Archivos en la Categoría 'China'

04
oct
11

Metal y Global Metal: ¿los documentales definitivos?

Saludos cosmonautas,

Sam Dunn es un nombre que a varios metalheads les debe sonar a estas alturas, o debería sonarle a cualquiera que tengo un mínimo interés por la historia del Metal, y más concretamente, por la cultura del Metal como fenómeno social. Estando ahora al frente de una productora especializada en hacer vídeos de conciertos, su nombre saltó a la palestra en 2005 con “Metal: A headbanger’s journey”, un documental que pretendía dar una respuesta antropológica al fenómeno del Metal, un género tan amado y a la vez tan odiado. Gracias al éxito cosechado, poco después llegaría una especie de segunda parte llamada “Global Metal”, en la que Dunn se patea casi todo el globo (Brasil, Japón, Dubai, Indonesia…) para entender las particularidades del Metal en cada país (con un resultado incluso superior a “Metal”).

METAL: A Headbanger’s Journey (2005)

El primero de los documentales empieza con la historia del propio Sam Dunn, un antropólogo con una gran pasión por el Metal en todas sus formas, desde Iron Maiden hasta Mayhem. Algo frustrado por el desprecio y la incomprensión que la mayor parte de la sociedad demuestra hacia esta música, se embarca en un viaje para comprender, no sólo sus orígenes musicales y los distintos estilos, sino también las raíces culturales del Metal como fenómeno social y antropológico. Un viaje para el conocimiento, que le servirá, en parte, para replicar muchas de esas críticas, tan duras en tierras americanas.

La primera parte de “Metal” es seguramente uno de los mejores repasos que hemos podido ver a nivel audiovisual de los orígenes del Metal, y nos lleva a las mismísimas raíces del estilo, e incluso más allá. Todo esto se realiza con la ayuda de músicos de la talla de Tony Iommi, Dio, Rob Zombie, Alice Cooper e incluso Slipknot, que sirven ellos mismos de ejemplo para explicar porqué el Metal es como es. Una de las teorías más interesantes, pero a la vez más discutibles, es la del origen (innegablemente) obrero del Metal, que refleja la depresión y la frustración de una clase baja, principalmente inglesa, pero también la criminalidad, los abusos y las familias desestructuradas, en su lado más “americano”. La nota interesante/graciosa es ver que, muchas de estas familias obreras, vivían del sector de la metalurgia. ¿Pero es condición indispensable este trasfondo para ponerse a tocar Metal?

Otro de los puntos interesantes de la primera mitad es la descripción que se hace del Metal, llegando a unas conclusiones que, si bien eran fácilmente aplicables en las bandas de Heavy Metal de los 70, ya no lo fueron en los 80 (¿todos los cantantes de Metal cantan agudo?). Pero afortunadamente, Sam Dunn no se encasilla, y dedica su tiempo a hablar de otros estilos alejados del cliché, como puede ser el Black Metal (incluyendo viaje a Noruega), o hablando de la controversia del Death Metal (con las portadas y canciones censuradas de Cannibal Corpse).

Gaahl de los noruegos Gorgoroth, en uno de los momentos más hilarantes del documental.

La segunda mitad del documental es donde se llega más a las entrañas del Metal, pero es también quizás donde se deja aflorar más el romanticismo fan, perdiendo un poco la rigurosidad que se prometía al principio. Allí se habla de los fans, y se intenta explicar la razón de su atracción por una música, que a la mayoría les acompañará toda la vida, e incluso marcará su forma de vivir y entender el mundo (algo que otros estilos musicales, más pasajeros, ni llegan ni pretenden conseguir). Allí también llega el momento de tocar algunos de los aspectos más controvertidos, la influencia que el Metal tienen en sus fans, o mejor dicho, “la terrible y peligrosa influencia que ejerce esta música del demonio”. Se tratan aquí las cuestiones de la censura, la religión (sobretodo el satanismo o el anticristianismo), pero también hay tiempo para hablar de la sexualidad (especialmente centrándose en el fenómeno del Glam Metal – con algunas interesantes observaciones).

Después de haberlo visto al menos en tres ocasiones, seguimos quedándonos con las ganas de más. Más profundidad en algunos temas, más aspectos a tratar (¿la industria qué papel juega en todo esto? ¿y la prensa?), pero también más duración. Al final, la sensación que deja es que el fan ha podido más que el antropólogo. Pero al mismo tiempo, preferimos que esta explicación del fenómeno llegue de manos de alguien que lo entiende y lo vive, y que tenga cierta capacidad para analizarlo, que no del típico investigador “objetivo”, que difícilmente será capaz de poner las cosas en su adecuada perspectiva. En definitiva, “Metal: A headbanger’s journey” es por ahora una de las mejores aproximaciones a la explicación del Metal y todo lo que le rodea, hecho con cariño, y al mismo tiempo rigor, y que quizás con algo más de metraje habría podido llegar mucho más lejos (pero quizás no sería tan comercial).

GLOBAL METAL (2008)

Y la respuesta a nuestras peticiones llegó tres años después con “Global Metal”, que si bien no es una segunda parte estricta, sí ofrece una visión del Metal mucho más rica, con todos los matices que las distintas culturas que han abrazado el estilo han aportado.

Es innegable que el Metal es un producto originado entre los intercambios musicales de Inglaterra y Estados Unidos, pero ya en los años 80 la globalización del Metal se hizo patente con bandas como Sepultura, y actualmente está luchando por hacerse un hueco en culturas tan dispares como la china, la india, e incluso la iraní. A estos, y otros países, es donde Sam Dunn viajará para conseguir esa visión multicultural del fenómeno del Metal, intentando encontrar qué han aportado los distintos países al Metal, pero también descubriendo como este producto encaja en su cultura.

Como parece lógico, el documental empieza con Brasil, para hablar de Sepultura, seguramente la banda de Metal, no americana/inglesa, más famosa e importante de la historia. Dunn busca en prácticamente cada país cual fue el punto de inflexión, el momento en que el Metal entró con fuerza en cada país, y en Brasil fue el festival Rock in Rio, toda una institución en los 80 (ahora completamente desvirtuada). Aquí destaca sobretodo la aportación de Max Cavalera, con interesantes reflexiones sobre lo universal de la música de Sepultura.

El viaje nos lleva después hasta Japón, donde se nos hace la interesante reflexión de la convivencia de dos escenas que prácticamente se ignoran la una a la otra: la escena del Visual Kei (formado exclusivamente por bandas japonesas) y la del Metal, digamos, occidental (donde dominan las bandas extranjeras, pero también hay lugar para las niponas que tocan con “estilo occidental”). Aquí entrarán en escena Marty Friedman, una de las mejores personas para hablar de ambos mundos, pero también Yoshiki (de X Japan) y uno de los integrantes de Sigh, que con una simple frase lo dice todo: “el Metal es cool, y el Visual Kei no lo es”.

Después llega el turno de los dos grandes países emergentes del momento, China e India. Aunque son obvias las diferencias culturales entre Japón y occidente, es cierto que llevan muchos años bajo la influencia de la cultura americana, y por lo tanto, que el Metal tenga una muy buena salud no es nada extraño. Pero China e India ya son otra historia. La barrera cultural es mayor, sobretodo por el control que ejerce el gobierno chino en cuanto a las influencias externas, y por el peso de la tradición en la India (donde además tienen Bollywood, que no sólo gana en el cine, sino también en el apartado musical). Aún así, hay fans devotos que luchan contra los prejuicios de su sociedad (donde la incomprensión es mucho más acusada). Lo que más destaca de estos países es que, a diferencia de Brasil y Japón, en el momento de hacer el documental aún no habían podido ver a ningún gran grupo de Metal actuando en su país (lo que acostumbra a ser el punto de inflexión para el inicio de un boom musical).

Y si en China o en la India tienen problemas con la censura, Irán ya llega a ser incluso peligroso. De hecho, el equipo de grabación no obtuvo los visados para entrar al país, así que tuvieron que encontrarse con algunos de los fans del Oriente medio en Dubai, durante la celebración del Desert Rock Festival (el único festival de Metal que se celebra en los países árabes). Allí nos contaran como se les puede llegar a detener por llevar el pelo largo, y camisetas de grupos de Metal, ya que se les puede acusar de “adorar al demonio”. Algo parecido pasa en Indonesia, aunque con algunas diferencias significativas (allí sí han actuado muchos grupos de Metal, y algunos no ven contradicción alguna entre su fe musulmana y escuchar música Metal). Finalmente, Sam Dunn se fue a uno de los puntos calientes del globo, Jerusalén, para comprobar como la música puede ayudar, o no, en estos eternos conflictos.

Desde las “primaveras árabes” se ha hablado bastante en los medios generalistas del papel que el Metal está jugando en países como Irán, y Sam Dunn tiene el mérito de haber expuesto, queriendo o no, este poder que puede llegar a ejercer la música en la sociedad (un poder que seguramente ya no tiene en las sociedades occidentales). Pero no es este el único mérito de “Global Metal”, y es que su autor ha conseguido mostrarnos, de una forma mucho menos subjetiva que su predecesor, como se vive el Metal en el mundo globalizado del s.XXI, llevando el documental hacia un terreno que va mucho más allá del “típico documental sobre música que sólo gusta a los fans”. Y es que estamos convencidos que “Global Metal” pueden ser un producto interesante tanto para el aficionado (a quien le encantará ver a Lars Ulrich, Max Cavalera, Kerry King, o Bruce Dickinson)  como para el neófito (que no tiene ni idea de quienes son esta gente, pero puede interesarle este fenómeno de la globalización).

Ambos documentales se pueden conseguir tanto por separado como en un pack conjunto. Si bien “Global Metal” es escaso en cuanto a extras, “Metal” tiene cosas tan suculentas como un pequeño reportaje sobre el Black Metal, versiones extendidas de las entrevistas, y escenas eliminadas. Todo ello, material indispensable para cualquiera con un mínimo interés por el Metal en todas sus formas.

PD: Por cierto, aquellos que odian a Lars Ulrich por el “caso Napster”, podrán regodearse cuando el batería de Metallica se retracte de lo que hicieron en “Global Metal”.

29
mar
11

Mujer blanca soltera busca… hombre asiático

Saludos cosmonautas,

la fascinación que sienten los occidentales por Japón es algo que ya hemos tratado con mucho detalle en nuestro documental Crónicas desde Cipango (que sigue dando vueltas por los salones de manga españoles y podéis adquirir aquí junto a un bonito libro), pero lo cierto es que no dejan de sorprendernos algunas muestras de este interés particular.

Hasta unos cuantos años, esto del interés por Japón era una cosa más masculina que femenina. Leer mangas y ver anime seguía siendo más un tema de “otakus masculinos” que de chicas. Pero con un breve paseo en cualquier salón, o incluso viendo algunos de los títulos manga que se publican, está claro que hace algunos años que esto ha cambiado. Si bien serán pocas las chicas que entraron en el mundo del cómic a través de los superhéroes, parece que el manga en unos pocos años ha conseguido que muchas chicas se acerquen a la viñeta. Con todo lo que esto conlleva.

El Visual Kei, así como el J-Pop, y ahora especialmente el K-Pop y los dramas coreanos, han sido los nuevos puntos de inflexión para la fascinación femenina por Japón y Corea (“el nuevo Japón”), y el resto del Asia Oriental por extensión. Se ha desatado una auténtica locura al respecto, inundando las redes sociales y los blogs de contenidos coreanos y japoneses, de actores, cantantes, cantantes-actores, que son los nuevos ídolos de muchas chicas occidentales… y lo más curioso es que más allá de estos círculos, la gente no tiene ni la más remota idea de quienes son estos guaperas. Es interesante ver como se ha desarrollado un nuevo canon de belleza entre estas chicas, que es totalmente “subcultural”, y no compartido por la mayor parte de chicas/mujeres.

Bruce Lee y Linda Lee Caldwell

¿A qué viene todo esto? Hace poco, un amigo de origen asiático, estaba en una feria dedicada al manga en tierras europeas y se le acercaron tres chicas para ofrecerle un flyer de una especie de red social. El sitio web se llama “Hey Ai“, y fue creado por unas chicas alemanas. ¿Cuál es el objetivo de “Hey Ai”?, crear una red social para chicas blancas y chicos asiáticos. Sin tapujos, al grano. Si eres blanca y te gustan los chicos de origen asiático esta es tu red social.

Debo confesar que mi primera reacción fue de asombro y perplejidad (WTF), aunque de hecho no dista mucho de tantas otras páginas de contactos que existen por ahí para fomentar el contacto “amistoso” entre asiáticos y occidentales, pero la especificidad de “Hey Ai” y su franqueza es sorprendente (“Hey Ai” se traduce como “Hey Amor”).

Lo cierto es que la página tiene una pinta realmente amateur (secciones como la de las chapas llega a niveles de vergüenza ajena), pero aún así parece que hay un montón de afiliados. También es cierto que la mayoría de chicos no son asiáticos residentes en Asia, sino asiáticos que viven o incluso han nacido en otros países. (¿seguro que es lo que buscan esas chicas?) Algo, por otra parte, comprensible, ya sea por el bajo nivel de inglés, porque chinos, japoneses y coreanos ya tienen sus propias redes sociales, o simplemente porque no existe tanto interés por las “white girls” allí. De hecho, siempre hemos leído que, mientras una relación de hombre occidental-mujer asiática es de lo más normal (y encaja con ciertas teorías sobre el atractivo físico por cuestiones biológicas), a los chicos asiáticos, especialmente japoneses, les cuesta mucho más interesarse por una chica occidental, ya que según el tópico “son demasiado echadas palante”. Quizás sea esta última la razón de ser de esta red social tan particular, han encontrado ahí un nicho de mercado para explotar, que pretende hacerles más fáciles las cosas a las chicas occidentales. Hemos podido leer algunos comentarios de chicos asiáticos respondiendo el porqué de ese interés por las chicas blancas, y simple y llanamente dicen que tienen más curvas, más tetas, y son rubias. Pero también parece que la personalidad es algo que buscan estos chicos (al contrario que la mayoría).

Aunque tenemos muy claro que en la atracción física el factor biológico e instintivo juega un gran papel (aunque no nos demos cuenta), esto nos sirve para demostrar que las convenciones sociales también tienen un peso importante en el asunto, y que los cánones de belleza son algo que puede cambiar fácilmente con el tiempo. Adiós macho ibérico, hello Asian hot guy!

Ahora llega el momento de que LAS cosmonautas hablen y nos cuenten qué les parecen estas iniciativas, si les gustan los chicos asiáticos y que nos cuenten las razones. ¡Puede ser muy interesante! (Los chicos también podéis opinar, claro.)

Pero antes, un vídeo, totalmente en clave de humor, que nos habla sobre chicos blancos, chicos asiáticos, chicas blancas, chicas asiáticas (en inglés).

26
abr
10

El Gran Dalmuti, jugando con las clases sociales

Saludos cosmonautas,

hace poco más de 15 años vivimos en nuestras propias carnes el boom de los llamados “juegos de cartas coleccionables“, básicamente fue la aparición de “Magic: The Gathering” lo que inició una gran moda dentro de los círculos de los juegos de rol, pero que se extendió mucho más allá, y durante un buen número de años no era nada raro ver a chavales jugando a “Magic” (nadie decía “The gathering”) en los institutos o en las universidad. En realidad, aprovechando ese boom, aparecieron un montón de juegos de cartas de todo tipo, era una auténtica fiebre, y así de memoria podemos citar los juegos de cartas de “Vampire: The Masquerade”, “On the edge”, “Spellfire” (de Dungeons & Dragons), “Star Trek: The Next Generation”, “El Señor de los Anillos”, e incluso la mítica marca Fournier se sacó de la manga “La Ira del Dragón”, con cartas ilustradas por Luís Royo, entre otros artistas. La inmensa mayoría de estos juegos no tuvieron éxito alguno y desaparecieron rápidamente del mercado. A día de hoy está claro que ha sido “Magic” el que ha ganado esa batalla y sigue siendo un juego popular y conocido por todos.

Pero fue también durante esa época cuando apareció un juego distinto, un juego que no era “coleccionable”, si no que consistía en un solo mazo. Llegaba de las manos del mismísimo Richard Garfield, el gurú de los juegos de cartas de Wizards of the Coast, los creadores de “Magic”. El juego se llamaba “The Great Dalmuti” (o “El Gran Dalmuti”). Su sencillez, ya que no contaba con maná, ni cartas con poderes mágicos, ni puntos de ataque o defensa, etc., sumado a que entonces solo se publicó en inglés, seguramente hizo que pasara algo desapercibido. Pero por ese entonces (os hablamos de 1995), Urías andaba bastante obsesionado con los juegos de cartas coleccionables, y se compraba prácticamente cualquier novedad que apareciera en el mercado (lógicamente, no todo el mundo hacía lo mismo, y tuvo que comerse los mocos con la mayoría de las barajas).

Esta es la versión en castellano que sacó Devir hace un par de años. Pero en 1995 ya se podía conseguir la versión en inglés, la que nosotros compramos y con la que empezamos a jugar (y que algún desalmado acabó quedándose).

Lo que descubrió con el Gran Dalmuti fue un juego cerrado, con una baraja de 80 cartas que representaban distintas profesiones o estamentos sociales de la Edad Media y que básicamente consistía en intentar ser el primero en deshacerse de todas las cartas para convertirse en Gran Dalmuti para la siguiente partida. En la baraja nos encontraremos cartas con los números del 1 al 12, y aparte dos bufones (los jokers). La numeración de la carta también nos dirá el número total de cartas iguales que hay en la baraja, es decir, si la carta de los Campesinos es la 12, eso significa que hay 12 cartas iguales, y si el Arzobispo es el número 2, entonces solo encontraremos dos Arzobispos.

El Gran Dalmuti, la carta más cobejada y única en su especie, pero debes jugarla bien…

Con el ejemplo quizás os habréis dado cuenta de que las cartas de mayor valor (es decir, los números bajos) son las que representan las clases sociales más altas, y al mismo tiempo las más escasas. Tenemos un montón de campesinos, cocineras, albañiles o picapedreros, pero hay muy pocos sheriffs, arzobispos, baronesas, y sólo hay un Gran Dalmuti. Básicamente, y como decíamos al principio, esto viene a reflejar las distintas clases sociales, algo que podría ser simplemente anecdótico en el juego, pero no lo es, y es que una de las grandes bazas de El Gran Dalmuti es que requiere cierta dosis de juego de rol. Al empezar una partida, sacando cartas al azar, se van a decidir las distintas posiciones en la mesa, que además otorgarán a cada uno un papel. Así el más afortunado será el Gran Dalmuti, el siguiente el Pequeño Dalmuti, después tendremos los comerciantes, y en los escalafones más bajos, al Pequeño Peón y al Gran Comemierda Gran Peón. Este último será el encargado de barajar y repartir las cartas, y también el que tendrá que limpiar la mesa cada vez que ha terminado una ronda. Además, una vez ha repartido, a modo de impuestos, tendrá que entregarle al Gran Dalmuti sus dos mejores cartas, mientras que él a cambio le dará las dos que quiera. Lo mismo pasa con el Pequeño Dalmuti y el Pequeño Peón (pero en este caso con solo una carta).

Aquí tenemos las clases modestas del juego, normalmente no te gustará tener muchas de estas, aunque tu posición social puede ayudar…

Como podéis ver, si normalmente los juegos de cartas se juegan en igualdad de condiciones, en este caso no es así, y os vamos a citar una de las frases de las instrucciones del juego que reflejan muy bien el espíritu de este juego:

“Puede que tras el reparto algunos jugadores tengan más cartas que otros. Esto es perfectamente normal. Al fin y al cabo, la vida es injusta.”

Esto acaba convirtiendo el juego en toda una lucha de clases sociales, y una carrera para escalar posiciones. Todo el mundo quiere llegar a ser el Gran Dalmuti, y éste, tiene que hacer lo posible para mantenerse. Como hemos visto, y como en la vida misma, para los más poderosos es más fácil mantenerse arriba del todo, y para los más pobres, salir del agujero es complicado. Pero también es cierto que, cuanto más arriba, más dura es la caída. A todo esto, las instrucciones del juego nos dan consejos para hacer que la partida sea mucho más divertida. Sugieren que cada uno se comporte en función de su rango; con los comerciantes haciendo la pelota a los Dalmuti, con los pobres siendo serviciales o desafiantes, y los Dalmuti comportándose como auténticos déspotas o gobernantes magnánimos. También se pueden reflejar con los asientos las distintas categorías, dejando que el Gran Dalmuti se siente en la mejor silla y el Gran Peón en la peor, incluso llegan a sugerir que juege sentado en el suelo, encima de una maleta o de pie.

Las cartas más poderosas, pero también las más escasas.

En la última partida que jugamos en la Arcadia, un servidor, El Capitán, acabó como Gran Peón sentado encima de una caja de herramientas, mientras los Dalmuti estaban en cómodas y blandas sillas (¡inadmisible!). Además, también acordamos que el Gran Peón eenía que obedecer las órdenes de los Dalmuti, y entre otras cosas, podía pasarse el rato sirviendo bebidas o tenía prohibido abrir la boca. Pero hay que ir con cuidado con la forma en que uno trata al pueblo bajo, ya que nunca se sabe cuando pueden cambiar las tornas, y es posible que alguien tenga ganas de venganza (en nuestra partida, el Dalmuti que decidió poner la caja de herramientas, acabó sentado en ella al siguiente turno, ¡ZAS!).

Aunque el tipo de baraja y algunas reglas son lógicamente una invención del creador de “Magic”, lo cierto es que la mecánica del juego no se ha creado desde cero. El propio Richard Garfield nos cuenta como le enseñaron a jugar al Dalmuti en la universidad, descubriendo después que existía en varios sitios y con distintos nombres: “Hombre Rico, Hombre Pobre” en Alaska, “Escoria” en Utah o “Los campesinos” en Japón. Indagando un poco más descubrió dos posibles ancestros, un juego chino llamado “Zheng Shang You” u otro japonés llamado “Dai Hin Min” (Garfield sugiere que “Dai Hin Min” podría ser el origen de la palabra “Dalmuti”).

Es posible que nuestras explicaciones den la impresión de que jugar “The Great Dalmuti” puede ser algo complicado, pero en verdad la mecánica del juego se coge en seguida, y las reglas son harto sencillas (descartar cuantas más cartas sea posible y ser el primero en quedarse sin). En la primera ronda fácilmente habremos aprendido a jugar, pero eso no significa que no haya una buena dosis de estrategia y aprendizaje en este juego,  ya que habrá que estar atento a las cartas que van saliendo, saber cuando tirar cartas altas y cartas bajas, etc. Además, todo ese juego de rol con el que se adornan las partidas hace que sea muy divertido y a la vez adictivo (os puedo asegurar que Marx  y Maquiavelo tenían mucha razón con lo de la lucha de clases). Os podemos asegurar que si empezáis a jugar pueden pasar dos o tres horas sin que os enteréis. ¡Advertidos estáis!

PD: Si no encuentras “El Gran Dalmuti” en ninguna tienda, no te preocupes, puedes coger tres barajas de cualquier juego de cartas y montarte tu propia baraja de El Gran Dalmuti (instrucciones, sugerencias y más información al respecto clicando aquí).


23
feb
10

Lantau: el Gran Buda de Hong Kong

Saludos cosmonautas,

como os decíamos, los miércoles suelen ser el día de los viajes, pero hasta el día que nos dé la gana, y hoy, que es martes, queremos hablaros de nuestro reciente paso por Hong Kong, y concretamente de la isla de Lantau y también el gran Buda que la preside, una enorme figura de bronce de 34 metros de altura y unas 250 toneladas de peso, que según dicen hasta 2007 era el Buda (sentado) más grande del mundo (en Tailandia ya tienen un par mucho más grandes).

La isla de Lantau está realmente cerca de Hong Kong y unida principalmente por un mastodóntico puente que se construyó para comunicar mejor el nuevo aeropuerto de la excolonia británica. Es una isla que ahora mismo destaca por los grandes contrastes, no solo alberga ese moderno aeropuerto y el Disneyland de Hong Kong,  sino que al mismo tiempo tenemos un complejo de templos coronado por el enorme Buda y algunos pequeños pueblos pesqueros que están lejos de la modernidad que tienen justo al otro lado de la isla.

Pero mejor os enseñamos cuatro cosillas con un video…

También en YouTube.

27
ene
10

Repartidores chinos: el más difícil todavía

Saludos cosmonautas,

parece que poco a poco vamos consolidando el miércoles como el día típico de hablaros de nuestros viajes, ¡pero no os acostumbréis! ¡que somos muy anárquicos en esta nave! Pero hoy no queremos hablaros de un lugar en concreto, si no de algo que siempre nos ha maravillado, impresionado, divertido de nuestros viajes a China: los repartidores.

Alucinamos con su habilidad para apilar paquete sobre paquete de una forma totalmente inverosímil en sus bicicletas o medios de transporte parecidos. Es una visión a la que no estamos acostumbrados aquí, más que nada porque sería completamente ilegal circular de esta forma.

En cualquier caso, aplaudimos el ingenio y la valentía de estos entregados y sufridos repartidores chinos, ahí va nuestro homenaje:

Doble mérito, no solo por conseguir meter todo eso en la bici, si no por aguantar el calor del Agosto de 2006 en Shanghai… pero… ¿de qué coño le sirve la bici?

Este es más convencional, pero la cara de sufrimiento es espectacular (Agosto 2006, Shanghai).

Sin comentarios. (En un Hutong de Beijing, Agosto 2006).

¿Hay alguien o algo ahí detrás? (Agosto 2009, Guanghzou)

¡La chica del anuncio está alucinando con este hombre! Y alguien le está maldiciendo los huesos. (Agosto 2009, Guanghzou)

¡¡¡Tetris!!! (Agosto 2009, Guanghzou)

Este no tiene nada de especial, pero es cuanto menos curioso el sistema de transporte… y el hombre de delante con esa mirada y la mini bici no tiene precio. (Agosto 2009, Guanghzou)

¡Ingenioso sistema! (Agosto2009, China)

No sabía que vendían ESO en China. (Agosto 2009, Yangshuo)

Si te ha gustado este post, puede que te gusten estos otros sobre China:

La Siesta China

Publicidad Impactante en Hong Kong

La Maldición Taoísta

Casarse “a la china”

Tian’anmen, Urías y los Monjes Budistas

09
dic
09

Hong Kong: Los contrastes de Central

Saludos cosmonautas,

en el post sobre viajes de esta semana seguimos repasando nuestro último viaje a China. Hace mucho que no subíamos un vídeo de viajes, y esto no puede ser… en esta ocasión es un vídeo más musical que otra cosa (más al estilo Neki), pero no por ello falto de contenido. El vídeo en cuestión es un paseo por Central, la zona más puntera de Hong Kong, donde se encuentran los grandes edificios y los grandes lujos de la isla, un contraste considerable con la zona de Kowloon… pero lo cierto es que estos contrastes se pueden encontrar incluso dentro del propio Central, si no se lo creen pasen y vean… (Además, en el video de hoy tenemos a un invitado especial, quien muy amablemente nos acompañó para cenar un suculento Hot Pot, ¡gracias Chicharrero!)

También en YouTube.

Más sobre Hong Kong: El Paseo de las Estrellas, Publicidad Impactante, Hong Kong (1993-2009)

02
dic
09

China: Longsheng y sus terrazas de arroz

Saludos cosmonautas,

recuperamos de nuevo el viaje de Urías de este verano del 2009 en las calurosas tierras del sur de la China. Y esta semana lo hacemos para hablaros de una de las excursiones obligadas cuando uno visita la ciudad de Guilin, o la província de Guangxi: las terrazas de arroz de Longsheng.

Estas famosas terrazas de arroz que cubren las montañas ofreciendo una vista muy curiosa eran algo desconocido hasta no hace demasiado años. Pero resulta que hace unos 10 o 15 años, un fotógrafo americano pasó por ahí “por casualidad” y quedó maravillado con el sitio. Publicó las fotos, y al poco tiempo se iniciaba un boom turístico en la localidad. Los habitantes del pueblo bien felices por ello, pero hoy en día, extrañados por el repentino interés de tanto extranjero por su pueblecito, siguen preguntándose: “¿qué verán todos estos demonios extranjeros en unos simples campos de arroz?”

Los chinos tienen cierta obsesión por identificar los lugares con formas, aquí tenemos la luna es esa pequeña parte más blanca hacia la derecha, y no recuerdo si el resto de “cimas” eran estrellas u otros planetas.

Dicen que lo mejor de Longsheng es ver como evoluciona el lugar en las 4 estaciones del año. En invierno está todo cubierto de blanco, en primeravera dicen que es “el espejo del cielo” porque los campos de arroz están cubiertos de agua creando un efecto fantástico. Nosotros fuimos en verano, en que está todo verde, y aunque es muy bonito, parece que es la estampa “menos bonita” de las 4 estaciones. En otoño también es espectacular porque todo es de color amarillo.

Ellos tampoco quisieron perderse el espectáculo de las terrazas de Longsheng.

Hay que decir que llegar hasta ahí en pleno verano no deja de ser toda una hazaña cuando el sol está en su máximo esplendor. Los coches no pueden llegar a la parte de arriba, en primer lugar porque tienen prohibida la entrada, pero es que en realidad tampoco podrían. Hay un montón de escaleras que subir antes de llegar al mirador principal, donde afortunadamente encontraremos tiendas que nos vendan preciados refrigerios.

Después de la visita, y para descansar un ratito, no es mala idea quedarse por ahí a comer. Hay varios restaurantes y hoteles, bastante humildes todos, en los que podrás encontrar algunos platos típicos de la zona… ¡lógicamente con mucho arroz!

Arroz silvestre en bambú, una de las especialidades de la zona. Un sabor peculiar, pero estaba bueno.

Gracias a ese plato descubrimos que hacían estas señoras con tanto bambú quemado.

La cervecita de rigor, en homenaje a Pau. Puede que un día os cuente lo peligrosa que es la palabra “cerveza” si la dices en chino.

Si no te gusta el arroz, mejor no vayas a Longsheng…

Urías es famoso en todo el mundo por sus camisetas de TLQM ™, y por eso de vez en cuando tenía que sacarse fotos con los fans chinos. ¿Os suenan esas bambas?

25
sep
09

Casarse “a la china”

Saludos cosmonautas,

siguiendo con nuestras entregas sobre el viaje a China, y siguiendo un poco la línea sobre “publicidad impactante” que vimos en Hong Kong, hoy os queremos mostrar algo que nos llamó mucho la atención y que estaba por todas partes: las bodas. Y es que parece que a los chinos les ha dado por casarse a la occidental. Lo que no parábamos de ver en las calles, en la publicidad del metro de Hong Kong, y en varios puestecitos callejeros de Guangzhou, eran anuncios de empresas que te organizan una idílica y fantástica boda al estilo americano. Esto es algo que ya habíamos visto en Japón, en el que se “fingen” estas bodas con capellán occidental incluído (que suele ser un actor aficionado y no un religioso), aunque no estamo s seguros de sí en estas bodas chinas hay elemento religioso de por medio o no. En todo caso, seguramente esto sea un reflejo de su pujante economía, del devenir de esa nueva clase alta, o incluso media, que tiene como modelo de vida a occidente. Y una forma fantástica de gastarse ese dinero que les ha entrado a raudales, una forma de poder decirles a los demás “mírame”, etc., puede ser montar el bodorrio padre.

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Uno de tantos puestecitos callejeros en la zona más comercial de Guangzhou.

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Un fantástico anuncio de una empresa de bodorrios, frikada mayúscula.

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A continuación, unos cuantos anuncios que vimos en las calles de Hong Kong.

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¡Fantástico bodorrio en la nieve! ¡Qué bonito! (Pero niña, tápate un poco que te congelarás, y tener los brazos azules no queda muy bien para la novia).

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Va a ser todo tan perfecto, señora, que hasta su futuro esposo se pondrá a tocar el violín enmedio de la boda (y eso que no tiene ni idea). ¡Qué romántico!

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Qué bonitas esas puertas y ventanas tan europeas… ¡pintadas en la pared!

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Tanta empresa de bodorrio obliga a tener un montón de fotos de novias, etc.

En Shamian Island (Guangzhou), una zona con una fisonomía muy occidental/colonial, nos encontramos con varias sesiones de fotos seguramente destinadas a ese tipo de publicidad.

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Aunque no tenemos muy claro porqué esta señorita iba vestida así, ¿harán bodorrios con temática del siglo XIX? ¿o nada que ver?


23
sep
09

El guardacepillos de Hong Kong

Saludos cosmonautas,

a la espera de la próxima entrega de “Las Chinerías de Urías”, os ofrecemos otro vídeo chorra (de esos que deben habernos llevado a entrar en el ranking de blogs de humor en los premios Bitácoras 2009 – y nos ha sorprendido de verdad, aunque estamos muy abajo, hehehe), pero lo cierto es que no nos olvidamos totalmente de China, ya que os presentamos un artilugio que compramos en Hong Kong. ¡Dentro vídeo!

Y por cierto, hasta el 30 de Octubre se puede seguir votando en los premios Bitácoras 2009, tanto en la categoría VIDEOBLOG, como en Cultura, como en Humor, o cualquier otra que os plazca :D

17
sep
09

Viajes: Souvenirs Hongkoneses II (las camisetas)

Saludos cosmonautas,

volvemos otra vez con una nueva entrega de los souvenirs que nos agenciamos en nuestra última expedición a Hong Kong. En esta ocasión tocan las camisetas, una de las formas principales de expresión de cualquier friki. Y es que cuando un friki quiere decir algo al mundo no hace pancartas, no va a manifestaciones, no se crepa el pelo ni se hace tatuajes, se compra una camiseta. Así, normalmente, el friki viste de forma simple, y lo pasa mal en invierno, cuando le cuesta mucho más lucirla (aunque se han dado casos de hipotermia en algunos sujetos que no han podido resistirse a lucir su camiseta de Astro Boy con reflejos raros – ¡yo la quiero!). Lo cierto es que en el armario de Urías solo encontraremos un par de pantalones, un par de camisas, 3 o 4 jerseis… es decir, bastante limitado, pero en cuanto a camisetas… eso son pequeñas montañas de frikismo, que si se investigan por capas geológicas uno podría determinar las distintas fases frikis por las que ha pasado el joven Urías.

Cortamos el rollo, ahí van las camisetas…

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Como no podía ser de otra forma, estando en Hong Kong, había que comprarse una camiseta de Bruce Lee. Precio: 2,5 euros (Ladies’ Market)

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Hoy en día en Hong Kong uno se pasa el día contando camisetas del mono Milo, no pudimos resistirnos a este crossover camisetil. Precio: 2’5 euros (Ladies’ Market)

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¿Qué se puede decir? ¡Es Gatchan! Y encima, detrás lleva una bonita caca. Precio: 2,5 euros (Causeway Bay)

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No solo de Bruce Lee viven en Hong Kong, ahí una bonita camiseta del equipo de stuntmen de Jackie Chan. Precio: entre 20-30 euros (tienda oficial de Avenue Of The Stars).




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