Archivos para 30 noviembre 2011

30
nov
11

Ruta por Canadá: la carretera de los glaciares

Saludos cosmonautas,

después de dejar atrás el fabuloso parque nacional de Jasper, era el momento de dirigirnos a Banff. Ya que este último está pegado al primero, es un viaje relativamente rápido (si vais con calma os puede lleva medio día), pero os recomendamos que disfrutéis del trayecto, ya que para llegar tenéis que tomar la ruta (93) conocida como “la carretera de los glaciares” (Icefields Parkway o Promenade des Glaciers, en los dos idiomas oficiales de Canadá). La carretera, de dos carriles y una velocidad máxima de 90 km/h, transcurre por un valle de las montañas rocosas que cada vez se hace más estrecho, y es entonces cuando uno empieza a encontrarse con algunos de esos glaciares impresionantes que dan nombre a la ruta.

A lo largo de la ruta habrá muchas oportunidades de pararse para contemplar montañas, ríos, varios lagos impresionantes, y por supuesto los glaciares. La verdad es que pararse en todos es casi imposible, a no ser que uno pretenda llegar entrada la noche a Banff. Y es que hay que tener en cuenta que los cámping que hay a lo largo de la ruta son de los más básicos, sin duchas, electricidad o agua.

La primera parada típica de esta ruta son las Athabasca Falls, que al estar bastante cerca de Jasper se puede hacer cuando estés por la zona. Son unas cataratas bastante espectaculares, pero precisamente por estar tan cerca de Jasper suelen estar bastante llenas de gente. Aunque se trata de una buena vista (la fuerza de las aguas es impresionante), si tenéis prisa o queréis meteros en sitios menos poblados quizás os lo podéis saltar, pero no está de más hacer una paradita.

Estas son las Sunawapta Falls, unos pocos kilómetros al sur de las Athabasca, y con mucha menos gente (aunque algo más modestas). 

Una de las paradas obligadas para cualquiera que se anime a hacer esta ruta es precisamente el Athabasca Glacier, que identificaréis fácilmente ya que hay un pequeño complejo turístico a un lado de la carretera, con un enorme parking. En ese complejo encontraréis restaurante e información de las actividades que se pueden realizar en los parques de Alberta. Desde allí también salen las excursiones que te llevan en un autobús especial al mismo glaciar, para que puedas hacer un paseo por encima del mismo. Pero como esto te puede salir algo caro (en tiempo y dinero), siempre tienes la opción de acercarte a pie y verlo desde abajo.

Si uno se decide por acercarse a pie al glaciar, se encontrará por el camino distintos carteles que marcan varios años distintos. Se trata de unas mediciones que se han hecho durante décadas que indican hasta donde llegaba el glaciar. Y es que sea por el motivo que sea (calentamiento global, explotación turística o pura naturaleza), el glaciar cada año se va haciendo más pequeño y va perdiendo terreno de forma bastante rápida. Llegados al final del camino nos espera una cuerda que pone límite a la caminata, y que viene acompañado de una gran cantidad de carteles que advierten de los peligros de acercarse demasiado al glaciar. Y es que el comportamiento de esos bloques de hielo no se puede predecir, y ha habido varios incidentes que en el mejor de los casos han acabado en aparatosos rescates, y en el peor en la muerte de un niño que fue arrastrado por el riachuelo de agua helada que queda justo debajo del glaciar.

Nosotros, valientes y temerarios que somos, nos saltamos el cordón de seguridad, pero mantuvimos siempre una distancia prudencial con la parte realmente peligrosa. Pero había muchos que sí se atrevían a subir encima del mismo glaciar, y eso sí es realmente peligroso. Así pues, si no podéis aguantaros y queréis saber lo que se siente paseando por un milenario bloque de hielo, lo mejor que podéis hacer es ir contratar el tour que mencionábamos. Tonterías las justas.

Una vez visto el paisaje del glaciar, entre antártico y lunar, proseguimos hasta uno de los varios cañones que se pueden encontrar también en la ruta. Nuestra parada de avituallamiento fue el Mistaya Canyon, perfecto para relajarse con unas bonitas vistas y el siempre relajante sonido del río.

Poco antes de llegar a Lake Louise, nuestra primera parada en el parque de Banff, nos encontramos con uno de esos típicos lagos impresionantes que salen como setas en Canadá. En este caso se trata del Bow Lake, y no era precisamente el más grande de la ruta, pero sí uno de los más bonitos, con un espectacular color turquesa.

Esta foto es un pequeño guiño a nuestro anterior viaje a China

Y en la próxima etapa os contaremos nuestro periplo por Banff, un parque precioso, pero con un problema que ya os contaremos…

Recordad que podéis seguir  nuestro itinerario y ver todas nuestras entradas de la ruta de Canadá clicando aquí.

28
nov
11

Entrevista Pirata: Nacho Cerdà – The Phenomena Experience (4a parte)

Saludos cosmonautas,

nosotros lo advertimos, y así ha sido. En algún foro de cine, ya se ha declarado una guerra entre aquellos que están de acuerdo con Nacho Cerdà y su visión del cine y los cineastas actuales, y sus detractores. Y es que muchas de sus opiniones y reflexiones, es imposible que dejen a alguien indiferente… al menos si eres alguien a quien le apasiona el cine.

En esta 4a parte rebajamos un poco el tono, pero no por ello deja de ser menos interesante, y es que hablar del público del Phenomena era algo imprescindible, así como de esa nostalgia que es la principal responsable de la venta de entradas. Aún nos quedan algunas cosas que enseñaros de esta entrevista, pero vamos a dejar descansar a Nacho hasta el 16 de Diciembre, cuando se celebre el 1er Aniversario de The Phenomena Experience.

Aqui tenéis la primera, segunda y tercera parte de esta entrevista que da que hablar.

23
nov
11

Shonen Mangazine: cuando quisimos ser japoneses

Saludos cosmonautas,

en nuestro afán por recuperar y retratar algunas de las publicaciones que surgieron durante el boom del manga de principios y mediados de los noventa, tarde o temprano teníamos que llegar a la “Shonen Mangazine”. Esta iniciativa de Planeta de Agostini Cómics se inspiraba claramente en los tochos de manga que se publican a diario en Japón, esas guías telefónicas repletas de manga que tan icónicas se han convertido para cualquier aficionado al manga.

Aunque “Shonen Mangazine” no llegaba ni por asomo al grosor habitual en las revistas de manga niponas, el espíritu era parecido: periodicidad quincenal, un papel de baja calidad para abaratar costes, y varias títulos distintos con estilos dispares. Esto último quizás era lo que más distaba de sus homólogas japonesas, que suelen centrarse en un tipo de público más concreto, y por lo tanto los géneros y estilos son más parejos. En realidad, la variedad era sorprendente, ya que los títulos que aparecían tanto podían ser el típico shonen, como una obra de humor, o incluso algún que otro drama. De hecho, visto con cierta perspectiva, la decisión de incluir ciertos títulos parecía realmente atrevida, ya que seguramente ninguno de esos manga más arriesgados conseguiría publicarse en solitario, ni siquiera hoy en día que teóricamente el mercado es algo más variado (NO).

Los principales ganchos que tenía “Shonen Mangazine” eran títulos como “3×3 Ojos”, “Gun Smith Cats”, “Ah! Mi diosa”, “Compiler” de Kia Asamiya, y también “Sobrevivir a la nueva era glaciar” de Jiro Taniguchi (una obra post-apocalíptica de un autor que hoy en día es más conocido por otro tipo de manga – y por otro tipo de público). Los títulos “arriesgados” que mencionábamos antes eran los de toque más humorístico o dramático. “¿Qué pasa contigo… bebé?” de Chika Tomisawa nos contaba la historia de un yakuza que moría y se reencarnaba en un bebé, pero que mantenía los recuerdos y la conciencia de su pasado mafioso, con las consecuencias divertidas que esto provocaba.  ”Hello!” de Makoto Kobayashi era la historia de una universitaria mojigata que, entre otras cosas, tenía que convivir en su apartamento con un fantasma… virgen. Y una de las obras más sorprendentes era “Dr. Koh”, de Junichi Nojo, una especie de Black Jack moderno y mucho más “serio”, que le daba ese punto dramático a la publicación.

Además de manga, la revista también acostumbraba a publicar una sección de noticias, y varios artículos que podían tratar distintos aspectos del manga. Una de las secciones más interesantes era la que llevaba Alfons Moliné, y que consistía en una cronología del manga en España desde la primera proyección de un anime en el Festival de Cine de San Sebastián de 1961, hasta “nuestros días” (es decir, 1995). Un festival de datos impresionante, y que quizás ahora somos más capaces de valorar como es debido.

A pesar de los grandes títulos que se incluían y el esfuerzo que supuso, la propuesta no terminó de cuajar. Después de 24 entregas, “Shonen Mangazine” se despedía de los quioscos. Las razones pueden ser varias. Para empezar estaba la cuestión del precio, costaba 550 pesetas, que para la mayoría de chavales era un dineral (ahora, sería un muy buen precio), y si sumamos la periodicidad era quincenal, seguramente muchos no podían permitírselo. Además, muchos eran los que se quejaban de la mala calidad del papel teniendo en cuenta ese precio (aunque pocos pensarían que era la única forma en la que una propuesta así podía salir adelante).

Pero quizás, el principal motivo fue la falta de “madurez” del mercado del manga. Aunque parecía que el interés por los cómics japoneses era algo continuamente in crescendo, un fenómeno imparable, el lector aún no era lo suficientemente fiel, no tenía el suficiente interés (o dinero)  para dar cabida a una propuesta tan original (las editoriales japonesas pensaban que los de Planeta estaban locos – algo de razón tenían). De hecho, algunos de esas obras más “originales” que mencionábamos antes, pasaron a mejor vida después de que la revista hiciese un cambio de formato y precio (con 32 páginas más, y a 695 ptas.), dejando a muchos lectores “huérfanos” por el camino. Cierto es que se publicaron un par de “Extras” para contentar a los fans de series como “Sobrevivir a la nueva era glaciar”, “Hello!” o “Dr. Koh”, pero siguieron inconclusas.

“Sobrevivir en la nueva era glaciar” de Jiro Taniguchi, el extra terminaba en uno de los momentos más emocionantes… (Foto de Todo Colección.)

Hasta cierto punto sorprendía que ciertas series fracasasen de esta forma, especialmente si tenemos en cuenta el especial hincapié que hicieron muchas revistas, fanzines, e incluso editoriales por educar al lector de manga e introducirle el vasto mundo del cómic nipón, donde tienen cabida todo tipo de géneros y estilos. Tengo la sensación de que por ese entonces, cuando todo lo que pasaba en Japón era un descubrimiento, había un deseo de llegar a formar un mercado capaz de aceptar esa misma variedad. Los más fans de todos querían leer todo tipo de manga, no sólo el shonen de turno. El mejor ejemplo de estas ganas de transformar y digievolucionar el panorama editorial fue “Gamma, el hombre de hierro“, cuyo apoyo por parte de la editorial y la prensa de entonces fue muy grande, y se percibía cierta ilusión de que un título como este llegase a triunfar. Como ya os contamos hace tiempo, esto no fue así, y esa serie se canceló 11 números después. Los lectores de manga de los noventa obligaron a la prensa y a las editoriales a poner los pies en el suelo, esto no es Japón.

En portada tres de las series más originales de la revista. (Foto de Todo Colección.)

¿Y qué pasó quince años después de “Shonen Mangazine”? ¿Había madurado el mercado lo suficiente para recibir de nuevo una propuesta parecida? Planeta de Agostini quizás pensó que sí, y en mayo de 2009 editaba el primer número de “B’s Log Cómic”. Con un tamaño más parecido a las revistas de manga japonesas y periodicidad mensual, se volvía a intentar una propuesta similar a la de “Shonen Mangazine” (incluso con artículos parecidos sobre manga). El resultado fue incluso más catastrófico, editándose sólo 4 números. Cierto es que, a diferencia de su predecesora, esta revista no apostó por grandes títulos o grandes nombres para llenar sus páginas, pero una vez más, la realidad del mercado del manga español se hacía patente. No madura.

¿Qué pasará dentro de 15 años? ¿Seguiremos igual?

20
nov
11

Un siglo de libros sobre Japón: Dai Nipon y Mangavisión

Saludos cosmonautas,

seguramente muchos conoceréis u os sonará de algo el Mercat de Sant Antoni de Barcelona. Un mercadillo dominical de libros/cómics/videojuegos/cromos de segunda mano que se hizo especialmente famoso por ser uno de los focos más importantes de la “dragonballmanía” de principios de los 90. Si un incipiente otaku de entonces se asomará al mercadillo actual seguramente alucinaría con la cantidad de manga que se puede encontrar hoy en día allí, y es que las cosas han cambiado bastante.

Pero dejemos el repaso histórico-otaku para otro momento. Hoy queremos hablaros de dos compras que hemos hecho este pasado domingo en el Mercat. Se trata de dos libros con una diferencia de 90 años desde la publicación de uno y la de otro, pero que tienen en común que hablan sobre cuestiones culturales japonesas. La anécdota es que los libros se compraron en dos paradas opuestas, separadas solo por un par de metros. Es decir, que saltamos casi un siglo con un par de pasos.

El primer libro que compramos ha sido “Mangavisión: guía del tebeo japonés“, de la mítica colección de la Biblioteca del Dr. Vértigo, según parece, fue el primer libro sobre manga que se editaba en el Estado. En su contraportada, el autor Trajano Bermúdez describe como en 1995 las librerías especializadas habían cambiado su fisonomía, y que el manga cada vez tomaba más protagonismo. ¿Se imaginaría que 15 años después el número de publicaciones de manga se habría multiplicado tanto?

Pero aún sería más interesante saber qué pensaba Antonio García Llansó cuando publicaba en 1906 su libro “Dai Nipon (El Japón)”, descubriendo un país que para entonces se sabía poco o absolutamente nada (ni siquiera donde estaba). ¿Sería capaz de imaginar que 90 años después se iniciaría un boom que llevaría Japón a ser un país “de moda”?

El segundo libro que hemos comprado es seguramente el más interesante. En una edición que puede rondar el 1915, el libro fue publicado originalmente en 1906, es decir, antes de la Primera Guerra Mundial, y cuando la restauración Meiji no era algo tan lejano. Su autor, fue designado por el “Mikado” (así llamaban antes al Emperador de Japón) como juez para la Expo Universal de 1888 que se celebró en Barcelona. El libro es un repaso muy interesante de “El Japón”, un país tan exótico como desconocido por esa época, y que nos introduce en un popurrí cultural muy interesante: historia, religión, construcciones y comunicaciones, los samurais, la prensa, la política, la literatura, el arte dramático, el teatro, los cuentos, la poesía, y otros aspectos culturales que pueden ayudar a hacerse una idea muy general de como es una cultura.

El libro está bien ilustrado con “grabados”, que para muchos lectores serían seguramente las primeras imágenes que habrían visto en su vida de Japón (y quizás las últimas). Lo interesante de esta lectura será ver hasta qué punto han cambiado las concepciones sobre Japón de inicios del s.XX, con las que tenemos iniciado el s.XXI. ¿Qué pensáis? ¿Habrán cambiado mucho? Seguramente menos de lo que uno esperaría y desearía.

Japonés (sin viñetas), por Marcelino Bernabé. 

Un diccionario pre-normativas de romanización.

Grabado de la familia Imperial de entonces, aún con el “emperador Meiji”.

17
nov
11

Ruta por Canadá: Parque Nacional de Jasper en las Rocosas

Saludos cosmonautas,

después de algunas semanas raras y de mucha actividad para la Arcadia, recuperamos nuestra prometida guía de viaje de Canadá, y lo hacemos con uno de los platos fuertes. el Parque Nacional de Jasper.

Jasper es el pequeño pueblo de montaña que da nombre a uno de los parques nacionales más famosos de Canadá. Situado en un extremo de la “carretera de los glaciares”, la cantidad de excursiones que se pueden hacer partiendo de ahí no te las acabas en una semana. Puedes hacer excursiones rápidas y fáciles, pero también hay opción de hacer algunas buenas caminatas de un día entero e incluso de más de un día (ver “consejo del castor” más abajo).

Pero que Jasper sea un sitio tan bonito y espectacular que merezca la categoría de Parque Nacional conlleva un precio: literal y figurado. Para entrar hay que pagar un peaje considerable. Puedes pagar por día, por semanas o comprar un abono para todo un año, y el caso es que si vas en grupo y pretendes estar más de un día sale mucho más a cuenta comprar el abono anual (aquí tenéis los precios, pero ya os avanzo que el abono anual para grupos cuesta 136$). El otro “precio” a pagar es que, a diferencia de lo que suele pasar en los parques provinciales, la cantidad de gente que te vas a encontrar es mucho más elevada. Para nosotros fue algo chocante encontrarnos con los cámpings llenos a rebosar, el pueblo de Jasper lleno de coches y gente por la calle, especialmente después de la experiencia en Wells Gray. Aún así, os podemos asegurar que el número de gente se mantiene a niveles aceptables; nos dimos cuenta de ello cuando bajamos hasta el Parque Nacional de Banff (ya os contaremos). Aún así, el principal problema si vas con una caravana será encontrar sitio en los cámpings de la zona, aunque son enormes, las plazas con agua y electricidad se terminan rápido y es aconsejable reservarlas con antelación. El primer día conseguimos plaza sin electricidad en el camping más grande (Whistlers, y lo más curioso fue el comité de bienvenida que nos recibió.

Los wapitis campan a sus anchas por el camping. No hay que molestarles porque pueden tener mala leche, y además se asustan con facilidad.

Por último, advertiros que si os alojáis en este camping, intentéis conseguir una parcela cercana a las duchas. Es tan enorme que nos perdimos cuando salimos de noche para una ducha nocturna; tardamos una media hora en encontrar el sitio (siempre podéis ducharos en la caravana, pero ojo con llenar el depósito de aguas grises si no tenéis donde soltarlas).

Por cierto, para las dos siguientes noches estuvimos en el camping Wapiti, a un par de kms más al sur. La primera noche la pasamos en un parking de caravanas, pero que ofrecía electricidad (lo necesitábamos para cargar cámaras, móviles, etc.), y el segundo en un plaza normal. Al marcharnos de ese camping tuvimos la gran sorpresa de encontrarnos un pequeño oso negro corriendo por ahí. Pero vamos a las excursiones de Jasper…

DÍA 2

Primera Excursión: Five Lakes Valley (el valle de los cinco lagos)

Esta es una excursión muy corta y fácilmente accesible desde la carretera central de Jasper, y cuyo camino circular nos llevará a encontrarnos con cinco lagos de un tamaño bastante pequeño, pero que tienen la peculiaridad de ser todos ellos de distintos colores. Al menos así te lo venden en las guías. Es cierto que los tonos azules y verdosos son distintos entre si, y que en algunos casos la diferencia es considerable, pero tampoco os penséis que os vais a encontrar un lago rojo, otro amarillo, etc (suponemos que en función de la climatología se apreciarán más o menos diferencias). La excursión se puede hacer en una hora a buen ritmo y sin paradas, aunque si hace buen tiempo, y hay poca gente, se puede disfrutar de las vistas tranquilamente.

Lago 1

Lago 2

Lago 3

Lago 4 (del 5 no tenemos foto)

Segunda Excursión: Patricia Lake y Pyramid Lake

Sí, la cosa queda clara, en Canadá hay muchos lagos. Tantos que pueden llegar a aburrir. Lo bueno de estos que visitamos, y que también están muy cerca de Jasper, es que al no ser muy populares, estaban casi vacíos. Ambos son lagos bastante grandes que puedes explorar alquilando algunos botes. Nosotros no lo hicimos porque empezó a llover, pero teniendo en cuenta las dimensiones (especialmente Pyramid Lake) y las vistas, es más que recomendable hacerlo (si tienes aguante suficiente para remar). Como alternativa, nosotros fuimos a una pequeña isla que hay enmedio de Pyramid Lake, a la que se puede llegar a través de un pequeño puente de madera. Lo interesante es que, desde el aparcamiento de Pyramid, hasta la isla, hay un caminito paralelo a la carretera donde es fácil encontrar wapitis.

DÍA 3

Tercera Excursión: Maligne Lake y Bald Hills

Maligne Lake es probablemente uno de los puntos turísticos más típicos del parque de Jasper, y atrae un buen número de visitantes. Su curioso nombre se lo puso un misionero que, al tener muchos problemas para cruzar los cañones y llegar hasta el lago, pensó que era el nombre más apropiado. Pero no os preocupéis, actualmente no tiene dificultad alguna, más allá de estar un ratito conduciendo desde Jasper. Vale la pena ir temprano porque hay muchas opciones en cuanto a excursiones, algunas de un nivel intermedio-alto, otras de un nivel más básico.

Nosotros empezamos el día con ganas de hacer una buena excursión, de esas que hacen sudar y que te duela todo al terminar. Así que después de consultar el folleto de excursiones, y de evitar cierta ruta que estaba bajo alerta de osos Grizzly, nos decidimos por Bald Hills. Estas “colinas calvas” son unas montañitas de unos 2400 metros de altura que deben su nombre a que la cumbre está totalmente pelada, mientras que pocos metros más abajo hay abundante vegetación (dando ese aspecto de montaña calvorota).

Según la guía que teníamos, la ruta estaba marcada en negro, y por lo tanto de era de un nivel alto. Se estimaba que la excursión podía durar entre 3 y 4 horas, aunque nosotros pusimos el turbo y tardamos unas 2 horas en subir y bajar, ya que además escogimos un camino más difícil, pero bastante más rápido.

Te encuentras esta señal… ¿y qué coño haces? De forma casi imperceptible vemos que en el segundo icono hay un puntito, que no sabemos si significa “camino más díficil” o “camino más recto” (el que escogimos). 

El camino en cuestión, en lugar de dar la vuelta a media montaña, sube recto y casi campo a través, en una cuesta empinada llena de rocas y raíces de árboles que pueden poner en peligro tu integridad física si no vas con cuidado. A medio camino tuvimos que hacer alguna parada, ya que con esa cuesta y el ritmo que llevábamos, ya estábamos arrastrando la lengua por el suelo. Lo humillante fue encontrarnos por ahí unas viejecitas (la media de edad superaba los 75 años), que también estaban subiendo y tenían un aspecto de lo más fresco. Eran de Jasper, y nos contaron que era una excursión que hacían habitualmente. De ahí esos gemelos a lo Schwarzenegger que gastaban, ¡madre mía con las abuelas!

La ruta propuesta por la guía en realidad no te lleva hasta la cima de los Bald Hills, si no que te deja unos cuantos metros más abajo, donde hay unos buenos caminos y aún queda vegetación alpina. Subir hasta arriba se presenta algo más complicado ya que hay caminos muy empinados y llenos de piedras, que si no vas con cuidado te pueden jugar una mala pasada (mucha gente bajaba y subía con palos de esos de montañero pro). Nosotros no quisimos quedarnos con las ganas, y acabamos encontrando una alternativa. Por el lado sureste nos dimos cuenta de que, a pesar de no haber camino, la pendiente era mucho menos pronunciada (aunque tampoco era sencilla). De esta forma, y completamente agotados, conseguimos llegar a la cima. Casi siempre vale la pena hacer estos esfuerzos, y obtuvimos como recompensa unas fabulosas vistas del Maligne Lake que, aquellos compañeros que se rajaron e hicieron otra ruta más sencilla, sólo pudieron ver en vídeo. Nos fuimos de ahí cuando empezó a caer un poquito de agua-nieve… ¡en agosto!

¡Los dos valientes que subieron hasta los 2400 ms de las colinas calvorotas! (No lo parece, pero estábamos hechos polvo.)

Si lo vuestro no es subir montañas sudando la gota gorda, a lo mejor podéis optar por la ruta del “moose” que escogieron nuestros amigos. Otro camino circular que se puede hacer en hora y media siguiendo la orilla del Maligne Lake. Nuestros amigos tuvieron la suerte de ver un moose (un alce), algo que para nosotros sigue siendo inédito. Aunque tenemos foto.

Al llegar mucho más temprano de lo esperado, tuvimos tiempo para dar una vuelta por el Maligne Lake. El lago es ciertamente precioso, y tuvimos la suerte de tener mal tiempo, porque eso ahuyentó a muchos turistas. Poco antes de dejar el lago nos decidimos por alquilar un bote de remos y dar una vueltecita.

Aquí “El Capitán” del barco… chiste fácil.

Otros miembros de nuestra expedición se decidieron por coger una ruta de hora y media en barco (con guía y turistas a tutiplen), que costaba unos 50 o 60 dólares. Les llevaban a ver casi todo el lago y hacían una parada en una pequeña “isla”. Pero a nosotros nos parecía excesivamente caro lo que pedían por un tour así.

Visto el lago, llegaba el momento de volver al cámping y pasar la última noche en el parque nacional de Jasper. Luego nos íbamos a arrepentir de no haber pasado más días allí, pero esta es otra historia que os contaremos más adelante.

Antes de irnos de Maligne Lake, vino un habitante local para despedirse. 

EL CONSEJO DEL CASTOR: Guía de excursiones

Nada más llegar a Jasper (y a Banff) dirigiros a la caseta de información que encontraréis en el centro del pueblo. Allí tenéis que preguntar por un folleto de “excursiones de un día”. Es una guía muy útil de las actividades que se pueden realizar alrededor de Jasper. Hay unas pequeñas fichas con mapas y descripciones de cada ruta, e incluyen el tiempo estimado para realizarlas, así como una clasificación por niveles de dificultad (y por lo visto son bastante prudentes). Es un folleto pequeño que te cabrá en cualquier sitio, tremendamente útil.  De paso, hay otro folleto parecido que te explica como comportarte si te encuentras un oso (¡asegúrate de saber distinguir un grizzly de un oso negro, porque los consejos son muy distintos!).

SIGUE TODOS NUESTROS POSTS SOBRE CANADÁ, EN NUESTRO ITINERARIO.

15
nov
11

Osamu Tezuka: God Of Comics, y el star-system del manga

Saludos cosmonautas,

Hace ya varios meses nos topamos en una librería con un libro llamado “God of Comics: Osamu Tezuka and the creation of Post-World War II Manga”, y hace unos pocos días lo terminamos. Escrito por Natsu Onoda Power (pedazo nombrecito), no se trata de la típica biografía al uso del Dios del Manga, si no un repaso a las distintas facetas del mangaka y el impacto que su trabajo tuvo en el mundo del manga y el anime (que fue tremendo, por supuesto).

Lo más loable de este trabajo es que se aprecia una enorme labor de documentación. Nos queda claro, a veces demasiado, que su autora se ha leído prácticamente todo lo que ha podido de Tezuka o sobre Tezuka, incluyendo otros manga de autores como Fujiko Fujio que narraban esos inicios del manga moderno (entre otros). Esto se traduce en unos análisis bastante profundos sobre algunos aspectos de la obra del maestro mangaka, y destaca sobretodo el capítulo dedicado al Star System de Osamu Tezuka.

Aunque seguramente seremos demasiado pocos los que hemos leído las obras clásicas de Osamu Tezuka editadas por Glénat, es posible que algunos se hayan dado cuenta de que muchos de los personajes de “Metropolis”, “Lost World” o “Next World” se parecen mucho entre si, o que directamente es el mismo diseño de personaje (aunque pueda cambiar de nombre). Posiblemente, lo primero que pensamos es que Tezuka sólo sabe dibujar esos personajes, que es poco original o limitado (algo que, sin duda, está fuera de lugar). Lo que muchos no sabíamos es que, en realidad, estos personajes forman parte de un “star system” de actores creado a conciencia por Tezuka.

Tezuka soñando con la creación de un star system de personajes de manga. 

Esto significa que lo que dibuja Tezuka no son siempre los mismos “personajes”, sino una serie de “actores” que interpretan los distintos papeles que el autor les asigna, y para los cuales cada uno cobra cierta cantidad. No, no es broma, el propio Tezuka hizo la broma de elaborar una lista de los estipendios que recibía cada uno de los actores que tenía en plantilla. Vamos a ver algunos ejemplos.

Aquí la lista de precios de los actores, llegó a hacer algunas fichas con el currículum de cada uno. 


Kenichi es el héroe de la mayoría de las primeras obras, siendo el protagonista del mítico “Shin Takarajima” (“La nueva isla del tesoro”). Seguramente fue uno de los personajes menos versátiles, y más planos del autor (el típico héroe bueno… y soso), y por eso acabó algo arrinconado (¿la típica estrella de cine infantil que no remonta? ¿tenía problemas con el alcohol o las drogas?).

“Mostacho” (Higeoyaji), cuyo nombre “real” es Shunsaku Ban. Es seguramente uno de los más reconocibles personajes deTezuka, y aparecía en las primeras obras haciendo de detective, pero también en Astro Boy haciendo de profesor, y en Black Jack con múltiples papeles. Acabó apareciendo en más de 150 historias, muchas más que su sobrino Kenichi, y creemos que jamás se afeitó el bigote.

Rock, siendo también una estrella infantil como Kenichi, consiguió superar su etapa de éxito infantil reconvirtiéndose en uno de los personajes malvados del plantel de Osamu Tezuka, y es también uno de los más populares e interesantes (precisamente por esa evolución). El Robbie Williams de Tezuka,

Astro Boy fue el típico actor que se encasilla en un papel y difícilmente podrá salir de él sin que los espectadores le vean como el personaje que le hizo famoso (como le suele pasar a cualquier Doctor Who). Pero aunque muchos piensen que no hizo mucho, se le pudo ver varias veces en Black Jack (utilizando pelo de verdad, e incluso sangrando como un humano cualquiera), y llegó a afeitarse la cabeza (a ver si así ganaba un Oscar).

Osamu Tezuka fue, curiosamente, otro de los personajes habituales y con más presencia en los manga del maestro. Aunque en algunas ocasiones hacía de si mismo, otras veces actuaba como una especie de alter ego, o simplemente como un personaje cualquiera (a menudo como médico, ya que en realidad tenía el título de medicina). ¿Un síntoma de megalomanía o un gran sentido del humor?

Encontraréis una guía de todos los personajes y el star system de Tezuka aquí

Con este recurso, lo que conseguía Tezuka era crear una experiencia global a lo largo de toda su obra, de forma que todo se retroalimentaba, y se consiguía que el lector habitual sintiera una proximidad hacia esos personajes (algo que suele pasar con algunas estrellas del cine). Además, esto también le permitía a Tezuka hacer ciertas bromas (con personajes como Hyoutantsugi o Omukaedegonsu – que aparecen sin ton ni son), e incluso jugar con las expectativas del lector (como cuando un actor conocido por sus papeles de “buen chico” se pone a interpretar a un malvado).

En esta escena de un episodio de “Black Jack” vemos al “actor” Astro Boy interpretando el papel de un joven adolescente humano. Él mismo se acuchilla y, sorpresa, sangra. Fijaros que Astro Boy no luce su clásico pelo brillante, está algo despeinado y sudando. 

Pero aparte de esta peculiar faceta, el libro “God of Comics” trata muchos otros temas interesantes de la obra de Tezuka. Empezando por la famosa utilización de recursos cinematográficos que empleó Tezuka. En el libro se explica, por boca del mismo mangaka, que él no fue ni mucho menos el primero en inspirarse en el cine para hacer viñetas, pero quizás sí fue de los primeros en ser plenamente consciente de ello, y por lo tanto, hacerlo de forma completamente deliberada. De hecho, se incluye otro capítulo en el que veremos como Tezuka era muy propenso a citar otras obras, e incluso llegaba a recrear películas en algunas escenas de sus manga.  Con todo esto, el Dios del Manga creó un estilo que acabaría dando forma al manga moderno.

También es interesante la parte en la que se nos explica la tormentosa relación de Tezuka con la animación. Según el propio autor, él se consideraba casado con el manga, y el anime era como su amante: una pasión, que no siempre termina bien y que te acaba chupando todo el dinero. Y hablando de romances, también existe todo un capítulo dedicado al shojo manga que creó Tezuka, haciendo especial hincapié en obras como “La Princesa Caballero”. Por último, pero no menos importante, encontraremos un capítulo dedicado a sus encuentros con otros autores, y repasando algunas de las tendencias que aparecieron durante su carrera. Probablemente fue el gekiga, el manga para adultos, el movimiento que más llegó a amargar a Tezuka, y que él atacó con bastante dureza (aunque al final acabó abrazándolo en cierto modo). Pero es que el gekiga fue en parte responsable de los bajones de popularidad del maestro, que insistía en seguir publicando para niños.

El libro está plagado de citas del propio Tezuka y de otros autores (muchas de ellas de biografías o auto-biografías en formato manga del mismo Tezuka), y eso siempre es de agradecer para todos aquellos que no pueden acceder al material original. Es posible que para aquellos que sí pueden leer japonés y tienen acceso a estas obras, algunos de estos detalles los conozcan sobradamente, pero la autora lo compensa con una buena dosis de análisis, interpretación y contextualización. La única crítica que le haremos es que en ocasiones el estilo a veces puede parecer demasiado “didáctico”, o algunas de las ideas que se plantean son demasiado básicas (o sobradamente conocidas), y quizás se podría haber ido un poco más lejos y profundizar más o explicar más cosas. Pero entendemos que este libro es uno de los pocos que intentan introducir la figura de Osamu Tezuka en Estados Unidos, y por lo tanto, hay que explicar bien de donde sale todo.

En definitiva, si eres un fan de Osamu Tezuka, o tienes un mínimo interés por la historia del manga (algo que no el vendría nada mal al público español), “God of Comics” es una compra obligada, sobretodo si no entiendes japonés (pero sí el inglés). Un libro #TLQM se mire por donde se mire.

Podéis leer más posts sobre Osamu Tezuka en el blog:

Leyendo al Dios del Manga (1)

Leyendo al Dios del Manga (2)

Leyendo al Dios del Manga (3)

14
nov
11

Entrevista Pirata: Nacho Cerdà – The Phenomena Experience (3a parte)

Saludos cosmonautas,

sigue avanzando nuestra entrevista pirata con el creador de Phenomena Experience, el evento cinematográfico que recupera grandes clásicos del cine de los 70-80-90 en pantalla grande y con un público entregadísimo. Un evento que va más allá del puro entretenimiento y que le sirve a Nacho para reivindicar un tipo de cine que en buena parte ha desaparecido con la mejora de la técnica digital. Según Nacho, esto también provoca que las nuevas generaciones de cineastas no sean capaces de apreciar algunas cosas del pasado cinematográfico. Llevando ya cinco años como profesor de cine, nuestro entrevistado no se corta un pelo al hablar del cine actual y las nuevas generaciones.

PRIMERA PARTE, SEGUNDA PARTE.

¡Y recordad que esta semana The Phenomena Experience estará cuatro días en Madrid!

11
nov
11

La Divina Comedia de Dante… en manga

Saludos cosmonautas,

La editorial Herder, después de sorprender a propios y a extraños con la edición del “primer manga filosófico en España” (“Así habló Zaratustra”), ahora vuelve a la carga con la adaptación comiquera de uno de los grandes clásicos literarios, la tan influyente obra de Dante Alighieri, “La Divina Comedia”.


Si bien no es la primera adaptación en cómic que se hará de este épico poema (“El Infierno” de Superlópez es uno de nuestros cómics favoritos de Jan), es la primera vez que lo vemos como manga, en una extraña fusión de cultura 100% europea, con la cultura del cómic de Japón. Y el resultado nos ha parecido bastante más conseguido que con el ya mencionado “Así habló Zaratustra“.

Por si hay algún despistado por ahí, “La Divina Comedia” nos habla del viaje que hace el mismo Dante a través del infierno, el purgatorio y el paraíso, acompañado del poeta Virgilio, en busca de su amada muerta. Su periplo por los 9 niveles (o círculos) del infierno es seguramente la parte más recordada de la obra, en la que veremos los distintos castigos que se les inflige a los pecadores, siempre en función del pecado cometido. Pero también forma parte ya de nuestro imaginario religioso, la idea del limbo, donde moran todos aquellos no bautizados (en su mayor parte, aquellos que nacieron antes del cristianismo).

El manga en cuestión hace un resumen bastante condensado de todo el viaje de Dante, un joven asustadizo y enamoradizo, que nos sirve para conocer la visión que el poeta italiano tenía de estos tres conceptos cristianos. No hay tregua alguna, ya que el protagonista salta de círculo en círculo en apenas dos o tres páginas. Debemos recordar que este tipo de obras, que tan habituales son en Japón, tienen unas pretensiones más didácticas que artísticas, y por lo tanto, el dibujo o la complejidad de la historia no son tan relevantes. De hecho, el dibujo es simple, y muy irregular (algunas páginas son más que correctas, otras dejan bastante que desear), y como decíamos, no hay momento para florituras argumentales. De hecho, la aparición de los personajes célebres de la historia se limita la mayor parte del tiempo, al puro cameo (y no sé si los japoneses están tan familiarizados como nosotros con algunos de estos personajes).

A pesar de su simpleza, creo que es una buena oportunidad de conocer una de las obras más importantes de la literatura universal, que puede conseguir que a más de uno le pique el gusanillo y acabe con la obra original en sus manos. Y en cualquier caso, si no se llega a tanto, al menos uno tendrá una buena idea de qué son los nueve círculos del infierno o el purgatorio (y así no quedará como un inculto en el evento social gafaspasta de turno).

Cultura express para una sociedad, la nipona, que no siempre tiene tiempo para dilatarse en ciertos ejercicios culturales. Y cada vez nos parecemos más a ellos.

Más información en Los Mangas de Herder. 

07
nov
11

Entrevista Pirata: Nacho Cerdà – The Phenomena Experience (2a parte)

Saludos cosmonautas,

si os gustó la primera parte de la entrevista con Nacho Cerdà, el responsable del evento cinéfilo del momento, Phenomena Experience, no podéis perderos esta segunda parte. Nacho nos dará su opinión y análisis del fenómeno 3D, las multisalas, y nos contará la razón por la cual ir al cine sea algo casi en vías de extinción. Pero antes, Nacho también nos hablará de uno de los temas más polémicos de The Phenomena Experience y que se ha discutido varias veces en su muro de Facebook: el comportamiento en la sala (las risas, los aplausos, y la gente que saca fotos en mitad de la proyección, en el punto de mira).

¿Te perdista la primera parte? Aquí la tienes.

01
nov
11

Black Metal… CRISTIANO

Saludos cosmonautas,

inspirados por un post que leímos recientemente en Viruete.com respecto a los Monstruos del Rock cristiano, nos lanzamos a investigar una variedad de esta corriente religioso-musical que nos tiene completamente maravillados y extrañados al mismo tiempo: el Black Metal Cristiano.

Para los despistados, el Black Metal es uno de los estilos más extremos dentro del Metal, que casi siempre ha estado íntimamente ligado a la estética y la filosofía satánica. De hecho, hay quien afirma que el Black Metal es esencialmente satánico, siendo sus letras tan o más importantes que la música en si. Entonces, ¿cómo se come que exista algo tan descaradamente contradictorio como el “Black Metal Cristiano”? El oxímoron está servido.

“¡Que no te engañen las apariencias!” Dicen ellos. “Somos gente casta y pura a pesar de las apariencias.”

Hay algo que distingue esta corriente de lo que hemos podido ver en el panorama más mainstream con bandas como Stryper. Mientras que en el mundo del Rock la relación con el satanismo siempre ha sido más de pastel que otra cosa, el Black Metal ha destacado por una auténtica militancia dentro de los preceptos satánicos, y por ello, el Black Metal Cristiano no es una simple alternativa religiosamente sana, sino que se postula como radicalmente antisatánico y ultracristiano.

Anti-satánicos, está claro. Pero hay algo que no me cuadra aquí… 

Al contrario de lo que se podría pensar, el género tiene una larga historia que se remonta a a principios de los años 90 con bandas como la noruega Crush Evil (luego Antestor), a pesar de que al principio su estilo se enmarcaba dentro del Death/Doom. El movimiento toma relevancia con la publicación de “Hellig Usvart” de la banda australiana Horde, que ingeniaron el gracioso y ultrainventivo juego de palabras que da nombre al género: “Holy Unblack Metal” (inspirado en el Unholy Black Metal que acuñaron Darkthrone, uno de los pilares del Black Metal noruego).

¿Immortal? ¿Emperor? ¡NO! ¡Antestor! Igual de feos, pero buenos chicos.

Aunque muchos se tomaron este primer disco de Horde como una parodia del satanismo noruego, en realidad Horde tenía toda la intención de “iluminar la tenebrosa escena del Black Metal” ofreciendo una alternativa “santa”. Lo más curioso del asunto es que el sello Nuclear Blast (uno de los gigantes del Metal) recibió muchas críticas por la publicación de semejante álbum lleno de letras anti-satánicas y pro-cristianas. ¡El mundo al revés! Según dicen, Nuclear Bast dejó de editar el disco después de recibir varias amenazas de muerte (aunque en 2008 fue reeditado por Metal Mind Productions). Todo el mundo quería saber quien era el responsable de tal afrenta al movimiento satánico noruego, y Nuclear Blast recibió presiones para revelar quien se escondía detrás del seudónimo “Anonymous” (en una clara, y reconocida, referencia a Euronymous – cantante de Mayhem). Algunos años después se supo que se trataba de Jayson Sherlock, conocido por su trabajo en la banda de Metal cristiana Mortification.

“Hellig Usvart”, el primer disco de Holy Unblack Metal. 

“Hellig Usvart” tenía el sonido apropiado para cualquier banda de Black Metal de los años 90, e incluso la portada de riguroso blanco y negro, así como su título noruego, podrían haber engañado a cualquiera. Pero un vistazo a los títulos de las canciones les delataba. Aquí unos hilarantes ejemplos: “Invert the inverted cross” (invierte la cruz invertida), “Release and clothe the virgin sacrifice” (liberad y vestid a la virgen sacrificada – en la que los ángeles salvan a la chica en el último momento… y la visten), o “A church bell tolls amidst the frozen Nordic winds” (una campana de iglesia suena enmedio de los helados vientos nórdicos). No es de extrañar que muchos se lo tomaran como una parodia, pero Sherlock iba en serio, y creó escuela.

Cuando uno se encuentra por primera vez con el fenómeno del CBM (Christian Black Metal), se tiende a pensar que es cosa de un par de catequistas rebeldes, pero se podría decir que existe toda una escena consolidada, con cientos de bandas (sobretodo en suramérica) dedicadas a combatir al satanismo con sus propias armas.

¡Tralla a tope en la Iglesia!

Como pasaba con Horde, a primera vista una banda de CBM es indistinguible de una banda de BM normal, lo único que será diferente serán sus letras (y la presencia de cruces NO INVERTIDAS, ¡claro!). Y ahí la pregunta que uno debe formularse es: ¿cuáles son sus referentes musicales y/o estéticos entonces? ¿Son las mismas bandas contra las que combaten con su metal anti-satánico? La respuesta es sí. El mismo Jayson Sherlock reconoce las maravillas musicales de Immortal, Dimmu Borgir, Emperor o Satyricon (aunque no comparta sus mensajes), y bandas como Frost Like Ashes reconocen sin manías que sus mayores influencias, aparte de las bandas cristianas, son Slayer, Emperor, Cradle of Filth, o King Diamond. No deja de ser extraño que este tipo de músicos sientan atracción por una música tan “oscura”, pero aún así se puede entender que disfruten de ella si consiguen obviar el mensaje.

Prueba de la buena salud de la escena es el número 21 de una revista dedicada al Metal Extremo Cristiano.

En realidad, muchos de estos músicos son conversos recientes o lo que se suele llamar “cristianos renacidos”, así que fácilmente podrían haber sido como cualquier otro fan del Black Metal antes de encontrar su fe (y de ahí esos referentes musicales). Pero lo que nos parece aún más peculiar es que utilicen la misma estética, clavada hasta el más mínimo detalle. Desde los logos indescifrables al corpse-paint, pasando por el uso del negro y los pinchos de todo tipo. ¿Acaso es su forma de esconderse entre las bandas de Black Metal satánicas, y pillar desprevenidos a algunos incautos con sus mensajes sobre el amor de Dios? ¿No es una táctica más propia del Demonio? No lo sabemos, pero parece que ni siquiera ellos mismos se aclaran con todo este percal, y hay cierta controversia al respecto.


Invert the inverted cross!! GROARGH!!!

Jayson Sherlock argumentaba el uso de la etiqueta “Unblack Metal” como algo totalmente contrario al Black Metal. A pesar de los evidentes puntos en común, Sherlock consideraba que el “Black Metal” hacia referencia a la oscuridad, de la cual su música y mensaje querían alejarse. Horde quería arrojar algo de luz ante tanta negrura. Pero hoy en día, muchas bandas de CBM etiquetan su música como Black Metal, y no Unblack Metal, ya que consideran que la música no puede ser “malvada” o “satánica” de por si, sino que todo depende de las intenciones que tenga cada uno. El Black Metal sería entonces una etiqueta puramente musical, contradiciendo a la vez algunas de las opiniones de muchos músicos que siempre habían considerado que el satanismo y el Black Metal eran indivisibles. Pero si los mismos Mayhem ya reconocen que esto no es así… En cualquier caso, la polémica, dentro y fuera del Unblack Metal, sigue vigente.

Ahora ya sabéis, id con cuidado cuando compréis vuestros discos de Black Metal. Se ha acabado eso de fijarse sólo en la portada para decidirse. Asegúrate de lo que compras o puedes ser víctima de los mensajes subliminales ocultos cristianos, que te obligan a ponerte el traje de los domingos para ir a misa.

¿El típico logo de una banda de Black Metal? ¡Vuelve a mirar! ¡Te pillamos!

Mountain, una de las bandas más prometedoras de Unblack Metal. ¡Pronto en catequesis! (No, no es coña.)




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