Archivos en la Categoría 'Cine'

10
abr
12

Comic Book Men: la locura coleccionista americana de Kevin Smith

Saludos cosmonautas,

si alguno se escuchó el penúltimo programa de Generació Digital (aquí lo tenéis – en catalán), o tiene buena memoria, sabrá que somos fans de cierto director/guionista/showman llamado Kevin Smith; le bautizamos como “el rey de los nerds” ya hace un tiempo en este mismo blog.

Si bien en los últimos años Smith parecía haber perdido algo de fuelle con sus últimas películas, con la genial “Red State” recuperó ese “algo” que añorábamos, y su última aventura televisiva nos vuelve a situar en ese mundo de aficionados a los cómics que tan bien retrató en varias de sus películas de la saga New Jersey (“Mallrats”, “Persiguiendo a Amy”). Coincidiendo con los últimos seis episodios de la segunda temporada de The Walking Dead, la cadena AMC ha estado programando “Comic Book Men” justo después de cada capítulo zombiesco, una especie de “reality show” que tiene lugar en Jay and Silent Bob’s Secret Stash, la tienda de cómics propiedad de Kevin Smith.

“Comic Book Men” sigue las peripecias de los tres trabajadores de la tienda (Walt Flanagan, Michael Zapcic y Ming Chen), con el añadido de Bryan, un amigo de Kevin Smith que básicamente se dedica a medorear por la tienda y aportar su visión cínica/graciosa al asunto. El propio Smith hace acto de aparición en cada episodio, ya que siempre veremos a los cinco personajes comentando la acción desde un estudio de radio, desde el cual graban varios podcasts (entre ellos, el dedicado a Comic Book Men). Como no podía ser de otra forma, las conversaciones de estos cuarentones girarán siempre alrededor del mundo de los cómics de superhéroes, y quizás con algunas pinceladas de cine y algún que otro tema culturalmente disperso.

Jay and Silent Bob’s Secret Stash: 35 Broad Street Red Bank, NJ 07701 (USA)

Si bien en cada capítulo habrá alguna trama que seguir (desde competiciones entre ellos para vender excedentes en un “rastrillo”, hasta la grabación de un anuncio para TV), el programa se centra sobretodo en mostrar el regateo y las negociaciones que realizan sus protagonistas con aquellos clientes que quieren vender algunas de sus propiedades comiqueras. Así pues, veremos multitud de gente entrar con cómics de la Silver Age que valen miles de dólares, dibujos originales de Bob Kane autografiados, figuras de Godzilla en no muy buen estado, o incluso muñecos de Chucky. La mayoría de estos clientes saldrán de la tienda con mucho menos dinero del que esperaban conseguir (o sin haber vendido nada). En cierto modo, la serie no deja de ser una versión geek de cierto tipo de realities que existen en EEUU, en los que el interés se centra en subastas, o el regateo entre vendedores y compradores. Nosotros mismos vimos durante nuestro viaje a Canadá un programa parecido, Storage Wars, en el que varios profesionales de las antigüedades competían entre ellos en las subastas que se hacen de aquellos típicos trasteros de alquiler cuyos propietarios han dejado de pagar.

Parece ser que este es un género de reality show que tiene su nicho de mercado en los USA (Storage Wars/Pawn Shop All-stars/Antiques Roadshow). Pero es precisamente por este protagonismo de la negociación que “Comic Book Men” no es una serie que vaya a gustar a todo el mundo. De hecho, la mayoría de público será incapaz de entender porqué algunos están dispuestos a pagar 9.000 dólares por un par de páginas originales de Silver Surfer de Jack Kirby, o incluso más por algunos ejemplares de Marvel y DC de los años sesenta. Pero para nosotros no deja de ser interesante aprender un poco más como funciona el mundo del coleccionismo en Estados Unidos, donde vender y comprar cómics va mucho más allá del puro placer por la lectura, y se convierte en todo un negocio especulativo. Tener ciertos cómics en buen estado puede ser mejor inversión que ciertas acciones en la bolsa. Y además, hay que añadirle toda la cuestión sentimental que muchos de los compradores/vendedores pueden profesar hacia ciertos productos.

Lógicamente habrá una aparición “espontánea” de Jason Mewes, demostrando que su papel como “Jay” no está muy lejos de la realidad. 

Pero por supuesto, el mayor placer e interés para cualquier aficionado a los cómics de superhéroes será ver algunas de las joyas que van desfilando por el mostrador de la tienda, así como todo el conocimiento que demuestran tener los dependientes sobre la historia de los mismos. Pero si lo del Comics Code Authority no te suena de nada, o no eres consciente del impacto de la muerte de Gwen Stacy en Spider-Man, entonces es posible que te pierdas un poco y no aguantes más de un programa. Pero tampoco lo descartemos al 100%, ya que quizás las puyas entres los empleados sean lo suficientemente divertidas/crueles como para que te rías, y más de uno se sorprende a si mismo disfrutando con el regateo despiadado de los protagonistas.

En la web de AMC encontraréis contenidos extra (podcast, escenas extendidas). 

Si bien nosotros hemos disfrutado mucho con el programa, lo cierto es que las críticas que hemos podido leer han sido prácticamente todas negativas. Aunque varios de los argumentos para cargarse el programa sean del nivel “es que nunca se ve a nadie comprando nada” o “es que siempre se meten con el chino”, no podemos dejar de darles la razón en ciertos aspectos. Para empezar, a pesar de considerarse un “reality show”, existe cierta sensación de que muchas de las conversaciones son postizas o forzadas. Con esto no queremos decir que los protagonistas se hayan aprendido un guión, pero seguramente existe uno que sugiere lo que tienen que hacer, o sobre qué temas deberían hablar. Así pues, de la misma manera que los cómics de The Walking Dead aparecen en más del 50% de los planos que se hacen dentro de la tienda, las distintas conversaciones y “eventos zombie” que veremos no tienen nada de espontáneo (por mucho que quieran hacernos creer que hacer un día de “descuentos zombies” sea idea de Ming). También puede ser sospechoso el altísimo nivel de los objetos de coleccionista que pasan por dicho mostrador de forma tan conveniente (llega a pasar un tío con una réplica exacta del Bat-móvil de los 60), pero Kevin Smith no ha ocultado nunca que se buscó activamente a estos vendedores (lo cual no implica que las transacciones no sean reales).

Pero hay otra crítica que se repite bastante ya dentro del círculo de lectores de cómics. Algunos se quejan de la perpetuación de ciertos estereotipos dentro del mundillo comiquero. Es decir, les molesta ver a esta panda de “frikis algo gorditos” que no saben más que tener conversaciones absurdas sobre temas ficticios, a pesar de tener ya más de 40 tacos. Sí, es cierto que quizás no hacen un gran favor para cambiar esa imagen del nerd/geek que impera en el imaginario colectivo, pero quizás también es pasarse exigir que se haga una campaña para mostrar que el lector de cómics en realidad es un tío cool y triunfador, guapo y con la misma habilidad para conversar de Schopenhauer. Es seguro que existen ambas cosas en el mundo culturalmente disperso, lo que no tenemos claro es qué proporción representa cada uno de ellos.

Pero si estos cuatro Comic Book Men son así, ¿por qué esconderlo? Además, no podemos olvidar que es precisamente esto lo que hizo triunfar “Clerks” en los años noventa (¡incluso les veremos jugando a hockey!), y por lo tanto, “Comic Book Men” en realidad no hace mas que seguir esa fórmula de éxito, ¿o acaso alguien tiene el más mínimo interés en saber más cosas sobre su vida personal y privada? Por mucho que esto sea un “reality show”, creo que a nadie le sorprenderá saber que en realidad el control que se ejerce sobre lo que se hace o se muestra en estos programas es muy alto, dejando sólo un pequeño espacio a la espontaneidad para que seamos capaces de creer que lo que vemos es real y no una “realidad controlada” (¿alguien se acuerda del Show de Truman?).

No es un programa perfecto, no es un programa del todo redondo, pero creemos que tiene el suficiente nerd-appeal para que cualquiera que tenga un mínimo interés por temas culturalmente dispersos sea capaz de disfrutarlo, reírse, y aprender un poquito sobre la marcha (y nosotros nos hemos quedado con ganas de mucho más – aunque vemos difícil la renovación). “Comic Book Men” no creemos que sea una apología de un estilo de vida, pero nos presenta una realidad que existe, que la protagonizan personajes que quizás son más auténticos que los que veremos en la mayoría de “realities”, y es que Kevin Smith siempre ha reivindicado esa normalidad. ”Comic Book Men” habla mucho del “money, money”, pero también es la celebración de la afición por los cómics, es una reivindicación de ese placer por la lectura y sus debates intrascendentes, que quizás no van a solucionarnos la vida, pero al menos la endulzarán un poco. Y también tiene un punto sentimental importante, que nos transporta a nuestra infancia. Además, ¿a quién coño no le gustaría tener una tienda de cómics? Aunque trabajar en ella ya es otro tema…

PD: Y un pequeño extra para terminar. ¿Que no vemos a nadie comprar? ¿Que sólo salen tíos gordos? Una escena inédita donde una chica compra cómics, y no es un regalo para su novio, sabe lo que busca.


13
mar
12

Moebius y los amos del tiempo

Saludos cosmonautas,

no nos consideramos unos expertos en manga, menos en cómic americano, y casi podríamos decir que somos unos completos ignorantes en cuanto al cómic europeo. Pero como aficionado al cómic en general es imposible no haberse cruzado en más de una ocasión con Jean Giraud “Moebius”. El suyo es uno de esos nombres que cualquier lector de cómic debería conocer. No es necesario que guste, simplemente hay que ser consciente de que existió y que su obra tuvo un gran impacto. Con esto será suficiente, y no te merecerás que te lancen piedras la próxima vez que entres en una tienda de cómics.

Jamás hemos leído Blueberry, y El Incal sigue siendo una asignatura pendiente, pero a lo largo de nuestra historia como lectores alguna que otra vez nos hemos cruzado con alguno de sus cómics (por no mencionar todos aquellas obras que se han inspirado descaradamente en su forma de hacer). Pero curiosamente, si ha habido un trabajo suyo que nos ha impactado y dejado un recuerdo imborrable en nuestra mente, este ha sido “Les Maitres du Temps”, que no era un cómic, sino una película de animación.

La vimos seguramente en televisión en los años ochenta, y al recuperarla más de 20 años después, nos hemos dado cuenta de lo bien que recordábamos a algunos de sus personajes. Lo mejor, es que sigue siendo una buena película, con una buena historia, mejores diseños, y un final fantástico.

Conocida aquí como “Los amos del tiempo”, se trata de una película dirigida por René Laloux estrenada en 1982. La historia está basada en una novela de 1958 de Stefan Wul titulada “L’Orphelin de Perdide” (el huérfano de Perdide), y para su versión animada contó con los reconocibles diseños de Moebius. La historia es realmente sencilla. Un chico acaba solo y perdido en un planeta llamado Perdide con la única ayuda de una especie de walkie-talkie interespacial que le pone en contacto con un amigo de su difunto padre, Jaffar, capitán de una nave fugitiva que cambiará todos sus planes para poder rescatar al pequeño Piel.

Adoraba estos “robotitos”, aunque ahora he descubierto que en realidad son unos seres telepáticos.

En esta película los aficionados a Moebius reconocerán fácilmente su característico estilo, especialmente por esa mezcla de Ciencia Ficción, el mundo onírico y esas criaturas extrañas, por no decir surrealistas. Un estilo que, como ya hemos dicho, otros autores europeos han hecho propio (o al menos esa es nuestra impresión de neófitos), y que para nosotros es la estética típica europea cuando hablamos de ciencia ficción. Pero la obra de Moebius no sólo tuvo impacto en la órbita de la bande dessinnée, se requirió su talento en varias producciones de Hollywood, desde Alien hasta The Abyss, pasando por Willow, Masters del Universo, Tron, El Quinto Elemento y una pequeña colaboración en El Imperio Contraataca (además, una de sus historias inspiró claramente a Ridley Scott en Blade Runner). Incluso llegó a Japón, más concretamente al Studio Ghibli. Hayao Miyazaki siempre ha reconocido la fuerte influencia que tuvo Moebius en la estética de “Nausicaä del valle del viento” (comparad ambas películas y os daréis cuenta). Al mismo tiempo, Moebius le puso a su hija el nombre de Nausicaa, demostrando que la influencia era mutua. (En este link encontraréis una charla entre los dos – en inglés.)

Más claro imposible.

Y aquí el homenaje a la inversa.

Y finalmente juntos.

Ambos genios en su exposición conjunta.

Pero quizás más sorprendente que esta afinidad Moebius/Miyazaki, sea la que tuvo con el propio Stan Lee de Marvel Comics. A priori, el estilo europeo de Moebius parece estar a las antípodas de cualquier cosa parecida al cómic americano de superhéroes, pero no pensaban lo mismo estos dos autores. Encontraron un personaje que perfectamente podía amoldarse a la forma de contar historias de uno, y a la forma de dibujarlas del otro, y así nació “Estela Plateada: Parábola”. De reciente adquisición, es una mini-série que se lee en un visto y no visto, pero que se disfruta a muchos niveles. Ya sea por el guión comprometido de Stan Lee (hablar de Dios no es tan fácil para un americano como para un europeo), como por ver la fantástica interpretación visual de Moebius, que le da ese toque personal a Estela Plateada que le va como anillo al dedo.

Es una pena que tenga que morir un autor para que muchos le descubran o le redescubran, pero echando mano del tópico, más vale tarde que nunca. Jean Giraud “Moebius” murió el pasado 10 de Marzo de 2012 a los 73 años, dejando tras de si un legado artístico de incalculable valor.

Moebius 1938-2012

16
feb
12

Los juegos del hambre [Sólo puede quedar uno, las distopías juveniles]

Saludos cosmonautas,

cerramos nuestra trilogía sobre distopías juveniles, con la obra más actual y más de moda del momento. La que ha servido de excusa para estos tres posts que nos hablan de competiciones a muerte entre adolescentes. Siempre bajo el mismo lema: sólo puede quedar uno.

Los juegos del hambre (The hunger games) de Suzanne Collins (2008)

No sólo hemos dejado “Los juegos del hambre” para el final por una cuestión cronológica, sino también porque esta novela ha sido acusada varias veces de ser un plagio absoluto de “Battle Royale”, o de haberse inspirado en exceso en “La larga marcha” de Stephen King (y era bueno conocerlas antes). Respecto a la novela de King, creemos que las distancias son considerables y que no hay nada malo en inspirarse en otras obras. Pero es cierto que su parecido con “Battle Royale” es bastante más sospechoso. La autora ha salido al paso diciendo que no conocía la película, manga o novela japonesa, y que su inspiración le llegó haciendo zápping, mientras alternaba imágenes de la guerra de Irak y un reality show. Sus neuronas se conectaron, lo combinó con el mito de Teseo y el Minotauro, y así apareció “Los juegos del hambre”. Cierto es que Battle Royale tampoco fue la primera obra en plantear algo similar, pero algunos de los paralelismos y ocurrencias de Collins a veces resultan muy familiares.

De las tres obras reseñadas, esta es la que mejor nos explica el contexto en el que se desarrolla la acción (las otras apenas se esfuerzan en hacerlo). Aquí nos encontramos con una especie de futuro post-apocalíptico en unos EEUU ahora llamados Panem, un país controlado por el Capitolio, uno de los “distritos” que ganó una guerra años atrás y que ahora dirige con mano de hierro los demás estados del país. La protagonista es Katniss, una jovencita de 16 años que vive en uno de los distritos más pobres y castigados. Huérfana de padre, y con una madre algo ausente, ella es la encargada de conseguir lo necesario para que su madre y su hermana pequeña puedan sobrevivir el día a día. Es una chica espabilada (a veces da un poco de rabia), que suele escaparse de los límites de su ciudad para encontrar alimento en los bosques que la rodean.


Como medida de control y a la vez castigo, el Capitolio organiza cada año un grandioso evento nacional llamado “Los juegos del hambre”. De cada uno de los trece distritos (perdón, doce, uno fue fulminado) saldrán dos participantes escogidos por sorteo, un chico y una chica menores de edad a los que llamarán tributos, que entrarán en una competición a muerte televisada. Y ya sabéis, sólo puede quedar uno. A partir de ahí, los tributos serán preparados por varios asesores de imagen y anteriores ganadores de la contienda, quienes tratarán de convertirlos en candidatos atractivos para posibles benefactores. A diferencia de las otras obras en las que el público existe pero no interviene para nada y su contribución es mínima o nula, en “Los juegos del hambre” el público y las audiencias tienen una influencia directa en el juego que tiene lugar en la “arena” (¿una alusión al espectáculo del circo romano?). Es por eso que la imagen es tan importante. Si le caes en gracia a alguien, es posible que te puedan ayudar en un momento determinado con medicinas, armas o alguna otra cosa. Si les cae mal, no esperes nada, o espera lo peor, ya que los mandamases de “Los juegos del hambre” son casi como seres todopoderosos capaces de hacer cualquier cosa que les venga en gana.

Al caer bajo la etiqueta de “literatura juvenil”, podéis imaginaros que hay una buena dosis de romance entre los protagonistas del tipo “ahora te quiero-ahora no te quiero”, y quizás sea esta una de las partes menos interesantes de la novela (aunque a cambio de aguantar tanta cursilada tienes una buena dosis de violencia y sangre). Pero en realidad, lo que prima en “Los juegos del hambre” es la acción, así como el detalle con el que se nos explica el funcionamiento de la competición (algo que contrasta con el enfoque más psicológico de “La larga marcha” o el interés por las relaciones interpersonales en “Battle Royale”). De esta manera, la lectura nos engancha por dos frentes. Primero descubriendo la maquinaria de “Los juegos del hambre” como espectáculo televisivo centrado en las audiencias.  Si la novela cojea con ese estereotípico romance, no se puede decir lo mismo de su habilidad por crear un mundo diferente, que una vez más se construye llevando al extremo una realidad (la de los reality shows). En segundo lugar, por la trepidante acción (a pesar de ser un poco demasiado buena en todo, Katniss se postula como una de las superheroínas con más personalidad del momento) y los giros argumentales que se suceden uno tras otro. La novela tiene un ritmo endiablado, y es fácil que te enganches y no quieras dejarla hasta llegar al final (nosotros la leímos en tres días).

La historia de “Los juegos del hambre” no termina aquí, ya que las aventuras de Katniss continúan formando una trilogía (que aún estamos esperando que nos llegue a nuestro buzón). “En llamas” y “Sinsajo” son la segunda y tercera parte respectivamente. Además, en breve podremos ver la adaptación cinematográfica de la primera novela, cuyo tráiler es bastante prometedor:

Y así finaliza esta trilogía de posts sobre distopías juveniles, en las que hemos visto un clásico, una película de culto, y la nueva sensación del momento. No os diremos cual es nuestra favorita, ni tampoco os recomendaremos con cual empezar primero para no sesgar vuestro juicio. Pero os podemos asegurar que nosotros hemos disfrutado de todas ellas.

Si os habéis perdido los post anteriores, sólo tenéis que hacer clic en los títulos:

“La larga marcha” de Stephen King

“Battle Royale” de Kinji Fukasaku

15
feb
12

Battle Royale [Sólo puede quedar uno, las distopías juveniles]

Saludos cosmonautas,

seguimos con nuestra trilogía de distopías juveniles a muerte, donde el “sólo puede quedar uno” es la ley. Ayer empezamos con Stephen King y su novela “La larga marcha”, hoy es el turno de una película de culto japonesa.

BATTLE ROYALE de Kinji Fukasaku

Basada en una novela de Koushun Takami, su adaptación cinematográfica hizo grandes cosas por el cine asiático a principios del siglo XX. Para muchos fue la primera toma de contacto con un cine diferente al que estamos acostumbrados, y acabó abriendo de par en par las puertas del cine asiático para su desembarco en Europa y Estados Unidos. La novela “Battle Royale” se publicó en Japón en 1999, y fue todo un éxito en parte gracias a la polémica de su contenido. Un año después, aparecía la película de Kinji Fukasaku, director veterano y reputadísimo, sobretodo por algunas de sus películas de yakuzas (como la saga “The Yakuza Papers”).

En este caso, el mundo distópico es un Japón no muy alejado en el tiempo en el que la delincuencia y la inseguridad van de la par de un régimen autoritario y algo sanguinario. Los adultos sienten cierto pavor respecto a los jóvenes, cada vez más violentos e irrespetuosos respecto a sus mayores (algo mucho más preocupante en Japón que aquí, seguramente). Así pues, el gobierno se saca de la manga una “ley de reforma educativa” que sirve de correctivo y advertencia para los adolescentes. La ley se llama “Battle Royale”, y se trata de una competición con una premisa que ya conocemos: sólo puede quedar uno. La sanguinaria competición empieza con un secuestro, el del autobús escolar, y con el posterior traslado de toda una clase de instituto a una isla deshabitada. Una vez allí, se reparten de forma aleatoria todo tipo de armas, desde una ballesta hasta la tapa de un cubo de basura, y da comienzo la batalla.

Así acaba la ganadora de la edición anterior de Battle Royale… un poco pallá. 

Empezará entonces un combate entre estos adolescentes que al principio no terminan de creerse la situación. Algunos tomarán la vía directa e intentarán salvar el pellejo acabando con la vida de sus, hasta hace poco, amigos o compañeros de clase. Pero muchos otros intentarán buscar otras vías, ya sea el suicidio o simplemente esperar la muerte. Por si la situación en si no es suficiente, todos los participantes llevan un collar que les hará estallar la cabeza si se alejan de los límites de la isla o intentan quitárselo (parecido a lo que vimos en “Perseguido” de Schwarzengger). Pero esto aún se complicará más. Cuantos menos contendientes queden, más se reducirán esos límites. Si alguien se encuentra en una de las “zonas prohibidas”, el collar hará de les suyas. A todo estoy hay que sumarle las lógicas alianzas entre amigos y enamorados, las traiciones que se suceden, así como las pequeñas historias personales de cada personaje que, en buena parte, se acaban resolviendo “en el campo de batalla”. Así como un Takeshi Kitano que da mucha grima en su papel de profesor vengativo.

El mapa de la isla de Battle Royale dividido en zonas. Cada vez se elimina algunas zonas para acercar los participantes.

El protagonista principal de la historia es Nanahara Suya, el típico chico guapo pero sin ningún atisbo de héroe de acción, que es interpretado por Tatsuya Fujiwara (quizás le conoceréis por ser Yagami Light en las películas de Death Note). Este chico, incapaz de asimilar la situación al principio, procurará dialogar con sus compañeros o esconderse para tratar de evitar lo inevitable: la masacre adolescente. A él se le unirá una chica, Noriko, que al parecer tiene una relación especial con el Profesor Kitano (sí, se llama igual). Pero hay dos personajes más que complicarán un poco la cuestión. Dos estudiantes, mayores que el resto, que se han apuntado voluntariamente a la competición. Lógicamente, uno de ellos es un auténtico pirado ávido de sangre que pondrá las cosas difíciles a los demás pipiolos. Respecto al otro, sus motivaciones no son tan claras.

La pareja protagonista. ¿Para cuándo un Pekín Express edición “Battle Royale”?

La película fue prohibida en Alemania y Singapur, e incluso en Japón se hizo algo de presión para que no se estrenara (a sabiendas de su contenido, siendo la novela muy popular). Esto podría hacernos pensar que estamos ante una película gore o muy cruel, pero no hay que exagerar. Es cierto que veremos muertes algo sanguinarias, pero muchas de ellas vienen de situaciones desafortunadas, o en defensa propia, y por lo tanto no siempre existe ese elemento de cruel recreación en las muertes. Visto así, seguramente lo que más escandalizó fue la premisa en si, es decir, que veamos a menores edad intentando matándose los unos a los otros. Y para qué engañarnos, este es uno de los reclamos principales, y para muchos lo único necesario para disfrutar de la película. Pero como todo relato distópico, siempre hay algo más detrás, alguna reflexión o crítica, y Battle Royale también se puede leer a otros niveles, más allá del puro entretenimiento (pero tampoco esperéis una disertación filosófica…).

Portada del libro, que por ahora se puede encontrar por aquí en inglés.

Lo más obvio y lo que más habitualmente han señalado los críticos occidentales es la reflexión respecto a la violencia. El preguntarse por qué nos fascina, por qué nos gusta contemplarla e incluso podemos llegar a gozar de ella (algo que hemos visto en el público de “La larga marcha” o el que veremos en “Los juegos del hambre”). Una violencia de la cual la juventud a menudo disfruta con videojuegos u otras plataformas. ¿Pero qué pasa cuando les enfrentamos a una violencia real? Es posible que exista algo de esto en la película y la novela, pero esta interpretación quizás responda más a las ganas de encontrarle un mensaje al planteamiento violento del film (y de paso acusarlo de poca originalidad), así como e un intento por establecer paralelismos con otras obras occidentales.

Nosotros creemos que la premisa de “Battle Royale” es mucho más japonesa y mucho más directa. Para empezar tenemos el más que obvio conflicto generacional que se plantea en Japón, ese  ”generationl gap” que en el 2000 se intuía y ahora es más que evidente: el mundo de los adultos es tan diferente al de los jóvenes, que sus realidades chocan y no se comprenden los unos a los otros. Esto explica el contexto de la distopía, y por qué se ha llegado al extremo. Pero fijémonos también en la salvaje competitividad que realmente existe entre los estudiantes japoneses. Estudian horas y horas para sacar las mejores notas, hay un gran afán por ser el primero de la clase y poder entrar en las mejores universidades. Este determinismo aún vigente hace pensar que si no sigues el ritmo seguramente serás un fracasado el resto de tu vida. Si a esto le sumamos el habitual “bullying” que hemos visto reflejado en tantas otras obras, la inspiración o la intención del autor puede puede que sea otra: “ser un adolescente en el instituto no es tarea fácil en Japón, y puede acabar contigo”. Battle Royale es llevar al extremo la situación, y saca a relucir la auténtica humanidad de los personajes, con lo cual, al final el mensaje puede ser más positivo de lo que parecía a priori. De todos modos, si lo único que interesa es ver a chavales y chavales matándose los unos a los otros, te encantará.

¿Colegialas macizas liándose a tiros? ¿Dónde hay que firmar?

Si ya conocéis la película, sabed que existe una segunda parte que dirigió el hijo de Fukasaku, ya que este falleció cuando se empezaba a rodar. Sabed también que es una secuela bastante deficiente, más en la línea de una exploitation movie que otra cosa. Aquí todo es mucho más gratuito. Por otro lado, el mismo autor de la novela original trabajó en un manga que aquí ha publicado IVREA. Según Koushun Takami, en el manga desarrolló mucho más los personajes que en la novela, con lo cual puede ser un añadido interesante.

Portada del manga de IVREA, se han publicado sus 15 tomos. 

Haz clic en los links para leer los otros posts sobre distopías juveniles en las que sólo puede quedar uno:

“La larga marcha” de Stephen King

“Los juegos del hambre” de Suzanne Collins

14
feb
12

Sólo puede quedar uno, las distopías juveniles: “La Larga Marcha”

Saludos cosmonautas,

sacamos hoy a colación un tema que dentro del mundo de la literatura juvenil cada vez está más en boga, y empieza a desterrar, por fin, a toda esa panda de vampiritas metrosexuales. Hablamos de las distopías.

Por si alguien no está familiarizado con el término, distopía es el antónimo de utopía, y a efectos prácticos sirve para describir historias que suelen transcurrir en un futuro relativamente cercano, en el que la sociedad dista mucho de ser ideal. Normalmente, hablamos de estados totalitarios, policiales o militares, de control de pensamiento, y tanto puede tratarse de una sociedad post-apocalíptica como de un futuro muy avanzado tecnológicamente. Ejemplos hay muchos, y muy famosos: “1984″ de George Orwell, “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, “Fahrenheit 451″ de Ray Bradbury, “La naranja mecánica” de Anthony Burgess o incluso “Akira” de Katsuhiro Otomo.

Una de las más recientes distopías es la trilogía de “Los juegos del hambre” (The hunger games) de Suzanne Collins, que aunque se ha enmarcado dentro del mundillo de la “literatura juvenil”, ha sido un éxito tanto entre adolescentes como adultos, y dentro de poco estrenará su versión cinematográfica. Nuestra reciente lectura del primer libro, que devoramos en apenas 4 días, es una perfecta excusa para hablaros de tres distopías literarias muy famosas, que tienen un hecho en común. Las tres tienen como eje central una competición a muerte entre jóvenes, y la premisa siempre es la misma: sólo puede quedar uno.

Ya que la envergadura del post es considerable, lo hemos dividido en tres partes, que responden a tres obras distintas: “La larga marcha”, “Battle Royale”, y “Los juegos del hambre”.

LA LARGA MARCHA (The Long Walk) de Stephen King (1979)

Empezaremos de forma cronológica, y con todo un clásico. Antes de escribir “Carrie”, Stephen King, siendo aún un estudiante, escribió “La larga marcha” (The long walk). Era su primera novela, pero no se publicó hasta años después y bajo su famoso seudónimo Richard Bachman.

“La larga marcha” es una salvaje competición organizada por el Comandante (nada que ver con nuestra Comandante), en la que 100 chavales menores de edad inician una marcha a través del estado de Maine. Los competidores no pueden bajar nunca de los 6,5 Kms por hora, en caso de hacerlo reciben un aviso, y pueden acumular hasta tres avisos. No hay un cuarto, directamente les disparan hasta matarlos. La marcha sigue y sigue hasta que sólo queda un competidor en pie, al cual se le concederá el deseo que pida. Todo ello se retransmite por televisión, y es uno de los eventos más importantes del país, que millones de personas siguen con enfermiza devoción, esperando ver como mueren uno tras otro los participantes.

La premisa es así de sencilla, no hay más artificios, y la acción se centra exclusivamente en esta Larga Marcha. King no se molesta en hacernos una introducción, en situarnos en un contexto, o hacer una presentación de cada personaje. A las pocas páginas, la carrera ha empezado, y todo lo que tengamos que saber se aprenderá sobre la marcha (tutupish). De las tres obras que estamos hablando, “La Larga Marcha” es la que menos esfuerzos hace por explicarnos ese mundo distópico. Casi todo acaba pasando en la mente del lector, ya que el autor sólo le da pequeñas dosis de información, casi siempre en los diálogos de los personajes, que sí conocen la naturaleza de su mundo (pero el lector ignora y debe ir encajando). Hay más preguntas que respuestas: ¿quién es el Comandante? ¿es el mandamás del país? ¿es sólo un militar carismático? ¿por qué se permite algo como la Larga Marcha? ¿qué sacan de provecho con ello? Lo que tenemos claro es que EEUU que no es un país libre, ya que existen escuadrones que se dedican a hacer desaparecer a gente inconforme con la Larga Marcha u otras cuestiones.

Esto último es lo que le pasó al padre del protagonista de la novela, Ray Garraty, un joven de 16 años, que al ser de Maine (como King) se convierte en el “corredor local”, y por lo tanto, en uno de los más populares entre el público que vive en directo la Larga Marcha. De la misma forma que pasa con estos Estados Unidos distópicos, el autor nos dará información en cuentagotas sobre el protagonista o la de aquellas que se acaban convirtiendo en amigos (o enemigos). Aunque poco a poco les iremos conociendo, sus motivaciones nunca están claras del todo. ¿Por qué se han presentado voluntarios a una competición a vida o muerte donde las posibilidades de ganar son 1 entre 100? Una vez más, hay más preguntas que respuestas, pero la intención de Stephen King, como experto en terror, no es hablarnos de un mundo distinto al nuestro, la distopía es sólo una herramienta que le permite crear una situación a través de la cual puede explorar el terror a la muerte; el auténtico tema de la novela. Lo puede hacer a través de los pensamientos de Garraty, pero también a través de los diálogos que ayudan al protagonista a conocer mejor a sus compañeros de carrera, cuya relación irá cambiando con cada zancada, al igual que su estado físico y mental (que a menudo termina en locura). Aquí cualquier problema se magnifica. ¿Una piedra en el zapato? ¿Un pequeño resfriado? ¿Unos zapatos gastados? A la larga, cualquier contratiempo puede darte el pasaporte.

Debemos confesar que al principio de la novela esperábamos que la historia acabaría teniendo algunos giros argumentales, que veríamos las cosas desde otras perspectivas, pero no es así. Todo la novela se enmarca dentro de la Larga Marcha, y aunque parezca difícil aguantar una idea tan simple y monótona como un grupo de chavales andando a 6,5 km por hora, Stephen King lo consigue. La novela puede ser muy angustiosa y excitante a la vez, e incluso hay momentos para las risas, el compañerismo, o la crueldad más perversa del ser humano. En definitiva, todo un tour de force mental, físico y literario.

Por ahora no existe película de “La larga marcha”, aunque existen las intenciones desde hace años. Frank Darabont, conocido sobretodo por The Walking Dead, tiene los derechos para hacer la película, y antes ya ha adaptado otras novelas de Stephen King como “The Shawshank redemption” (Cadena perpetua) y “The Green Mile” (La milla verde).

Haz clic en los links para poder ver los otros posts sobre distopías juveniles:

“Battle Royale” de Kinji Fukasaku

“Los Juegos del Hambre” de Suzanne Collins

12
ene
12

“El enmascarado de la luna”: Gekko Kamen en VHS

Saludos cosmonautas,

hoy dejaremos las explicaciones para después del vídeo, un unboxing muy especial:

Gekko Kamen, el primer superhéroe televisivo japonés.

Así es, por pura casualidad nos enteramos de que existía una versión VHS en español de la película de este mítico superhéroe, Gekko Kamen, e iniciamos nuestro regateo con el vendedor… conseguimos un relativo buen precio para semejante joya, aunque como suele ocurrir con todo lo que mola, para algunos esto es basura reciclable y para otros oro en paño. Pocos días después, lo tenemos en las manos, y estamos ansiosos por ver la película.

Como explicábamos en el vídeo, Gekko Kamen, fue el primer superhéroe televisivo japonés, bastantes años antes del más famoso rey del tokusatsu televisivo, Ultraman (y 13 años antes de otro Kamen, Kamen Rider). Así pues, desde el 24 de Febrero de 1958 hasta el 5 de Julio de 1959, niños y mayores japoneses se reunían ante el televisor (algunos en la suya propia, otros en la del vecino) para ver los 130 episodios de la serie de este motorista enmascarado (¿de qué me suena esto?). Según dicen, la cancelación se debe a que muchos niños se hicieron daño intentando imitar a Gekko Kamen, si es cierto o no ya lo veremos… el caso es que la serie volvió 13 años después en formato anime, y fue esta versión la que consiguió traspasar fronteras, llegando a México bautizado como “Capitán Centella”.

Lo más curioso de esta edición en vídeo, es la contraportada, ya que en lugar de ofrecer la típica sinopsis con los fotogramas pertinentes, se marcan un texto de varios párrafos que, hemos considerado tan interesante, que lo vamos a transcribir:

“Hace ya 25 años, cuando el JINETE DE LA MASCARA DE LA LUNA, vestido con su blanca bufanda, su blanca máscara y sus gafas de sol se convirtió en uno de los personajes de cómic más populares de todos los tiempos, superando incluso los de Flash Gordon y Superman. Cuando apareció por primera vez en las series de TV japoneses, alcanzó inmediatamente una fenomenal audiencia del 65 por ciento en la TV, lo que virtualmente dejó vacías las calles y plazas de las ciudades. Los niños se sintieron tan impresionados por este personaje, que sus distintivos (bufanda, máscara y gafas de sol) se vendieron por millones. Un gran número de jóvenes japoneses debieron ser hospitalizados diariamente con huesos fracturados, como resultado de tratar de imitar a su “HEROE”. Esto llegó a tal punto que, por la insistencia de un gran número de familias cuyos hijos trataron de “volar desde lo alto”, las autoridades se vieron obligadas a adoptar medidas para prevenir este síndrome. Pero los sentimientos alimentados por la gente hacia el JINETE DE LA MASCARA DE LA LUNA permanecieron inalterables a través de los años. Y ahora, nuestro héroe favorito ha vuelto a nuestro lado, su carácter y sus virtudes de bondad y justicia han permanecido incólumes, pero adaptadas a las realidades del día de hoy. Setsu Asakura, el pintor y escultor mundialmente famoso, diseño su vesturario y Takuya Yura diseñó la motocicleta. La “Super” motocicleta desarrollada de la HONDA de 750 cc, llevó seis meses para su remodelado y cuesta 40.000 dólares.

Con la ayuda de la más moderna y avanzada tecnología japonesa, la potencia de la motocicleta ha sido aumentada de 66 a 150 caballos de fuerza, y está equipada con varios dispositivos tales como los rayos ultras rojos y radar, paracaídas, sistema VTR, pantalla de humo y lanzador de aceite. Debe destacarse que estos dispositivos no han sido concebidos como armas mortales, sino solamente mecanismos defensivos. Este hecho juega un importante papel hoy día, pues existe ya demasiada violencia cotidiana en nuestras pantallas. Esta película debería servir para inspirar a nuestros hijos en el verdadero significado de “valor” y “justicia”.

“El Jinete de la Máscara de la Luna” combina espléndida e impresionantemente las persecuciones en motocicleta a increíble velocidad con maravillosas combinaciones de acción física. En todos los sentidos, nos ofrece la más moderna tecnología, en la que tanto destaca el Japón. No se utiliza un solo truco en aquellas escenas en las que el “bien” se enfrenta a lo “diabólico”. Esta película destaca también por su excelente fondo musical, con la presentación de un magnífico grupo rock-m-roll, THE NORTHERN LITES. “

Por último, queremos hablaros de una famosa parodia del personaje, tan famosa que se podría decir que tiene entidad propia. Se trata de Kekko Kamen, una heroína creada por el mismísimo Go Nagai (autor de Mazinger Z, Devilman, etc.), y que de formar similar a Gekko Kamen viste una máscara, bufanda, unas botas… y nada más, porque el resto de la ropa se la ha dejado en el armario, y por lo tanto, se pasea en cueros.

Para Kekko Kamen ha habido también adaptación en anime, y una serie de películas bastante conocidas, especialmente porque una de las reinas del porno japonés, Maria Ozawa, es la encargada de encarna al personaje.

Y un extra final, una parodia, parodiada; de Gekko Kamen a Kekko Kamen, y de Kekko Kamen a Kekko Kamen Rider.

28
nov
11

Entrevista Pirata: Nacho Cerdà – The Phenomena Experience (4a parte)

Saludos cosmonautas,

nosotros lo advertimos, y así ha sido. En algún foro de cine, ya se ha declarado una guerra entre aquellos que están de acuerdo con Nacho Cerdà y su visión del cine y los cineastas actuales, y sus detractores. Y es que muchas de sus opiniones y reflexiones, es imposible que dejen a alguien indiferente… al menos si eres alguien a quien le apasiona el cine.

En esta 4a parte rebajamos un poco el tono, pero no por ello deja de ser menos interesante, y es que hablar del público del Phenomena era algo imprescindible, así como de esa nostalgia que es la principal responsable de la venta de entradas. Aún nos quedan algunas cosas que enseñaros de esta entrevista, pero vamos a dejar descansar a Nacho hasta el 16 de Diciembre, cuando se celebre el 1er Aniversario de The Phenomena Experience.

Aqui tenéis la primera, segunda y tercera parte de esta entrevista que da que hablar.

14
nov
11

Entrevista Pirata: Nacho Cerdà – The Phenomena Experience (3a parte)

Saludos cosmonautas,

sigue avanzando nuestra entrevista pirata con el creador de Phenomena Experience, el evento cinematográfico que recupera grandes clásicos del cine de los 70-80-90 en pantalla grande y con un público entregadísimo. Un evento que va más allá del puro entretenimiento y que le sirve a Nacho para reivindicar un tipo de cine que en buena parte ha desaparecido con la mejora de la técnica digital. Según Nacho, esto también provoca que las nuevas generaciones de cineastas no sean capaces de apreciar algunas cosas del pasado cinematográfico. Llevando ya cinco años como profesor de cine, nuestro entrevistado no se corta un pelo al hablar del cine actual y las nuevas generaciones.

PRIMERA PARTE, SEGUNDA PARTE.

¡Y recordad que esta semana The Phenomena Experience estará cuatro días en Madrid!

07
nov
11

Entrevista Pirata: Nacho Cerdà – The Phenomena Experience (2a parte)

Saludos cosmonautas,

si os gustó la primera parte de la entrevista con Nacho Cerdà, el responsable del evento cinéfilo del momento, Phenomena Experience, no podéis perderos esta segunda parte. Nacho nos dará su opinión y análisis del fenómeno 3D, las multisalas, y nos contará la razón por la cual ir al cine sea algo casi en vías de extinción. Pero antes, Nacho también nos hablará de uno de los temas más polémicos de The Phenomena Experience y que se ha discutido varias veces en su muro de Facebook: el comportamiento en la sala (las risas, los aplausos, y la gente que saca fotos en mitad de la proyección, en el punto de mira).

¿Te perdista la primera parte? Aquí la tienes.

26
oct
11

Superhéroes en mallas de colores… ¿sí o no?

Saludos cosmonautas,

hoy nos hemos levantado con ganas de polémica, ya sabéis que de vez en cuando nos da por ahí (algunas veces la liamos parda, y en otras nos dais todos la razón y frustráis nuestras intenciones de polemizar). Hoy queremos hablar de las mallas de colores, o de forma más específica, de la tendencia actual del cine y los cómics de superhéroes de cambiar y/o actualizar los trajes de toda la vida.

Estamos viviendo una era dorada para los fans de las películas basados en personajes de Marvel y DC, al menos por lo que respecta a la cantidad de producciones (la calidad es otra historia), y es que nunca antes los superhéroes habían estado tan de moda como ahora. Han traspasado completamente el papel llegando a un público mucho más amplio, algo que trae sus consecuencias. Una de las mayores intrigas cuando se inicia una nueva producción es precisamente el diseño del traje en cuestión. Los fans esperan ansiosos las primeras fotos para poder empezar a rajar de si lo han hecho bien o mal. Y lo que está muy claro es que, ya desde hace años, existe una tendencia por hacer los trajes más “reales”, más acorde con “los tiempos actuales” aseguran algunos. Algo que se traduce en trajes que acaban siendo armaduras, el uso del cuero, y una pérdida en el colorido característico del cómic.

La polémica está servida, y para ello, en lugar de hacer un monólogo, hemos querido contar con la colaboración de algunos lectores/creadores de cómics que tienen su propia opinión al respecto.

CELS PIÑOL (dibujante de cómics, creador de Fanhunter, y un auténtico Fan Letal)

No es un problema de colores.

En los cómics, los colores de la mayoría de personajes están pensados para ser atractivos, para combinar y, claro está, para diferenciarlos de los villanos. Uniformes tan perfectos como los de Spiderman, Batman o el Capitán América pueden ser perfectamente transportados a la pantalla si están bien diseñados.
No se puede ofrecer un uniforme ‘camp’ como el Batman sesentero, a menos que quieras crear una parodia; y no todos los uniformes de superhéroes son trasladables a la pantalla, pero si se utilizan las TEXTURAS adecuadas, tanto en el 3D como en las telas normales, acompañado de una buena iluminación, la gente, el público generalista, lo aceptará sin problemas.
Si no, no podríamos conectar tanto con el Superman de Donner. :)
La manía de oscurecer los personajes, de armarlos con armaduras cuando en realidad llevan moléculas inestables, simplemente es un parche. Pero detecto que cada vez estos recursos se utilizan menos. Los superhéroes pierden los complejos en la pantalla, claro está, siempre que la máscara o el antifaz sean decorosos: no hay manera, no veo que funcione ni en pintura el antifaz de Green Lantern. Tenían que haber utilizado el otro modelo.
ÀLEX SANTALÓ (ilustrador, diseñador gráfico y Marvel Zombie)
Me pide el Capitán que hable del tema de los trajes de superhéroes en el cine, y supongo que lo hace sabiendo que soy un Marvel Zombie un poco chapado a la antigua. Así que allá vamos.
Para mí el cine moderno de superhéroes empieza con los X-Men de Synger. Y en la misma película tenemos una broma sobre el tema trajes, cuando Lobezno le pregunta sorprendido a Cíclope por qué van todos de cuero negro, a lo que Scott le responde si preferiría ir de amarillo. Pues sí amigos, Lobezno de amarillo hubiera quedado aún más ridículo de lo que queda ese gigante con garras. Y es que hasta entonces los referentes de superhéroes coloristas eran el Superman del cine y el Spiderman de la tele, dos señores con pijamas azules y rojos que no influirían mucho respeto hoy en día. Y en aquel momento defendí que los X-Men vistieran de negro, o que Batman se armadurizada, lo que me parece perfecto al exponerse a las hostias de sus adversarios sin poderes. Tras estos vinieron Daredevil, que modificó acertadamente el pijama rojo, lo más salvable de la peli, Hulk, este no cuenta, va en pantalones rotos, Blade y Punisher, no los meto en el género y más mutantes de negro.
Pero en medio de todos ellos tenemos a un nuevo Spiderman, de azul y rojo sin problema alguno, con un traje moderno y que no desentonaba para nada. Y entonces te preguntas, ¿por qué no adaptan los trajes de los cómics al mundo real manteniendo la esencia? Y tras un Iron Man perfecto, aunque es una armadura y no cuenta, llega para mí, una de las mejores adaptaciones al cine de un cómic. X-Men First Class. Y, ¡oh sorpresa! ¡Los estudiantes de la escuela de Westchester van con los colores clásicos, azul y amarillo! Pues sí. Aunque de los originales solo encontremos a la Bestia, Todos van con un mono de aviador modificado con los colores de la escuela, ¡y no queda nada mal!Espero que esta peli, junto a los Batmans de Nolan, marquen una forma de interpretar el género de los superhéroes. Batman para los más serios, y la First Class para los más clásicos, coloristas y batallas de supergrupos. Aunque visto el trailer de Los Vengadores, parece que las cosas van bastante bien en este tema.
ANDRÉS PALOMINO (dibujante de cómics, monologuista, guionista y aifonero)
Pues qué quiere que le diga, a mí SÍ ME GUSTA la moda de cambiar el Spandex y los colores chillones por cuero negro y hebillas… ¡Y no es porque me vaya el S&M! Para mí, es una parte lógica del proceso de maduración que durante décadas ha convertido los superhéroes de cómic en lectura para adultos. Del comicbook a la novela gráfica. Me resulta mucho más cercano un cómic protagonizado por un superhéroe que se viste como un “profesional de élite”, que los elementos de su equipación esté justificados por motivos más funcionales que estéticos. Los tíos en mallas y con los calzoncillos por fueran me tirán para atrás…
El Batman de las pelis de Nolan es un buen ejemplo: en Batman Begins cada pieza del traje tiene un por qué justificado por guión. Y también me encanta el juego metalingüístico de la interpretación del traje del Capi en la reciente peli de The First Avenger: el traje “clásico” se muestra como algo infantil, para entretener a los niños, totalmente inútil en una situación de combate real, y menos en plena WWII, mientras que el traje “real” muestra al Capi como un supersoldado. Mi uniforme de superhéroe favorito: ¡la gabardina, el sombrero y la máscara de Rorschach!
CAPITÁN URÍAS (predicador de la sagrada filosfía de #TLQM)
Debo reconocer que cuando empezaron a estrenarse estas nuevas películas de superhéroes (es decir, todas aquellas post Batman de Burton), estaba de acuerdo con la opinión generalizada de que había que hacer cambios que hiciesen a los personajes más creíbles, porque así llegarían a más público. Esto se traducía, no sólo en cambios en los trajes, sino también en un esfuerzo por hacerlo todo más serio y dramático, algo que se ha hecho fantásticamente con el Batman de Nolan. Pero a medida que se iban haciendo más y más películas empecé a pensar que les faltaba algo, se estaba perdiendo parte de la magia, parte de la diversión que los cómics de superhéroes siempre han tenido.
Se dice a menudo que no pueden funcionar las mismas cosas en un libro que en una película, y lo mismo pasa con los cómics. Pero a los japoneses esto no les ha importado jamás, y el tokusatsu es prácticamente la versión literal de un manga en formato televisivo. Cierto es que la mayor parte del público occidental es incapaz de entender esta filosofía y por ello el tokusatsu provoca más burlas que otra cosa, pero no es mi caso. Y es que más allá de las historias, la estética es una de las partes fundamentales de cualquier superhéroe, es uno de sus ganchos principales, lo que hacía que nos fijásemos en una portada. ¿ Y acaso no estamos hablando de un personaje de ficción? ¿Por qué esa fijación por hacer más real un personaje que puede volar o lanzar rayos por los ojos? Quizás sea un anhelo del fan más maduro por justificar su afición como algo completamente adulto, ¿un complejo? No creo que el colorido y la fantasía estén reñidos con lo adulto.
“Marvels” de Alex Ross ha sido uno de los trabajos sobre el superhéroe que más me ha impactado en los últimos años. Más allá de las fabulosas ilustraciones de Alex Ross, lo que este autor hizo fue devolver al superhéroe esa dimensión legendaria, épica, romántica y fantástica de la Golden Age, centrándose en la visión del ciudadano de a pie. Una visión que creo se ha perdido en parte en las nuevas producciones de superhéroes, incluso en algunos cómics que se han visto retroalimentados por la tendencia cinematográfica. Y aunque es cierto que en algunos casos concretos se ha procurado encontrar el equilibrio entre el cómic y lo que se supone es adecuado para la gran pantalla, sigo pensando que hay demasiado complejo respecto al color, y a todo lo que huela a imaginación desmesurada. Spiderman ha demostrado que se puede hacer un traje más o menos fiel al original sin perder la dichosa “credibilidad”. Así que menos armaduras y más mallas, ¡imaginación al poder!
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(Podéis ver entrevistas a nuestros “opinadores” de hoy en la sección de ENTREVISTAS PIRATA)



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