Cómics, libros y #TLQM en Vancouver

Saludos cosmonautas,

nuestra visita a la ciudad de Vancouver (que ya os relatamos aquí) no podía ser completa sin tratar el tema de las compras de todo lo que mola. Es una costumbre nuestra la de buscar en cada ciudad que visitamos su lado #TLQM, y esto empieza siempre por buscar las tiendas de cómics locales, aunque uno siempre acaba descubriendo otros sitios interesantes. Así pues, aparte de las obligadas menciones de tiendas de cómics, también os hablaremos de una tienda de camisetas gigante, un bar nostálgico de los años 50, y las tiendas de libros de Vancouver.

Nuestro primer objetivo ya fijado de antemano era la tienda Golden Age Collectables. Se encuentra en la calle Granville, la más céntrica del Downtown (como os contamos aquí), que además está justo delante de un muy buen restaurante japonés y a pocos metros de una estación de metro.

La tienda en cuestión es un largo pasillo que empieza con algunas revistas (varias de importación japonesas, y también otras como Doctor Who Magazine), sigue con varias estanterías de manga, y luego la mayor parte de estanterías centrales y laterales son para el cómic americano (tanto superhéroes, como todo lo demás). Más hacia el fondo encontraremos todo un mostrador dedicado a cómics antiguos, de esos que cuestan dinero, y justo delante cajas llenas también de cómics antiguos de los que no valen tanto dinero. Más hacia el fondo, hay una selección de camisetas nerds, pero no demasiado excitantes. Por supuesto encontraremos un montón de figuras en todas las paredes (principalmente de superhéroes, pero también de Star Wars, Doctor Who y otras series de TV).

Nuestras compras en Golden Age Collectables. 

Dicen que Golden Age es probablemente la mejor tienda de cómics de Vancouver, y probablemente sea verdad. Durante nuestra búsqueda encontramos otra tienda de cómics (ABC Comics & Books Emporium), pero aparte de estar cerrada, parecía tener más libros que cómics. Esto no es que sea malo, pero si vas buscando una buena tienda de cómics, entonces ese no es el lugar.

En la misma calle Granville, pero más hacia el sur, encontraremos una mastodóntica tienda llamada Rock Shop. Aunque uno esperaría encontrarse con una tienda de discos o instrumentos musicales, este local en realidad se dedica a la venta de camisetas. ¡Y tienen miles de ellas!

Lo que llama la atención enseguida es que las altas paredes de la tienda son el lugar escogido para colgar las cientos de camisetas que tienen en exposición, con lo cual todos los clientes que entran a la tienda se van paseando por allí mirando todo el rato hacia arriba, con el peligro de tropezarse con alguno de los mostradores llenos de hebillas, parches, cinturones y otros accesorios para metaleros, góticos y demás. Afortunadamente las camisetas están organizadas por temáticas y resulta sencillo “navegar” por la tienda en busca de lo que quieres (de todos modos tienen varios catálogos en papel para que puedas mirar sin coger tortícolis). Y cuidado, que las camisetas de grupos de música ocupan sólo una parte de la tienda, el resto se reparte entre camisetas de cine y TV (con una increíble selección de camisetas de Evil Dead) y tantas otras cosas que se pueden considerar #TLQM. Había tantas y tantas camisetas que al final, al no poder decidirme a tiempo, me fui de allí con las manos vacías. ¡Vale la pena!

Justo delante de Rock Shop encontramos un sitio ideal para descansar de los largos paseos urbanos y las compras #TLQM. Un bar/diner llamado Templeton.

Lo que tiene de interesante este lugar es que han conservado el bar tal y como era en los años cincuenta. Entrar al Templeton es como hacer un pequeño viaje en el tiempo (si no fuese porque todo tiene pinta de viejo).

Como veis, tanto el mobiliario como la decoración se han conservado, y parece que incluso la carta y como sirven las cosas tiene un aire nostálgico. Nosotros nos pedimos unos típicos batidos, y nos sorprendió ver que nos los servían en una especie de cocteleras metálicas chapadas a la antigua (¡y el batido era muy contundente!).

La decoración de las mesas no podía ser más #TLQM, nosotros nos sentamos en la mesa de Wonder Woman.

Cada mesa tenía este aparatejo con el cual, echando unas monedas, podías escoger las canciones de la máquina de discos.

Y aquí la máquina en cuestión.

Lo bueno de viajar a países de habla inglesa es que uno puede comprar libros que podrá leer sin problemas (si se sabe inglés, claro), algo que echamos en falta cuando viajamos por Asia. Lo cierto es que entre Vancouver y Toronto realmente llegamos a patearnos un montón de tiendas de libros, especialmente las de segunda mano. Y es que como pasa en muchos otros países, pero no en el nuestro, la segunda mano es algo que tiene bastante más de “prestigio” (ya lo vimos con las tiendas japonesas que acuñaron el término “todo lo que mola“, y sobradamente con lo que respecta al cómic antiguo en la FanExpo de Toronto).

En Vancouver descubrimos una pequeña zona donde se encontraban las que debían ser las tiendas de libros de segunda mano más veteranas de la ciudad. En la esquina de Richards Street y Pender Street se encuentra MacLeod’s Books, una de esas tiendas de cuento, con paredes hechas a base de libros, donde en cada rincón encuentras pequeñas montañas completamente desordenadas de libros viejos y no tan viejos a precios asequibles, pero no necesariamente baratos en muchos casos. Al parecer, la tienda es famosa, y gente como Bob Geldof o Madonna son algunos de sus clientes.

MacLeod’s Books (foto)

Estando nosotros allí vimos como un chico vino a vender un ejemplar de “20.000 leguas de viaje submarino”, y comprobamos los grandes conocimientos del dueño, que rápidamente lo identificó como una edición de los años 20 (o simplemente se echó el gran farol). Se lo compró por sólo 10 dólares.

En la misma Pender Street, y a sólo unos metros de MacLeod’s cruzando la calle encontramos otra tienda de segunda mano, Criterion Books, con un propietario que habla algo de español con acento méxicano. La tienda es mucho más pequeña que MacLeod’s, y no parecía que tuviesen un gran control de sus existencias (aunque nosotros también buscábamos cosas muy específicas). Si volvemos a Pender Street, también a unos pocos metros de MacLeod’s, tenemos otra tienda llamada Albion Books. Aquí el tendedero parecía dominar algo más, y nosotros encontramos un libro llamado “Japanland”, en una curiosa edición sin corregir.

Japanland, sobre la búsqueda de una mujer de la esencia japonesa.

Pero más allá de estas tiendas que no recomendaríamos a los que son muy sensibles al polvo (¡qué manía con poner moqueta en todas partes!), hay muchas otras tiendas más nuevas que se dedican al negocio de los libros de segunda mano. Nos llamó mucho la atención que casi todas ellas tienen unos horarios muy particulares, y es que la mayoría de no cierran hasta las 22h, y las hayque están abiertas hasta la medianoche (incluso sábados y domingos). En estas tiendas es normal encontrar una buena sección de cómics, así que también puede resultar interesante si eso es lo único que se busca. En estas tiendas también tienen algunos libros nuevos, y estamos casi seguros que muchos de los que venden como segunda mano en realidad son stocks que no se han vendido, y por lo tanto están como nuevos. Tiendas de este tipo se pueden encontrar por todas partes, y nosotros teníamos una justo delante del Holiday Inn en la calle Broadway.

“¿Era Superman un espía?” Un curioso libro que explica algunas de las leyendas urbanas sobre superhéroes (su origen y su veracidad). 

Por último, tenemos que hacer mención a Chapters, una enorme cadena de librerías que está por todas partes, en la que podrás encontrar cualquier novedad, pero también muchos libros de bolsillo a precios interesantes, muchas revistas de todo tipo (me maravilla que en América se publiquen aún tantas y tantas revistas de variopintas temáticas), y por supuesto no puede faltar una buena selección de cómics.

Y en el próximo post ya abandonamos Vancouver para dirigirnos a las montañas rocosas, en nuestro fabuloso viaje en caravana. Pero en Toronto os seguiremos hablando de cómics, libros y tantos otros sitios interesantes y que merecen nuestro sello #TLQM.