Archivos en la Categoría 'Crítica'

21
Jul
10

Gackt, 20/07/2010 Barcelona

Saludos cosmonautas,

y finalmente llegó el día, el día en que una cantidad nada desdeñable de corazones adolescentes, y no tan adolescentes, se rompían al unísono cuando Gackt aparecía en la Sala Salamandra de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona. Hacía meses que esperábamos, y a pesar de no haber podido poner la guinda del pastel con esa ansiada entrevista, fue un día feliz.

Hace ya unos cuantos años que seguimos las andaduras de “la gakuta”, que así es como le llamaban en un LiveJournal muy divertido dedicado al artista (desaparecido hace años), una de nuestras primeras fuentes de información sobre el ex-Malice Mizer, y después de haber intentado ir a algún concierto suyo en Japón, de forma infructuosa, y desear con pocas esperanzas que llegara a tocar en Europa, finalmente se presentaba una ocasión que no íbamos a dejar escapar.

Aunque llevábamos años esperando este día, parece que no nos lo tomamos tan en serio como algunas fans. Según fuentes fidedignas, hubo gente haciendo cola delante de la Sala Salamandra durante cinco largos días. Y la cantidad de mierda acumulada en la calle, así como unas esterillas ya abandonadas cuando se abrieron las puertas del recinto, eran una buena prueba de ello. El fenómeno fan nunca deja de sorprendernos. Y reconforta nuestra mente, porque así no nos vemos tan locos nosotros mismos. En cualquier caso, pasadas las siete entrábamos en la sala, bien acompañados por nuestros amigos de Ramen Para Dos, para darnos cuenta de que definitvamente Gackt había conseguido llenar la sala, y colgar, literalmente, el cartel de “entradas agotadas”. En esos primeros momentos, había una larga cola para hacerse con el amplio y variado stock de merchandising de la gira “Yellow Fried Chickenz”. Nosotros haríamos lo mismo durante el concierto, cuando no hay absolutamente nadie, para hacernos con la camiseta (de la cual nos arrepentimos…) y el CD pertinentes.

Un supuesto “secretario de Gackt”, anunciaba por microfonía, y con un decente y soez inglés,  las distintas normas del evento, entre ellas la estricta prohibición de sacar fotos o hacer grabaciones, incluso con el móvil (y hubo alguien que comprobó que no eran amenazas en vano). El muy chistoso secretario anunció que se apagarían incluso las luces de emergencia, y que en caso de haber una, practicaríamos todos juntos el harakiri para morir con dignidad. Increíble. Y así pasó el rato hasta que…

Las luces empezaron a apagarse lentamente, los miembros del Gackt Job (la banda de Gackt), ocupaban sus huecos en un escenario mucho más pequeño de lo que están acostumbrados. Y sí, por fin, una presencia llenaba de golpe el local, se subía a una pequeña plataforma expresamente para él, y se desataba la histeria en la Salamandra. Gackt había llegado, y cuando empezaba “ZAN”, uno o dos sujetadores volaron directamente hacia el escenario para darle la bienvenida.

El sonido no empezó muy bien. Apenas se oía a Gackt, y el resto era un poco barullo, pero el técnico estuvo atento y bajó la música y le dió más protagonismo a la voz. No podemos quejarnos de no haber podido oír a Gackt, pero lo cierto es que la música ha quedado en un segundo plano, una auténtica lástima si tenemos en cuenta que los miembros de Gackt Job son muy buenos. Así pues, los solos de Chachamaru, a quien algunos confundieron con una mujer cuarentona, se intuyeron más que se escucharon, pero parecían realmente buenos…

Siguieron más o menos con el mismo orden que en “Are you fried chickenz?”, el recopilatorio que se ha sacado de la manga para promocionarse en Europa, y por lo tanto, el segundo tema fue “Dybbuk”, que no es uno de nuestros temas favoritos precisamente, pero que queda bien en directo (a pesar que parte de la voz sea en un playback como una catedral). Con constantes “motherfuckers” y “brothers and sisters”, Gackt nos mostraba su lado más agresivo, y contenía hasta cierto punto esa faceta más amanerada que también les conocemos. Quizás fuera para conseguir la complicidad de los “brothers”, es decir, los hombres de la sala, que cabe decir fueron muchísimos más de los esperados. ¡Somos muchos, reivindiquemos nuestra hombría a pesar de ser fans de Gackt!

Pero que ninguna chica (y algunos chicos) se asuste, Gackt tuvo un montón de lindezas para ellas, con su elenco de poses más que estudiadas las encandilaba a todas, y ese paquetón que mostraba también las llevaba a todas locas (algunas aseguran que iba sin calzoncillos, nosotros creemos que en realidad era un calcetín paquetil).  Además, ese día, un montón de catorceañeras experimentaron su primer orgasmo, acompañadas de sus padres, cuando Gackt se arrancó violentamente la camisa, sacándole el ojo a más de una fan con los botones que salieron disparados, pero ellas más que contentas. Mucho erotismo, pero eso sí, nada de alcohol en las barras debido a la presencia de esas mismas menores.

Y Gackt contento de sentir el calor del público, tanto, que no le importó pasar uno, dos o tres ratos con la música en “stand by”, disfrutando de los gritos de las “sisters”, los “brothers” y toda la “family”. Algo que, sinceramente, se hacía un poco pesadete, y con la cantidad de tiempo que dedicaba a animar el público, bien podría habernos ofrecido uno o dos temas más. Pero había necesidad de adoración, mucha gente llevaba años esperando poder aclamarle, y a Gackt eso le daba confianza, la seguridad de saber que no se había equivocado con esta gira europea.

Al final, como parece que ha ido haciendo en toda la gira europea, Gackt prometía volver y nos hacía prometer a nosotros lo mismo. Y puede estar seguro de que nosotros estaremos ahí… intentando entrevistarle.

En definitiva, podemos decir que el primer desembarco de Gackt ha sido por la puerta grande, arrasando en toda Europa, y ofreciendo un directo más que sólido, (tanto en lo musical como en lo vocal) algo que nosotros no dudábamos en absoluto,  y nos ha reconfortado poder comprobar que esa pedazo de banda, y este gran vocalista y showman, son reales, y no un producto prefabricado de tierras lejanas. Hemos comprobado estos días que el control sobre la carrera musical de Gackt es muy grande, que todo está diseñado al milímetro, pero cuando hay talento, se nota. 

15
Jul
10

Papel y Plástico, un libro 100% #TLQM

Saludos cosmonautas,

ya sabréis a estas alturas que una de las grandes facetas de todo adepto a la religión del #TLQM es la recuperación de antiguos tesoros del pasado, y nosotros lo hemos hecho en un buen número de ocasiones, incluso contando con vuestra participación. Lo que no sabíamos es que desde hace ya un tiempo, alguien se ha dedicado a lo mismo en formato libro. Y además lo hace mucho mejor que nosotros. Señoras y señores, con todos ustedes “Papel y Plástico” de Oscar Lombana, una auténtica joya de libro, tanto por su contenido como por su diseño.

La portada del primer volumen.

Y el segundo.

¿Es “Papel y Plástico” un ensayo acerca del valor de los juguetes? ¿Es una cronología sobre cosas frikis? ¿Es un repaso histórico a TLQM? Podríamos decir que sí a todo, o también que no, y es que este libro no es para nada algo convencional. Es pura imagen, y apenas texto. No dice nada, pero transmite mucho. Así que lo mejor que podemos hacer para explicarlo es enseñaros directamente su contenido…

Podríamos definir “Papel y Plástico” como una especie de catálogo de la infancia de todos aquellos que rodan los 25 años hasta los 40, que reúne un sinfín de cosas que muchos de los de esa generación tuvieron alguna vez entre sus manos, y que algunos pocos aún conservan (¡y gracias a ellos se ha podido hacer el libro!). La edad del Capitán no os la podemos revelar, pero Urías sí que está dentro de esa franja, y cuando tuvo puso las manos en estos libros no los soltó hasta haberlos examinado de arriba a abajo, recordando muchas cosas que habían quedado completamente en el olvido.

También nos daremos cuenta con este libro, que lo de la invasión nipona en el terreno infantil no es nada nuevo, ni tan siquiera es algo de los últimos 20 años, sino que podemos irnos incluso a los setenta para encontrar TLQM nipón. La única diferencia es que antes o no se sabía que era algo que venía de Japón, o simplemente no le importaba a nadie.

En definitiva, “Papel y plástico” es uno de aquellos libros que puede entusiasmar a aquellos que rondan los treinta años (para arriba y para abajo), pero que también puede ser interesante para todos aquellos con alma coleccionista, o simplemente friki, que les gusten las cosas más o menos antiguas, es decir, lo que ahora llamaríamos “retro”. Un auténtico viaje en el tiempo, a través de Todo Lo Que Mola, que cada vez que cogemos no podemos dejar de pensar… “¡joder! ¿por qué no hice yo ese libro?”

30
Jun
10

Detroit Metal City: manga, anime y película

Saludos cosmonautas,

aunque no es la primera vez que aparece mencionada esta obra en la Arcadia, parece mentira que hasta hoy no dispongamos de una reseña en condiciones. Pero lo bueno de todo esto es que al final lo haremos con una triple reseña del manga original, el anime que le siguió, y también la película que acabó de popularizar uno de los cómics más gamberros que han aparecido recientemente en Japón: Detroit Metal City de Kiminori Wakasugi.

Seguramente no estamos descubriendo nada nuevo a nadie (nos consta que es uno de los manga de Planeta que se resiste a la cancelación), y aunque tampoco es habitual que hagamos reseñas de obras novedosas, creemos que la obra encaja perfectamente en la Arcadia, tanto por ser #TLQM, como por su temática centrada en el Metal. Pero vamos al grano, que hay mucho que comentar.

Detroit Metal City tiene como protagonista a Negishi, un paleto de pueblo cuyo sueño es convertirse en una estrella del Pop más dulzón y afrancesado, o también conocido  en algunos círculos como tonti-pop. Con su guitarra y una maleta cargada de sueños y jerseis de colores pastel, Negishi deja Oita para ponerse a vivir en la gran capital, Tokyo. Pero sin que el lector lo sepa, el destino que encontrará Negishi en Tokyo no es el de liderar una banda de Pop, sino convertirse en Krauser II, el diabólico líder de una banda de Death Metal llamada DMC o Detroit Metal City. Con letras que hablan de violencia, torturas, parricidios y violaciones, Krauser II se gana fama de demonio, y sus fans más acerrimos aseguran que lo es (y le adoran de una manera ciega e incondicional). Pero debajo de esa capa de maquillaje y actitudes violentas, el tonti-pop de Negishi sigue ahí, soñando con dejar DMC y finalmente triunfar con sus canciones de amor.

Se podría decir que DMC es una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde del mundo de la música, ya que las historias tratan sobre los brutales cambios de actitud del protagonista, y su lucha interior entre sus sueños verdaderos y el éxito de DMC. Pero ojo, porque esto no es en absoluto un manga de terror, sino una descojonante comedia de situaciones, en la que básicamente veremos sufrir a Negishi por esa doble vida que lleva, y que intenta ocultar a toda cosa a la chica de sus sueños e incluso a su familia. Como es lógico, esto llevará a multitud de episodios de líos y confusiones, que normalmente acabarán con Negishi mostrando su lado más destroyer-heavy-metal y cometiendo alguna barbaridad. Pero en el manga no sólo está Krauser II, empezando por los miembros de la banda y su mánager, hay un buen número de personajes secundarios que realmente hacen más grande la historia. Y cabe decir que el papel de los fans de la banda es de lo mejorcito.

Así pues, DMC no es que tenga una gran trama elaborada que avanza tomo a tomo (aunque sí hay cierta línea argumental), sino que lo más importante es la carcajada, y de eso lo hay a raudales. Nos gusta especialmente el uso que hace el autor de los pequeños comentarios, que le dan ese puntillo tan típico de los manga humorísticos, y que casi siempre son más graciosos que el “chiste principal”. Pero esta falta de argumento también tiene sus contras, y es que al igual que pasa con una sit-com, al final todos los episodios tienen una misma estructura, y se repiten una y otra vez algunos gags. De todas formas, no es exagerado, y nosotros aún no nos hemos cansado de Krauser II y DMC después de los seis tomos que ha publicado Planeta hasta el momento.

Por nuestra parte, algo que realmente nos ha gustado de Detroit Metal City, aparte de lo más obvio, es precisamente el nivel de conocimiento que parece tener el autor tanto del Metal como de la escena Indie Pop. Cualquier podría pensar que DMC es una simple ridiculización del mundo del Metal, ya que lo exagera hasta niveles exagerados, pero teniendo en cuenta las situaciones y bandas que suele mostrar (incluso hay un homenaje al Black Metal noruego), es fácil pensar que el propio autor es un metalero, o que al menos se ha documentado muy bien. Pero ojo, que nadie se crea que el autor sólo se mofa del Metal, ya que el tonti-pop también se lleva su parte. Aquí nadie se salva de la ridiculización, y para nosotros, esto es una muestra de las sanas intenciones del mangaka, de reírse de dos mundos opuestos, aunque en el fondo les esté haciendo un homenaje.

El éxito del manga hizo que Detroit Metal City fuese adaptado al anime, y se hizo respetando muchísimo el estilo de dibujo y todo el espíritu DMC, tanto que si ya has leído el manga, no te van a contar nada nuevo (aunque un servidor se ríe igual). Nos parece también acertado que el dibujo no haya buscado un estilo algo más comercial tratándose de un producto televisivo, y hasta cierto punto nos ha recordad a unos dibujos, ya veteranos, que también tenían que ver con el Metal. Estamos hablando de “Beavis & Butt-head”, esos dos headbangers tontos del culo, que comentaban videos en la MTV a principios de los noventa. Es un estilo no muy virtuoso de dibujo, y la animación es también muy simple, pero eso permite que se recree mucho mejor la atmósfera del manga.

Lo que tiene de muy interesante el anime es que finalmente pudimos escuchar como supuestamente sonaban las canciones de DMC. No tenemos ni idea de si el autor tuvo algo que ver en la composición, o si dio el visto bueno al resultado final, pero a pesar de que nos gusta bastante “Satsugai” (el hit de DMC), no nos encaja mucho con el Death Metal que en teoría tocan ellos en el manga. ¿Hay gritos guturales? Sí. ¿Hay blast-beats atronadores? También. Pero los temas, aunque sean durillos, les falta bastante para llegar a etiquetarlos como Death Metal.

Por último, hace ya un par de años, le llegaba el turno al live-action de Detroit Metal City, una película en la que veríamos en carne y hueso la encarnación del diablo en la tierra llamada Krauser II. La película cubre más o menos hasta el 4º o 5º tomo de la serie, cogiendo algunos de los gags más míticos (aunque con alguna ausencia importante), y nos lleva hasta uno de los momentos más cruciales de la carrera de DMC, cuando Jack Ill Dark les pasa el testigo como nuevos reyes del Metal.

Casi no hace falta ni decir que la película es algo más bajadita de tono en algunos aspectos, hay menos violencia, y se echa en falta al “cerdo capitalista” (la mascota sadomasoquista de DMC), pero como decíamos, cumple bastante en cuanto a seguir las tramas con rigor. Pero si bien el anime nos pareció muy acertado en la adaptación, parece que a la película le falta algo, seguramente ese punto más gamberro de la obra original. Aquí nos encontraremos con una película de humor bastante suavecita, con un buen papel del protagonista, aunque quizás demasiado exagerado en algunos aspectos respecto al personaje de Negishi (parece más un idiota amanerado que el sosainas del manga). Aunque debemos reconocer que nos cuesta ser objetivos con la película, ya que al conocer tan bien la historia, cuesta que nos metamos dentro. Así que si alguien la ha visto antes del anime o el manga, quizás pueda tener una opinión algo más equilibrada que la nuestra.

De todos modos, la seguimos recomendando a cualquier fan de la serie, y creemos que el final, aunque típicamente épico, tiene su gancho. Especialmente porque hay una aparición estelar, nada más y nada menos que el mismísimo Gene Simmons de KISS, que se encarga de dar vida a Jack Ill Dark. Todo un lujazo para la película, que ya merece ser vista sólo por este cameo y la batalla final en el escenario. (Y para los que no se hayan dado cuenta aún, KISS tiene una canción llamada “DMC”, aunque en realidad significa “Detroit Rock City”, en lugar de “Metal”).

Lógicamente, esta obra ha generado varios discos que se pueden encontrar en tiendas y por la red. Antes de la película, por ejemplo, apareció una especie de tributo en el que varias bandas de renombre interpretaban canciones al estilo DMC, entre ellas MUCC, Kahimi Karie (la musa de Negishi), Tommy February 6 o Electric Eel Shock. Después de la película apareció también lo que podría ser el “disco oficial” de DMC, en el que varios músicos interpretaban las canciones de DMC, e incluso se pueden encontrar las canciones de otras de las bandas aparecidas en la serie, como la mítica “Fuckingham Palace” de  Jack Ill Dark.

La canción pastelera de Soichi Negishi, “Amai Koibito”, aunque interpretada por otro de los actores de la película, el músico Hideki Kaji (¡el “Soichi real”?).

02
Jun
10

¿El enésimo post sobre LOST? Frikizando al mainstream

Saludos cosmonautas,

aunque normalmente hemos intentado evitar hablar de ciertos temas que ya se machacan ámpliamente por Internet, es decir, las series de TV de moda, las películas de último estreno, etc., de vez en cuando no está mal hacer una excepción. Sobretodo cuando finalmente ha terminado uno de los fenómenos televisivos de la década al que, después de años resistencia,  terminamos enganchándonos, pasando  a formar parte de nuestro repertorio #TLQM.

Reconocemos también que fuimos de los locos que nos levantamos a las seis de la mañana para ver el último capítulo, y aunque esto parezca reflejar lo contrario, no hemos sido tampoco unos “losties”, o ni siquiera nada parecido al “fan medio” de Lost. A lo largo de nuestro enganche a la serie apenas hemos visitado alguna web para leer teorías sobre el argumento (creemos que sólo en dos ocasiones). También hemos evitado, como mejor hemos podido, entrar en los típicos debates con teorías y elucubraciones sobre los porqués y los cómos de todo. Y lo cierto es que, no querer entrar a teorizar sobre Perdidos decepcionaba a algunos de los fans que tenemos cerca. Pero es que teníamos nuestros motivos, y al final creemos haber salido bien parados.

Lo mejor de todo es que teorizar e imaginar es algo que los frikis de toda la vida han/hemos hecho siempre con los personajes y las tramas de nuestros cómics, libros, pelis favoritas. Kevin Smith lo reflejó muy bien en películas como “Clerks” y “Mallrats” (con discusiones antológicas), y aunque por entonces parecía algo extremadamente friki-nerd-geek, hoy está a la orden del día entre el “público mayoritario”. Y es que si hay que reconocerle algún mérito a Lost (y a tantos otras de esta nueva generación de series) es su papel en frikizar el mainstream, sin que este apenas se haya dado cuenta. La red se ha llenado de blogs y foros que se pasan el día haciendo todo aquello que antes se habría considerado una pérdida de tiempo total. Pero cosmonautas, parece que los productos televisivos, a pesar del siglo XXI, siguen teniendo un enorme poder de movilización sobre las masas.

Pero os diremos algo, nosotros jugamos con ventaja. Estamos más acostumbrados a seguir ficción con pasión, hemos navegado durante años por Internet intentando averiguar más y más sobre nuestras series, nuestra pelis, nuestros cómics… y teníamos que buscarnos la vida cuando Internet no era lo que  es hoy, o ni siquiera existía). Muchos “losties” tendrán que reconocer que son primerizos en esto (aunque está claro que muchos se han graduado cum laude durante estos años). Esto significa que esta intensidad con la que muchos han vivido el fenómeno Lost es algo que muchos ya han sufrido con, por ejemplo, Star Wars, El Señor de los Anillos (antes de la peli), la saga Final Fantasy, las fusiones de DC y Marvel (bueno, no, esto no, lo de “Amalgama” era una mierda…), y Kamen Rider, ¡por supuesto! Así pues, algunos ya estaban acostumbrados a esa histeria por conseguir noticias nuevas, por descubrir el más mínimo spoiler, pero sobretodo, acostumbrados a albergar grandes esperanzas sobre el desarrollo de sus historias favoritas. ¿Y por qué nos colgamos ahora todas estas medallas? Seguid leyendo…

El 23 de mayo, fecha señalada donde las haya, fue el día escogido para retransmitir el capítulo finalísimo de Lost. Durante seis años la serie había conseguido atrapar como pocas a su público gracias a sus misterios, pero también, a sus carismáticos personajes (bueno, todos tenían carisma excepto Jack y Kate). Se llegaba al final con la inmensa mayoría de enigmas planteados aún por resolver, la expectación era enorme, colosal… en definitiva, fatal. Pensar que las dos horas y pico que iba a durar el último capítulo iba a ser capaz de dar respuesta a todas las preguntas era demasiado inocente. Pero a nuestro parecer, también era demasiado inocente pensar que el final estaría a la altura de las expectativas de la mayoría. Para nosotros, la decepción general estaba garantizada.

¿Contamos la cantidad de tiempo que se ha invertido en escribir, leer, pensar y debatir sobre Lost? ¡Incluso ha habido un montón de gente  (oportunista) que se ha dedicado a escribir libros antes de que acabase la serie! Si tenemos esto en consideración, es evidente que casi todo el mundo se había montado su propia película, que había mil teorías que daban explicaciones variopintas, y que todo el mundo tenía la esperanza de que su idea fuera la definitiva (¡cómo nos gustan los “te lo dije”!). ¿Cómo no iba eso llevar a la Gran Decepción? No tenemos ni idea de qué pasaba por la mente de los guionistas, pero seguro que eran conscientes de que no iban a poder contentar a todo el mundo, y dejadme teorizar por una vez, quizás es por ello que decidieron decantarse por ese final.

En parte fue por esto que decidimos dejarnos de teorías y disfrutar de la serie tal y como nos la hacían llegar sus creadores. Y esto no es una crítica al modus vivendi del “lostie”, simplemente es otra opción, que además creemos que nos ha salvado precisamente de acabar cabreados o decepcionados por el final… bien, en realidad tampoco nos hemos cabreado nunca por algo así. Precisamente esto es lo que nos lleva a la experiencia del friki en este tipo de fenómenos. Acostumbrados a ver como se pervierten mitos en las películas, en como se cambian detalles importantes simplemente para agradar al público mayoritario. Acostumbrados a las cancelaciones de las series, o a finales de sagas que no estaban a la altura del resto de la historia (o de nuestras expectativas). Acostumbrados también a las muertes de decenas de superhéroes que luego vuelven como si nada, de los cuales nos cuentan tres o cuatro versiones distintas de sus orígenes. ¿Acaso esto no nos preparaba para lo que estaba claro que pasaría con Lost? Estamos seguros de que sí. Por eso no nos contamos entre los decepcionados por ese final, ni tampoco con los entusiasmados, porque está claro que los guionistas no han sido todo lo valientes para darnos al menos algunas pocas pinceladas más sobre los misterios de la isla. Pero sí nos podemos pegar el lujazo de decirles a muchos: “os lo advertimos”.

¿Cuál es el resultado final entonces? Lo que decíamos al principio, la frikización del público mayoritario. Ahora han vivido en sus carnes aquello de lo que antes se burlaban o simplemente encontraban algo “raro” y/o “obsesivo”. Lost ha convertido a gente normal en auténticos frikis de las series. Ha llevado a gente que apenas entraba en Internet a empezar a hacerlo, pero sin que tuviese nada que ver con el trabajo o… Facebook. ¡E incluso se han animado a crear blogs! Se han abierto las fronteras, o dicho de otra manera, se han atrevido a cruzarlas, y lo mejor es que apenas se han dado cuenta de ello (y algunos seguirán pensando que ellos son “normales” – ¡ha!). En definitiva, Lost ha sido una enorme fábrica de frikis, y eso cosmonautas, seguro que ha sido y será un negocio lucrativo.

Por último, entre los cabreos, las frustraciones y decepciones que el final de Lost ha provocado en buena parte de este público mainstream, esperamos que al final se haya aprendido una lección de la cual todos, incluso los más frikis, podemos aprovechar: déjate llevar,  déjate sorprender. Creemos que es el mejor consejo que se le puede dar a cualquier que empiece a ver esta serie, pero lógicamente aplicable a cualquier obra de ficción. ¿Eso le restará emoción a la cosa? No lo creemos, nosotros hemos disfrutado muchísimo de la experiencia, y se la recomendaríamos a cualquiera.

PD: Vamos, en definitiva, lo que os estoy diciendo es que, por fin, ¡no tendré que aguantar más vuestras absurdas teorías! xD

01
Jun
10

Eatrip, documental gastronómico nipón (BAFF2010)

Saludos cosmonautas,

hace pocas semanas, Urías y la Comandante fueron invitados por Comer Japonés y el BAFF (Barcelona Asian Film Festival) a la proyección del documental “Eatrip“, trabajo de Yuri Nomura, una reputada crítica gastronómica japonesa. “Eatrip”, tal y como indica su título, es un viaje a través de la vida en relación con la comida, que nos quiere mostrar como la vivimos, y cuan importante es para nosotros.

A diferencia de lo que muchos esperaban (nosotros incluídos), “Eatrip” no es un documental sobre cocina japonesa, y esto explica hasta cierto punto las decepciones… pero será mejor que dejemos el debate en manos de Roger Ortuño, Kazutoshi Komuta (chef del restaurante japonés Shibui), harrikenAdrián Montiel y el propio Urías.

Muchas gracias a Roger y a la organización del BAFF 2010 por la invitación. ¡Y gracias también por los wasabi peas!

28
May
10

Cat Stevens y Harold and Maude

Saludos cosmonautas,

hoy tenemos una especie de post doble, ya que vamos a hablaros de dos cosas distintas, un músico y una película, pero que para nosotros están estrechamente ligadas.

Vamos a empezar por a película, “Harold and Maude“, que sin duda estaría en nuestro Top Ten de películas favoritas de todos los tiempos, y por muy “gafaspasta” que suene, es una película poco conocida y que con los años se haya convertida en una de esas pelis de culto para cuatro cinéfilos.

La película se estrenó en 1971, y su premisa llegó a ser tan escandalosa que según tenemos entendido, en el Reino Unido estuvo unos cuantos años censurada. ¿Qué escandaliza tanto? Seguramente la cantidad de suicidos que hay en el film así como las relaciones sexuales entre un jovencito de 19 años y una mujer de 79.

El film empieza con la historia de Harold, este chico rico de 19 años bastante excéntrico, que acostumbra a simular suicidos ante su madre para llamar su atención, especialmente cuando ésta le trae chicas a casa para que las conozca y empiece a forjar un futuro exitoso.  Pero aparte del suicidio, una de las grandes aficiones de Harold son los entierros, y no duda en tunear su coche para que parezca una vehículo de la funeraria, y en acudir a funerales por el simple placer de hacerlo (sin que conozca los difuntos). En uno de estos, acaba conociendo a Maude, la viejecita de 79 años que también es aficionada a los funerales. Y sí, aunque parezca mentira, surge un romance entre ellos dos.

“Harold & Maude” es una película muy especial, con un humor negro exagerado e hilarante en muchos momentos, y con un plantel de personajes secundarios cais tan carismático como sus protagonistas. Un film que no recomendaríamos a todo el mundo, y esto hace que aún tenga más valor para nosotros, ya que aquellos que puedan disfrutar de la película lo harán con creces.

¿Y qué relación tiene esto con el músico que decíamos al principio? No es que Cat Stevens tenga un papel en la película, al menos no de la forma convencional. Pero sí podemos decir que su música es un elemento más de “Harold & Maude”, sobrepasando el mero acompañamiento y ayudando a contar mejor la historia. De hecho, compuso dos canciones expresamente para la película (y no estamos hablando de composiciones clásicas precisamente).

Para nosotros, hasta que no vimos la película, Cat Stevens era una portada de un disco que teníamos en casa (concretamente la de su famoso “Tea for the Tillerman”). Grabado tenemos en la mente ese vinilo, apoyado junto a uno de los enormes bafles de madera, y cuyo dibujo nos llamaba la atención, aunque nunca nos atrevimos a ponerlo (preferíamos poner Queen, Led Zeppelin y otras lindezas Rock). Pero después de ver la película, la cosa cambió, y las canciones de Cat Stevens empezaron a hacerse un hueco en nuestra memoria musical.

Gracias a Spotify, finalmente hemos podido recuperar sus canciones (a saber por donde andan los vinilos), y se ha convertido a día de hoy, en uno de nuestros músicos de cabecera. Quizás esto sorprenda a los que nos consideran unos metaleros empedernidos, pero nunca nos hemos cerrado a ningún tipo de música (al menos de entrada). Pero sí, tenemos que reconocer que este cantautor no parece algo que nos pegue demasiado.

Brevemente podríamos resumir la carrera del compositor en tres etapas, marcadas también por dos incidentes casi mortales. En la primera (1966-1970), se dice que fue una especie de estrella del Pop adolescente, y que vivía intensamente la vida de excesos y fama.

De esa época tenemos canciones bastante enérgicas y con mucho acompañamiento, emulando un poco los musicales que solía escuchar desde el tejado de su casa, ya que vivía cerca del barrio de los teatros.

Pero en 1968, con apenas 19 años, Cat Stevens acabó ingresado en un hospital, al borde de la muerte, afectado por tuberculosis. Durante más el año y pico que pasó hasta recuperarse del todo, Cat Stevens meditó mucho sobre su forma de vivir la vida. Algo que irremediablemente iba a cambiar su música. Un ejemplo, “Trouble”, canción que compuso durante su estancia en el hospital (y que se utilizó precisamente para “Harold and Maude”).

Estamos hablando, además, de finales de los 60 y principios de lo 70, cuando el movimiento hippie era un auténtico boom, y cuando los cantautores salían de debajo las piedras. Cat Stevens fue seguramente uno de los mejores.

Father & Son (uno de sus hits – la calidad de sonido es pésima, pero al menos es el video original)

Podemos decir que esta época fue la que dejó la mayor parte de temas míticos de su carrera, y la que más éxitos le supuso, convirtiéndose en un artista global e indispensable para entender la música de la época… ¡y de dónde salía tanto hippie!

A pesar de haber sufrido ya una experiencia traumática y haber dado un giro vuelco en su vida, parece que la metamorfosis de Cat Stevens no era completa. Tuvo que sufrir una nueva experiencia cercana a la muerte para dar un último paso. Estuvo a punto de ahogarse mientras nadaba en el mar, pero en ese momento pidió ayuda a Diós, y le prometió servirle si le salvaba. Una providencial ola le ayudó a salir del agua, y eso elicitó su último gran cambio, su conversión al islam.

La nueva religión también supuso un nuevo cambio de identidad artística, y ahora se le conoce por el más que explícito nombre Yusuf Islam. Su carrera discográfica prácticamente acabó aquí, y se dedicó básicamente a labores humanitarias, conciertos benéficos, etc., y es algo que sigue haciendo en la actualidad. Aún así, bajo el nombre de Yusuf Islam ha sacado algunos discos con toques muy espirituales y cargadas de temas religiosos.

Si queréis saber más sobre su carrera y su conversión, aquí os dejamos este “Behind The Music” de VH1 (dura 36 minutos), ¡aprovechad mientras siga en YouTube!

Y hasta aquí este breve repaso a una de nuestras películas favoritas y a nuestro cantautor de cabecera, que un día se unieron para crear una de esas relaciones especiales que pocas veces se repiten (¿quizás con “Mrs. Robinson” en “El Graduado”?). Pero es que en realidad hay algo que tanto el artista como la película tienen en común, su defensa de la libertad de vivir la vida como a uno le apetezca. Y eso, cosmonautas, es sin duda #TLQM.

25
May
10

Día del Orgullo Friki en el NEXO TLQM: Densha Otoko

Saludos cosmonautas ,

finalmente ha llegado el momento de celebrar el Día del Orgullo Friki en la Arcadia de Urías y el NEXO #TLQM (Todo Lo Que Mola). Como ya os anunciamos, hoy nos hemos coordinado con un montón de blogs para mostraros desde distintos puntos de vista y a través de múltiples facetas lo que es el fenómeno otaku. Desde residentes en Japón a gente que aún sueña con su primer viaje, ilustradores, futuros directores de cine, y sobretodo muchos aficionados al manga y al anime, todos juntos rindiendo homenaje a un concepto, a veces polémico, pero sin duda referente para todos nosotros.

Al final del post tenéis la lista completa de blogs que han participado de la iniciativa (aseguraros de visitarlos todos).

Ya que hoy dedicamos un post al mundo otaku, hemos creído que lo más apropiado era hablaros de una serie de TV que realmente consiguió cambiar la percepción que muchos japoneses tenían del fenómeno, y que seguramente hizo mucho por el orgullo del otaku japonés; se trata de “電車男 / Densha Otoko” (el hombre del tren).

En “Densha Otoko” nos cuentan una supuesta historia real en la que un otaku intenta hacerse con el corazón de una chica despampanante, mientras va superando así todos sus complejos y se convierte también en mejor persona. La historia empieza con este pobre chaval, otaku de pies a cabeza (o “akihabero” como dicen en la serie – “akibakei”), quien después de una tarde de compras frikis vuelve a casa con la famosa línea Chuo de Tokyo. Ahí se encuentra “un ángel”, una chica preciosa que le encandila de mala manera (y a la que le gusta leer Dan Brown en inglés). Pero de repente, un borracho irrumpe en el vagón y empieza a tomarla con el pasaje. A la chica le toca el premio gordo y el viejo borracho empieza a  toquetearla… y en un arrebato de rabia y sentido de la justicia otakeril, nuestro friki protagonista se levanta del asiento en una épica y gloriosa escena para decirle que la deje en paz. Ahí empieza una breve y ridícula pelea que acaba alertando las autoridades y terminan llevándose al borracho detenido.

El chico vuelve a su casa, sintiéndose un poco imbécil por el mal papel en su pelea, pero de todas formas se decide a contar su vivencia en un foro de Internet para “solteros amargados”. Y ahí empieza el fenómeno, alguna gente se interesa por su historia y le felicita por su valor, otros simplemente lo ven como un ejemplo más del “patetismo otaku“. Pero todo cambia cuando el protagonista recibe una juego de tazas de la marca Hermes de la chica del tren, en agradecimiento por su gesto. Siendo un regalo muy caro, y teniendo en cuenta lo importante que es el valor de un obsequio para los japoneses, la red se revoluciona, y todo el mundo empieza a fantasear con la posibilidad de que el otaku protagonista inicie un romance con la chica en cuestión, bautizada como “Hermes” a partir de entonces. Ahí empezará todo un proceso para convertir al akibahero en un hombre hecho y derecho que sea capaz de nquistar el corazón de Hermes, siempre con la ayuda, los consejos y el apoyo de los foreros del hilo de solteros amargados.

Esta ha sido una de las primeras series de TV japonesas que llegamos a ver de cabo a rabo (ayuda mucho que hagan sólo 12 episodios y terminen – gracias por hacer las series así), y aunque es cierto que el protagonista es a veces demasiado exagerado, que la cantidad de azúcar le daría un subidón mortal  a cualquier diabético, lo cierto es que disfrutamos mucho con “Densha Otoko”, incluso llegamos a encariñarnos con los carismáticos personajes. En realidad es una serie muy dinámica, con muchas cosas pasando al mismo tiempo, muchos personajes, y mucho, mucho humor. Si encima todo ello está rodeado del mundo anime, manga, etc., creemos que es un producto muy #TLQM (todo lo que mola) en varios aspectos . Y casi os podemos garantizar que os engancharéis con el primer episodio y querréis saber lo que pasará en el siguiente, por muy obvio que parezca todo (hemos podido comprobar el fenómeno con estudiantes de japonés, y también con frikis, otakus y no otakus – el 80% se han enganchado).

Pero hablar sólo de la serie sería quedarse algo corto, y es que en realidad deberíamos hablar de lo que fue “el fenómeno Densha Otoko“. Como apuntábamos antes, se supone que la historia está basada en hechos reales, y dicen que realmente existió un hilo en el famoso foro japonés 2chan contando toda la historia al tiempo que ocurría. Es decir, Densha Otoko y Hermes son personajes que en principio existen. Nosotros conseguimos hacernos con el libro que supuestamente reune todas las conversaciones del foro (creemos que se ha traducido al inglés recientemente) y que fue un auténtico best-seller en el momento de la publicación a pesar de su curioso formato literario (en dos meses consiguió vender medio millón de copias).

Aquí tenéis las fotos del libro, no fue nada caro, y aunque poco podemos leer, sigue siendo interesante ver algunas cosas que reconocerán a la primera los que han visto la serie.

Aquí tenemos el arte ASCII que le puso nombre al otaku en cuestión.

Los Hanshin Tigers (que no “henshin”), y otros dibujitos.

El libro dio el pistoletazo de salida y lo primero que se hizo fue llevar la historia a los cines. En marzo de 2005 se estrenaba la película ” Densha Otoko” (The Train Man) y consiguió mantenerse varias semanas entre el TOP10 de películas más vistas. El estilo de esta película es muy distinto al de la serie de TV, mucho más sobrio y pausado (parece una película europea en ocasiones), y sus personajes y situaciones no llegan a ser tan exageradas (aunque alguna que otra ida de olla veremos). Lo bueno que también tiene es como llegan a explicar e integrar el arte ASCII en la película (haciéndolo más comprensible a los neófitos).

No son ni de lejos las tazas de Hermes, es nuestro pack de la edición especial de Hong Kong de la película.

El protagonista de la película hizo un brev cameo en el dorama, siendo él quien acaba apresando al borracho del tren, dejando que el otaku soltara a modo de guiño la frase “que mal he quedado yo y que bien ha quedado él”. A pesar del gesto humilde, lo cierto es que fue la serie de TV la que acabó “partiendo la pana”, su éxito tremendo lo acompañaron también 6 premios de la Academia de las Series de Televisión Japonesa (mejores actor y actriz – aunque no para Hermes, mejor director, mejor opening, y finalmente mejor dorama). Aparte de todos sus adaptaciones audiovisuales, cabe mencionar que “Densha Otoko” tuvo también adaptaciones teatrales y hasta cuatro versiones distintas en manga (algunos posts del NEXO os hablarán de ello).

Hay muchos homenajes al mundo otaku a lo largo de la serie. En realidad fue aquí donde nosotros conocimos el personaje de Keroro (aún no se había editado aquí), ya que el personaje principal siempre llevaba camisetas o colgantes para el móvil de nuestro sargento raneril preferido (que a su vez es un personaje muy apreciado por lo otakus fans de Gundam por sus múltiples homenajes a la serie que, según algunos, dio origen al término “otaku” aplicado a los “frikis”.

Por otro lado, el opening que se llevó el premio es un homenaje muy #TLQM, ya que imitaba una secuencia que realizaron unos primerizos estudios Gainax para una convención de ciencia ficción (¡más friki imposible!)

Opening “Densha Otoko”

Openings “Daicon III & IV” (¡intentad reconocer todos los personajes que aparecen!)

¿Pero por qué hemos escogido “Densha Otoko” en este post dedicado al otaku? Aparte de ser una de nuestras series favoritas de TV, pensamos que el impacto que tuvo esta serie en la imagen que tiene el japonés medio del fenómeno otaku fue realmente importante. Creemos que la enorme popularidad de la historia hizo que el interés por esta subcultura se convirtiera en algo que empezaba a vender de verdad, y prueba de ello es que en las televisiones empezaron a dedicar buenos ratos a hablar de ello. Este redescubrimiento del fenómeno otaku hizo también que se suavizaran las connotaciones negativas que siempre se habían asociado en Japón a los susodichos otakus, pero también que Akihabara se convirtiera de repente en un sitio interés para aquellos que antes ni siquiera se atrevían a pisar el barrio. ¿Tuvo algo que ver también con el boom de los Maid Cafe? Nosotros creemos que en parte algo hizo.

Y no somos sólo nosotros los que pensamos que el fenónemo Densha Otoko tuvo un impacto en Akihabara, los mismos creadores de la serie reflejaron esa nueva situación con un episodio especial de la serie, meses después de que terminara. En esta episodio de hora y media de duración, se mostraba como al hacerse pública la historia la gente “normal” empezaba a invadir Akiba y las televisiones iban a la caza y captura de los otakus. Éstos se vieron relegados entonces a trasladar sus actividades al subsuelo, para poder seguir con sus vidas anónimas y de reclusión. Lo cierto es que el episodio es completamente infumable, sólo apto para auténticos fanáticos, pero esos primeros momentos son impagables.

Aquí son las propias AKB48 las que persiguen a los otakus y no al revés.

Y próximamente os hablaremos de Akihabara@Deep, otra serie dedicada a los otakus de Akiba con constantes homenajes #TLQM. Seguramente mucho menos famosa que Densha Otoko pero… ¿qué pensarán ellos de esta historia?

Ahora ya sabéis que tenéis un montón más de blogs a los que acudir para seguir celebrando el Día del Orgullo Friki, ¡no os dejéis ni uno de ellos, todos se lo han currado!:

La Arcadia de Urías (si no queréis poner toda la lista, linkad aquí).

Aqualung – Una pequeña tira cómica: Yo no soy Friki

Compañía Perfecta – Dia del Orgullo Friki, especial OTAKU

CristoMC – Recomendaciones de Otaku a Otaku

Dekabase Command Room – Orgullo y #TLQM

Dos mineros en Japón – La meca otaku

Genjutsu – Evangelion

Gocha Gocha – 25 de maig, el dia #TLQM

Helios Hyperion – Día del Orgullo Friki

Hoy les presentamos… – manga Otaku un love (A.K.A Densha Otoko)

Ikusuki – Picopalable’s Day

Josecrem – Japón 2006

julencin2000 – Mi comienzo del viaje

MangaLand – Un geek en Shin Chan

Megapéutico – El blog de un cineasta moderno

Nere y Lorco se van… – Cuando ser friki se decía ser rarito

No Twitter – El Día del Orgullo Friki

El Pachinko – Joe Hisaishi meets Miyazaki & educando a Teo en el #TLQM

Paella de Kimchi – Pulgasari y Kim Jong Il

pepinismo – Moshi-Dora もしドラ

Pro Shoujo Spain – Berubara Kids

Quicoto Blog – Todo lo que mola de Japón

Sopa de Quarks – El otaku en la sociedad desde un punto de vista personal

Soy Friki

UnGatoNipón – Cuando ser otaku era difícil y Kimagure Orange Road

VITIMan – Genshiken una aspiración TLQM

Zon7blog – El día que nació mi yo con bigote (Mario)

¡Muchísimas gracias a todos los blogueros por unirse a la inciativa, por su entusiasmo y dedicación, y por convertir esto en un éxito de participación!

06
May
10

Saban Kamen Rider, el peor Rider de la historia

Saludos cosmonautas,

normalmente en la Arcadia reservamos nuestros posts a aquellas cosas que son #TLQM, y pocas o nulas veces hablamos de #TLQJ (Todo Lo Que Jode). Pero ya que muchos de vosotros, gracias a la Arcadia habéis descubierto el mundo de Kamen Rider, también nos vemos con el deber de advertiros de ciertos peligros que pueden cruzarse por el camino de cualquier neófito. Y es que el mal tiene un nombre, y se llama: Saban Masked Rider.

Es el auténtico diablo, y prueba de ello es que se disfraza para engañarnos tal y como lo hizo en el jardín del Edén presentándose como serpiente. Pero para los fans de Kamen Rider, este hijo de Satanás se nos muestra con el mismo aspecto que Kamen Rider Black RX, exactamente con el mismo traje e incluso enemigos… Pero no amigos, este no es Kamen Rider…

Estamos ante una de las clásicas adaptaciones (perversiones) americanas de personajes televisivos japoneses. De la misma forma que se hizo con la franquícia Super Sentai, con Masked Rider utilizaron los trajes, enemigos y escenas de acción de la producción japonesa, pero reescribiendo totalmente el argumento a su antojo…

Así, en 1996 Kamen Rider Black RX se convertía en la televisión estadounidense en una especie de príncipe del espacio exterior que llega a la tierra para salvarla de una invasión. Curiosamente aterriza en el patio trasero de una família multiracial americana (pura vergüenza ajena), y lo hará acompañado de un bichejo llamado Ferbus que de haber aparecido en el Episodio 1 de Star Wars habría conseguido que Jar Jar Binks nos cayera bien.

¡Corred, insensatos! ¡Es Ferbus!

Tenemos que confesar que, como fans histéricos que somos de Kamen Rider, nos hicimos hace ya unos meses con un DVD con los tres primeros episodios, simplemente para tener constancia de ello, y lo cierto es que no hemos podido ni siquiera acabar el segundo capítulo (y eso que estamos acostumbrados a tragarnos auténtica basura). No son sólo estos detalles insalvables tan tipicos de cualquier serie americana infantil (mascotas en todas partes, familias multiraciales felices…), toda la serie emana imbecilidad por todos sus poros, es tan rematadamente mala que cuesta de creer, hay que verlo, hay que someterse a esas escenas estúpidas, a esas historias tópicas a más no poder, para darse cuenta de que Saban Entertainment ha hecho, probablemente, la peor serie de Tokusatsu que existe. Y lo único que podemos preguntarnos es… ¿cómo puede hacerse algo tan exageradamente mal? (Si es que incluso la música es vomitiva.) Lo cierto es que Toei ha tardado 15 años en volver a ceder los derechos de Kamen Rider en Estados Unidos… suponemos que salieron muy escarmentados de esta…

¡Venga chicos, dadle su merecido!

A partir de ahora ya sabéis porque cuando se le menciona Saban Masked Rider a un auténtico fan de Kamen Rider huye corriendo, y haréis bien de hacer lo mismo si alguna vez se cruza por vuestro camino…  a no ser que seáis tan masoquistas como nosotros, ¡pero ya os hemos advertido del peligro!

09
Abr
10

¿La Gran Heroína Americana? ¡Sí, existe!

Saludos cosmonautas,

seguro que casi todos los que crecimos en los años ochenta recordamos una serie cuyo protagonista era un superheroe muy especial. De hecho, incluso cuesta llamarle superheroe porque era realmente un patoso, un desastre volador con capa.

¿Le habéis reconocido? Claro está, estamos hablando de una serie de 1986 titulada “El Gran Heroe Americano”, que nos contaba la historia de Ralph, un profesor de secundaria quien recibía de unos extraterrestres un traje que le convertía en una especie de Superman. El problema es que perdió el libro de instrucciones, y es por ello que no sabía muy bien como dominar sus poderes, de forma que sus heroicidades eran al mismo tiempo, comicidades.

Hasta cierto punto podríamos decir que esta serie fue algo avanzada a su tiempo, y es que trataba el tema de los superheroes desde lo cómico, desde la parodia, algo que quizás solo habíamos visto en la serie de TV de Batman (aunque no sabemos si lo hacían o no a posta). Hoy en día, ya estamos mucho más acostumbrados a estos heroes más “anónimos”, también a reirnos de los superheroes. Pero gente, esto ya tiene casi 30 años. Tampoco se puede decir que la serie en si fuese de lo más rompedor, ya que seguía los patrones de las típicas series ochenteras tipo El Coche Fantástico o El Equipo A, pero lo que está claro es que el planteamiento era original. Pero aún podía serlo más…

Con el revival ochentero que hemos vivido estos últimos años, hemos visto como se ha llegado a editar incluso en España la temporada completa en DVD, y muchos han podido recuperar a este patoso superheroe que, al menos a nosotros, nos despierta la nostalgia y los buenos recuerdos (vamos, un #TLQM en toda regla). Pero hay algo que pocos saben, y es que “El Gran Heroe Americano” estuvo a punto de tener una secuela. De hecho, una vez terminada la serie se llegó a rodar un episodio piloto de la que tendría que ser la sucesora de Ralph… sí, sí, sucesora. Una chica tomaría el relevo y se convertiría en “The Greatest American Heroine”.

La historia empezaba con Ralph siendo aún el superheroe, pero al desvelarse su identidad secreta y convertirse en una celebridad americana, su capacidad para seguir siendo un heroe es cuestionada por los propios extraterrestres que le confiaron el traje. Finalmente, se lo quitan y borran de la memoria de los humanos su identidad. Le encomiendan una última misión, que encuentre la persona adecuada para vestir ese traje y ayudar a la humanidad.

Finalmente encuentra una chica, profesora de escuela, padre de acogida, amante de los animales, y tantas otras lindezas. Ella recibe el traje (una vez más sin el libro), y junto a la que por entonces era la comparsa de Ralph, el detective del FBI Bill Maxwell, empieza a aprender como dominar el traje.

Lo cierto es que la historia en si es muy sencilla, pero no deja de ser una divertida vuelta de tuerca al personaje. Ahora tenemos como heroína a una chica ecologista que quiere salvar ballenas, saltando al mismo tiempo al carro del feminismo y el ecologismo, aunque lógicamente sin liberarse del todo de ciertos toques más machistas o del ecologismo de pandereta. Pero vamos, que para ser de los ochenta, es todo un avance.

El traspaso de poderes, de heroe a heroína.

¿Pero por qué no se llegó a conocer a esta nueva heroína? Porque no pasó de ser un episodio piloto, y nunca fue emitido como tal en televisión. Lo que sí se hizo con este material fue meterle en el mismo saco de la serie original y presentarlo como un “último episodio”. Aunque este último, si no hemos entendido mal, solo se vería en las reposiciones que pudiesen hacer algunas televisiones. De hecho, si uno ve este capítulo, es más que obvio que no se trata de uno más en la serie del Gran Heroe Americano. Su predecesor solo aparece en la primera mitad del capítulo, y lo hace para pasar el testigo, centrándose luego en la nueva heroína y dejando la puerta abierta a que continuase la serie.

Nuestra heroína solo tuvo la oportuniodad de estrellarse una vez, y fue definitiva.

Gracias a un interesante blog que ha colgado el capítulo hemos sabido de su existencia, y lo cierto es que ha sido interesante volver a recordar El Gran Heroe Americano, y hacerlo además con un personaje inédito y que, si hubiese seguido más allá del piloto, habría podido ser una interesante secuela. Lástima que no funcionara.

07
Abr
10

Manga en Holanda: “Black Blizzard”, los orígenes de Yoshihiro Tatsumi

Saludos cosmonautas,

aunque parezca mentira leyendo el título, el post de hoy está relacionado con nuestro reciente viaje a tierras holandesas. Y es que hoy queremos comentaros las compras que hicimos en Amsterdam, más concretamente en una especie de pequeño “Chinatown” justo al lado del famosísimo Barrio Rojo. Ahí encontramos, cerca de un templo chino, una tienda de cómics llamada Henk, que a pesar de ser pequeña contaba con algunos ejemplares muy interesantes e inesperados, y un propietario que sabía muy bien lo que vendía (y eso siempre es de agradecer).

Fijaros en el logo de la tienda, un homenaje a la cerveza por excelencia de Holanda. ¡Y atención a las vidrieras de arriba!

A estas alturas, quizás alguien se está preguntando si dominamos el holandés, pero lo cierto es que en este país no hace mucha falta para comprar cierto tipo de obras. Ahí se promueve mucho el consumir las cosas en “versión original”, y lo ponemos entre comillas porque en realidad esto significa que consumen muchos productos en inglés. Eso ha contribuído mucho al aprendizaje del inglés en este país, y es que prácticamente todo el mundo lo habla sin problemas, pero luego se dan casos algo extraños, como el que nos ocupa.

En esta tienda, nos encontramos con que prácticamente todos los cómics que vendían eran en inglés. Esto parece muy lógico si hablamos de cómic americano, pero no lo parece tanto cuando hablamos de manga y te das cuenta de que prácticamente todo eran ediciones americanas, y que por lo tanto estaban en inglés. No sé hasta qué punto esta práctica puede perjudicar a los traductores holandeses, pero en cualquier caso, para un turista con buen nivel de inglés y ni papa de holandés, puede ser una ventaja, ya que nos hemos podido topar con dos interesantes ejemplares de obras del grandísimo Tatsumi Yoshihiro, autor de “Una Vida Errante” y otras obras que ya comentamos en su momento (sin excesivo éxito, todo hay que decirlo).

Nos topamos ahí con una recopilación de historias cortas titulada “Abandon the old in Tokyo”, y que contiene algunos relatos que ya había publicado Ponent Mon, pero también otros que no habíamos podido leer aún. Lo cierto es que no vamos a extendernos en estos relatos ya que más o menos diríamos lo mismo que ya dijimos en su momento, así que pasamos al otro manga que nos encontramos, y que por ahora no está disponible en español.

Se trata de “Black Blizzard”, una obra que sonará familiar a todos aquellos que hayan leido “Una vida errante”, ya que allí nos cuenta como llegó a crearla. Lo que tenemos entre manos es un auténtico thriller del padre del gekiga publicado ni más ni menos que en 1956, durante el gran boom del manga de alquiler, y también en sus primeros años como mangaka. La historia nos habla de dos hombres acusados de asesinato que están siendo trasladados al juzgado en tren. Cuando sufren un accidente por causa de un desprendimiento, los dos aprovechan para huir, dejando atrás al policia que les custodiaba. Pero hay un pequeño problema, los fugitivos están esposados el uno con el otro, y eso dificulta su huída.

El argumento no nos va a parecer nada del otro mundo, pero si nos situamos en el contexto histórico, lo cierto es que este tipo de historias policíacas, con cierto toque noir y hard-boiled, no debían ser de lo más habitual en el manga. Pero tampoco creemos que el único interés de “Black Blizzard” sea su indudable valor histórico, como pasa con algunas de las obras de Osamu Tezuka, y es que a pesar de ser una obra antigua y, hasta cierto punto, de un autor poco maduro, lo cierto es que la historia nos ha encantado, y es que Tatsumi sabe contar historias, sabe transmitir emociones, y además lo hace con un dibujo realmente simple (incluso alejado de su estilo más conocido), algo que no resta para nada expresividad a los personajes.

Tatsumi por allá 1956, cuando se publicó Black Blizzard. Tenía 21 años.

Realmente se puede apreciar esa obsesión que tenía el joven Tatsumi por crear algo diferente, por darle movimiento y un aire cinematográficos a sus manga. Todo eso, sumado a la crudeza del argumento, a ese estilo más oscuro, hace que estemos ante una obra muy importante a la hora de entender el gekiga, y la evolución del manga general. Es un ejemplo de como el manga pasó de ser una cosa de niños, a abarcar los públicos de todas las edades. Y eso no es moco de pavo, ya que la mayoría sabemos la diferente consideración que se tiene de los cómics en Japón, comparado con nuestro país. En definitiva, estamos ante una obra que, tal y como nos dijo el librero de Henk,: “realmente cambió nuestra forma de concebir el manga”.

Las dos obras que hemos mencionado han sido publicadas por Drawn & Quarterly, y una visita a Amazon bastará si queréis conseguirlas. Lo bueno de estas ediciones es que acostumbran a llevar algunos extras. En ambas encontramos entrevistas que realizó el mismo editor a Tatsumi, y que repasan distintos aspectos de la obra correspondiente. Así en “Black Blizzard” se nos explica el contexto en el que Tatsumi creó este manga y como fueron las reacciones por parte del público y otros mangakas, en “Abandon the old in Tokyo”, en la entrevista se comentan algunas de las historias que incluye el recopilatorio, aparte de contar con un pequeño prólogo de Suzuki Koji, el autor de las novelas “Ringu” y “Dark Water”.

¡Ha sido todo un descubrimiento! ¡Y es que Amsterdam también es #TLQM!




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