hoy nos hemos levantado con ganas de polémica, ya sabéis que de vez en cuando nos da por ahí (algunas veces la liamos parda, y en otras nos dais todos la razón y frustráis nuestras intenciones de polemizar). Hoy queremos hablar de las mallas de colores, o de forma más específica, de la tendencia actual del cine y los cómics de superhéroes de cambiar y/o actualizar los trajes de toda la vida.
Estamos viviendo una era dorada para los fans de las películas basados en personajes de Marvel y DC, al menos por lo que respecta a la cantidad de producciones (la calidad es otra historia), y es que nunca antes los superhéroes habían estado tan de moda como ahora. Han traspasado completamente el papel llegando a un público mucho más amplio, algo que trae sus consecuencias. Una de las mayores intrigas cuando se inicia una nueva producción es precisamente el diseño del traje en cuestión. Los fans esperan ansiosos las primeras fotos para poder empezar a rajar de si lo han hecho bien o mal. Y lo que está muy claro es que, ya desde hace años, existe una tendencia por hacer los trajes más “reales”, más acorde con “los tiempos actuales” aseguran algunos. Algo que se traduce en trajes que acaban siendo armaduras, el uso del cuero, y una pérdida en el colorido característico del cómic.
La polémica está servida, y para ello, en lugar de hacer un monólogo, hemos querido contar con la colaboración de algunos lectores/creadores de cómics que tienen su propia opinión al respecto.
CELS PIÑOL (dibujante de cómics, creador de Fanhunter, y un auténtico Fan Letal)
No es un problema de colores.
En los cómics, los colores de la mayoría de personajes están pensados para ser atractivos, para combinar y, claro está, para diferenciarlos de los villanos. Uniformes tan perfectos como los de Spiderman, Batman o el Capitán América pueden ser perfectamente transportados a la pantalla si están bien diseñados.
No se puede ofrecer un uniforme ‘camp’ como el Batman sesentero, a menos que quieras crear una parodia; y no todos los uniformes de superhéroes son trasladables a la pantalla, pero si se utilizan las TEXTURAS adecuadas, tanto en el 3D como en las telas normales, acompañado de una buena iluminación, la gente, el público generalista, lo aceptará sin problemas.
Si no, no podríamos conectar tanto con el Superman de Donner. :)
La manía de oscurecer los personajes, de armarlos con armaduras cuando en realidad llevan moléculas inestables, simplemente es un parche. Pero detecto que cada vez estos recursos se utilizan menos. Los superhéroes pierden los complejos en la pantalla, claro está, siempre que la máscara o el antifaz sean decorosos: no hay manera, no veo que funcione ni en pintura el antifaz de Green Lantern. Tenían que haber utilizado el otro modelo.
ÀLEX SANTALÓ (ilustrador, diseñador gráfico y Marvel Zombie)
Me pide el Capitán que hable del tema de los trajes de superhéroes en el cine, y supongo que lo hace sabiendo que soy un Marvel Zombie un poco chapado a la antigua. Así que allá vamos.
Para mí el cine moderno de superhéroes empieza con los X-Men de Synger. Y en la misma película tenemos una broma sobre el tema trajes, cuando Lobezno le pregunta sorprendido a Cíclope por qué van todos de cuero negro, a lo que Scott le responde si preferiría ir de amarillo. Pues sí amigos, Lobezno de amarillo hubiera quedado aún más ridículo de lo que queda ese gigante con garras. Y es que hasta entonces los referentes de superhéroes coloristas eran el Superman del cine y el Spiderman de la tele, dos señores con pijamas azules y rojos que no influirían mucho respeto hoy en día. Y en aquel momento defendí que los X-Men vistieran de negro, o que Batman se armadurizada, lo que me parece perfecto al exponerse a las hostias de sus adversarios sin poderes. Tras estos vinieron Daredevil, que modificó acertadamente el pijama rojo, lo más salvable de la peli, Hulk, este no cuenta, va en pantalones rotos, Blade y Punisher, no los meto en el género y más mutantes de negro.
Pero en medio de todos ellos tenemos a un nuevo Spiderman, de azul y rojo sin problema alguno, con un traje moderno y que no desentonaba para nada. Y entonces te preguntas, ¿por qué no adaptan los trajes de los cómics al mundo real manteniendo la esencia? Y tras un Iron Man perfecto, aunque es una armadura y no cuenta, llega para mí, una de las mejores adaptaciones al cine de un cómic. X-Men First Class. Y, ¡oh sorpresa! ¡Los estudiantes de la escuela de Westchester van con los colores clásicos, azul y amarillo! Pues sí. Aunque de los originales solo encontremos a la Bestia, Todos van con un mono de aviador modificado con los colores de la escuela, ¡y no queda nada mal!Espero que esta peli, junto a los Batmans de Nolan, marquen una forma de interpretar el género de los superhéroes. Batman para los más serios, y la First Class para los más clásicos, coloristas y batallas de supergrupos. Aunque visto el trailer de Los Vengadores, parece que las cosas van bastante bien en este tema.
ANDRÉS PALOMINO (dibujante de cómics, monologuista, guionista y aifonero)
Pues qué quiere que le diga, a mí SÍ ME GUSTA la moda de cambiar el Spandex y los colores chillones por cuero negro y hebillas… ¡Y no es porque me vaya el S&M! Para mí, es una parte lógica del proceso de maduración que durante décadas ha convertido los superhéroes de cómic en lectura para adultos. Del comicbook a la novela gráfica. Me resulta mucho más cercano un cómic protagonizado por un superhéroe que se viste como un “profesional de élite”, que los elementos de su equipación esté justificados por motivos más funcionales que estéticos. Los tíos en mallas y con los calzoncillos por fueran me tirán para atrás…
El Batman de las pelis de Nolan es un buen ejemplo: en Batman Begins cada pieza del traje tiene un por qué justificado por guión. Y también me encanta el juego metalingüístico de la interpretación del traje del Capi en la reciente peli de The First Avenger: el traje “clásico” se muestra como algo infantil, para entretener a los niños, totalmente inútil en una situación de combate real, y menos en plena WWII, mientras que el traje “real” muestra al Capi como un supersoldado. Mi uniforme de superhéroe favorito: ¡la gabardina, el sombrero y la máscara de Rorschach!
CAPITÁN URÍAS (predicador de la sagrada filosfía de #TLQM)
Debo reconocer que cuando empezaron a estrenarse estas nuevas películas de superhéroes (es decir, todas aquellas post Batman de Burton), estaba de acuerdo con la opinión generalizada de que había que hacer cambios que hiciesen a los personajes más creíbles, porque así llegarían a más público. Esto se traducía, no sólo en cambios en los trajes, sino también en un esfuerzo por hacerlo todo más serio y dramático, algo que se ha hecho fantásticamente con el Batman de Nolan. Pero a medida que se iban haciendo más y más películas empecé a pensar que les faltaba algo, se estaba perdiendo parte de la magia, parte de la diversión que los cómics de superhéroes siempre han tenido.
Se dice a menudo que no pueden funcionar las mismas cosas en un libro que en una película, y lo mismo pasa con los cómics. Pero a los japoneses esto no les ha importado jamás, y el tokusatsu es prácticamente la versión literal de un manga en formato televisivo. Cierto es que la mayor parte del público occidental es incapaz de entender esta filosofía y por ello el tokusatsu provoca más burlas que otra cosa, pero no es mi caso. Y es que más allá de las historias, la estética es una de las partes fundamentales de cualquier superhéroe, es uno de sus ganchos principales, lo que hacía que nos fijásemos en una portada. ¿ Y acaso no estamos hablando de un personaje de ficción? ¿Por qué esa fijación por hacer más real un personaje que puede volar o lanzar rayos por los ojos? Quizás sea un anhelo del fan más maduro por justificar su afición como algo completamente adulto, ¿un complejo? No creo que el colorido y la fantasía estén reñidos con lo adulto.
“Marvels” de Alex Ross ha sido uno de los trabajos sobre el superhéroe que más me ha impactado en los últimos años. Más allá de las fabulosas ilustraciones de Alex Ross, lo que este autor hizo fue devolver al superhéroe esa dimensión legendaria, épica, romántica y fantástica de la Golden Age, centrándose en la visión del ciudadano de a pie. Una visión que creo se ha perdido en parte en las nuevas producciones de superhéroes, incluso en algunos cómics que se han visto retroalimentados por la tendencia cinematográfica. Y aunque es cierto que en algunos casos concretos se ha procurado encontrar el equilibrio entre el cómic y lo que se supone es adecuado para la gran pantalla, sigo pensando que hay demasiado complejo respecto al color, y a todo lo que huela a imaginación desmesurada. Spiderman ha demostrado que se puede hacer un traje más o menos fiel al original sin perder la dichosa “credibilidad”. Así que menos armaduras y más mallas, ¡imaginación al poder!
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(Podéis ver entrevistas a nuestros “opinadores” de hoy en la sección de ENTREVISTAS PIRATA)
EL PROGRAMA SE REPETIRÁ JUEVES 27 A LAS 18.30H EN CANAL 33, Y EL SÁBADO 29 A LAS 21.15H EN CANAL 33. TAMBIÉN PUEDES VERLO EN STREAMING CLICANDO AQUÍ.
Saludos cosmonautas,
“Generació Digital” es un veterano programa de la radio catalana sobre videojuegos y nuevas tecnologías que hace unos meses ha dado el salto a televisión, y se puede ver cada miércoles a partir de las 23h en el Canal 33 (de TV3). Cada uno de los programas tiene un tema principal y un invitado más o menos relacionado con este tema. Esta semana, coincidiendo con la celebración del Saló del Manga de Barcelona, el tema escogido es Japón, un país vital para la llamada “generación digital”. Y adivinad quien saldrá en el programa de hoy…
Jordi Sellas y Gina Tost son los presentadores del programa, aunque cuentan con otro gran equipo de GameMasters (foto).
Aunque la pieza se central será la entrevista a los músicos de Delafé y las Flores Azules, una de las secciones del programa de hoy estará dedicada a aquellas cosas que nos han llegado del Japón, así como a aquellas cosas que no nos han llegado. La noticia es que un servidor es uno de los tres invitados de la sección, así que podréis verme hablando de cosas #TLQM en televisión, con el momento estelar en el que utilizaré mi cinturón de Kamen Rider Decade a modo de demostración. Aún no sabemos exactamente qué partes de la entrevista han acabado en el montaje final, pero en cualquier caso seguro será de vuestro interés. Aunque nosotros no hablaremos de manga, sí lo hará Verónica Calafell de Daruma (a quien seguro conocéis sobradamente), todo un honor compartir “cartel” con ella.
Así que esta noche podéis sintonizar el Canal33 a las 23.10h para una buena dosis de #TLQM. Pero si no os llega la señal a vuestro televisor hay otras opcione. En 3alacarta se pueden ver los programas de TVC en directo. Pero si no podéis hoy, después se podrá ver via streaming. Atentos al blog de Generació Digital.
¡Podéis comentar el programa en Twitter con el hashtag #GDTV!
actualmente se está realizado en Casa Àsia de Barcelona una exposición organizada por The Japan Foundation con el título “Japón: paraíso de las mascotas” (Japan: Kingdom of Characters). Repartida en dos plantas del edificio, se nos propone un recorrido a través de las mascotas o iconos más populares de los últimos 50 años. Desde Hello Kitty a Kamen Rider, pasando por Evangelion, Pikachu, Gundam, o los gatos vestidos como personas, la exposición no sólo quiere mostrar, sino también explicar el porqué de esta fascinación nipona por los personajes de ficción (algo que se explica mejor en su imprescindible folleto explicativo – en inglés – que en la exposición en si). Nosotros nos llevamos a Adrià Montiel, creador de Publicidad Japón, para ver y comentar el mundo de la mascota nipona, que él conoce muy bien desde su perspectiva de publicista. Adrià nos contará porque en su opinión la mascota triunfa tanto en Japón, y nosotros, en agradecimiento, le mostraremos otra cosa.
La exposición se podrá ver en Casa Àsia de Barcelona hasta el 20 de Noviembre y luego se trasladará al Museo ABC de Madrid. ¡No olvidéis visitar la página de Adrià para más masconesas!
hace ya varios meses que os hablamos de una de las iniciativas más bien paridas que ha tenido lugar en Barcelona durante el último año: The Phenomena Experience. El evento consiste en una serie de sesiones dobles que se realizan de forma cuasi-quincenal en el enorme Cine Urgel (con más de 1800 butacas), y que presenta grandes clásicos y algunas joyas no tan conocidas de los años 70, 80 y 90. El principal responsable de Phenomena es Nacho Cerdà, director de cortos como “La trilogía de la muerte” (con el mítico “Aftermath”) y también del largometraje “Los abandonados”, también da clases y ha sido crítico de cine. Es un auténtico apasionado del cine, y esto lo va a demostrar en esta gran entrevista que le hicimos en el mismo Cine Urgel. En la primera parte nos cuenta los orígenes de un evento que, a priori, parecía un suicidio, pero que ha tenido un gran éxito convirtiéndose en una auténtica fiesta del cine. Pero esperad a ver las otras partes para ver algunas declaraciones bastante más cañeras de un cinéfilo con opiniones muy claras sobre algunos temas.
una año más, la Arcadia cumple con su cita ineludible en Sitges con el cine fantástico (y de género). Una edición que para nosotros ha sido algo más corta por temas de calendario, y que nos ha obligado a tirar de maratones nocturnas para saciar nuestra hambre de cine. Esto se ha traducido en menos horas de sueño, así que nuestro aspecto rivalizaba con la de las hordas zombies de la ya cansina Zombie Walk.
VIERNES 14 OCTUBRE
La toma de contacto con el festival había sido el día anterior, pero fuimos para realizar una Entrevista Pirata, y nos quedamos sin tiempo para ver películas. Así que el viernes al mediodía hicimos nuestro “estreno” cinéfilo con una producción de IG.
A Letter to Momo
Una película que así en broma podríamos llamar “A letter to my neighbour Totoro”, y es que es prácticamente imposible no hacer paralelismos, así como es muy difícil valorar la película sin tener en cuenta esa obra maestra del estudio Ghibli. El planteamiento es casi idéntico: una chica joven se muda a un pequeño pueblo costero después de la muerte de su padre (quien le dejó una carta sin terminar antes de morir), allí tomará contacto con algunas criaturas fantásticas que están ahí “por algún motivo”. Aunque hay ciertas diferencias que le dan un giro a la idea de Totoro (los personajes tienen un carácter totalmente diferente), hay escenas que son prácticamente idénticas, incluso el final es tremendamente parecido al de la película de Miyazaki. Aún así, sigue siendo una bonita historia, hecha con bastante mimo (7 años de producción del estudio IG y completamente hecha a mano), y que seguro que cualquiera podrá disfrutar, sea o no un aficionado al anime.
Sector 7
El 3D es una realidad del cine actual, y aunque a muchos no nos guste, parece que tendremos que lidiar con ello una buena temporada. La mayoría de producciones no aprovechan el formato, y lo único para que sirve es para cobrar la entrada más cara. De vez en cuando hay excepciones, y Sector 7 parece que sí le saca algo de partido al formato, aunque no es en absoluto imprescindible.
Se ha vendido esta película como la nueva “The Host”, pero lo único que tienen en común es la nacionalidad coreana y la presencia de un monstruo. Las expectativas que la comparación han creado seguramente han jugado una mala pasada a una película que no es tan mala como la pintan, pero que ni de lejos se puede comparar a la fantástica “The Host”. La película es muy sencilla, y flojea en muchos aspectos, pero no es aburrida, y el final divierte por lo exagerado que es. Cine palomitero al que no hay que darle más vueltas. Si vas sin expectativas, pasarás un rato entretenido.
Tomie: unlimited
Nuestra primera maratón del fin de semana empezó con muy mal pie. Debido a las contradicciones de los distintos programas, así como el precedente de esta maratón unos días antes, veníamos con la idea de ver “Karate-Robo Zaborgar” primero, y luego “Ninja Kids!” (pasando de “Yakuza Weapon” y “Tomie: unlimited” para irnos a dormir), pero para esta maratón decidieron colocar “Tomie” en primer lugar.
Después de haber oído las críticas a la novena versión de este manga de Junji Ito, no teníamos ningunas ganas de verla, pero tuvimos que tragar (no sin soltar algún insulto). Y nos costó lo suyo tragar con esta cinta de bajo presupuesto y nulas aspiraciones. Pero nos resignamos, y acabamos incluso riendo en una mezcla de sentimiento de vergüenza ajena y “no puedo creer lo que estoy viendo”. Lo único que nos gustó fue que la estética y la música nos recordaron un poco a nuestros inicios en esto del cine de terror japonés de hace 10 años, algo que se debe sobretodo al bajo presupuesto. Pero por lo demás, un film totalmente prescindible, que no aporta nada a una saga que, a pesar de tener tantas entregas, no parece haber convencido a nadie en todos estos años. Ah, y que no os la vendan como una película de terror, más bien es “gore absurdo”.
Karate-Robo Zaborgar
Como ya os contamos anteriormente, uno de nuestras mayores ilusiones de esta edición era ver “Karate-Robo Zaborgar”, la adaptación a cine de una serie clásica del Tokusatsu de los años 70. Dirigida por Noboru Iguchi, el mismo de “Tomie: unlimited”, afortunadamente nos encontramos con una factura muy distinta. Aún teniendo los precedentes de Takashi Miike con “Zebraman” o “Yatterman”, creemos que “Zaborgar” es el mejor homenaje que se ha hecho al tokusatsu televisivo. Y es que se ha hecho con la intención de recrear fielmente lo que fue la serie de TV, evitando totalmente “modernizar” la historia o los diseños de los personajes. De no ser por algunos de los efectos especiales y el uso del ordenador para ciertas secuencias (como el “henshin” de Zaborgar), podríamos fácilmente caer en la ilusión de estar ante una producción de los años setenta (con “pausa comercial” incluida que separa las dos partes de la película). Pero también delata su origen el elevado nivel de autoparodia que encontraremos en la cinta, y que deja claro al espectador que el tokusatsu es diversión, y que uno no debería tomárselo demasiado en serio. Creemos que este es una de las reivindicaciones de “Zaborgar”, huyendo de la reformulación del producto huye también de intentar dotar de excesiva seriedad el género (algo que en Hollywood se hace continuamente con los superhéroes). Esto es tokusatsu, es divertido, y si no lo has entendido, quizás no deberías estar aquí.
Al haber empezado con “Tomie”, la incursión de Miike en el cine infantil/familiar iba a empezar casi a las 5 de la mañana, así que a pesar del buen feedback que había recibido, tuvimos que retirarnos a descansar. Por cierto, la nota negativa de la maratón, los descerebrados que ahora se dedican a sacar fotos en el cine (con flash y lucecita roja incluida) y que ya nos encontramos en la proyección de “Superman” en Phenomena. Una nueva y absurda moda que no acabamos de comprender, y mucho menos tolerar. Panda de anormales.
SÁBADO 15 DE OCTUBRE
Aunque teníamos entradas para ver “Red State” a las 9.30h de la mañana, después de la maratón nocturna, fuimos incapaces de levantarnos. Afortunadamente, “Red State” se volvía a proyectar en una maratón al día siguiente, y podríamos recuperarla. Pero esto también significaba que hasta las 21h no íbamos a ver ninguna película, así que improvisamos y compramos entradas para “Beast”.
Beast
El periódico del festival vendía la película como la transformación de un danés en hombre lobo, debido a la furia por las infidelidades de su mujer. Con esa idea fuimos a ver la película, y aún estamos esperando que aparezca el hombre lobo por algún sitio. La transformación del personaje es más metafórica que real, y aunque a lo largo de la película parece estar construyéndose un clímax que lleve a un final apoteósico y salvaje, lo único que le queda al espectador al terminar la película es un colosal WTF (what the fuck?). La película no deja de ser un drama nórdico de pareja, con un protagonista muy pesado, una mujer apática, y un giro inesperado totalmente absurdo que sólo el guionista nos podrá explicar. Quizás pueda gustar a algún gafaspasta, pero lo de la transformación de hombre lobo que nos vendieron los del periódico del festival parece una estratagema para atraer al público de Sitges hacia una película que no sabemos muy bien qué pinta aquí.
Tatsumi
Otra de las películas que más ganas teníamos de ver era “Tatsumi”, la película de animación (pero no “anime”) que supone la adaptación de “Una vida errante”, el gekiga autobiográfico de Yoshihiro Tatsumi, el creador del “manga adulto”, y todo un referente para la Arcadia. Lo curioso es que haya sido un director de Singapore el que haya hecho la adaptación, pero también es cierto que el estilo de Tatsumi no encaja con el de los típicos estudios japoneses de animación.
La película será una delicia para cualquiera de los fans de Tatsumi. La animación es tremendamente sencilla y rudimentaria, sin ningún artificio, y sigue fielmente el estilo del mangaka (quien a la vez es el narrador principal de la película). El argumento es una especie de resumen de “Una vida errante”, pero se mezcla con algunas de las historias cortas del autor, convirtiendo la película en una perfecta carta de presentación para aquellos que no conocían al padre del gekiga.
Tenemos que reconocer que al final de la película nos emocionamos, y es que “Tatsumi” es un grandísimo homenaje, hecho con mucho cariño, con mucho mimo, por una figura vital dentro de la historia del manga, pero que muchos aún desconocen. ¡Imprescindible!
Killer Joe
Una vez más en nos tocaba maratón nocturna, y empezábamos con la película sorpresa del festival: Killer Joe. El film de William Friedkin (El Exorcista, French Connection) nos cuenta una historia que muchos comparan con el cine de los hermanos Coen o incluso el de Quentin Tarantino, la de una familia white trash que pretende eliminar a la madre para cobrar el seguro de vida. Para ello contratan los servicios de Killer Joe, un policía que en su tiempo libre se dedica a matar por dinero, interpretado por un Matthew McConaughey fantástico, y difícil de reconocer fuera del registro de “chico guapo”. Su papel, junto al de la familia de personajes bobos y disfuncionales, crean una pequeña pero divertida historia con un clímax final genial, violento e hilarante a la vez. Quizás el problema sea que la primera parte de la película no es tan intensa como la segunda, y puede hacerse algo larga, pero al menos puedes estar seguro de que terminarás de verla con buen sabor de boca.
Juan de los Muertos
¿Una película de zombies cubana? ¿En serio? “Juan de los Muertos” ha sido seguramente una de las películas más vistosas del festival precisamente por esta curiosa unión de conceptos. El resultado, totalmente satisfactorio, si bien sorprende menos de lo esperado. En cierto modo, “Juan de los Muertos” es la respuesta cubana a “Shaun of the Dead”, y seguro que la elección del nombre no es casualidad. Aquí predomina la comedia, y los antihéroes son los protagonistas de una historia simple, previsible, y con muchos clichés, pero que a pesar de todo, funciona muy bien (hay grandísimos momentos). El sentido del humor cubano, e incluso parte de crítica social, convierte “Juan de los Muertos” en un producto interesante a la vez que divertido. No hay revolución cubana, pero no te arrepentirás de haberla visto, todo lo contrario.
DOMINGO 16 DE OCTUBRE
El domingo el festival se considera “clausurado” después de haberse entregado los premios la noche anterior, pero para muchos es el mejor día para ver todo aquello que se ha perdido, con las maratones de 5 películas que empiezan a las tres de la tarde (aunque ahora ya se hacen algunas por la mañana). Nosotros tuvimos suerte, y pudimos comprar entradas para una de las más demandas, precisamente la que proyectaba tres filmes premiados: “Red State” como mejor película, “The Yellow Sea” como mejor director, y “Attack the block” con el premio de la crítica y también del público (que por una vez se han puesto de acuerdo). Por temas logísticos solo nos daba tiempo a ver las tres primeros, y tendremos que dejar “Attack the block” para otra ocasión, ¡lástima!
Red State
Casi todo el mundo que sabe que has ido al Festival de Sitges te pregunta si has visto la película ganadora (como si no se proyectaran otras decenas), pero puede que sea la primera vez que podemos responder afirmativamente. La hemos visto, y encima, nos ha gustado. Ya habíamos confesado antes nuestra admiración por Kevin Smith, pero lo cierto es que después de la saga de New Jersey le perdimos la pista, y las malas, malísimas críticas de sus últimos trabajos nos han apartado de él. Pero el sorprendente giro hacia el thriller que ha realizado el director con “Red State” por fuerza tenía que interesarnos.
Aunque la película ganadora de cualquier festival siempre será cuestionada por parte del público, que considerarán que hay otras películas mejores, parece que a muchos les ha dolido sobremanera que “Red State” se llevara el galardón. Y sinceramente, no acabamos de entender que a algunos les haya disgustado tanto esta película. Cierto es que venderla como una “película de terror” es un error flagrante, porque no lo es en absoluto, pero no por ello deja de ser un ejercicio interesante por parte del creador de “Clerks” y “Dogma”.
Hay que reconocer que Kevin Smith ha jugado con fuego al crear una película que puede pasar de la tensión a la comedia en medio minuto, arriesgándose a que el espectador no entienda qué es lo que está viendo. Pero a nosotros nos parece que ese es uno de los mayores atractivos de “Red State”, la mezcla de una historia cruel con diálogos y situaciones cómicas que rebajan la tensión y te hacen soltar la carcajada. Además, la cinta no deja en ningún momento de estar cargado de una crítica directa al fundamentalismo, ya sea el religioso (el más obvio), como el de la “american way of life”. Y es que aquí no se salvan ni los cristianos locos sectarios, ni el gobierno de los Estados Unidos.
La mezcla de tantas cosas puede resultar algo extraña, pero creemos que Kevin Smith ha sido muy valiente con “Red State” y ha conseguido un resultado que nadie esperaba de él. Quizás no sea la mejor del festival, pero se merece elogios como muchas otras.
A lonely place to die
Hace tres de años, coincidieron en la cartelera de Sitges dos películas con premisas similares, “Eden Lake” y “Long weekend”. Aunque los resultados fueron totalmente opuestos, parece que esto abría la puerta al género que bautizaremos como “follones de montaña”, donde ubicamos “A lonely place to die”. La premisa es sencilla: un grupo de montañeros encuentra a una niña enterrada viva en un bosque al más puro estilo “Buried”. Al rescatarla, empiezan a perseguirles los responsables del secuestro, con nefastas consecuencias. Un auténtico alegato al “no te metas donde no te llaman”.
La película empieza como muchos telefilmes del género montañero, aunque con algún giro interesante y algunas escenas impactantes. Pero al igual que les pasa a algunos de los protagonistas, lo que viene luego es una caída en picado con resultado fatal. La película, de premisa muy sencilla al principio, acaba complicándose de mala manera con nuevos personajes, historias totalmente absurdas, y algunas escenas irrisorias que vuelven a poner el film en su contexto apropiado: un sábado por la tarde en Antena3. Un despropósito semejante al que vivimos con “Long weekend”.
The Yellow Sea
La última película que veríamos del festival, y seguramente de las mejores, por no decir la mejor (se llevó el premio al Mejor Director). La historia de un joseonjok (coreanos que viven en China) que en un intento de recuperar a su esposa acabará involucrado en un asesinato y perseguido por dos bandas mafiosas distintas y la policía. El resultado, un thriller de más de dos horas que llega a hacerse corto por lo trepidante de la cinta, pero que va mucho más allá de ser una cinta de acción pura y dura, mostrando la realidad de estos coreanos marginados tanto en China como en Corea. Pero tranquilos, que acción la hay a raudales, empezando por unas persecuciones de coche de vértigo (con el fantástico uso de cámaras estratégicamente situadas para mostrar los choques), y algunas escenas de violencia que son salvajes, y en algunos casos divertidas al mismo tiempo. En definitiva, la película lo tiene todo.
Nuestra selección particular: “Tatsumi”, “The Yellow Sea”, “Red State”, “Karate-Robo Zaborgar” y “Juan de los Muertos” (en este orden).
Y aquí termina nuestro repaso de las películas vistas en Sitges este 2011, que algunos dicen ha sido flojo, si bien nosotros no estamos de acuerdo: hemos visto películas muy interesantes, y parece que nos hemos perdido las mejores. Así que ahora toca recuperarlas.
hace tiempo que le debíamos un post a cierto regalo que nos hicieron dos gallegos que pasaron de visita por Barcelona. Hacía unos añitos ya que nos habíamos conocido a través de nuestros respectivos blogs y twitters, y ya tocaba desvirtualizarlos. Ellos son @UltraLo y @SolidYamagata, dos artistazos que los más viejos del lugar seguro recordarán, sobretodo por ese mítico escuadrón llamado Kamen Sentai Bloggerman.
El regalo en cuestión, un dibujo de un servidor enfundado en traje de Kamen Rider, me ha servido para cambiar de look después de casi 3 años luciendo el revisor de Galaxy Express 999 (que se va de vacaciones una temporada). Pero sobretodo, el regalo es una de las piezas de decoración más bonitas y a las que más aprecio le tenemos en la Arcadia. ¡MUCHAS GRACIAS!
no, no es la primera vez que en Sitges se programa una película de Tokusatsu. De hecho, si queréis incluir aquí a películas Kaiju Eiga (Godzilla y demás), el festival tiene un buen currículum. En los últimos años se han visto producciones como “Dai Nipponjin”, “Yatterman”, o las dos entregas de “Zebraman”. Cualquiera diría que hay una auténtica pasión por el género, y lo cierto es que el director del festival, Ángel Sala, es autor de un exhaustivo libro sobre la figura de Godzilla. Aún así, hay que reconocer que, lo que más ha pesado en estas decisiones haya sido seguramente el autor de la cinta (Zebraman y Yatterman son de Takashi Miike, el director fetiche de Sitges), mas que una intención de promocionar el Tokusatsu en la tierra prometida del cine de género.
Este año tenemos nueva dosis de Tokusatsu en Sitges, y una vez más llega de manos de un director ya conocido en Sitges. Noboru Iguchi sonará a los aficionados por películas como “The Machine Girl”, “RoboGeisha”, e incluso “Sukeban Boy”, y además también es el director de “Tomie: Unlimited”, que se va a proyectar en una maratón nocturna (Japan Madness) junto con la película de la que os queremos hablar: “Karate-Robo Zaborgar”.
Lo que más nos ha llamado la atención de esta cinta es que, comparado con el resto de productos Tokusatsu que hemos visto hasta ahora en Sitges, “Karate-Robo Zaborgar”, a priori, parece de las películas más académicas, más fieles a las premisas del género, y por lo tanto, nos parece lo más Tokusatsu que hemos podido ver en el festival hasta el momento. Y eso, cosmonautas, nos llena de ilusión… y dudas. ¿Cómo va a reaccionar el público, a veces difícil, del Festival de Sitges? Eso es algo que esperamos poder contaros próximamente.
Como no podía ser de otra manera, esta película es la versión fílmica de una serie de TV de los prolíficos años 70: 電人ザボーガー (o Denjin Zaboga, o Denjin Zaborger). Estrenada en 1974, su protagonista es Yutaka Daimon, interpretado por el mismo actor que tuvo el papel de Riderman en Kamen Rider V3. El padre de Yutaka ha sido asesinado por la típica y tópica organización maléfica de turno (Sigma), pero antes de morir le deja a su hijo un robot llamado Zaboga, que tiene la curiosa función de convertirse en moto, aparte de ser un robot con conocimientos de Karate (algo que han querido enfatizar en la película).
La serie no deja de ser una vuelta de tuerca más a todos los tópicos del Tokusatsu que tanto nos gustan, pero con el toque original de que el auténtico héroe no es más que una herramienta sin alma, más cercano a un Mazinger Z que a un Kamen Rider.
Podéis ver la serie, empezando por el primer episodio, clicando aquí.
Como decíamos, a primera vista, la película parece respetar algunos de los clichés y tradiciones del género, e incluso el diseño del robot y los (ridículos) gadgets que utiliza son prácticamente idénticos al original. También se aprecia en el tráiler que se han utilizado las clásicas localizaciones que se veían en las series de TV en los 70s y 80s (normalmente en descampados o canteras donde provocar explosiones tranquilamente).
Lo único que parece que cambiará en la nueva versión es que, en lugar del típico protagonista joven, guapo, valeroso y habilidoso, tendremos a un personaje entrado en años, no muy agraciado y algo patoso. Esto nos lleva a pensar que la película puede tener un tono de parodia que quizás a los fans del género les pueda molestar, pero quizás sea un peaje a pagar para que un proyecto así salga adelante y llegue a un público mayor. Y eso es lo que interesa, ¿o no? Y reírse mola, ¿o tampoco?
Por cierto, aquí tenéis dos versiones de trailer, la internacional y la japonesa. La cosa cambia un poco :)
después de hacer una de las primeras paradas importantes en nuestro trayecto, proseguimos nuestro camino hacia el Parque Nacional de Jasper. Pero en Pyramid Campground habíamos encontrado un folleto sobre un “Bear Safari” (safari de osos) que se hacía en Blue River, a medio camino de Jasper. Teniendo en cuenta que sólo habíamos visto un oso hasta ese momento (corriendo como un loco por la carretera), decidimos dormir en Blue River para a la mañana siguiente apuntarnos al safari.
Allí encontramos un camping para caravanas (privado), bastante más sencillo que la mayoría que habíamos visto, pero con un personal muy agradable. Lo que no esperábamos es que al llegar al camping tendríamos un espléndido comité de bienvenida: una horda de mosquitos.
Os podemos asegurar que jamás hemos pisado un sitio que tuviese semejante cantidad de chupasangres. Con sólo bajar de la caravana, decenas de mosquitos emprendían su ataque sobre nosotros, provocando escenas de pánico entre los campistas. Afortunadamente estos mosquitos eran bastante grandes y algo bobos, y era fácil eliminarlos, pero aún así era una quimera intentar despejar el lugar. Los dueños del camping hacían lo posible colocando estratégicamente espirales de incienso alrededor de su oficina y los baños, y la pequeña tienda se abastecía de todo tipo de productos anti-mosquitos, algunos de los cuales ni siquiera sabíamos que existían. Por suerte, y a diferencia de nuestros mosquitos, parece que estos se iban a dormir pronto, y por la noche la mayoría habían desaparecido (la hoguera que encendimos también ayudó en algo). Mis compañeros sufrieron durante todo el viaje, pero un servidor… ni una picada.
Espirales anti-mosquitos y repelentes, el kit básico de supervivencia en Blue River.
Una mosquitera para la cabeza, y visto lo visto, no parece una tontería.
A la mañana siguiente los mosquitos volvieron al ataque mientras nos dirigíamos al safari de osos (a unos pocos kilómetros al norte del pueblo). Allí descubrimos su ingenioso sistema para sacárselos de encima, que consistía en cuatro o cinco espirales de incienso anti-mosquitos, y ventiladores gigantes. ¿Una chorrada? Lo parecía, pero funcionaba. Nos dimos cuenta de ello cuando lo apagaron por unos pocos minutos, y los chupasangres volvieron a la carga rápidamente.
Pero no estábamos ahí para contemplar los mosquitos, nosotros habíamos venido a ver osos, y para ello íbamos a pagar 70 dólares canadienses, (unos 50 euros, no es barato, pero es lo que hay). El tour de una hora y pico, se realiza con una pequeña lancha (con poco más de 10 personas), y un guía que hará lo posible para que termines dejándole propina en su buzón correspondiente (y lo hizo bien). Después de una breve explicación de lo que íbamos a hacer, y de pedir nuestra colaboración avisando en caso de avistamiento, la lancha empezó su camino.
El oso, y Urías, esos dos grandes mamíferos.
Rápidamente llegamos a un lago rodeado de bosques y montañas, un paisaje que sin animales ya era suficientemente espectacular. Aún así, la tripulación escrutinaba concienzudamente orillas y márgenes para amortizar de verdad esos 70 dólares viendo algún animal. A los 10 minutos conseguimos ver dos águilas en pleno proceso de pesca, volando de una orilla a la otra, de árbol en árbol, y lanzándose hacia el agua intentando pescar algo.
Espectacular.
La tranquilidad era absoluta, y era nuestra lancha lo único que la perturbaba.
Intento fallido.
En ese momento, sin saberlo nuestra cámara ya había cazado en un extremo del plano, lo que habíamos venido a buscar. Pero fue la Comandante quien con sus propios ojos lo avistó y alertó al personal de la lancha. Ahí estaba, el oso negro. Nos acercamos un poco más a la orilla, la lancha pasó a modo eléctrico, y se hizo el silencio (que había sido absoluto, de no ser por los “click”, “pip”, “chick”, de las cámaras réflex y digitales que disparaban sin descanso).
Fue impresionante ver tan de cerca uno de estos grandes mamíferos, y el oso, consciente de su momento de protagonismo, tuvo la delicadeza de soltar un enorme zurullo ahí mismo. Al poco rato descubrimos que el oso no estaba solo, y apareció uno mucho más grande, al que le siguió otro algo más pequeño. Según nos dijo el guía, éramos unos afortunados, ya que lo habitual en estos safaris es ver uno, y gracias (aunque tampoco vimos otros animales que sí suelen verse – y vete a saber, quizás se lo dice a todo el mundo).
Pero si el pasaje ya estaba sorprendido y maravillado, aún quedaba la última proeza del oso cagón; se echó al agua y empezó a nadar hacia la otra orilla (acompañado del “ooooh” de la tripulación).
Y algunos dudaban de que uno oso pudiese nadar…
Y si eso no era suficiente, descubrimos que los otros dos osos se dirigían hacia un pequeño cementerio indio, aún en uso por algunos de los nativos americanos, y cuyo tótem era de los más auténticos que vimos durante este viaje. ¿Pero para qué soltaros todo este rollo si lo podéis ver? ¡Dentro vídeo!
EL CONSEJO DEL CASTOR: hogueras
En las montañas de Canadá, el verano es muy suave y por las noches no hace nada de calor. En la mayoría de campings se puede hacer fuego, previo pago de unos dólares (incluye leña). Os recomendamos que lo hagáis por varios motivos. Lógicamente está el calor que ofrece, es una buena forma de cocinar sin tener que ensuciar la cocina, ahuyenta a los mosquitos… ¡y se pueden hacer marshmallows!
Sam Dunn es un nombre que a varios metalheads les debe sonar a estas alturas, o debería sonarle a cualquiera que tengo un mínimo interés por la historia del Metal, y más concretamente, por la cultura del Metal como fenómeno social. Estando ahora al frente de una productora especializada en hacer vídeos de conciertos, su nombre saltó a la palestra en 2005 con “Metal: A headbanger’s journey”, un documental que pretendía dar una respuesta antropológica al fenómeno del Metal, un género tan amado y a la vez tan odiado. Gracias al éxito cosechado, poco después llegaría una especie de segunda parte llamada “Global Metal”, en la que Dunn se patea casi todo el globo (Brasil, Japón, Dubai, Indonesia…) para entender las particularidades del Metal en cada país (con un resultado incluso superior a “Metal”).
METAL: A Headbanger’s Journey (2005)
El primero de los documentales empieza con la historia del propio Sam Dunn, un antropólogo con una gran pasión por el Metal en todas sus formas, desde Iron Maiden hasta Mayhem. Algo frustrado por el desprecio y la incomprensión que la mayor parte de la sociedad demuestra hacia esta música, se embarca en un viaje para comprender, no sólo sus orígenes musicales y los distintos estilos, sino también las raíces culturales del Metal como fenómeno social y antropológico. Un viaje para el conocimiento, que le servirá, en parte, para replicar muchas de esas críticas, tan duras en tierras americanas.
La primera parte de “Metal” es seguramente uno de los mejores repasos que hemos podido ver a nivel audiovisual de los orígenes del Metal, y nos lleva a las mismísimas raíces del estilo, e incluso más allá. Todo esto se realiza con la ayuda de músicos de la talla de Tony Iommi, Dio, Rob Zombie, Alice Cooper e incluso Slipknot, que sirven ellos mismos de ejemplo para explicar porqué el Metal es como es. Una de las teorías más interesantes, pero a la vez más discutibles, es la del origen (innegablemente) obrero del Metal, que refleja la depresión y la frustración de una clase baja, principalmente inglesa, pero también la criminalidad, los abusos y las familias desestructuradas, en su lado más “americano”. La nota interesante/graciosa es ver que, muchas de estas familias obreras, vivían del sector de la metalurgia. ¿Pero es condición indispensable este trasfondo para ponerse a tocar Metal?
Otro de los puntos interesantes de la primera mitad es la descripción que se hace del Metal, llegando a unas conclusiones que, si bien eran fácilmente aplicables en las bandas de Heavy Metal de los 70, ya no lo fueron en los 80 (¿todos los cantantes de Metal cantan agudo?). Pero afortunadamente, Sam Dunn no se encasilla, y dedica su tiempo a hablar de otros estilos alejados del cliché, como puede ser el Black Metal (incluyendo viaje a Noruega), o hablando de la controversia del Death Metal (con las portadas y canciones censuradas de Cannibal Corpse).
Gaahl de los noruegos Gorgoroth, en uno de los momentos más hilarantes del documental.
La segunda mitad del documental es donde se llega más a las entrañas del Metal, pero es también quizás donde se deja aflorar más el romanticismo fan, perdiendo un poco la rigurosidad que se prometía al principio. Allí se habla de los fans, y se intenta explicar la razón de su atracción por una música, que a la mayoría les acompañará toda la vida, e incluso marcará su forma de vivir y entender el mundo (algo que otros estilos musicales, más pasajeros, ni llegan ni pretenden conseguir). Allí también llega el momento de tocar algunos de los aspectos más controvertidos, la influencia que el Metal tienen en sus fans, o mejor dicho, “la terrible y peligrosa influencia que ejerce esta música del demonio”. Se tratan aquí las cuestiones de la censura, la religión (sobretodo el satanismo o el anticristianismo), pero también hay tiempo para hablar de la sexualidad (especialmente centrándose en el fenómeno del Glam Metal – con algunas interesantes observaciones).
Después de haberlo visto al menos en tres ocasiones, seguimos quedándonos con las ganas de más. Más profundidad en algunos temas, más aspectos a tratar (¿la industria qué papel juega en todo esto? ¿y la prensa?), pero también más duración. Al final, la sensación que deja es que el fan ha podido más que el antropólogo. Pero al mismo tiempo, preferimos que esta explicación del fenómeno llegue de manos de alguien que lo entiende y lo vive, y que tenga cierta capacidad para analizarlo, que no del típico investigador “objetivo”, que difícilmente será capaz de poner las cosas en su adecuada perspectiva. En definitiva, “Metal: A headbanger’s journey” es por ahora una de las mejores aproximaciones a la explicación del Metal y todo lo que le rodea, hecho con cariño, y al mismo tiempo rigor, y que quizás con algo más de metraje habría podido llegar mucho más lejos (pero quizás no sería tan comercial).
GLOBAL METAL (2008)
Y la respuesta a nuestras peticiones llegó tres años después con “Global Metal”, que si bien no es una segunda parte estricta, sí ofrece una visión del Metal mucho más rica, con todos los matices que las distintas culturas que han abrazado el estilo han aportado.
Es innegable que el Metal es un producto originado entre los intercambios musicales de Inglaterra y Estados Unidos, pero ya en los años 80 la globalización del Metal se hizo patente con bandas como Sepultura, y actualmente está luchando por hacerse un hueco en culturas tan dispares como la china, la india, e incluso la iraní. A estos, y otros países, es donde Sam Dunn viajará para conseguir esa visión multicultural del fenómeno del Metal, intentando encontrar qué han aportado los distintos países al Metal, pero también descubriendo como este producto encaja en su cultura.
Como parece lógico, el documental empieza con Brasil, para hablar de Sepultura, seguramente la banda de Metal, no americana/inglesa, más famosa e importante de la historia. Dunn busca en prácticamente cada país cual fue el punto de inflexión, el momento en que el Metal entró con fuerza en cada país, y en Brasil fue el festival Rock in Rio, toda una institución en los 80 (ahora completamente desvirtuada). Aquí destaca sobretodo la aportación de Max Cavalera, con interesantes reflexiones sobre lo universal de la música de Sepultura.
El viaje nos lleva después hasta Japón, donde se nos hace la interesante reflexión de la convivencia de dos escenas que prácticamente se ignoran la una a la otra: la escena del Visual Kei (formado exclusivamente por bandas japonesas) y la del Metal, digamos, occidental (donde dominan las bandas extranjeras, pero también hay lugar para las niponas que tocan con “estilo occidental”). Aquí entrarán en escena Marty Friedman, una de las mejores personas para hablar de ambos mundos, pero también Yoshiki (de X Japan) y uno de los integrantes de Sigh, que con una simple frase lo dice todo: “el Metal es cool, y el Visual Kei no lo es”.
Después llega el turno de los dos grandes países emergentes del momento, China e India. Aunque son obvias las diferencias culturales entre Japón y occidente, es cierto que llevan muchos años bajo la influencia de la cultura americana, y por lo tanto, que el Metal tenga una muy buena salud no es nada extraño. Pero China e India ya son otra historia. La barrera cultural es mayor, sobretodo por el control que ejerce el gobierno chino en cuanto a las influencias externas, y por el peso de la tradición en la India (donde además tienen Bollywood, que no sólo gana en el cine, sino también en el apartado musical). Aún así, hay fans devotos que luchan contra los prejuicios de su sociedad (donde la incomprensión es mucho más acusada). Lo que más destaca de estos países es que, a diferencia de Brasil y Japón, en el momento de hacer el documental aún no habían podido ver a ningún gran grupo de Metal actuando en su país (lo que acostumbra a ser el punto de inflexión para el inicio de un boom musical).
Y si en China o en la India tienen problemas con la censura, Irán ya llega a ser incluso peligroso. De hecho, el equipo de grabación no obtuvo los visados para entrar al país, así que tuvieron que encontrarse con algunos de los fans del Oriente medio en Dubai, durante la celebración del Desert Rock Festival (el único festival de Metal que se celebra en los países árabes). Allí nos contaran como se les puede llegar a detener por llevar el pelo largo, y camisetas de grupos de Metal, ya que se les puede acusar de “adorar al demonio”. Algo parecido pasa en Indonesia, aunque con algunas diferencias significativas (allí sí han actuado muchos grupos de Metal, y algunos no ven contradicción alguna entre su fe musulmana y escuchar música Metal). Finalmente, Sam Dunn se fue a uno de los puntos calientes del globo, Jerusalén, para comprobar como la música puede ayudar, o no, en estos eternos conflictos.
Desde las “primaveras árabes” se ha hablado bastante en los medios generalistas del papel que el Metal está jugando en países como Irán, y Sam Dunn tiene el mérito de haber expuesto, queriendo o no, este poder que puede llegar a ejercer la música en la sociedad (un poder que seguramente ya no tiene en las sociedades occidentales). Pero no es este el único mérito de “Global Metal”, y es que su autor ha conseguido mostrarnos, de una forma mucho menos subjetiva que su predecesor, como se vive el Metal en el mundo globalizado del s.XXI, llevando el documental hacia un terreno que va mucho más allá del “típico documental sobre música que sólo gusta a los fans”. Y es que estamos convencidos que “Global Metal” pueden ser un producto interesante tanto para el aficionado (a quien le encantará ver a Lars Ulrich, Max Cavalera, Kerry King, o Bruce Dickinson) como para el neófito (que no tiene ni idea de quienes son esta gente, pero puede interesarle este fenómeno de la globalización).
Ambos documentales se pueden conseguir tanto por separado como en un pack conjunto. Si bien “Global Metal” es escaso en cuanto a extras, “Metal” tiene cosas tan suculentas como un pequeño reportaje sobre el Black Metal, versiones extendidas de las entrevistas, y escenas eliminadas. Todo ello, material indispensable para cualquiera con un mínimo interés por el Metal en todas sus formas.
PD: Por cierto, aquellos que odian a Lars Ulrich por el “caso Napster”, podrán regodearse cuando el batería de Metallica se retracte de lo que hicieron en “Global Metal”.
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