Archivos para 11 septiembre 2011

29
sep
11

Entrevista Pirata: Viruete (4a parte)

Saludos cosmonautas,

hoy cerramos una épica Entrevista Pirata, la que tuvimos hace más meses de los parece con el grandísimo Viruete (de www.viruete.com, claro). Épica porque ha sido una de las entrevistas que menos he tenido que editar y que más hondo han llegado para diseccionar las entrañas de #TLQM. Y habéis respondido, ya que la 3a parte fue todo un éxito.

En esta última entrega hablaremos de las series de TV (donde Viru reivindica que esto de seguir series con pasión no es nada nuevo para él), le preguntaremos de dónde saca el tiempo y la capacidad cerebral para procesar tanta cultura Pop, y finalmente le preguntaremos por esa moda de ser friki que parece que existe actualmente. ¡No os lo perdáis!

Y si queréis seguir disfrutando del estilo Viruete, tenéis una cita con Cine Basura este viernes noche en Canal + Xtra a las 22.45h (también a través de esta web). Se emitirá la película  ”El regreso de la cosa del pantano”, con los comentarios de Viruete, Paco Fox, y el invitado de lujo Albert Monteys. Y ojo, que también estarán en el Festival de Cine de Sitges, Eel 8 de Octubre, a las 20.30h, en la Sala Tramuntana (más información aquí).

PRIMERA PARTE, SEGUNDA PARTE, TERCERA PARTE.

28
sep
11

La Fundación de Isaac Asimov: la mayor saga de Ciencia Ficción de todos los tiempos

Saludos cosmonautas,

mientras medio mundo está enfrascado en la lectura o el visionado de la saga de “Canción de Hielo y Fuego” (quizás más conocida por “Game of Thrones”), hoy en la Arcadia vamos a recomendaros otra saga épica, y no falta de misterios o intrigas. Se dice que es la obra de Ciencia Ficción más leída de todos los tiempos, y cualquier lector aficionado al género o la ha leído o debería hacerlo. Estamos hablando de la saga de la Fundación del prolífico Isaac Asimov, seguramente nuestro escritor de Ciencia Ficción favorito, a la vez, uno de los autores que más se aleja de muchas de las costumbres del género en cuestión (o mejor dicho, de ciertas modas del género).

Una vez más debemos agradecer a un amigo que no desistiera en su empeño por hacernos leer el primer libro de la saga. De hecho, Asimov se convirtió después en uno de nuestros escritores favoritos, y desde hace años gana por goleada a otros autores en nuestra biblioteca. Este amigo estuvo varios años intentando convencernos, insistía en que, al estar estudiando psicología, “Fundación” iba a gustarnos (mencionaba algo llamado “psicohistoria”).

En la actualidad, ciencias como la psicología o la sociología están prácticamente en pañales, con poco más de cien años de historia, estamos muy lejos de comprender con cierta precisión el funcionamiento del cerebro, y por lo tanto, el comportamiento humano, tanto individual como colectivo. En “Fundación” se nos presenta un futuro muy, muy lejano, en el que existe una ciencia llamada “psicohistoria”, la evolución absoluta de esas dos disciplinas que se funden con la estadística para, por fin, poder predecir la evolución de la sociedad. A través de esta herramienta, Hari Seldon, un psicohistoriador, prevé que el gran Imperio Galáctico se colapsará, dando un tremendo salto hacia atrás, hacia la barbarie (una idea claramente inspirada en la caída del Imperio Romano y los años oscuros de la Edad Media). Hari Seldon promueve la creación de una Fundación en un extremo de la galaxia, un lugar dedicado a recopilar todo el saber humano en la llamada Encyclopedia Galactica, que permitirá que los 30.000 años de involución previstos se acorten a un solo milenio.

¿No os parece demasiado excitante el argumento? Os puedo asegurar que lo es, y además a lo largo de las siete novelas habrá muchos cambios, y algunos giros de guión propios de algunas series actuales de TV, llegando incluso a convertirse en una novela de aventuras que llevará a los protagonistas a buscar el planeta Tierra (abandonado miles y miles de años atrás). Aunque os podríamos contar algunos de los detalles que hacen esta saga una gran lectura, sería un crimen desvelar algunas de esas sorpresas, así que tendréis que comprobarlo vosotros mismos.

Uno de los mayores atractivos que ha tenido Isaac Asimov para un servidor ha sido siempre su estilo de Ciencia Ficción “soft”, es decir, que se aleja de las complicadas explicaciones técnicas de las cosas, para centrarse más en aspectos sociales, históricos y antropológicos (como es obvio en la Fundación). No encontraremos entonces detalladas descripciones de naves, o tecnologías espaciales, no se harán muchos esfuerzos por explicar como vuelan las naves, o como se administran los planetas. Para Asimov lo más importante es el comportamiento humano, y se podría decir que fue un gran observador y estudioso del mismo. Estas cualidades hacen que sus libros sean mucho más accesibles para todo el mundo, y no requieren en absoluto que el lector sea un entendido en física o matemáticas, o ni siquiera un aficionado a la Ciencia Ficción, para disfrutar a lo grande con las ideas de Asimov.

Pero antes una advertencia. El primer libro, “Fundación”, es seguramente el más “aburrido” de todos, aunque a la vez el más corto. Os daréis cuenta de que es bastante repetitivo en su estructura, y no tiene el ritmo del resto de novelas. Esto se debe principalmente a que, en realidad, este primer libro es una recopilación de 4 historias que se publicaron entre 1942 y 1944 en Astounding Magazine (para el libro se añadió una quinta). Además, lo repetitivo de estas historias se explica en parte por la necesidad de explicar como funciona la psicohistoria, y qué implicaciones tiene en el devenir de los acontecimientos. Pero si superamos con éxito esa primera lectura, os podemos asegurar que lo que vendrá después no para de subir y subir, y seguramente acabaréis comprando las dos secuelas que completan la trilogía original, las dos otras novelas que la siguieron, así como las dos precuelas de la Fundación.

A pesar de que la Saga de la Fundación original consta de estas siete novelas, Isaac Asimov hizo un esfuerzo por conectar esta historia con su primera novela publicada y todas las que siguieron después. Así pues, al principio encontraremos la Saga de los Robots (empezando por los relatos de “Yo, Robot”, para seguir con “Bóvedas de acero”, “El sol desnudo”, “Los robots del amanecer” y “Robots e Imperio”). Esta saga enlaza con la Trilogía del Imperio Galáctico ( “En la arena estelar”, “Las corrientes del espacio” y “Un guijarro en el cielo”), que nos cuenta la formación del Imperio, cientos de años antes de lo ocurrido en el llamado “Ciclo de Trántor” (es decir, la Fundación). En definitiva, tenéis lectura para rato.

Cabe decir que la saga ganó el premio Hugo a “La mejor serie de todos los tiempos” en 1966, un premio que sólo se entregaría una vez y que, tanto el mismo Asimov, como muchos otros, pensaban que se había creado expresamente para premiar “El Señor de los Anillos”. Pero no fue así. Y aunque no sea ni la mitad de famosa que la obra de J.R.R. Tolkien, “La Fundación” tuvo un grandísimo impacto, directo o indirecto, en la Ciencia Ficción en todas sus formas. Por ejemplo, a muchos, la ciudad de Coruscant de Star Wars les recuerda sospechosamente Trantor, y la “Guía del Autoestopista Galáctico” se convierte en la competencia de la Encyclopedia Galactica en la novela de Douglas Adams. Pero hay muchos más ejemplos.

Ha habido varios intentos de convertir la saga en películas, e incluso en serie de TV, hace muchos años que se viene diciendo. Al parecer, New Line Cinema acabó produciendo las películas de “El Señor de los Anillos” después de un intento fallido de llevar la Fundación a la pantalla grande. Lo cierto es que vemos bastante complicado llevar a buen puerto semejante proyecto, pero se agradecería el intento.

Simplemente terminaremos insistiendo en nuestra recomendación. Si jamás habéis leído una novela de Ciencia Ficción, sería bueno empezar por aquí. Y si sois aficionados al género y no la habéis leído… ¿qué coño os pasa?

26
sep
11

Ruta por Canadá: Wells Gray, en las montañas Cariboo

Saludos cosmonautas,

seguimos con nuestro repaso al reciente viaje a Canadá, a la vez que construimos una pequeña guía para aquellos que estén pensando visitar el país un día de estos. En el post anterior os describimos algunas de las etapas de más kilómetros, por la espectacular Ruta 99. Ahora es momento de quitar el pie del acelerador y relajarse un poco en uno de los últimos parques naturales que se encuentran antes de llegar a Jasper: Wells Gray Provincial Park.

Pero antes de llegar hasta allí, aún nos quedaban algunos kilómetros. Habiendo dejado ya la ruta 99, era momento de coger la 97 desde Cache Creek hasta llegar a Kamloops, seguramente el núcleo urbano más grande que veríamos desde Vancouver hasta Calgary. Aún así, no hicimos para alguna y proseguimos nuestro camino hasta Clearwater (cogiendo en Kamloops la ruta 5, que llegaría luego hasta Jasper). A lo largo de la ruta 5, hicimos un par de paradas. La primera, capricho de un servidor, fue en una tienda de antigüedades de carretera (se pueden encontrar varias por la zona). La tienda era bastante grande y se podía encontrar un poco de todo, pero lo que más nos llamó la atención fue un cajón lleno de pequeñas novelas de cowboys por un sólo dólar canadiense.

En esa misma tienda preguntamos por el restaurante más próximo, que lógicamente iba a ser el típico restaurante de carretera, con el típico menú de siempre, y la típica parroquia de viejos, mujeres y algunos personajes pintorescos. Allí tuvimos la oportunidad de probar uno de los platos típicos canadienses: poutine. Que nadie se espere un plato de alta cocina, ni siquiera un plato que requiera cierta elaboración. El poutine básicamente son patatas fritas, queso cheddar y gravy (una salsa de color marrón típica inglesa – como la HP – que nos encanta). No entusiasmó al grupo, pero para nosotros no estaba tan mal (y había que probar uno de los pocos platos típicos canadienses, ¿no?)

No, el aspecto del “poutine” tampoco es que sea de lo más atractivo.

Pocas horas después llegamos hasta Clearwater, donde hicimos acopio de nuevas provisiones en un pequeño supermercado que había en la gasolinera del pueblo (recordad el consejo del anterior post). Y ya estábamos listos para adentrarnos en el Wells Gray Provincial Park. En Canadá los parques se dividen entre los nacionales y los provinciales, los primeros siendo gestionados directamente por el Estado, más famosos, y por lo tanto, también más poblados. Los parques provinciales son gestionados, como indica su nombre, por la propia provincia, teóricamente más modestos y con menos servicios, pero afortunadamente menos poblados.

Al entrar en el parque siguiendo la única carretera que hay (y que llega sólo hasta la mitad del parque – luego, a pie), nos sorprendió ver que había muchas viviendas al lado de la carretera, muchas de las cuales se habían reconvertido en Bed & Breakfasts, Lodges y demás. Eso podía hacer pensar que el parque estaría lleno de gente, pero a medida que se avanza por la carretera, se va dejando atrás la civilización, y varios kilómetros después encontramos el Pyramid Campground.

La peculiaridad de este camping es que los únicos servicios que ofrecía eran una fosa séptica para las necesidades y un bomba para sacar agua potable (aunque alguien dejó una nota recomendando hervirla tres minutos – ¿alguien que tuvo que pasarse varias horas en la fosa después de probarla?). Para no tener, el sitio de acampada no tenía siquiera recepción. La entrada era libre, pero no la estancia. Allí descubrimos un sistema de pago que es relativamente habitual en las zonas de acampada más remotas: el autoregistro. Cuando uno llega a uno de estos campings, tiene que buscar una plaza libre y aparcar. Entonces deberá coger unos sobres, apuntar sus datos, poner el dinero dentro (Pyramid costaba 16$), meterlo en un buzón, y poner el resguardo en un poste delante de tu plaza. De vez en cuando llegará el vigilante que comprobará que hayas pagado, o si acabas de llegar podrás pagarle directamente. Todo esto puede sonar muy complicado, y la falta de servicios muy incómoda, pero creemos que es el pequeño precio que hay que pagar para estar en un camping tan solitario y bonito como este.

Las plazas estaban delimitadas por árboles, así que apenas veías a tus vecinos (¡casi como estar solo!).

El día que llegamos poca cosa pudimos hacer ya que nos recibió una repentina tormenta con granizo incluido. Dimos un paseo alrededor del camping, donde empezamos a darnos cuenta de lo tupidos que son los bosques canadienses, y que tienen agua por todas partes. Pocas horas después nos pusimos a dormir siendo conscientes de que estábamos románticamente aislados en un precioso paraje natural; por la mañana, nos despertaría una ardilla que andaba encima de la caravana.

En Wells Gray hay muchas excursiones que hacer, y parece que muchas de ellas de cierta dificultad y duración. Nosotros teníamos que seguir con nuestra ruta, así que sólo íbamos a pasar una noche en el parque, pero si volviésemos a hacer el viaje, procuraríamos pasar un día más por la zona. Aún así, aprovechamos para visitar uno de los parajes que más impresión nos causó en todo el viaje. Cosmonautas, les presento las Hemlecken Falls:

Las Hemlecken Falls, “breathtaking” como dicen en inglés.

Es posible que no se pueda apreciar en la foto lo descomunal de esta catarata. Pero os podemos asegurar que era un agujero enorme, y que las aguas bajaban con una furia colosal. Al parecer, este peculiar paisaje se debe principalmente a que estábamos pisando tierras volcánicas. La verdad es que la vista justificaba el desvío que habíamos tomado de nuestra ruta hacia Jasper.

Otra pequeña excursión que se puede hacer, si se va con cierta prisa, es una granja abandonada, llamada Ray Farm. Ray y su esposa se establecieron en la zona a principios del s. XX y rápidamente se ganaron el respeto de la tribu de nativos americanos de la zona porque Ray les ayudó a erradicar algún tipo de peste que la tribu estaba sufriendo. La granja actualmente está medio derruida, y no hay intención de rehabilitarla, ya que quieren que desaparezca de forma natural. Lo que parece que puede durar más tiempo es la tumba del matrimonio, a pocos metros de la casa.

Como podéis ver, escogieron un sitio precioso para construir la granja, y tuvimos la suerte de disfrutarlo totalmente en solitario. Además, puede ser un buen sitio para avistar animales (con paciencia).

Después de estas fabulosas vistas nos despedimos de Wells Gray y cogimos de nuevo la ruta 5 destino a Jasper. Pero aún nos quedaba una fantástica aventura antes de llegar, ¡osos! Os lo contaremos en el próximo post.

EL CONSEJO DEL CASTOR:  Infórmate de los campings

Las rutas que van hacia las rocosas están llenas de campings para caravanas, los hay “públicos” y privados. Los primeros tienen unos precios y servicios estándar (son altamente recomendables), y los segundos pueden ser más caros o más baratos. Siempre es bueno informarse antes de las posibilidades que hay a través de Internet o con los folletos que se ofrecen en puntos de información. Es importante saber si vas a tener ducha, electricidad o posibilidad de verter aguas negras/grises, por si tienes que cargar/descargar antes de meterte en según que zonas. 

DESCUBRE TODAS LAS ETAPAS DE LA RUTA POR CANADÁ EN EL ITINERARIO

21
sep
11

Sons Of Anarchy: Hamlet se compra una Harley

Saludos cosmonautas,

Sons of Anarchy acaba de estrenar su cuarta temporada, y hace apenas unos meses que empezamos a verla (siempre llegamos “tarde” para ver todas estas series del momento, pero a veces es preferible así). Un amigo nos insistió en que la viésemos, que nos iba a gustar, pero nos hacíamos los remolones. Empezamos viendo unos pocos episodios, y dejamos pasar el tiempo. Pero poco antes de empezar el verano volvimos a ello y desde entonces no hemos podido parar, estamos irremediablemente enganchados.

Este personal proyecto de Kurt Sutter cuenta la historia de los Sons Of Anarchy, un club de moteros de la pequeña localidad de Charming (California), que regenta el taller de reparaciones Teller-Morrow. En realidad, el taller no es más que una tapadera para el negocio real e ilegal de tráfico de armas de Sam Crow o SAMCRO (Sons of Anarchy Motor Club Redwood Original). Durante años, los Sons han desarrollado sus actividades sin demasiados problemas, ya que tienen comprado al Sheriff del pueblo, y su política de echar a prostitutas y traficantes de drogas del pueblo les ha hecho ganar el respeto de sus conciudadanos. El principal protagonista de la historia es Jackson “Jax” Teller, vicepresidente del club, hijo de uno de los fundadores, y ahora hijastro del actual presidente.

Jax acaba de tener un hijo, y al mismo tiempo, descubre un libro que escribió su difunto padre, advirtiendo de la deriva que estaban tomando los Sons, y de la necesidad de cambiar de rumbo hacia negocios lícitos para evitar su autodestrucción. Todo esto hará que el joven motero empiece a cuestionarse el funcionamiento del club, y cambie su relación con el presidente, el actual marido de su madre, en una historia con tintes shakespearianos que recuerda mucho a Hamlet, y no es casualidad.

Clay Morrow y Jax Teller. Padrastro e hijastro, Presidente y Vicepresidente, con una relación “complicada”.

A pesar de tener un claro protagonista, Sons Of Anarchy es una de esas series corales, con una docena de personajes centrales, y un buen abanico de variopintos personajes secundarios. Por supuesto está el núcleo central del club (cada uno tendrá su motero favorito), pero también juegan un papel importantísimo sus “old ladies” (mujeres), así como el departamento de Policía de Charming (con sus propias disputas internas por la ayuda que le prestan a los moteros), y también otras bandas mafiosas de negros, mexicanos, chinos, e incluso la IRA (todos ellos clientes o proveedores de armas de SAMCRO).

La primera temporada es sobretodo una introducción a todo el universo de los Sons Of Anarchy, y quizás cueste un poco más engancharse porque la trama avanza más lentamente. Pero vale la pena insistir, y sigue siendo una toma de contacto importante. Aquí entenderemos como se han hecho con el control del pueblo y de la policía, también como funcionan sus negocios con las armas (llenos de traiciones y reyertas), y cuales son algunas de las reglas y costumbres de este club (asambleas, fusiones, fiestas benéficas, etc.). En realidad, el grupo de los Sons Of Anarchy es mucho más grande que SAMCRO, ya que tienen “chapters” que se extienden por varios estados de América, e incluso otros países. Pero el club de Charming es el fundador, por lo tanto el más importante, y al que acudirán los demás en busca de ayuda o para proporcionarla sin pensarlo.

Kurt Sutter, el creador de la serie, pasó una temporada con un auténtico club de moteros “forajidos”, y una de los aspectos que más le llamó la atención fue la auténtica devoción por el club, y como todos sus miembros sentían un deber hacia este, y hacia sus “hermanos”. Así pues, en Sons Of Anarchy veremos como la lealtad, la fraternidad, y el deber toman el protagonismo, a veces de modo sangriento. Los soplones, así como los desertores, deben sufrir por sus cabezas. Pero estas obligaciones conllevan también sus compensaciones, así que el club le echará una mano a uno de sus miembros siempre que sea necesario. Ya sea con dinero, amenazando a alguien, o simplemente vertiendo sangre (siempre fuera de las calles de Charming – ese es el trato con la policía).

Si alguna otra serie actual se parece a Sons Of Anarchy, esta sería Game Of Thrones. Puede parecer una comparación imposible, pero en realidad, si quitamos espadas o AK-47s de enmedio, todo se basa en juegos de poder, venganza, honor y familia. Las intrigas, traiciones, y planes enrevesados tanto se pueden dar en un palacio noruego, en King’s Landing, o en la pequeña localidad de Charming. Son historias universales.

Jax Teller con sus caballeros hermanos moteros.

Ya decíamos que la primera temporada de la serie puede resultar algo más complicada para el espectador, ya que muchas de las cosas que pasan se dan por sabidas, y hay que estar atento para comprender como funciona SAMCRO. Pero Sons Of Anarchy es una de esas series que cuanto más la ves, más te gusta. Aún en la cuarta temporada hay muchos asuntos por resolver, y muchas tramas con las que sufrir (en principio la serie está pensada para durar 7 temporadas). Porque se sufre, y mucho, con estos personajes, y algunos de los sorprendentes giros de guión. Añadidle todo el glamour del motero forajido al más puro estilo western, la aparición de gente como Henry Rollins o el cameo de Stepehen King, y la chulería y camadería testosterónica del club, para dar con una serie que se merece nuestro sello de aprobación #TLQM. Ah, y no olvidemos la industria del porno. Recomendadísima.

19
sep
11

Entrevista Pirata: Viruete (3a parte)

Saludos cosmonautas,

¿pensabais que nos habíamos olvidado de Viruete? ¿que os íbamos a dejar colgados sin terminar la entrevista? ¡En absoluto! Y menos cuando ha sido una de las entrevistas más fáciles de editar, donde prácticamente no hemos tenido que hacer cortes, y cada una de las entregas es monotemática. Todo ello, gracias a la gran capacidad de Viru por contar, explicar, relatar, diseccionar, todo aquello que consideramos cultura Pop. Para nosotros ha resultado ser una entrevista apasionante, con algunas interesantes observaciones sobre algo que, a menudo, se cree no se presta a la reflexión. José Viruete nos describirá los pilares de su página web, www.viruete.com, pero al mismo tiempo hará una radiografía de si mismo, y de la cultura o “subcultura” popular (que dirán algunos).

Aquí tienes la PRIMERA PARTE y la SEGUNDA PARTE de esta Entrevista Pirata.

19
sep
11

Ruta por Canadá: Highway 99, la carretera del mar al cielo

Saludos cosmonautas,

después de 3 intensos días por Vancouver, dejamos la ciudad pronto por la mañana para empezar “de verdad” el viaje, y es que la ciudad era un trámite para lo que realmente habíamos venido a hacer: estar más de 10 días rodeados de la majestuosa naturaleza canadiense. En las próximas entradas vamos a relataros algunas de las experiencias de este viaje, y a la vez intentaremos dar algunos consejos que os pueden ser útiles si queréis hacer una ruta similar, o si nunca habéis viajado en caravana (como era nuestro caso).

Una vez recogimos el vehículo nuestro objetivo era tomar la famosa Highway 99, apodada “sea to sky highway” (la carretera del mar al cielo”). Aunque la carretera conecta con Estados Unidos, el apodo se refiere al relativamente corto tramo que empieza en las costas de Vancouver y termina en la localidad montañera de Pemberton, para luego proseguir bajo el nombre de Duffey Lake Road hasta Cache Creek.

Aunque hay formas más rápidas de llegar a Kamloops (punto estratégico para dirigirse a los distintos parques naturales), vale la pena tomárselo con más calma y disfrutar de la Highway 99. Lo más sorprendente de esta ruta es la facilidad con la que cambian los paisajes, pasando de bosques alpinos a zonas medio desérticas en cuestión de minutos (y desconcertando a todos los que han aprovechado para dar una cabezadita en la caravana).

Los primeros kilómetros de la carretera 99 muestran un espectacular paisaje de montañas enmedio del mar (Salish Sea). 

Uno de los pueblos más famosos de la ruta, y nuestro destino para la primera etapa del viaje fue Whistler. Famoso enclave de montaña para los amantes del esquí (dicen que es la mejor estación alpina de Norteamérica), el pueblo en si parece realmente nuevo, y tiene un aspecto de Disneylandia considerable. Por otra parte, nada extraño.

Cuando llegamos se estaba celebrando una fiesta, con un grupo tocando versiones de ACDC.

“Toda bolsa o persona está sujeta al registro de alcohol” (más o menos). No se podía entrar a la zona del concierto con alcohol. Ya comentaremos otro día el tema de la venta de bebidas alcohólicas.

Hay un aparcamiento habilitado para caravanas bien indicado cuando se entra al pueblo, y lo primero que se va a encontrar seguramente será Village Stroll, una calle repleta de tiendas para turistas, con mucha ropa de marca. Pero si se sigue hacia el sur, al lado de un parque, se encuentra una zona para hacer compras de primera necesidad. Aquí fue donde hicimos el primer gasto importante y necesario para los primeros días de caravana, y también fue donde aprendimos la primera lección: los supermercados canadienses son escasos y caros (lo segundo, seguramente consecuencia de lo primero).

Encontrar grandes superficies lejos de las grandes urbes canadienses es muy difícil, por no decir imposible. Los pueblos son pequeños y están completamente desperdigados (nada que ver con los típicos núcleos urbanos europeos). Acostumbran a tener una o dos tiendas de alimentación como máximo, la mayor parte son tiendas de gasolinera, supermercados muy humildes, o en el mejor de los casos, una cadena de “súpers rústicos”; en cualquiera de los casos, los precios siempre os parecerán caros o carísimos (ver “El consejo del castor” más abajo).

Aunque hay un camping para caravanas en el mismo pueblo de Whistler (Riverside Campground), cuando llegamos no quedaba sitio para una caravana como la nuestra (es conveniente tener siempre en mente las medidas, te lo van a preguntar casi siempre). Así que tuvimos que bajar de nuevo por la carretera 99 unos 15-20 kms, y a la derecha encontramos otro camping que tenía muchas plazas disponibles (Whistler RV Park and Campgrounds). Aunque el cámping no tenía un aspecto fantástico, al menos tenía unas buenas duchas y era muy tranquilo.

Al día siguiente, la intención era llegar al menos hasta Lillooet, pero la etapa nos llevó tan lejos como Cache Creek, donde termina la Ruta 99. Pocos quilómetros después de Whistler tuvimos la primera gran sorpresa en cuanto a fauna animal. Cruzando la carretera a toda pastilla vimos un oso negro, que una vez consiguió apartarse del tráfico empezó a subir por una ladera con suma desesperación. Fueron unos pocos segundos, pero realmente emocionante, nuestro primer oso negro. Quizás los ciclistas que iban delante y que se lo cruzaron a pocos metros no se alegraron tanto.

Poco después hicimos una primera parada, como haríamos muchas a lo largo del viaje, para contemplar la primera catarata. A unos pocos kms de Whistler se encuentran las Nairn Falls, donde empezamos a comprobar la fuerza de las aguas canadienses. 

Las Nairn Falls a través de un pequeño cañón. Aunque parecen poca cosa, a pocos metros bajan con furia.

Después de un parada técnica en Pemberton para comer nuestras primeras hamburguesas (con ese estilo requemado que tanto les gusta a los norteamericanos), proseguimos por la carretera 99, que aunque ha perdido ya en este tramo su apodo “del mar al cielo”, no por ello deja de ser espectacular. Aquí es donde se empiezan a ver esos cambios bruscos de paisaje que mencionábamos. Así pues, si Pemberton y sus cercanías tenían un aspecto de montaña alpina característico, donde el verde, el gris y el azul son los colores predominantes, al acercarnos a Lillooet las vistas cambian hacia los marrones, amarillos y el paisaje desértico. Aunque después de unos kilómetros volveremos otra vez al verde. Nos quedamos bastante pasmados con todo esto, y la guindilla del pastel fue el pueblo de Lillooet. El que había sido un pueblo de buscadores de oro  a día de hoy seguía manteniendo cierta esencia del “viejo oeste” (aunque fuese el canadiense). No pudimos resistir emular a Eli Wallach en “El bueno, el feo y el malo” cuando se encuentra el cementerio:

La ruta sigue y sigue entre altas montañas, llanuras, prados, y varios lagos enormes. Nosotros hicimos una pequeña parada para estirar las piernas hasta un precioso y tranquilo lago… del cual tuvimos que salir por patas debido a la ingente cantidad de mosquitos que empezaron a atacarnos sin piedad. Afortunadamente íbamos bastante tapados, ya que empezaba a hacer frío (a pesar de que en Lillooet estábamos sudando). Poco después llegamos a Cache Creek, el fin de esta segunda etapa de viaje, y también donde nos despedíamos de esta preciosa carretera, y nos preparamos para coger la 97 en dirección al parque Well’s Gray. Mucha carretera, sin duda, pero pocas habréis visto en las que a cada minuto estés soltando un “oooooh”.

¿Esperáis ver a cowboys e indios en cualquier momento? Pues casi, a pocos metros se encuentra una reserva india.

PD: Por cierto, aunque estamos hablando de una carretera importante, no esperéis encontraros con una gran autopista. La mayor parte de la carretera 99 es de dos carriles (uno por sentido), bastantes curvas, y subidas y bajadas que hay que manejar con cautela.

EL CONSEJO DEL CASTOR PARA TUS COMPRAS:

Si sales con la caravana de una gran ciudad canadiense, intenta localizar un Wal-Mart o cualquier gran superficie de este estilo, y compra todas aquellas cosas que estés seguro que vayas a necesitar durante el viaje, especialmente cosas básicas (aceite, sal, agua, utensilios, y comida que se pueda conservar fuera de la nevera). Después tendrás que apechugar con lo que encuentres por el camino.

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14
sep
11

Ganador del Premio Bitácoras al Mejor Videoblog… un año después.

Saludos cosmonautas,

hace unos días avanzábamos vía Twitter que estábamos grabando un vídeo bastante cachondo, pero que por el momento era “secreto”. El vídeo en cuestión lo grabamos para la presentación de la nueva edición de los Premios Bitácoras, cuyo proceso de votación arrancó el pasado lunes. La organización pidió a los ganadores de la anterior edición que grabasen un vídeo que se proyectaría en la presentación de los premios, para animar a la gente a votar y participar. Desafortunadamente, nuestro vídeo no acabó en el montaje final (la gente de Bitácoras ya se ha disculpado por ello y corregido el error), pero eso no significa que nos lo tengamos que perder… ¡ahí va!

¿Qué fue del “Ganador del Premio Bitácoras 2010 al Mejor Videoblog” un año después?:

Realmente ha llovido mucho desde que lo ganamos, ¿no?

13
sep
11

Cómics, libros y #TLQM en Vancouver

Saludos cosmonautas,

nuestra visita a la ciudad de Vancouver (que ya os relatamos aquí) no podía ser completa sin tratar el tema de las compras de todo lo que mola. Es una costumbre nuestra la de buscar en cada ciudad que visitamos su lado #TLQM, y esto empieza siempre por buscar las tiendas de cómics locales, aunque uno siempre acaba descubriendo otros sitios interesantes. Así pues, aparte de las obligadas menciones de tiendas de cómics, también os hablaremos de una tienda de camisetas gigante, un bar nostálgico de los años 50, y las tiendas de libros de Vancouver.

Nuestro primer objetivo ya fijado de antemano era la tienda Golden Age Collectables. Se encuentra en la calle Granville, la más céntrica del Downtown (como os contamos aquí), que además está justo delante de un muy buen restaurante japonés y a pocos metros de una estación de metro.

La tienda en cuestión es un largo pasillo que empieza con algunas revistas (varias de importación japonesas, y también otras como Doctor Who Magazine), sigue con varias estanterías de manga, y luego la mayor parte de estanterías centrales y laterales son para el cómic americano (tanto superhéroes, como todo lo demás). Más hacia el fondo encontraremos todo un mostrador dedicado a cómics antiguos, de esos que cuestan dinero, y justo delante cajas llenas también de cómics antiguos de los que no valen tanto dinero. Más hacia el fondo, hay una selección de camisetas nerds, pero no demasiado excitantes. Por supuesto encontraremos un montón de figuras en todas las paredes (principalmente de superhéroes, pero también de Star Wars, Doctor Who y otras series de TV).

Nuestras compras en Golden Age Collectables. 

Dicen que Golden Age es probablemente la mejor tienda de cómics de Vancouver, y probablemente sea verdad. Durante nuestra búsqueda encontramos otra tienda de cómics (ABC Comics & Books Emporium), pero aparte de estar cerrada, parecía tener más libros que cómics. Esto no es que sea malo, pero si vas buscando una buena tienda de cómics, entonces ese no es el lugar.

En la misma calle Granville, pero más hacia el sur, encontraremos una mastodóntica tienda llamada Rock Shop. Aunque uno esperaría encontrarse con una tienda de discos o instrumentos musicales, este local en realidad se dedica a la venta de camisetas. ¡Y tienen miles de ellas!

Lo que llama la atención enseguida es que las altas paredes de la tienda son el lugar escogido para colgar las cientos de camisetas que tienen en exposición, con lo cual todos los clientes que entran a la tienda se van paseando por allí mirando todo el rato hacia arriba, con el peligro de tropezarse con alguno de los mostradores llenos de hebillas, parches, cinturones y otros accesorios para metaleros, góticos y demás. Afortunadamente las camisetas están organizadas por temáticas y resulta sencillo “navegar” por la tienda en busca de lo que quieres (de todos modos tienen varios catálogos en papel para que puedas mirar sin coger tortícolis). Y cuidado, que las camisetas de grupos de música ocupan sólo una parte de la tienda, el resto se reparte entre camisetas de cine y TV (con una increíble selección de camisetas de Evil Dead) y tantas otras cosas que se pueden considerar #TLQM. Había tantas y tantas camisetas que al final, al no poder decidirme a tiempo, me fui de allí con las manos vacías. ¡Vale la pena!

Justo delante de Rock Shop encontramos un sitio ideal para descansar de los largos paseos urbanos y las compras #TLQM. Un bar/diner llamado Templeton.

Lo que tiene de interesante este lugar es que han conservado el bar tal y como era en los años cincuenta. Entrar al Templeton es como hacer un pequeño viaje en el tiempo (si no fuese porque todo tiene pinta de viejo).

Como veis, tanto el mobiliario como la decoración se han conservado, y parece que incluso la carta y como sirven las cosas tiene un aire nostálgico. Nosotros nos pedimos unos típicos batidos, y nos sorprendió ver que nos los servían en una especie de cocteleras metálicas chapadas a la antigua (¡y el batido era muy contundente!).

La decoración de las mesas no podía ser más #TLQM, nosotros nos sentamos en la mesa de Wonder Woman.

Cada mesa tenía este aparatejo con el cual, echando unas monedas, podías escoger las canciones de la máquina de discos.

Y aquí la máquina en cuestión.

Lo bueno de viajar a países de habla inglesa es que uno puede comprar libros que podrá leer sin problemas (si se sabe inglés, claro), algo que echamos en falta cuando viajamos por Asia. Lo cierto es que entre Vancouver y Toronto realmente llegamos a patearnos un montón de tiendas de libros, especialmente las de segunda mano. Y es que como pasa en muchos otros países, pero no en el nuestro, la segunda mano es algo que tiene bastante más de “prestigio” (ya lo vimos con las tiendas japonesas que acuñaron el término “todo lo que mola“, y sobradamente con lo que respecta al cómic antiguo en la FanExpo de Toronto).

En Vancouver descubrimos una pequeña zona donde se encontraban las que debían ser las tiendas de libros de segunda mano más veteranas de la ciudad. En la esquina de Richards Street y Pender Street se encuentra MacLeod’s Books, una de esas tiendas de cuento, con paredes hechas a base de libros, donde en cada rincón encuentras pequeñas montañas completamente desordenadas de libros viejos y no tan viejos a precios asequibles, pero no necesariamente baratos en muchos casos. Al parecer, la tienda es famosa, y gente como Bob Geldof o Madonna son algunos de sus clientes.

MacLeod’s Books (foto)

Estando nosotros allí vimos como un chico vino a vender un ejemplar de “20.000 leguas de viaje submarino”, y comprobamos los grandes conocimientos del dueño, que rápidamente lo identificó como una edición de los años 20 (o simplemente se echó el gran farol). Se lo compró por sólo 10 dólares.

En la misma Pender Street, y a sólo unos metros de MacLeod’s cruzando la calle encontramos otra tienda de segunda mano, Criterion Books, con un propietario que habla algo de español con acento méxicano. La tienda es mucho más pequeña que MacLeod’s, y no parecía que tuviesen un gran control de sus existencias (aunque nosotros también buscábamos cosas muy específicas). Si volvemos a Pender Street, también a unos pocos metros de MacLeod’s, tenemos otra tienda llamada Albion Books. Aquí el tendedero parecía dominar algo más, y nosotros encontramos un libro llamado “Japanland”, en una curiosa edición sin corregir.

Japanland, sobre la búsqueda de una mujer de la esencia japonesa.

Pero más allá de estas tiendas que no recomendaríamos a los que son muy sensibles al polvo (¡qué manía con poner moqueta en todas partes!), hay muchas otras tiendas más nuevas que se dedican al negocio de los libros de segunda mano. Nos llamó mucho la atención que casi todas ellas tienen unos horarios muy particulares, y es que la mayoría de no cierran hasta las 22h, y las hayque están abiertas hasta la medianoche (incluso sábados y domingos). En estas tiendas es normal encontrar una buena sección de cómics, así que también puede resultar interesante si eso es lo único que se busca. En estas tiendas también tienen algunos libros nuevos, y estamos casi seguros que muchos de los que venden como segunda mano en realidad son stocks que no se han vendido, y por lo tanto están como nuevos. Tiendas de este tipo se pueden encontrar por todas partes, y nosotros teníamos una justo delante del Holiday Inn en la calle Broadway.

“¿Era Superman un espía?” Un curioso libro que explica algunas de las leyendas urbanas sobre superhéroes (su origen y su veracidad). 

Por último, tenemos que hacer mención a Chapters, una enorme cadena de librerías que está por todas partes, en la que podrás encontrar cualquier novedad, pero también muchos libros de bolsillo a precios interesantes, muchas revistas de todo tipo (me maravilla que en América se publiquen aún tantas y tantas revistas de variopintas temáticas), y por supuesto no puede faltar una buena selección de cómics.

Y en el próximo post ya abandonamos Vancouver para dirigirnos a las montañas rocosas, en nuestro fabuloso viaje en caravana. Pero en Toronto os seguiremos hablando de cómics, libros y tantos otros sitios interesantes y que merecen nuestro sello #TLQM.

12
sep
11

Kamen Rider Fourze: celebrando el 40 aniversario de la franquícia

Saludos cosmonautas,

hacía mucho, mucho tiempo. De hecho, ni recordamos la última vez que os hablamos de Tokusatsu, ni cual fue la última reseña que hicimos de Kamen Rider (clicad aquí si no conocéis a nuestro superhéroe japonés favorito). No es que nuestro interés por el género haya decaído realmente, pero sí es cierto que los últimos Kamen Rider no han conseguido entusiasmarnos en absoluto. Cada nuevo Rider suponía para nosotros otra oportunidad de reengancharnos, pero hasta ahora ni Kamen Rider W ni Kamen Rider 000 lo han conseguido del todo.

Este año es especial, se celebra el 40 aniversario del estreno de la franquicia. El personaje original empezó sus andaduras en 1971, y desde entonces ha recorrido un largo camino con transformaciones de todo tipo (ojo al doble sentido de la frase). Se supone que Kamen Rider Fourze es el encargado de “celebrar” ese legado, y aunque las premisas más básicas se siguen respetando, la forma de contar las historias y el tipo de personajes que aparecen están a años luz del original, y también de lo que se hizo hace poco más de diez años con el renacimiento del personaje (un retorno auspiciado por el mismo Shotaro Ishinomori, padre de la criatura que no llegó a ver como volvía a la pantalla y triunfaba de nuevo).

Por supuesto que han pasado 40 años desde el original, y que ya estamos en la segunda década del siglo XXI, así que no podemos pedir que se hagan las cosas igual que se hicieron hace 10 años. Pero los responsables de la franquicia parece que ya se dirigen sólo hacia el público infantil, con protagonistas cada vez más jóvenes, tramas mucho más simples, y un protagonismo de los “accesorios” del personaje que huele demasiado a Sentai y su predilección por el merchandising.

De hecho, el mismo Shotaro Ishinomori fue el creador de dos longevas franquicias que se sirven desde hace años en un cóctel matutino los domingos: Kamen Rider y Super Sentai. Hasta hace pocos años parecía que había una clara línea que separaba ambas series, siendo la primera más adulta que la segunda (llegando incluso a hacer algunas películas no aptas para niños). Si estos límites ya se estaban desdibujando con las últimas encarnaciones del motorista enmascarado, con Kamen Rider Fourze, a priori, parece que ya se han borrado completamente. El opening es bastante revelador:

Aún así, nos hemos llevado alguna sorpresa con los dos primeros episodios de Kamen Rider Fourze. Tampoco era difícil teniendo en cuenta que esperábamos lo peor, pero parece que por ahora el humor infantil y algo tonto se mantiene dentro de unos límites aceptables, y que no hay ningún personaje tan estridente como la insufrible y multipateable Akiko de Kamen Rider W. Pero lo que nos hace temer lo peor es el marco en el cual se situará la acción.

Parece que en Kamen Rider Fourze vamos a ver como se mezclan los típicos tópicos de los doramas de instituto japonés, con los típicos tópicos de las películas de adolescentes americanos, incluyendo a animadoras y jugadores de fútbol americano, nerds (aquí son otakus), empollones y delincuentes. Esto también significa que la media de edad sigue bajando en Kamen Rider, y que ese giro hacia el estilo Super Sentai se afianza (incluyendo algunos robots). La historia se centrará en una especie de grupo de “astronautas juveniles” y “club de fans de Kamen Rider” (más Super Sentai imposible), que luchan contra humanos que se convierten en monstruos a partir de unos pequeños gadgets llamados “switch” (interruptores), algo que nos recuerda demasiado a los USBs de Kamen Rider W.

Estamos obligados a hablar del traje, y aunque parece que a veces los diseñadores jueguen a ver quien hace el traje más horrible, visto en acción el traje de Kamen Rider Fourze tiene un pase, y deducimos que esa caracono tiene que ver con la temática aeroespacial de la serie (ayuda algo entender esta idea – aunque aún no comprendemos esos símbolos que parecen sacados de los mandos de la Playstation). Aún así, lo que no nos gusta en absoluto son los mamotretos que utiliza el Rider para luchar, describirlo como “ortopédico” se queda corto. Pero sí nos agrada que la moto vuelva a ser una moto de verdad, y no un mastodonte ultraconvertible. Aunque no descartamos que la cosa cambie, por ahora el vehículo tiene un aire bastante añejo.

¿Es el traje de Fourze un homenaje a Uchū Tetsujin Kyōdain, otro personaje de Shotaro Ishinomori?

Dejamos para el final un pequeño spoiler que abre esperanzas respecto al tono nostálgico y de homenaje que supuestamente debería tener la nueva serie. Al final del segundo episodio, una de las otakus señalará al protagonista y le llamará “Kamen Rider”, luego veremos como muestra en su iPad una página web “sobre leyendas urbanas” que habla de los distintos Kamen Rider que han aparecido a lo largo de los años, y donde se pueden ver vídeos estilo YouTube con el Kamen Rider original, Kamen Rider RX o Kamen Rider Kuuga.

Ahora sólo queda esperar como se desarrolla la serie, y es que Kamen Rider tiene tendencia a evolucionar de forma lenta al principio y mejorar después… o solía ser así.

11
sep
11

Cerrando el círculo: Crónicas desde Cipango en las Jornaicas de Zaragoza

Saludos cosmonautas,

hace ya casi un año que empezamos a mostrar por todos los rincones de la península nuestro modesto proyecto documental “Crónicas desde Cipango”. Se podría decir que ya se ha proyectado en casi todas las ciudades “importantes” del Estado, y la respuesta en general ha sido más que satisfactoria. En algunos sitios vino mucha gente, en otras no tanta, pero las opiniones han sido mucho más positivas de lo que esperábamos (aunque supongo que a los que no les gustó no nos dijeron nada). Pero aún nos faltaba una ciudad en la que proyectar el documental.

Hasta el momento habíamos podido pasarlo en las ciudades de tres de los cuatro protagonistas (Alicante, Madrid y Bilbao), pero nos faltaba Zaragoza. Algo que solucionaremos este próximo sábado 17 de Septiembre gracias a la organización de las Jornaicas de Manga y Anime de Zaragoza. ¡Apuntaros lo siguiente! ¡Es gratis!

Proyección del documental Crónicas desde Cipango

Fecha: 17 Septiembre

Hora: 18.30h

Lugar: Salón de Actos del Centro de Historias (Zaragoza)

Más información aquí.




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