Archivos en la Categoría 'Crítica'

26
abr
12

Ashita no Joe: del manga al icono social


Saludos cosmonautas,

hoy saldamos una deuda que tenemos con los cosmonautas desde hace tiempo, y especialmente con Marc Bernabé (ahora os contamos porqué). Hace ya bastante tiempo nos pusimos a leer uno de los mangas deportivos más importantes y populares de la década de los 60, “Ashita no Joe” (“Joe del mañana”) de Tetsuya Chiba e Ikki Kajiwara (seudónimo de Asaki Takamori). Y aunque Marc tuvo la gentileza de prestarnos unas bonitas fotos para ilustrar el post, terminamos olvidándonos. Así que vamos a corregir esto.

“Ashita no Joe” empezó a publicarse el 1 de Enero de 1968 y se alargó durante cinco años, hasta el 13 de Mayo de 1973. En 1970 fue adaptado al anime por primera vez, después vendría una película de animación en 1980 y una segunda serie de anime poco después. Más recientemente, hace poco más de un año, se pudo ver una versión live-action sobre la vida boxeadora de Joe Yabuki (aunque tenemos sospechas de que se hizo alguna otra en los setenta). Y aunque este nivel de impacto que hacen suponer todas estas adaptaciones es bastante habitual en la mayoría de mangas de éxito, os podemos asegurar que lo de “Ashita no Joe” es un caso aparte, Joe se convirtió en un icono para muchos japoneses.

El manga nos cuenta la historia de un joven conflictivo llamado Joe Yabuki, que se dedica a robar y crear problemas por todas partes. Durante una pelea, Danpei Tange, un exboxeador, se fija en él y propone entrenarle. Joe Yabuki termina aceptando, pero en realidad acaba tomándole el pelo a Tange, y después de varias trifulcas es detenido por la policía y mandado a un reformatorio. En lugar de tirar la toalla, y con la esperanza de convertir a Joe en un gran boxeador, Tange acaba consiguiendo entrenar a Joe incluso estando encerrado. Allí empieza a forjar amistades y enemistades con otros boxeadores, que le animarán a entrenarse para convertirse en un boxeador de verdad cuando salga del reformatorio (aunque él, desde el minuto uno, siempre cree que es el mejor). Hasta aquí la premisa inicial del manga, que lógicamente seguirá avanzando y creando un par de momentos históricos del manga, desde el propio final hasta la muerte de uno de sus personajes.

La historia no avanza tan rápido como puede ocurrir en mangas más modernos. Se toma su tiempo para explicarnos quienes son los personajes y definir su personalidad, y al leerlo tienes la sensación de estar acompañándoles día tras día, sin perderte casi nada. No se trata de una de esas historias en las que año tras año el protagonista se va enfrentando a nuevos retos, con grandes elipsis, sino que todo se condensa en una época muy determinada de la vida de Joe. Gracias a esa proximidad, a ese contacto más cercano, empiezas a tenerles una estima considerable, y son capaces de emocionarte (lo cual explica el revuelo que causó el manga).

Como os podéis imaginar, siendo un manga de los 60, a día de hoy el dibujo puede parecer anticuado ante los ojos de cierto tipo de lectores. Lo cual no significa que no sea bueno. De hecho, pensamos que Chiba hizo un grandísimo trabajo, con un estilo claro y muy pulido, e incluso con algunas reminiscencias tezukianas evidentes (y con una representación de la acción mucho más comprensible que en algunos mangas deportivos más modernos). Las influencias de Tezuka también se notan en el tipo de humor que se utiliza a lo largo de la obra (bastante inocente, a veces incluso “fujiko-fujiosea”), y que le quita hierro a una historia que en muchos casos es realmente dramática y triste. Los contrastes entre la comedia y el drama son continuos, y eso le da un toque especial al manga.


Como os decíamos, “Ashita no Joe” se convirtió en todo un icono para ciertas clases sociales niponas, que en los años sesenta se encontraban inmersos en un período agitado, pasando por el crecimiento económico, pero también por la lucha estudiantil y muchas protestas que acabaron en nada. De hecho, como nos cuenta Marc Bernabé en su post en Mangaland, el llamado Ejercito Rojo japonés (extrema izquierda armada), al secuestrar un avión se autoproclamaron como los “Joe del mañana” (ya véis, en Japón, hasta los terroristas son otakus).
Pero quizás más increíble que esto, fue la cuestión del funeral. Aunque es de dominio popular, no os diremos quien es el muerto, por si acaso. El caso es que fue tan traumática la muerte de ese personaje, hubo tantas protestas, que se acabó organizando un funeral real para éste. Los fans querían desperdirse de un personaje que habían llegado a querer tanto, que no podían dejarle ir sin dedicarle una ceremonia budista, que tuvo lugar en la misma editorial del manga.

Estos dos ejemplos dejan muy claro hasta qué punto la historia de Joe Yabuki caló entre los japoneses, y porqué es seguramente uno de los manga más recordados de todos los tiempos. Y además, todo un hito en los llamados “spocon”, los mangas deportivos. Aunque os podemos asegurar que el típico “espíritu de sacrificio” no es algo que encaje mucho con Joe, que tiene una forma muy particular de enfrentarse a los retos.

Seguramente jamás veremos una traducción en español del manga, pero al menos podréis encontrar la versión anime. De todos modos, intentad haceros de alguna manera con él, porque es historia del manga en mayúsculas, y además, con disfrute garantizado. Y es que a pesar de lo gamberro, chulo, soberbio,  y tantos otros defectos del malcarado Joe, este bala perdida se hace querer.

 Fotos de una escena muy especial del manga, sacada en Nakano (cerca del Mandarake), cortesía de Marc Bernabé, y que por fin me he decidido a subir.

16
abr
12

El Príncipe de Maquiavelo, el manga

Saludos cosmonautas,

seguramente serian pocos los que habrían apostado por la arriesgada propuesta de Herder Editorial. En un momento en el que el manga no pasa por unos momentos boyantes en nuestro país, la idea de publicar mangas que adaptan clásicos de la literatura/filosofía universal parecía una locura. Pero ya vamos por la tercera entrega de estos manga, así que todo indica que la propuesta ha tenido una buena acogida (de hecho, el primer título va por la tercera o cuarta reimpresión, y el segundo por la segunda).

Ya os hemos contado nuestras impresiones sobre “Así hablo de Zaratustra” de Nietszche o “La Divina Comedia” de Dante, y lo cierto es que esta nueva entrega, “El príncipe” de Maquiavelo, es algo distinta. Si hasta ahora estos manga adaptaban una obra en concreto, lo que nos hemos encontrado ahora es con la biografía del autor, que entre otras cosas explica el proceso de creación del texto en cuestión, al tiempo que nos va contando algunos de los principios básicos del mismo. En realidad, no deja de ser una forma interesante de abordar un texto que quizás sería más complicado de adaptar.

Pero quizás sea necesario ponernos en antecedentes. “El Príncipe” es un tratado que escribió Maquiavelo, un burócrata de la Florencia de finales del XV y principios del XVI, para educar al próximo governante de la ciudad en el ejercicio del poder. Se ha comparado este trabajo con obras como “El arte de la guerra” Sun Tzu, que tanto éxito ha tenido entre ejecutivos, empresarios y yuppies en general. Ambos tratados siguen siendo una inspiración en varios ámbitos, y de hecho, como ya sabréis, aquí encontramos el origen del concepto/adjetivo “maquiavélico”.

Como ya os decíamos, el manga en realidad hace un repaso a la vida de Nicolás Maquiavelo para explicarnos como los sucesos históricos del momento, así como su experiencia en la vida política, le ayudaron a crear “El Príncipe”. Así pues, este manga tiene un carácter histórico, en el que continuamente se van repasando las trifulcas que existían entre los pequeños estados italianos, cuando aún no eran un país unificado. Entran en juego los famosos Borgia, el Vaticano, así como los franceses e incluso los españoles. Y en medio, Maquiavelo, un florentino preocupado por la seguridad de su ciudad, que ansia volver a conquistar Pisa para abrirse al mar.

De los tres títulos que hasta ahora ha publicado Herder, “El príncipe” es probablemente el manga con carácter más didáctico e incluso “práctico” de los que hemos leído hasta ahora. Lógicamente, esa era la intención de Maquiavelo con su trabajo, pero la forma de transportarlo al cómic, con esas contínuas dosis de historia, hacen que su lectura se parezca más a un libro de texto que a un manga. Especialmente al principio, cuando hay que explicar el complejo contexto histórico, el manga se vuelve ciertamente algo pesado, farragoso, ya que la acción es nula. Poco después, cuando Maquiavelo toma el protagonismo, la lectura se hace más llevadera y poco a poco se va volviendo más interesante, a la par que instructiva. Entenderemos fácilmente cuales son las bases del “maquiavelismo”, y las interesantes, aunque no necesariamente vigentes, teorías sobre los modelos de gobernante.

Como sucedía en los otros manga, que siguen sin firmarse (aunque sabemos que proceden de la editorial East Press Co y el editor Kosuke Maruo), el dibujo es puramente funcional, y por lo tanto, con mínimas pretensiones artísticas. Pero no debemos olvidar la función o propósito que tienen este tipo de mangas. No intentan contar una historia, sino aportar algunos conocimientos de cultura popular al lector. Si esto es lo que se persigue, creemos que “El príncipe” en versión manga realmente lo consigue.

10
abr
12

Comic Book Men: la locura coleccionista americana de Kevin Smith

Saludos cosmonautas,

si alguno se escuchó el penúltimo programa de Generació Digital (aquí lo tenéis – en catalán), o tiene buena memoria, sabrá que somos fans de cierto director/guionista/showman llamado Kevin Smith; le bautizamos como “el rey de los nerds” ya hace un tiempo en este mismo blog.

Si bien en los últimos años Smith parecía haber perdido algo de fuelle con sus últimas películas, con la genial “Red State” recuperó ese “algo” que añorábamos, y su última aventura televisiva nos vuelve a situar en ese mundo de aficionados a los cómics que tan bien retrató en varias de sus películas de la saga New Jersey (“Mallrats”, “Persiguiendo a Amy”). Coincidiendo con los últimos seis episodios de la segunda temporada de The Walking Dead, la cadena AMC ha estado programando “Comic Book Men” justo después de cada capítulo zombiesco, una especie de “reality show” que tiene lugar en Jay and Silent Bob’s Secret Stash, la tienda de cómics propiedad de Kevin Smith.

“Comic Book Men” sigue las peripecias de los tres trabajadores de la tienda (Walt Flanagan, Michael Zapcic y Ming Chen), con el añadido de Bryan, un amigo de Kevin Smith que básicamente se dedica a medorear por la tienda y aportar su visión cínica/graciosa al asunto. El propio Smith hace acto de aparición en cada episodio, ya que siempre veremos a los cinco personajes comentando la acción desde un estudio de radio, desde el cual graban varios podcasts (entre ellos, el dedicado a Comic Book Men). Como no podía ser de otra forma, las conversaciones de estos cuarentones girarán siempre alrededor del mundo de los cómics de superhéroes, y quizás con algunas pinceladas de cine y algún que otro tema culturalmente disperso.

Jay and Silent Bob’s Secret Stash: 35 Broad Street Red Bank, NJ 07701 (USA)

Si bien en cada capítulo habrá alguna trama que seguir (desde competiciones entre ellos para vender excedentes en un “rastrillo”, hasta la grabación de un anuncio para TV), el programa se centra sobretodo en mostrar el regateo y las negociaciones que realizan sus protagonistas con aquellos clientes que quieren vender algunas de sus propiedades comiqueras. Así pues, veremos multitud de gente entrar con cómics de la Silver Age que valen miles de dólares, dibujos originales de Bob Kane autografiados, figuras de Godzilla en no muy buen estado, o incluso muñecos de Chucky. La mayoría de estos clientes saldrán de la tienda con mucho menos dinero del que esperaban conseguir (o sin haber vendido nada). En cierto modo, la serie no deja de ser una versión geek de cierto tipo de realities que existen en EEUU, en los que el interés se centra en subastas, o el regateo entre vendedores y compradores. Nosotros mismos vimos durante nuestro viaje a Canadá un programa parecido, Storage Wars, en el que varios profesionales de las antigüedades competían entre ellos en las subastas que se hacen de aquellos típicos trasteros de alquiler cuyos propietarios han dejado de pagar.

Parece ser que este es un género de reality show que tiene su nicho de mercado en los USA (Storage Wars/Pawn Shop All-stars/Antiques Roadshow). Pero es precisamente por este protagonismo de la negociación que “Comic Book Men” no es una serie que vaya a gustar a todo el mundo. De hecho, la mayoría de público será incapaz de entender porqué algunos están dispuestos a pagar 9.000 dólares por un par de páginas originales de Silver Surfer de Jack Kirby, o incluso más por algunos ejemplares de Marvel y DC de los años sesenta. Pero para nosotros no deja de ser interesante aprender un poco más como funciona el mundo del coleccionismo en Estados Unidos, donde vender y comprar cómics va mucho más allá del puro placer por la lectura, y se convierte en todo un negocio especulativo. Tener ciertos cómics en buen estado puede ser mejor inversión que ciertas acciones en la bolsa. Y además, hay que añadirle toda la cuestión sentimental que muchos de los compradores/vendedores pueden profesar hacia ciertos productos.

Lógicamente habrá una aparición “espontánea” de Jason Mewes, demostrando que su papel como “Jay” no está muy lejos de la realidad. 

Pero por supuesto, el mayor placer e interés para cualquier aficionado a los cómics de superhéroes será ver algunas de las joyas que van desfilando por el mostrador de la tienda, así como todo el conocimiento que demuestran tener los dependientes sobre la historia de los mismos. Pero si lo del Comics Code Authority no te suena de nada, o no eres consciente del impacto de la muerte de Gwen Stacy en Spider-Man, entonces es posible que te pierdas un poco y no aguantes más de un programa. Pero tampoco lo descartemos al 100%, ya que quizás las puyas entres los empleados sean lo suficientemente divertidas/crueles como para que te rías, y más de uno se sorprende a si mismo disfrutando con el regateo despiadado de los protagonistas.

En la web de AMC encontraréis contenidos extra (podcast, escenas extendidas). 

Si bien nosotros hemos disfrutado mucho con el programa, lo cierto es que las críticas que hemos podido leer han sido prácticamente todas negativas. Aunque varios de los argumentos para cargarse el programa sean del nivel “es que nunca se ve a nadie comprando nada” o “es que siempre se meten con el chino”, no podemos dejar de darles la razón en ciertos aspectos. Para empezar, a pesar de considerarse un “reality show”, existe cierta sensación de que muchas de las conversaciones son postizas o forzadas. Con esto no queremos decir que los protagonistas se hayan aprendido un guión, pero seguramente existe uno que sugiere lo que tienen que hacer, o sobre qué temas deberían hablar. Así pues, de la misma manera que los cómics de The Walking Dead aparecen en más del 50% de los planos que se hacen dentro de la tienda, las distintas conversaciones y “eventos zombie” que veremos no tienen nada de espontáneo (por mucho que quieran hacernos creer que hacer un día de “descuentos zombies” sea idea de Ming). También puede ser sospechoso el altísimo nivel de los objetos de coleccionista que pasan por dicho mostrador de forma tan conveniente (llega a pasar un tío con una réplica exacta del Bat-móvil de los 60), pero Kevin Smith no ha ocultado nunca que se buscó activamente a estos vendedores (lo cual no implica que las transacciones no sean reales).

Pero hay otra crítica que se repite bastante ya dentro del círculo de lectores de cómics. Algunos se quejan de la perpetuación de ciertos estereotipos dentro del mundillo comiquero. Es decir, les molesta ver a esta panda de “frikis algo gorditos” que no saben más que tener conversaciones absurdas sobre temas ficticios, a pesar de tener ya más de 40 tacos. Sí, es cierto que quizás no hacen un gran favor para cambiar esa imagen del nerd/geek que impera en el imaginario colectivo, pero quizás también es pasarse exigir que se haga una campaña para mostrar que el lector de cómics en realidad es un tío cool y triunfador, guapo y con la misma habilidad para conversar de Schopenhauer. Es seguro que existen ambas cosas en el mundo culturalmente disperso, lo que no tenemos claro es qué proporción representa cada uno de ellos.

Pero si estos cuatro Comic Book Men son así, ¿por qué esconderlo? Además, no podemos olvidar que es precisamente esto lo que hizo triunfar “Clerks” en los años noventa (¡incluso les veremos jugando a hockey!), y por lo tanto, “Comic Book Men” en realidad no hace mas que seguir esa fórmula de éxito, ¿o acaso alguien tiene el más mínimo interés en saber más cosas sobre su vida personal y privada? Por mucho que esto sea un “reality show”, creo que a nadie le sorprenderá saber que en realidad el control que se ejerce sobre lo que se hace o se muestra en estos programas es muy alto, dejando sólo un pequeño espacio a la espontaneidad para que seamos capaces de creer que lo que vemos es real y no una “realidad controlada” (¿alguien se acuerda del Show de Truman?).

No es un programa perfecto, no es un programa del todo redondo, pero creemos que tiene el suficiente nerd-appeal para que cualquiera que tenga un mínimo interés por temas culturalmente dispersos sea capaz de disfrutarlo, reírse, y aprender un poquito sobre la marcha (y nosotros nos hemos quedado con ganas de mucho más – aunque vemos difícil la renovación). “Comic Book Men” no creemos que sea una apología de un estilo de vida, pero nos presenta una realidad que existe, que la protagonizan personajes que quizás son más auténticos que los que veremos en la mayoría de “realities”, y es que Kevin Smith siempre ha reivindicado esa normalidad. ”Comic Book Men” habla mucho del “money, money”, pero también es la celebración de la afición por los cómics, es una reivindicación de ese placer por la lectura y sus debates intrascendentes, que quizás no van a solucionarnos la vida, pero al menos la endulzarán un poco. Y también tiene un punto sentimental importante, que nos transporta a nuestra infancia. Además, ¿a quién coño no le gustaría tener una tienda de cómics? Aunque trabajar en ella ya es otro tema…

PD: Y un pequeño extra para terminar. ¿Que no vemos a nadie comprar? ¿Que sólo salen tíos gordos? Una escena inédita donde una chica compra cómics, y no es un regalo para su novio, sabe lo que busca.


06
mar
12

MALEÏT, Black/Death Metal… ¿Rural?

Saludos cosmonautas,

hace tiempo que debería haber escrito este post, pero quería hacerlo con calma y esto es algo que no abunda en la Arcadia últimamente. Pero no podíamos alargarlo más, teníamos que hablaros de la que probablemente sea una de las mejores bandas catalanas de Metal Extremo de la actualidad (y no porque lo digamos nosotros, haced un Google).

Nos hace especial ilusión la buena acogida que están teniendo estos “Maleït”, y es que nos une un estrecho lazo con ellos. De hecho, se podría decir que vimos nacer y crecer la banda dentro de un coche. Y es que su alma mater, Markvs, fue durante varios años el cantante de The Bleeding Sun, la banda con la que nosotros pasamos casi una década encima de los escenarios (pero es que además, es un amigo). Recuerdo perfectamente los los inicios de Markvs con la guitarra, de como a un ritmo endiablado (a base de echarle horas y horas) iba mejorando sus dotes técnicas y compositivas, y de como me enseñaba sus avances mientras me llevaba en coche hasta la estación de Sant Cugat. Durante un tiempo compaginó ambas bandas, pero llegó un momento en el que tenía que decidirse, y creo tomó la decisión correcta. Dejó The Bleeding Sun y se dedicó en cuerpo y alma a construïr Maleït.

Su primer trabajo fue un EP llamado “Escorça”, en el que demostraban ser capaces de estar a la altura de algunas de las bandas más veteranas de la escena. No tenían nada que envidiar a nadie, de hecho, todo lo contrario, aún les quedaba mucho camino por delante, y “Maleïnt el món”, su primer álbum, es buena prueba de ello.

En estas ocho composiciones, Maleït nos ofrecen una mezcla de Black y Death Metal atronador, arrollador, aplastante, y al mismo tiempo, con cierto toque melódico e incluso progresivo.Es más que evidente el trabajo minucioso que la banda ha dedicado en la composición y ejecución, lo cual se traduce en un disco cargado de detalles, giros sorprendentes, golpes de efecto, y en definitiva, una escucha bastante dinámica. Incluso es de agradecer que, en un disco tan potente, se le haya dejado espacio al bajo para que brille con luz propia, algo que no siempre es habitual en este género.

¿Después les sorprende que les describan como RURAL Black/Death Metal?

 Las influencias son tantas y tan bien integradas que el resultado final es un proyecto muy personal, con identidad propia. Aún así, hay ecos que van desde Immortal hasta Nile, pasando por Vidres a la Sang. De hecho a nadie se le puede escapar la influencia que han tenido en la carrera de Maleït los ya desaparecidos Vidres. Fueron un ejemplo a seguir para muchas bandas catalanas, demostrando que se podía impresionar al resto del Estado, y parte del extranjero, haciendo Metal Extremo en catalán, siempre que la propuesta fuera interesante. Maleït tomaron buena nota de ello, y a nadie le sorprenderá que ambos cantantes hayan participado en respectivos discos, y que los dos baterías de Vidres hayan pasado por las filas de Maleït.

La buena notícia es que el impetu de esta banda les puede llevar a conseguir lo que no consiguieron sus camaradas de Vidres a la Sang al quedarse en el camino; llevar su propuesta mucho más lejos. Son incansables, y mientras todo el mundo habla de su primer álbum, ellos ya trabajan en el segundo, así que podemos esperar que Maleït sigan superándose cada día.

Porque aún queda mucho espacio para mejorar. “Maleïnt el món” es un muy buen trabajo, pero no deja de ser un debut en el que hay muchas cosas que pueden afinarse más. Quizás lo que más se puede criticar de sus composiciones es que a veces se pasan de intrincadas, y no dejan respirar mucho al oyente (ni siquiera con aquellas fantásticas partes más melódicas con voces límpias). Quizás por eso hablo tanto de composiciones, y no tanto de “canciones”. Y es totalmente lícito que rehuyan la repetición de patrones, pero quizás, y esto ya es una cuestión muy personal, una mayor coherencia en cada tema ayudaría a crear un mayor impacto en el oyente, al que le sería más fácil distinguir cada canción. También hay espacio para mejorar a nivel técnico, lo cual no significa que el nivel no sea óptimo. Pero teniendo en cuenta lo alto que apuntan a nivel compositivo, se echa en falta algo más de virtuosismo (y con esto estamos siendo muy exigentes – nois, volem més encara!).

Como no queremos acabar con las notas negativas, cerramos insistiendo en la gran calidad de este “Maleïnt el món”, un trabajo que está dando que hablar y que pone en el mapa a un grupo que tiene mucho que decir y muchos muros por derribar en el complicado mundo del Metal Extremo, tan lleno de prejuicios territoriales.

Su página de Facebook y su MySpace.

15
nov
11

Osamu Tezuka: God Of Comics, y el star-system del manga

Saludos cosmonautas,

Hace ya varios meses nos topamos en una librería con un libro llamado “God of Comics: Osamu Tezuka and the creation of Post-World War II Manga”, y hace unos pocos días lo terminamos. Escrito por Natsu Onoda Power (pedazo nombrecito), no se trata de la típica biografía al uso del Dios del Manga, si no un repaso a las distintas facetas del mangaka y el impacto que su trabajo tuvo en el mundo del manga y el anime (que fue tremendo, por supuesto).

Lo más loable de este trabajo es que se aprecia una enorme labor de documentación. Nos queda claro, a veces demasiado, que su autora se ha leído prácticamente todo lo que ha podido de Tezuka o sobre Tezuka, incluyendo otros manga de autores como Fujiko Fujio que narraban esos inicios del manga moderno (entre otros). Esto se traduce en unos análisis bastante profundos sobre algunos aspectos de la obra del maestro mangaka, y destaca sobretodo el capítulo dedicado al Star System de Osamu Tezuka.

Aunque seguramente seremos demasiado pocos los que hemos leído las obras clásicas de Osamu Tezuka editadas por Glénat, es posible que algunos se hayan dado cuenta de que muchos de los personajes de “Metropolis”, “Lost World” o “Next World” se parecen mucho entre si, o que directamente es el mismo diseño de personaje (aunque pueda cambiar de nombre). Posiblemente, lo primero que pensamos es que Tezuka sólo sabe dibujar esos personajes, que es poco original o limitado (algo que, sin duda, está fuera de lugar). Lo que muchos no sabíamos es que, en realidad, estos personajes forman parte de un “star system” de actores creado a conciencia por Tezuka.

Tezuka soñando con la creación de un star system de personajes de manga. 

Esto significa que lo que dibuja Tezuka no son siempre los mismos “personajes”, sino una serie de “actores” que interpretan los distintos papeles que el autor les asigna, y para los cuales cada uno cobra cierta cantidad. No, no es broma, el propio Tezuka hizo la broma de elaborar una lista de los estipendios que recibía cada uno de los actores que tenía en plantilla. Vamos a ver algunos ejemplos.

Aquí la lista de precios de los actores, llegó a hacer algunas fichas con el currículum de cada uno. 


Kenichi es el héroe de la mayoría de las primeras obras, siendo el protagonista del mítico “Shin Takarajima” (“La nueva isla del tesoro”). Seguramente fue uno de los personajes menos versátiles, y más planos del autor (el típico héroe bueno… y soso), y por eso acabó algo arrinconado (¿la típica estrella de cine infantil que no remonta? ¿tenía problemas con el alcohol o las drogas?).

“Mostacho” (Higeoyaji), cuyo nombre “real” es Shunsaku Ban. Es seguramente uno de los más reconocibles personajes deTezuka, y aparecía en las primeras obras haciendo de detective, pero también en Astro Boy haciendo de profesor, y en Black Jack con múltiples papeles. Acabó apareciendo en más de 150 historias, muchas más que su sobrino Kenichi, y creemos que jamás se afeitó el bigote.

Rock, siendo también una estrella infantil como Kenichi, consiguió superar su etapa de éxito infantil reconvirtiéndose en uno de los personajes malvados del plantel de Osamu Tezuka, y es también uno de los más populares e interesantes (precisamente por esa evolución). El Robbie Williams de Tezuka,

Astro Boy fue el típico actor que se encasilla en un papel y difícilmente podrá salir de él sin que los espectadores le vean como el personaje que le hizo famoso (como le suele pasar a cualquier Doctor Who). Pero aunque muchos piensen que no hizo mucho, se le pudo ver varias veces en Black Jack (utilizando pelo de verdad, e incluso sangrando como un humano cualquiera), y llegó a afeitarse la cabeza (a ver si así ganaba un Oscar).

Osamu Tezuka fue, curiosamente, otro de los personajes habituales y con más presencia en los manga del maestro. Aunque en algunas ocasiones hacía de si mismo, otras veces actuaba como una especie de alter ego, o simplemente como un personaje cualquiera (a menudo como médico, ya que en realidad tenía el título de medicina). ¿Un síntoma de megalomanía o un gran sentido del humor?

Encontraréis una guía de todos los personajes y el star system de Tezuka aquí

Con este recurso, lo que conseguía Tezuka era crear una experiencia global a lo largo de toda su obra, de forma que todo se retroalimentaba, y se consiguía que el lector habitual sintiera una proximidad hacia esos personajes (algo que suele pasar con algunas estrellas del cine). Además, esto también le permitía a Tezuka hacer ciertas bromas (con personajes como Hyoutantsugi o Omukaedegonsu – que aparecen sin ton ni son), e incluso jugar con las expectativas del lector (como cuando un actor conocido por sus papeles de “buen chico” se pone a interpretar a un malvado).

En esta escena de un episodio de “Black Jack” vemos al “actor” Astro Boy interpretando el papel de un joven adolescente humano. Él mismo se acuchilla y, sorpresa, sangra. Fijaros que Astro Boy no luce su clásico pelo brillante, está algo despeinado y sudando. 

Pero aparte de esta peculiar faceta, el libro “God of Comics” trata muchos otros temas interesantes de la obra de Tezuka. Empezando por la famosa utilización de recursos cinematográficos que empleó Tezuka. En el libro se explica, por boca del mismo mangaka, que él no fue ni mucho menos el primero en inspirarse en el cine para hacer viñetas, pero quizás sí fue de los primeros en ser plenamente consciente de ello, y por lo tanto, hacerlo de forma completamente deliberada. De hecho, se incluye otro capítulo en el que veremos como Tezuka era muy propenso a citar otras obras, e incluso llegaba a recrear películas en algunas escenas de sus manga.  Con todo esto, el Dios del Manga creó un estilo que acabaría dando forma al manga moderno.

También es interesante la parte en la que se nos explica la tormentosa relación de Tezuka con la animación. Según el propio autor, él se consideraba casado con el manga, y el anime era como su amante: una pasión, que no siempre termina bien y que te acaba chupando todo el dinero. Y hablando de romances, también existe todo un capítulo dedicado al shojo manga que creó Tezuka, haciendo especial hincapié en obras como “La Princesa Caballero”. Por último, pero no menos importante, encontraremos un capítulo dedicado a sus encuentros con otros autores, y repasando algunas de las tendencias que aparecieron durante su carrera. Probablemente fue el gekiga, el manga para adultos, el movimiento que más llegó a amargar a Tezuka, y que él atacó con bastante dureza (aunque al final acabó abrazándolo en cierto modo). Pero es que el gekiga fue en parte responsable de los bajones de popularidad del maestro, que insistía en seguir publicando para niños.

El libro está plagado de citas del propio Tezuka y de otros autores (muchas de ellas de biografías o auto-biografías en formato manga del mismo Tezuka), y eso siempre es de agradecer para todos aquellos que no pueden acceder al material original. Es posible que para aquellos que sí pueden leer japonés y tienen acceso a estas obras, algunos de estos detalles los conozcan sobradamente, pero la autora lo compensa con una buena dosis de análisis, interpretación y contextualización. La única crítica que le haremos es que en ocasiones el estilo a veces puede parecer demasiado “didáctico”, o algunas de las ideas que se plantean son demasiado básicas (o sobradamente conocidas), y quizás se podría haber ido un poco más lejos y profundizar más o explicar más cosas. Pero entendemos que este libro es uno de los pocos que intentan introducir la figura de Osamu Tezuka en Estados Unidos, y por lo tanto, hay que explicar bien de donde sale todo.

En definitiva, si eres un fan de Osamu Tezuka, o tienes un mínimo interés por la historia del manga (algo que no el vendría nada mal al público español), “God of Comics” es una compra obligada, sobretodo si no entiendes japonés (pero sí el inglés). Un libro #TLQM se mire por donde se mire.

Podéis leer más posts sobre Osamu Tezuka en el blog:

Leyendo al Dios del Manga (1)

Leyendo al Dios del Manga (2)

Leyendo al Dios del Manga (3)

11
nov
11

La Divina Comedia de Dante… en manga

Saludos cosmonautas,

La editorial Herder, después de sorprender a propios y a extraños con la edición del “primer manga filosófico en España” (“Así habló Zaratustra”), ahora vuelve a la carga con la adaptación comiquera de uno de los grandes clásicos literarios, la tan influyente obra de Dante Alighieri, “La Divina Comedia”.


Si bien no es la primera adaptación en cómic que se hará de este épico poema (“El Infierno” de Superlópez es uno de nuestros cómics favoritos de Jan), es la primera vez que lo vemos como manga, en una extraña fusión de cultura 100% europea, con la cultura del cómic de Japón. Y el resultado nos ha parecido bastante más conseguido que con el ya mencionado “Así habló Zaratustra“.

Por si hay algún despistado por ahí, “La Divina Comedia” nos habla del viaje que hace el mismo Dante a través del infierno, el purgatorio y el paraíso, acompañado del poeta Virgilio, en busca de su amada muerta. Su periplo por los 9 niveles (o círculos) del infierno es seguramente la parte más recordada de la obra, en la que veremos los distintos castigos que se les inflige a los pecadores, siempre en función del pecado cometido. Pero también forma parte ya de nuestro imaginario religioso, la idea del limbo, donde moran todos aquellos no bautizados (en su mayor parte, aquellos que nacieron antes del cristianismo).

El manga en cuestión hace un resumen bastante condensado de todo el viaje de Dante, un joven asustadizo y enamoradizo, que nos sirve para conocer la visión que el poeta italiano tenía de estos tres conceptos cristianos. No hay tregua alguna, ya que el protagonista salta de círculo en círculo en apenas dos o tres páginas. Debemos recordar que este tipo de obras, que tan habituales son en Japón, tienen unas pretensiones más didácticas que artísticas, y por lo tanto, el dibujo o la complejidad de la historia no son tan relevantes. De hecho, el dibujo es simple, y muy irregular (algunas páginas son más que correctas, otras dejan bastante que desear), y como decíamos, no hay momento para florituras argumentales. De hecho, la aparición de los personajes célebres de la historia se limita la mayor parte del tiempo, al puro cameo (y no sé si los japoneses están tan familiarizados como nosotros con algunos de estos personajes).

A pesar de su simpleza, creo que es una buena oportunidad de conocer una de las obras más importantes de la literatura universal, que puede conseguir que a más de uno le pique el gusanillo y acabe con la obra original en sus manos. Y en cualquier caso, si no se llega a tanto, al menos uno tendrá una buena idea de qué son los nueve círculos del infierno o el purgatorio (y así no quedará como un inculto en el evento social gafaspasta de turno).

Cultura express para una sociedad, la nipona, que no siempre tiene tiempo para dilatarse en ciertos ejercicios culturales. Y cada vez nos parecemos más a ellos.

Más información en Los Mangas de Herder. 

17
oct
11

Menos peli y más sueño en este Sitges 2011

Saludos cosmonautas,

una año más, la Arcadia cumple con su cita ineludible en Sitges con el cine fantástico (y de género). Una edición que para nosotros ha sido algo más corta por temas de calendario, y que nos ha obligado a tirar de maratones nocturnas para saciar nuestra hambre de cine. Esto se ha traducido en menos horas de sueño, así que nuestro aspecto rivalizaba con la de las hordas zombies de la ya cansina Zombie Walk.

VIERNES 14 OCTUBRE

La toma de contacto con el festival había sido el día anterior, pero fuimos para realizar una Entrevista Pirata, y nos quedamos sin tiempo para ver películas. Así que el viernes al mediodía hicimos nuestro “estreno” cinéfilo con una producción de IG.

A Letter to Momo

Una película que así en broma podríamos llamar “A letter to my neighbour Totoro”, y es que es prácticamente imposible no hacer paralelismos, así como es muy difícil valorar la película sin tener en cuenta esa obra maestra del estudio Ghibli. El planteamiento es casi idéntico: una chica joven se muda a un pequeño pueblo costero después de la muerte de su padre (quien le dejó una carta sin terminar antes de morir), allí tomará contacto con algunas criaturas fantásticas que están ahí “por algún motivo”. Aunque hay ciertas diferencias que le dan un giro a la idea de Totoro (los personajes tienen un carácter totalmente diferente), hay escenas que son prácticamente idénticas, incluso el final es tremendamente parecido al de la película de Miyazaki. Aún así, sigue siendo una bonita historia, hecha con bastante mimo (7 años de producción del estudio IG y completamente hecha a mano), y que seguro que cualquiera podrá disfrutar, sea o no un aficionado al anime.

Sector 7

El 3D es una realidad del cine actual, y aunque a muchos no nos guste, parece que tendremos que lidiar con ello una buena temporada. La mayoría de producciones no aprovechan el formato, y lo único para que sirve es para cobrar la entrada más cara. De vez en cuando hay excepciones, y Sector 7 parece que sí le saca algo de partido al formato, aunque no es en absoluto imprescindible.

Se ha vendido esta película como la nueva “The Host”, pero lo único que tienen en común es la nacionalidad coreana y la presencia de un monstruo. Las expectativas que la comparación han creado seguramente han jugado una mala pasada a una película que no es tan mala como la pintan, pero que ni de lejos se puede comparar a la fantástica “The Host”. La película es muy sencilla, y flojea en muchos aspectos, pero no es aburrida, y el final divierte por lo exagerado que es. Cine palomitero al que no hay que darle más vueltas. Si vas sin expectativas, pasarás un rato entretenido.

Tomie: unlimited 

Nuestra primera maratón del fin de semana empezó con muy mal pie. Debido a las contradicciones de los distintos programas, así como el precedente de esta maratón unos días antes, veníamos con la idea de ver “Karate-Robo Zaborgar” primero, y luego “Ninja Kids!” (pasando de “Yakuza Weapon” y “Tomie: unlimited” para irnos a dormir), pero para esta maratón decidieron colocar “Tomie” en primer lugar.

Después de haber oído las críticas a la novena versión de este manga de Junji Ito, no teníamos ningunas ganas de verla, pero tuvimos que tragar (no sin soltar algún insulto). Y nos costó lo suyo tragar con esta cinta de bajo presupuesto y nulas aspiraciones. Pero nos resignamos, y acabamos incluso riendo en una mezcla de sentimiento de vergüenza ajena y “no puedo creer lo que estoy viendo”. Lo único que nos gustó fue que la estética y la música nos recordaron un poco a nuestros inicios en esto del cine de terror japonés de hace 10 años, algo que se debe sobretodo al bajo presupuesto. Pero por lo demás, un film totalmente prescindible, que no aporta nada a una saga que, a pesar de tener tantas entregas, no parece haber convencido a nadie en todos estos años. Ah, y que no os la vendan como una película de terror, más bien es “gore absurdo”.

Karate-Robo Zaborgar

Como ya os contamos anteriormente, uno de nuestras mayores ilusiones de esta edición era ver “Karate-Robo Zaborgar”, la adaptación a cine de una serie clásica del Tokusatsu de los años 70. Dirigida por Noboru Iguchi, el mismo de “Tomie: unlimited”, afortunadamente nos encontramos con una factura muy distinta. Aún teniendo los precedentes de Takashi Miike con “Zebraman” o “Yatterman”, creemos que “Zaborgar” es el mejor homenaje que se ha hecho al tokusatsu televisivo. Y es que se ha hecho con la intención de recrear fielmente lo que fue la serie de TV, evitando totalmente “modernizar” la historia o los diseños de los personajes. De no ser por algunos de los efectos especiales y el uso del ordenador para ciertas secuencias (como el “henshin” de Zaborgar), podríamos fácilmente caer en la ilusión de estar ante una producción de los años setenta (con “pausa comercial” incluida que separa las dos partes de la película). Pero también delata su origen el elevado nivel de autoparodia que encontraremos en la cinta, y que deja claro al espectador que el tokusatsu es diversión, y que uno no debería tomárselo demasiado en serio. Creemos que este es una de las reivindicaciones de “Zaborgar”, huyendo de la reformulación del producto huye también de intentar dotar de excesiva seriedad el género (algo que en Hollywood se hace continuamente con los superhéroes). Esto es tokusatsu, es divertido, y si no lo has entendido, quizás no deberías estar aquí.

Al haber empezado con “Tomie”, la incursión de Miike en el cine infantil/familiar iba a empezar casi a las 5 de la mañana, así que a pesar del buen feedback que había recibido, tuvimos que retirarnos a descansar. Por cierto, la nota negativa de la maratón, los descerebrados que ahora se dedican a sacar fotos en el cine (con flash y lucecita roja incluida) y que ya nos encontramos en la proyección de “Superman” en Phenomena. Una nueva y absurda moda que no acabamos de comprender, y mucho menos tolerar. Panda de anormales.

SÁBADO 15 DE OCTUBRE

Aunque teníamos entradas para ver “Red State”  a las 9.30h de la mañana, después de la maratón nocturna, fuimos incapaces de levantarnos. Afortunadamente, “Red State” se volvía a proyectar en una maratón al día siguiente, y podríamos recuperarla. Pero esto también significaba que hasta las 21h no íbamos a ver ninguna película, así que improvisamos y compramos entradas para “Beast”.

Beast

El periódico del festival vendía la película como la transformación de un danés en hombre lobo, debido a la furia por las infidelidades de su mujer. Con esa idea fuimos a ver la película, y aún estamos esperando que aparezca el hombre lobo por algún sitio. La transformación del personaje es más metafórica que real, y aunque a lo largo de la película parece estar construyéndose un clímax que lleve a un final apoteósico y salvaje, lo único que le queda al espectador al terminar la película es un colosal WTF (what the fuck?). La película no deja de ser un drama nórdico de pareja, con un protagonista muy pesado, una mujer apática, y un giro inesperado totalmente absurdo que sólo el guionista nos podrá explicar. Quizás pueda gustar a algún gafaspasta, pero lo de la transformación de hombre lobo que nos vendieron los del periódico del festival parece una estratagema para atraer al público de Sitges hacia una película que no sabemos muy bien qué pinta aquí.

Tatsumi

Otra de las películas que más ganas teníamos de ver era “Tatsumi”, la película de animación (pero no “anime”) que supone la adaptación de “Una vida errante”, el gekiga autobiográfico de Yoshihiro Tatsumi, el creador del “manga adulto”, y todo un referente para la Arcadia. Lo curioso es que haya sido un director de Singapore el que haya hecho la adaptación, pero también es cierto que el estilo de Tatsumi no encaja con el de los típicos estudios japoneses de animación.

La película será una delicia para cualquiera de los fans de Tatsumi. La animación es tremendamente sencilla y rudimentaria, sin ningún artificio, y sigue fielmente el estilo del mangaka (quien a la vez es el narrador principal de la película). El argumento es una especie de resumen de “Una vida errante”, pero se mezcla con algunas de las historias cortas del autor, convirtiendo la película en una perfecta carta de presentación para aquellos que no conocían al padre del gekiga.

Tenemos que reconocer que al final de la película nos emocionamos, y es que “Tatsumi” es un grandísimo homenaje, hecho con mucho cariño, con mucho mimo, por una figura vital dentro de la historia del manga, pero que muchos aún desconocen. ¡Imprescindible!

Killer Joe

Una vez más en nos tocaba maratón nocturna, y empezábamos con la película sorpresa del festival: Killer Joe. El film de William Friedkin (El Exorcista, French Connection) nos cuenta una historia que muchos comparan con el cine de los hermanos Coen o incluso el de Quentin Tarantino, la de una familia white trash que pretende eliminar a la madre para cobrar el seguro de vida. Para ello contratan los servicios de Killer Joe, un policía que en su tiempo libre se dedica a matar por dinero, interpretado por un Matthew McConaughey fantástico, y difícil de reconocer fuera del registro de “chico guapo”. Su papel, junto al de la familia de personajes bobos y disfuncionales, crean una pequeña pero divertida historia con un clímax final genial, violento e hilarante a la vez. Quizás el problema sea que la primera parte de la película no es tan intensa como la segunda, y puede hacerse algo larga, pero al menos puedes estar seguro de que terminarás de verla con buen sabor de boca.

Juan de los Muertos

¿Una película de zombies cubana? ¿En serio? “Juan de los Muertos” ha sido seguramente una de las películas más vistosas del festival precisamente por esta curiosa unión de conceptos. El resultado, totalmente satisfactorio, si bien sorprende menos de lo esperado. En cierto modo, “Juan de los Muertos” es la respuesta cubana a “Shaun of the Dead”, y seguro que la elección del nombre no es casualidad. Aquí predomina la comedia, y los antihéroes son los protagonistas de una historia simple, previsible, y con muchos clichés, pero que a pesar de todo, funciona muy bien (hay grandísimos momentos). El sentido del humor cubano, e incluso parte de crítica social, convierte “Juan de los Muertos” en un producto interesante a la vez que divertido. No hay revolución cubana, pero no te arrepentirás de haberla visto, todo lo contrario.

DOMINGO 16 DE OCTUBRE

El domingo el festival se considera “clausurado” después de haberse entregado los premios la noche anterior, pero para muchos es el mejor día para ver todo aquello que se ha perdido, con las maratones de 5 películas que empiezan a las tres de la tarde (aunque ahora ya se hacen algunas por la mañana). Nosotros tuvimos suerte, y pudimos comprar entradas para una de las más demandas, precisamente la que proyectaba tres filmes premiados: “Red State” como mejor película, “The Yellow Sea” como mejor director, y “Attack the block” con el premio de la crítica y también del público (que por una vez se han puesto de acuerdo). Por temas logísticos solo nos daba tiempo a ver las tres primeros, y tendremos que dejar “Attack the block” para otra ocasión, ¡lástima!

Red State

Casi todo el mundo que sabe que has ido al Festival de Sitges te pregunta si has visto la película ganadora (como si no se proyectaran otras decenas), pero puede que sea la primera vez que podemos responder afirmativamente. La hemos visto, y encima, nos ha gustado. Ya habíamos confesado antes nuestra admiración por Kevin Smith, pero lo cierto es que después de la saga de New Jersey le perdimos la pista, y las malas, malísimas críticas de sus últimos trabajos nos han apartado de él. Pero el sorprendente giro hacia el thriller que ha realizado el director con “Red State” por fuerza tenía que interesarnos.

Aunque la película ganadora de cualquier festival siempre será cuestionada por parte del público, que considerarán que hay otras películas mejores, parece que a muchos les ha dolido sobremanera que “Red State” se llevara el galardón. Y sinceramente, no acabamos de entender que a algunos les haya disgustado tanto esta película. Cierto es que venderla como una “película de terror” es un error flagrante, porque no lo es en absoluto, pero no por ello deja de ser un ejercicio interesante por parte del creador de “Clerks” y “Dogma”.

Hay que reconocer que Kevin Smith ha jugado con fuego al crear una película que puede pasar de la tensión a la comedia en medio minuto, arriesgándose a que el espectador no entienda qué es lo que está viendo. Pero a nosotros nos parece que ese es uno de los mayores atractivos de “Red State”, la mezcla de una historia cruel con diálogos y situaciones cómicas que rebajan la tensión y te hacen soltar la carcajada. Además, la cinta no deja en ningún momento de estar cargado de una crítica directa al fundamentalismo, ya sea el religioso (el más obvio), como el de la “american way of life”. Y es que aquí no se salvan ni los cristianos locos sectarios, ni el gobierno de los Estados Unidos.

La mezcla de tantas cosas puede resultar algo extraña, pero creemos que Kevin Smith ha sido muy valiente con “Red State” y ha conseguido un resultado que nadie esperaba de él. Quizás no sea la mejor del festival, pero se merece elogios como muchas otras.

A lonely place to die

Hace tres de años, coincidieron en la cartelera de Sitges dos películas con premisas similares, “Eden Lake” y “Long weekend”. Aunque los resultados fueron totalmente opuestos, parece que esto abría la puerta al género que bautizaremos como “follones de montaña”, donde ubicamos “A lonely place to die”. La premisa es sencilla: un grupo de montañeros encuentra a una niña enterrada viva en un bosque al más puro estilo “Buried”. Al rescatarla, empiezan a perseguirles los responsables del secuestro, con nefastas consecuencias. Un auténtico alegato al “no te metas donde no te llaman”.

La película empieza como muchos telefilmes del género montañero, aunque con algún giro interesante y algunas escenas impactantes. Pero al igual que les pasa a algunos de los protagonistas, lo que viene luego es una caída en picado con resultado fatal. La película, de premisa muy sencilla al principio, acaba complicándose de mala manera con nuevos personajes, historias totalmente absurdas, y algunas escenas irrisorias que vuelven a poner el film en su contexto apropiado: un sábado por la tarde en Antena3. Un despropósito semejante al que vivimos con “Long weekend”.

The Yellow Sea

La última película que veríamos del festival, y seguramente de las mejores, por no decir la mejor (se llevó el premio al Mejor Director). La historia de un joseonjok (coreanos que viven en China) que en un intento de recuperar a su esposa acabará involucrado en un asesinato y perseguido por dos bandas mafiosas distintas y la policía. El resultado, un thriller de más de dos horas que llega a hacerse corto por lo trepidante de la cinta, pero que va mucho más allá de ser una cinta de acción pura y dura, mostrando la realidad de estos coreanos marginados tanto en China como en Corea. Pero tranquilos, que acción la hay a raudales, empezando por unas persecuciones de coche de vértigo (con el fantástico uso de cámaras estratégicamente situadas para mostrar los choques), y algunas escenas de violencia que son salvajes, y en algunos casos divertidas al mismo tiempo. En definitiva, la película lo tiene todo.

Nuestra selección particular: “Tatsumi”, “The Yellow Sea”, “Red State”, “Karate-Robo Zaborgar” y “Juan de los Muertos” (en este orden). 

Y aquí termina nuestro repaso de las películas vistas en Sitges este 2011, que algunos dicen ha sido flojo, si bien nosotros no estamos de acuerdo: hemos visto películas muy interesantes, y parece que nos hemos perdido las mejores. Así que ahora toca recuperarlas.

04
oct
11

Metal y Global Metal: ¿los documentales definitivos?

Saludos cosmonautas,

Sam Dunn es un nombre que a varios metalheads les debe sonar a estas alturas, o debería sonarle a cualquiera que tengo un mínimo interés por la historia del Metal, y más concretamente, por la cultura del Metal como fenómeno social. Estando ahora al frente de una productora especializada en hacer vídeos de conciertos, su nombre saltó a la palestra en 2005 con “Metal: A headbanger’s journey”, un documental que pretendía dar una respuesta antropológica al fenómeno del Metal, un género tan amado y a la vez tan odiado. Gracias al éxito cosechado, poco después llegaría una especie de segunda parte llamada “Global Metal”, en la que Dunn se patea casi todo el globo (Brasil, Japón, Dubai, Indonesia…) para entender las particularidades del Metal en cada país (con un resultado incluso superior a “Metal”).

METAL: A Headbanger’s Journey (2005)

El primero de los documentales empieza con la historia del propio Sam Dunn, un antropólogo con una gran pasión por el Metal en todas sus formas, desde Iron Maiden hasta Mayhem. Algo frustrado por el desprecio y la incomprensión que la mayor parte de la sociedad demuestra hacia esta música, se embarca en un viaje para comprender, no sólo sus orígenes musicales y los distintos estilos, sino también las raíces culturales del Metal como fenómeno social y antropológico. Un viaje para el conocimiento, que le servirá, en parte, para replicar muchas de esas críticas, tan duras en tierras americanas.

La primera parte de “Metal” es seguramente uno de los mejores repasos que hemos podido ver a nivel audiovisual de los orígenes del Metal, y nos lleva a las mismísimas raíces del estilo, e incluso más allá. Todo esto se realiza con la ayuda de músicos de la talla de Tony Iommi, Dio, Rob Zombie, Alice Cooper e incluso Slipknot, que sirven ellos mismos de ejemplo para explicar porqué el Metal es como es. Una de las teorías más interesantes, pero a la vez más discutibles, es la del origen (innegablemente) obrero del Metal, que refleja la depresión y la frustración de una clase baja, principalmente inglesa, pero también la criminalidad, los abusos y las familias desestructuradas, en su lado más “americano”. La nota interesante/graciosa es ver que, muchas de estas familias obreras, vivían del sector de la metalurgia. ¿Pero es condición indispensable este trasfondo para ponerse a tocar Metal?

Otro de los puntos interesantes de la primera mitad es la descripción que se hace del Metal, llegando a unas conclusiones que, si bien eran fácilmente aplicables en las bandas de Heavy Metal de los 70, ya no lo fueron en los 80 (¿todos los cantantes de Metal cantan agudo?). Pero afortunadamente, Sam Dunn no se encasilla, y dedica su tiempo a hablar de otros estilos alejados del cliché, como puede ser el Black Metal (incluyendo viaje a Noruega), o hablando de la controversia del Death Metal (con las portadas y canciones censuradas de Cannibal Corpse).

Gaahl de los noruegos Gorgoroth, en uno de los momentos más hilarantes del documental.

La segunda mitad del documental es donde se llega más a las entrañas del Metal, pero es también quizás donde se deja aflorar más el romanticismo fan, perdiendo un poco la rigurosidad que se prometía al principio. Allí se habla de los fans, y se intenta explicar la razón de su atracción por una música, que a la mayoría les acompañará toda la vida, e incluso marcará su forma de vivir y entender el mundo (algo que otros estilos musicales, más pasajeros, ni llegan ni pretenden conseguir). Allí también llega el momento de tocar algunos de los aspectos más controvertidos, la influencia que el Metal tienen en sus fans, o mejor dicho, “la terrible y peligrosa influencia que ejerce esta música del demonio”. Se tratan aquí las cuestiones de la censura, la religión (sobretodo el satanismo o el anticristianismo), pero también hay tiempo para hablar de la sexualidad (especialmente centrándose en el fenómeno del Glam Metal – con algunas interesantes observaciones).

Después de haberlo visto al menos en tres ocasiones, seguimos quedándonos con las ganas de más. Más profundidad en algunos temas, más aspectos a tratar (¿la industria qué papel juega en todo esto? ¿y la prensa?), pero también más duración. Al final, la sensación que deja es que el fan ha podido más que el antropólogo. Pero al mismo tiempo, preferimos que esta explicación del fenómeno llegue de manos de alguien que lo entiende y lo vive, y que tenga cierta capacidad para analizarlo, que no del típico investigador “objetivo”, que difícilmente será capaz de poner las cosas en su adecuada perspectiva. En definitiva, “Metal: A headbanger’s journey” es por ahora una de las mejores aproximaciones a la explicación del Metal y todo lo que le rodea, hecho con cariño, y al mismo tiempo rigor, y que quizás con algo más de metraje habría podido llegar mucho más lejos (pero quizás no sería tan comercial).

GLOBAL METAL (2008)

Y la respuesta a nuestras peticiones llegó tres años después con “Global Metal”, que si bien no es una segunda parte estricta, sí ofrece una visión del Metal mucho más rica, con todos los matices que las distintas culturas que han abrazado el estilo han aportado.

Es innegable que el Metal es un producto originado entre los intercambios musicales de Inglaterra y Estados Unidos, pero ya en los años 80 la globalización del Metal se hizo patente con bandas como Sepultura, y actualmente está luchando por hacerse un hueco en culturas tan dispares como la china, la india, e incluso la iraní. A estos, y otros países, es donde Sam Dunn viajará para conseguir esa visión multicultural del fenómeno del Metal, intentando encontrar qué han aportado los distintos países al Metal, pero también descubriendo como este producto encaja en su cultura.

Como parece lógico, el documental empieza con Brasil, para hablar de Sepultura, seguramente la banda de Metal, no americana/inglesa, más famosa e importante de la historia. Dunn busca en prácticamente cada país cual fue el punto de inflexión, el momento en que el Metal entró con fuerza en cada país, y en Brasil fue el festival Rock in Rio, toda una institución en los 80 (ahora completamente desvirtuada). Aquí destaca sobretodo la aportación de Max Cavalera, con interesantes reflexiones sobre lo universal de la música de Sepultura.

El viaje nos lleva después hasta Japón, donde se nos hace la interesante reflexión de la convivencia de dos escenas que prácticamente se ignoran la una a la otra: la escena del Visual Kei (formado exclusivamente por bandas japonesas) y la del Metal, digamos, occidental (donde dominan las bandas extranjeras, pero también hay lugar para las niponas que tocan con “estilo occidental”). Aquí entrarán en escena Marty Friedman, una de las mejores personas para hablar de ambos mundos, pero también Yoshiki (de X Japan) y uno de los integrantes de Sigh, que con una simple frase lo dice todo: “el Metal es cool, y el Visual Kei no lo es”.

Después llega el turno de los dos grandes países emergentes del momento, China e India. Aunque son obvias las diferencias culturales entre Japón y occidente, es cierto que llevan muchos años bajo la influencia de la cultura americana, y por lo tanto, que el Metal tenga una muy buena salud no es nada extraño. Pero China e India ya son otra historia. La barrera cultural es mayor, sobretodo por el control que ejerce el gobierno chino en cuanto a las influencias externas, y por el peso de la tradición en la India (donde además tienen Bollywood, que no sólo gana en el cine, sino también en el apartado musical). Aún así, hay fans devotos que luchan contra los prejuicios de su sociedad (donde la incomprensión es mucho más acusada). Lo que más destaca de estos países es que, a diferencia de Brasil y Japón, en el momento de hacer el documental aún no habían podido ver a ningún gran grupo de Metal actuando en su país (lo que acostumbra a ser el punto de inflexión para el inicio de un boom musical).

Y si en China o en la India tienen problemas con la censura, Irán ya llega a ser incluso peligroso. De hecho, el equipo de grabación no obtuvo los visados para entrar al país, así que tuvieron que encontrarse con algunos de los fans del Oriente medio en Dubai, durante la celebración del Desert Rock Festival (el único festival de Metal que se celebra en los países árabes). Allí nos contaran como se les puede llegar a detener por llevar el pelo largo, y camisetas de grupos de Metal, ya que se les puede acusar de “adorar al demonio”. Algo parecido pasa en Indonesia, aunque con algunas diferencias significativas (allí sí han actuado muchos grupos de Metal, y algunos no ven contradicción alguna entre su fe musulmana y escuchar música Metal). Finalmente, Sam Dunn se fue a uno de los puntos calientes del globo, Jerusalén, para comprobar como la música puede ayudar, o no, en estos eternos conflictos.

Desde las “primaveras árabes” se ha hablado bastante en los medios generalistas del papel que el Metal está jugando en países como Irán, y Sam Dunn tiene el mérito de haber expuesto, queriendo o no, este poder que puede llegar a ejercer la música en la sociedad (un poder que seguramente ya no tiene en las sociedades occidentales). Pero no es este el único mérito de “Global Metal”, y es que su autor ha conseguido mostrarnos, de una forma mucho menos subjetiva que su predecesor, como se vive el Metal en el mundo globalizado del s.XXI, llevando el documental hacia un terreno que va mucho más allá del “típico documental sobre música que sólo gusta a los fans”. Y es que estamos convencidos que “Global Metal” pueden ser un producto interesante tanto para el aficionado (a quien le encantará ver a Lars Ulrich, Max Cavalera, Kerry King, o Bruce Dickinson)  como para el neófito (que no tiene ni idea de quienes son esta gente, pero puede interesarle este fenómeno de la globalización).

Ambos documentales se pueden conseguir tanto por separado como en un pack conjunto. Si bien “Global Metal” es escaso en cuanto a extras, “Metal” tiene cosas tan suculentas como un pequeño reportaje sobre el Black Metal, versiones extendidas de las entrevistas, y escenas eliminadas. Todo ello, material indispensable para cualquiera con un mínimo interés por el Metal en todas sus formas.

PD: Por cierto, aquellos que odian a Lars Ulrich por el “caso Napster”, podrán regodearse cuando el batería de Metallica se retracte de lo que hicieron en “Global Metal”.

28
sep
11

La Fundación de Isaac Asimov: la mayor saga de Ciencia Ficción de todos los tiempos

Saludos cosmonautas,

mientras medio mundo está enfrascado en la lectura o el visionado de la saga de “Canción de Hielo y Fuego” (quizás más conocida por “Game of Thrones”), hoy en la Arcadia vamos a recomendaros otra saga épica, y no falta de misterios o intrigas. Se dice que es la obra de Ciencia Ficción más leída de todos los tiempos, y cualquier lector aficionado al género o la ha leído o debería hacerlo. Estamos hablando de la saga de la Fundación del prolífico Isaac Asimov, seguramente nuestro escritor de Ciencia Ficción favorito, a la vez, uno de los autores que más se aleja de muchas de las costumbres del género en cuestión (o mejor dicho, de ciertas modas del género).

Una vez más debemos agradecer a un amigo que no desistiera en su empeño por hacernos leer el primer libro de la saga. De hecho, Asimov se convirtió después en uno de nuestros escritores favoritos, y desde hace años gana por goleada a otros autores en nuestra biblioteca. Este amigo estuvo varios años intentando convencernos, insistía en que, al estar estudiando psicología, “Fundación” iba a gustarnos (mencionaba algo llamado “psicohistoria”).

En la actualidad, ciencias como la psicología o la sociología están prácticamente en pañales, con poco más de cien años de historia, estamos muy lejos de comprender con cierta precisión el funcionamiento del cerebro, y por lo tanto, el comportamiento humano, tanto individual como colectivo. En “Fundación” se nos presenta un futuro muy, muy lejano, en el que existe una ciencia llamada “psicohistoria”, la evolución absoluta de esas dos disciplinas que se funden con la estadística para, por fin, poder predecir la evolución de la sociedad. A través de esta herramienta, Hari Seldon, un psicohistoriador, prevé que el gran Imperio Galáctico se colapsará, dando un tremendo salto hacia atrás, hacia la barbarie (una idea claramente inspirada en la caída del Imperio Romano y los años oscuros de la Edad Media). Hari Seldon promueve la creación de una Fundación en un extremo de la galaxia, un lugar dedicado a recopilar todo el saber humano en la llamada Encyclopedia Galactica, que permitirá que los 30.000 años de involución previstos se acorten a un solo milenio.

¿No os parece demasiado excitante el argumento? Os puedo asegurar que lo es, y además a lo largo de las siete novelas habrá muchos cambios, y algunos giros de guión propios de algunas series actuales de TV, llegando incluso a convertirse en una novela de aventuras que llevará a los protagonistas a buscar el planeta Tierra (abandonado miles y miles de años atrás). Aunque os podríamos contar algunos de los detalles que hacen esta saga una gran lectura, sería un crimen desvelar algunas de esas sorpresas, así que tendréis que comprobarlo vosotros mismos.

Uno de los mayores atractivos que ha tenido Isaac Asimov para un servidor ha sido siempre su estilo de Ciencia Ficción “soft”, es decir, que se aleja de las complicadas explicaciones técnicas de las cosas, para centrarse más en aspectos sociales, históricos y antropológicos (como es obvio en la Fundación). No encontraremos entonces detalladas descripciones de naves, o tecnologías espaciales, no se harán muchos esfuerzos por explicar como vuelan las naves, o como se administran los planetas. Para Asimov lo más importante es el comportamiento humano, y se podría decir que fue un gran observador y estudioso del mismo. Estas cualidades hacen que sus libros sean mucho más accesibles para todo el mundo, y no requieren en absoluto que el lector sea un entendido en física o matemáticas, o ni siquiera un aficionado a la Ciencia Ficción, para disfrutar a lo grande con las ideas de Asimov.

Pero antes una advertencia. El primer libro, “Fundación”, es seguramente el más “aburrido” de todos, aunque a la vez el más corto. Os daréis cuenta de que es bastante repetitivo en su estructura, y no tiene el ritmo del resto de novelas. Esto se debe principalmente a que, en realidad, este primer libro es una recopilación de 4 historias que se publicaron entre 1942 y 1944 en Astounding Magazine (para el libro se añadió una quinta). Además, lo repetitivo de estas historias se explica en parte por la necesidad de explicar como funciona la psicohistoria, y qué implicaciones tiene en el devenir de los acontecimientos. Pero si superamos con éxito esa primera lectura, os podemos asegurar que lo que vendrá después no para de subir y subir, y seguramente acabaréis comprando las dos secuelas que completan la trilogía original, las dos otras novelas que la siguieron, así como las dos precuelas de la Fundación.

A pesar de que la Saga de la Fundación original consta de estas siete novelas, Isaac Asimov hizo un esfuerzo por conectar esta historia con su primera novela publicada y todas las que siguieron después. Así pues, al principio encontraremos la Saga de los Robots (empezando por los relatos de “Yo, Robot”, para seguir con “Bóvedas de acero”, “El sol desnudo”, “Los robots del amanecer” y “Robots e Imperio”). Esta saga enlaza con la Trilogía del Imperio Galáctico ( “En la arena estelar”, “Las corrientes del espacio” y “Un guijarro en el cielo”), que nos cuenta la formación del Imperio, cientos de años antes de lo ocurrido en el llamado “Ciclo de Trántor” (es decir, la Fundación). En definitiva, tenéis lectura para rato.

Cabe decir que la saga ganó el premio Hugo a “La mejor serie de todos los tiempos” en 1966, un premio que sólo se entregaría una vez y que, tanto el mismo Asimov, como muchos otros, pensaban que se había creado expresamente para premiar “El Señor de los Anillos”. Pero no fue así. Y aunque no sea ni la mitad de famosa que la obra de J.R.R. Tolkien, “La Fundación” tuvo un grandísimo impacto, directo o indirecto, en la Ciencia Ficción en todas sus formas. Por ejemplo, a muchos, la ciudad de Coruscant de Star Wars les recuerda sospechosamente Trantor, y la “Guía del Autoestopista Galáctico” se convierte en la competencia de la Encyclopedia Galactica en la novela de Douglas Adams. Pero hay muchos más ejemplos.

Ha habido varios intentos de convertir la saga en películas, e incluso en serie de TV, hace muchos años que se viene diciendo. Al parecer, New Line Cinema acabó produciendo las películas de “El Señor de los Anillos” después de un intento fallido de llevar la Fundación a la pantalla grande. Lo cierto es que vemos bastante complicado llevar a buen puerto semejante proyecto, pero se agradecería el intento.

Simplemente terminaremos insistiendo en nuestra recomendación. Si jamás habéis leído una novela de Ciencia Ficción, sería bueno empezar por aquí. Y si sois aficionados al género y no la habéis leído… ¿qué coño os pasa?

21
sep
11

Sons Of Anarchy: Hamlet se compra una Harley

Saludos cosmonautas,

Sons of Anarchy acaba de estrenar su cuarta temporada, y hace apenas unos meses que empezamos a verla (siempre llegamos “tarde” para ver todas estas series del momento, pero a veces es preferible así). Un amigo nos insistió en que la viésemos, que nos iba a gustar, pero nos hacíamos los remolones. Empezamos viendo unos pocos episodios, y dejamos pasar el tiempo. Pero poco antes de empezar el verano volvimos a ello y desde entonces no hemos podido parar, estamos irremediablemente enganchados.

Este personal proyecto de Kurt Sutter cuenta la historia de los Sons Of Anarchy, un club de moteros de la pequeña localidad de Charming (California), que regenta el taller de reparaciones Teller-Morrow. En realidad, el taller no es más que una tapadera para el negocio real e ilegal de tráfico de armas de Sam Crow o SAMCRO (Sons of Anarchy Motor Club Redwood Original). Durante años, los Sons han desarrollado sus actividades sin demasiados problemas, ya que tienen comprado al Sheriff del pueblo, y su política de echar a prostitutas y traficantes de drogas del pueblo les ha hecho ganar el respeto de sus conciudadanos. El principal protagonista de la historia es Jackson “Jax” Teller, vicepresidente del club, hijo de uno de los fundadores, y ahora hijastro del actual presidente.

Jax acaba de tener un hijo, y al mismo tiempo, descubre un libro que escribió su difunto padre, advirtiendo de la deriva que estaban tomando los Sons, y de la necesidad de cambiar de rumbo hacia negocios lícitos para evitar su autodestrucción. Todo esto hará que el joven motero empiece a cuestionarse el funcionamiento del club, y cambie su relación con el presidente, el actual marido de su madre, en una historia con tintes shakespearianos que recuerda mucho a Hamlet, y no es casualidad.

Clay Morrow y Jax Teller. Padrastro e hijastro, Presidente y Vicepresidente, con una relación “complicada”.

A pesar de tener un claro protagonista, Sons Of Anarchy es una de esas series corales, con una docena de personajes centrales, y un buen abanico de variopintos personajes secundarios. Por supuesto está el núcleo central del club (cada uno tendrá su motero favorito), pero también juegan un papel importantísimo sus “old ladies” (mujeres), así como el departamento de Policía de Charming (con sus propias disputas internas por la ayuda que le prestan a los moteros), y también otras bandas mafiosas de negros, mexicanos, chinos, e incluso la IRA (todos ellos clientes o proveedores de armas de SAMCRO).

La primera temporada es sobretodo una introducción a todo el universo de los Sons Of Anarchy, y quizás cueste un poco más engancharse porque la trama avanza más lentamente. Pero vale la pena insistir, y sigue siendo una toma de contacto importante. Aquí entenderemos como se han hecho con el control del pueblo y de la policía, también como funcionan sus negocios con las armas (llenos de traiciones y reyertas), y cuales son algunas de las reglas y costumbres de este club (asambleas, fusiones, fiestas benéficas, etc.). En realidad, el grupo de los Sons Of Anarchy es mucho más grande que SAMCRO, ya que tienen “chapters” que se extienden por varios estados de América, e incluso otros países. Pero el club de Charming es el fundador, por lo tanto el más importante, y al que acudirán los demás en busca de ayuda o para proporcionarla sin pensarlo.

Kurt Sutter, el creador de la serie, pasó una temporada con un auténtico club de moteros “forajidos”, y una de los aspectos que más le llamó la atención fue la auténtica devoción por el club, y como todos sus miembros sentían un deber hacia este, y hacia sus “hermanos”. Así pues, en Sons Of Anarchy veremos como la lealtad, la fraternidad, y el deber toman el protagonismo, a veces de modo sangriento. Los soplones, así como los desertores, deben sufrir por sus cabezas. Pero estas obligaciones conllevan también sus compensaciones, así que el club le echará una mano a uno de sus miembros siempre que sea necesario. Ya sea con dinero, amenazando a alguien, o simplemente vertiendo sangre (siempre fuera de las calles de Charming – ese es el trato con la policía).

Si alguna otra serie actual se parece a Sons Of Anarchy, esta sería Game Of Thrones. Puede parecer una comparación imposible, pero en realidad, si quitamos espadas o AK-47s de enmedio, todo se basa en juegos de poder, venganza, honor y familia. Las intrigas, traiciones, y planes enrevesados tanto se pueden dar en un palacio noruego, en King’s Landing, o en la pequeña localidad de Charming. Son historias universales.

Jax Teller con sus caballeros hermanos moteros.

Ya decíamos que la primera temporada de la serie puede resultar algo más complicada para el espectador, ya que muchas de las cosas que pasan se dan por sabidas, y hay que estar atento para comprender como funciona SAMCRO. Pero Sons Of Anarchy es una de esas series que cuanto más la ves, más te gusta. Aún en la cuarta temporada hay muchos asuntos por resolver, y muchas tramas con las que sufrir (en principio la serie está pensada para durar 7 temporadas). Porque se sufre, y mucho, con estos personajes, y algunos de los sorprendentes giros de guión. Añadidle todo el glamour del motero forajido al más puro estilo western, la aparición de gente como Henry Rollins o el cameo de Stepehen King, y la chulería y camadería testosterónica del club, para dar con una serie que se merece nuestro sello de aprobación #TLQM. Ah, y no olvidemos la industria del porno. Recomendadísima.




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