Archivos en la Categoría 'Ciencia Ficción'

17
oct
11

Menos peli y más sueño en este Sitges 2011

Saludos cosmonautas,

una año más, la Arcadia cumple con su cita ineludible en Sitges con el cine fantástico (y de género). Una edición que para nosotros ha sido algo más corta por temas de calendario, y que nos ha obligado a tirar de maratones nocturnas para saciar nuestra hambre de cine. Esto se ha traducido en menos horas de sueño, así que nuestro aspecto rivalizaba con la de las hordas zombies de la ya cansina Zombie Walk.

VIERNES 14 OCTUBRE

La toma de contacto con el festival había sido el día anterior, pero fuimos para realizar una Entrevista Pirata, y nos quedamos sin tiempo para ver películas. Así que el viernes al mediodía hicimos nuestro “estreno” cinéfilo con una producción de IG.

A Letter to Momo

Una película que así en broma podríamos llamar “A letter to my neighbour Totoro”, y es que es prácticamente imposible no hacer paralelismos, así como es muy difícil valorar la película sin tener en cuenta esa obra maestra del estudio Ghibli. El planteamiento es casi idéntico: una chica joven se muda a un pequeño pueblo costero después de la muerte de su padre (quien le dejó una carta sin terminar antes de morir), allí tomará contacto con algunas criaturas fantásticas que están ahí “por algún motivo”. Aunque hay ciertas diferencias que le dan un giro a la idea de Totoro (los personajes tienen un carácter totalmente diferente), hay escenas que son prácticamente idénticas, incluso el final es tremendamente parecido al de la película de Miyazaki. Aún así, sigue siendo una bonita historia, hecha con bastante mimo (7 años de producción del estudio IG y completamente hecha a mano), y que seguro que cualquiera podrá disfrutar, sea o no un aficionado al anime.

Sector 7

El 3D es una realidad del cine actual, y aunque a muchos no nos guste, parece que tendremos que lidiar con ello una buena temporada. La mayoría de producciones no aprovechan el formato, y lo único para que sirve es para cobrar la entrada más cara. De vez en cuando hay excepciones, y Sector 7 parece que sí le saca algo de partido al formato, aunque no es en absoluto imprescindible.

Se ha vendido esta película como la nueva “The Host”, pero lo único que tienen en común es la nacionalidad coreana y la presencia de un monstruo. Las expectativas que la comparación han creado seguramente han jugado una mala pasada a una película que no es tan mala como la pintan, pero que ni de lejos se puede comparar a la fantástica “The Host”. La película es muy sencilla, y flojea en muchos aspectos, pero no es aburrida, y el final divierte por lo exagerado que es. Cine palomitero al que no hay que darle más vueltas. Si vas sin expectativas, pasarás un rato entretenido.

Tomie: unlimited 

Nuestra primera maratón del fin de semana empezó con muy mal pie. Debido a las contradicciones de los distintos programas, así como el precedente de esta maratón unos días antes, veníamos con la idea de ver “Karate-Robo Zaborgar” primero, y luego “Ninja Kids!” (pasando de “Yakuza Weapon” y “Tomie: unlimited” para irnos a dormir), pero para esta maratón decidieron colocar “Tomie” en primer lugar.

Después de haber oído las críticas a la novena versión de este manga de Junji Ito, no teníamos ningunas ganas de verla, pero tuvimos que tragar (no sin soltar algún insulto). Y nos costó lo suyo tragar con esta cinta de bajo presupuesto y nulas aspiraciones. Pero nos resignamos, y acabamos incluso riendo en una mezcla de sentimiento de vergüenza ajena y “no puedo creer lo que estoy viendo”. Lo único que nos gustó fue que la estética y la música nos recordaron un poco a nuestros inicios en esto del cine de terror japonés de hace 10 años, algo que se debe sobretodo al bajo presupuesto. Pero por lo demás, un film totalmente prescindible, que no aporta nada a una saga que, a pesar de tener tantas entregas, no parece haber convencido a nadie en todos estos años. Ah, y que no os la vendan como una película de terror, más bien es “gore absurdo”.

Karate-Robo Zaborgar

Como ya os contamos anteriormente, uno de nuestras mayores ilusiones de esta edición era ver “Karate-Robo Zaborgar”, la adaptación a cine de una serie clásica del Tokusatsu de los años 70. Dirigida por Noboru Iguchi, el mismo de “Tomie: unlimited”, afortunadamente nos encontramos con una factura muy distinta. Aún teniendo los precedentes de Takashi Miike con “Zebraman” o “Yatterman”, creemos que “Zaborgar” es el mejor homenaje que se ha hecho al tokusatsu televisivo. Y es que se ha hecho con la intención de recrear fielmente lo que fue la serie de TV, evitando totalmente “modernizar” la historia o los diseños de los personajes. De no ser por algunos de los efectos especiales y el uso del ordenador para ciertas secuencias (como el “henshin” de Zaborgar), podríamos fácilmente caer en la ilusión de estar ante una producción de los años setenta (con “pausa comercial” incluida que separa las dos partes de la película). Pero también delata su origen el elevado nivel de autoparodia que encontraremos en la cinta, y que deja claro al espectador que el tokusatsu es diversión, y que uno no debería tomárselo demasiado en serio. Creemos que este es una de las reivindicaciones de “Zaborgar”, huyendo de la reformulación del producto huye también de intentar dotar de excesiva seriedad el género (algo que en Hollywood se hace continuamente con los superhéroes). Esto es tokusatsu, es divertido, y si no lo has entendido, quizás no deberías estar aquí.

Al haber empezado con “Tomie”, la incursión de Miike en el cine infantil/familiar iba a empezar casi a las 5 de la mañana, así que a pesar del buen feedback que había recibido, tuvimos que retirarnos a descansar. Por cierto, la nota negativa de la maratón, los descerebrados que ahora se dedican a sacar fotos en el cine (con flash y lucecita roja incluida) y que ya nos encontramos en la proyección de “Superman” en Phenomena. Una nueva y absurda moda que no acabamos de comprender, y mucho menos tolerar. Panda de anormales.

SÁBADO 15 DE OCTUBRE

Aunque teníamos entradas para ver “Red State”  a las 9.30h de la mañana, después de la maratón nocturna, fuimos incapaces de levantarnos. Afortunadamente, “Red State” se volvía a proyectar en una maratón al día siguiente, y podríamos recuperarla. Pero esto también significaba que hasta las 21h no íbamos a ver ninguna película, así que improvisamos y compramos entradas para “Beast”.

Beast

El periódico del festival vendía la película como la transformación de un danés en hombre lobo, debido a la furia por las infidelidades de su mujer. Con esa idea fuimos a ver la película, y aún estamos esperando que aparezca el hombre lobo por algún sitio. La transformación del personaje es más metafórica que real, y aunque a lo largo de la película parece estar construyéndose un clímax que lleve a un final apoteósico y salvaje, lo único que le queda al espectador al terminar la película es un colosal WTF (what the fuck?). La película no deja de ser un drama nórdico de pareja, con un protagonista muy pesado, una mujer apática, y un giro inesperado totalmente absurdo que sólo el guionista nos podrá explicar. Quizás pueda gustar a algún gafaspasta, pero lo de la transformación de hombre lobo que nos vendieron los del periódico del festival parece una estratagema para atraer al público de Sitges hacia una película que no sabemos muy bien qué pinta aquí.

Tatsumi

Otra de las películas que más ganas teníamos de ver era “Tatsumi”, la película de animación (pero no “anime”) que supone la adaptación de “Una vida errante”, el gekiga autobiográfico de Yoshihiro Tatsumi, el creador del “manga adulto”, y todo un referente para la Arcadia. Lo curioso es que haya sido un director de Singapore el que haya hecho la adaptación, pero también es cierto que el estilo de Tatsumi no encaja con el de los típicos estudios japoneses de animación.

La película será una delicia para cualquiera de los fans de Tatsumi. La animación es tremendamente sencilla y rudimentaria, sin ningún artificio, y sigue fielmente el estilo del mangaka (quien a la vez es el narrador principal de la película). El argumento es una especie de resumen de “Una vida errante”, pero se mezcla con algunas de las historias cortas del autor, convirtiendo la película en una perfecta carta de presentación para aquellos que no conocían al padre del gekiga.

Tenemos que reconocer que al final de la película nos emocionamos, y es que “Tatsumi” es un grandísimo homenaje, hecho con mucho cariño, con mucho mimo, por una figura vital dentro de la historia del manga, pero que muchos aún desconocen. ¡Imprescindible!

Killer Joe

Una vez más en nos tocaba maratón nocturna, y empezábamos con la película sorpresa del festival: Killer Joe. El film de William Friedkin (El Exorcista, French Connection) nos cuenta una historia que muchos comparan con el cine de los hermanos Coen o incluso el de Quentin Tarantino, la de una familia white trash que pretende eliminar a la madre para cobrar el seguro de vida. Para ello contratan los servicios de Killer Joe, un policía que en su tiempo libre se dedica a matar por dinero, interpretado por un Matthew McConaughey fantástico, y difícil de reconocer fuera del registro de “chico guapo”. Su papel, junto al de la familia de personajes bobos y disfuncionales, crean una pequeña pero divertida historia con un clímax final genial, violento e hilarante a la vez. Quizás el problema sea que la primera parte de la película no es tan intensa como la segunda, y puede hacerse algo larga, pero al menos puedes estar seguro de que terminarás de verla con buen sabor de boca.

Juan de los Muertos

¿Una película de zombies cubana? ¿En serio? “Juan de los Muertos” ha sido seguramente una de las películas más vistosas del festival precisamente por esta curiosa unión de conceptos. El resultado, totalmente satisfactorio, si bien sorprende menos de lo esperado. En cierto modo, “Juan de los Muertos” es la respuesta cubana a “Shaun of the Dead”, y seguro que la elección del nombre no es casualidad. Aquí predomina la comedia, y los antihéroes son los protagonistas de una historia simple, previsible, y con muchos clichés, pero que a pesar de todo, funciona muy bien (hay grandísimos momentos). El sentido del humor cubano, e incluso parte de crítica social, convierte “Juan de los Muertos” en un producto interesante a la vez que divertido. No hay revolución cubana, pero no te arrepentirás de haberla visto, todo lo contrario.

DOMINGO 16 DE OCTUBRE

El domingo el festival se considera “clausurado” después de haberse entregado los premios la noche anterior, pero para muchos es el mejor día para ver todo aquello que se ha perdido, con las maratones de 5 películas que empiezan a las tres de la tarde (aunque ahora ya se hacen algunas por la mañana). Nosotros tuvimos suerte, y pudimos comprar entradas para una de las más demandas, precisamente la que proyectaba tres filmes premiados: “Red State” como mejor película, “The Yellow Sea” como mejor director, y “Attack the block” con el premio de la crítica y también del público (que por una vez se han puesto de acuerdo). Por temas logísticos solo nos daba tiempo a ver las tres primeros, y tendremos que dejar “Attack the block” para otra ocasión, ¡lástima!

Red State

Casi todo el mundo que sabe que has ido al Festival de Sitges te pregunta si has visto la película ganadora (como si no se proyectaran otras decenas), pero puede que sea la primera vez que podemos responder afirmativamente. La hemos visto, y encima, nos ha gustado. Ya habíamos confesado antes nuestra admiración por Kevin Smith, pero lo cierto es que después de la saga de New Jersey le perdimos la pista, y las malas, malísimas críticas de sus últimos trabajos nos han apartado de él. Pero el sorprendente giro hacia el thriller que ha realizado el director con “Red State” por fuerza tenía que interesarnos.

Aunque la película ganadora de cualquier festival siempre será cuestionada por parte del público, que considerarán que hay otras películas mejores, parece que a muchos les ha dolido sobremanera que “Red State” se llevara el galardón. Y sinceramente, no acabamos de entender que a algunos les haya disgustado tanto esta película. Cierto es que venderla como una “película de terror” es un error flagrante, porque no lo es en absoluto, pero no por ello deja de ser un ejercicio interesante por parte del creador de “Clerks” y “Dogma”.

Hay que reconocer que Kevin Smith ha jugado con fuego al crear una película que puede pasar de la tensión a la comedia en medio minuto, arriesgándose a que el espectador no entienda qué es lo que está viendo. Pero a nosotros nos parece que ese es uno de los mayores atractivos de “Red State”, la mezcla de una historia cruel con diálogos y situaciones cómicas que rebajan la tensión y te hacen soltar la carcajada. Además, la cinta no deja en ningún momento de estar cargado de una crítica directa al fundamentalismo, ya sea el religioso (el más obvio), como el de la “american way of life”. Y es que aquí no se salvan ni los cristianos locos sectarios, ni el gobierno de los Estados Unidos.

La mezcla de tantas cosas puede resultar algo extraña, pero creemos que Kevin Smith ha sido muy valiente con “Red State” y ha conseguido un resultado que nadie esperaba de él. Quizás no sea la mejor del festival, pero se merece elogios como muchas otras.

A lonely place to die

Hace tres de años, coincidieron en la cartelera de Sitges dos películas con premisas similares, “Eden Lake” y “Long weekend”. Aunque los resultados fueron totalmente opuestos, parece que esto abría la puerta al género que bautizaremos como “follones de montaña”, donde ubicamos “A lonely place to die”. La premisa es sencilla: un grupo de montañeros encuentra a una niña enterrada viva en un bosque al más puro estilo “Buried”. Al rescatarla, empiezan a perseguirles los responsables del secuestro, con nefastas consecuencias. Un auténtico alegato al “no te metas donde no te llaman”.

La película empieza como muchos telefilmes del género montañero, aunque con algún giro interesante y algunas escenas impactantes. Pero al igual que les pasa a algunos de los protagonistas, lo que viene luego es una caída en picado con resultado fatal. La película, de premisa muy sencilla al principio, acaba complicándose de mala manera con nuevos personajes, historias totalmente absurdas, y algunas escenas irrisorias que vuelven a poner el film en su contexto apropiado: un sábado por la tarde en Antena3. Un despropósito semejante al que vivimos con “Long weekend”.

The Yellow Sea

La última película que veríamos del festival, y seguramente de las mejores, por no decir la mejor (se llevó el premio al Mejor Director). La historia de un joseonjok (coreanos que viven en China) que en un intento de recuperar a su esposa acabará involucrado en un asesinato y perseguido por dos bandas mafiosas distintas y la policía. El resultado, un thriller de más de dos horas que llega a hacerse corto por lo trepidante de la cinta, pero que va mucho más allá de ser una cinta de acción pura y dura, mostrando la realidad de estos coreanos marginados tanto en China como en Corea. Pero tranquilos, que acción la hay a raudales, empezando por unas persecuciones de coche de vértigo (con el fantástico uso de cámaras estratégicamente situadas para mostrar los choques), y algunas escenas de violencia que son salvajes, y en algunos casos divertidas al mismo tiempo. En definitiva, la película lo tiene todo.

Nuestra selección particular: “Tatsumi”, “The Yellow Sea”, “Red State”, “Karate-Robo Zaborgar” y “Juan de los Muertos” (en este orden). 

Y aquí termina nuestro repaso de las películas vistas en Sitges este 2011, que algunos dicen ha sido flojo, si bien nosotros no estamos de acuerdo: hemos visto películas muy interesantes, y parece que nos hemos perdido las mejores. Así que ahora toca recuperarlas.

28
sep
11

La Fundación de Isaac Asimov: la mayor saga de Ciencia Ficción de todos los tiempos

Saludos cosmonautas,

mientras medio mundo está enfrascado en la lectura o el visionado de la saga de “Canción de Hielo y Fuego” (quizás más conocida por “Game of Thrones”), hoy en la Arcadia vamos a recomendaros otra saga épica, y no falta de misterios o intrigas. Se dice que es la obra de Ciencia Ficción más leída de todos los tiempos, y cualquier lector aficionado al género o la ha leído o debería hacerlo. Estamos hablando de la saga de la Fundación del prolífico Isaac Asimov, seguramente nuestro escritor de Ciencia Ficción favorito, a la vez, uno de los autores que más se aleja de muchas de las costumbres del género en cuestión (o mejor dicho, de ciertas modas del género).

Una vez más debemos agradecer a un amigo que no desistiera en su empeño por hacernos leer el primer libro de la saga. De hecho, Asimov se convirtió después en uno de nuestros escritores favoritos, y desde hace años gana por goleada a otros autores en nuestra biblioteca. Este amigo estuvo varios años intentando convencernos, insistía en que, al estar estudiando psicología, “Fundación” iba a gustarnos (mencionaba algo llamado “psicohistoria”).

En la actualidad, ciencias como la psicología o la sociología están prácticamente en pañales, con poco más de cien años de historia, estamos muy lejos de comprender con cierta precisión el funcionamiento del cerebro, y por lo tanto, el comportamiento humano, tanto individual como colectivo. En “Fundación” se nos presenta un futuro muy, muy lejano, en el que existe una ciencia llamada “psicohistoria”, la evolución absoluta de esas dos disciplinas que se funden con la estadística para, por fin, poder predecir la evolución de la sociedad. A través de esta herramienta, Hari Seldon, un psicohistoriador, prevé que el gran Imperio Galáctico se colapsará, dando un tremendo salto hacia atrás, hacia la barbarie (una idea claramente inspirada en la caída del Imperio Romano y los años oscuros de la Edad Media). Hari Seldon promueve la creación de una Fundación en un extremo de la galaxia, un lugar dedicado a recopilar todo el saber humano en la llamada Encyclopedia Galactica, que permitirá que los 30.000 años de involución previstos se acorten a un solo milenio.

¿No os parece demasiado excitante el argumento? Os puedo asegurar que lo es, y además a lo largo de las siete novelas habrá muchos cambios, y algunos giros de guión propios de algunas series actuales de TV, llegando incluso a convertirse en una novela de aventuras que llevará a los protagonistas a buscar el planeta Tierra (abandonado miles y miles de años atrás). Aunque os podríamos contar algunos de los detalles que hacen esta saga una gran lectura, sería un crimen desvelar algunas de esas sorpresas, así que tendréis que comprobarlo vosotros mismos.

Uno de los mayores atractivos que ha tenido Isaac Asimov para un servidor ha sido siempre su estilo de Ciencia Ficción “soft”, es decir, que se aleja de las complicadas explicaciones técnicas de las cosas, para centrarse más en aspectos sociales, históricos y antropológicos (como es obvio en la Fundación). No encontraremos entonces detalladas descripciones de naves, o tecnologías espaciales, no se harán muchos esfuerzos por explicar como vuelan las naves, o como se administran los planetas. Para Asimov lo más importante es el comportamiento humano, y se podría decir que fue un gran observador y estudioso del mismo. Estas cualidades hacen que sus libros sean mucho más accesibles para todo el mundo, y no requieren en absoluto que el lector sea un entendido en física o matemáticas, o ni siquiera un aficionado a la Ciencia Ficción, para disfrutar a lo grande con las ideas de Asimov.

Pero antes una advertencia. El primer libro, “Fundación”, es seguramente el más “aburrido” de todos, aunque a la vez el más corto. Os daréis cuenta de que es bastante repetitivo en su estructura, y no tiene el ritmo del resto de novelas. Esto se debe principalmente a que, en realidad, este primer libro es una recopilación de 4 historias que se publicaron entre 1942 y 1944 en Astounding Magazine (para el libro se añadió una quinta). Además, lo repetitivo de estas historias se explica en parte por la necesidad de explicar como funciona la psicohistoria, y qué implicaciones tiene en el devenir de los acontecimientos. Pero si superamos con éxito esa primera lectura, os podemos asegurar que lo que vendrá después no para de subir y subir, y seguramente acabaréis comprando las dos secuelas que completan la trilogía original, las dos otras novelas que la siguieron, así como las dos precuelas de la Fundación.

A pesar de que la Saga de la Fundación original consta de estas siete novelas, Isaac Asimov hizo un esfuerzo por conectar esta historia con su primera novela publicada y todas las que siguieron después. Así pues, al principio encontraremos la Saga de los Robots (empezando por los relatos de “Yo, Robot”, para seguir con “Bóvedas de acero”, “El sol desnudo”, “Los robots del amanecer” y “Robots e Imperio”). Esta saga enlaza con la Trilogía del Imperio Galáctico ( “En la arena estelar”, “Las corrientes del espacio” y “Un guijarro en el cielo”), que nos cuenta la formación del Imperio, cientos de años antes de lo ocurrido en el llamado “Ciclo de Trántor” (es decir, la Fundación). En definitiva, tenéis lectura para rato.

Cabe decir que la saga ganó el premio Hugo a “La mejor serie de todos los tiempos” en 1966, un premio que sólo se entregaría una vez y que, tanto el mismo Asimov, como muchos otros, pensaban que se había creado expresamente para premiar “El Señor de los Anillos”. Pero no fue así. Y aunque no sea ni la mitad de famosa que la obra de J.R.R. Tolkien, “La Fundación” tuvo un grandísimo impacto, directo o indirecto, en la Ciencia Ficción en todas sus formas. Por ejemplo, a muchos, la ciudad de Coruscant de Star Wars les recuerda sospechosamente Trantor, y la “Guía del Autoestopista Galáctico” se convierte en la competencia de la Encyclopedia Galactica en la novela de Douglas Adams. Pero hay muchos más ejemplos.

Ha habido varios intentos de convertir la saga en películas, e incluso en serie de TV, hace muchos años que se viene diciendo. Al parecer, New Line Cinema acabó produciendo las películas de “El Señor de los Anillos” después de un intento fallido de llevar la Fundación a la pantalla grande. Lo cierto es que vemos bastante complicado llevar a buen puerto semejante proyecto, pero se agradecería el intento.

Simplemente terminaremos insistiendo en nuestra recomendación. Si jamás habéis leído una novela de Ciencia Ficción, sería bueno empezar por aquí. Y si sois aficionados al género y no la habéis leído… ¿qué coño os pasa?

20
jul
11

Doctor Who: la resurrección (2005-2009)

Saludos cosmonautas,

ya es casualidad que el día después de que vea el último capítulo de David Tennant como Doctor Who, se publique una noticia en la que el propio Tennant asegura que le encantaría volver a la serie. No sé qué pensarán los fans de Matt Smith, el actual Doctor, ya que algunos dicen que es de los mejores doctores habidos y por haber. Pero después de haber vivido en unos pocos meses los 3 fabulosos años del Doctor de Tennant, y sin haber empezado a ver aún a Matt Smith, casi que firmaría para que volviese. Ha sido en buena parte gracias a él que me he enganchado de nuevo a una serie como hacía tiempo que no me pasaba.


Como ya conté en su momento, el Doctor Who formaba parte de mi imaginario infantil, y fue una auténtica sorpresa descubrir que, no sólo la serie iba mucho más allá de Tom Baker, sino que además se había relanzado después de 16 años en los que sólo había aparecido una TV movie. ¡Y menudo regreso!

Russell T. Davies es el nombre, el hombre, el responsable de que la TARDIS haya vuelto a funcionar después de años acumulando polvo y nostalgia. Aunque parece que el actual guionista jefe, Steven Moffat, está eclipsando su labor, no podemos olvidar que fue él quien creó la nueva serie, le dio la personalidad, el formato, las reglas, y en definitiva, quien arrastró por el vórtex temporal al Doctor Who de los ochenta hasta el siglo XXI.

Uno de los cambios principales fue la duración de los episodios, ya no eran de 20 y pocos minutos, y es que este formato ahora ya es exclusiva de las comedias (o del tokusatsu nipón). Si en el Doctor Who Clásico (1963-1989) se dividen las historias por arcos argumentales, ahora la cosa va más por episodios de 45 minutos (aunque a menudo veremos episodios dobles). Esto permite narrar historias de forma diferente, con otro ritmo, y además, también ha permitido a muchos guionistas invitados hacer cosas algo más especiales, jugando con situaciones originales que no tenían porque afectar en nada la evolución de la trama principal de la serie.


Esto último es otro de los grandes cambios que incluyó Davies en el nuevo Doctor Who, algo también muy acorde con la televisión actual, las tramas argumentales que se alargan a lo largo de toda la temporada (o temporadas). Hablamos de esos misterios como el de “Bad Wolf”, la importancia de Donna Noble y la de su padre, o el misterioso personaje de River Song. Grandes historias que se van desarrollando a partir de pequeños detalles y que suelen terminar con grandes giros argumentales, revelaciones, o sorpresas; lo que en definitiva acaba enganchando al espectador moderno. Pero, sin duda, donde Russell T. Davies fue más valiente y original fue al añadir ese pequeño toque de culebrón amoroso entre Rose y el Doctor. La imagen clásica del personaje, normalmente ya de cierta edad, era la de un alienígena asexual. No había historias de amor, y no se percibía tensión sexual alguna con las decenas de acompañantes femeninas que tuvo (ni con los acompañantes masculinos).

Christopher Eccleston, quien tuvo la difícil tarea de interpretar de nuevo al Doctor, apareció como un personaje salvaje y malcarado, que nos puede recordar en algunos momentos al mismo Tom Baker, o incluso al pionero William Hartnell (básicamente por el borderío y el sarcasmo – y nos encantó como lo hizo Eccleston). Destrozado por las consecuencias de la Time War, podemos ver como hay cierta rabia y sadismo en su personaje. Hasta ahí, parece que el Doctor no había cambiado tanto. Pero el primer capítulo se tituló “Rose”, y eso no fue para nada gratuito. Esa choni del extraradio londinense sería la encargada de humanizar al Doctor, hasta el punto de conseguir que se enamore de ella.

Aunque Eccleston asegura que fue él quien quiso dejar en seguida la serie, parece muy inteligente el timing de presentación del fenómeno de la regeneración; lo mejor para presentar a las nuevas generaciones este genial recurso que permite cambiar de actor sin tener que cambiar del todo el personaje. Pero también hizo más fácil y creíble la historia de amor entre Rose y el Doctor (ahora más joven y apuesto). Ahí entraba David Tennant, que para muchos (y muchas) ha sido el reclamo y la razón de engancharse irremediablemente a la serie. Ya fuese por el look, la vis cómica, la intensidad eléctrica que le daba al personaje, o sus parloteos incesantes, David Tennant cogió el testigo de Eccleston y lo llevó a otro nivel.

No sabemos si era por la experiencia acumulada, por las posibilidades que les brindaba escribir para Tennant, o simplemente que el éxito les había dado más confianza (y presupuesto), pero en la segunda temporada parece que los guionistas también empezaron a brillar de verdad. El culebrón amoroso cada vez empieza a tener más peso, y llega hasta el final de la segunda temporada con una de las historias más épicas y lacrimógenas de la serie (lloramos cada vez que vemos “Doomsday”… ¡y esa música!). Pero al mismo tiempo vemos como Steven Moffat se marca un “The Girl in the Fireplace”, o Russell T. Davies nos sorprende con el original “Love & Monsters”, donde el Doctor y Rose apenas aparecen, y nos maravilla con “The Impossible Planet” y “The Satan Pit” (por ahora, una de mis historias favoritas – ¡que introduce los Ood!). Las historias, digamos, autoconclusivas, son de las que suelen brillar más en la serie (y las que se llevan los premios BAFTA).

Si Tennant podía tener difícil sustituir al nuevo Doctor Who original, para Freema Agyeman era un reto imposible sustituir a Billie Piper (Rose) como acompañante del Doctor. De hecho, los guionistas debieron ser tan conscientes de ello que ya habían preparado el terreno para sustituirla antes incluso de aparecer (con el episodio especial “The Runaway Bride”), y le hicieron sufrir durante toda la temporada con su amor no correspondido. Desde el primer episodio “Smith & Jones” (que me encantó), seguía la tensión sexual en la serie, pero esta vez sólo en una dirección. Y aunque para muchos Martha Jones es la acompañante que menos les ha gustado, a nosotros nos gustó su punto más salvaje e inteligente, y también como evolucionó el personaje (aunque es algo que se desarrolla sobretodo al final de los finales de la 3a y 4a temporada). Aquí también brilló una vez más Steven Moffat con su “Blink”, pero el arco argumental de “La familia” también vale la pena recordar, así como el épico final de temporada.

Y ya cuando parecía que Tennant iba a ser el Doctor para siempre, empieza la cuarta temporada, la última de la que podríamos llamar primera etapa del nuevo Doctor Who, la de la resurrección. Esta era la última temporada en la que Russell T. Davies iba a ser el guionista jefe, y parecía lógico que fuese también el final del Doctor de Tennant. Aquí es cuando repescarán a Catherine Tate (Donna Noble) para ser la acompañante , dándole una vuelta de 180 grados al prototipo de chica guapa que adora al Doctor, y dándonos a una trabajadora temporal con mala leche, que no se deja amedrentar por el cerebro privilegiado del piloto de la TARDIS. Para muchos, la mejor de las 3 acompañantes hasta el momento (y no os voy a decir que no), aunque no aparece en “Midnight”, uno de los mejores de la temporada para un servidor .

Es aquí donde se resolverán ( y de qué manera) prácticamente todas aquellas tramas que se habían preparado ya desde la primera temporada. Parece obvio que estos 4 años se habían concebido como una unidad a nivel argumental, y el relevo estaba cerca. El Doctor de Eccleston terminó de forma más o menos abrupta (y a Rose le costó digerirlo), pero está claro que Tennant se había ganado una despedida a lo grande. El final de la temporada regular se alargó con 3 épicos episodios que resolvían prácticamente todos los enigmas y tensiones. Además, Tennant pudo gozar de 4 episodios especiales durante 2009 (seguramente haciendo tiempo para el nuevo Doctor), que le sirvieron para despedirse de todo el mundo. “The Next Doctor” fue seguramente una “broma”, y aunque es un episodio entretenido (con mecha incluido), no pasa de ser un episodio más, y “Planet of the Dead”, aunque algo mejor, tampoco es para tirar cohetes. “The Waters of Mars” ya nos recuerda más al Doctor Who de los grandes momentos, aunque podría ser mejor. Y esto último es aplicable a “The End of Time”, el especial doble que acaba definitivamente con la regeneración de Tennant. Si bien hay varios elementos que tendrían que convertir esta historia en algo apasionante, parece que el resultado global no está a la altura de la propuesta. Quizás es algo repetitivo, y quizás el cambio de guionistas llegaba en el momento justo. Pero sólo por los 10 minutos finales de Tennant vale la pena. Una despedida larga, tranquila y emotiva, una forma de decir adiós sin traumas.


Los ingleses siempre dicen que cada generación tiene “su Doctor”. En mi caso, este tendría que ser Tom Baker, ya que fue el único que vi de pequeño, y el que me fascinó. Pero creo que gracias a la resurrección podemos decir que algunas generaciones tenemos dos doctores, y está claro que mi nuevo Doctor es David Tennant.

05
jul
11

Ciencia Ficción vs. Tokusatsu: prejuicios y contradicciones

Saludos cosmonautas,

el tema de hoy daría para escribir un libro entero (no lo descartemos), queremos ponernos algo polémicos y cuestionar ciertas ideas estéticas (aunque sobre gustos, bla, bla, bla). Puede que ahora tratemos de forma más esporádica el tema en este blog, pero muchos sabréis que el tokusatsu (Godzilla, Kamen Rider, y básicamente gente dentro de trajes de látex) es una de nuestras pasiones. Una pasión que nunca se ha librado de ciertos comentarios (burlones, despectivos, críticos) de aquellos neófitos o simplemente ignorantes de este “género” japonés (si es que se puede considerar así). Hoy queremos hacer distinciones, e intentar, desde la humildad, poner las cosas en su sitio.

¡Somos unos incomprendidos!

Empezaremos por tirar piedras a nuestro propio tejado, nos meteremos directamente con el título de nuestro post, y en cierto modo, con el objeto de nuestra discusión. En primer lugar, deberíamos dejar claro que el tokusatsu no es “la ciencia ficción japonesa”. Nosotros hemos pecado en más de una ocasión de intentar describirlo así, y si bien es útil para situar el género dentro de unas coordenadas que podamos entender fácilmente desde occidente, resulta engañoso, y acaba llevando a comparaciones sin demasiado sentido.

“Tokusatsu” hace referencia a los efectos especiales que se usaban en cierto tipo de películas o series de TV, es decir, eran “películas de efectos especiales”, no se consideraban películas (o series) de Ciencia Ficción, sino películas que utilizaban maquetas, tipos disfrazados, rayos láser, etc. Como es lógico, se usaban estos efectos para recrear cierto tipo de argumentos, mundos, personajes, que tenían mucho en común con lo que nosotros llamamos ciencia ficción (pero podían ir mucho más allá). Teniendo en cuenta que la ciencia ficción japonesa no tuvo el mismo impacto en la sociedad, y que su popularidad era mucho más relativa, se podría decir que el “tokusatsu” asumió ese rol, y fue el encargado de mostrar a los japoneses otros mundos posibles o imposibles.

The Mysterians, o la “ciencia ficción” de colorines japonesa.

¿Pero qué entendemos por ciencia ficción? Una pregunta que no es fácil de contestar, ya que parece que no existe un consenso, y por lo general se utiliza de forma muy amplia y libre. Principalmente se entiende que la ciencia ficción es una especulación narrativa con cierta base científica (más o menos estricta), pero a la práctica, en nuestra cabeza engloba todo aquello que incluye naves espaciales, mundos futuros, apariciones extraterrestres, e incluso los futuros apocalípticos y distópicos; todo construido de una forma que pueda parecer verosímil, o posible en un futuro (o incluso pasado). Si nos ponemos estrictos, esto dejaría fuera de la ecuación a muchas de las películas, series o libros que popularmente se han etiquetado como ciencia ficción. Star Wars, por ejemplo, nunca ha pretendido ofrecer explicaciones o justificaciones más o menos plausibles de su “universo” (¿midiclorianos? ¡hahahahaha!). Quizás deberíamos hablar más de obras de “Fantasía Espacial”, o el fantástico término “Space Opera”, aunque esto deja fuera muchas otras obras también consideradas ciencia ficción que no tienen esa base científica sólida, o no ocurren en el espacio.

Ciencia Ficción pura y dura

Es ahí donde encontraremos más similitudes con el tokusatsu, en películas como Star Wars, lógicamente en el cine fantástico americano de los años 50 y en series como Stargate, Star Trek, o el Doctor Who (confirmado que esta última es considerada tokusatsu en Japón); donde la fantasía está por encima de cualquier explicación científica o pseudo-científica. Creemos que una de las diferencias fundamentales entre el enfoque de la ciencia ficción y el del tokusatsu es la fuente de inspiración. Si bien las películas “2001″, “Solaris” o “El planeta de los simios” están basados en libros, el tokusatsu generalmente se ha fijado más en el manga y en el propio cine para inspirarse. Esto también acerca el tokusatsu al género de los superhéroes (Ultraman, Kamen Rider, Super Sentai), lo cual demuestra una vez más la amplitud del término. Pero incluso ahí sigue habiendo una diferencia muy importante, y una de las claves del rechazo o la incomprensión del tokusatsu.

Es tendencia en el cine de superhéroes americanos, sobretodo en los últimos 10 años, intentar que los personajes parezcan más realistas. Esto se traduce en: “no les pongas mallas de colores, mejor cuero negro o rojo.” Es una forma de hacer las cosas que llegamos a entender, pero tampoco compartimos al 100%. Hay algo que se pierde en ese camino del cómic al celuloide, en buena parte, la imaginación. Esa idea de lo que funciona en cómic no tiene porque funcionar en pantalla no la comparten los japoneses, en absoluto. Para los neófitos es chocante ver tanto colorido en las series de televisión, o esos animales gigantes que se ve a la legua que son tipos disfrazados destrozando maquetas, y lo que más les choca/divierte o les da pereza son los típicos monstruos multicolor de látex, gomaespuma o lo que sea.

Lo que se puede hacer en papel no se puede hacer en pantalla

En el tokusatsu apenas existe esa barrera entre cómic/libro y la pantalla, ese proceso de adaptación que han hecho en la gran pantalla X-Men, Thor, e incluso el Batman de Burton como pionero, héroes como Kamen Rider o Kikaider se lo ahorran, y parece que se intenta plasmar el mismo “feeling” del cómic en la serie de TV o película. Se busca ese colorido de los uniformes, y sobretodo, hacer los monstruos lo más parecidos posibles a los del cómic. Es esa idea más fantasiosa que comentábamos antes, no se busca un “realismo”, porque estamos tratando cosas que no son reales, son fantásticas. Hasta cierto punto, este enfoque de los superhéroes nipones nos puede recordar lo que ha hecho Alex Ross con los personajes de Marvel y DC, devolviéndoles ese punto legendario, mítico y tan fantástico que los superhéroes oscuros y “realistas” del siglo XXI parecen haber perdido. Aunque esto no excluye que haya habido intentos de llevar a los superhéroes japoneses a terrenos más oscuros (los enfoques de Keita Amemiya son un buen ejemplo de ello), y por lo general, estos han tenido más claroscuros que sus contrapartidas americanas (aunque curiosamente la tendencia parece haberse invertido en ambos sitios – con Kamen Rider siendo cada vez más infantil, y los superhéroes americanos más adultos).

¿Alguna diferencia entre el manga y la serie?

Pero con los avances técnicos que existen hoy en día, ¿por qué siguen utilizando los mismos efectos especiales? El tokusatsu tiene sus orígenes en una época concreta, en la que no había otras formas (o más baratas/rápidas) de sacar monstruos en la pantalla. En Hollywood, en muchos casos hacían lo mismo, pero con el tiempo dejaron de utilizar técnicas como la del suitmation (aka “tipo disfrazado”), para centrarse más en stop-motion, o la animación por ordenador. En cambio, en Japón, el uso del CGI en este tipo de producciones no se ha generalizado hasta hace relativamente pocos años, convirtiendo el suitmation en “marca de la casa” de las producciones japonesas. A pesar de que quizás ahora sea incluso más práctico y barato hacer monstruos CGI (aunque siguen estando muy atados por el presupuesto y el tiempo para rodar cada episodio), ellos siguen insistiendo en utilizar personajes disfrazados como manda la tradición. De hecho, si tenemos que hacer caso de lo que se ha escrito sobre Eiji Tsuburaya (el pionero creador de los efectos especiales de Godzilla o Ultraman), a él le divertía que las cosas no pareciesen reales e incluso que “cutreasen” – el sentido del humor siempre ha sido muy importante en el tokusatsu (se ríen de si mismos muy a menudo).

Tsuburaya & Co., kitsch y orgullosos de serlo

Así pues, no es que los japoneses no den para más, simplemente le gusta hacer las cosas de esta manera, ya sea por tradición o por no sentir esa necesidad de convertir en real lo irreal. Por lo tanto, esa necesidad que tiene la ciencia ficción de ofrecer una explicación plausible del futuro o de lo fantástico, de mostrar cosas que creemos posibles, aunque lejanas, no atañe para nada el tokusatsu. Es por ello, que a la hora de valorarlo, debemos hacerlo desde otro prisma, con otras reglas, y quizás así podremos disfrutarlo tal y como está concebido.

Abre tu mente, ¡abraza el tokusatsu!

Aún teniendo esto en cuenta, seguimos pensando que el tokusatsu tiene que superar muchos prejuicios absurdos. Antes hemos mencionado de pasada Doctor Who como una serie que en Japón se considera tokusatsu, y ahí también incluyen Stargate, Battlestar Galactica o Red Dwarf. Todas ellas series muy respetadas, y que pocas veces hemos visto cuestionadas por utilizar cierto tipo de personajes, maquillajes, e incluso suitmation. No hay mucha diferencia en el aspecto de algunos de sus monstruos con los “monstruos semanales” del Super Sentai o Kamen Rider, pero aún así parece que estas series sí pueden tomarse en serio, y las otras no (aunque, precisamente, a nosotros nos gusta que no se tomen tan en serio a si mismos). Esta contradicción nos lleva a pensar en cierto tipo de prejuicios que van más allá de la pura estética, y que tienen más que ver con cierta concepción occidental de los japoneses (y los asiáticos en general). Un tema que quizás nos gustaría tratar más adelante (que ya os hemos machacado lo suficiente por hoy).

Puedes pensar “cutre”, o puedes pensar “imaginación”

¿Tan diferentes son Star Trek o Star Gate del tokusatsu? Por favor, ¡si el Capitán Kirk va en pijama!

30
may
11

Doctor Who: ¿ha vuelto o nunca se fue?

Saludos cosmonautas,

casi que por petición popular, ha llegado el momento de hablar de la nueva sensación #TLQM de nuestras pantallas (sean de TV o del ordenador). Aunque en realidad no tiene nada de nuevo, ya en un par de años cumplirá 50 años, y ya ostenta el Récord Guinness como série de ciencia ficción más longeva de la televisión.

Por supuesto estamos hablando del viajero del espacio-tiempo más famoso del universo, ¡el Doctor Who! ¿El Doctor quién? ¡El Doctor Who! Pero seamos sinceros, nosotros nos habíamos olvidado de él. Y ahora, como si nada, unos 20 años después, ha vuelto a nuestras vidas.

Porque nuestros recuerdos del Doctor Who tenemos que ir a buscarlos a los años 80, cuando TV3 emitió, con bastante retraso (antes estas cosas iban mucho más lentas), las temporadas del cuarto doctor, Tom Baker. El de la bufanda le llamaba yo. Y aunque nos cuesta recordar las historias o los personajes, sí que nos acordamos de como nos gustaba, y sobretodo, de esa música…

Hace pocos años vimos algunos minutos de una serie que emitían en el Canal33 y que tenía ese aire cutrecillo-entrañable tan propio del tokusatsu y series como Stargate o Star Trek. Pero, haciendo zapping nunca llegamos a ver la Tardis, y eso hizo que no la identificásemos hasta hace bien poco. Entonces nos enteramos de que el Dr. Who seguía vivo, y que de hecho llevaba ya un tiempo en antena desde su renacimiento, después de sus 16 años de parón (y una película por medio). Volvieron a nuestra cabeza los recuerdos ochenteros, y en uno de nuestros clásicos arrebatos nostálgicos empezamos de nuevo a buscar en la red qué había pasado con el Doctor Who. En esos momentos, David Tennant era el Doctor que lo estaba petando. Parecía que era una nueva serie de moda, y pronto pudimos ver algunos especiales, cayendo rendidos a su simpatía y humor, y también de su chulería. No, no recordábamos que el Doctor que habíamos visto en nuestra infancia fuese así, ¡pero nos gustó!

A partir de ahí empezaron a venir las pequeñas compras frikis que ya os hemos mostrado, y más que están por venir. A raíz de esto, habéis sido más de uno y más de dos los que, vía Twitter, os habéis interesado por nuestro conocimiento del Dr. Who, e incluso habéis pedido que hablemos de la serie en el blog. Como veis, estamos en proceso de recuperarlo, y seguro que será un trayecto divertido. Además, os demostraremos que el Doctor no está muy lejos de nuestro querido tokusatsu.  ¿Queréis acompañarnos en este viaje a través del tiempo?

Y como postre, una de las cosas más raras que hemos encontrado recientemente del Dr. Who, la primera portada de revista con efectos de sonido de la Tardis incorporados:

(Seguramente el vídeo más corto de la historia de la Arcadia.)

31
may
10

Japanorama, un programa de TV #TLQM

Saludos cosmonautas,

ya sabéis que uno de los hobbies favoritos de los acólitos al #TLQM es hacer memoria de todas aquellas cosas que le han llevado a ser como es. Un gran ejemplo es este blog, así como los posts que invadieron la blogosfera el Día del Orgullo Friki. Nosotros ya hicimos una en su momento para hablar de nuestra japonofilia, y repasándola nos hemos dado cuenta de que faltaba un elemento importante en nuestra formación de expertos en #TLQM de Japón, un programa de televisión.

Estamos hablando de “Japanorama”, un programa de la BBC que  desde el 2002 y durante tres años, estuvo descubriendo a su público algunas de las cosas más frikis y molonas de la cultura popular de Japón. Cada temporada constaba de seis episodios, y cada uno de ellos llevaba una palabra por título, que indicaba el tema a tratar. No eran monográficos en realidad, ya que cada palabra se explotaba de distintas maneras.

Por ejemplo, el primer episodio se titulaba “Ciencia Ficcion”, y tanto se hablaba de la película cyberpunk “Tetsuo”, como de “Astro Boy”, los robots en general, o “IKU”, una peli porno inspirada en Blade Runner. Y con esta fórmula, a lo largo de tres temporadas, Japanorama nos habló de la juventud japonesa (Battle Royale, Waterboys, Pop Idols), de crimen (Takeshi Kitano, Takashi Miike… o Pizzicato Five), de espadas (Zatoichi, El Lobo Solitario y su cachorro), el cine de terror japonés, el tokusatsu, los otakus, y muchísimos temas más (podéis consultarlos en la wikipedia).

Pero lo mejor de todo es el cariño y el cuidado con el que se hacía el programa. No estábamos ante el típico show para puros neófitos, con los topicazos de siempre, o la ignorancia de aquel que no tiene ni idea de lo que está hablando. Jonathan Ross,  el presentador e ideador, es un auténtico apasionado de la cultura japonesa, y eso se nota mucho por la forma y el contenido de Japanorama. De hecho, no hace falta más que ver como empieza el programa para darse cuenta de ello.

¿Alguien pondría en duda su grado de frikismo cuando lo primero que hace es visitar el rodaje de Ultraman y reivindicar que se emita en UK? Seguramente no había mejor forma de empezar. Pero hay muchos más detalles que convierten este programa en algo especial. Por ejemplo, la mayor parte del diseño gráfico del programa está hecho por la mismísima Junko Mizuno, a quien ahora conocemos por su particular estilo sádico-kawaii del cómic “Cinderella”.

El renombre de los invitados es envidiable (Mamoru Oshii, Shinya Tsukamoto, Takeshi Kitano, e incluso Hard Gay o Demon Kogure entre muchos otros). Además, para explicar algunas de las palabras japonesas que tratan en el programa (kawaii, otaku…), cuentan con la ayuda de una cosplayer profesional. Y si el hecho de que Jonathan Ross, este veterano presentador televisivo inglés, aparezca vestido igual que Robotto Keiji no es suficiente para vosotros, ¡quizás es que aún os falta mucho por aprender! ;-)

Podríamos seguir contando lindezas de este programa, pequeños detalles que lo convierten en un programa perfecto para aquellos que quieren introducirse en la cultura popular japonesa, pero buscan algo más que lo típico y tópico.  Podemos decir que a nosotros nos ayudó a expandir un poco más nuestro campo de acción dentro de los frikismos japoneses. Y si con esto no tenéis suficiente, el mismo Jonathan Ross produjo después una serie de programas llamados “Asian Invasion” en los que nos hablaba del cine japonés, el coreano y el de Hong Kong. Muy recomendables también. Además, este señor fue también el productor del original “Adam & Joe Go To Tokyo”, otro interesante programa de los creadores de “The Adam & Joe Show“.

PD: Lo único que le podemos criticar a Jonathan Ross es que cometiera un grave error, podríamos decir imperdonable, en su episodio dedicado a lo “kawaii”. Ya que tuvo la mala idea de irse a “gatostiablelandia” y casarse ahí con su mujer. Jonathan, Jonathan… ¿acaso quieres recibir una visita de los Gatostiable Hunters?

Ai Jonathan, ¿por qué lo hiciste?

05
ago
09

Stop-motion: 2001, Un Pepino en el Espacio

Saludos cosmonautas,

volvemos una vez más con los stop-motion, esta semana iniciando una nueva saga que pretende homenajear no solo una de las mejores películas de Ciencia Ficción de todos los tiempos, si no también a un ser muy querido por estos lares, quien hace poco ha celebrado su cumpleaños… Sin más dilación, ahí va el doble homenaje, que hemos publicado  a las 23:59 siendo aún 5 de agosto en la Arcadia de Urías ;-)

Y con esto dejamos por el momento los stop-motion parados hasta septiembre, prometiendo volver con la continuación de esta nueva saga y con otras nuevas y especiales aventuras de nuestros pequeños Kamen Riders, que por entonces ya tendrán nombre oficial. (Recordad que en el menú de la derecha tenéis la encuesta para votar vuestro nombre favorito.)

27
jul
09

Tokusatsu: Un análisis de Godzilla (Gojira, 1954)

Saludos cosmonautas,

hacía ya varios días que teníamos aparcado el tema del Tokusatsu, y para empezar la semana hemos decido volver con ello por “la puerta grande”, y es que tiene que ser muy grande para que el protagonista de hoy pueda pasar por debajo de ella. Queridos cosmonautas, hoy vamos a hablaros del rey de reyes en el Tokusatsu, del rey de los monstruos, del rey del kaiju eiga, hoy hablamos del gran Gojira (más conocido en el mundo occidental como Godzilla).  Lo cierto es que hacía mucho tiempo que queríamos hablaros de esta fantabuloso monstruo, de este icono cultural, pero queríamos hacerlo bien, queríamos hacerlo tal y como merece el personaje. Una feliz casualidad hizo que Urías tuviera que realizar un trabajo para su carrera sobre un objeto cultural nipón, y como buen fan del género, no dudó ni un instante en escoger a Gojira como el objeto de su análisis. Lo que reproducimos a continuación es una versión algo modificada de ese trabajo, que es un análisis cultural del fenómeno Gojira y su significación dentro del contexto histórico, sociológico y cultural del Japón de la posguerra. ¡Esperemos que no resulte demasiado tostón!

Hoy queremos hablaros de una pieza primordial del tokusatsu japonés, una obra que ha tenido un impacto profundo en la cultura popular japonesa, pero también en la occidental. Se trata de “Gojira” o “Godzilla”, una producción de la Toho estrenada en los cines japoneses el año 1954, dirigida por Honda Ishiro, con los efectos especiales de Tsuburaya Eiji, y las interpretaciones de Shimura Takashi, Kouchi Momoko, y Takarada Akira en los papeles principales. La película vendió más de 9 millones de entradas, entrando en las 10 películas más vistas del año. Pero el impacto de esta primera película del daikaiju eiga, las películas “de monstruos gigantes”, fue mucho más duradero, ya que la han seguido 28 películas más protagonizadas por Gojira, y el monstruo se ha convertido en uno de los iconos culturales que hoy en día representan Japón. Según el profesor de la Universidad de Kansas, William Tsutsui, Gojira es el primer producto de cultura de masas del Japón de la posguerra que tuvo un impacto en el exterior (tanto, que dos de los japoneses más famosos entre los americanos, determinados a través de una encuesta, serían el emperador y el propio Gojira).

gojira_1954_japanese_poster “Gojira”, estrenada en España con el título “Japón bajo el terror del monstruo”, relata la historia de Gojira, un inmenso monstruo prehistórico que resurge de las profundidades marinas a partir de las radiaciones producidas por una bomba atómica, y que a la vez lo ha modificado convirtiéndolo en un ser prácticamente indestructible. A lo largo del film veremos cómo Gojira ataca barcos, una isla, y finalmente cómo llega a Tokio creando el caos y la destrucción por donde pasa. De forma paralela se nos explica la historia del Dr. Yamane Kyohei, su hija y sus dos pretendientes. El doctor es el encargado de descubrir el origen de Gojira y explicarlo a las autoridades, pidiéndoles que no intenten matarlo, si no que busquen la manera de estudiar este fenómeno de la naturaleza y la tecnología atómica. A partir de aquí el film transcurre entre los ataques de Gojira y entre el debate ético de uno de los pretendientes de la hija del doctor, que ha inventado una bomba que podría eliminar la amenaza, pero también provocar muchos daños a nivel ecológico.

La película aparecía en un momento muy concreto de la historia moderna japonesa. El año 1954 el Japón de la posguerra se encontraba inmerso en la recesión económica, los americanos ya no controlaban directamente el país, pero realizaban pruebas atómicas bien cerca, llegando a afectar a la tripulación y a la pesca de un barco japonés, las nimias compensaciones de los americanos escandalizaron la opinión pública japonesa (Noriega, 1987). Todo eso enmarcado en el contexto de tensiones de la Guerra Fría y el pánico nuclear. Además, el recuerdo y las consecuencias de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, y el trauma de la derrota en la 2ª Guerra Mundial, todavía estaban bien presentes en el pensamiento de los japoneses.
Así pues, la película, por diferentes motivos, se había creado como resultado de los momentos que se estaba viviendo, pero como explica Chon Noriega (Noriega, 1987), a la vez serviría también para exorcizar todas estas cuestiones, aunque fuera de forma inconsciente y menos traumática (haciendo referencia al concepto psicoanalítico de “transferencia”), ya que el responsable de la destrucción era un monstruo irreal y no un ejército que hacía poco todavía corría por el país.

Godzillamountain

Podemos decir que “Gojira” es un manifiesto anti-nuclear con todas las de la ley. El monstruo devastador ha sido creado a partir de la energía atómica, y se ha convertido en una amenaza contra la cual nadie puede hacer nada. De hecho, la solución que encuentran al final es casi tan devastadora como la propia amenaza del monstruo. Es fácil establecer una comparación con la sensación de impotencia y terror que se vivió en el Japón después de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, pero también con los bombardeos y los incendios de la ciudad de Tokio. En la película, a pesar de los subtítulos desastrosos de las versiones españolas y americanas, podemos ver algunas referencias claras a Nagasaki, también en los refugios, e incluso una escena en que una madre dice a sus hijos que pronto se podrán reunir con su padre, que seguramente fue muerto en el conflicto bélico.
Así pues, el monstruo es la bomba, pero también son los americanos. En ningún momento del film se dice de forma explícita que los EEUU sean los responsables de la aparición de Gojira, pero tanto por el contexto del momento como por la noticia de los ensayos atómicos (los primeros barcos atacados en la película son una clara referencia al barco que fue víctima de los bombardeos de la isla de Bikini), es evidente que se está culpando a los americanos de la creación de Gojira, y por lo tanto, de la destrucción y el pánico provocados (de hecho, la versión americana del film, donde se incluyeron escenas propias, se intenta que este mensaje sea mucho menos explícito).
Pero se puede argumentar que la función de “Gojira” va más allá de una simple protesta, y también se puede convertir en un ejercicio de introspección y de reafirmación personal. Hemos explicado antes cómo el Dr. Yamane intenta evitar la destrucción del monstruo porque piensa que es importante estudiarlo y entender su origen. Así pues, con este film se podría inducir al espectador japonés a hacer preguntas del porqué de esta devastación, y hacerles reflexionar también en qué parte son responsables de la creación del monstruo, un monstruo que ellos mismos habrían podido encarnar en tiempos pasados. Al mismo tiempo, con el dilema ético de la conveniencia o no de utilizar la bomba de oxígeno que podría destruir Gojira,
pero a la vez el fondo marino, se hace una reflexión más explícita, aunque también se da los japoneses una oportunidad de sentirse más responsables y más concienciados de los peligros que representa la bomba atómica.

gojira

A menudo se ha considerado la saga de Gojira como producto de segunda categoría dentro del mundo de la Ciencia-Ficción, ya sea por sus efectos especiales rudimentarios o por sus argumentos fantasiosos. Pero pensamos que más allá de aspectos puramente estéticos, la función del primer film y muchos de los 28 que lo han seguido, han servido mucho al público japonés a la hora de liberar tensiones y reflexionar sobre algunos conflictos candentes. Un artículo de la web www.associatedcontent.com nos da un ejemplo en la película “Godzilla vs. King Kong”, en la que Godzilla ataca Hokkaido y King Kong se erige como defensor del Japón. Esta película aparece el año 62, las relaciones con los Estados Unidos eran lo bastante buenas y al mismo tiempo los japonesas pensaban que Hokkaido podía ser un objetivo del ejército soviético. Si entendemos que King Kong es una clara metáfora de los americanos, el resto es fácil de interpretar. Ya más adelantada la saga, encontramos en Biollante, un personaje que simboliza el miedo a la manipulación genética, justo cuando se empezaba a hablar de la posibilidad hacia finales de los años 80.

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Así pues, estamos delante de uno de los productos más característicos y más populares de la cultura de masas japonesa, que más fronteras ha cruzado, y también estamos ante la franquicia cinematográfica más longeva que existe. Es también un producto comercial que ha sido explotado de todas las maneras posibles a través del merchandising, la parodia o el homenaje, que lo han acabado convirtiendo en el icono cultural, a nivel internacional que mencionábamos. Pero también creemos importante insistir en la función que han tenido a nivel socio-cultural, una función que ha ido mutando con el tiempo y los nuevos conflictos que han preocupado a la sociedad japonesa. Por lo tanto, sobre todo el primer film, pero el resto de la saga también, puede ser un punto de partida interesante para analizar la cultura popular y el imaginario colectivo japonés en relación con su propia historia.

Si queréis un análisis más detallado de Gojira y su impacto cultural, os emplazamos a la conferencia del profesor William Tsutsui de Junio de 2007, es larga, pero vale la pena y el tío es muy cachondo (pocas veces veréis conferencias tan frikis en una universidad):

Podéis leer nuestro post que repasa el resto de la saga clicando aquí.

Y más información sobre Gojira en Godzilla en Castellano.

 

03
jun
09

Momentos delirantes del Tokusatsu

Saludos cosmonautas,

uno de nuestros visitantes habituales comentaba no hace mucho que el día que el Tokusatsu se tome a si mismo demasiado en serio dejará de ser Tokusatsu. Y estamos más que de acuerdo en que, a pesar de algunas incursiones en el género más serias (especialmente por los trabajos de Keita Amemiya), al Tokusatsu siempre le va a hacer falta un poco de complicidad del espectador, en forma de sonrisita dibujada en el rostro, cuando se nos proponen algunas escenas, ideas, personajes o resoluciones un tanto fantasiosas. Pero precisamente por eso la “ciencia ficción japonesa” se llama Tokusatsu (“efectos especiales”) y no Ciencia Ficción, una diferencia que nos parece muy importante, y que muchas veces no se tiene en cuenta a la hora de abordar el género desde un punto de vista occidental.

Es curioso que nos hayamos puesto tan serios, cuando de lo que se trata hoy es de todo lo contrario. Ya hicimos un especial sobre parodias de Sentai y Kamen Rider, pero hoy hemos seguido buscando y rebuscando entre los miles de vídeos del YouTube, para traeros algunos de los momentos más delirantes (o WTF) del Tokusatsu. Momentos en los que eso de no tomarse en serio el género se lleva a límites insospechados que realmente bordean lo ridículo:

Empezamos con Jetman y su espectacular momento Eva Nasarre:

De la serie de Sheriffs espaciales… atención a lo mal que se ha hecho lo de las cabezas… y los cuernos  medio metaleros medio Spiderman de Janperson:

Para el que no lo sepa, Ultraman le da al ukelele (sacó un disco, no es coña):

Los malos de Fiveman también pueden cantar… ¿en qué estaban pensando ?:

Hacemos un salto unos años y vamos a Kamen Rider Kiva, en uno de tantos momentos WTF de la serie:

Kamen Rider Kabuto era más serio, pero tuvo también su momento, va de maquilladores:

Lo que puede hacer el amor a un Ranger…:

La publicidad también ha aprovechado el tokusatsu para hacer reir:

Con Kamen Rider:

Con Ultraman:

Y con Godzilla:

Éste mola mucho más que los que hacen Vodafone en los cines:

[EDIT] Gracias a Lo, podemos hacer una nueva incorporación con otro delirante anuncio Sentai:

Esperemos haberos hecho disfrutar un buen rato, y seguid buscando, ¡hay muchos más momentos delirantes y momentos WTF esperando ser descubiertos!

12
ene
09

Tokusatsu: Kamen Rider Decade a punto

Saludos cosmonautas,

tenemos a Urías dando botes de alegría por toda la Arcadía, y esto se debe a que finalmente, después de meses de especulaciones y debates basadas en imágenes de baja calidad, scans de revistas japonesas escrupulosamente dosificadas, finalmente ha aparecido el tráiler del Kamen Rider de la temporada 2009, KAMEN RIDER DECADE.

Cierto es que hasta ahora el nuevo Rider no ha gozado de muy buena reputación, básicamente por el diseño de un traje que muchos han descrito como una mezcla de Spiderman y una sandía. Pero también es verdad que después de verlo en movimiento, la cosa mejora, un poquito al menos. ¿Pero no es cierto que cada vez que aparece algo nuevo, la típica reacción del fandom es dejarlo por los suelos? ¿Y no es cierto también que en muchas ocasiones todo eso se pasa y empiezan a alucinar? Pues nada, Urías cree que va a pasar lo mismo con Decade.
Además, teniendo en cuenta que este Rider commemora el décimo aniversario de los Riders de la era Heisei, el argumento permitará que se recuperen todos esos Kamen Rider, y tengan apariciones especiales, para deleite y babeo de todos los fans.

Por cierto, que el tema principal de la série lo interpretará Gackt, uno de los ídolos de Urías, del que hablaremos próximamente.

En fin, ya basta de esperar, aquí tenéis el tráiler:




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