Archivos en la Categoría 'Música'

20
ene
12

Entrevista Pirata: Anna Roig i l’ombre de ton chien (2a parte)

Saludos cosmonautas,

después del parón Navideño, volvemos de nuevo con la Entrevista Pirata con la encantadora Anna Roig, la cara y mente pensante detrás de Anna Roig i l’ombre de ton chien, una de las propuestas musicales más interesantes del bullicioso panorama musical catalán actual.

Pero primero tenemos que empezar con una disculpa, debido a ciertos problemas técnicos que hemos tenido con la entrevista. Como veréis, os aseguramos que no volverá a pasar. El responsable ha pagado por sus crímenes.

Si os perdisteis la primera parte, aquí la tenéis.

17
ene
12

Beavis and Butt-head: estúpidos, ignorantes y adorables

Saludos cosmonautas,

justo cuando termina el 2011 nos damos cuenta de que este ha sido el año del regreso de uno de los duetos más famosos de la infame MTV, y no tiene nada que ver con la música… o sí. A principios de los noventa aparecieron en el popular canal musical, una pareja de “jebis” muy particular. Eran dos adolescentes ataviados con una camiseta de Metallica y otra de ACDC respectivamente, el uno castaño y el otro rubio, el uno tonto y el otro más tonto. Ambos, unos gamberros de tomo y lomo que harían escandalizar a cualquier padre. Y lo hicieron. Y todos se acuerdan de sus nombres: Beavis and Butt-head.

Estos dos energúmenos eran una creación de Mike Judge (que quizás algunos conozcan por “El rey de la colina”), y él mismo era el encargado de poner las desagradables voces de ambos personajes. No se podría decir que la serie tuviese realmente un argumento, simplemente eran pequeños episodios de la vida de estos jebis ignorantes y faltones, y su característica risa (huh-huh-huh-huh-huh). Así pues, tanto se podía hablar de “Frog Baseball” (cuando juegan a béisbol con una rana), de la rabia perruna, o de cualquiera de las putadas que podían hacerle a su vecino o a su profesor hippie. Aunque cabe decir que ellos mismos podían terminar siendo las víctimas a menudo, víctimas de su propia ignorancia y estupidez. Eran adorablemente subnormales.

Aquí tenéis el episodio piloto:

Aunque con ciertas limitaciones, la calidad de la animación mejoró en sucesivos episodios:

Pero si algo hizo famosos a Beavis and Butt-head, fueron los segmentos musicales que se incluían en cada episodio (sí, por entonces, la MTV aún tenía cierta relación con la música). Básicamente veíamos siempre la misma imagen de Beavis y Butt-head, sentados en un sofá, y comentando los videoclips que veían en la MTV. Podían reaccionar de varias maneras, pero lo más habitual, y lo más divertido, era cuando no les gustaba un vídeo y se dedicaban a destriparlo. Tenía cabida todo tipo de música, desde lo más actual de entonces (el Grunge o incluso el Metal), hasta el Rap, el Soul, y cualquier cosa que se le ocurriera al guionista. De hecho, dicen que Mike Judge improvisaba totalmente esta sección, con lo cual no es de extrañar que a menudo se fuesen por las ramas…

En otras ocasiones, ni siquiera era necesario decir nada:

Pero a veces había vídeos que les gustaban, y era entonces cuando desplegaban toda su pasión Heavy Metal. Aunque no siempre se ponían de acuerdo, claro…

Este par de capullos se hicieron muy famosos gracias a esta sección, y al parecer algunos se tomaban muy en serio sus reacciones (aunque a menudo demostraban una gran ignorancia, incluso en aquello que teóricamente deberían dominar, como el Metal). Dicen que el mismo Kurt Cobain fue muy feliz cuando Beavis and Butt-head dieron su visto bueno a uno de sus vídeos:

Visto esto, no es de extrañar que Nirvana contribuyeran a “The Beavis & Butt-head Experience”, un CD recopilatorio apadrinado por estos dos jovencitos (con comentarios entre tema y tema), que incluía a bandas como Primus, White Zombie, Megadeth… ¡y Cher! Así es, Cher se prestó a hacer una versión de “I got you babe”, sustituyendo a Sonny Bono por Butt-head, en uno de los duetos más esperpénticos de la historia de la música.

A partir de ahí ya empezaron a salir videojuegos, cómics (algunos se publicaron aquí), e incluso un largometraje (“Beavis and Butt-head do America”). Hubo un spin-off, “Daria”, protagonizado por un personaje secundario, aunque Mike Judge no tenía nada que ver y los dos personajes tampoco aparecían. “Beavis and Butt-head” se alargó durante 8 temporadas, de 1993 a 1997, y sorprendentemente volvieron a la MTV en Octubre de 2011 (con un dibujo algo mejor, pero exactamente el mismo humor).

El cómic, editado por Marvel Comics, también se publicó en español (tenemos algunos ejemplares en la bodega de la Arcadia). 

No de ja de sorprender que fuese Nintendo quien sacara el videojuego de unos personajes tan polémicos, y que definieron en los noventa el concepto “políticamente incorrecto”. Luego serían los chavales de “South Park” los que recogerían el testigo. Curiosamente, la serie de Mike Judge terminó poco después de que empezaran Cartman y sus colegas, y que dejaron a Beavis & Butt-head como unos simples aficionados. Pero los mismos Parker y Stone han reconocido que el show de MTV fue su principal inspiración. Ahí queda eso.

Por supuesto, como iconos que fueron, incluso aparecieron en el ya mítico “Celebrity Deathmatch”:

22
dic
11

Entrevista Pirata: Anna Roig i l’ombre de ton chien (1a parte)

Saludos cosmonautas,

lo prometido es deuda (no te lo crees ni tú), y tal como os avanzábamos en verano, finalmente hemos podido realizar una Entrevista Pirata a la banda que convertimos en “recomendación musical veraniega oficial de la Arcadia”: Anna Roig i l’ombre de ton chien.

Como ya os contamos en el post que les dedicamos, esta banda nos cogió por sorpresa. Tenía todos los números para que no nos gustara, pero poco a poco fue calando, y nos sedujo hasta que caímos rendidos al encanto de Anna Roig, sus melodías, así como ese mundo de curiosos personajes que ha creado.

Quedamos una lluviosa tarde en Arenys de Mar, e hicimos la entrevista entre paseo y paseo por el pueblo. Una tarde agradable, con una chica más agradable aún, y además, la primera que entrevistamos en la Entrevista Pirata. Hasta ahora, sólo habían pasado hombres por aquí. Así que sin más, os dejamos con Anna Roig.

Y para terminar, uno de sus últimos y creativos vídeos:

Si no lo leísteis, podéis leer nuestro post sobre Anna Roig i l’ombre de ton chien aquí.

21
dic
11

Pink Lady, el dúo de JPop Sideral… o esas tías buenas bailando raro

Saludos cosmonautas,

el de hoy es uno de esos posts que llevan meses y meses (por no decir años) arrinconados en la Arcadia. Uno de esos posts que aseguras que tarde o temprano tienes que hacer, pero como quieres hacerlo bien lo vas procrastinando hasta límites insospechados. Pero después de la buena acogida del post sobre el período Showa (clicad aquí), creemos que ya ha llegado el momento de hablar de nuestro dúo JPop favorito: Pink Lady (ピンク・レディー).

Mitsuyo y Keiko eran dos amigas que vivían en la prefectura de Shizuoka, y que un buen día aparecieron en el programa “Star Tanjo!”, uno de esos típicos programas que buscaban talentos. Aunque al principio tenían unas pintas algo remilgadas, y lo suyo era el folk, poco tiempo después la cosa iba a cambiar radicalmente. Una transformación que veremos en este vídeo:

Pues sí, ahora se llamaban Mie y Kei, y se las conocería como Pink Lady. Atrás dejaban las canciones folk y se pasaban a la música disco más desenfrenada con unas coreografías llenas de energía, y mucha menos ropa que antes. Parece que la ciudad había cambiado radicalmente a estas inocentes niñas de pueblo y les había convertido en unas chicas sexys y provocadoras. Su primer Single fue “Peppa Keibu” (Inspector Pepper).

Aunque algo más atrevidas, las chicas aún tenían que sofisticar esa nueva imagen y llevarla hacia el rollo disco-sideral que tanto nos gusta de ellas y que pudimos ver con “UFO”, uno de sus Singles más famosos, publicado en 1977 (1,55 millones de copias vendidas y 10 semanas en el número 1). Aquí las coreografías aún se vuelven más locas, peculiares… ¡frikis!

Y es que no deja de ser curiosa la imagen de estas dos chicas, bastante altas para ser japonesas, muy delgadas, y con unos movimientos no siempre gráciles, enfundadas en unos trajes deslumbrantes (literalmente), y realizando unos movimientos precursores del para-para tan… eclécticos (por describirlos de alguna manera). La coreografía y el vestuario de “UFO” dejó huella en los japoneses, de ahí que se hayan hecho algunas parodias:

Según dicen, en esa primera época de 1976 a 1979, todo lo que tocaban Pink Lady se convertía en oro. Empezaron a generar una cantidad ingente de merchandising, todo el mundo las quería para anunciar sus productos (si lo hacían, los anunciantes multiplicaban sus ventas), y no paraban de hacer apariciones por todas partes. Incluso llegaron a ser protagonistas de alguna película y un anime (aunque ellas no doblaron a sus personajes).

Pink Lady Monogatari: Eiko no Tenshitachi (ピンクレディー物語 栄光の天使たち)

La clave de su éxito se encuentre quizás en que, a pesar de su imagen de chicas guapas y ligeritas de ropa, eran lo suficientemente “decentes” como para llegar a todos los públicos, incluso los más pequeños (para los que se llegaron a editar revistas con las coreografías paso a paso). También están las ya mencionadas coreografías e indumentarias, así como el uso de palabras inglesas, que por entonces no era tan común en los artistas nipones. Y aunque la música a menudo queda en segundo plano cuando hablamos de idols, lo cierto es que también fue bastante original en su momento (a mi me encantan esas intros que luego nada tienen que ver con la canción). En conjunto, un cóctel explosivo. Y tan explosivo, que acabó explotando en sus caras.

¿Queréis unas pegatinas de Pink Lady? ¡Yo sí!

¡Niños! ¡Aprenderos la coreografía de UFO!

Libro para colorear. ¿Sólo se puede pintar con rosa?

En un movimiento muy mal calculado, Pink Lady rechazaron participar en el programa de fin de año Kohaku Uta Gassen, para hacer un show de fin de año propio. Para los que no lo conozcan, el programa Kohaku Uta Gassen es toda una institución en la televisión nipona (NHK). Cada fin de año se reúnen a los artistas Pop (y Enka) más famosos en una especie de batalla de equipos (el equipo rojo – mujeres – y el equipo blanco – hombres), el vencedor es escogido por el público. Pink Lady, o su agencia, sobrestimaron sus posibilidades rechazando la invitación, y se estrellaron con un 8.2% de audiencia, frente al 72.2% de Kohaku. Por si esto no fuese suficiente debacle, su agencia aseguró que habían invitado como público una escuela de niños ciegos, pero dicha escuela negó que existiese tal invitación, con lo cual la imagen de las Pink Lady quedó seriamente dañada al intentar “aprovecharse de unos pobres niños ciegos para publicitar su programa”. Rechazar la invitación al programa que tan bien les había ido antes fue como firmar su sentencia de muerte. No sabemos si fue por esto, pero su agencia de management había estado preparando un plan B que consistía en promocionarse en Estados Unidos.

No se puede decir que les saliese mal del todo, ya que consiguieron hacerse un hueco en la prestigiosa lista Billboard, una hazaña que sólo un artista japonés había conseguido anteriormente: Sakamoto Ryu, con su “Sukiyaki” (sobre el cual hicimos un post). Ellas lo hicieron con “Kiss in the dark.”

Incluso tienen el honor de haber entrado en la lista de los 50 peores programas de televisión de la historia de EEUU, con los cinco episodios del show “Pink Lady and Jeff”; un programa de la NBC en la las dos chicas, aparte de cantar, protagonizaban una serie de sketchs cómicos con un comediante de segunda.

Las pobres chicas, que se aprendían los guiones de forma fonética (también las canciones en inglés), debieron respirar tranquilas cuando se canceló el show. A modo de ejemplo del patetismo del programa, aquí tenemos a Mie y Kei con Hugh Heffner, en un intento de convertirse en chicas Playboy.

Finalmente, la aventura en Estados Unidos hizo que se olvidaran del mercado doméstico, y entre el bajón de ventas que supuso el incidente del programa de fin de año, y la mala imagen que habían dado, en 1981 llegó el momento de decir adiós. Pink Lady anunciaron su disolución. Aquí tenéis “Goodbye Love”, en su concierto de despedida.

Por suerte para sus fans más acérrimos, ese no fue un adiós definitivo. Ya que a lo largo de los 80 seguirían haciendo algunas apariciones en algunos programas, las veríamos sacando Singles en solitario, e incluso protagonizando alguna película. Pero mención aparte merece la colaboración de Mie con Animetal (ya en 1998), en los discos llamados Animetal Lady, y en los que interpretó varios hits de Shojo y Kodomo Anime en clave Metal.

Podéis leer el post sobre Animetal aquí.

En lo que parece una reconciliación en toda regla, en 1988 volvieron a actuar en el Kohaku Uta Gassen. Pero no fue hasta 2005 que hicieron un auténtico retorno a los escenarios para una nueva gira de despedida. Lo cual suena un poco raro si no has actuado en casi 20 años… y más raro aún si a los cinco años anuncias de nuevo tu retorno. Así que podemos suponer que Pink Lady seguirán volviendo una y otra vez mientras siga vivo el interés… y con lo bien que se conservan, parece que les queda cuerda para rato (¡si es que incluso bailan mejor ahora!).

Pink Lady 1976

Pink Lady 2005

LOS EXTRAS DEL DVD

Podríamos comentar muchas cosas curiosas de la carrera de Pink Lady, pero vamos a haceros una breve selección a modo de extras en este post.

Empezamos por la curiosidad “typical Spanish”, y es que uno de sus Singles más famosos es una canción llamada “Carmen”.

Lógicamente, en su época, Pink Lady tenían su competencia. También muy populares fueron Candies, un trío de chicas que empezaron unos años antes, y que también tuvieron un gran impacto en el panorama musical japonés. Pero a continuación os presentamos un vídeo en el que los dos grupos se reúnen para interpretar “Peppa Keibu” (después, como era de esperar, cantaron otro hit de Candies).

Pero si hay un crossover espectacular es el siguiente. ¿Quienes son uno de los grupos femeninos de idols más importantes de finales de los 90 y principios del siglo XXI? ¡Las Morning Musume! Un crossover de ensueño.

Por último, una curiosidad relacionada con el manga. Puede que los más veteranos recuerden un anime llamado “Dirty Pair”, del que luego apareció un cómic realizado por autores americanos, cuyo origen de fueron unas novelas de Haruka Takachiho y Yoshikazu Yasuhiko.  En una entrevista, Haruka explicó que para crear a Dirty Pair se había inspirado dos dúos femeninos contemporáneos, las luchadores de lucha libre llamadas Beauty Pair y  las mismas Pink Lady, en una curiosa fusión.

Beauty Pair. Nada que ver con la delicadeza de las dos cantantes. 

Portada de una de las novelas de Dirty Pair. Una de ellas incluso se llamaba Kei (como la de Pink Lady).

Aunque nosotros las conocemos mejor con este aspecto. Dirty Pair!

Ahora podéis buscar en un mítico vídeo de Marc Bernabé en una tienda #TLQM, el merchandising de Pink Lady. Gallifante para el que lo vea. El post lo tenéis aquí.

Varias de las fotos las hemos sacado de www.pinkladyamerica.com, muy recomendable para cualquier fan de Pink Lady.

19
dic
11

Un viaje al Japón de la era Showa

Saludos cosmonautas,

hoy queremos proponeros un pequeño viaje en el espacio y el tiempo muy especial, y es que gracias a unos interesantes vídeos que hemos encontrado, podemos hacer un breve repaso de una época muy concreta de la historia japonesa, el período Showa. Éste tuvo lugar desde 1926 hasta 1989, durante el reinado del Emperador Hirohito, y se podría decir que fue cuando el mundo pudo ver lo mejor y lo peor de Japón: su cruel participación en la 2a Guerra Mundial, con sus nefastas consecuencias para ellos y otros países asiáticos, pero también el milagro de la recuperación tras su derrota, que les llevó a convertirse en la segunda potencia económica mundial y a convertirse en un modelo de país en cuanto a calidad de vida. Dicen que los japoneses recuerdan con añoranza esos años dorados del período Showa, y no nos extraña, ya que fue justo después de la muerte de Hirohito, con el inicio del período Heisei (el actual), cuando la burbuja económica estalló. Desde entonces, Japón ha vivido en un constante declive, que hace que miren al pasado reciente con nostalgia.

De la Era Showa a la Era Heisei, 8 de enero de 1989.

Podríamos decir que para nosotros la era Showa tiene un encanto especial, tenemos algo de nostálgicos-retro-vintage en lo que respecta a esa época de la historia japonesa, y es curioso porque en realidad nunca la hemos vivido, y por lo tanto, muchas de las cosas de la era Showa son nuevas para nosotros. Pero también es cierto que algunas de las cosas de Japón que más nos impactaron en nuestra infancia provenían de la era Showa y eran contemporáneas a nosotros mismos (sin ir más lejos, el Capitán Harlock), y quizás eso ha moldeado nuestro gusto estético de alguna forma, haciéndonos más receptivos a todo lo que sea Showa.

Vamos a centrarnos especialmente en la década de los 60 , ya que fue de las más importantes en el desarrollo económico e industrial de Japón, y también una década clave en la creación de la “cultura popular” nipona, especialmente en lo que respecta a manga, anime, series de televisión, etc. Vamos a hacer un poco de repaso.

En el año 63 se estrenó en las pantallas niponas la serie animada de “Astro Boy”, todo un hito cultural, ya que convirtió al pequeño robot en un icono para muchas generaciones, y es seguramente uno de los personajes de manga al que los japoneses le tienen más cariño. Aunque ese mismo año otro robot proveniente del manga tuvo su serie, “Tetsujin-28-go”. Dos años después se estrenaba “Kimba, el león blanco” de Tezuka y “Obake no Q-taro” de Fujiko Fujio. En 1966 se estrenaba “Ultraman” y “Cyborg 009″ de Shotar Ishinomorim y unos pocos años después los manga de “Ashita no joe”, “Doraemon” y el anime de “GeGeGe no Kitaro”. Está claro que, ser un niño japonés en los 60 fue algo #TLQM, y esto lo retrató muy bien Urusawa en su manga “20th Century Boys”. También hubo un par de películas japonesas de mucho éxito a mediados de la década pasada que quisieron retratar esa época de finales de los 50 y principios de los 60. Se trata de la primera y segunda parte de “Always Sanchome no Yuhi”, una romántica historia coral de una calle de Tokyo y sus peculiares habitantes.

Pero vamos a centrarnos ahora en la realidad. En los vídeos que veremos a continuación, encontraremos el retrato de la vida diaria de familias japonesas en distintos años, empezando por 1963 (justo cuando empezaba la revolución económica y su boom industrial), y también veremos algunas otras cosas típicas del período Showa. Mientras los veis, podéis ir pensando si realmente ha cambiado tanto la imagen de Japón en 40 años. Aunque pensad también que estas imágenes tienen cierto sesgo, ya que el que las grabó no era japonés. Así que quizás la pregunta más acertada es si nuestro interés por Japón (nuestra mirada) sigue siendo exactamente el mismo que hace más de 40 años.

Otro ejemplo más de esa época, pero 3 años después, 1966. El vídeo es mucho más largo, pero también más detallista y más exhaustivo en su retrato de la familia protagonista:

Y siguiendo con esa imagen de los 20th Century Boys, aquí tenemos un breve reportaje sobre unos niños que van a la escuela, en un ambiente bastante más rural.

Muchos tienen la imagen de los japoneses que nunca se quejan por nada, no protestan ni desafían nunca a la autoridad. Sin duda, esto es en buena parte cierto, pero eso no significa que no hayan existido japoneses que se hayan rebelado contra el sistema de forma contundente. Los estudiantes de los años 60 lo hicieron, aunque no sacaron nada de ello y quizás por eso, ya nadie quiera protestar de nuevo.

Ahora, vamos a fijarnos en algo que siempre es divertido y a la vez un reflejo de una época, los anuncios de televisión. El primero, gustará mucho a los amantes de la gastronomía nipona.

Aunque por entonces el manga de Osamu Tezuka ya había revolucionado la “historieta” japonesa, en 1959 aún seguía siendo muy popular el “kamishibai” (un cuentacuentos que utilizaba ilustraciones), para el cual muchos artistas manga habían dibujado, y del que surgieron algunos personajes como Ogon Batto.

Kamishibai de Ogon Batto.

Puede que muchos no sepan que el primer superhéroe de la historia fue Ogon Batto, ya que apareció en los kamishibai un año antes que Superman. Aquí podéis ver la película que se hizo años después de Ogon Batto, que también fue objeto de varios anime.

Pero en realidad, el primer superhéroe televisivo no fue ni Ogon Batto (lo suyo era el cine), ni Ultraman. Ese honor es para Gekko Kamen, que apareció en la pantalla pequeña en 1958 (ojo al nombre y al vehículo que usa).

Y no podíamos terminar este repaso a la era Showa sin darle un toque musical al asunto. Así que, por favor, ¡que entren Pink Lady! (¡Aunque ellas se merecen un post entero!)

Por cierto, hace un par de años estuvimos con Ale en un pequeño museo Showa. Aquí podéis verlo.

01
nov
11

Black Metal… CRISTIANO

Saludos cosmonautas,

inspirados por un post que leímos recientemente en Viruete.com respecto a los Monstruos del Rock cristiano, nos lanzamos a investigar una variedad de esta corriente religioso-musical que nos tiene completamente maravillados y extrañados al mismo tiempo: el Black Metal Cristiano.

Para los despistados, el Black Metal es uno de los estilos más extremos dentro del Metal, que casi siempre ha estado íntimamente ligado a la estética y la filosofía satánica. De hecho, hay quien afirma que el Black Metal es esencialmente satánico, siendo sus letras tan o más importantes que la música en si. Entonces, ¿cómo se come que exista algo tan descaradamente contradictorio como el “Black Metal Cristiano”? El oxímoron está servido.

“¡Que no te engañen las apariencias!” Dicen ellos. “Somos gente casta y pura a pesar de las apariencias.”

Hay algo que distingue esta corriente de lo que hemos podido ver en el panorama más mainstream con bandas como Stryper. Mientras que en el mundo del Rock la relación con el satanismo siempre ha sido más de pastel que otra cosa, el Black Metal ha destacado por una auténtica militancia dentro de los preceptos satánicos, y por ello, el Black Metal Cristiano no es una simple alternativa religiosamente sana, sino que se postula como radicalmente antisatánico y ultracristiano.

Anti-satánicos, está claro. Pero hay algo que no me cuadra aquí… 

Al contrario de lo que se podría pensar, el género tiene una larga historia que se remonta a a principios de los años 90 con bandas como la noruega Crush Evil (luego Antestor), a pesar de que al principio su estilo se enmarcaba dentro del Death/Doom. El movimiento toma relevancia con la publicación de “Hellig Usvart” de la banda australiana Horde, que ingeniaron el gracioso y ultrainventivo juego de palabras que da nombre al género: “Holy Unblack Metal” (inspirado en el Unholy Black Metal que acuñaron Darkthrone, uno de los pilares del Black Metal noruego).

¿Immortal? ¿Emperor? ¡NO! ¡Antestor! Igual de feos, pero buenos chicos.

Aunque muchos se tomaron este primer disco de Horde como una parodia del satanismo noruego, en realidad Horde tenía toda la intención de “iluminar la tenebrosa escena del Black Metal” ofreciendo una alternativa “santa”. Lo más curioso del asunto es que el sello Nuclear Blast (uno de los gigantes del Metal) recibió muchas críticas por la publicación de semejante álbum lleno de letras anti-satánicas y pro-cristianas. ¡El mundo al revés! Según dicen, Nuclear Bast dejó de editar el disco después de recibir varias amenazas de muerte (aunque en 2008 fue reeditado por Metal Mind Productions). Todo el mundo quería saber quien era el responsable de tal afrenta al movimiento satánico noruego, y Nuclear Blast recibió presiones para revelar quien se escondía detrás del seudónimo “Anonymous” (en una clara, y reconocida, referencia a Euronymous – cantante de Mayhem). Algunos años después se supo que se trataba de Jayson Sherlock, conocido por su trabajo en la banda de Metal cristiana Mortification.

“Hellig Usvart”, el primer disco de Holy Unblack Metal. 

“Hellig Usvart” tenía el sonido apropiado para cualquier banda de Black Metal de los años 90, e incluso la portada de riguroso blanco y negro, así como su título noruego, podrían haber engañado a cualquiera. Pero un vistazo a los títulos de las canciones les delataba. Aquí unos hilarantes ejemplos: “Invert the inverted cross” (invierte la cruz invertida), “Release and clothe the virgin sacrifice” (liberad y vestid a la virgen sacrificada – en la que los ángeles salvan a la chica en el último momento… y la visten), o “A church bell tolls amidst the frozen Nordic winds” (una campana de iglesia suena enmedio de los helados vientos nórdicos). No es de extrañar que muchos se lo tomaran como una parodia, pero Sherlock iba en serio, y creó escuela.

Cuando uno se encuentra por primera vez con el fenómeno del CBM (Christian Black Metal), se tiende a pensar que es cosa de un par de catequistas rebeldes, pero se podría decir que existe toda una escena consolidada, con cientos de bandas (sobretodo en suramérica) dedicadas a combatir al satanismo con sus propias armas.

¡Tralla a tope en la Iglesia!

Como pasaba con Horde, a primera vista una banda de CBM es indistinguible de una banda de BM normal, lo único que será diferente serán sus letras (y la presencia de cruces NO INVERTIDAS, ¡claro!). Y ahí la pregunta que uno debe formularse es: ¿cuáles son sus referentes musicales y/o estéticos entonces? ¿Son las mismas bandas contra las que combaten con su metal anti-satánico? La respuesta es sí. El mismo Jayson Sherlock reconoce las maravillas musicales de Immortal, Dimmu Borgir, Emperor o Satyricon (aunque no comparta sus mensajes), y bandas como Frost Like Ashes reconocen sin manías que sus mayores influencias, aparte de las bandas cristianas, son Slayer, Emperor, Cradle of Filth, o King Diamond. No deja de ser extraño que este tipo de músicos sientan atracción por una música tan “oscura”, pero aún así se puede entender que disfruten de ella si consiguen obviar el mensaje.

Prueba de la buena salud de la escena es el número 21 de una revista dedicada al Metal Extremo Cristiano.

En realidad, muchos de estos músicos son conversos recientes o lo que se suele llamar “cristianos renacidos”, así que fácilmente podrían haber sido como cualquier otro fan del Black Metal antes de encontrar su fe (y de ahí esos referentes musicales). Pero lo que nos parece aún más peculiar es que utilicen la misma estética, clavada hasta el más mínimo detalle. Desde los logos indescifrables al corpse-paint, pasando por el uso del negro y los pinchos de todo tipo. ¿Acaso es su forma de esconderse entre las bandas de Black Metal satánicas, y pillar desprevenidos a algunos incautos con sus mensajes sobre el amor de Dios? ¿No es una táctica más propia del Demonio? No lo sabemos, pero parece que ni siquiera ellos mismos se aclaran con todo este percal, y hay cierta controversia al respecto.


Invert the inverted cross!! GROARGH!!!

Jayson Sherlock argumentaba el uso de la etiqueta “Unblack Metal” como algo totalmente contrario al Black Metal. A pesar de los evidentes puntos en común, Sherlock consideraba que el “Black Metal” hacia referencia a la oscuridad, de la cual su música y mensaje querían alejarse. Horde quería arrojar algo de luz ante tanta negrura. Pero hoy en día, muchas bandas de CBM etiquetan su música como Black Metal, y no Unblack Metal, ya que consideran que la música no puede ser “malvada” o “satánica” de por si, sino que todo depende de las intenciones que tenga cada uno. El Black Metal sería entonces una etiqueta puramente musical, contradiciendo a la vez algunas de las opiniones de muchos músicos que siempre habían considerado que el satanismo y el Black Metal eran indivisibles. Pero si los mismos Mayhem ya reconocen que esto no es así… En cualquier caso, la polémica, dentro y fuera del Unblack Metal, sigue vigente.

Ahora ya sabéis, id con cuidado cuando compréis vuestros discos de Black Metal. Se ha acabado eso de fijarse sólo en la portada para decidirse. Asegúrate de lo que compras o puedes ser víctima de los mensajes subliminales ocultos cristianos, que te obligan a ponerte el traje de los domingos para ir a misa.

¿El típico logo de una banda de Black Metal? ¡Vuelve a mirar! ¡Te pillamos!

Mountain, una de las bandas más prometedoras de Unblack Metal. ¡Pronto en catequesis! (No, no es coña.)

04
oct
11

Metal y Global Metal: ¿los documentales definitivos?

Saludos cosmonautas,

Sam Dunn es un nombre que a varios metalheads les debe sonar a estas alturas, o debería sonarle a cualquiera que tengo un mínimo interés por la historia del Metal, y más concretamente, por la cultura del Metal como fenómeno social. Estando ahora al frente de una productora especializada en hacer vídeos de conciertos, su nombre saltó a la palestra en 2005 con “Metal: A headbanger’s journey”, un documental que pretendía dar una respuesta antropológica al fenómeno del Metal, un género tan amado y a la vez tan odiado. Gracias al éxito cosechado, poco después llegaría una especie de segunda parte llamada “Global Metal”, en la que Dunn se patea casi todo el globo (Brasil, Japón, Dubai, Indonesia…) para entender las particularidades del Metal en cada país (con un resultado incluso superior a “Metal”).

METAL: A Headbanger’s Journey (2005)

El primero de los documentales empieza con la historia del propio Sam Dunn, un antropólogo con una gran pasión por el Metal en todas sus formas, desde Iron Maiden hasta Mayhem. Algo frustrado por el desprecio y la incomprensión que la mayor parte de la sociedad demuestra hacia esta música, se embarca en un viaje para comprender, no sólo sus orígenes musicales y los distintos estilos, sino también las raíces culturales del Metal como fenómeno social y antropológico. Un viaje para el conocimiento, que le servirá, en parte, para replicar muchas de esas críticas, tan duras en tierras americanas.

La primera parte de “Metal” es seguramente uno de los mejores repasos que hemos podido ver a nivel audiovisual de los orígenes del Metal, y nos lleva a las mismísimas raíces del estilo, e incluso más allá. Todo esto se realiza con la ayuda de músicos de la talla de Tony Iommi, Dio, Rob Zombie, Alice Cooper e incluso Slipknot, que sirven ellos mismos de ejemplo para explicar porqué el Metal es como es. Una de las teorías más interesantes, pero a la vez más discutibles, es la del origen (innegablemente) obrero del Metal, que refleja la depresión y la frustración de una clase baja, principalmente inglesa, pero también la criminalidad, los abusos y las familias desestructuradas, en su lado más “americano”. La nota interesante/graciosa es ver que, muchas de estas familias obreras, vivían del sector de la metalurgia. ¿Pero es condición indispensable este trasfondo para ponerse a tocar Metal?

Otro de los puntos interesantes de la primera mitad es la descripción que se hace del Metal, llegando a unas conclusiones que, si bien eran fácilmente aplicables en las bandas de Heavy Metal de los 70, ya no lo fueron en los 80 (¿todos los cantantes de Metal cantan agudo?). Pero afortunadamente, Sam Dunn no se encasilla, y dedica su tiempo a hablar de otros estilos alejados del cliché, como puede ser el Black Metal (incluyendo viaje a Noruega), o hablando de la controversia del Death Metal (con las portadas y canciones censuradas de Cannibal Corpse).

Gaahl de los noruegos Gorgoroth, en uno de los momentos más hilarantes del documental.

La segunda mitad del documental es donde se llega más a las entrañas del Metal, pero es también quizás donde se deja aflorar más el romanticismo fan, perdiendo un poco la rigurosidad que se prometía al principio. Allí se habla de los fans, y se intenta explicar la razón de su atracción por una música, que a la mayoría les acompañará toda la vida, e incluso marcará su forma de vivir y entender el mundo (algo que otros estilos musicales, más pasajeros, ni llegan ni pretenden conseguir). Allí también llega el momento de tocar algunos de los aspectos más controvertidos, la influencia que el Metal tienen en sus fans, o mejor dicho, “la terrible y peligrosa influencia que ejerce esta música del demonio”. Se tratan aquí las cuestiones de la censura, la religión (sobretodo el satanismo o el anticristianismo), pero también hay tiempo para hablar de la sexualidad (especialmente centrándose en el fenómeno del Glam Metal – con algunas interesantes observaciones).

Después de haberlo visto al menos en tres ocasiones, seguimos quedándonos con las ganas de más. Más profundidad en algunos temas, más aspectos a tratar (¿la industria qué papel juega en todo esto? ¿y la prensa?), pero también más duración. Al final, la sensación que deja es que el fan ha podido más que el antropólogo. Pero al mismo tiempo, preferimos que esta explicación del fenómeno llegue de manos de alguien que lo entiende y lo vive, y que tenga cierta capacidad para analizarlo, que no del típico investigador “objetivo”, que difícilmente será capaz de poner las cosas en su adecuada perspectiva. En definitiva, “Metal: A headbanger’s journey” es por ahora una de las mejores aproximaciones a la explicación del Metal y todo lo que le rodea, hecho con cariño, y al mismo tiempo rigor, y que quizás con algo más de metraje habría podido llegar mucho más lejos (pero quizás no sería tan comercial).

GLOBAL METAL (2008)

Y la respuesta a nuestras peticiones llegó tres años después con “Global Metal”, que si bien no es una segunda parte estricta, sí ofrece una visión del Metal mucho más rica, con todos los matices que las distintas culturas que han abrazado el estilo han aportado.

Es innegable que el Metal es un producto originado entre los intercambios musicales de Inglaterra y Estados Unidos, pero ya en los años 80 la globalización del Metal se hizo patente con bandas como Sepultura, y actualmente está luchando por hacerse un hueco en culturas tan dispares como la china, la india, e incluso la iraní. A estos, y otros países, es donde Sam Dunn viajará para conseguir esa visión multicultural del fenómeno del Metal, intentando encontrar qué han aportado los distintos países al Metal, pero también descubriendo como este producto encaja en su cultura.

Como parece lógico, el documental empieza con Brasil, para hablar de Sepultura, seguramente la banda de Metal, no americana/inglesa, más famosa e importante de la historia. Dunn busca en prácticamente cada país cual fue el punto de inflexión, el momento en que el Metal entró con fuerza en cada país, y en Brasil fue el festival Rock in Rio, toda una institución en los 80 (ahora completamente desvirtuada). Aquí destaca sobretodo la aportación de Max Cavalera, con interesantes reflexiones sobre lo universal de la música de Sepultura.

El viaje nos lleva después hasta Japón, donde se nos hace la interesante reflexión de la convivencia de dos escenas que prácticamente se ignoran la una a la otra: la escena del Visual Kei (formado exclusivamente por bandas japonesas) y la del Metal, digamos, occidental (donde dominan las bandas extranjeras, pero también hay lugar para las niponas que tocan con “estilo occidental”). Aquí entrarán en escena Marty Friedman, una de las mejores personas para hablar de ambos mundos, pero también Yoshiki (de X Japan) y uno de los integrantes de Sigh, que con una simple frase lo dice todo: “el Metal es cool, y el Visual Kei no lo es”.

Después llega el turno de los dos grandes países emergentes del momento, China e India. Aunque son obvias las diferencias culturales entre Japón y occidente, es cierto que llevan muchos años bajo la influencia de la cultura americana, y por lo tanto, que el Metal tenga una muy buena salud no es nada extraño. Pero China e India ya son otra historia. La barrera cultural es mayor, sobretodo por el control que ejerce el gobierno chino en cuanto a las influencias externas, y por el peso de la tradición en la India (donde además tienen Bollywood, que no sólo gana en el cine, sino también en el apartado musical). Aún así, hay fans devotos que luchan contra los prejuicios de su sociedad (donde la incomprensión es mucho más acusada). Lo que más destaca de estos países es que, a diferencia de Brasil y Japón, en el momento de hacer el documental aún no habían podido ver a ningún gran grupo de Metal actuando en su país (lo que acostumbra a ser el punto de inflexión para el inicio de un boom musical).

Y si en China o en la India tienen problemas con la censura, Irán ya llega a ser incluso peligroso. De hecho, el equipo de grabación no obtuvo los visados para entrar al país, así que tuvieron que encontrarse con algunos de los fans del Oriente medio en Dubai, durante la celebración del Desert Rock Festival (el único festival de Metal que se celebra en los países árabes). Allí nos contaran como se les puede llegar a detener por llevar el pelo largo, y camisetas de grupos de Metal, ya que se les puede acusar de “adorar al demonio”. Algo parecido pasa en Indonesia, aunque con algunas diferencias significativas (allí sí han actuado muchos grupos de Metal, y algunos no ven contradicción alguna entre su fe musulmana y escuchar música Metal). Finalmente, Sam Dunn se fue a uno de los puntos calientes del globo, Jerusalén, para comprobar como la música puede ayudar, o no, en estos eternos conflictos.

Desde las “primaveras árabes” se ha hablado bastante en los medios generalistas del papel que el Metal está jugando en países como Irán, y Sam Dunn tiene el mérito de haber expuesto, queriendo o no, este poder que puede llegar a ejercer la música en la sociedad (un poder que seguramente ya no tiene en las sociedades occidentales). Pero no es este el único mérito de “Global Metal”, y es que su autor ha conseguido mostrarnos, de una forma mucho menos subjetiva que su predecesor, como se vive el Metal en el mundo globalizado del s.XXI, llevando el documental hacia un terreno que va mucho más allá del “típico documental sobre música que sólo gusta a los fans”. Y es que estamos convencidos que “Global Metal” pueden ser un producto interesante tanto para el aficionado (a quien le encantará ver a Lars Ulrich, Max Cavalera, Kerry King, o Bruce Dickinson)  como para el neófito (que no tiene ni idea de quienes son esta gente, pero puede interesarle este fenómeno de la globalización).

Ambos documentales se pueden conseguir tanto por separado como en un pack conjunto. Si bien “Global Metal” es escaso en cuanto a extras, “Metal” tiene cosas tan suculentas como un pequeño reportaje sobre el Black Metal, versiones extendidas de las entrevistas, y escenas eliminadas. Todo ello, material indispensable para cualquiera con un mínimo interés por el Metal en todas sus formas.

PD: Por cierto, aquellos que odian a Lars Ulrich por el “caso Napster”, podrán regodearse cuando el batería de Metallica se retracte de lo que hicieron en “Global Metal”.

29
sep
11

Entrevista Pirata: Viruete (4a parte)

Saludos cosmonautas,

hoy cerramos una épica Entrevista Pirata, la que tuvimos hace más meses de los parece con el grandísimo Viruete (de www.viruete.com, claro). Épica porque ha sido una de las entrevistas que menos he tenido que editar y que más hondo han llegado para diseccionar las entrañas de #TLQM. Y habéis respondido, ya que la 3a parte fue todo un éxito.

En esta última entrega hablaremos de las series de TV (donde Viru reivindica que esto de seguir series con pasión no es nada nuevo para él), le preguntaremos de dónde saca el tiempo y la capacidad cerebral para procesar tanta cultura Pop, y finalmente le preguntaremos por esa moda de ser friki que parece que existe actualmente. ¡No os lo perdáis!

Y si queréis seguir disfrutando del estilo Viruete, tenéis una cita con Cine Basura este viernes noche en Canal + Xtra a las 22.45h (también a través de esta web). Se emitirá la película  ”El regreso de la cosa del pantano”, con los comentarios de Viruete, Paco Fox, y el invitado de lujo Albert Monteys. Y ojo, que también estarán en el Festival de Cine de Sitges, Eel 8 de Octubre, a las 20.30h, en la Sala Tramuntana (más información aquí).

PRIMERA PARTE, SEGUNDA PARTE, TERCERA PARTE.

19
sep
11

Entrevista Pirata: Viruete (3a parte)

Saludos cosmonautas,

¿pensabais que nos habíamos olvidado de Viruete? ¿que os íbamos a dejar colgados sin terminar la entrevista? ¡En absoluto! Y menos cuando ha sido una de las entrevistas más fáciles de editar, donde prácticamente no hemos tenido que hacer cortes, y cada una de las entregas es monotemática. Todo ello, gracias a la gran capacidad de Viru por contar, explicar, relatar, diseccionar, todo aquello que consideramos cultura Pop. Para nosotros ha resultado ser una entrevista apasionante, con algunas interesantes observaciones sobre algo que, a menudo, se cree no se presta a la reflexión. José Viruete nos describirá los pilares de su página web, www.viruete.com, pero al mismo tiempo hará una radiografía de si mismo, y de la cultura o “subcultura” popular (que dirán algunos).

Aquí tienes la PRIMERA PARTE y la SEGUNDA PARTE de esta Entrevista Pirata.

02
ago
11

Gackt, Barcelona 2011: medio concierto al precio de uno entero

Saludos cosmonautas,

Gackt parece que es un hombre de palabra. Al final del concierto que suponía su debut en tierras catalanas, prometió que iba a volver. Un año después hemos vuelto a verle por aquí, esta vez en una sala bastante más grande (aunque sin agotar las entradas como hizo la primera vez). La lluvia estuvo a punto de impedir que se celebrase el concierto, ya que las goteras del Razzmatazz no debieron hacerle mucha gracia al equipo de Gackt, y un cartel advertía que si volvía a llover podría pararse el concierto. Afortunadamente la lluvia respetó al astro musical japonés, aunque nosotros no seremos tan benevolentes esta vez. Pero vamos por partes.

La primera sorpresa de la noche, para aquellos que estábamos menos informados, fue la aparición de un segundo cantante: “¿dos Gackt?” – pensamos en ese momento. Sin que sepamos muy bien el motivo, parece que Gackt ha reclutado a este tal Jon (de la banda japonesa Fade), un americano de 30 y pocos años, que prácticamente actúa como si fuese un doble suyo (doblando las voces del divo, pero también tomando el protagonismo en algunos fragmentos). Se hizo bastante raro ver a alguien que compartía escenario siendo más que un segundón, algo desconcertante teniendo en cuenta que prácticamente todo se ha centrado siempre en la figura de Gackt (y es lo que esperan las fans). Pero también es cierto que ahora el músico parece dar más importancia a la banda “Yellow Fried Chickenz” que a si mismo, y es que su nombre no aparece en las camisetas, en los CDs aparece bastante pequeño, e incluso ha anunciado que editará un Single bajo el nombre de la banda. Quizás este segundo vocalista sea una vuelta de tuerca más para crear esta banda menos centrada en su figura, pero en el concierto demostró, muy a pesar de Jon, que sigue siendo quien manda y a quien todo el mundo quiere ver (¡ya veremos qué pasa con el becario!).

Aunque la presencia de este segundo cantante podía hacer pensar que el concierto iba a ser muy distinto, si salvamos este detalle, veremos que el concierto fue casi calcado al del año anterior. Después de haber visto ya unos cuantos, tenemos claro que los artistas japoneses, por lo general, dejan pocas cosas al azar. Todas las poses de Gackt y Jon estaban más que ensayadas, todo estaba coreografiado al detalle, incluso para el resto de miembros de la banda. Y si tenemos en cuenta que las canciones fueron casi las mismas, y que incluso el momento “destripe de camisa” fue calcado al anterior, el efecto sorpresa queda totalmente anulado. Aún así, los músicos japoneses son buenos, o muy buenos. Y Gackt es un gran cantante. Así que su labor musical es intachable, lo bordaron, y fue una gozada. De eso no os quepa ninguna duda.

Pero hubo algo que realmente molestó a muchos de los asistentes, algo que ya criticamos el año pasado: los larguísimos momentos “adoremos a Gackt”. Lo del año pasado nos parecía algo relativamente aceptable, sobretodo teniendo en cuenta que los fans tenían muchas ganas de mostrar todo su amor, histerismo, y sostenedores a Gackt. Pero siendo este el segundo concierto en un año, no entendemos esos parones en los que se pasan tranquilamente diez minutos haciendo aplaudir y gritar al público.

Estos largos paréntesis se repitieron unas cuatro veces, y a esto hay que sumarle los 2 o 3 minutos entre canción y canción para darnos cuenta de que, a pesar de que el concierto se alargó casi dos horas (bastante más que el año pasado), en realidad el número de canciones que tocaron fue prácticamente el mismo. Si bien a las fans más locas les puede gustar todo esto, y es lo que estaban deseando hacer (aunque acabaron tan agotadas que apenas gritaron para el bis), a aquellos que venimos a ver un concierto nos puede echar para atrás. Reconocemos que esa parte de diva de Gackt nos gusta hasta cierto punto, básicamente porque nos reímos mucho con ese juego del cantante, pero como suele pasar con todo, si te pasas, aburre. Y es posible que todos aquellos curiosos que vinieron por primera vez para ver quien era este tal Gackt, es posible que no vuelvan nunca más a uno de sus conciertos. Y es que a pesar de el buen hacer musical de la banda, pagar 40 euros y que de las dos horas de concierto más de una tercera parte del concierto consista en ver a los protagonistas en plan diva, no será del agrado de muchos.

Y con esto llegamos a otra de las críticas que deberíamos hacerle a Gackt; la promoción. Como ya hemos dicho, los japoneses nunca dejan nada al azar, y en el terreno musical, que a veces puede ser algo más laxo en algunos temas, no es una excepción. El control mediático parece que es absoluto, y todo tiene que pasar por su filtro (¿de ahí que en las revistas japonesas en lugar de “críticas” todo sean alabanzas y peloteos? – parece que los blogs europeos pecan de esto también). Queremos pensar que el desconocimiento de como funciona la prensa musical en Europa sea la responsable de su negativa, una vez más, a dar entrevistas. Quizás, al ver que no podrán controlar lo que se publica, prefieren evitar completamente la prensa. Pero, ¿de verdad le beneficia a Gackt no aparecer en los medios? Estamos más que convencidos de que no.

Gackt demostró en su primer concierto que podía agotar las entradas de una sala de capacidad media (media-baja), algo que no ha conseguido aún ninguno de los grupos de JRock que ha pasado por aquí. Pero al hacer el salto a una sala de más envergadura como es Razzmatazz, aunque parece que la asistencia fue decente, el resultado no es todo lo bueno que quizás esperaban. La mayor parte del público sigue siendo el mismo, no ha variado, no ha crecido, y son aquellos que sin promoción alguna se enterarán de todas formas. Nos parece de cajón que cualquier banda, por muchos fans radicales que tenga, necesita promocionarse en todos los países o ciudades a las que va. Y promocionarse con un cartel en la calle no sirve de mucho si el público no sabe quien eres, algo que sí se consigue apareciendo en revistas, radios, blogs/webs, y televisión. Lógicamente no esperamos encontrar a Gackt en los medios más generalistas (aunque no lo descartamos), pero está claro que hay canales a través de los cuales los músicos japoneses pueden llegar con gran efectividad a su público potencial, y conseguir que el número de asistentes a futuros conciertos vaya en aumento.

Por ahora, este vídeo, que publicamos el año pasado, sigue siendo vigente:

A pesar de las críticas que le lanzamos, siempre desde el más profundo respeto y admiración, tenemos claro que estaremos en el próximo concierto. Porque a pesar del exagerado divismo, Gackt y compañía siguen siendo grandes músicos, sus canciones siguen siendo un buen ejemplo de que se puede hacer música comercial sin renunciar a la calidad ni a la contundencia, y aunque las pausas sean algo irritantes, disfrutamos cada una de las canciones que tocan en directo, ¡esperemos que la próxima vez sean más!




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