Ruta por Canadá: Parque Nacional de Jasper en las Rocosas

Saludos cosmonautas,

después de algunas semanas raras y de mucha actividad para la Arcadia, recuperamos nuestra prometida guía de viaje de Canadá, y lo hacemos con uno de los platos fuertes. el Parque Nacional de Jasper.

Jasper es el pequeño pueblo de montaña que da nombre a uno de los parques nacionales más famosos de Canadá. Situado en un extremo de la “carretera de los glaciares”, la cantidad de excursiones que se pueden hacer partiendo de ahí no te las acabas en una semana. Puedes hacer excursiones rápidas y fáciles, pero también hay opción de hacer algunas buenas caminatas de un día entero e incluso de más de un día (ver “consejo del castor” más abajo).

Pero que Jasper sea un sitio tan bonito y espectacular que merezca la categoría de Parque Nacional conlleva un precio: literal y figurado. Para entrar hay que pagar un peaje considerable. Puedes pagar por día, por semanas o comprar un abono para todo un año, y el caso es que si vas en grupo y pretendes estar más de un día sale mucho más a cuenta comprar el abono anual (aquí tenéis los precios, pero ya os avanzo que el abono anual para grupos cuesta 136$). El otro “precio” a pagar es que, a diferencia de lo que suele pasar en los parques provinciales, la cantidad de gente que te vas a encontrar es mucho más elevada. Para nosotros fue algo chocante encontrarnos con los cámpings llenos a rebosar, el pueblo de Jasper lleno de coches y gente por la calle, especialmente después de la experiencia en Wells Gray. Aún así, os podemos asegurar que el número de gente se mantiene a niveles aceptables; nos dimos cuenta de ello cuando bajamos hasta el Parque Nacional de Banff (ya os contaremos). Aún así, el principal problema si vas con una caravana será encontrar sitio en los cámpings de la zona, aunque son enormes, las plazas con agua y electricidad se terminan rápido y es aconsejable reservarlas con antelación. El primer día conseguimos plaza sin electricidad en el camping más grande (Whistlers, y lo más curioso fue el comité de bienvenida que nos recibió.

Los wapitis campan a sus anchas por el camping. No hay que molestarles porque pueden tener mala leche, y además se asustan con facilidad.

Por último, advertiros que si os alojáis en este camping, intentéis conseguir una parcela cercana a las duchas. Es tan enorme que nos perdimos cuando salimos de noche para una ducha nocturna; tardamos una media hora en encontrar el sitio (siempre podéis ducharos en la caravana, pero ojo con llenar el depósito de aguas grises si no tenéis donde soltarlas).

Por cierto, para las dos siguientes noches estuvimos en el camping Wapiti, a un par de kms más al sur. La primera noche la pasamos en un parking de caravanas, pero que ofrecía electricidad (lo necesitábamos para cargar cámaras, móviles, etc.), y el segundo en un plaza normal. Al marcharnos de ese camping tuvimos la gran sorpresa de encontrarnos un pequeño oso negro corriendo por ahí. Pero vamos a las excursiones de Jasper…

DÍA 2

Primera Excursión: Five Lakes Valley (el valle de los cinco lagos)

Esta es una excursión muy corta y fácilmente accesible desde la carretera central de Jasper, y cuyo camino circular nos llevará a encontrarnos con cinco lagos de un tamaño bastante pequeño, pero que tienen la peculiaridad de ser todos ellos de distintos colores. Al menos así te lo venden en las guías. Es cierto que los tonos azules y verdosos son distintos entre si, y que en algunos casos la diferencia es considerable, pero tampoco os penséis que os vais a encontrar un lago rojo, otro amarillo, etc (suponemos que en función de la climatología se apreciarán más o menos diferencias). La excursión se puede hacer en una hora a buen ritmo y sin paradas, aunque si hace buen tiempo, y hay poca gente, se puede disfrutar de las vistas tranquilamente.

Lago 1

Lago 2

Lago 3

Lago 4 (del 5 no tenemos foto)

Segunda Excursión: Patricia Lake y Pyramid Lake

Sí, la cosa queda clara, en Canadá hay muchos lagos. Tantos que pueden llegar a aburrir. Lo bueno de estos que visitamos, y que también están muy cerca de Jasper, es que al no ser muy populares, estaban casi vacíos. Ambos son lagos bastante grandes que puedes explorar alquilando algunos botes. Nosotros no lo hicimos porque empezó a llover, pero teniendo en cuenta las dimensiones (especialmente Pyramid Lake) y las vistas, es más que recomendable hacerlo (si tienes aguante suficiente para remar). Como alternativa, nosotros fuimos a una pequeña isla que hay enmedio de Pyramid Lake, a la que se puede llegar a través de un pequeño puente de madera. Lo interesante es que, desde el aparcamiento de Pyramid, hasta la isla, hay un caminito paralelo a la carretera donde es fácil encontrar wapitis.

DÍA 3

Tercera Excursión: Maligne Lake y Bald Hills

Maligne Lake es probablemente uno de los puntos turísticos más típicos del parque de Jasper, y atrae un buen número de visitantes. Su curioso nombre se lo puso un misionero que, al tener muchos problemas para cruzar los cañones y llegar hasta el lago, pensó que era el nombre más apropiado. Pero no os preocupéis, actualmente no tiene dificultad alguna, más allá de estar un ratito conduciendo desde Jasper. Vale la pena ir temprano porque hay muchas opciones en cuanto a excursiones, algunas de un nivel intermedio-alto, otras de un nivel más básico.

Nosotros empezamos el día con ganas de hacer una buena excursión, de esas que hacen sudar y que te duela todo al terminar. Así que después de consultar el folleto de excursiones, y de evitar cierta ruta que estaba bajo alerta de osos Grizzly, nos decidimos por Bald Hills. Estas “colinas calvas” son unas montañitas de unos 2400 metros de altura que deben su nombre a que la cumbre está totalmente pelada, mientras que pocos metros más abajo hay abundante vegetación (dando ese aspecto de montaña calvorota).

Según la guía que teníamos, la ruta estaba marcada en negro, y por lo tanto de era de un nivel alto. Se estimaba que la excursión podía durar entre 3 y 4 horas, aunque nosotros pusimos el turbo y tardamos unas 2 horas en subir y bajar, ya que además escogimos un camino más difícil, pero bastante más rápido.

Te encuentras esta señal… ¿y qué coño haces? De forma casi imperceptible vemos que en el segundo icono hay un puntito, que no sabemos si significa “camino más díficil” o “camino más recto” (el que escogimos). 

El camino en cuestión, en lugar de dar la vuelta a media montaña, sube recto y casi campo a través, en una cuesta empinada llena de rocas y raíces de árboles que pueden poner en peligro tu integridad física si no vas con cuidado. A medio camino tuvimos que hacer alguna parada, ya que con esa cuesta y el ritmo que llevábamos, ya estábamos arrastrando la lengua por el suelo. Lo humillante fue encontrarnos por ahí unas viejecitas (la media de edad superaba los 75 años), que también estaban subiendo y tenían un aspecto de lo más fresco. Eran de Jasper, y nos contaron que era una excursión que hacían habitualmente. De ahí esos gemelos a lo Schwarzenegger que gastaban, ¡madre mía con las abuelas!

La ruta propuesta por la guía en realidad no te lleva hasta la cima de los Bald Hills, si no que te deja unos cuantos metros más abajo, donde hay unos buenos caminos y aún queda vegetación alpina. Subir hasta arriba se presenta algo más complicado ya que hay caminos muy empinados y llenos de piedras, que si no vas con cuidado te pueden jugar una mala pasada (mucha gente bajaba y subía con palos de esos de montañero pro). Nosotros no quisimos quedarnos con las ganas, y acabamos encontrando una alternativa. Por el lado sureste nos dimos cuenta de que, a pesar de no haber camino, la pendiente era mucho menos pronunciada (aunque tampoco era sencilla). De esta forma, y completamente agotados, conseguimos llegar a la cima. Casi siempre vale la pena hacer estos esfuerzos, y obtuvimos como recompensa unas fabulosas vistas del Maligne Lake que, aquellos compañeros que se rajaron e hicieron otra ruta más sencilla, sólo pudieron ver en vídeo. Nos fuimos de ahí cuando empezó a caer un poquito de agua-nieve… ¡en agosto!

¡Los dos valientes que subieron hasta los 2400 ms de las colinas calvorotas! (No lo parece, pero estábamos hechos polvo.)

Si lo vuestro no es subir montañas sudando la gota gorda, a lo mejor podéis optar por la ruta del “moose” que escogieron nuestros amigos. Otro camino circular que se puede hacer en hora y media siguiendo la orilla del Maligne Lake. Nuestros amigos tuvieron la suerte de ver un moose (un alce), algo que para nosotros sigue siendo inédito. Aunque tenemos foto.

Al llegar mucho más temprano de lo esperado, tuvimos tiempo para dar una vuelta por el Maligne Lake. El lago es ciertamente precioso, y tuvimos la suerte de tener mal tiempo, porque eso ahuyentó a muchos turistas. Poco antes de dejar el lago nos decidimos por alquilar un bote de remos y dar una vueltecita.

Aquí “El Capitán” del barco… chiste fácil.

Otros miembros de nuestra expedición se decidieron por coger una ruta de hora y media en barco (con guía y turistas a tutiplen), que costaba unos 50 o 60 dólares. Les llevaban a ver casi todo el lago y hacían una parada en una pequeña “isla”. Pero a nosotros nos parecía excesivamente caro lo que pedían por un tour así.

Visto el lago, llegaba el momento de volver al cámping y pasar la última noche en el parque nacional de Jasper. Luego nos íbamos a arrepentir de no haber pasado más días allí, pero esta es otra historia que os contaremos más adelante.

Antes de irnos de Maligne Lake, vino un habitante local para despedirse. 

EL CONSEJO DEL CASTOR: Guía de excursiones

Nada más llegar a Jasper (y a Banff) dirigiros a la caseta de información que encontraréis en el centro del pueblo. Allí tenéis que preguntar por un folleto de “excursiones de un día”. Es una guía muy útil de las actividades que se pueden realizar alrededor de Jasper. Hay unas pequeñas fichas con mapas y descripciones de cada ruta, e incluyen el tiempo estimado para realizarlas, así como una clasificación por niveles de dificultad (y por lo visto son bastante prudentes). Es un folleto pequeño que te cabrá en cualquier sitio, tremendamente útil.  De paso, hay otro folleto parecido que te explica como comportarte si te encuentras un oso (¡asegúrate de saber distinguir un grizzly de un oso negro, porque los consejos son muy distintos!).

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