hacía muchos días que no escribíamos esta frase, muchos. Ha sido un mes de agosto de desconexión total, durante el cual hemos dejado la nave en piloto automático para que no se fuera a la deriva. De hecho, la nave seguirá en ese modo hasta el 5 de Septiembre, ya que tenemos mucho trabajo que hacer antes de retomar nuestro rumbo. Hay mucho que limpiar, mucho que ordenar, vídeos y fotos que seleccionar, editar, etc.
El viaje a Canadá ha dado para mucho, tanto por lo que respecta a una “guía de viaje” que prepararemos para aquellos que estáis interesados (y que sois bastantes), como también por lo que respecta a #TLQM, porque ahí también saben de qué va la historia (tanto, que nos encontramos con una enorme convención de cómics/terror/scifi/anime en Toronto). Además, seguiremos con nuestra búsqueda interplanetaria habitual de TODO LO QUE MOLA. Así que ya sabéis, a partir del 5 de Septiembre, empieza la nueva temporada de La Arcadia de Urías.
La Ardilla Canadiense está de los nervios, ¡contando las horas para que vuelva la Arcadia!
Gackt parece que es un hombre de palabra. Al final del concierto que suponía su debut en tierras catalanas, prometió que iba a volver. Un año después hemos vuelto a verle por aquí, esta vez en una sala bastante más grande (aunque sin agotar las entradas como hizo la primera vez). La lluvia estuvo a punto de impedir que se celebrase el concierto, ya que las goteras del Razzmatazz no debieron hacerle mucha gracia al equipo de Gackt, y un cartel advertía que si volvía a llover podría pararse el concierto. Afortunadamente la lluvia respetó al astro musical japonés, aunque nosotros no seremos tan benevolentes esta vez. Pero vamos por partes.
La primera sorpresa de la noche, para aquellos que estábamos menos informados, fue la aparición de un segundo cantante: “¿dos Gackt?” – pensamos en ese momento. Sin que sepamos muy bien el motivo, parece que Gackt ha reclutado a este tal Jon (de la banda japonesa Fade), un americano de 30 y pocos años, que prácticamente actúa como si fuese un doble suyo (doblando las voces del divo, pero también tomando el protagonismo en algunos fragmentos). Se hizo bastante raro ver a alguien que compartía escenario siendo más que un segundón, algo desconcertante teniendo en cuenta que prácticamente todo se ha centrado siempre en la figura de Gackt (y es lo que esperan las fans). Pero también es cierto que ahora el músico parece dar más importancia a la banda “Yellow Fried Chickenz” que a si mismo, y es que su nombre no aparece en las camisetas, en los CDs aparece bastante pequeño, e incluso ha anunciado que editará un Single bajo el nombre de la banda. Quizás este segundo vocalista sea una vuelta de tuerca más para crear esta banda menos centrada en su figura, pero en el concierto demostró, muy a pesar de Jon, que sigue siendo quien manda y a quien todo el mundo quiere ver (¡ya veremos qué pasa con el becario!).
Aunque la presencia de este segundo cantante podía hacer pensar que el concierto iba a ser muy distinto, si salvamos este detalle, veremos que el concierto fue casi calcado al del año anterior. Después de haber visto ya unos cuantos, tenemos claro que los artistas japoneses, por lo general, dejan pocas cosas al azar. Todas las poses de Gackt y Jon estaban más que ensayadas, todo estaba coreografiado al detalle, incluso para el resto de miembros de la banda. Y si tenemos en cuenta que las canciones fueron casi las mismas, y que incluso el momento “destripe de camisa” fue calcado al anterior, el efecto sorpresa queda totalmente anulado. Aún así, los músicos japoneses son buenos, o muy buenos. Y Gackt es un gran cantante. Así que su labor musical es intachable, lo bordaron, y fue una gozada. De eso no os quepa ninguna duda.
Pero hubo algo que realmente molestó a muchos de los asistentes, algo que ya criticamos el año pasado: los larguísimos momentos “adoremos a Gackt”. Lo del año pasado nos parecía algo relativamente aceptable, sobretodo teniendo en cuenta que los fans tenían muchas ganas de mostrar todo su amor, histerismo, y sostenedores a Gackt. Pero siendo este el segundo concierto en un año, no entendemos esos parones en los que se pasan tranquilamente diez minutos haciendo aplaudir y gritar al público.
Estos largos paréntesis se repitieron unas cuatro veces, y a esto hay que sumarle los 2 o 3 minutos entre canción y canción para darnos cuenta de que, a pesar de que el concierto se alargó casi dos horas (bastante más que el año pasado), en realidad el número de canciones que tocaron fue prácticamente el mismo. Si bien a las fans más locas les puede gustar todo esto, y es lo que estaban deseando hacer (aunque acabaron tan agotadas que apenas gritaron para el bis), a aquellos que venimos a ver un concierto nos puede echar para atrás. Reconocemos que esa parte de diva de Gackt nos gusta hasta cierto punto, básicamente porque nos reímos mucho con ese juego del cantante, pero como suele pasar con todo, si te pasas, aburre. Y es posible que todos aquellos curiosos que vinieron por primera vez para ver quien era este tal Gackt, es posible que no vuelvan nunca más a uno de sus conciertos. Y es que a pesar de el buen hacer musical de la banda, pagar 40 euros y que de las dos horas de concierto más de una tercera parte del concierto consista en ver a los protagonistas en plan diva, no será del agrado de muchos.
Y con esto llegamos a otra de las críticas que deberíamos hacerle a Gackt; la promoción. Como ya hemos dicho, los japoneses nunca dejan nada al azar, y en el terreno musical, que a veces puede ser algo más laxo en algunos temas, no es una excepción. El control mediático parece que es absoluto, y todo tiene que pasar por su filtro (¿de ahí que en las revistas japonesas en lugar de “críticas” todo sean alabanzas y peloteos? – parece que los blogs europeos pecan de esto también). Queremos pensar que el desconocimiento de como funciona la prensa musical en Europa sea la responsable de su negativa, una vez más, a dar entrevistas. Quizás, al ver que no podrán controlar lo que se publica, prefieren evitar completamente la prensa. Pero, ¿de verdad le beneficia a Gackt no aparecer en los medios? Estamos más que convencidos de que no.
Gackt demostró en su primer concierto que podía agotar las entradas de una sala de capacidad media (media-baja), algo que no ha conseguido aún ninguno de los grupos de JRock que ha pasado por aquí. Pero al hacer el salto a una sala de más envergadura como es Razzmatazz, aunque parece que la asistencia fue decente, el resultado no es todo lo bueno que quizás esperaban. La mayor parte del público sigue siendo el mismo, no ha variado, no ha crecido, y son aquellos que sin promoción alguna se enterarán de todas formas. Nos parece de cajón que cualquier banda, por muchos fans radicales que tenga, necesita promocionarse en todos los países o ciudades a las que va. Y promocionarse con un cartel en la calle no sirve de mucho si el público no sabe quien eres, algo que sí se consigue apareciendo en revistas, radios, blogs/webs, y televisión. Lógicamente no esperamos encontrar a Gackt en los medios más generalistas (aunque no lo descartamos), pero está claro que hay canales a través de los cuales los músicos japoneses pueden llegar con gran efectividad a su público potencial, y conseguir que el número de asistentes a futuros conciertos vaya en aumento.
A pesar de las críticas que le lanzamos, siempre desde el más profundo respeto y admiración, tenemos claro que estaremos en el próximo concierto. Porque a pesar del exagerado divismo, Gackt y compañía siguen siendo grandes músicos, sus canciones siguen siendo un buen ejemplo de que se puede hacer música comercial sin renunciar a la calidad ni a la contundencia, y aunque las pausas sean algo irritantes, disfrutamos cada una de las canciones que tocan en directo, ¡esperemos que la próxima vez sean más!
este es un post que lleva meses en la recámara, pero las cosas en palacio van despacio, y si este palacio se encuentra en Japón, aún más. A estas alturas, es posible que muchos de vosotros hayáis visto ya el cortometraje publicitario titulado “Xi Avant”, una pequeña obra del reputado director de anime Kenji Kamiyama (Ghost in the Shell, Higashi no Eden…), que curiosamente transcurre en una Barcelona de un futuro no muy lejano.
Los más enterados sabréis que Marc Bernabé, junto a otros blogueros que os sonarán de Crónicas desde Cipango, como son José Manuel de Un Gato Nipón o Micko de Predicando en el desierto, fueron los encargados de poner voces en español y en catalán para darle un ambiente más auténtico al tema. Pero lo que seguramente no sabréis es que tanto Marc como nosotros colaboramos de otra forma en la creación del anime.
Si conocéis Barcelona y habéis visto ya “Xi Avant”, habréis notado que ha habido un esfuerzo considerable en conseguir que los lugares que aparecen en el corto fuesen reconocibles. Para ello, el equipo de Kenji Kamiyama necesitaba algo de ayuda, y ahí fue donde entramos nosotros. En fechas navideñas, Marc y yo nos dirigimos al aeropuerto de Barcelona para grabar uno de los planos secuencia más largos que habrá grabado alguien, todo el itinerario desde el Aeropuerto del Prat hasta la Sagrada Familia, para luego continuar con muchas otras localizaciones típicas de Barcelona. Varias horas de material en vídeo que sirvieron al equipo de Kenji Kamiyama para recrear Barcelona. Aquí tenéis el resultado, que finalmente se ha subido entero a YouTube:
Fue interesante participar, aunque fuese de una forma indirecta, en la creación de un Anime (y encima de un director tan reputado). ¡Y parece que nuestras imágenes realmente les sirvieron de algo! A continuación podéis ver algunos fragmentos de nuestro trabajo, comparados con el corto en cuestión, y con el bonus añadido de ver algunas imágenes del doblaje (que tuvo lugar justo después del terremoto del 11 de Marzo en Japón, y que obligó al equipo a desplazarse a Osaka, donde se habían “refugiado” – del amarillismo – algunos de los dobladores).
Habladurías recentes