo de Heavy Metal, temas rápidos y tralleros como “Les Creus Vermelles”, pesados y potentes como “Profanacció”, baladas de lagrimita como “La reina del gel” o “Sentències d’amor”, o himnos Hard-Rock como “Alè de mil-cent”. Podríamos decir que no sobraba ni una de las canciones, definitivamente uno de los trabajos más redondos que compusieron Sangtraït.

Una de las grandes sorpresas del álbum fue “Freddie Memorium”, una preciosa canción dedicada a Freddie Mercury que contó con la colaboración de Lluís Llach, una de esas mezclas que uno difícilmente puede imaginar, pero que tuvo unos resultados excelentes. Es una pena no poder mostraros el videoclip original (un claro homenaje al “Bohemian Rhapsody”), pero parece que nadie lo ha subido a YouTube. De todos modos ahí va la canción (cuyos beneficios se destinaron a la lucha contra el SIDA):

Con “Contes i llegendes” parece que Sangtraït cerraban una etapa y empezaban otra, que coincidía con el declive del movimiento del Rock Català, al menos en cuanto a la popularidad conseguida en la primera mitad de los noventa. En 1995 editaron su particular “Load” (los fans de Metallica lo habrán entendido), era un disco diferente, que rompía en muchos sentidos con todo lo anterior, aunque conservando en buena parte su personalidad. En realidad, “Eclipsi”, no dejaba de ser un paso lógico después de lo que habían hecho en “Contes i llegendes”, pero muchos fans no lo entendieron así, y les dieron la espalda.

Pero a mi me gustó, y a día de hoy sigo pensando que es un buen disco, aunque fuese diferente (y no tan redondo como los dos anteriores). Seguramente es el disco más experimental (con muchos teclados), a la vez donde la producción es de mayor calidad, y algunas de sus baladas son de lo mejor que ha hecho Sangtraït en su carrera (“Esperit de mar” o “Sentiments de paper”). Pero quizás les faltaba esa épica que medieval que les caracterizaba, y la sofisticación del sonido y las composiciones es algo que sus fans originales no entendían.

“Cara i creu” fue el “Single” con el que promocionaron el disco, y parece que ese bajo junto con los sintetizadores no cuajó.

Quizás haciendo caso a las voces críticas, o porque después de dos discos más sofisticados y cuidados querían volver a las raíces, en 1996 editaban “Noctámbulus”, que realmente parecía un retorno a los tiempos de “L’últim segell” (aunque sin deshacerse de algunos de los rasgos de los últimos trabajos). Volvían las temáticas medievales y fantásticas, el sonido más crudo, y también vuelven las canciones más Hard Rock. Y aunque se podría decir que es un trabajo decente, ya no tuvo el impacto de los anteriores, entrando en el peligroso terreno de los discos que se convierten en “uno más”.

Después de “Noctámbulus” el grupo desapareció durante tres años, el período más largo desde que debutaron en 1988. Pero cuando volvieron en 1999 ese gran interés por bandas de Rock Català prácticamente se había extinguido (resistían algunos de los veteranos, y algunos de los grupos más jóvenes, pero ya no tenían la repercusión que habían tenido en su momento). “L’altre cantó del mirall” (el otro lado del espejo) fue el último trabajo de Sangtraït. Era un disco especial, quizás más centrado en el Hard Rock y con letras que se alejaban de cualquier temática medieval o fantástica para hablar de temas más cotidianos.

Una vez más, Sangtraït sacaban un disco que ofrecía buenas canciones (incluso mejor que el algo regular “Noctámbulus”), pero ya no tenían ese gancho inicial, y se había perdido también parte de la magia que les había caracterizado. Hasta cierto punto parecía la enésima renovación de su sonido, siendo quizás el disco menos Sangtraït de todos (no por ello un mal disco).Pero en realidad, eran otros tiempos, ni siquiera el Heavy Metal pasaba por su mejores momentos a nivel mundial (era la época del Nu-Metal), y Sangtraït ya llevaban un tiempo pagando caro el haber formado parte de ese fenómeno llamado “Rock Català”. En su momento les benefició, y no podemos saber qué habría pasado con la banda de no ser así, pero al estar verse encasillados en un contexto musical que no era el suyo, parecía muy difícil posicionarse en otro tipo de mercado.

Así pues, en 2001 se anunciaba que Sangtraït iban a celebrar su último concierto en la Sala Razzmatazz el 20 de Diciembre. Para ello invitaron a varios de los músicos con los que habían compartido escenario en sus primeros años, así como algunos otros Heavy Metaleros catalanes. Fue un final algo abrupto, y que en ese momento no pareció importarle a mucha gente. Pero años después, a medida que la nostalgia empezó a crecer, algunos empezamos a echarles de menos. En Facebook existe algún grupo que reclama que la banda vuelva a unirse una vez más para dar otro concierto, aunque una vez más sea el último (demostrando la poca importancia que injustamente se le dio en su momento a la despedida del grupo).

Un servidor también puso su granito de arena en la despedida creando el perfil de Sangtraït en MySpace, que finalmente acabaría traspasando a Lupe Villar, la mismísima guitarrista del grupo, que me emocionó bastante al darme las gracias por crearlo. Y lo cierto es que a pesar del silencio de estos años, parece que varios de los miembros de Sangtraït se están poniendo las pilas creando nuevas bandas.

Lupe anunció a través de MySpace que había creado un proyecto llamado Kcor de Rock (junto a los chicos de Dragonslayer), y editaba con la misma discográfica de siempre un álbum con versiones de canciones Metal clásicas y también modernas: desde Black Sabbath hasta Linkin Park (WTF!), pasando por Avenged Sevenfold, Rammstein, Metallica, Van Halen, Queen, Iron Maiden y algunos más.  El gran Papa Juls fue el encargado de adaptar las letras al catalán, y Martín Rodríguez (batería de Sangtraït), también hizo su aparición.

En 2009 Martín volvió a juntarse con Quim Mandado (bajista y cantante de Sangtraït que editó en 2003 un disco en solitario), también con el veterano rockero Joan Cardoner, para formar Los Guardianes del Puente, que parece ser un reinicio de un proyecto que compartieron en su adolescencia. Aunque para los que crean que LGP pueden ser una especie de reinicio de Sangtraït, Quim Mandado (esa gran voz), ahora sólo la oiremos en los coros, las letras son en castellano, y el estilo no goza de esa misma originalidad que tan famosos les hizo (recuerda un poco al Alice Cooper de los 90 – sobretodo por la voz de Joan Cardoner).

Y aquí termina este nuevo homenaje que hemos querido darles a Sangtraït, un grupo que se merece mucho más reconocimiento del que tiene actualmente, porque aunque su asociación con el Rock Català fue lo que les catapultó a la fama, siempre fueron un grupo original y de gran calidad musical, y que nos dejaron un fabuloso legado de Heavy Metal cantando en catalán. Merecen por todos sus méritos formar parte de nuestra panteón de bandas #TLQM.

07
jul
11

Aikawa Nanase: la chica mala del JRock

Saludos cosmonautas,

este es un post que deberíamos haber hecho hace tiempo, y es que como os comentamos en su momento en el post sobre nuestra japonofilia, una de los motivos por el cual nuestra fijación por Japón siguió adelante fue la música, y más concretamente, la música de Nanase Aikawa (相川 七瀬), que nos abrió las puertas al mundo del JRock.

No es que Nanase fuese el primer contacto que teníamos con la música japonesa, ya conocíamos a X Japan, a los extremos Sigh, y habíamos intuido algo llamado Visual Kei viendo unos vídeos de Malice Mizer. Pero Nanase fue la primera artista japonesa que empezamos a seguir de verdad, y en realidad, el mérito no fue todo suyo, fue del ex-guitarrista de Megadeth. Recordamos perfectamente, un 8 de mayo del 2003, como nos sorprendió la noticia de que Marty Friedman, uno de los guitarristas más espectaculares del Metal, se había puesto a tocar con una cantante japonesa. Era algo que descolocaba, y la curiosidad nos llevó al siguiente vídeo:

Sorprendidos nos quedamos al ver una artista “Pop” que le daba cierta importancia a las guitarras (el fichaje de Marty Friedman lo hacía patente), además, tenía algo diferente a lo que estábamos acostumbrados (una sensación que se tiene a menudo con la música japonesa). Como no podía ser de otra manera, seguimos indagando en la carrera de esta atractiva rockera, descubriendo varios de sus hits, y dándonos cuenta de que la música japonesa jugaba con otras reglas. Sólo para empezar sus Singles son mucho más largos; pueden durar 5 minutos tranquilamente, cuando aquí cualquier productor no quiere pasar de los 3 minutos (una vez preguntamos a un japonés experto por qué motivo en Japón las canciones Pop eran más largas que en occidente – seguimos esperando la respuesta).

Otra cosa que nos sorprendió mucho fue la capacidad que tienen estos artistas por cambiar de estilo con cada Single, y seguir manteniendo cierta coherencia a pesar de todo. Es cierto que las típicas divas del Pop americano también suelen hacer cambios radicales de estilo, y que no deja de ser una maniobra comercial para captar más público, pero sigo convencido de la mayor calidad, o mayor ambición, de los compositores Pop japoneses, en general (que nunca le han hecho ascos a usar guitarras de verdad y son algo más “auténticos” en lo que hacen).

No vamos a engañar a nadie, a pesar de tener un papel en la composición, Aikawa también ha tenido un productor detrás, y de hecho, llegó a ser cantante a través de un casting. Pero eso no quita que estemos hablando de una rockera de corazón. Dejó los estudios a los quince años para dedicarse a la música, pero ya por esa época había tenido tiempo de liderar una banda de “delincuentes juveniles”. No sabemos si tiene alguna relación o no, pero atención a este vídeo de uno de sus temas más famosos, “Koigokoro”, en el que hace de niña mala, muy mala, al más puro estilo John Woo y con final apoteósico.

Con el tiempo fuimos descubriendo muchos más canciones, y es que la chica lleva activa desde 1995, que no es poco. De hecho, aunque no sea una Ayumi Hamasaki ni una Utada Hikaru, se puede decir que es una de las referencias femeninas del JRock. Prueba de ello es que ha proporcionado openings de varios anime, e incluso, el tema principal de Kamen Rider Blade y otro para Kamen Rider Kiva.

Pero los amantes del anime quizás la recuerden por el opening de Inuyasha (no es nuestro caso).

Aunque hoy en día conocemos a muchísimos músicos japoneses, Nanase Aikawa sigue siendo una relativa desconocida para la mayoría de fans del JRock o JPop. Aún así, no sabemos si fue la influencia de Marty Friedman o no, pero en 2004 se hicieron dos versiones de una de sus canciones más famosas. ¡Vamos a comparar!

La única e inimitable

Versión de Jennifer Ellison (¿recordáis lo que os decía de las guitarras de verdad y la autenticidad?)

Versión de Play (llámalo versión, llámalo hago una traducción libre y a tomar por culo)

Tenéis un montón de vídeos por descubrir en YouTube, y descubriréis la versatilidad y el buen hacer de esta chica.

29
jun
11

Anna Roig i l’Ombre de Ton Chien

Saludos cosmonautas,

se acerca el verano, y parece que empezamos a establecer la tradición de escoger una “banda para el verano”, que en realidad no tiene nada que ver con la canción del verano, afortunadamente. Lo que hacemos es hablaros de uno de los grupos que seguramente más escucharemos a lo largo de estos meses; ya sea porque acabamos de descubrirlos, o porque les hemos visto o veremos pronto en conciertos.

La apuesta de este año vuelve a sorprendernos a nosotros mismos por su estilo, que encaja poco en nuestros principales gustos musicales. Pero nos gusta hacer excepciones, nos gusta mucho. De hecho, nos pasamos el día haciendo excepciones. ¡Y qué buena excepción es Anna Roig i l’ombre de ton chien!

Empezaremos por explicaros porqué es un grupo que nunca debería habernos gustado:

1. La música es afrancesada

2. Varias de sus canciones son en francés

3. Tienen un toque muy “chic” (francés)

Sí, tenemos que confesar que nunca hemos sido muy francófonos. De hecho, incluso podríamos decir que tenemos manía a muchas de las cosas que provienen de Francia (menos el Roquefort, ñam). Esto ha hecho que cada vez que olíamos algo que tenía una aroma ligeramente afrancesada huyésemos despavoridos (menos cuando era Roquefort, ñam). Así reaccionamos al escuchar por primera vez a esta chica y sus compañeros, una de las bandas de esa “nueva ola de bandas de pop catalán”. Pero después de nuestra experiencia con Els Amics de les Arts, después de tener que comernos nuestras propias palabras con patatas (y Roquefort, ñam), decidimos ser algo más abiertos al respecto.

Amigos Spotify y Grooveshark, ustedes han ayudado muchísimo a que algunos demos segundas oportunidades a ciertas bandas. Y es que es tan sencillo buscar un grupo y escuchar una canción concreta, que gracias a eso “Corro sota la pluja” y “Je t’aime”, dos de los temas más populares de Anna Roig i l’ombre de ton chien, acabaron en nuestro playlist más relajante. Y una vez lo tienes en la cazuela, se va cociendo a fuego lento en tu oído. Hay canciones que poco a poco entran en ti, y lo que era una pequeña incursión bacteriana en tu cuerpo, se va reproduciendo hasta meterse entre tus carnes, modificando tus sinapsis, y formando parte de tu ADN musical.

Lo siguiente fue ir a un concierto que, por pura casualidad, incluía a Anna Roig i l’ombre de ton chien en el cartel (concretamente un concierto dedicado a cantantes femeninas). Allí jugaron otra de sus bazas, la interpretación; en el sentido más amplio de la palabra. Y es que los conciertos tienen mucha música, pero también mucha interpretación. Eso nos quedó muy claro ya en el segundo concierto suyo, al que fuimos con alevosía y nocturnidad. La escenografía, la forma de entrar al escenario de músicos y cantante. Así como ese estilo tan particular de Anna Roig de plantarse delante del micro, interpretar las canciones, e incluso convertirse en los personajes de sus canciones, con o sin atrezzo.

Sí, la batalla estaba perdida por ese entonces, y acabamos comprando el disco. Reconociendo que nos gustaban bastante mucho demasiado algunas de las canciones. Y llegamos a una conclusión: si nos gustaban The Cardigans, ¿por qué no Anna Roig? No es que sean tan parecidos, pero comparten algunas cosas, y lo único que les faltaría a los catalanes sería versionar a Ozzy Osbourne para acabar de matarme (como haría Trini Sánchez Mata).

A pesar de todo, hay batallas que aún no se han decidido del todo. Las canciones en francés me siguen costando algo más, y no sé si es tanto el idioma en si, o como cambia la voz de Anna en ellas. En cualquier caso, ese disco debut, que les llevó a convertirse en uno de los grupos insignia de este supuesto movimiento musical, seguía llamándome muy a menudo, sobretodo por aquellos temas con un aire más Pop.

Y entonces llegó “Bigoti vermell”, su segundo disco. Ofrecieron un pequeño avance de temas en Spotify, y fue entonces cuando caí preso irremediablemente del encanto de Anna Roig y sus compañeros. Esta vez no me hice el remolón, asumí rápidamente que habían presionado la tecla adecuada para la rendición. Reconocí una de las canciones que nos habían avanzado en uno de los conciertos, “Petons entre camions”, seguramente una de las baladas que más me han gustado en los últimos 10 años. Después la propia “Bigoti vermell”, canción pegadiza como pocas (de las que intentas quitarte de la cabeza porque te sorprendes tarareándola a cada momento), ya fue el toque definitivo.

Podría ser que el disco entero no acabase de gustarnos del todo, del mismo modo que del primero nos saltábamos algunas canciones, pero no, no pasó. Al contrario, descubrimos otras que también nos encantaron, como “Caputxeta Roig” (caperucita Roig), “La senyora tímida” o “Lladre de cors”, y nos sorprendió como incluso las que eran en francés acaban sonando casi siempre hasta el final (casi siempre). Ellos no han traicionado su sonido original, se siguen pareciendo bastante ambos discos, incluso en el equilibrio entre catalán y francés (aunque quizás el catalán esté ganando algo más de terreno), pero si algo ha pasado entre ambos trabajos, es que nos ha parecido intuir cierto viraje hacia composiciones algo más Pop (lo cual nos parece una idea inteligente y que además nos gusta). La verdad es que estamos expectantes sobre como puede evolucionar esta banda que empezó haciendo versiones de chançon français y ha acabado convirtiéndose en uno de los grupos punteros del pop catalán.

Anna Roig i l’ombre de ton chien nos ha hechizado. Y algunos amigos no saben reconocernos escuchando este tipo de música. Pero siempre nos han gustado las sorpresas, y contrariar al mundo. Así que Anna y compañía son nuestra apuesta de sonido veraniego de este año.

15
jun
11

¿Te perdiste el Rock 4 Japan BCN? ¡Aquí lo tienes!

Saludos cosmonautas,

hace unos días os ofrecimos uno de los grandes momentos del Rock 4 Japan Barcelona, concierto solidario con Japón, pero prometimos ofreceros un repaso más exhaustivo de este evento que reunió a unas 200 almas solidarias en la Sala 2 del Apolo el pasado 5 de junio. Podréis conocer a los tres impresentables presentadores: Marc Bernabé, David Esteban y un servidor. Veréis también parte de las actuaciones de Hitabaldäas, Mizu, Klaudia y Wantun. Y también podréis ver uno de los momentos estelares de la noche, cuando los tres macarras versionamos uno de los hits del verano: “la Yamanote” (aquí podéis ver la versión original):




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