Archivos en la Categoría 'Cómics'

22
may
12

“I am a hero”, zombies a la japonesa

Saludos cosmonautas,

debo empezar este post recomendando que os leáis el que hizo en su momento Marc Bernabé en su blog Mangaland sobre este mismo manga del que os queremos hablar desde la Arcadia. Más que nada, porque fue gracias a ese post que descubrí este fantástico manga de Hanazawa Kengo, “I am a hero”. En realidad, me puse a leer el manga incluso antes de leer el post, ya que sólo me hizo falta un tweet de Marc para ponerme a buscar alguna traducción del mismo (que afortunadamente encontré en una magnífica web que me recomendó el gran chusetto). Y quedé realmente impresionado sólo con las primeras viñetas.

Sabiendo ya de antemano que se trata de un cómic “de zombies”, seguramente a muchos les sorprenderá que en el primer tomo apenas pasa nada relacionado con la infección. El autor se atreve, o se da el lujo, de presentarnos poco a poco la historia de su protagonista, Suzuki Hideo, un mangaka mediocre, con tintes otakus y esquizofrénicos, que trabaja de ayudante para otro mangaka. En esas primeras páginas veremos como es su vida, no muy satisfactoria, e incluso se abrirán nuevas posibles líneas argumentales que te pueden hacer pensar que estás ante otro Bakuman (algo más marginal). Pero al final del tomo todo aquello que se había construido hasta el momento se va a pique. Y aunque pueda resultar algo extraño y desconcertante, considero que es un gran acierto por parte del autor, ya que el shock ante el suceso zombie es mucho más impactante, y consigue dejarte esa sensación de que quedan cosas por resolver, y que nunca más serán resueltas. En definitiva, lo que realmente pasaría si el mundo se fuera a la mierda.

Marc Bernabé describía también este manga como tremendamente japonés; y no puedo estar más de acuerdo en esta afirmación. Muchos de los mangas de éxito apenas muestran rasgos de la cultura japonesa, porque pasan en mundos imaginarios, o aunque transcurran en Japón, tienen esa “estética manga” que hasta cierto punto desjaponiza a los personajes. Pero “I am a hero” es uno de esos pocos mangas que he leído en la que los japoneses tienen cara de japoneses. Precisamente, lo que destaca por encima de todo es su fenomenal dibujo. Muy realista, pero no por ello falto de dinamismo y expresividad, ya que el autor se permite deformar a los personajes en plan cómico siempre que sea necesario. También es muy destacable el estilo cinematográfico que utiliza para contar la historia, con algunas secuencias de viñetas simplemente espectaculares (la del avión es tremenda).

Pero lo japonés de este manga no acaba sólo en el aspecto de sus protagonistas, ya que el comportamiento también encaja perfectamente con las ideas que tenemos sobre los japoneses. Ese respeto por la autoridad, el orden, y el colectivo, tiene su efecto en como el protagonista y los demás personajes afrontan la extrema situación, tardando mucho más en aceptar que las cosas han cambiado de lo que es habitual en las típicas pelis de zombies occidentales. Mostrando esa dificultad para el cambio, que tan japonesa resulta ser. Y eso nos pone de los nervios, ya que uno tiene ganas de gritar: ¡son zombies, mátalos a todos! Pero seguramente su reacción sea bastante más verosímil que la del típico héroe occidental que pasa de ser un mindundi a ser un Rambo en cuestión de minutos. Son estos, y mucho más pequeños detalles, los que configuran “I am a hero” como un acercamiento a la japonesa a la temática zombie. De hecho, los zombies/infectados no son los clásicos al estilo George A. Romero, sino algo mucho más retorcido, y una vez más, algo mucho más japonés. Ya que nos pueden recordar más a una Sadako de “The Ring” e incluso a la saga “Tomie”, que al típico zombie de Robert Kirkman en “The Walking Dead”.

Ya sea por el peso de la tradición, o simplemente por la lógica de la supervivencia, en cualquier tipo de obra de temática zombie se acostumbran a repetir algunos esquemas, y “I am a hero”, aunque consigue escapar de muchos de los tópicos (especialmente en los primeros temas), también tiene que claudicar y mostrarnos algunos de esos tópicos narrativos zombies (y esto no es necesariamente malo). Aún así, siempre lo hace con ese estilo tan propiamente japonés. Un ejemplo claro es la trama argumental que tiene lugar en una pequeña comunidad de supervivientes que viven en la azotea de un centro comercial. Tanto el sitio, como las dinámicas que se establecen entre esos supervivientes, son relativamente frecuentes, pero en este manga os podemos asegurar que son algo más retorcidas y desconcertantes, ¡Japanese style!

Terminaremos diciendo que Hanazawa Kengo no ha conseguido con “I am a hero” hacer uno de los mejores manga de zombies que existen, sino que ha conseguido hacer una de las mejores obras zombie que hemos tenido el placer de disfrutar. Ya sea por su estilo visual, su narrativa, argumento, personajes, o por esa capacidad de engancharte y no soltarte hasta haberte leído casi todos los tomos, creemos que es una obra que debería editarse en nuestro país, y que puede llegar tanto a los lectores de manga, los lectores de cómic en general, o simplemente a los aficionados a la temática zombie. ¡Que alguien lo edite ya!

18
may
12

Quiero ser un Marvel Zombie (con Àlex Santaló)

Saludos cosmonautas,

ya os contamos algunas de nuestras aventuras en el pasado Saló del Còmic de Barcelona hace unos días, pero faltaba el plato fuerte. Como os hemos ido contando en los últimos meses, nos hemos vuelto a reenganchar al Universo Marvel, pero conseguir ponerse al día no es tarea fácil con la cantidad de títulos y sagas que existen. Nosotros dejamos de seguir los X-Men más o menos cuando iba terminando la época de Grant Morrison (los llamados “Nuevos X-Men”), y desde entonces se podría decir que la forma de hacer de Marvel ha aposta muy fuerte por una serie de eventos/crossover muy potentes, que complican ese trabajo de recuperación y actualización.

Para conseguirlo, nos hemos puesto en manos de un experto Marvel Zombie, el dibujante Àlex Santaló (que conocéis de una Entrevista Pirata), quien nos ayudará a poner orden con algunas de las últimas sagas importantes que se han vivido en el Universo Marvel. No hablaremos de todas porque no hay tiempo, pero sí al menos de las dos o tres más importantes de los últimos 10 años.

Por cierto, al igual que con la peli de Los Vengadores, hay sorpresita final :) (y no os cortéis contadnos vuestras experiencias marvelescas en los comentarios)

08
may
12

Saló del Còmic 2012: pies destrozados, tiempo aprovechado.


Saludos cosmonautas,

se fue, se terminó, el 30 Saló Internacional de Còmic de Barcelona ya es historia. Un Saló que, como ya hemos comentado, se puede recordar por muchas efemérides: los 20 años de la publicación de Dragon Ball, los 30 años de Planeta deAgostini Comics y del mismo Saló, o los 40 años de Mazinger Z. Había mucho que celebrar, y se celebró. Y ahora toca valorarlo desde nuestro punto de vista totalmente subjetivo. No esperéis que os hablemos de récords de asistencia, o de la cantidad de metros disponibles, sino de nuestra visión como un visitante más.

Lo que sorprende a más de uno al llegar es el protagonismo que tienen los stands promocionales de películas. Ese cabezón gigante de Prometheus, esa pseudo-celebrity de Gran Hermano promocionando la última de Sacha Baron Cohen, o el circuito de tiro GIJoe (aunque ninguno de ellos tan emocionante como los del Capitán América o Thor del año pasado). Sin duda, el matrimonio del cómic con el cine está siendo provechoso, y con la película de “Los Vengadores” ha llegado a un punto álgido. Lo que no tenemos tan claro es que el beneficio sea mutuo.

Ilustración del Rey Mono en el stand de China, el país invitado de este año. ¿Va en serio esta vez?

Seguramente nos repetiremos un poco respecto a otros años, pero una de las ya clásicas críticas a los salones (sean del cómic o del manga), es que apenas quedan ya atisbos de ese “mercadillo” que era antaño. Desde hace años las novedades del mercado editorial son lo que más destaca junto a la ingente cantidad de merchandising. Hay supuestas tiendas de cómics que apenas dedican una pequeña mesa de su stand de más de 6 metros para la lectura, y todo lo demás es para figuras, camisetas y otros objetos. Y en realidad no es nada que no puedas encontrar en casi cualquier tienda especializada.

Los fans de Hora de Aventuras han tenido una presencia destacable en este Saló. ¿Queréis que hablemos de esta pedazo de serie?

Por otro lado, y ya de forma más positiva, la cuestión de las exposiciones ha sido uno de los puntos fuertes. El tema de la robótica da para mucho, y  se ha aprovechado bastante bien el espacio para poder ver las distintas encarnaciones literarias, cinematográficas o en formato cómic de estas creaciones tan asimovianas. Con el plus de poder ver a muchos robots en acción, ya fuera en el “ring” de competiciones, o con Tibi y Dabo soltando rollos al personal.

No es que tenga mucho que ver con los robots (¿el cybermen quizás?), pero nuestros dos Doctors favoritos asomaron la cabeza por la exposición.

En resumen, mucha promoción y novedad y poca chicha, vendría a ser ya la crítica que le hacemos a este salón (y seguramente a los venideros). Pero también es cierto que existe disparidad de criterios respecto a lo que tendría que ser un evento así. Algunos aborrecen totalmente la cuestión comercial y les gustaría ver un Saló que realmente se dedicara a promocionar el cómic como forma de expresión, y no simplemente a vender (algo que compartimos a medias – ya que nos cansa tanta novedad editorial, pero nos gusta que haya tiendas para buscar y escarbar). Para otros, un salón no es interesante si no se sacan noticias editoriales interesantes, o no se pone a la venta el último bombazo. Y no nos engañemos, para muchos, y nos incluimos, un salón es un evento social puro y duro.

Haciendo la mili junto a Marc Pastor (entrevista pirata), creador del término “culturalmente disperso”.

De hecho, a pesar de nuestras críticas, debemos reconocer que la mayor parte de nuestras compras son pura y simplemente novedades. Pero es que este año, la cuestión social nos ha quitado el tiempo necesario para poder revisar los cajones en busca de cosas interesantes. Aún así, no se puede decir que no hayamos aprovechado el tiempo. En breve tendréis un vídeo que realizamos con Àlex Santaló, dibujante y Marvel Zombie, en el que nos explicará todo lo que hay que saber para reengancharse al mundo Marvel. El domingo fue seguramente el día que mejor aprovechamos. Pudimos podido grabar un interesante reencuentro de dos veteranos saloneros que estuvieron trabajando en el stand de Dragon Ball hace 20 años (algo que veréis en el documental que tenemos en el horno). Hubo tiempo de pasar por Catalunya Radio para hacer nuestras valoraciones del Saló, y volvimos corriendo a la Fira de Barcelona para ver Free Acid, el cortometraje culturalmente disperso de Víctor Recort que nos dejó muy buen sabor de boca.

Gina Tost y Jordi Sellas, en plena discusión sobre el Saló. Podéis recuperar el podcast del programa clicando aquí.

Pero uno de los puntos álgidos de este domingo no lo vivimos dentro del propio Saló, sino a unos pocos metros, en el lobby del Hotel Plaza Catalonia. Y es que allí tuvimos el placer y el honor de poder estrechar la mano que creó a uno de los iconos de treintañeros y cuarentañeros de nuestro país. Mazinger Z, Devilman o Cutey Honey son algunas de sus más famosas creaciones, y Go Nagai, el nombre, el hombre. Aunque todo hay que decirlo, quedó algo empequeñecido a nuestro lado.

La camiseta de Kamen Rider que llevo no es por casualidad. ¿Alguien sabría decirme qué relación tiene con Go Nagai?

Además, podemos considerarnos unos afortunados, ya que finalmente conseguimos apoderarnos de una las codiciadas estampitas dedicadas. No es un dibujo dedicado, pero no podemos quejarnos en absoluto.

Para terminar, os dejamos la foto de las compras saloneras. Bastante variadas, y es que ya cada vez nos estamos dispersando más en cuestión comiquera. Y ahora sí, nos despedimos de este Saló que, a pesar de las críticas, sigue siendo un evento que disfrutamos al 100% cada año, y en el que nos dejamos los pies de tantas horas recorriendo de punta a punta el recinto. Que siga siendo así 30 años más.

04
may
12

Saló del Còmic 2012 de Barcelona: los 20 años de Dragon Ball

Saludos cosmonautas,

ayer mismo se inauguró la 30ª edición del Saló del Còmic de Barcelona, una fecha ya de por si a celebrar, pero para nosotros coincide con otras efemérides importantes. Primero, celebramos los 20 años de nuestro primer Saló, que por entonces se celebraba en el Mercat del Born, y que recuerdo muy bien por dos motivos. El primero, porque mi padre me  atropelló un pie con el coche justo al bajar para ir al Saló. El segundo, porque pude conseguir por primera vez material “oficial” de Bola de Drac. Y es que ese Saló coincidía con la inminente publicación del manga de Dragon Ball/Bola de Drac en su ya histórica serie blanca (siendo las dos primeras ediciones no japonesas de dicho manga), y en el stand de Planeta entregaban postales y un librito con imágenes de la serie, para acompañar la exposición dedicada a Toriyama.

Abajo en pequeño pone: “Esta fotocopia cuenta con la autorización expresa de los titulares de los derechos.” Es decir, se trata de una “fotocopia original y oficial”, el concepto tiene tela.

Para celebrar tan importante aniversario, la gente de Planeta regalará en este Saló un facsímil de ese primer número de la serie blanca con algunos textos extra que recuerdan esa entrañable época. Y podéis estar seguros que esto nos servirá para nuestro proyecto sobre los 20 años de manga y anime. Aprovecharemos el tiempo en este salón.

Por cierto, nota curiosa. El mismo año que celebramos estos 20 años del primer desembarco manga en el Saló del Còmic de manos de Dragon Ball, todo el mundo está hablando del espectacular stand de China, país invitado en esta edición. Una metáfora con múltiples interpretaciones.

Pero no sólo de manga vive el culturalmente disperso (si no, no sería disperso), y hay muchas otras cosas que nos interesan de este salón. De entrada, descartamos ya intentar conseguir una firma de Go Nagai, creador de Mazinger Z, ya que parece que el señor no tiene muchas ganas de dibujar o firmar, y simplemente regalará algunas estampitas a los afortunados ganadores de un concurso. Sin comentarios.

Como ya sabréis, el tema principal de este Saló son los robots, uno de esos grandes iconos de la ciencia ficción que tanto gustan aquí en la Arcadia; y que tan buena relación tienen con los japoneses, se podría añadir. Hace ya unos días acudimos a la exposición “Almas de Metal” de Cels Piñol en el Hotel Anglí, que forma parte del conjunto de actividades robóticas saloneras. Y ahora nos quedaría ver la exposición “local”, titulada “Robots en su tinta”, que hace un exhaustivo repaso a los robots de la literatura, el cine o el cómic. El visitante, incluso podrá interactuar con algunos robots parlanchines que pulularán por la Fira de Barcelona.Y si no tenéis suficientes robots, la gente de Phenomena Experience ha montado una maratón robótica en el Cine Urgel (Matrix+Almas de Metal+Programado para Matar).

Pero volvamos a Cels Piñol otra vez, ya que el domingo a las 19h podremos verle en acción en un corto dirigido por Victor Recort, quien emulará a Kevin Smith contando una historia de amor de un fanboy. Titulado “Free Acid”, el corto también se inspira en series como The Big Bang Theory y Spaced. Curiosamente conocimos a Víctor en el pasado Saló, y ahora por fin se estrenará, un año después.

Estas son sólo algunas de las múltiples actividades que nos depara este fin de semana, y encontraréis muchas más en la web de Ficomic. Para terminar, os dejaremos con algunas de las compras que tenemos en mente para este Saló. Aunque como siempre, nos gusta encontrarnos con sorpresas y rebuscar entre los cómics antiguos (sí, antes el Saló servía para eso más que para las novedades).

BASTARD!! de Kazushi Hagiwara (Complete Edition)

Ya compramos en su momento la primera edición de Planeta de Agostini, y nos encantaba. Sí, tiene muy mala fama el manga, pero nos partíamos el culo y había muchas bromas sobre Metal. Lo que ahora edita Planeta no es la típica reedición, sino que el autor ha redibujado el manga por completo. Y os podemos asegurar que la cosa ha cambiado mucho, muchísimo. Tanto, que ahora más que un manga de espada y brujería con tintes eróticos, se ha convertido en un manga porno con tintes de espada y brujería. Así de claro. Ya sea por curiosidad, o nostalgia, nos haremos al menos con el primer volumen.

LAS VACACIONES DE JESÚS Y BUDA de Hikaru Nakamura

Desde que leímos por primera vez en Mangaland sobre este manga, se había convertido en uno de esos mangas que te encantaría que editaran, pero para el cual tienes cero esperanzas. Pero Norma Editorial nos sorprende y lo saca. A ver lo que duran las aventuras de Jesús y Buda en la actualidad, siendo compañeros de piso. No, no me refiero a ver lo que duran viviendo juntos, sino a ver lo que dura la publicación de este manga aquí…

SIMIOCRACIA de Aleix Saló

Seguro que la mayoría de vosotros ya sabéis de sobras quien es Aleix Saló, se le empezó a conocer por un vídeo sobre la visita de Ratzinger Z a Barcelona, poco después lo petó con el corto animado sobre la crisis que servía para promocionar su trabajo “Españistán”, y ahora con otro vídeo y “Simiocracia” ha vuelto a dar la campanada. Quizás no tantos recordéis que entrevistamos a Aleix mucho antes de todo este boom, principalmente por su fantástico análisis de la llamada “Generación Burbuja” en el que fue su primer trabajo publicado (viñetas diarias aparte). Vamos, que casi podríamos fardar de tener buen ojo para identificar los nuevos talentos, ¿no?

JUEGO DE POLTRONAS by Nacho Fernández

Nacho Fernández es un clásico de las parodias. Famoso por ser uno de los autores de Dragon Fall, parece que se le ha podido aplicar durante un buen tiempo lo de que uno no es profeta en su tierra. Pero “Juego de Poltronas”, una divertida parodia de “Game of Thrones”, vuelve a demostrar que casi 20 años después sigue siendo capaz de arrancarnos una sonrisa o incluso una carcajada con su forma de pervertir nuestras obras de cabecera. Este ya hemos empezado a leerlo, y que los Stark se hayan convertido en vascos y se llamen Starkagorri, es un puntazo. Se acerca el invierno… se acerca la rasca.

A todo esto podéis añadirle recopilatorios de Marvel varios, puede que el primer número de Mazinger Z, y alguna cosillas más. ¡A disfrutar del Saló! (Mierda, creo que necesitaré más estanterías Billy…)

23
abr
12

Libros, libros, libros. Sant Jordi 2012

Saludos cosmonautas,

como hemos hecho más de una vez en anteriores 23 de Abril (Diada de Sant Jordi en Catalunya, el día de la rosa y el libro), hoy toca haceros algunas recomendaciones arcadienses para regalar o compraros para vosotros mismos.

Las Nieblas de Avalón de Marion Zimmer Bradley

Ahora que gracias a Game of Thrones o El Nombre del Viento se ha puesto tan de moda la literatura fantástica de carácter más o menos medieval, os queremos recordar un libro que leímos hace ya unos cuantos años, pero que nos sorprendió gratamente.

Las Nieblas de Avalón nos cuenta la archiconocida historia del Rey Arturo desde un punto de vista muy distinto al habitual, el de las mujeres de la historia. Casi siempre, las historias de caballeros han sido contadas a través de los ojos de los hombres, y las mujeres han tenido un papel puramente testimonial. Marion Zimmer Bradley quiso darles voz a estas olvidadas. Aunque la historia empieza a contarse desde el punto de vista de Igraine, madre de Morgana y Arturo, poco después será la famosa hechicera la que tome el relevo.

El libro va a sorprender a aquellos que conocen bien los mitos artúricos, ya que aquí la historia cambia considerablemente. No porque el argumento sufra alguna variación, sino porque se incide en detalles que convierten la historia en algo más real y menos mítica. No sólo el punto de vista femenino humaniza más la historia, sino también la importancia que toma la cuestión religiosa en la historia. Es muy interesante el enfoque del tema del paganismo de un Avalón enfrentado al cristianismo, que poco a poco va ganando terreno e influencia por encima de la antigua religión.

Una original y apasionante forma de reinterpretar los mitos del Rey Arturo. (Y si os quedáis con ganas de más o queréis haceros un pack temático, podéis leer nuestro post sobre Camelot 3000, y de paso ver la peli “Excalibur”, fabulosa – existe un telefilm de la novela, pero no vale la pena).

Guerra Mundial Z de Max Brooks

Aunque este libro ya es bastante famoso, seguramente lo es más la Guía de Supervivencia Zombie del mismo autor (que no deja de ser una curiosidad divertida). El hijo de Mel Brooks parece que se ha convertido en todo un autor zombie, y con este libro sorprendió con una propuesta original para contar la enésima apocalipsis zombie.

Como si se tratase de un informe para la ONU años después de la llamada Guerra Z, el autor va buscando testigos alrededor del mundo que le ayuden a explicar la invasión de los zombies y la guerra librada contra ellos para conseguir salvar a la humanidad. Esta idea le da cancha libre al autor para realizar un muy interesante ejercicio literario de temática zombie, con gran variedad de historias originales de supervivencia alrededor del mundo. Situaciones como la vivida dentro de un submarino militar desertor, la experiencia de un hikikomori saltando de piso en piso para escapar, e incluso la historia de como se creó un plan para garantizar la supervivencia de parte de la población a costa del resto. Contadas más o menos de forma cronológica, poco a poco vamos reuniendo pedazos de un mosaico que forma la historia oral de la guerra zombie.

Si os gusta la temática, no lo dudéis. Es uno de esos libros que se lee en pocos días, y no porque sea corto.

Top 10 de Alan Moore & Gene Ha & Zander Cannon

Porque hoy también se pueden regalar cómics (hoy y cada día), os recomendamos uno de los cómics de cabecera aquí en la Arcadia. Seguramente no sea uno de los más famosos de Alan Moore, pero Top10 es probablemente uno de los cómics de superhéroes más originales que hemos leído jamás. La acción se sitúa en Neopolis, una ciudad en la que todos y cada uno de sus ciudadanos tiene superpoderes y se viste como un superhéroe o un supervillano. La acción se centra en los que se encargan que esto no se salga de madre, una superpolicía que tiene que resolver super problemas.

Si ya conocéis a Alan Moore, y sobretodo obras como Tom Strong o Tomorrow Stories, os podréis imaginar lo explosivo de este cóctel. Algunas de las situaciones que se plantean sólo se pueden describir como surrealistas, porque decir que son originales es quedarse corto. Pero aún asi, en el fondo, Top10 no deja de ser como la típica serie de policías, en la que veremos como resuelven casos al mismo tiempo que siguen adelante con sus vidas, no siempre sencillas.

Alan Moore dejó la serie sin acabar después de 12 números, y aunque varios autores han seguido explotando el mundo de Top10, esos primeros siguen siendo las mejores entregas. Por cierto, no os perdáis la cantidad de pequeños homenajes que aparecen en muchas de las viñetas (principalmente a través de pequeños cameos).

Y hasta aquí nuestras breves recomendaciones #TLQM para hoy. Si queréis más, podéis buscar en el blog a través de la etiqueta Libros. Y os animamos a dejar vuestras recomendaciones en los comentarios. Bona diada de Sant Jordi!

16
abr
12

El Príncipe de Maquiavelo, el manga

Saludos cosmonautas,

seguramente serian pocos los que habrían apostado por la arriesgada propuesta de Herder Editorial. En un momento en el que el manga no pasa por unos momentos boyantes en nuestro país, la idea de publicar mangas que adaptan clásicos de la literatura/filosofía universal parecía una locura. Pero ya vamos por la tercera entrega de estos manga, así que todo indica que la propuesta ha tenido una buena acogida (de hecho, el primer título va por la tercera o cuarta reimpresión, y el segundo por la segunda).

Ya os hemos contado nuestras impresiones sobre “Así hablo de Zaratustra” de Nietszche o “La Divina Comedia” de Dante, y lo cierto es que esta nueva entrega, “El príncipe” de Maquiavelo, es algo distinta. Si hasta ahora estos manga adaptaban una obra en concreto, lo que nos hemos encontrado ahora es con la biografía del autor, que entre otras cosas explica el proceso de creación del texto en cuestión, al tiempo que nos va contando algunos de los principios básicos del mismo. En realidad, no deja de ser una forma interesante de abordar un texto que quizás sería más complicado de adaptar.

Pero quizás sea necesario ponernos en antecedentes. “El Príncipe” es un tratado que escribió Maquiavelo, un burócrata de la Florencia de finales del XV y principios del XVI, para educar al próximo governante de la ciudad en el ejercicio del poder. Se ha comparado este trabajo con obras como “El arte de la guerra” Sun Tzu, que tanto éxito ha tenido entre ejecutivos, empresarios y yuppies en general. Ambos tratados siguen siendo una inspiración en varios ámbitos, y de hecho, como ya sabréis, aquí encontramos el origen del concepto/adjetivo “maquiavélico”.

Como ya os decíamos, el manga en realidad hace un repaso a la vida de Nicolás Maquiavelo para explicarnos como los sucesos históricos del momento, así como su experiencia en la vida política, le ayudaron a crear “El Príncipe”. Así pues, este manga tiene un carácter histórico, en el que continuamente se van repasando las trifulcas que existían entre los pequeños estados italianos, cuando aún no eran un país unificado. Entran en juego los famosos Borgia, el Vaticano, así como los franceses e incluso los españoles. Y en medio, Maquiavelo, un florentino preocupado por la seguridad de su ciudad, que ansia volver a conquistar Pisa para abrirse al mar.

De los tres títulos que hasta ahora ha publicado Herder, “El príncipe” es probablemente el manga con carácter más didáctico e incluso “práctico” de los que hemos leído hasta ahora. Lógicamente, esa era la intención de Maquiavelo con su trabajo, pero la forma de transportarlo al cómic, con esas contínuas dosis de historia, hacen que su lectura se parezca más a un libro de texto que a un manga. Especialmente al principio, cuando hay que explicar el complejo contexto histórico, el manga se vuelve ciertamente algo pesado, farragoso, ya que la acción es nula. Poco después, cuando Maquiavelo toma el protagonismo, la lectura se hace más llevadera y poco a poco se va volviendo más interesante, a la par que instructiva. Entenderemos fácilmente cuales son las bases del “maquiavelismo”, y las interesantes, aunque no necesariamente vigentes, teorías sobre los modelos de gobernante.

Como sucedía en los otros manga, que siguen sin firmarse (aunque sabemos que proceden de la editorial East Press Co y el editor Kosuke Maruo), el dibujo es puramente funcional, y por lo tanto, con mínimas pretensiones artísticas. Pero no debemos olvidar la función o propósito que tienen este tipo de mangas. No intentan contar una historia, sino aportar algunos conocimientos de cultura popular al lector. Si esto es lo que se persigue, creemos que “El príncipe” en versión manga realmente lo consigue.

13
abr
12

Ediciones Vértice: masacre superheroil

Saludos cosmonautas,

siguiendo con la línea que iniciamos con un post sobre portadas de Forum, hoy volvemos atrás en el tiempo, incluso antes de que el que escribe hubiese nacido, para hablaros de uno de esos tesoros tebeísticos que guardamos desde hace muchos años. Se trata de varios volúmenes de Marvel que editaba la mítica Ediciones Vértice, que encontramos hace ya varios lustros entre las pertenencias de nuestros tíos. Para los de nuestra generación, la editorial más importante en cuestión de superhéroes siempre fue Cómics Forum, pero para los que nos sacan ya algunos años, fueron las ediciones en blanco y negro de Vértice las que les introdujeron en el maravilloso mundo del superhéroe americano, y en menor medida las de Bruguera.

Seguramente muchos de vosotros no hayáis tocado nunca un cómic de Marvel que no sea de papel satinado, así que las ediciones de Vértice pueden ser algo un tanto exótico. Si bien las últimas ediciones eran de un tamaño parecido al americano y en color, al principio de todo, en el desembarco de este género en 1969, los cómics de Vértice se vendían en unos tomos en blanco y negro muy característicos (¡antes del manga ya existían los “tomos”!). Entre las decenas de títulos publicados se encontraban personajes como Spiderman, Capitán América, Estela Plateada, Namor, La Masa, El Hombre de Hierro (Iron Man, claro), Patrulla X, Los Cuatro Fantásticos, Doctor Extraño, Los Vengadores… en definitiva, los personajes principales de la Casa de las Ideas, y algunos más. Actualmente, si os pasáis por algún salón del cómic, encontraréis varias tiendas que tienen cajones y cajones con estos tomos, aunque abundan mucho más los de los volúmenes 2 y 3 (cuando ya eran en otro tamaño o a color).

Pero si alguno de vosotros se decide un día de estos a comprar uno de estos tomos que se prepare para una desagradable sorpresa. Y es que los primeros cómics Marvel que llegaron a nuestro país fueren severamente mutilados, masacrados y modificados por Ediciones Vértice. Hoy queremos mostraros algunas de estas salvajadas, que van más allá de unas simples modificaciones de formato, ya que incluso se atrevían a cambiar los diálogos.

El primer crimen contra los cómics que salta a la vista es el cambio de formato. Los editores decidieron que, en lugar de adaptar su formato al producto original, harían todo lo contrario, iban a adaptar los cómics a sus bonitos tomos. Seguramente también pensaron que meter toda una página de un cómic americano en sus pequeñas páginas sería perjudicial para la vista, de forma que se recortaron las distintas viñetas, se agrandaron de tamaño y se convirtieron en una página entera o en media página. Como por entonces los dibujantes aún respetaban mucho los márgenes de las viñetas se podía hacer algo así, hoy sería imposible. Pero lógicamente esto no siempre se podía hacer sin modificar de algún modo las viñetas, con lo cual a veces desaparecían fondos, o de repente una viñeta mostraba unos curiosos y enormes espacios en blanco.

Para ejemplo del corta y pega de viñetas, aquí tenéis las primeras páginas de “La Guerra Kree-Skrull” de Los Vengadores que hace poco publicaba Panini Comics en su formato original, y podéis comparar con las páginas de la edición de Vértice (Los Vengadores nº 41):

Primera página y secuencia de la edición de Panini Comics

En la edición de Vértice, las primeras cinco viñetas, que eran pequeñas, pasan a ser una página.

Y lo que antes era media página, ahora es una página entera. 

Pero no eran sólo las viñetas las que sufrían esos cambios. Los más avispados os habréis fijado que en la última imagen no aparece el título del cómic, y además también han desaparecido los autores del mismo. Si bien en la primera página de Vértice constan traductor, rotulador y el mítico dibujante de portadas López Espí, los autores originales del cómic fueron sistemáticamente eliminados en las ediciones de Vértice. No acabamos de comprender por qué motivos se decidían a borrar esos datos, ¿que pensarían sus autores originales de algo así?

Podemos suponer que en esa época, en la que los cómics eran algo exclusivamente para niños (para mucha gente siguen siéndolo), el respeto por la obra original y sus mismos autores eran valores que no estaban muy en boga, ¿acaso les importaría eso a los niños? Seguramente no demasiado, pero eso no significa que no tuviesen el derecho de saber quien dibujaba esos cómics, o leerlos tal y como se habían creado originalmente.

La cosa no quedaba ahí, en el corta y pega de viñetas. Como decíamos, a veces había que hacer algo más que un puzzle para que estas encajaran con el formato Vértice, y como veremos a continuación, alguien tenía que dedicarse a arreglar algunas viñetas, hacerlas más grandes y añadir algunos detalles para que no se notara en exceso. El primer ejemplo ya lo tenéis más arriba, en el que alguien tuvo que alargar los edificios, completar la palmera y añadir una nube. Pero vamos a ver algún ejemplo más:

Fijaos en la última viñeta, la que cierra esta página de “La Guerra Kree-Skrull”.

Y lo que era una pequeña viñeta horizontal, ahora se ha convertido en toda una página. Y para poder mantener las mismas proporciones alguien tuvo que añadir más partes de la roca, así como más líneas cinéticas. ¿Será por esto que al final no se citaban a los autores?

Se podría pensar que esto no eran más que unas ligeras modificaciones que apenas alteraban la obra original, unos simples arreglos poco perceptibles que no empañaban la lectura en si. Pero en Vértice no tenían bastante, y llegaban incluso a añadir viñetas de la nada, e incluso a cambiar los textos. Aquí tenemos un par de ejemplos de Estela Plateada (que encontramos en esta web sobre Vértice):

En esta viñeta final vemos como originalmente Estela Plateada se caga en todo lo que se menea y jura que a partir de ahora será un ser mortífero. Pero en la versión de Vértice nos suelta un rollo en el que dice que lo que quiere hacer es volver a su “planeta patrio”, volver al amor, todo gracias a la intervención de Rayo Negro. Es decir, lo que era un final dramático y que prometía grandes dosis de violencia, acaba convirtiéndose en una retirada hacia la paz del hogar en busca del amor. Si bien la original era un buen final, a la viñeta de Vértice le faltaba algo, y así añadieron lo siguiente:

Lo que aquí vemos es una portada convertida en viñeta (que no existía en el cómic original), por supuesto con un texto nuevo que acaba de redondear el final que habían creado. Esta perversión tiene su explicación, aunque no sirve para justificar semejante descalabro. El número de Estela Plateada en cuestión suponía la última entrega del personaje para la editorial, así que es lógico pensar que quisieron darle un bonito final feliz para poder cerrar la serie sin dejar a los lectores con las ganas de saber lo que iba a pasar después. Los lectores de manga últimamente se están acostumbrando bastante a quedarse a medias con una serie, pero creo que está fuera de toda discusión que siempre se preferirá quedarse a medias que manipular la obra original, ¿no?

Ya hemos visto que había ciertas “excusas” que justificaban estos ataques terroristas comiqueros, y años después, cuando Bruguera tomó el relevo de Vértice, parecía haber llegado el momento de corregir el horror. Con su también mítica colección Pocket de Ases, a primera vista parecía que Bruguera había hecho las cosas bien. Pero aunque había un mayor respeto por el original, en realidad seguían pecando de esa esclavitud relativa al formato.

Aquí arriba uno de los pocos Pocket de Ases que tenemos en los archivos de la Arcadia. En este caso se incluían 7 aventuras de Los 4 Fantásticos. Al parece, uno de los problemas principales es que no había continuidad alguna, se iban publicando episodios de forma aleatoria, de personajes dispares (de Marvel u otras editoriales)… en definitiva, una fórmula que podía funcionar para los más pequeños, pero no si ya eras un lector algo más crecidito que querías ver terminar las historias.

Si bien el título es obvio que se modificó para la traducción, no ha habido problema para añadir de nuevo a los creadores, en este caso tres grandes de la Casa de las Ideas (Conway, Buscema y Sinnot). Al menos en esto mejoraron la propuesta de Vértice.

Pero una vez más, el formato mandaba, al hacer los tomos tan pequeños (incluso más que los de Vértice), había ahorrar en texto, con lo cual los diálogos eran bastante telegráficos. Y aunque no lo podemos confirmar por no tener el cómic original, tenemos entendido que también se eliminaban páginas o se modificaban los colores para adaptar el cómic a su formato (aunque seguramente la masacre era menor que en Vértice).

En definitiva, los primeros años de Marvel en nuestro país fueron un desastre editorial, aunque eso no quita ahora todo el cariño que muchos tienen a estas primeras ediciones del desembarco Marvel en nuestras costas. Afortunadamente, luego llegó Forum, y por fin los Marvel Zombies empezaron a disfrutar como bien se merecían estos grandes títulos.

10
abr
12

Comic Book Men: la locura coleccionista americana de Kevin Smith

Saludos cosmonautas,

si alguno se escuchó el penúltimo programa de Generació Digital (aquí lo tenéis – en catalán), o tiene buena memoria, sabrá que somos fans de cierto director/guionista/showman llamado Kevin Smith; le bautizamos como “el rey de los nerds” ya hace un tiempo en este mismo blog.

Si bien en los últimos años Smith parecía haber perdido algo de fuelle con sus últimas películas, con la genial “Red State” recuperó ese “algo” que añorábamos, y su última aventura televisiva nos vuelve a situar en ese mundo de aficionados a los cómics que tan bien retrató en varias de sus películas de la saga New Jersey (“Mallrats”, “Persiguiendo a Amy”). Coincidiendo con los últimos seis episodios de la segunda temporada de The Walking Dead, la cadena AMC ha estado programando “Comic Book Men” justo después de cada capítulo zombiesco, una especie de “reality show” que tiene lugar en Jay and Silent Bob’s Secret Stash, la tienda de cómics propiedad de Kevin Smith.

“Comic Book Men” sigue las peripecias de los tres trabajadores de la tienda (Walt Flanagan, Michael Zapcic y Ming Chen), con el añadido de Bryan, un amigo de Kevin Smith que básicamente se dedica a medorear por la tienda y aportar su visión cínica/graciosa al asunto. El propio Smith hace acto de aparición en cada episodio, ya que siempre veremos a los cinco personajes comentando la acción desde un estudio de radio, desde el cual graban varios podcasts (entre ellos, el dedicado a Comic Book Men). Como no podía ser de otra forma, las conversaciones de estos cuarentones girarán siempre alrededor del mundo de los cómics de superhéroes, y quizás con algunas pinceladas de cine y algún que otro tema culturalmente disperso.

Jay and Silent Bob’s Secret Stash: 35 Broad Street Red Bank, NJ 07701 (USA)

Si bien en cada capítulo habrá alguna trama que seguir (desde competiciones entre ellos para vender excedentes en un “rastrillo”, hasta la grabación de un anuncio para TV), el programa se centra sobretodo en mostrar el regateo y las negociaciones que realizan sus protagonistas con aquellos clientes que quieren vender algunas de sus propiedades comiqueras. Así pues, veremos multitud de gente entrar con cómics de la Silver Age que valen miles de dólares, dibujos originales de Bob Kane autografiados, figuras de Godzilla en no muy buen estado, o incluso muñecos de Chucky. La mayoría de estos clientes saldrán de la tienda con mucho menos dinero del que esperaban conseguir (o sin haber vendido nada). En cierto modo, la serie no deja de ser una versión geek de cierto tipo de realities que existen en EEUU, en los que el interés se centra en subastas, o el regateo entre vendedores y compradores. Nosotros mismos vimos durante nuestro viaje a Canadá un programa parecido, Storage Wars, en el que varios profesionales de las antigüedades competían entre ellos en las subastas que se hacen de aquellos típicos trasteros de alquiler cuyos propietarios han dejado de pagar.

Parece ser que este es un género de reality show que tiene su nicho de mercado en los USA (Storage Wars/Pawn Shop All-stars/Antiques Roadshow). Pero es precisamente por este protagonismo de la negociación que “Comic Book Men” no es una serie que vaya a gustar a todo el mundo. De hecho, la mayoría de público será incapaz de entender porqué algunos están dispuestos a pagar 9.000 dólares por un par de páginas originales de Silver Surfer de Jack Kirby, o incluso más por algunos ejemplares de Marvel y DC de los años sesenta. Pero para nosotros no deja de ser interesante aprender un poco más como funciona el mundo del coleccionismo en Estados Unidos, donde vender y comprar cómics va mucho más allá del puro placer por la lectura, y se convierte en todo un negocio especulativo. Tener ciertos cómics en buen estado puede ser mejor inversión que ciertas acciones en la bolsa. Y además, hay que añadirle toda la cuestión sentimental que muchos de los compradores/vendedores pueden profesar hacia ciertos productos.

Lógicamente habrá una aparición “espontánea” de Jason Mewes, demostrando que su papel como “Jay” no está muy lejos de la realidad. 

Pero por supuesto, el mayor placer e interés para cualquier aficionado a los cómics de superhéroes será ver algunas de las joyas que van desfilando por el mostrador de la tienda, así como todo el conocimiento que demuestran tener los dependientes sobre la historia de los mismos. Pero si lo del Comics Code Authority no te suena de nada, o no eres consciente del impacto de la muerte de Gwen Stacy en Spider-Man, entonces es posible que te pierdas un poco y no aguantes más de un programa. Pero tampoco lo descartemos al 100%, ya que quizás las puyas entres los empleados sean lo suficientemente divertidas/crueles como para que te rías, y más de uno se sorprende a si mismo disfrutando con el regateo despiadado de los protagonistas.

En la web de AMC encontraréis contenidos extra (podcast, escenas extendidas). 

Si bien nosotros hemos disfrutado mucho con el programa, lo cierto es que las críticas que hemos podido leer han sido prácticamente todas negativas. Aunque varios de los argumentos para cargarse el programa sean del nivel “es que nunca se ve a nadie comprando nada” o “es que siempre se meten con el chino”, no podemos dejar de darles la razón en ciertos aspectos. Para empezar, a pesar de considerarse un “reality show”, existe cierta sensación de que muchas de las conversaciones son postizas o forzadas. Con esto no queremos decir que los protagonistas se hayan aprendido un guión, pero seguramente existe uno que sugiere lo que tienen que hacer, o sobre qué temas deberían hablar. Así pues, de la misma manera que los cómics de The Walking Dead aparecen en más del 50% de los planos que se hacen dentro de la tienda, las distintas conversaciones y “eventos zombie” que veremos no tienen nada de espontáneo (por mucho que quieran hacernos creer que hacer un día de “descuentos zombies” sea idea de Ming). También puede ser sospechoso el altísimo nivel de los objetos de coleccionista que pasan por dicho mostrador de forma tan conveniente (llega a pasar un tío con una réplica exacta del Bat-móvil de los 60), pero Kevin Smith no ha ocultado nunca que se buscó activamente a estos vendedores (lo cual no implica que las transacciones no sean reales).

Pero hay otra crítica que se repite bastante ya dentro del círculo de lectores de cómics. Algunos se quejan de la perpetuación de ciertos estereotipos dentro del mundillo comiquero. Es decir, les molesta ver a esta panda de “frikis algo gorditos” que no saben más que tener conversaciones absurdas sobre temas ficticios, a pesar de tener ya más de 40 tacos. Sí, es cierto que quizás no hacen un gran favor para cambiar esa imagen del nerd/geek que impera en el imaginario colectivo, pero quizás también es pasarse exigir que se haga una campaña para mostrar que el lector de cómics en realidad es un tío cool y triunfador, guapo y con la misma habilidad para conversar de Schopenhauer. Es seguro que existen ambas cosas en el mundo culturalmente disperso, lo que no tenemos claro es qué proporción representa cada uno de ellos.

Pero si estos cuatro Comic Book Men son así, ¿por qué esconderlo? Además, no podemos olvidar que es precisamente esto lo que hizo triunfar “Clerks” en los años noventa (¡incluso les veremos jugando a hockey!), y por lo tanto, “Comic Book Men” en realidad no hace mas que seguir esa fórmula de éxito, ¿o acaso alguien tiene el más mínimo interés en saber más cosas sobre su vida personal y privada? Por mucho que esto sea un “reality show”, creo que a nadie le sorprenderá saber que en realidad el control que se ejerce sobre lo que se hace o se muestra en estos programas es muy alto, dejando sólo un pequeño espacio a la espontaneidad para que seamos capaces de creer que lo que vemos es real y no una “realidad controlada” (¿alguien se acuerda del Show de Truman?).

No es un programa perfecto, no es un programa del todo redondo, pero creemos que tiene el suficiente nerd-appeal para que cualquiera que tenga un mínimo interés por temas culturalmente dispersos sea capaz de disfrutarlo, reírse, y aprender un poquito sobre la marcha (y nosotros nos hemos quedado con ganas de mucho más – aunque vemos difícil la renovación). “Comic Book Men” no creemos que sea una apología de un estilo de vida, pero nos presenta una realidad que existe, que la protagonizan personajes que quizás son más auténticos que los que veremos en la mayoría de “realities”, y es que Kevin Smith siempre ha reivindicado esa normalidad. ”Comic Book Men” habla mucho del “money, money”, pero también es la celebración de la afición por los cómics, es una reivindicación de ese placer por la lectura y sus debates intrascendentes, que quizás no van a solucionarnos la vida, pero al menos la endulzarán un poco. Y también tiene un punto sentimental importante, que nos transporta a nuestra infancia. Además, ¿a quién coño no le gustaría tener una tienda de cómics? Aunque trabajar en ella ya es otro tema…

PD: Y un pequeño extra para terminar. ¿Que no vemos a nadie comprar? ¿Que sólo salen tíos gordos? Una escena inédita donde una chica compra cómics, y no es un regalo para su novio, sabe lo que busca.


26
mar
12

El Gafotaku; ¿una nueva especie?

Saludos cosmonautas,

a veces hay especies que se levantan con ganas de contradecir las teorías de Darwin. Muy de vez en cuando aparecen especímenes, hasta el momento desconocidos, que por la lógica de la evolución deberían haber sucumbido a la ley del más fuerte. Pero sus instintos de supervivencia son tan grandes que siguen ahí, resistiendo contra viento y marea. Cosmonautas, hoy queremos hablaros del GAFOTAKU.

Seguramente seremos los primeros en hacer una definición estricta de esta especie, y por lo tanto, nuestra percepción manda. Pero estamos seguros de que el concepto puede enriquecerse y delimitarse un poco mejor. Así que esperamos vuestras opiniones. Pero antes que nada, empecemos con la deconstrucción del término:

GAF + OTAKU = Gafaspasta + Otaku 

Seguramente todos estáis familiarizados con ambos conceptos, así que no hace falta extenderse en cuanto a su significado. ¿Pero cuál es el resultado de juntar las dos cosas?

El Gafotaku es aquel lector de manga que no se cierra a ningún tipo de género, estilo o época en cuanto a sus preferencias de lectura. Es un lector de manga todoterreno, que tanto puede disfrutar de un título de la Shonen Jump, como de la última obra de Jiro Taniguchi. También es capaz de sorprenderse con el dibujo y el estilo narrativo de “Bakuman”, y admirar y rendirse ante el talento de Tezuka en “Next World”.

Por todo esto, el gafotaku es un paria, un descastado. No es lo suficiente Narutard como para considerarse el típico otaku adolescente, pero tampoco es un esnob que sólo se acerca al manga si es en una edición de Astiberri o Ponent Món. Intenta abarcarlo todo. Pero precisamente por esto, es un lector sufrido. No tendrá casi nunca problemas para hacerse con obras de estilo Shonen, porque esto es lo que acostumbra a vender más en nuestro país, y seguramente puede quedarse bastante satisfecho si sólo le interesa Taniguchi o algún otro manga ocasional de Mizuki. Pero hay una zona gris en medio de todo esto que es la esencia del gafotaku. Es ahí donde surge su personalidad, su distintivo. Es aquel gusto por el manga antiguo, clásico, que ni los otakus ni los gafaspasta leerán jamás. Es también aquel gusto por obras que se pueden apartar más del típico manga shonen, pero que quizás no es tan “pretencioso” para que entre en el campo gafaspasta. En definitiva, es el amor por el manga sea cual sea su condición, y más basado en un criterio forjado después de años de lectura, que en la última moda (venga del lado que venga). Esto suele implicar que el gafotaku normalmente tiene ya cierta “edad” o “veteranía”, pero eso no significa que no existan lectores más jóvenes que se puedan considerar como tal.

Definitivamente, es un colectivo maltratado. Es un nicho de mercado que quizás no sea lo suficientemente potente como para que las editoriales se arriesguen a editar ciertos títulos. Algún gafotaku desesperado se lanzará a la titánica tarea de aprender japonés para poder leer todo lo que le plazca. Algunos han tenido éxito, pero otros se han vuelto locos. Es por esto que, a menudo, el gafotaku se ve empujado a tirar de scanlations. Pero no es en absoluto su panacea, ya que tampoco abundan los fansubs con un perfil gafotaku (ni siquiera en inglés). Y a pesar de todo, ahí está. Existe, vive y respira, alimentándose de despojos. Y lo que le ayuda a sobrevivir es una esperanza de que algún día todo esto cambie. Aunque querido gafotaku, lo tienes crudo.

El origen del término:

Para entender el término es importante situar el contexto en el que se forjó semejante palabro, que en el fondo no hizo más que describir un pequeño colectivo de lectores manga. Todo surge de una conversación entre Raúl Izquierdo y Marc Bernabé en Twitter, en la que se hablaba de algunos de los nuevos manga que lanzarán Editores de Tebeos (la antigua Glénat España). Raúl era partidario de que estos títulos iban a estrellarse, pero Marc defendía que el colectivo gafaspasta, así como algunos otakus, sí que podrían apoyarlos. Nosotros, que nos veíamos como potenciales compradores, no nos sentíamos identificados ni con un colectivo ni con el otro, y lo hicimos notar: ¡no somos ni otakus ni gafaspasta! A lo que Marc sugirió que quizás era más apropiado hablar de “otapastas” o “gafatakus”. Gafataku nos gustaba, pero ahí entró Chusetto para darle el toque final: GAFOTAKU. Y se hizo la luz. O mejor dicho, alguien echó algo de luz sobre el pobre y desnutrido gafotaku.

El Profesor Hurías aprueba este post.

19
mar
12

Yo fui un Marvel Zombie (las portadas de mi infancia)

Saludos cosmonautas,

no sólo de manga vive el fandom, en absoluto. Precisamente es lo que tiene ser un FAN en mayúsuculas, que uno no se cierra única y exclusivamente a un género o estilo. Ya lo conté en el post dedicado a Moebius (algo más al respecto en la tertulia de Generació Digital de ayer), me considero un lector de cómics, y me da igual el género, el formato, o la nacionalidad.

Lo cierto es que para cualquier lector de cómics de nuestro país que tenga más de 20 años (o quizás más de 25) existe un esquema que pocas veces difiere: uno empieza leyendo a Mortadelo y Filemón o Zipi Zape (yo era más de Escobar que de Ibáñez), a eso se le añade poco después Tintín y Astérix (y Massagran si eres catalán), puedes pasar por Super López y de forma irremediable acabas leyendo cómics de superhéroes (aunque en mi caso casi todo fue simultáneo). En realidad, en los ochenta no había muchas más opciones aparte de Marvel y DC si te seguían interesando los cómics más allá de Bruguera (aparte del “álbum europeo”, pero esa ya es otra historia). Así pues, algunos de los recuerdos infantiles comiqueros están íntimamente ligados a las portadas de Forum de cómics Marvel, también a la cabecera mítica multicolor de Marvelmanía, y a las disputas entre el Profesor Loki y el Doctor Átomos.

Esa era también la época en la que los tebeos no se compraban necesariamente en tiendas especializadas, de esas había muy pocas, sino que en cualquier quiosco podías encontrar una selección de distintos títulos. El problema era que difícilmente podías seguir una colección, ya fuese porque la regularidad en la distribución era una utopía, o porque todo dependía de la buena voluntad de tus padres  (si se decidían o no a acceder a tus caprichos lectores cuando les acompañabas un domingo a comprar el periódico).

En una nueva fiebre marvelera que está haciendo estragos ahora mismo en la Arcadia (ya sabéis uno de esos TOCTs), principalmente alimentada por el inminente estreno de la película de Los Vengadores, he estado rebuscando entre los archivos y la nostalgia se ha apoderado de mi. He hecho un viaje en el tiempo a través de estas portadas, tocando un poco la fibra sensible, y recordando algunas historias que llegué a leer decenas de veces (no porque me gustaran especialmente, sino porque no tenía cómics nuevos cada mes – aún no tenía una “paga semanal”).

Vamos a empezar con la que sea seguramente una de las portadas que más y mejor recordaba, la de Ojo de Halcón en “Los Nuevos Vengadores”. Como veréis, es fácil imaginar porqué era una de nuestras favoritas:

Prácticamente todo el elenco de personajes de la factoría Marvel en una sola portada, protagonizada por uno de sus más míticos Vengadores. ¿Qué más se puede pedir? Me podía pasar un buen rato intentando identificar a todos y cada uno de ellos, aunque por aquel entonces aún no les conocía a todos. También es un buen ejemplo de lo que estaba pasando entonces en Marvel: Spiderman con su traje simbionte, el nuevo Iron Man, La Patrulla-X y Factor-X, o los 4 Fantásticos que incluían a Hulka. Por cierto, esa portada no tenía nada que ver con lo que había en el interior (gracias a @CarlesPastanaga nos hemos enterado que corresponde a una serie de portadas que se hicieron para el 25 aniversario de Marvel).

Por ese entonces Forum ofrecía bastante más a los lectores que la típica sección de Correo de Lectores, o algún artículo (como suele pasar ahora). Era la época en la que a menudo se ofrecían tiras cómicas, fichas de personajes y algún que otro extra. Este número 14 de “Los Nuevos Vengadores” era un buen ejemplo. Correo, tira cómica, ficha de El Pajaro Burlón, y para terminar una fabulosa página de Superioribus, el otro superhéroe del padre de SuperLópez, JAN.

Pasamos a otra de las portadas míticas de mi infancia, y en este caso nos vamos a la colección de Iron Man. Como ya comentaba, por ese entonces Tony Stark había cedido el traje a su fiel amigo James Rhodes, mientras él se sumergía en el alcoholismo. Así pues, mi primer contacto con Iron Man fue algo sui generis, y muy marcado por ese alcoholismo de Tony Stark (aunque tardé un tiempo en atar cabos sobre quien era ese borracho). Por cierto, en este cómic conocí a Nick Fury y su Helitransporte de SHIELD.

También os podéis imaginar porqué me gustaba esta portada, ¡había un montón de Iron Men! Debo decir también que en esa época de nula continuidad por lo que respecta a mis compras, era totalmente incapaz de entender todo lo que pasaba (aunque el factor edad también tenía algo que ver). Me ponían de los nervios las típicas notas de “Visto en Iron Man nº5″, porque óbviamente no los tenía, y difícilmente podría conseguirlos. Pero al leer las historias decenas de veces, al final algo acababas pescando y deduciendo. ¿Sería esto el germen del completismo tan típico del fan del cómic? De hecho, los salones del cómic de antes servían precisamente para esto, para poder llenar todos esos huecos de información (y estas notas a pie de viñeta podían ayudar).

Otra forma curiosa de introducirse en una colección fue la de el Capitán América, con una portada más que reveladora: el Capitán América se llama Steve Rogers, eso lo he pillado, pero… ¿quién es entonces este Capitán América? ¿o quién es este Steve Rogers? Uno de los dos es un impostor.

Pero si hubo una personaje al que seguí la pista con algo más de ahínco, este fue Spiderman. El trepamuros fue siempre mi personaje favorito, incluso cuando después de años de abandonó volví al regazo marveliano. El primer recuerdo que tengo de un cómic de Spiderman es esta fantástica portada del número 14, que por desgracia ya no conservo.

Una portada impactante, vertiginosa, y de las pocas, por no decir la única que jugaba con el título. Pero soy incapaz de recordar quien era el villano de turno (Joan Tretze ha sido el primero de indicar que era el Zancudo). Como os decía, mi afición por Spiderman, así como su mayor popularidad, propició que tuviese muchos más ejemplares del trepamuros en mi poder. A pesar de todo, seguía sin poder seguir las líneas argumentales. Pero ahí va el homenaje, repasando algunas de esas portadas míticas (al menos para mi).

¡Lucha a muerte contra el Duende Verde! ¡Como no podía ser de otra manera!

Me encantaba esta portada. Ya no se hacen de este tipo, con bocadillos incluidos.

Casi psicodélica. Otra de mis favoritas. Y me encantaba el villano de los topitos. (¿Y qué os parece eso de meter otros personajes extra en el cómic?)

Ya os lo decía, tenía cierto don para comprar los cómics más extraños y que más se salían de la norma. Aquí, ni siquiera aparecía Spiderman. Pero conocí a la Gata Negra y al Doctor Extraño gracias a este número.

El caso es que mi afición por los superhéroes fue apagándose al cabo de un tiempo, ocupando su lugar las entregas semanales de Super Mortadelo o Zipi y Zape Extra, así como otras publicaciones humorísticas. Pero hubo otro motivo de peso, que curiosamente se anunciaba en las mismas páginas de los cómics de Marvel:

De todas formas, aquí no se acabó mi carrera en el mundo Marvel, ya que años después, y coincidiendo con los pequeños experimentos de “amerimanga” que se cocieron en la Casa de las Ideas, volvimos al redil por un tiempo. Así que no cerramos del todo el capítulo Marveliano en la Arcadia. En las próximas semanas os hablaremos de cierto libro, de las ediciones mutiladas de Vértice, y alguna cosa más. ¡Excelsior!




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