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15
nov
11

Osamu Tezuka: God Of Comics, y el star-system del manga

Saludos cosmonautas,

Hace ya varios meses nos topamos en una librería con un libro llamado “God of Comics: Osamu Tezuka and the creation of Post-World War II Manga”, y hace unos pocos días lo terminamos. Escrito por Natsu Onoda Power (pedazo nombrecito), no se trata de la típica biografía al uso del Dios del Manga, si no un repaso a las distintas facetas del mangaka y el impacto que su trabajo tuvo en el mundo del manga y el anime (que fue tremendo, por supuesto).

Lo más loable de este trabajo es que se aprecia una enorme labor de documentación. Nos queda claro, a veces demasiado, que su autora se ha leído prácticamente todo lo que ha podido de Tezuka o sobre Tezuka, incluyendo otros manga de autores como Fujiko Fujio que narraban esos inicios del manga moderno (entre otros). Esto se traduce en unos análisis bastante profundos sobre algunos aspectos de la obra del maestro mangaka, y destaca sobretodo el capítulo dedicado al Star System de Osamu Tezuka.

Aunque seguramente seremos demasiado pocos los que hemos leído las obras clásicas de Osamu Tezuka editadas por Glénat, es posible que algunos se hayan dado cuenta de que muchos de los personajes de “Metropolis”, “Lost World” o “Next World” se parecen mucho entre si, o que directamente es el mismo diseño de personaje (aunque pueda cambiar de nombre). Posiblemente, lo primero que pensamos es que Tezuka sólo sabe dibujar esos personajes, que es poco original o limitado (algo que, sin duda, está fuera de lugar). Lo que muchos no sabíamos es que, en realidad, estos personajes forman parte de un “star system” de actores creado a conciencia por Tezuka.

Tezuka soñando con la creación de un star system de personajes de manga. 

Esto significa que lo que dibuja Tezuka no son siempre los mismos “personajes”, sino una serie de “actores” que interpretan los distintos papeles que el autor les asigna, y para los cuales cada uno cobra cierta cantidad. No, no es broma, el propio Tezuka hizo la broma de elaborar una lista de los estipendios que recibía cada uno de los actores que tenía en plantilla. Vamos a ver algunos ejemplos.

Aquí la lista de precios de los actores, llegó a hacer algunas fichas con el currículum de cada uno. 


Kenichi es el héroe de la mayoría de las primeras obras, siendo el protagonista del mítico “Shin Takarajima” (“La nueva isla del tesoro”). Seguramente fue uno de los personajes menos versátiles, y más planos del autor (el típico héroe bueno… y soso), y por eso acabó algo arrinconado (¿la típica estrella de cine infantil que no remonta? ¿tenía problemas con el alcohol o las drogas?).

“Mostacho” (Higeoyaji), cuyo nombre “real” es Shunsaku Ban. Es seguramente uno de los más reconocibles personajes deTezuka, y aparecía en las primeras obras haciendo de detective, pero también en Astro Boy haciendo de profesor, y en Black Jack con múltiples papeles. Acabó apareciendo en más de 150 historias, muchas más que su sobrino Kenichi, y creemos que jamás se afeitó el bigote.

Rock, siendo también una estrella infantil como Kenichi, consiguió superar su etapa de éxito infantil reconvirtiéndose en uno de los personajes malvados del plantel de Osamu Tezuka, y es también uno de los más populares e interesantes (precisamente por esa evolución). El Robbie Williams de Tezuka,

Astro Boy fue el típico actor que se encasilla en un papel y difícilmente podrá salir de él sin que los espectadores le vean como el personaje que le hizo famoso (como le suele pasar a cualquier Doctor Who). Pero aunque muchos piensen que no hizo mucho, se le pudo ver varias veces en Black Jack (utilizando pelo de verdad, e incluso sangrando como un humano cualquiera), y llegó a afeitarse la cabeza (a ver si así ganaba un Oscar).

Osamu Tezuka fue, curiosamente, otro de los personajes habituales y con más presencia en los manga del maestro. Aunque en algunas ocasiones hacía de si mismo, otras veces actuaba como una especie de alter ego, o simplemente como un personaje cualquiera (a menudo como médico, ya que en realidad tenía el título de medicina). ¿Un síntoma de megalomanía o un gran sentido del humor?

Encontraréis una guía de todos los personajes y el star system de Tezuka aquí

Con este recurso, lo que conseguía Tezuka era crear una experiencia global a lo largo de toda su obra, de forma que todo se retroalimentaba, y se consiguía que el lector habitual sintiera una proximidad hacia esos personajes (algo que suele pasar con algunas estrellas del cine). Además, esto también le permitía a Tezuka hacer ciertas bromas (con personajes como Hyoutantsugi o Omukaedegonsu – que aparecen sin ton ni son), e incluso jugar con las expectativas del lector (como cuando un actor conocido por sus papeles de “buen chico” se pone a interpretar a un malvado).

En esta escena de un episodio de “Black Jack” vemos al “actor” Astro Boy interpretando el papel de un joven adolescente humano. Él mismo se acuchilla y, sorpresa, sangra. Fijaros que Astro Boy no luce su clásico pelo brillante, está algo despeinado y sudando. 

Pero aparte de esta peculiar faceta, el libro “God of Comics” trata muchos otros temas interesantes de la obra de Tezuka. Empezando por la famosa utilización de recursos cinematográficos que empleó Tezuka. En el libro se explica, por boca del mismo mangaka, que él no fue ni mucho menos el primero en inspirarse en el cine para hacer viñetas, pero quizás sí fue de los primeros en ser plenamente consciente de ello, y por lo tanto, hacerlo de forma completamente deliberada. De hecho, se incluye otro capítulo en el que veremos como Tezuka era muy propenso a citar otras obras, e incluso llegaba a recrear películas en algunas escenas de sus manga.  Con todo esto, el Dios del Manga creó un estilo que acabaría dando forma al manga moderno.

También es interesante la parte en la que se nos explica la tormentosa relación de Tezuka con la animación. Según el propio autor, él se consideraba casado con el manga, y el anime era como su amante: una pasión, que no siempre termina bien y que te acaba chupando todo el dinero. Y hablando de romances, también existe todo un capítulo dedicado al shojo manga que creó Tezuka, haciendo especial hincapié en obras como “La Princesa Caballero”. Por último, pero no menos importante, encontraremos un capítulo dedicado a sus encuentros con otros autores, y repasando algunas de las tendencias que aparecieron durante su carrera. Probablemente fue el gekiga, el manga para adultos, el movimiento que más llegó a amargar a Tezuka, y que él atacó con bastante dureza (aunque al final acabó abrazándolo en cierto modo). Pero es que el gekiga fue en parte responsable de los bajones de popularidad del maestro, que insistía en seguir publicando para niños.

El libro está plagado de citas del propio Tezuka y de otros autores (muchas de ellas de biografías o auto-biografías en formato manga del mismo Tezuka), y eso siempre es de agradecer para todos aquellos que no pueden acceder al material original. Es posible que para aquellos que sí pueden leer japonés y tienen acceso a estas obras, algunos de estos detalles los conozcan sobradamente, pero la autora lo compensa con una buena dosis de análisis, interpretación y contextualización. La única crítica que le haremos es que en ocasiones el estilo a veces puede parecer demasiado “didáctico”, o algunas de las ideas que se plantean son demasiado básicas (o sobradamente conocidas), y quizás se podría haber ido un poco más lejos y profundizar más o explicar más cosas. Pero entendemos que este libro es uno de los pocos que intentan introducir la figura de Osamu Tezuka en Estados Unidos, y por lo tanto, hay que explicar bien de donde sale todo.

En definitiva, si eres un fan de Osamu Tezuka, o tienes un mínimo interés por la historia del manga (algo que no el vendría nada mal al público español), “God of Comics” es una compra obligada, sobretodo si no entiendes japonés (pero sí el inglés). Un libro #TLQM se mire por donde se mire.

Podéis leer más posts sobre Osamu Tezuka en el blog:

Leyendo al Dios del Manga (1)

Leyendo al Dios del Manga (2)

Leyendo al Dios del Manga (3)

11
nov
11

La Divina Comedia de Dante… en manga

Saludos cosmonautas,

La editorial Herder, después de sorprender a propios y a extraños con la edición del “primer manga filosófico en España” (“Así habló Zaratustra”), ahora vuelve a la carga con la adaptación comiquera de uno de los grandes clásicos literarios, la tan influyente obra de Dante Alighieri, “La Divina Comedia”.


Si bien no es la primera adaptación en cómic que se hará de este épico poema (“El Infierno” de Superlópez es uno de nuestros cómics favoritos de Jan), es la primera vez que lo vemos como manga, en una extraña fusión de cultura 100% europea, con la cultura del cómic de Japón. Y el resultado nos ha parecido bastante más conseguido que con el ya mencionado “Así habló Zaratustra“.

Por si hay algún despistado por ahí, “La Divina Comedia” nos habla del viaje que hace el mismo Dante a través del infierno, el purgatorio y el paraíso, acompañado del poeta Virgilio, en busca de su amada muerta. Su periplo por los 9 niveles (o círculos) del infierno es seguramente la parte más recordada de la obra, en la que veremos los distintos castigos que se les inflige a los pecadores, siempre en función del pecado cometido. Pero también forma parte ya de nuestro imaginario religioso, la idea del limbo, donde moran todos aquellos no bautizados (en su mayor parte, aquellos que nacieron antes del cristianismo).

El manga en cuestión hace un resumen bastante condensado de todo el viaje de Dante, un joven asustadizo y enamoradizo, que nos sirve para conocer la visión que el poeta italiano tenía de estos tres conceptos cristianos. No hay tregua alguna, ya que el protagonista salta de círculo en círculo en apenas dos o tres páginas. Debemos recordar que este tipo de obras, que tan habituales son en Japón, tienen unas pretensiones más didácticas que artísticas, y por lo tanto, el dibujo o la complejidad de la historia no son tan relevantes. De hecho, el dibujo es simple, y muy irregular (algunas páginas son más que correctas, otras dejan bastante que desear), y como decíamos, no hay momento para florituras argumentales. De hecho, la aparición de los personajes célebres de la historia se limita la mayor parte del tiempo, al puro cameo (y no sé si los japoneses están tan familiarizados como nosotros con algunos de estos personajes).

A pesar de su simpleza, creo que es una buena oportunidad de conocer una de las obras más importantes de la literatura universal, que puede conseguir que a más de uno le pique el gusanillo y acabe con la obra original en sus manos. Y en cualquier caso, si no se llega a tanto, al menos uno tendrá una buena idea de qué son los nueve círculos del infierno o el purgatorio (y así no quedará como un inculto en el evento social gafaspasta de turno).

Cultura express para una sociedad, la nipona, que no siempre tiene tiempo para dilatarse en ciertos ejercicios culturales. Y cada vez nos parecemos más a ellos.

Más información en Los Mangas de Herder. 

17
oct
11

Menos peli y más sueño en este Sitges 2011

Saludos cosmonautas,

una año más, la Arcadia cumple con su cita ineludible en Sitges con el cine fantástico (y de género). Una edición que para nosotros ha sido algo más corta por temas de calendario, y que nos ha obligado a tirar de maratones nocturnas para saciar nuestra hambre de cine. Esto se ha traducido en menos horas de sueño, así que nuestro aspecto rivalizaba con la de las hordas zombies de la ya cansina Zombie Walk.

VIERNES 14 OCTUBRE

La toma de contacto con el festival había sido el día anterior, pero fuimos para realizar una Entrevista Pirata, y nos quedamos sin tiempo para ver películas. Así que el viernes al mediodía hicimos nuestro “estreno” cinéfilo con una producción de IG.

A Letter to Momo

Una película que así en broma podríamos llamar “A letter to my neighbour Totoro”, y es que es prácticamente imposible no hacer paralelismos, así como es muy difícil valorar la película sin tener en cuenta esa obra maestra del estudio Ghibli. El planteamiento es casi idéntico: una chica joven se muda a un pequeño pueblo costero después de la muerte de su padre (quien le dejó una carta sin terminar antes de morir), allí tomará contacto con algunas criaturas fantásticas que están ahí “por algún motivo”. Aunque hay ciertas diferencias que le dan un giro a la idea de Totoro (los personajes tienen un carácter totalmente diferente), hay escenas que son prácticamente idénticas, incluso el final es tremendamente parecido al de la película de Miyazaki. Aún así, sigue siendo una bonita historia, hecha con bastante mimo (7 años de producción del estudio IG y completamente hecha a mano), y que seguro que cualquiera podrá disfrutar, sea o no un aficionado al anime.

Sector 7

El 3D es una realidad del cine actual, y aunque a muchos no nos guste, parece que tendremos que lidiar con ello una buena temporada. La mayoría de producciones no aprovechan el formato, y lo único para que sirve es para cobrar la entrada más cara. De vez en cuando hay excepciones, y Sector 7 parece que sí le saca algo de partido al formato, aunque no es en absoluto imprescindible.

Se ha vendido esta película como la nueva “The Host”, pero lo único que tienen en común es la nacionalidad coreana y la presencia de un monstruo. Las expectativas que la comparación han creado seguramente han jugado una mala pasada a una película que no es tan mala como la pintan, pero que ni de lejos se puede comparar a la fantástica “The Host”. La película es muy sencilla, y flojea en muchos aspectos, pero no es aburrida, y el final divierte por lo exagerado que es. Cine palomitero al que no hay que darle más vueltas. Si vas sin expectativas, pasarás un rato entretenido.

Tomie: unlimited 

Nuestra primera maratón del fin de semana empezó con muy mal pie. Debido a las contradicciones de los distintos programas, así como el precedente de esta maratón unos días antes, veníamos con la idea de ver “Karate-Robo Zaborgar” primero, y luego “Ninja Kids!” (pasando de “Yakuza Weapon” y “Tomie: unlimited” para irnos a dormir), pero para esta maratón decidieron colocar “Tomie” en primer lugar.

Después de haber oído las críticas a la novena versión de este manga de Junji Ito, no teníamos ningunas ganas de verla, pero tuvimos que tragar (no sin soltar algún insulto). Y nos costó lo suyo tragar con esta cinta de bajo presupuesto y nulas aspiraciones. Pero nos resignamos, y acabamos incluso riendo en una mezcla de sentimiento de vergüenza ajena y “no puedo creer lo que estoy viendo”. Lo único que nos gustó fue que la estética y la música nos recordaron un poco a nuestros inicios en esto del cine de terror japonés de hace 10 años, algo que se debe sobretodo al bajo presupuesto. Pero por lo demás, un film totalmente prescindible, que no aporta nada a una saga que, a pesar de tener tantas entregas, no parece haber convencido a nadie en todos estos años. Ah, y que no os la vendan como una película de terror, más bien es “gore absurdo”.

Karate-Robo Zaborgar

Como ya os contamos anteriormente, uno de nuestras mayores ilusiones de esta edición era ver “Karate-Robo Zaborgar”, la adaptación a cine de una serie clásica del Tokusatsu de los años 70. Dirigida por Noboru Iguchi, el mismo de “Tomie: unlimited”, afortunadamente nos encontramos con una factura muy distinta. Aún teniendo los precedentes de Takashi Miike con “Zebraman” o “Yatterman”, creemos que “Zaborgar” es el mejor homenaje que se ha hecho al tokusatsu televisivo. Y es que se ha hecho con la intención de recrear fielmente lo que fue la serie de TV, evitando totalmente “modernizar” la historia o los diseños de los personajes. De no ser por algunos de los efectos especiales y el uso del ordenador para ciertas secuencias (como el “henshin” de Zaborgar), podríamos fácilmente caer en la ilusión de estar ante una producción de los años setenta (con “pausa comercial” incluida que separa las dos partes de la película). Pero también delata su origen el elevado nivel de autoparodia que encontraremos en la cinta, y que deja claro al espectador que el tokusatsu es diversión, y que uno no debería tomárselo demasiado en serio. Creemos que este es una de las reivindicaciones de “Zaborgar”, huyendo de la reformulación del producto huye también de intentar dotar de excesiva seriedad el género (algo que en Hollywood se hace continuamente con los superhéroes). Esto es tokusatsu, es divertido, y si no lo has entendido, quizás no deberías estar aquí.

Al haber empezado con “Tomie”, la incursión de Miike en el cine infantil/familiar iba a empezar casi a las 5 de la mañana, así que a pesar del buen feedback que había recibido, tuvimos que retirarnos a descansar. Por cierto, la nota negativa de la maratón, los descerebrados que ahora se dedican a sacar fotos en el cine (con flash y lucecita roja incluida) y que ya nos encontramos en la proyección de “Superman” en Phenomena. Una nueva y absurda moda que no acabamos de comprender, y mucho menos tolerar. Panda de anormales.

SÁBADO 15 DE OCTUBRE

Aunque teníamos entradas para ver “Red State”  a las 9.30h de la mañana, después de la maratón nocturna, fuimos incapaces de levantarnos. Afortunadamente, “Red State” se volvía a proyectar en una maratón al día siguiente, y podríamos recuperarla. Pero esto también significaba que hasta las 21h no íbamos a ver ninguna película, así que improvisamos y compramos entradas para “Beast”.

Beast

El periódico del festival vendía la película como la transformación de un danés en hombre lobo, debido a la furia por las infidelidades de su mujer. Con esa idea fuimos a ver la película, y aún estamos esperando que aparezca el hombre lobo por algún sitio. La transformación del personaje es más metafórica que real, y aunque a lo largo de la película parece estar construyéndose un clímax que lleve a un final apoteósico y salvaje, lo único que le queda al espectador al terminar la película es un colosal WTF (what the fuck?). La película no deja de ser un drama nórdico de pareja, con un protagonista muy pesado, una mujer apática, y un giro inesperado totalmente absurdo que sólo el guionista nos podrá explicar. Quizás pueda gustar a algún gafaspasta, pero lo de la transformación de hombre lobo que nos vendieron los del periódico del festival parece una estratagema para atraer al público de Sitges hacia una película que no sabemos muy bien qué pinta aquí.

Tatsumi

Otra de las películas que más ganas teníamos de ver era “Tatsumi”, la película de animación (pero no “anime”) que supone la adaptación de “Una vida errante”, el gekiga autobiográfico de Yoshihiro Tatsumi, el creador del “manga adulto”, y todo un referente para la Arcadia. Lo curioso es que haya sido un director de Singapore el que haya hecho la adaptación, pero también es cierto que el estilo de Tatsumi no encaja con el de los típicos estudios japoneses de animación.

La película será una delicia para cualquiera de los fans de Tatsumi. La animación es tremendamente sencilla y rudimentaria, sin ningún artificio, y sigue fielmente el estilo del mangaka (quien a la vez es el narrador principal de la película). El argumento es una especie de resumen de “Una vida errante”, pero se mezcla con algunas de las historias cortas del autor, convirtiendo la película en una perfecta carta de presentación para aquellos que no conocían al padre del gekiga.

Tenemos que reconocer que al final de la película nos emocionamos, y es que “Tatsumi” es un grandísimo homenaje, hecho con mucho cariño, con mucho mimo, por una figura vital dentro de la historia del manga, pero que muchos aún desconocen. ¡Imprescindible!

Killer Joe

Una vez más en nos tocaba maratón nocturna, y empezábamos con la película sorpresa del festival: Killer Joe. El film de William Friedkin (El Exorcista, French Connection) nos cuenta una historia que muchos comparan con el cine de los hermanos Coen o incluso el de Quentin Tarantino, la de una familia white trash que pretende eliminar a la madre para cobrar el seguro de vida. Para ello contratan los servicios de Killer Joe, un policía que en su tiempo libre se dedica a matar por dinero, interpretado por un Matthew McConaughey fantástico, y difícil de reconocer fuera del registro de “chico guapo”. Su papel, junto al de la familia de personajes bobos y disfuncionales, crean una pequeña pero divertida historia con un clímax final genial, violento e hilarante a la vez. Quizás el problema sea que la primera parte de la película no es tan intensa como la segunda, y puede hacerse algo larga, pero al menos puedes estar seguro de que terminarás de verla con buen sabor de boca.

Juan de los Muertos

¿Una película de zombies cubana? ¿En serio? “Juan de los Muertos” ha sido seguramente una de las películas más vistosas del festival precisamente por esta curiosa unión de conceptos. El resultado, totalmente satisfactorio, si bien sorprende menos de lo esperado. En cierto modo, “Juan de los Muertos” es la respuesta cubana a “Shaun of the Dead”, y seguro que la elección del nombre no es casualidad. Aquí predomina la comedia, y los antihéroes son los protagonistas de una historia simple, previsible, y con muchos clichés, pero que a pesar de todo, funciona muy bien (hay grandísimos momentos). El sentido del humor cubano, e incluso parte de crítica social, convierte “Juan de los Muertos” en un producto interesante a la vez que divertido. No hay revolución cubana, pero no te arrepentirás de haberla visto, todo lo contrario.

DOMINGO 16 DE OCTUBRE

El domingo el festival se considera “clausurado” después de haberse entregado los premios la noche anterior, pero para muchos es el mejor día para ver todo aquello que se ha perdido, con las maratones de 5 películas que empiezan a las tres de la tarde (aunque ahora ya se hacen algunas por la mañana). Nosotros tuvimos suerte, y pudimos comprar entradas para una de las más demandas, precisamente la que proyectaba tres filmes premiados: “Red State” como mejor película, “The Yellow Sea” como mejor director, y “Attack the block” con el premio de la crítica y también del público (que por una vez se han puesto de acuerdo). Por temas logísticos solo nos daba tiempo a ver las tres primeros, y tendremos que dejar “Attack the block” para otra ocasión, ¡lástima!

Red State

Casi todo el mundo que sabe que has ido al Festival de Sitges te pregunta si has visto la película ganadora (como si no se proyectaran otras decenas), pero puede que sea la primera vez que podemos responder afirmativamente. La hemos visto, y encima, nos ha gustado. Ya habíamos confesado antes nuestra admiración por Kevin Smith, pero lo cierto es que después de la saga de New Jersey le perdimos la pista, y las malas, malísimas críticas de sus últimos trabajos nos han apartado de él. Pero el sorprendente giro hacia el thriller que ha realizado el director con “Red State” por fuerza tenía que interesarnos.

Aunque la película ganadora de cualquier festival siempre será cuestionada por parte del público, que considerarán que hay otras películas mejores, parece que a muchos les ha dolido sobremanera que “Red State” se llevara el galardón. Y sinceramente, no acabamos de entender que a algunos les haya disgustado tanto esta película. Cierto es que venderla como una “película de terror” es un error flagrante, porque no lo es en absoluto, pero no por ello deja de ser un ejercicio interesante por parte del creador de “Clerks” y “Dogma”.

Hay que reconocer que Kevin Smith ha jugado con fuego al crear una película que puede pasar de la tensión a la comedia en medio minuto, arriesgándose a que el espectador no entienda qué es lo que está viendo. Pero a nosotros nos parece que ese es uno de los mayores atractivos de “Red State”, la mezcla de una historia cruel con diálogos y situaciones cómicas que rebajan la tensión y te hacen soltar la carcajada. Además, la cinta no deja en ningún momento de estar cargado de una crítica directa al fundamentalismo, ya sea el religioso (el más obvio), como el de la “american way of life”. Y es que aquí no se salvan ni los cristianos locos sectarios, ni el gobierno de los Estados Unidos.

La mezcla de tantas cosas puede resultar algo extraña, pero creemos que Kevin Smith ha sido muy valiente con “Red State” y ha conseguido un resultado que nadie esperaba de él. Quizás no sea la mejor del festival, pero se merece elogios como muchas otras.

A lonely place to die

Hace tres de años, coincidieron en la cartelera de Sitges dos películas con premisas similares, “Eden Lake” y “Long weekend”. Aunque los resultados fueron totalmente opuestos, parece que esto abría la puerta al género que bautizaremos como “follones de montaña”, donde ubicamos “A lonely place to die”. La premisa es sencilla: un grupo de montañeros encuentra a una niña enterrada viva en un bosque al más puro estilo “Buried”. Al rescatarla, empiezan a perseguirles los responsables del secuestro, con nefastas consecuencias. Un auténtico alegato al “no te metas donde no te llaman”.

La película empieza como muchos telefilmes del género montañero, aunque con algún giro interesante y algunas escenas impactantes. Pero al igual que les pasa a algunos de los protagonistas, lo que viene luego es una caída en picado con resultado fatal. La película, de premisa muy sencilla al principio, acaba complicándose de mala manera con nuevos personajes, historias totalmente absurdas, y algunas escenas irrisorias que vuelven a poner el film en su contexto apropiado: un sábado por la tarde en Antena3. Un despropósito semejante al que vivimos con “Long weekend”.

The Yellow Sea

La última película que veríamos del festival, y seguramente de las mejores, por no decir la mejor (se llevó el premio al Mejor Director). La historia de un joseonjok (coreanos que viven en China) que en un intento de recuperar a su esposa acabará involucrado en un asesinato y perseguido por dos bandas mafiosas distintas y la policía. El resultado, un thriller de más de dos horas que llega a hacerse corto por lo trepidante de la cinta, pero que va mucho más allá de ser una cinta de acción pura y dura, mostrando la realidad de estos coreanos marginados tanto en China como en Corea. Pero tranquilos, que acción la hay a raudales, empezando por unas persecuciones de coche de vértigo (con el fantástico uso de cámaras estratégicamente situadas para mostrar los choques), y algunas escenas de violencia que son salvajes, y en algunos casos divertidas al mismo tiempo. En definitiva, la película lo tiene todo.

Nuestra selección particular: “Tatsumi”, “The Yellow Sea”, “Red State”, “Karate-Robo Zaborgar” y “Juan de los Muertos” (en este orden). 

Y aquí termina nuestro repaso de las películas vistas en Sitges este 2011, que algunos dicen ha sido flojo, si bien nosotros no estamos de acuerdo: hemos visto películas muy interesantes, y parece que nos hemos perdido las mejores. Así que ahora toca recuperarlas.

04
oct
11

Metal y Global Metal: ¿los documentales definitivos?

Saludos cosmonautas,

Sam Dunn es un nombre que a varios metalheads les debe sonar a estas alturas, o debería sonarle a cualquiera que tengo un mínimo interés por la historia del Metal, y más concretamente, por la cultura del Metal como fenómeno social. Estando ahora al frente de una productora especializada en hacer vídeos de conciertos, su nombre saltó a la palestra en 2005 con “Metal: A headbanger’s journey”, un documental que pretendía dar una respuesta antropológica al fenómeno del Metal, un género tan amado y a la vez tan odiado. Gracias al éxito cosechado, poco después llegaría una especie de segunda parte llamada “Global Metal”, en la que Dunn se patea casi todo el globo (Brasil, Japón, Dubai, Indonesia…) para entender las particularidades del Metal en cada país (con un resultado incluso superior a “Metal”).

METAL: A Headbanger’s Journey (2005)

El primero de los documentales empieza con la historia del propio Sam Dunn, un antropólogo con una gran pasión por el Metal en todas sus formas, desde Iron Maiden hasta Mayhem. Algo frustrado por el desprecio y la incomprensión que la mayor parte de la sociedad demuestra hacia esta música, se embarca en un viaje para comprender, no sólo sus orígenes musicales y los distintos estilos, sino también las raíces culturales del Metal como fenómeno social y antropológico. Un viaje para el conocimiento, que le servirá, en parte, para replicar muchas de esas críticas, tan duras en tierras americanas.

La primera parte de “Metal” es seguramente uno de los mejores repasos que hemos podido ver a nivel audiovisual de los orígenes del Metal, y nos lleva a las mismísimas raíces del estilo, e incluso más allá. Todo esto se realiza con la ayuda de músicos de la talla de Tony Iommi, Dio, Rob Zombie, Alice Cooper e incluso Slipknot, que sirven ellos mismos de ejemplo para explicar porqué el Metal es como es. Una de las teorías más interesantes, pero a la vez más discutibles, es la del origen (innegablemente) obrero del Metal, que refleja la depresión y la frustración de una clase baja, principalmente inglesa, pero también la criminalidad, los abusos y las familias desestructuradas, en su lado más “americano”. La nota interesante/graciosa es ver que, muchas de estas familias obreras, vivían del sector de la metalurgia. ¿Pero es condición indispensable este trasfondo para ponerse a tocar Metal?

Otro de los puntos interesantes de la primera mitad es la descripción que se hace del Metal, llegando a unas conclusiones que, si bien eran fácilmente aplicables en las bandas de Heavy Metal de los 70, ya no lo fueron en los 80 (¿todos los cantantes de Metal cantan agudo?). Pero afortunadamente, Sam Dunn no se encasilla, y dedica su tiempo a hablar de otros estilos alejados del cliché, como puede ser el Black Metal (incluyendo viaje a Noruega), o hablando de la controversia del Death Metal (con las portadas y canciones censuradas de Cannibal Corpse).

Gaahl de los noruegos Gorgoroth, en uno de los momentos más hilarantes del documental.

La segunda mitad del documental es donde se llega más a las entrañas del Metal, pero es también quizás donde se deja aflorar más el romanticismo fan, perdiendo un poco la rigurosidad que se prometía al principio. Allí se habla de los fans, y se intenta explicar la razón de su atracción por una música, que a la mayoría les acompañará toda la vida, e incluso marcará su forma de vivir y entender el mundo (algo que otros estilos musicales, más pasajeros, ni llegan ni pretenden conseguir). Allí también llega el momento de tocar algunos de los aspectos más controvertidos, la influencia que el Metal tienen en sus fans, o mejor dicho, “la terrible y peligrosa influencia que ejerce esta música del demonio”. Se tratan aquí las cuestiones de la censura, la religión (sobretodo el satanismo o el anticristianismo), pero también hay tiempo para hablar de la sexualidad (especialmente centrándose en el fenómeno del Glam Metal – con algunas interesantes observaciones).

Después de haberlo visto al menos en tres ocasiones, seguimos quedándonos con las ganas de más. Más profundidad en algunos temas, más aspectos a tratar (¿la industria qué papel juega en todo esto? ¿y la prensa?), pero también más duración. Al final, la sensación que deja es que el fan ha podido más que el antropólogo. Pero al mismo tiempo, preferimos que esta explicación del fenómeno llegue de manos de alguien que lo entiende y lo vive, y que tenga cierta capacidad para analizarlo, que no del típico investigador “objetivo”, que difícilmente será capaz de poner las cosas en su adecuada perspectiva. En definitiva, “Metal: A headbanger’s journey” es por ahora una de las mejores aproximaciones a la explicación del Metal y todo lo que le rodea, hecho con cariño, y al mismo tiempo rigor, y que quizás con algo más de metraje habría podido llegar mucho más lejos (pero quizás no sería tan comercial).

GLOBAL METAL (2008)

Y la respuesta a nuestras peticiones llegó tres años después con “Global Metal”, que si bien no es una segunda parte estricta, sí ofrece una visión del Metal mucho más rica, con todos los matices que las distintas culturas que han abrazado el estilo han aportado.

Es innegable que el Metal es un producto originado entre los intercambios musicales de Inglaterra y Estados Unidos, pero ya en los años 80 la globalización del Metal se hizo patente con bandas como Sepultura, y actualmente está luchando por hacerse un hueco en culturas tan dispares como la china, la india, e incluso la iraní. A estos, y otros países, es donde Sam Dunn viajará para conseguir esa visión multicultural del fenómeno del Metal, intentando encontrar qué han aportado los distintos países al Metal, pero también descubriendo como este producto encaja en su cultura.

Como parece lógico, el documental empieza con Brasil, para hablar de Sepultura, seguramente la banda de Metal, no americana/inglesa, más famosa e importante de la historia. Dunn busca en prácticamente cada país cual fue el punto de inflexión, el momento en que el Metal entró con fuerza en cada país, y en Brasil fue el festival Rock in Rio, toda una institución en los 80 (ahora completamente desvirtuada). Aquí destaca sobretodo la aportación de Max Cavalera, con interesantes reflexiones sobre lo universal de la música de Sepultura.

El viaje nos lleva después hasta Japón, donde se nos hace la interesante reflexión de la convivencia de dos escenas que prácticamente se ignoran la una a la otra: la escena del Visual Kei (formado exclusivamente por bandas japonesas) y la del Metal, digamos, occidental (donde dominan las bandas extranjeras, pero también hay lugar para las niponas que tocan con “estilo occidental”). Aquí entrarán en escena Marty Friedman, una de las mejores personas para hablar de ambos mundos, pero también Yoshiki (de X Japan) y uno de los integrantes de Sigh, que con una simple frase lo dice todo: “el Metal es cool, y el Visual Kei no lo es”.

Después llega el turno de los dos grandes países emergentes del momento, China e India. Aunque son obvias las diferencias culturales entre Japón y occidente, es cierto que llevan muchos años bajo la influencia de la cultura americana, y por lo tanto, que el Metal tenga una muy buena salud no es nada extraño. Pero China e India ya son otra historia. La barrera cultural es mayor, sobretodo por el control que ejerce el gobierno chino en cuanto a las influencias externas, y por el peso de la tradición en la India (donde además tienen Bollywood, que no sólo gana en el cine, sino también en el apartado musical). Aún así, hay fans devotos que luchan contra los prejuicios de su sociedad (donde la incomprensión es mucho más acusada). Lo que más destaca de estos países es que, a diferencia de Brasil y Japón, en el momento de hacer el documental aún no habían podido ver a ningún gran grupo de Metal actuando en su país (lo que acostumbra a ser el punto de inflexión para el inicio de un boom musical).

Y si en China o en la India tienen problemas con la censura, Irán ya llega a ser incluso peligroso. De hecho, el equipo de grabación no obtuvo los visados para entrar al país, así que tuvieron que encontrarse con algunos de los fans del Oriente medio en Dubai, durante la celebración del Desert Rock Festival (el único festival de Metal que se celebra en los países árabes). Allí nos contaran como se les puede llegar a detener por llevar el pelo largo, y camisetas de grupos de Metal, ya que se les puede acusar de “adorar al demonio”. Algo parecido pasa en Indonesia, aunque con algunas diferencias significativas (allí sí han actuado muchos grupos de Metal, y algunos no ven contradicción alguna entre su fe musulmana y escuchar música Metal). Finalmente, Sam Dunn se fue a uno de los puntos calientes del globo, Jerusalén, para comprobar como la música puede ayudar, o no, en estos eternos conflictos.

Desde las “primaveras árabes” se ha hablado bastante en los medios generalistas del papel que el Metal está jugando en países como Irán, y Sam Dunn tiene el mérito de haber expuesto, queriendo o no, este poder que puede llegar a ejercer la música en la sociedad (un poder que seguramente ya no tiene en las sociedades occidentales). Pero no es este el único mérito de “Global Metal”, y es que su autor ha conseguido mostrarnos, de una forma mucho menos subjetiva que su predecesor, como se vive el Metal en el mundo globalizado del s.XXI, llevando el documental hacia un terreno que va mucho más allá del “típico documental sobre música que sólo gusta a los fans”. Y es que estamos convencidos que “Global Metal” pueden ser un producto interesante tanto para el aficionado (a quien le encantará ver a Lars Ulrich, Max Cavalera, Kerry King, o Bruce Dickinson)  como para el neófito (que no tiene ni idea de quienes son esta gente, pero puede interesarle este fenómeno de la globalización).

Ambos documentales se pueden conseguir tanto por separado como en un pack conjunto. Si bien “Global Metal” es escaso en cuanto a extras, “Metal” tiene cosas tan suculentas como un pequeño reportaje sobre el Black Metal, versiones extendidas de las entrevistas, y escenas eliminadas. Todo ello, material indispensable para cualquiera con un mínimo interés por el Metal en todas sus formas.

PD: Por cierto, aquellos que odian a Lars Ulrich por el “caso Napster”, podrán regodearse cuando el batería de Metallica se retracte de lo que hicieron en “Global Metal”.

28
sep
11

La Fundación de Isaac Asimov: la mayor saga de Ciencia Ficción de todos los tiempos

Saludos cosmonautas,

mientras medio mundo está enfrascado en la lectura o el visionado de la saga de “Canción de Hielo y Fuego” (quizás más conocida por “Game of Thrones”), hoy en la Arcadia vamos a recomendaros otra saga épica, y no falta de misterios o intrigas. Se dice que es la obra de Ciencia Ficción más leída de todos los tiempos, y cualquier lector aficionado al género o la ha leído o debería hacerlo. Estamos hablando de la saga de la Fundación del prolífico Isaac Asimov, seguramente nuestro escritor de Ciencia Ficción favorito, a la vez, uno de los autores que más se aleja de muchas de las costumbres del género en cuestión (o mejor dicho, de ciertas modas del género).

Una vez más debemos agradecer a un amigo que no desistiera en su empeño por hacernos leer el primer libro de la saga. De hecho, Asimov se convirtió después en uno de nuestros escritores favoritos, y desde hace años gana por goleada a otros autores en nuestra biblioteca. Este amigo estuvo varios años intentando convencernos, insistía en que, al estar estudiando psicología, “Fundación” iba a gustarnos (mencionaba algo llamado “psicohistoria”).

En la actualidad, ciencias como la psicología o la sociología están prácticamente en pañales, con poco más de cien años de historia, estamos muy lejos de comprender con cierta precisión el funcionamiento del cerebro, y por lo tanto, el comportamiento humano, tanto individual como colectivo. En “Fundación” se nos presenta un futuro muy, muy lejano, en el que existe una ciencia llamada “psicohistoria”, la evolución absoluta de esas dos disciplinas que se funden con la estadística para, por fin, poder predecir la evolución de la sociedad. A través de esta herramienta, Hari Seldon, un psicohistoriador, prevé que el gran Imperio Galáctico se colapsará, dando un tremendo salto hacia atrás, hacia la barbarie (una idea claramente inspirada en la caída del Imperio Romano y los años oscuros de la Edad Media). Hari Seldon promueve la creación de una Fundación en un extremo de la galaxia, un lugar dedicado a recopilar todo el saber humano en la llamada Encyclopedia Galactica, que permitirá que los 30.000 años de involución previstos se acorten a un solo milenio.

¿No os parece demasiado excitante el argumento? Os puedo asegurar que lo es, y además a lo largo de las siete novelas habrá muchos cambios, y algunos giros de guión propios de algunas series actuales de TV, llegando incluso a convertirse en una novela de aventuras que llevará a los protagonistas a buscar el planeta Tierra (abandonado miles y miles de años atrás). Aunque os podríamos contar algunos de los detalles que hacen esta saga una gran lectura, sería un crimen desvelar algunas de esas sorpresas, así que tendréis que comprobarlo vosotros mismos.

Uno de los mayores atractivos que ha tenido Isaac Asimov para un servidor ha sido siempre su estilo de Ciencia Ficción “soft”, es decir, que se aleja de las complicadas explicaciones técnicas de las cosas, para centrarse más en aspectos sociales, históricos y antropológicos (como es obvio en la Fundación). No encontraremos entonces detalladas descripciones de naves, o tecnologías espaciales, no se harán muchos esfuerzos por explicar como vuelan las naves, o como se administran los planetas. Para Asimov lo más importante es el comportamiento humano, y se podría decir que fue un gran observador y estudioso del mismo. Estas cualidades hacen que sus libros sean mucho más accesibles para todo el mundo, y no requieren en absoluto que el lector sea un entendido en física o matemáticas, o ni siquiera un aficionado a la Ciencia Ficción, para disfrutar a lo grande con las ideas de Asimov.

Pero antes una advertencia. El primer libro, “Fundación”, es seguramente el más “aburrido” de todos, aunque a la vez el más corto. Os daréis cuenta de que es bastante repetitivo en su estructura, y no tiene el ritmo del resto de novelas. Esto se debe principalmente a que, en realidad, este primer libro es una recopilación de 4 historias que se publicaron entre 1942 y 1944 en Astounding Magazine (para el libro se añadió una quinta). Además, lo repetitivo de estas historias se explica en parte por la necesidad de explicar como funciona la psicohistoria, y qué implicaciones tiene en el devenir de los acontecimientos. Pero si superamos con éxito esa primera lectura, os podemos asegurar que lo que vendrá después no para de subir y subir, y seguramente acabaréis comprando las dos secuelas que completan la trilogía original, las dos otras novelas que la siguieron, así como las dos precuelas de la Fundación.

A pesar de que la Saga de la Fundación original consta de estas siete novelas, Isaac Asimov hizo un esfuerzo por conectar esta historia con su primera novela publicada y todas las que siguieron después. Así pues, al principio encontraremos la Saga de los Robots (empezando por los relatos de “Yo, Robot”, para seguir con “Bóvedas de acero”, “El sol desnudo”, “Los robots del amanecer” y “Robots e Imperio”). Esta saga enlaza con la Trilogía del Imperio Galáctico ( “En la arena estelar”, “Las corrientes del espacio” y “Un guijarro en el cielo”), que nos cuenta la formación del Imperio, cientos de años antes de lo ocurrido en el llamado “Ciclo de Trántor” (es decir, la Fundación). En definitiva, tenéis lectura para rato.

Cabe decir que la saga ganó el premio Hugo a “La mejor serie de todos los tiempos” en 1966, un premio que sólo se entregaría una vez y que, tanto el mismo Asimov, como muchos otros, pensaban que se había creado expresamente para premiar “El Señor de los Anillos”. Pero no fue así. Y aunque no sea ni la mitad de famosa que la obra de J.R.R. Tolkien, “La Fundación” tuvo un grandísimo impacto, directo o indirecto, en la Ciencia Ficción en todas sus formas. Por ejemplo, a muchos, la ciudad de Coruscant de Star Wars les recuerda sospechosamente Trantor, y la “Guía del Autoestopista Galáctico” se convierte en la competencia de la Encyclopedia Galactica en la novela de Douglas Adams. Pero hay muchos más ejemplos.

Ha habido varios intentos de convertir la saga en películas, e incluso en serie de TV, hace muchos años que se viene diciendo. Al parecer, New Line Cinema acabó produciendo las películas de “El Señor de los Anillos” después de un intento fallido de llevar la Fundación a la pantalla grande. Lo cierto es que vemos bastante complicado llevar a buen puerto semejante proyecto, pero se agradecería el intento.

Simplemente terminaremos insistiendo en nuestra recomendación. Si jamás habéis leído una novela de Ciencia Ficción, sería bueno empezar por aquí. Y si sois aficionados al género y no la habéis leído… ¿qué coño os pasa?

21
sep
11

Sons Of Anarchy: Hamlet se compra una Harley

Saludos cosmonautas,

Sons of Anarchy acaba de estrenar su cuarta temporada, y hace apenas unos meses que empezamos a verla (siempre llegamos “tarde” para ver todas estas series del momento, pero a veces es preferible así). Un amigo nos insistió en que la viésemos, que nos iba a gustar, pero nos hacíamos los remolones. Empezamos viendo unos pocos episodios, y dejamos pasar el tiempo. Pero poco antes de empezar el verano volvimos a ello y desde entonces no hemos podido parar, estamos irremediablemente enganchados.

Este personal proyecto de Kurt Sutter cuenta la historia de los Sons Of Anarchy, un club de moteros de la pequeña localidad de Charming (California), que regenta el taller de reparaciones Teller-Morrow. En realidad, el taller no es más que una tapadera para el negocio real e ilegal de tráfico de armas de Sam Crow o SAMCRO (Sons of Anarchy Motor Club Redwood Original). Durante años, los Sons han desarrollado sus actividades sin demasiados problemas, ya que tienen comprado al Sheriff del pueblo, y su política de echar a prostitutas y traficantes de drogas del pueblo les ha hecho ganar el respeto de sus conciudadanos. El principal protagonista de la historia es Jackson “Jax” Teller, vicepresidente del club, hijo de uno de los fundadores, y ahora hijastro del actual presidente.

Jax acaba de tener un hijo, y al mismo tiempo, descubre un libro que escribió su difunto padre, advirtiendo de la deriva que estaban tomando los Sons, y de la necesidad de cambiar de rumbo hacia negocios lícitos para evitar su autodestrucción. Todo esto hará que el joven motero empiece a cuestionarse el funcionamiento del club, y cambie su relación con el presidente, el actual marido de su madre, en una historia con tintes shakespearianos que recuerda mucho a Hamlet, y no es casualidad.

Clay Morrow y Jax Teller. Padrastro e hijastro, Presidente y Vicepresidente, con una relación “complicada”.

A pesar de tener un claro protagonista, Sons Of Anarchy es una de esas series corales, con una docena de personajes centrales, y un buen abanico de variopintos personajes secundarios. Por supuesto está el núcleo central del club (cada uno tendrá su motero favorito), pero también juegan un papel importantísimo sus “old ladies” (mujeres), así como el departamento de Policía de Charming (con sus propias disputas internas por la ayuda que le prestan a los moteros), y también otras bandas mafiosas de negros, mexicanos, chinos, e incluso la IRA (todos ellos clientes o proveedores de armas de SAMCRO).

La primera temporada es sobretodo una introducción a todo el universo de los Sons Of Anarchy, y quizás cueste un poco más engancharse porque la trama avanza más lentamente. Pero vale la pena insistir, y sigue siendo una toma de contacto importante. Aquí entenderemos como se han hecho con el control del pueblo y de la policía, también como funcionan sus negocios con las armas (llenos de traiciones y reyertas), y cuales son algunas de las reglas y costumbres de este club (asambleas, fusiones, fiestas benéficas, etc.). En realidad, el grupo de los Sons Of Anarchy es mucho más grande que SAMCRO, ya que tienen “chapters” que se extienden por varios estados de América, e incluso otros países. Pero el club de Charming es el fundador, por lo tanto el más importante, y al que acudirán los demás en busca de ayuda o para proporcionarla sin pensarlo.

Kurt Sutter, el creador de la serie, pasó una temporada con un auténtico club de moteros “forajidos”, y una de los aspectos que más le llamó la atención fue la auténtica devoción por el club, y como todos sus miembros sentían un deber hacia este, y hacia sus “hermanos”. Así pues, en Sons Of Anarchy veremos como la lealtad, la fraternidad, y el deber toman el protagonismo, a veces de modo sangriento. Los soplones, así como los desertores, deben sufrir por sus cabezas. Pero estas obligaciones conllevan también sus compensaciones, así que el club le echará una mano a uno de sus miembros siempre que sea necesario. Ya sea con dinero, amenazando a alguien, o simplemente vertiendo sangre (siempre fuera de las calles de Charming – ese es el trato con la policía).

Si alguna otra serie actual se parece a Sons Of Anarchy, esta sería Game Of Thrones. Puede parecer una comparación imposible, pero en realidad, si quitamos espadas o AK-47s de enmedio, todo se basa en juegos de poder, venganza, honor y familia. Las intrigas, traiciones, y planes enrevesados tanto se pueden dar en un palacio noruego, en King’s Landing, o en la pequeña localidad de Charming. Son historias universales.

Jax Teller con sus caballeros hermanos moteros.

Ya decíamos que la primera temporada de la serie puede resultar algo más complicada para el espectador, ya que muchas de las cosas que pasan se dan por sabidas, y hay que estar atento para comprender como funciona SAMCRO. Pero Sons Of Anarchy es una de esas series que cuanto más la ves, más te gusta. Aún en la cuarta temporada hay muchos asuntos por resolver, y muchas tramas con las que sufrir (en principio la serie está pensada para durar 7 temporadas). Porque se sufre, y mucho, con estos personajes, y algunos de los sorprendentes giros de guión. Añadidle todo el glamour del motero forajido al más puro estilo western, la aparición de gente como Henry Rollins o el cameo de Stepehen King, y la chulería y camadería testosterónica del club, para dar con una serie que se merece nuestro sello de aprobación #TLQM. Ah, y no olvidemos la industria del porno. Recomendadísima.

12
sep
11

Kamen Rider Fourze: celebrando el 40 aniversario de la franquícia

Saludos cosmonautas,

hacía mucho, mucho tiempo. De hecho, ni recordamos la última vez que os hablamos de Tokusatsu, ni cual fue la última reseña que hicimos de Kamen Rider (clicad aquí si no conocéis a nuestro superhéroe japonés favorito). No es que nuestro interés por el género haya decaído realmente, pero sí es cierto que los últimos Kamen Rider no han conseguido entusiasmarnos en absoluto. Cada nuevo Rider suponía para nosotros otra oportunidad de reengancharnos, pero hasta ahora ni Kamen Rider W ni Kamen Rider 000 lo han conseguido del todo.

Este año es especial, se celebra el 40 aniversario del estreno de la franquicia. El personaje original empezó sus andaduras en 1971, y desde entonces ha recorrido un largo camino con transformaciones de todo tipo (ojo al doble sentido de la frase). Se supone que Kamen Rider Fourze es el encargado de “celebrar” ese legado, y aunque las premisas más básicas se siguen respetando, la forma de contar las historias y el tipo de personajes que aparecen están a años luz del original, y también de lo que se hizo hace poco más de diez años con el renacimiento del personaje (un retorno auspiciado por el mismo Shotaro Ishinomori, padre de la criatura que no llegó a ver como volvía a la pantalla y triunfaba de nuevo).

Por supuesto que han pasado 40 años desde el original, y que ya estamos en la segunda década del siglo XXI, así que no podemos pedir que se hagan las cosas igual que se hicieron hace 10 años. Pero los responsables de la franquicia parece que ya se dirigen sólo hacia el público infantil, con protagonistas cada vez más jóvenes, tramas mucho más simples, y un protagonismo de los “accesorios” del personaje que huele demasiado a Sentai y su predilección por el merchandising.

De hecho, el mismo Shotaro Ishinomori fue el creador de dos longevas franquicias que se sirven desde hace años en un cóctel matutino los domingos: Kamen Rider y Super Sentai. Hasta hace pocos años parecía que había una clara línea que separaba ambas series, siendo la primera más adulta que la segunda (llegando incluso a hacer algunas películas no aptas para niños). Si estos límites ya se estaban desdibujando con las últimas encarnaciones del motorista enmascarado, con Kamen Rider Fourze, a priori, parece que ya se han borrado completamente. El opening es bastante revelador:

Aún así, nos hemos llevado alguna sorpresa con los dos primeros episodios de Kamen Rider Fourze. Tampoco era difícil teniendo en cuenta que esperábamos lo peor, pero parece que por ahora el humor infantil y algo tonto se mantiene dentro de unos límites aceptables, y que no hay ningún personaje tan estridente como la insufrible y multipateable Akiko de Kamen Rider W. Pero lo que nos hace temer lo peor es el marco en el cual se situará la acción.

Parece que en Kamen Rider Fourze vamos a ver como se mezclan los típicos tópicos de los doramas de instituto japonés, con los típicos tópicos de las películas de adolescentes americanos, incluyendo a animadoras y jugadores de fútbol americano, nerds (aquí son otakus), empollones y delincuentes. Esto también significa que la media de edad sigue bajando en Kamen Rider, y que ese giro hacia el estilo Super Sentai se afianza (incluyendo algunos robots). La historia se centrará en una especie de grupo de “astronautas juveniles” y “club de fans de Kamen Rider” (más Super Sentai imposible), que luchan contra humanos que se convierten en monstruos a partir de unos pequeños gadgets llamados “switch” (interruptores), algo que nos recuerda demasiado a los USBs de Kamen Rider W.

Estamos obligados a hablar del traje, y aunque parece que a veces los diseñadores jueguen a ver quien hace el traje más horrible, visto en acción el traje de Kamen Rider Fourze tiene un pase, y deducimos que esa caracono tiene que ver con la temática aeroespacial de la serie (ayuda algo entender esta idea – aunque aún no comprendemos esos símbolos que parecen sacados de los mandos de la Playstation). Aún así, lo que no nos gusta en absoluto son los mamotretos que utiliza el Rider para luchar, describirlo como “ortopédico” se queda corto. Pero sí nos agrada que la moto vuelva a ser una moto de verdad, y no un mastodonte ultraconvertible. Aunque no descartamos que la cosa cambie, por ahora el vehículo tiene un aire bastante añejo.

¿Es el traje de Fourze un homenaje a Uchū Tetsujin Kyōdain, otro personaje de Shotaro Ishinomori?

Dejamos para el final un pequeño spoiler que abre esperanzas respecto al tono nostálgico y de homenaje que supuestamente debería tener la nueva serie. Al final del segundo episodio, una de las otakus señalará al protagonista y le llamará “Kamen Rider”, luego veremos como muestra en su iPad una página web “sobre leyendas urbanas” que habla de los distintos Kamen Rider que han aparecido a lo largo de los años, y donde se pueden ver vídeos estilo YouTube con el Kamen Rider original, Kamen Rider RX o Kamen Rider Kuuga.

Ahora sólo queda esperar como se desarrolla la serie, y es que Kamen Rider tiene tendencia a evolucionar de forma lenta al principio y mejorar después… o solía ser así.

02
ago
11

Gackt, Barcelona 2011: medio concierto al precio de uno entero

Saludos cosmonautas,

Gackt parece que es un hombre de palabra. Al final del concierto que suponía su debut en tierras catalanas, prometió que iba a volver. Un año después hemos vuelto a verle por aquí, esta vez en una sala bastante más grande (aunque sin agotar las entradas como hizo la primera vez). La lluvia estuvo a punto de impedir que se celebrase el concierto, ya que las goteras del Razzmatazz no debieron hacerle mucha gracia al equipo de Gackt, y un cartel advertía que si volvía a llover podría pararse el concierto. Afortunadamente la lluvia respetó al astro musical japonés, aunque nosotros no seremos tan benevolentes esta vez. Pero vamos por partes.

La primera sorpresa de la noche, para aquellos que estábamos menos informados, fue la aparición de un segundo cantante: “¿dos Gackt?” – pensamos en ese momento. Sin que sepamos muy bien el motivo, parece que Gackt ha reclutado a este tal Jon (de la banda japonesa Fade), un americano de 30 y pocos años, que prácticamente actúa como si fuese un doble suyo (doblando las voces del divo, pero también tomando el protagonismo en algunos fragmentos). Se hizo bastante raro ver a alguien que compartía escenario siendo más que un segundón, algo desconcertante teniendo en cuenta que prácticamente todo se ha centrado siempre en la figura de Gackt (y es lo que esperan las fans). Pero también es cierto que ahora el músico parece dar más importancia a la banda “Yellow Fried Chickenz” que a si mismo, y es que su nombre no aparece en las camisetas, en los CDs aparece bastante pequeño, e incluso ha anunciado que editará un Single bajo el nombre de la banda. Quizás este segundo vocalista sea una vuelta de tuerca más para crear esta banda menos centrada en su figura, pero en el concierto demostró, muy a pesar de Jon, que sigue siendo quien manda y a quien todo el mundo quiere ver (¡ya veremos qué pasa con el becario!).

Aunque la presencia de este segundo cantante podía hacer pensar que el concierto iba a ser muy distinto, si salvamos este detalle, veremos que el concierto fue casi calcado al del año anterior. Después de haber visto ya unos cuantos, tenemos claro que los artistas japoneses, por lo general, dejan pocas cosas al azar. Todas las poses de Gackt y Jon estaban más que ensayadas, todo estaba coreografiado al detalle, incluso para el resto de miembros de la banda. Y si tenemos en cuenta que las canciones fueron casi las mismas, y que incluso el momento “destripe de camisa” fue calcado al anterior, el efecto sorpresa queda totalmente anulado. Aún así, los músicos japoneses son buenos, o muy buenos. Y Gackt es un gran cantante. Así que su labor musical es intachable, lo bordaron, y fue una gozada. De eso no os quepa ninguna duda.

Pero hubo algo que realmente molestó a muchos de los asistentes, algo que ya criticamos el año pasado: los larguísimos momentos “adoremos a Gackt”. Lo del año pasado nos parecía algo relativamente aceptable, sobretodo teniendo en cuenta que los fans tenían muchas ganas de mostrar todo su amor, histerismo, y sostenedores a Gackt. Pero siendo este el segundo concierto en un año, no entendemos esos parones en los que se pasan tranquilamente diez minutos haciendo aplaudir y gritar al público.

Estos largos paréntesis se repitieron unas cuatro veces, y a esto hay que sumarle los 2 o 3 minutos entre canción y canción para darnos cuenta de que, a pesar de que el concierto se alargó casi dos horas (bastante más que el año pasado), en realidad el número de canciones que tocaron fue prácticamente el mismo. Si bien a las fans más locas les puede gustar todo esto, y es lo que estaban deseando hacer (aunque acabaron tan agotadas que apenas gritaron para el bis), a aquellos que venimos a ver un concierto nos puede echar para atrás. Reconocemos que esa parte de diva de Gackt nos gusta hasta cierto punto, básicamente porque nos reímos mucho con ese juego del cantante, pero como suele pasar con todo, si te pasas, aburre. Y es posible que todos aquellos curiosos que vinieron por primera vez para ver quien era este tal Gackt, es posible que no vuelvan nunca más a uno de sus conciertos. Y es que a pesar de el buen hacer musical de la banda, pagar 40 euros y que de las dos horas de concierto más de una tercera parte del concierto consista en ver a los protagonistas en plan diva, no será del agrado de muchos.

Y con esto llegamos a otra de las críticas que deberíamos hacerle a Gackt; la promoción. Como ya hemos dicho, los japoneses nunca dejan nada al azar, y en el terreno musical, que a veces puede ser algo más laxo en algunos temas, no es una excepción. El control mediático parece que es absoluto, y todo tiene que pasar por su filtro (¿de ahí que en las revistas japonesas en lugar de “críticas” todo sean alabanzas y peloteos? – parece que los blogs europeos pecan de esto también). Queremos pensar que el desconocimiento de como funciona la prensa musical en Europa sea la responsable de su negativa, una vez más, a dar entrevistas. Quizás, al ver que no podrán controlar lo que se publica, prefieren evitar completamente la prensa. Pero, ¿de verdad le beneficia a Gackt no aparecer en los medios? Estamos más que convencidos de que no.

Gackt demostró en su primer concierto que podía agotar las entradas de una sala de capacidad media (media-baja), algo que no ha conseguido aún ninguno de los grupos de JRock que ha pasado por aquí. Pero al hacer el salto a una sala de más envergadura como es Razzmatazz, aunque parece que la asistencia fue decente, el resultado no es todo lo bueno que quizás esperaban. La mayor parte del público sigue siendo el mismo, no ha variado, no ha crecido, y son aquellos que sin promoción alguna se enterarán de todas formas. Nos parece de cajón que cualquier banda, por muchos fans radicales que tenga, necesita promocionarse en todos los países o ciudades a las que va. Y promocionarse con un cartel en la calle no sirve de mucho si el público no sabe quien eres, algo que sí se consigue apareciendo en revistas, radios, blogs/webs, y televisión. Lógicamente no esperamos encontrar a Gackt en los medios más generalistas (aunque no lo descartamos), pero está claro que hay canales a través de los cuales los músicos japoneses pueden llegar con gran efectividad a su público potencial, y conseguir que el número de asistentes a futuros conciertos vaya en aumento.

Por ahora, este vídeo, que publicamos el año pasado, sigue siendo vigente:

A pesar de las críticas que le lanzamos, siempre desde el más profundo respeto y admiración, tenemos claro que estaremos en el próximo concierto. Porque a pesar del exagerado divismo, Gackt y compañía siguen siendo grandes músicos, sus canciones siguen siendo un buen ejemplo de que se puede hacer música comercial sin renunciar a la calidad ni a la contundencia, y aunque las pausas sean algo irritantes, disfrutamos cada una de las canciones que tocan en directo, ¡esperemos que la próxima vez sean más!

24
may
11

NEXO #TLQM: ¿existe un movimiento friki?

Lista de blogs participantes en el NEXO #TLQM Día del Orgullo Friki 2011 más abajo.

Saludos cosmonautas,

hoy 25 de Mayo es el Día del Orgullo Friki. Nerds, geeks, fans, culturalmente dispersos, roleros, webcomiqueros, trekkies, wookies, narutards, y otra gente de la misma calaña se supone que deben sentirse hoy más orgullosos que nunca de ser como son. El “friki” con el tiempo se ha ganado su lugar entre perroflautas, góticos, chonis, tuneros, pijos y tantas otras tribus urbanas, pero lo curioso es que no existe un día del orgullo perroflauta, un día del orgullo gótico, o un día del orgullo choni (afortunadamente). Esto y otras cosas nos llevan a pensar en la existencia o no de un movimiento friki, en su naturaleza, e incluso, de la necesidad de esta celebración.

¿Por qué se suelen celebrar los “días de”? Con las excepciones de montajes comerciales el estilo “día de la madre” o “día del padre”, la mayoría se celebran con intención de reivindicar alguna cosa. Ya sea el papel de la mujer trabajadora, la denuncia de la explotación laboral infantil, o la libertad sexual, lo que se quiere es dar protagonismo por un día a una situación, echar luz encima para denunciarla o reivindicarla. En el caso del Día del Orgullo Gay, lo que se reivindica es que se normalicen unas condiciones sexuales que están mal vistas por buena parte de la sociedad. La reivindicación friki comparte la misma fórmula que la de la comunidad gay, es decir, se habla de “orgullo”.

En la imagen generalizada del friki encontraremos también esa parte de marginación en la sociedad. El nerd, el geek, es el que en las películas americanas siempre acababa dentro de un cubo de basura, el raro que difícilmente podía integrarse en el grupo, ya fuera por su personalidad introvertida, como por tener unas aficiones, un mundo propio, que los demás no compartían. No os descubriré un mundo al deciros que “friki” proviene de la palabra inglesa “freak”, que se puede traducir como “raro”, “insólito”, “monstruo”, “bicho”… es decir, por definición, el friki es un ser raro, no es “normal”, no es como los demás, y por lo tanto, no ha de extrañar que se le trate diferente. Así es como durante la mayor parte de la historia de los “frikis”, si es que podemos hablar de algo así, se han sentido estos sujetos fans de Star Wars, los cómics, el cine de género, o el tokusatsu.

Pero con reivindicaciones como las de hoy, el friki hace tiempo que ha salido del armario y ha proclamado su condición, se siente raro, sí, pero está orgulloso de serlo. Ya no quiere convertirse en un Teen Wolf para ligarse la rubia de la clase, no quiere entrenarse en el gimnasio para partirle la cara al matón de turno (y quedarse con la rubia), en definitiva, ya no siente esa necesidad de ser normal y aceptado por todo el mundo (especialmente por la rubia). Esta voluntad de reinvidicarse tal y como es uno ha tenido su impacto en la sociedad en general. Ya vimos lo que pasó en Japón y los otakus gracias a Densha Otoko, pero ahora en este país cada vez son más y más los que se consideran frikis, e incluso ha empezado a ser algo “cool”. Los periódicos dedican mucho más espacio que nunca a hablar de cómics (aunque rezume gafapastismo), de estrenos de ciertas series o películas, y no hace falta decir que Hollywood ha sido invadido por producciones inspiradas en obras que siempre habían pertenecido al nerd. Aparte de esto, el friki se ha organizado. Hay cientos de jornadas, salones y otras actividades que han perpetrado un sinfín de asociaciones variopintas, y lo hacen por puro altruismo… ¿o deberíamos hablar de proselitismo?

Así es, el friki ya no se contenta sólo con ser aceptado plenamente por el resto de la sociedad, y aunque aún le falta mucho para que se le trate igual que a un aficionado al fútbol o a la prensa del corazón, ya ha empezado hace tiempo una campaña para convertir a más y más gente a su “frikismo”. De hecho, es habitual que muchos recomienden leer/ver/jugar a ciertas cosas a muchos de sus conocidos que no se consideran “frikis”. Y cuando lo hacen procuraran acertar, no recomendarán cualquier cosa, pensarán muy bien qué están recomendando y a quién, porque lo más habitual es que el interlocutor pase olímpicamente o no le encuentre el atractivo que le ha visto el friki. A muchos les hierve la sangre con las ganas de compartir estas cosas, y esto es algo que gracias a los blogs, redes sociales, o Twitter, estas recomendaciones llegan a mucha más gente.

Con esta capacidad organizativa parece que respondemos a la pregunta sobre la existencia de un “movimiento friki”. Existen lazos invisibles que unen a estas personas, comparten referentes, lenguaje e incluso formas de vida. Pero quizás se diferencian del resto de tribus urbanas por ser mucho más heterogéneos y proselitistas, y por buscar activamente un lugar en la sociedad (en contraposición a ciertas tribus cuya existencia se basa precisamente en vivir al margen de ella).  Todo movimiento necesita una razón de ser, unas motivaciones, y sobretodo, unos objetivos. ¿Cuáles son los del movimiento friki? Está claro que el primero es ser aceptado, algo que poco a poco va logrando, y quizás el segundo sea convencer a más gente que lea cómics, vea ciertas películas, juegue al rol o a videojuegos.

¿Y qué pasa si se consiguen estos objetivos? Como decíamos, la cultura friki ha inundado el mainstream en los últimos años, y la industria se ha fijado en ello. Ahora ver una película de Thor ya no es nada del otro mundo. “Watchmen”, obra de culto y referente en la historia del cómic, es objeto del merchandising indiscriminado. “Lost” frikizó al mundo, series como “Game of Thrones” aparecen en todos los periódicos, así como la celebración del Salón del Manga de Barcelona, que es ya noticia obligada en casi todas las televisiones. ¿Significa esto que esa “rareza” del friki desaparecería si se extiende mucho más su cultura? ¿Dejarían de ser los tipos raros para convertirse en una pieza más del mainstream? ¿Dejarían de ser frikis?

Si así fuera, el término “friki” perdería todo su sentido, ya no serían gente rara ni monstruos, y no habría que organizar días del orgullo, ni nada parecido (¿orgulloso de qué?). El friki sería uno más, alguien normal y corriente. ¿De verdad es esto lo que quiere el friki? ¿No se habría perdido parte de la esencia e incluso de la diversión? Como occidentales que somos, ¿seremos capaces de vivir con esta contradicción constante?

Pues yo no lo sé, pero por si las moscas sugeriré algo, que se deje de utilizar la palabra “friki”.  Me gustaría apostar por extender más el uso de “fan” o “culturalmente disperso”, dos términos que pueden considerarse sinónimos de friki, pero cuyas connotaciones implican una forma distinta de tomarse uno mismo su condición de “aficionado a algo”, menos de tribu urbana, menos de movimiento reivindicativo, sino uno mismo con sus aficiones, compartidas o no.

Y tampoco sé si hay que seguir celebrando el Día del Orgullo Friki, pero en cualquier caso… ¡Feliz día de la toalla!

Como ya empieza a ser tradición, para celebrar, y al mismo tiempo reflexionar, sobre el Día del Orgullo Friki, bajo la bandera del NEXO #TLQM nos hemos puesto de acuerdo un gran número de blogs para escribir una serie de posts. Hay un montón, así que marcad esta página en favoritos para leer cada uno de ellos estos días,  ¡todos los merecen!

(paciencia si algún link no funciona, es posible que lo haga más tarde)

La Arcadia de Urías – ¿existe un movimiento friki? <– si quieres linkar sólo a un post que sea este

Captain’s Weblog de Cels Piñol – Dawn of the Freaks 

Dekabase Command Room – Honrando a los ancestros

Dos mineros en Japón: Crecimiento del movimiento Friky

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12
may
11

Cómics de culto: Camelot 3000

Saludos cosmonautas,

hoy seguimos con la segunda entrega (de tres) de cómics de culto ochenteros que a nuestro parecer merecen estar en nuestro panteón #TLQM. Pero el caso de hoy es algo distintos ya que os vamos a hablar de una obra que no leímos en su momento, aunque sí conocíamos.

Cuando era más pequeño, aunque era un gran lector de cómics, no tenía los hábitos que uno va cogiendo con la edad y, paralelamente, con el aumento del poder adquisitivo. Así que por ese entonces me abastecía de cómics cuando podía o me dejaban, y eso hacía que fuera difícil seguir cualquier serie regular. Al final lo que le quedaba a uno era una colección de números sueltos de Factor X, Spiderman, Los 4 Fantásticos, Superman, Batman…

Puede que os estéis preguntando a qué viene tanto rollo, pero ahora veréis el motivo. De aquella época ochentera tengo grabados en la mente los anuncios de otras series de Ediciones Zinco que aparecían en algunas colecciones. Ya de mayor me di cuenta de que siempre estaba viendo los mismos, porque releía una y otra vez los mismos cómics. Eran unos anuncios muy simples, pero creo que ayudaron mucho a consolidar algunos iconos comiqueros en mi cabeza.

Para mí, esta era la imagen definitiva, icónica, de superhéroes como Batman y Superman. Esas eran las proporciones, así tenían que dibujarse los músculos, sus caras y esos eran sus colores y sus logos. Pero en estas páginas encontré otro anuncio, un anuncio de un cómic que jamás había visto, con un personaje más o menos desconocido…

Por supuesto sabía quien era el Rey Arturo, pero esto de Camelot 3000, ¿que podía ser? ¿Un Rey Arturo del futuro? Me gustaban los colores de su traje, a esa edad el amarillo era mi color favorito, y si se combinaba con rojo y azul ya era la bomba. Veía ese anuncio muchas veces, pero nunca me tropecé con un número de Camelot 3000. Hasta 20 años después, y en Jerez. Allí me encontré con un gigante recopilatorio de esta maxi-serie, y con 30 euros pude cerrar el círculo.

Con el tiempo me he dado cuenta de que este personaje que me tenía intrigado era el protagonista de lo que podríamos llamar una cómic de culto de los años 80. Esos proyectos, en un principio, modestos, de bajo perfil, pero que por su calidad causan un gran impacto. Y esto es lo que pasó con esta obra de Mike W. Barr y Brian Bolland. El primero, fue el creador de “Batman y los Outsiders”, de “Batman: El Hijo del Demonio” entre otros, y Bolland, es conocido principalmente por haber dibujado al Juez Dredd, el ahora reeditado cómic de Batman “La broma asesina”, y a muchos otros personajes de DC. Su unión en este proyecto hizo que una idea tan particular como esta haya acabado recibiendo alabanzas incluso 25 años después de su publicación, ganándose el título de obra atemporal, de la misma forma que ellos transportaron los mitos eternos de Excalibur y Arturo Pendragón al año 3000.

 

Porque esto es lo que pasa en Camelot 3000. La historia empieza en dicho año, cuando la tierra está a punto de perecer ante una invasión alienígena. Un joven inglés, huyendo de los bichos verdes acaba tropezando con la tumba de Arturo Pendragón, y sin quererlo, le despierta (y no, no vuelve como un zombie). A partir de entonces empieza la búsqueda de los Caballeros de la Mesa Redonda, quienes se reencarnan con más o menos suerte. De hecho, esta es una de las gracias de este cómic, que se toma poco en serio a si mismo. Así pues, veremos como Perceval se reencarna en una especie de hombre mutante y tonto, Galahad es ahora un guerrero samurai a punto de hacerse el seppuku… pero el caso más gracioso y a la vez dramático es el de Tristán, que se reencarna en el cuerpo de una mujer (con los consecuentes líos mentales lésbicos, transexuales y machistas, que acarrearán más de un problema).

¡Tristán e Isolda! ¿Es rollo lésbico? Tristán asegura que no.

A todo esto hay que añadirle los personajes de Merlín, Morgana (la medio hermana de Arturo), a Mordred (el hijo bastardo, en ambos sentidos), y lo que nos encontraremos es la recreación de los mitos artúricos que todos conocemos. Tendremos la Excalibur, un Nuevo Camelot (que se encuentra, como no, en el espacio), la búsqueda del Santo Grial, e incluso los mismos líos amorosos entre Lancelot y Ginebra, que 2000 años después siguen siendo incapaces de resistir esa atracción mutua, para tortura del Rey Arturo.

No hace falta decir que el dibujo de Bolland es de auténtico lujo, y que la historia engancha como pocas, obligándote a leer el tomo entero en poco tiempo. Hay muchos detalles de gran calidad, viñetas fantásticas (nos hizo gracia ver la viñeta en la que aparecía el dibujo de los anuncios que vimos de pequeños), y giros de guión impactantes (que lógicamente no os vamos a contar). Si os gustan las historias del Rey Arturo, no podéis dejaros perder esta versión a lo Space Opera de estas historias eternas de amores y odios fratricidas, magia y espadas. Pero si no conocéis los mitos del Rey Arturo, esta es una genial oportunidad de conocerlos, y de leeros uno de los grandes cómics que se parieron en los años ochenta.

Arturo, Lancelot y Ginebra contra los alienígenas, ¡no se puede ser más culturalmente disperso!

¿El Eterno Retorno? Cometiendo los mismos pecados que en el pasado.

Ahora puedes leer nuestra reseña de otro cómic de culto: “Los Micronautas”.




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