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13
abr
12

Ediciones Vértice: masacre superheroil

Saludos cosmonautas,

siguiendo con la línea que iniciamos con un post sobre portadas de Forum, hoy volvemos atrás en el tiempo, incluso antes de que el que escribe hubiese nacido, para hablaros de uno de esos tesoros tebeísticos que guardamos desde hace muchos años. Se trata de varios volúmenes de Marvel que editaba la mítica Ediciones Vértice, que encontramos hace ya varios lustros entre las pertenencias de nuestros tíos. Para los de nuestra generación, la editorial más importante en cuestión de superhéroes siempre fue Cómics Forum, pero para los que nos sacan ya algunos años, fueron las ediciones en blanco y negro de Vértice las que les introdujeron en el maravilloso mundo del superhéroe americano, y en menor medida las de Bruguera.

Seguramente muchos de vosotros no hayáis tocado nunca un cómic de Marvel que no sea de papel satinado, así que las ediciones de Vértice pueden ser algo un tanto exótico. Si bien las últimas ediciones eran de un tamaño parecido al americano y en color, al principio de todo, en el desembarco de este género en 1969, los cómics de Vértice se vendían en unos tomos en blanco y negro muy característicos (¡antes del manga ya existían los “tomos”!). Entre las decenas de títulos publicados se encontraban personajes como Spiderman, Capitán América, Estela Plateada, Namor, La Masa, El Hombre de Hierro (Iron Man, claro), Patrulla X, Los Cuatro Fantásticos, Doctor Extraño, Los Vengadores… en definitiva, los personajes principales de la Casa de las Ideas, y algunos más. Actualmente, si os pasáis por algún salón del cómic, encontraréis varias tiendas que tienen cajones y cajones con estos tomos, aunque abundan mucho más los de los volúmenes 2 y 3 (cuando ya eran en otro tamaño o a color).

Pero si alguno de vosotros se decide un día de estos a comprar uno de estos tomos que se prepare para una desagradable sorpresa. Y es que los primeros cómics Marvel que llegaron a nuestro país fueren severamente mutilados, masacrados y modificados por Ediciones Vértice. Hoy queremos mostraros algunas de estas salvajadas, que van más allá de unas simples modificaciones de formato, ya que incluso se atrevían a cambiar los diálogos.

El primer crimen contra los cómics que salta a la vista es el cambio de formato. Los editores decidieron que, en lugar de adaptar su formato al producto original, harían todo lo contrario, iban a adaptar los cómics a sus bonitos tomos. Seguramente también pensaron que meter toda una página de un cómic americano en sus pequeñas páginas sería perjudicial para la vista, de forma que se recortaron las distintas viñetas, se agrandaron de tamaño y se convirtieron en una página entera o en media página. Como por entonces los dibujantes aún respetaban mucho los márgenes de las viñetas se podía hacer algo así, hoy sería imposible. Pero lógicamente esto no siempre se podía hacer sin modificar de algún modo las viñetas, con lo cual a veces desaparecían fondos, o de repente una viñeta mostraba unos curiosos y enormes espacios en blanco.

Para ejemplo del corta y pega de viñetas, aquí tenéis las primeras páginas de “La Guerra Kree-Skrull” de Los Vengadores que hace poco publicaba Panini Comics en su formato original, y podéis comparar con las páginas de la edición de Vértice (Los Vengadores nº 41):

Primera página y secuencia de la edición de Panini Comics

En la edición de Vértice, las primeras cinco viñetas, que eran pequeñas, pasan a ser una página.

Y lo que antes era media página, ahora es una página entera. 

Pero no eran sólo las viñetas las que sufrían esos cambios. Los más avispados os habréis fijado que en la última imagen no aparece el título del cómic, y además también han desaparecido los autores del mismo. Si bien en la primera página de Vértice constan traductor, rotulador y el mítico dibujante de portadas López Espí, los autores originales del cómic fueron sistemáticamente eliminados en las ediciones de Vértice. No acabamos de comprender por qué motivos se decidían a borrar esos datos, ¿que pensarían sus autores originales de algo así?

Podemos suponer que en esa época, en la que los cómics eran algo exclusivamente para niños (para mucha gente siguen siéndolo), el respeto por la obra original y sus mismos autores eran valores que no estaban muy en boga, ¿acaso les importaría eso a los niños? Seguramente no demasiado, pero eso no significa que no tuviesen el derecho de saber quien dibujaba esos cómics, o leerlos tal y como se habían creado originalmente.

La cosa no quedaba ahí, en el corta y pega de viñetas. Como decíamos, a veces había que hacer algo más que un puzzle para que estas encajaran con el formato Vértice, y como veremos a continuación, alguien tenía que dedicarse a arreglar algunas viñetas, hacerlas más grandes y añadir algunos detalles para que no se notara en exceso. El primer ejemplo ya lo tenéis más arriba, en el que alguien tuvo que alargar los edificios, completar la palmera y añadir una nube. Pero vamos a ver algún ejemplo más:

Fijaos en la última viñeta, la que cierra esta página de “La Guerra Kree-Skrull”.

Y lo que era una pequeña viñeta horizontal, ahora se ha convertido en toda una página. Y para poder mantener las mismas proporciones alguien tuvo que añadir más partes de la roca, así como más líneas cinéticas. ¿Será por esto que al final no se citaban a los autores?

Se podría pensar que esto no eran más que unas ligeras modificaciones que apenas alteraban la obra original, unos simples arreglos poco perceptibles que no empañaban la lectura en si. Pero en Vértice no tenían bastante, y llegaban incluso a añadir viñetas de la nada, e incluso a cambiar los textos. Aquí tenemos un par de ejemplos de Estela Plateada (que encontramos en esta web sobre Vértice):

En esta viñeta final vemos como originalmente Estela Plateada se caga en todo lo que se menea y jura que a partir de ahora será un ser mortífero. Pero en la versión de Vértice nos suelta un rollo en el que dice que lo que quiere hacer es volver a su “planeta patrio”, volver al amor, todo gracias a la intervención de Rayo Negro. Es decir, lo que era un final dramático y que prometía grandes dosis de violencia, acaba convirtiéndose en una retirada hacia la paz del hogar en busca del amor. Si bien la original era un buen final, a la viñeta de Vértice le faltaba algo, y así añadieron lo siguiente:

Lo que aquí vemos es una portada convertida en viñeta (que no existía en el cómic original), por supuesto con un texto nuevo que acaba de redondear el final que habían creado. Esta perversión tiene su explicación, aunque no sirve para justificar semejante descalabro. El número de Estela Plateada en cuestión suponía la última entrega del personaje para la editorial, así que es lógico pensar que quisieron darle un bonito final feliz para poder cerrar la serie sin dejar a los lectores con las ganas de saber lo que iba a pasar después. Los lectores de manga últimamente se están acostumbrando bastante a quedarse a medias con una serie, pero creo que está fuera de toda discusión que siempre se preferirá quedarse a medias que manipular la obra original, ¿no?

Ya hemos visto que había ciertas “excusas” que justificaban estos ataques terroristas comiqueros, y años después, cuando Bruguera tomó el relevo de Vértice, parecía haber llegado el momento de corregir el horror. Con su también mítica colección Pocket de Ases, a primera vista parecía que Bruguera había hecho las cosas bien. Pero aunque había un mayor respeto por el original, en realidad seguían pecando de esa esclavitud relativa al formato.

Aquí arriba uno de los pocos Pocket de Ases que tenemos en los archivos de la Arcadia. En este caso se incluían 7 aventuras de Los 4 Fantásticos. Al parece, uno de los problemas principales es que no había continuidad alguna, se iban publicando episodios de forma aleatoria, de personajes dispares (de Marvel u otras editoriales)… en definitiva, una fórmula que podía funcionar para los más pequeños, pero no si ya eras un lector algo más crecidito que querías ver terminar las historias.

Si bien el título es obvio que se modificó para la traducción, no ha habido problema para añadir de nuevo a los creadores, en este caso tres grandes de la Casa de las Ideas (Conway, Buscema y Sinnot). Al menos en esto mejoraron la propuesta de Vértice.

Pero una vez más, el formato mandaba, al hacer los tomos tan pequeños (incluso más que los de Vértice), había ahorrar en texto, con lo cual los diálogos eran bastante telegráficos. Y aunque no lo podemos confirmar por no tener el cómic original, tenemos entendido que también se eliminaban páginas o se modificaban los colores para adaptar el cómic a su formato (aunque seguramente la masacre era menor que en Vértice).

En definitiva, los primeros años de Marvel en nuestro país fueron un desastre editorial, aunque eso no quita ahora todo el cariño que muchos tienen a estas primeras ediciones del desembarco Marvel en nuestras costas. Afortunadamente, luego llegó Forum, y por fin los Marvel Zombies empezaron a disfrutar como bien se merecían estos grandes títulos.

12
abr
12

Los personajes de Anna Roig i l’ombre de ton chien

Saludos cosmonautas,

hace meses tuvimos a Anna Roig, cantante y compositora del grupo Anna Roig i l’ombre de ton chien, sometida al interrogatorio de la Entrevista Pirata (si os lo perdisteis, aquí tenéis la primera y segunda parte). Pero nos guardamos un as en la manga, un pequeño gran extra en el que le propusimos un pequeño ejercicio a Anna, a partir de ciertos objetos tenía que hablarnos de los personajes que aparecen en sus canciones, algunos tan controvertidos como la asesina en serie Trini Sánchez Mata. ¡Os dejamos con Anna!

Por cierto, si os han gustado estas historias, Anna Roig acaba de publicar su primer libro (por ahora en catalán sólo), aquí tenéis más información. Y para terminar, para aquellos que no conocéis la banda, aquí el videoclip de una de sus canciones más famosas:

10
abr
12

Comic Book Men: la locura coleccionista americana de Kevin Smith

Saludos cosmonautas,

si alguno se escuchó el penúltimo programa de Generació Digital (aquí lo tenéis – en catalán), o tiene buena memoria, sabrá que somos fans de cierto director/guionista/showman llamado Kevin Smith; le bautizamos como “el rey de los nerds” ya hace un tiempo en este mismo blog.

Si bien en los últimos años Smith parecía haber perdido algo de fuelle con sus últimas películas, con la genial “Red State” recuperó ese “algo” que añorábamos, y su última aventura televisiva nos vuelve a situar en ese mundo de aficionados a los cómics que tan bien retrató en varias de sus películas de la saga New Jersey (“Mallrats”, “Persiguiendo a Amy”). Coincidiendo con los últimos seis episodios de la segunda temporada de The Walking Dead, la cadena AMC ha estado programando “Comic Book Men” justo después de cada capítulo zombiesco, una especie de “reality show” que tiene lugar en Jay and Silent Bob’s Secret Stash, la tienda de cómics propiedad de Kevin Smith.

“Comic Book Men” sigue las peripecias de los tres trabajadores de la tienda (Walt Flanagan, Michael Zapcic y Ming Chen), con el añadido de Bryan, un amigo de Kevin Smith que básicamente se dedica a medorear por la tienda y aportar su visión cínica/graciosa al asunto. El propio Smith hace acto de aparición en cada episodio, ya que siempre veremos a los cinco personajes comentando la acción desde un estudio de radio, desde el cual graban varios podcasts (entre ellos, el dedicado a Comic Book Men). Como no podía ser de otra forma, las conversaciones de estos cuarentones girarán siempre alrededor del mundo de los cómics de superhéroes, y quizás con algunas pinceladas de cine y algún que otro tema culturalmente disperso.

Jay and Silent Bob’s Secret Stash: 35 Broad Street Red Bank, NJ 07701 (USA)

Si bien en cada capítulo habrá alguna trama que seguir (desde competiciones entre ellos para vender excedentes en un “rastrillo”, hasta la grabación de un anuncio para TV), el programa se centra sobretodo en mostrar el regateo y las negociaciones que realizan sus protagonistas con aquellos clientes que quieren vender algunas de sus propiedades comiqueras. Así pues, veremos multitud de gente entrar con cómics de la Silver Age que valen miles de dólares, dibujos originales de Bob Kane autografiados, figuras de Godzilla en no muy buen estado, o incluso muñecos de Chucky. La mayoría de estos clientes saldrán de la tienda con mucho menos dinero del que esperaban conseguir (o sin haber vendido nada). En cierto modo, la serie no deja de ser una versión geek de cierto tipo de realities que existen en EEUU, en los que el interés se centra en subastas, o el regateo entre vendedores y compradores. Nosotros mismos vimos durante nuestro viaje a Canadá un programa parecido, Storage Wars, en el que varios profesionales de las antigüedades competían entre ellos en las subastas que se hacen de aquellos típicos trasteros de alquiler cuyos propietarios han dejado de pagar.

Parece ser que este es un género de reality show que tiene su nicho de mercado en los USA (Storage Wars/Pawn Shop All-stars/Antiques Roadshow). Pero es precisamente por este protagonismo de la negociación que “Comic Book Men” no es una serie que vaya a gustar a todo el mundo. De hecho, la mayoría de público será incapaz de entender porqué algunos están dispuestos a pagar 9.000 dólares por un par de páginas originales de Silver Surfer de Jack Kirby, o incluso más por algunos ejemplares de Marvel y DC de los años sesenta. Pero para nosotros no deja de ser interesante aprender un poco más como funciona el mundo del coleccionismo en Estados Unidos, donde vender y comprar cómics va mucho más allá del puro placer por la lectura, y se convierte en todo un negocio especulativo. Tener ciertos cómics en buen estado puede ser mejor inversión que ciertas acciones en la bolsa. Y además, hay que añadirle toda la cuestión sentimental que muchos de los compradores/vendedores pueden profesar hacia ciertos productos.

Lógicamente habrá una aparición “espontánea” de Jason Mewes, demostrando que su papel como “Jay” no está muy lejos de la realidad. 

Pero por supuesto, el mayor placer e interés para cualquier aficionado a los cómics de superhéroes será ver algunas de las joyas que van desfilando por el mostrador de la tienda, así como todo el conocimiento que demuestran tener los dependientes sobre la historia de los mismos. Pero si lo del Comics Code Authority no te suena de nada, o no eres consciente del impacto de la muerte de Gwen Stacy en Spider-Man, entonces es posible que te pierdas un poco y no aguantes más de un programa. Pero tampoco lo descartemos al 100%, ya que quizás las puyas entres los empleados sean lo suficientemente divertidas/crueles como para que te rías, y más de uno se sorprende a si mismo disfrutando con el regateo despiadado de los protagonistas.

En la web de AMC encontraréis contenidos extra (podcast, escenas extendidas). 

Si bien nosotros hemos disfrutado mucho con el programa, lo cierto es que las críticas que hemos podido leer han sido prácticamente todas negativas. Aunque varios de los argumentos para cargarse el programa sean del nivel “es que nunca se ve a nadie comprando nada” o “es que siempre se meten con el chino”, no podemos dejar de darles la razón en ciertos aspectos. Para empezar, a pesar de considerarse un “reality show”, existe cierta sensación de que muchas de las conversaciones son postizas o forzadas. Con esto no queremos decir que los protagonistas se hayan aprendido un guión, pero seguramente existe uno que sugiere lo que tienen que hacer, o sobre qué temas deberían hablar. Así pues, de la misma manera que los cómics de The Walking Dead aparecen en más del 50% de los planos que se hacen dentro de la tienda, las distintas conversaciones y “eventos zombie” que veremos no tienen nada de espontáneo (por mucho que quieran hacernos creer que hacer un día de “descuentos zombies” sea idea de Ming). También puede ser sospechoso el altísimo nivel de los objetos de coleccionista que pasan por dicho mostrador de forma tan conveniente (llega a pasar un tío con una réplica exacta del Bat-móvil de los 60), pero Kevin Smith no ha ocultado nunca que se buscó activamente a estos vendedores (lo cual no implica que las transacciones no sean reales).

Pero hay otra crítica que se repite bastante ya dentro del círculo de lectores de cómics. Algunos se quejan de la perpetuación de ciertos estereotipos dentro del mundillo comiquero. Es decir, les molesta ver a esta panda de “frikis algo gorditos” que no saben más que tener conversaciones absurdas sobre temas ficticios, a pesar de tener ya más de 40 tacos. Sí, es cierto que quizás no hacen un gran favor para cambiar esa imagen del nerd/geek que impera en el imaginario colectivo, pero quizás también es pasarse exigir que se haga una campaña para mostrar que el lector de cómics en realidad es un tío cool y triunfador, guapo y con la misma habilidad para conversar de Schopenhauer. Es seguro que existen ambas cosas en el mundo culturalmente disperso, lo que no tenemos claro es qué proporción representa cada uno de ellos.

Pero si estos cuatro Comic Book Men son así, ¿por qué esconderlo? Además, no podemos olvidar que es precisamente esto lo que hizo triunfar “Clerks” en los años noventa (¡incluso les veremos jugando a hockey!), y por lo tanto, “Comic Book Men” en realidad no hace mas que seguir esa fórmula de éxito, ¿o acaso alguien tiene el más mínimo interés en saber más cosas sobre su vida personal y privada? Por mucho que esto sea un “reality show”, creo que a nadie le sorprenderá saber que en realidad el control que se ejerce sobre lo que se hace o se muestra en estos programas es muy alto, dejando sólo un pequeño espacio a la espontaneidad para que seamos capaces de creer que lo que vemos es real y no una “realidad controlada” (¿alguien se acuerda del Show de Truman?).

No es un programa perfecto, no es un programa del todo redondo, pero creemos que tiene el suficiente nerd-appeal para que cualquiera que tenga un mínimo interés por temas culturalmente dispersos sea capaz de disfrutarlo, reírse, y aprender un poquito sobre la marcha (y nosotros nos hemos quedado con ganas de mucho más – aunque vemos difícil la renovación). “Comic Book Men” no creemos que sea una apología de un estilo de vida, pero nos presenta una realidad que existe, que la protagonizan personajes que quizás son más auténticos que los que veremos en la mayoría de “realities”, y es que Kevin Smith siempre ha reivindicado esa normalidad. ”Comic Book Men” habla mucho del “money, money”, pero también es la celebración de la afición por los cómics, es una reivindicación de ese placer por la lectura y sus debates intrascendentes, que quizás no van a solucionarnos la vida, pero al menos la endulzarán un poco. Y también tiene un punto sentimental importante, que nos transporta a nuestra infancia. Además, ¿a quién coño no le gustaría tener una tienda de cómics? Aunque trabajar en ella ya es otro tema…

PD: Y un pequeño extra para terminar. ¿Que no vemos a nadie comprar? ¿Que sólo salen tíos gordos? Una escena inédita donde una chica compra cómics, y no es un regalo para su novio, sabe lo que busca.


02
abr
12

Series por catalogar con Els Amics de les Arts

Saludos cosmonautas,

en el último concierto de Els Amics de les Arts, nos encontramos con dos fans que reconocieron a este humilde capitán. Compartiendo las primeras filas del concierto de Mataró, tuvimos tiempo para comentar, entre otras cosas, la Entrevista Pirata que les hicimos a “Els Amics” hace ya un par de años. Nos alegró mucho saber que esa entrevista dejó muy buen recuerdo entre los fans. Y aunque no vamos a repetir una Entrevista Pirata, no hemos podido evitar volver a proponer un “juego” a estos músicos. Sabiendo que son muy aficionados a ver un buen número de series, hemos querido conciliar esa afición con su música. Escogiendo 12 de sus series favoritas, les retamos a relacionarlas con las 12 canciones de su nuevo disco “Espècies per catalogar” (del que hicimos un extenso repaso aquí). ¿Queréis ver el resultado?

Pero antes os proponemos un pequeño juego. ANTES DE VER EL VÍDEO, intentad relacionar las series favoritas de Els Amics de les Arts con las canciones de su nuevo disco. Una vez lo tengáis hecho, podéis ver la solución en el vídeo.

Si ya lo tienes,¡ahora ya puedes ver el vídeo!

¿Cuántas acertaste? ¡Déjanos un comentario!

26
mar
12

El Gafotaku; ¿una nueva especie?

Saludos cosmonautas,

a veces hay especies que se levantan con ganas de contradecir las teorías de Darwin. Muy de vez en cuando aparecen especímenes, hasta el momento desconocidos, que por la lógica de la evolución deberían haber sucumbido a la ley del más fuerte. Pero sus instintos de supervivencia son tan grandes que siguen ahí, resistiendo contra viento y marea. Cosmonautas, hoy queremos hablaros del GAFOTAKU.

Seguramente seremos los primeros en hacer una definición estricta de esta especie, y por lo tanto, nuestra percepción manda. Pero estamos seguros de que el concepto puede enriquecerse y delimitarse un poco mejor. Así que esperamos vuestras opiniones. Pero antes que nada, empecemos con la deconstrucción del término:

GAF + OTAKU = Gafaspasta + Otaku 

Seguramente todos estáis familiarizados con ambos conceptos, así que no hace falta extenderse en cuanto a su significado. ¿Pero cuál es el resultado de juntar las dos cosas?

El Gafotaku es aquel lector de manga que no se cierra a ningún tipo de género, estilo o época en cuanto a sus preferencias de lectura. Es un lector de manga todoterreno, que tanto puede disfrutar de un título de la Shonen Jump, como de la última obra de Jiro Taniguchi. También es capaz de sorprenderse con el dibujo y el estilo narrativo de “Bakuman”, y admirar y rendirse ante el talento de Tezuka en “Next World”.

Por todo esto, el gafotaku es un paria, un descastado. No es lo suficiente Narutard como para considerarse el típico otaku adolescente, pero tampoco es un esnob que sólo se acerca al manga si es en una edición de Astiberri o Ponent Món. Intenta abarcarlo todo. Pero precisamente por esto, es un lector sufrido. No tendrá casi nunca problemas para hacerse con obras de estilo Shonen, porque esto es lo que acostumbra a vender más en nuestro país, y seguramente puede quedarse bastante satisfecho si sólo le interesa Taniguchi o algún otro manga ocasional de Mizuki. Pero hay una zona gris en medio de todo esto que es la esencia del gafotaku. Es ahí donde surge su personalidad, su distintivo. Es aquel gusto por el manga antiguo, clásico, que ni los otakus ni los gafaspasta leerán jamás. Es también aquel gusto por obras que se pueden apartar más del típico manga shonen, pero que quizás no es tan “pretencioso” para que entre en el campo gafaspasta. En definitiva, es el amor por el manga sea cual sea su condición, y más basado en un criterio forjado después de años de lectura, que en la última moda (venga del lado que venga). Esto suele implicar que el gafotaku normalmente tiene ya cierta “edad” o “veteranía”, pero eso no significa que no existan lectores más jóvenes que se puedan considerar como tal.

Definitivamente, es un colectivo maltratado. Es un nicho de mercado que quizás no sea lo suficientemente potente como para que las editoriales se arriesguen a editar ciertos títulos. Algún gafotaku desesperado se lanzará a la titánica tarea de aprender japonés para poder leer todo lo que le plazca. Algunos han tenido éxito, pero otros se han vuelto locos. Es por esto que, a menudo, el gafotaku se ve empujado a tirar de scanlations. Pero no es en absoluto su panacea, ya que tampoco abundan los fansubs con un perfil gafotaku (ni siquiera en inglés). Y a pesar de todo, ahí está. Existe, vive y respira, alimentándose de despojos. Y lo que le ayuda a sobrevivir es una esperanza de que algún día todo esto cambie. Aunque querido gafotaku, lo tienes crudo.

El origen del término:

Para entender el término es importante situar el contexto en el que se forjó semejante palabro, que en el fondo no hizo más que describir un pequeño colectivo de lectores manga. Todo surge de una conversación entre Raúl Izquierdo y Marc Bernabé en Twitter, en la que se hablaba de algunos de los nuevos manga que lanzarán Editores de Tebeos (la antigua Glénat España). Raúl era partidario de que estos títulos iban a estrellarse, pero Marc defendía que el colectivo gafaspasta, así como algunos otakus, sí que podrían apoyarlos. Nosotros, que nos veíamos como potenciales compradores, no nos sentíamos identificados ni con un colectivo ni con el otro, y lo hicimos notar: ¡no somos ni otakus ni gafaspasta! A lo que Marc sugirió que quizás era más apropiado hablar de “otapastas” o “gafatakus”. Gafataku nos gustaba, pero ahí entró Chusetto para darle el toque final: GAFOTAKU. Y se hizo la luz. O mejor dicho, alguien echó algo de luz sobre el pobre y desnutrido gafotaku.

El Profesor Hurías aprueba este post.

22
mar
12

Tokyo Anime Fair 2012: GARO Museum by Marc Bernabé

Saludos cosmonautas,

no podemos quejarnos, lo nuestro es un lujazo. Si dentro del mundillo del manga/anime se puede tener un corresponsal de excepción, este es Marc Bernabé. Aunque queramos romperle las piernas por sus habituales viajes a Japón (y por negarse a llevarnos en su maleta), le ofrecemos la mayor de las reverencias por pensar en nosotros.

Marc se encuentra ahora mismo en Japón para asistir al Tokyo Anime Fair, seguramente el mayor evento anual del sector, y en el que se pueden ver novedades de anime y tantas otras cosas. Entre ellas, una de las series tokusatsu que más nos ha gustado en los últimos años. No es la típica serie de superhéroes en mallas coloridas o armaduras y sus toques de sci-fi de serie B, Garo se centra en el campo de la espada y la brujería, de un mundo contemporáneo infestado de demonios que poseen a la gente (un tema muy apropiado para nuestro post 666). El autor no es otro que Keita Amemiya, uno de los mejores directores de tokusatsu, que ha sido capaz de llevarlo a un terreno alejado del infantilismo que ahora domina el género.

Garo tuvo una primera serie en TV Tokyo que se estrenó en 2005, y terminó después de 25 episodios y un largometraje. Ambas han sido editadas aquí a través de Selecta Visión. En 2010 volvimos a saber del proyecto a través de la película en 3D “Garo: Red Requiem”, y un año después volvería a televisión en forma de serie bajo el título “Garo: Makai Senki”. Pero vamos al grano, os dejamos con Marc. 

Saludos, cosmonautas.

Acabo de estar en el Tokyo Anime Fair, la feria más importante dedicada a la animación japonesa, y me ha llamado la atención un stand pintado de color negro, en cuyas paredes destacaban las letras “Garo Museum”.

Ni corto ni perezoso, he entrado al supuesto “museo”. A pesar de que en mi empresa Daruma tradujimos la primera serie, que sacó Selecta Visión hace unos años en DVD, no conozco Garo más que tangenciamente, ya que no trabajé directamente en ella. El Capitán Urías os contará mejor de qué va. Yo solo sé que es una serie tokusatsu de nueva factura, una especie de intento de crear una franquicia tokusatsu que pueda competir con los grandes colosos del género, es decir, básicamente, Kamen Rider y Ultraman. Desconozco si lo están consiguiendo, si hay ya varias series y películas o no, pero sí que es cierto que cada año me encuentro un stand con importante presencia de Garo en el TAF, cosa que me sorprende bastante.

Pero nunca uno tan impresionante como el de este año. ¡Realmente eso parecía un museo! En ese amplio stand podemos pasear entre montones de trajes utilizados en la serie, a cual más “drag queenesco”, así como impresionantes y recargadas armaduras, armas de todo tipo, maquetas, proyectores proyectando vídeos con los mejores momentos de la serie -o al menos los más espectaculares-, una muestra de dibujos originales creados por el director artístico o responsable conceptual de la serie (no me ha quedado claro quién era), etcétera.

¿Drag-queenesco? ¡Cómo te pasas, Marc!

Sin duda, una exposición increíble, aunque yo, al desconocer la serie, no he podido disfrutarla como seguramente la habría disfrutado el Capi o cualquier otro aficionado al tokusatsu. Ya dicen que más vale una imagen que mil palabras, así que prefiero que veáis las fotos antes que seguir comentando mis impresiones.

 ¿Te echo una mano?

A la salida, por cierto, había un rinconcito con unas máquinas de dardos de Garo, y podías echar una partidilla con ella… ¡Francamente curioso!

Si queréis más información sobre Garo, no dudéis en visitar el post que le dedicamos

Garo, el caballero dorado.

19
mar
12

Yo fui un Marvel Zombie (las portadas de mi infancia)

Saludos cosmonautas,

no sólo de manga vive el fandom, en absoluto. Precisamente es lo que tiene ser un FAN en mayúsuculas, que uno no se cierra única y exclusivamente a un género o estilo. Ya lo conté en el post dedicado a Moebius (algo más al respecto en la tertulia de Generació Digital de ayer), me considero un lector de cómics, y me da igual el género, el formato, o la nacionalidad.

Lo cierto es que para cualquier lector de cómics de nuestro país que tenga más de 20 años (o quizás más de 25) existe un esquema que pocas veces difiere: uno empieza leyendo a Mortadelo y Filemón o Zipi Zape (yo era más de Escobar que de Ibáñez), a eso se le añade poco después Tintín y Astérix (y Massagran si eres catalán), puedes pasar por Super López y de forma irremediable acabas leyendo cómics de superhéroes (aunque en mi caso casi todo fue simultáneo). En realidad, en los ochenta no había muchas más opciones aparte de Marvel y DC si te seguían interesando los cómics más allá de Bruguera (aparte del “álbum europeo”, pero esa ya es otra historia). Así pues, algunos de los recuerdos infantiles comiqueros están íntimamente ligados a las portadas de Forum de cómics Marvel, también a la cabecera mítica multicolor de Marvelmanía, y a las disputas entre el Profesor Loki y el Doctor Átomos.

Esa era también la época en la que los tebeos no se compraban necesariamente en tiendas especializadas, de esas había muy pocas, sino que en cualquier quiosco podías encontrar una selección de distintos títulos. El problema era que difícilmente podías seguir una colección, ya fuese porque la regularidad en la distribución era una utopía, o porque todo dependía de la buena voluntad de tus padres  (si se decidían o no a acceder a tus caprichos lectores cuando les acompañabas un domingo a comprar el periódico).

En una nueva fiebre marvelera que está haciendo estragos ahora mismo en la Arcadia (ya sabéis uno de esos TOCTs), principalmente alimentada por el inminente estreno de la película de Los Vengadores, he estado rebuscando entre los archivos y la nostalgia se ha apoderado de mi. He hecho un viaje en el tiempo a través de estas portadas, tocando un poco la fibra sensible, y recordando algunas historias que llegué a leer decenas de veces (no porque me gustaran especialmente, sino porque no tenía cómics nuevos cada mes – aún no tenía una “paga semanal”).

Vamos a empezar con la que sea seguramente una de las portadas que más y mejor recordaba, la de Ojo de Halcón en “Los Nuevos Vengadores”. Como veréis, es fácil imaginar porqué era una de nuestras favoritas:

Prácticamente todo el elenco de personajes de la factoría Marvel en una sola portada, protagonizada por uno de sus más míticos Vengadores. ¿Qué más se puede pedir? Me podía pasar un buen rato intentando identificar a todos y cada uno de ellos, aunque por aquel entonces aún no les conocía a todos. También es un buen ejemplo de lo que estaba pasando entonces en Marvel: Spiderman con su traje simbionte, el nuevo Iron Man, La Patrulla-X y Factor-X, o los 4 Fantásticos que incluían a Hulka. Por cierto, esa portada no tenía nada que ver con lo que había en el interior (gracias a @CarlesPastanaga nos hemos enterado que corresponde a una serie de portadas que se hicieron para el 25 aniversario de Marvel).

Por ese entonces Forum ofrecía bastante más a los lectores que la típica sección de Correo de Lectores, o algún artículo (como suele pasar ahora). Era la época en la que a menudo se ofrecían tiras cómicas, fichas de personajes y algún que otro extra. Este número 14 de “Los Nuevos Vengadores” era un buen ejemplo. Correo, tira cómica, ficha de El Pajaro Burlón, y para terminar una fabulosa página de Superioribus, el otro superhéroe del padre de SuperLópez, JAN.

Pasamos a otra de las portadas míticas de mi infancia, y en este caso nos vamos a la colección de Iron Man. Como ya comentaba, por ese entonces Tony Stark había cedido el traje a su fiel amigo James Rhodes, mientras él se sumergía en el alcoholismo. Así pues, mi primer contacto con Iron Man fue algo sui generis, y muy marcado por ese alcoholismo de Tony Stark (aunque tardé un tiempo en atar cabos sobre quien era ese borracho). Por cierto, en este cómic conocí a Nick Fury y su Helitransporte de SHIELD.

También os podéis imaginar porqué me gustaba esta portada, ¡había un montón de Iron Men! Debo decir también que en esa época de nula continuidad por lo que respecta a mis compras, era totalmente incapaz de entender todo lo que pasaba (aunque el factor edad también tenía algo que ver). Me ponían de los nervios las típicas notas de “Visto en Iron Man nº5″, porque óbviamente no los tenía, y difícilmente podría conseguirlos. Pero al leer las historias decenas de veces, al final algo acababas pescando y deduciendo. ¿Sería esto el germen del completismo tan típico del fan del cómic? De hecho, los salones del cómic de antes servían precisamente para esto, para poder llenar todos esos huecos de información (y estas notas a pie de viñeta podían ayudar).

Otra forma curiosa de introducirse en una colección fue la de el Capitán América, con una portada más que reveladora: el Capitán América se llama Steve Rogers, eso lo he pillado, pero… ¿quién es entonces este Capitán América? ¿o quién es este Steve Rogers? Uno de los dos es un impostor.

Pero si hubo una personaje al que seguí la pista con algo más de ahínco, este fue Spiderman. El trepamuros fue siempre mi personaje favorito, incluso cuando después de años de abandonó volví al regazo marveliano. El primer recuerdo que tengo de un cómic de Spiderman es esta fantástica portada del número 14, que por desgracia ya no conservo.

Una portada impactante, vertiginosa, y de las pocas, por no decir la única que jugaba con el título. Pero soy incapaz de recordar quien era el villano de turno (Joan Tretze ha sido el primero de indicar que era el Zancudo). Como os decía, mi afición por Spiderman, así como su mayor popularidad, propició que tuviese muchos más ejemplares del trepamuros en mi poder. A pesar de todo, seguía sin poder seguir las líneas argumentales. Pero ahí va el homenaje, repasando algunas de esas portadas míticas (al menos para mi).

¡Lucha a muerte contra el Duende Verde! ¡Como no podía ser de otra manera!

Me encantaba esta portada. Ya no se hacen de este tipo, con bocadillos incluidos.

Casi psicodélica. Otra de mis favoritas. Y me encantaba el villano de los topitos. (¿Y qué os parece eso de meter otros personajes extra en el cómic?)

Ya os lo decía, tenía cierto don para comprar los cómics más extraños y que más se salían de la norma. Aquí, ni siquiera aparecía Spiderman. Pero conocí a la Gata Negra y al Doctor Extraño gracias a este número.

El caso es que mi afición por los superhéroes fue apagándose al cabo de un tiempo, ocupando su lugar las entregas semanales de Super Mortadelo o Zipi y Zape Extra, así como otras publicaciones humorísticas. Pero hubo otro motivo de peso, que curiosamente se anunciaba en las mismas páginas de los cómics de Marvel:

De todas formas, aquí no se acabó mi carrera en el mundo Marvel, ya que años después, y coincidiendo con los pequeños experimentos de “amerimanga” que se cocieron en la Casa de las Ideas, volvimos al redil por un tiempo. Así que no cerramos del todo el capítulo Marveliano en la Arcadia. En las próximas semanas os hablaremos de cierto libro, de las ediciones mutiladas de Vértice, y alguna cosa más. ¡Excelsior!

14
mar
12

500.000 raciones de #TLQM

Saludos cosmonautas,

ayer fue un día para recordar en el departamento de Estadística y Mentirología de la Arcadia. Después de casi tres años desde que inauguramos el blog en WordPress (ya llevábamos algunos meses en Blogspot), finalmente superamos la cifra de  500.000 páginas vistas, medio millón.

Que nadie se confunda, esto no son 500.000 visitantes únicos, sino las veces que alguien ha entrado en este blog. Por ahora no tenemos esa información porque la versión de WordPress gratuita que usamos no da esos datos (y sí, tarde o temprano acabaremos pillando servidor, etc.). Estamos muy lejos de muchos otros compañeros de travesía, algunos de los cuales pueden llegar a esa cantidad o doblarla en un solo mes, o en pocos meses, pero para un blog tan particular como este, tan poco mainstream en todos los sentidos, es toda una hazaña.

Así pues, sólo nos queda decir: ¡Gracias Google Images!

Para qué negarlo, en los últimos meses, y no sabemos muy bien el motivo, el tráfico de Google Images ha aumentado considerablemente, consiguiendo que llegásemos a estas cifras antes de lo esperado. La duda que nos corroe es si alguna de esta gente que llega al blog a través de una imagen luego se lee el post o incluso se acaba convirtiendo en lector. A nosotros nos ha pasado más de una vez descubrir posts o blogs interesantes mientras buscábamos imágenes. ¿Es el caso de alguno de vosotros?

Pero ahora en serio.

¡Muchas gracias Cosmonautas! Gracias a todos los que seguís viniendo aquí desde el principio, gracias a los que os acercasteis más tarde, y bienvenidos y gracias a los más recientes. La verdad es que el formato blog hoy en día parece estar en una especie de impasse, que puede llevarlo a la desaparición definitiva en favor del microblogging, o hacia algún tipo de reinvención. Pero algunos de nosotros seguimos creyendo en el blog como una fuente de entretenimiento, e incluso de conocimiento.

También es cierto que ahora mismo vivimos cierta paradoja, tenemos más visitas que nunca, pero eso difícilmente se refleja en el número de comentarios. Somos accesibles desde todo tipo de plataformas, y nuestras emisiones se esparcen por Twitter, Facebook, Google+, e incluso las suscripciones que últimamente han crecido bastante, pero aún así, el nivel de comentarios es más bajo que cuando recibíamos menos de la mitad de visitas que ahora. No podemos explicar los motivos que hay detrás de ello, pero estamos más que seguros que los smartphone tienen mucho que ver. La gente nos lee, pero dejar un comentario desde un terminal móvil sigue dando mucha pereza. De todos modos, nunca nos metimos en esto para recibir los elogios y las palmaditas en la espalda, sino para compartir experiencias y aficiones. Así que no os toméis esto como una queja, sino una simple reflexión sobre como están cambiando los tiempos.

Lo dejamos aquí, agradeciendo una vez más vuestra atención, y aunque no prometemos llegar al millón (porque eso traería mala suerte), sí os aseguramos que nos queda cuerda para rato. Pero antes de irnos, recuperamos al “himno de la Arcadia” que en su día grabamos de forma bilingüe con Ale, en una versión ligeramente distinta (y sin los 8 minutos de repaso al Capitán Harlock que podéis ver aquí):

13
mar
12

Moebius y los amos del tiempo

Saludos cosmonautas,

no nos consideramos unos expertos en manga, menos en cómic americano, y casi podríamos decir que somos unos completos ignorantes en cuanto al cómic europeo. Pero como aficionado al cómic en general es imposible no haberse cruzado en más de una ocasión con Jean Giraud “Moebius”. El suyo es uno de esos nombres que cualquier lector de cómic debería conocer. No es necesario que guste, simplemente hay que ser consciente de que existió y que su obra tuvo un gran impacto. Con esto será suficiente, y no te merecerás que te lancen piedras la próxima vez que entres en una tienda de cómics.

Jamás hemos leído Blueberry, y El Incal sigue siendo una asignatura pendiente, pero a lo largo de nuestra historia como lectores alguna que otra vez nos hemos cruzado con alguno de sus cómics (por no mencionar todos aquellas obras que se han inspirado descaradamente en su forma de hacer). Pero curiosamente, si ha habido un trabajo suyo que nos ha impactado y dejado un recuerdo imborrable en nuestra mente, este ha sido “Les Maitres du Temps”, que no era un cómic, sino una película de animación.

La vimos seguramente en televisión en los años ochenta, y al recuperarla más de 20 años después, nos hemos dado cuenta de lo bien que recordábamos a algunos de sus personajes. Lo mejor, es que sigue siendo una buena película, con una buena historia, mejores diseños, y un final fantástico.

Conocida aquí como “Los amos del tiempo”, se trata de una película dirigida por René Laloux estrenada en 1982. La historia está basada en una novela de 1958 de Stefan Wul titulada “L’Orphelin de Perdide” (el huérfano de Perdide), y para su versión animada contó con los reconocibles diseños de Moebius. La historia es realmente sencilla. Un chico acaba solo y perdido en un planeta llamado Perdide con la única ayuda de una especie de walkie-talkie interespacial que le pone en contacto con un amigo de su difunto padre, Jaffar, capitán de una nave fugitiva que cambiará todos sus planes para poder rescatar al pequeño Piel.

Adoraba estos “robotitos”, aunque ahora he descubierto que en realidad son unos seres telepáticos.

En esta película los aficionados a Moebius reconocerán fácilmente su característico estilo, especialmente por esa mezcla de Ciencia Ficción, el mundo onírico y esas criaturas extrañas, por no decir surrealistas. Un estilo que, como ya hemos dicho, otros autores europeos han hecho propio (o al menos esa es nuestra impresión de neófitos), y que para nosotros es la estética típica europea cuando hablamos de ciencia ficción. Pero la obra de Moebius no sólo tuvo impacto en la órbita de la bande dessinnée, se requirió su talento en varias producciones de Hollywood, desde Alien hasta The Abyss, pasando por Willow, Masters del Universo, Tron, El Quinto Elemento y una pequeña colaboración en El Imperio Contraataca (además, una de sus historias inspiró claramente a Ridley Scott en Blade Runner). Incluso llegó a Japón, más concretamente al Studio Ghibli. Hayao Miyazaki siempre ha reconocido la fuerte influencia que tuvo Moebius en la estética de “Nausicaä del valle del viento” (comparad ambas películas y os daréis cuenta). Al mismo tiempo, Moebius le puso a su hija el nombre de Nausicaa, demostrando que la influencia era mutua. (En este link encontraréis una charla entre los dos – en inglés.)

Más claro imposible.

Y aquí el homenaje a la inversa.

Y finalmente juntos.

Ambos genios en su exposición conjunta.

Pero quizás más sorprendente que esta afinidad Moebius/Miyazaki, sea la que tuvo con el propio Stan Lee de Marvel Comics. A priori, el estilo europeo de Moebius parece estar a las antípodas de cualquier cosa parecida al cómic americano de superhéroes, pero no pensaban lo mismo estos dos autores. Encontraron un personaje que perfectamente podía amoldarse a la forma de contar historias de uno, y a la forma de dibujarlas del otro, y así nació “Estela Plateada: Parábola”. De reciente adquisición, es una mini-série que se lee en un visto y no visto, pero que se disfruta a muchos niveles. Ya sea por el guión comprometido de Stan Lee (hablar de Dios no es tan fácil para un americano como para un europeo), como por ver la fantástica interpretación visual de Moebius, que le da ese toque personal a Estela Plateada que le va como anillo al dedo.

Es una pena que tenga que morir un autor para que muchos le descubran o le redescubran, pero echando mano del tópico, más vale tarde que nunca. Jean Giraud “Moebius” murió el pasado 10 de Marzo de 2012 a los 73 años, dejando tras de si un legado artístico de incalculable valor.

Moebius 1938-2012

12
mar
12

Un año de desastre y recuperación en Japón

Saludos cosmonautas,

ayer se cumplió un año de la “desástrofe”, del terremoto más salvaje que se recuerda en Japón, el posterior tsunami, y el inicio de la crisis nuclear en Fukushima. Fueron unos días que vivimos de forma muy intensa en la Arcadia, no sólo por nuestra afinidad por el país, sino también por la cantidad de amigos que en esos momentos teníamos por esas tierras. El amarillismo que se apoderó en esos primeros días de la prensa internacional, que ponía a nuestros amigos en medio de un supuesto caos, tuvieron su contrapartida 2.0. A través de tweets y posts nos dimos cuenta de que, a pesar de la grave crisis que había empezado en Fukushima, y el desastre de Tohoku, la vida en Tokyo estaba lejos de poder llamarse un “caos”.  Así quisimos contarlo en este blog, consiguiendo un amargo récord absoluto de visitas. A los pocos días, los oportunistas medios de comunicación se volcaron en estos “nuevos informadores”, y sin pudor ni disculpa alguna cambiaron totalmente su anterior versión del apocalipsis.

Por desgracia, toda esta polémica y la crisis nuclear (que se convirtió en un asunto muy turbio) dejaron en un segundo término la auténtica catástrofe. El tsunami que borró del mapa poblaciones enteras a lo largo de la costa de Tohoku, que se llevó miles de vidas, y dejó a muchos otros sin absolutamente nada. Afortunadamente hubo muchas iniciativas solidarias que se pusieron manos a la obra para ayudar en seguida a las víctimas, y así empezó la recuperación de la zona devastada. Desde aquí seguimos de cerca el caso de Ishinomaki, población castigadísima por el tsunami, que tiene un vínculo especial con este blog. Y es que este era el pueblo natal de Ishinomori Shotaro, el Rey del Manga, creador de Kamen Rider entre decenas más de personajes. Allí se encontraba también el museo dedicado a la obra del maestro, cuya planta baja quedó totalmente destrozada por la fuerza del tsunami. Por suerte, varios días después apareció una fantástica foto que daba esperanzas:

Una estatua de Kamen Rider en medio del desastre, que transmitía una más que necesaria fuerza para empezar las tareas de reconstrucción, no sólo del museo, sino de toda una ciudad.

El director del Museo de Shotaro Ishinomori, varias semanas después del desastre. (Via Relief 2.0)

Tareas de limpieza en la tienda de regalos. 

Este es el vestíbulo del museo días después del tsunami. 

El mismo vestíbulo, unos meses después, en una campaña benéfica en la que se ofrecía juguetes a los más pequeños.

Y aquí el aspecto que tenía en Agosto, aunque desde otra perspectiva. (Via HobbyLink)

A través del blog del museo hemos podido descubrir algunos de los pasos de la reconstrucción del edificio, así como de distintas zonas de la ciudad donde se encuentran repartidas varias figuras de los personajes de Ishinomori. También hemos descubierto como algunos de los personajes televisivos del maestro más populares entre los niños han tenido un papel importante en algunos eventos de recogida de fondos para la reconstrucción de la ciudad. El mismo Hiroshi Fujioka, el actor que encarnó al Kamen Rider original, estuvo allí repartiendo  juguetes, regalos y algunos kits de socorro, convirtiéndose una vez más en el héroe de los pequeños (y seguro que de algunos mayores también).

Varios Riders y otros personajes de Shotaro Ishinomori saludando a los niños de Ishinomaki.

Reparto de juguetes y bebidas para los más pequeños.

Hiroshi Fujioka, el Kamen Rider original, dejando un mensaje en el museo de Shotaro Ishinomori. “Kamen Rider Ichi-go es eterno!” (traducción gracias a Marc Bernabé)

Y algunas funciones delante del museo (aunque da algo de grima, ¿no?).

No podemos esconder cierta emoción al ver como se han utilizado muchos de estos personajes que tanto queremos para ayudar y despertar las ilusiones de unos niños que tanto deben haber sufrido a lo largo de este año. Sí, no son más que cómics, mangas o tebeos, pero a veces pueden convertirse en algo más, ya sea esperanza, inspiración, o simplemente en una sonrisa. Y esto, en ciertos momentos, es una auténtica heroicidad.

Cerramos este post con nuestros mejores deseos para la zona de Tohoku, y aplaudimos el esfuerzo que se ha llevado a cabo a lo largo de este año para la reconstrucción de las vidas de miles y miles de japoneses. Ganbare nippon! がんばれ日本!




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