hoy me perdonaréis que me salga completamente de los temas habituales de este blog, pero de vez en cuando tengo que dar rienda suelta a una de mis pasiones… (y no se lo digáis a nadie, ¡que esto de ser “friki” y ver el fútbol no está muy bien visto!)
Una viñeta de Aleix Saló que apareció pocos minutos después de otro 5-0 glorioso. (Ya sabéis, podéis ver la Entrevista Pirata que le hicimos clicando aquí.)
hacía mucho, demasiado, que no hacíamos un post como el de hoy, y lo cierto es que ya tardábamos en volver a retomar nuestros análisis de aquello que consideramos TODO LO QUE MOLA (por cierto, un término que empieza a expandirse). Huímos por un momento de la influencia nipona para adentrarnos en un autor de cómics con un gran sabor americano, un dibujante de lo que se suele llamar “cómic undergrsound”, y que para nosotros ha sido uno de nuestros comiqueros favoritos de los últimos 15 años: Peter Bagge.
Pero en lugar de escribir uno de esos tochos interminables, hoy lo que hacemos es una videoreseña del mismo estilo que la de Capitán Harlock:
Podéis verlo en HD en la web de YouTube (clicad en el icono de YouTube del reproductor).
Y como extra, aquí tenéis un pequeño fragmento de “Hate” animado que se incluía en el documental “Hype”:
nos encanta colaborar con otros bloggers, lo sabéis, es una de las cosas más bonitas e interesantes de todo este mundillo, que te da la oportunidad de conocer gente y hacer cosas de forma conjunta. Si encima colaboramos con alguien con quien nos une un interés por Japón y las ganas de videobloggear, entonces ya es una maravilla. Y si además, esta persona es, ni más ni menos, David Esteban “Flapy” (de Un Español en Japón), entonces ya es un lujo.
David y un servidor nos reunimos en Madrid en la terraza de un hotel para probar algo que Flapy se había traído de Japón: Fanta Fun Mix. Una de esas cientos de bebidas japonesas que aparecen y desaparecen por arte de magia, pero con una peculiaridad, que su concepto nos transportaba a nuestra infancia, de cuando en algunas fiestas nos creíamos alquimistas y mezclábamos la Fanta de naranja con la Coca Cola. ¿Qué tal estará eso?
Por cierto, la cámara parece que tiene algo de vida propia… la muy cabrona.
lo cierto es que el primer post sobre la mesa redonda Japón & Blogs que posteamos el martes no tuvo demasiado éxito, y eso que creemos que teníamos un par de reclamos de peso como son Batto de Ramen Para Dos y Roger de Comer Japonés. Aunque también reconocemos que quizás la presentación de los blogs tampoco era de lo más apasionante (y eso que contamos “el origen de Todo Lo Que Mola”), pero en la Arcadia de Urías tenemos también un gran espíritu completista y normalmente no nos gusta dejar las cosas a medias. Es más, no es la primera vez que colgamos una conferencia, y aunque en general no suelen tener demasiado éxito (ni siquiera aprovechándonos de la popularidad de Kirai), seguiremos haciéndolo porque nos gusta que charlas interesantes de este tipo sean fáciles de encontrar en la “blogosfera”, vamos, que nos creemos como una especie de servicio público.
En fin, después del rollo/pataleta (diría que la primera de este tipo que soltamos en el blog), os dejamos con las primeras intervenciones de la mesa redonda que se hizo en la Nihon Jaia, y que básicamente consistió en trasladarles a nuestros compañeros una pregunta que sonará muy familiar a todos los que conozcan nuestro proyecto “Crónicas desde Cipango“… ¿por qué nos gusta tanto Japón?
Puedes ver la primera parte aquí. Ahora sólo nos queda esperar que Ramen Para Dos nos pasen el resto para que podáis disfrutar de una interesante charla. Y no lo decimos porque participásemos nosotros, ¿eh?
estábamos sentados ante el televisor después de cenar esperando ver uno de los programas favoritos (pocos) que vemos habitualmente los lunes, cuando de repente vimos este anuncio de Custo:
Cuando lo vimos empezamos a señalar y emitir sonidos guturales intentando captar la atención de la Comandante. Y es que este anuncio nos resultaba sospechosamente familiar…
Seguro que en el mundo de la creatividad muchas veces se dan casualidades, y puede que el parecido sea una simple coincidencia, o incluso se podría hablar de “influencia”, “homenaje”, “guiño”, etc. Señalar a alguien y llamarle “plagiador” siempre es arriesgado, porque aunque a veces lo tengamos muy claro, existen las casualidades y, también, errores de apreciación. Pero el plagio existe, y este anuncio nos hizo pensar en lo habitual que es el remake o simplemente la copia descarada de ideas japonesas en Occidente. Nuestra mentalidad Creative Commons hace que veamos con buenos ojos el flujo de ideas entre diferentes personas, pero esa misma mentalidad hace que nos moleste mucho que apenas se citen las fuentes de inspiración originales. Ahí está el quid de la cuestión, pero antes veamos algunos ejemplos…
El hijo de Gene Simmons (KISS) se reveló como dibujante de cómics estilo manga, pero le pillaron con esta viñeta (no sabemos si había más) que era claramente igual a la de un manga bien conocido…
Ahora veamos un ejemplo clásico con un personaje muy conocido por estos lares. Se trata de una de las mascotas de Churruca, llamada “Miss Palomita”, y que tiene un parecido más que sospechoso con Peko-chan, la “masconesa” de la empresa japonesa de dulces Fujiya.
Miss Palomita de Churruca
Peko-chan de Fujiya (la única diferencia es que Miss Palomita es “rubia de bote”.)
Pero que nadie se confunda, el plagio se da en cualquier dirección. Y de hecho, si Japón es lo que es hoy en día, esa amalgama sui generis de cultura oriental y occidental, es precisamente por haber “plagiado” muchas cosas de fuera. Pero al menos lo han hecho, por lo general, sin esconderse y reconociendo de donde les ha llegado la inspiración. Pero insistimos, no estamos aquí para criticar el trasvase de ideas. El problema es otro, la mala fe.
Japón hasta no hace mucho era ese país enigmático y desconocido del que apenas sabíamos nada (y para el público general sigue siendo así). Así pues, copiar una idea y hacerla pasar como propia ha sido bastante fácil hasta ahora. Es decir, en el caso hipotético de que Madonna hubiese querido copiarle una idea a Kylie Minogue, todo el mundo se habría enterado y se habría denunciado. Pero si se “inspira” en una cantante japonesa que sólo conocen los japoneses… ¿quién se va a enterar?
Así pues, lo detestable es cuando alguien se apropia de una idea y la hace pasar por suya, y eso es algo flagrante, por ejemplo, en el mundo del cine. Uno de los casos más sonados es el de la copia descarada que hizo Disney de “Kimba” de Osamu Tezuka con “El Rey León”.
Pero hay una especie de “plagio” más sutil y legal que se llama “remake”. Óbviamente es legal porque se pagan los derechos de la obra original a quien le pertocan, pero también es cierto que los americanos son muy habilidosos en hacer pasar estos remakes por ideas propias y llevarse todo el mérito. Apenas se cita en entrevistas o artículos la fuente original, y que alguien nos corrija si nos equivocamos, pero aún espero oír a Martin Scorsese hablando de “Infernal Affairs”, la película hongkonesa que el convirtió en “Infiltrados” y le supuso finalmente el Óscar (y eso que la original es bastante más redonda).
Hemos visto muchísimos más ejemplos recientemente con remakes de “Ringu”, “Kairo”, o “Dark Water” y más allá del cine de terrero hemos visto incluso el estreno de “Hachiko” con Richard Gere, en la que se apropian ya directamente de una de las historias “tokiotas” por excelencia. Pero no es algo exclusivo de estos malos tiempos que están pasando los guionistas de Hollywood para encontrar ideas propias (es vergonozo lo que está sucediendo ahora cuando todo son licencias o remakes de películas extranjeras), y es que ya en los años 50y 60 se daba esta práctica.
Seguro que muchos habréis tarareado alguna vez la melodía de ese mítico western titulado “Los Siete Magníficos”. Seguro que muchos de vuestros padres recuerdan esa peli perfectamente, ya que es uno de los westerns más famosos que existen.
Pero la mayoría de ellos no sabrán, porque nadie se encargó de explicarlo, que “Los Siete Magníficos” es un remake americanizado de la grandísima “Los Siete Samurais” de Akira Kurosawa.
Y como estamos en la Arcadia, no podíamos dejar de mencionar “Godzilla, King of the Monsters”, es decir, el pastiche que hicieron los americanos con la película original de Gojira, añadiendo a Raymond Burr (Perry Mason) y modificando la historia para que la pudiesen entender y no se traumatizaran los pobres e indefensos americanos. Ya no hace falta ni mencionar lo que se hizo con los Power Rangers y el peor Kamen Rider que ha existido jamás, aunque esa ya es otra historia.
Por último, podríamos hablar de “Paprika” y la aclamadísima “Origen”… ¿alguien se había planteado la similitud entre sus argumentos?
Seguramente nos estamos dejando multitud de ejemplos, especialmente en otros campos como pueden ser la publicidad o los videoclips, y quizás sean más difíciles de identificar que en otros campos como el cinematográfico. Pero con la muestra que tenemos aquí (siempre discutible) creemos haber dejado clara nuestra idea sobre el plagio descarado que existe en el mundo de la creatividad. Y aunque ya hemos dicho que todo lo que sean influencias, homenajes o incluso copias sin mala fe pueden ser beneficiosas y enriquecedoras, lo que realmente nos molesta es que aprovechándose de la lejanía y el desconocimiento general del público, alguna gente se dedique a copiar sin escrúpulos las obras de otros artistas, y que encima se lleve todo el mérito.
Algunas veces se ha planteado que, en el fondo, si un artista de renombre copia a otro menos conocido (o totalmente desconocido), al final el primero le acaba haciendo un favor al segundo al otorgarle sus 15 minutos de fama. Pero sinceramente, si Britney Spears le copia algo a Ayumi Hamasaki, aparte de los japoneses, ¿quién se va a acordar de la estrella del JPop cuando Britney se lleve su Grammy?
Pero cuidado, la globalización y la era de Internet están acabando poco a poco con esa impunidad. Cada vez es más fácil descubrir este tipo de prácticas, porque tenemos millones de ojos constantemente analizando todo lo que les pasa por delante. Y Japón ya no es algo tan lejano, así que puede que ahora sea más difícil copiar a a los japoneses sin que la gente se entere, que se lo cuenten al mismo Bob Dylan (que usó sin citar frases del libro “Confesiones de un yakuza”). Por eso quizás donde se fijan ahora las miradas de los creativos faltos de ideas es en el país asiático que empieza a romper moldes y destacar por sus fuerza creativa y comercial: Corea.
ayer lo advertimos, hoy toca empezar a disfrutar de la mesa redonda que se organizó en la Nihon Jaia “Japón & Blogs”. Muchos se lo perdieron porque los cambios de horario del evento fueron algo drásticos, y al final se acabó sustituyendo el pase de “Crónicas desde Cipango” por esta presentación + charla de blogs dedicados a Japón. Además, también faltaron a la cita dos bloggers ilustres, como son Héctor García “Kirai” e Ikusuki, que debieron aparecer por videoconferencia, pero al final no pudo ser. De todos modos, dicen por ahí, que la charla estuvo la mar de interesante de todos modos, y es que si nos juntamos con pesos pesados como Roger de Comer Japonés y Batto de Ramen Para Dos, el espectáculo está servido.
Hoy empezamos la primera parte con las presentaciones de nuestros respectivos blogs, así que si no conocéis a nuestros dos compañeros bloggers, o queréis oir la historia de como se forjó “TODO LO QUE MOLA”, no os perdáis esta primera parte. En próximas entregas podréis disfrutar de la mesa redonda, que giró principalmente entorno a la influencia que han tenido los blogs sobre el conocimiento de Japón y temas similares.
muchos os quedásteis con las ganas de ver más “chicha” sobre la Nihon Jaia, así que si queréis ver un poco más de este festival sobre cultura japonesa sólo tenéis que darle al play, y encontraréis taikos, judo, aikido, y a un “cosmonauta” muy especial que nos hará una valoración del evento.
Pero esto no acaba aquí, mañana colgaremos también la mesa redonda “Japan & Blogs” que tuvo lugar en la Nihon Jaia y en la que participamos junto a Batto de Ramen para Dos y Roger de Comer Japonés. Además, en el blog de Crónicas desde Cipango colgaremos la presentación que se hizo del documental.
Los zombies están de moda, y no es reciente, hace ya años que sufrimos una invasión silenciosa de todo tipo de productos relacionados con el tema. Lo más actual es ahora mismo el estreno y abrumador éxito de la serie de TV “The Walking Dead”, que a su vez está basada en un exitoso cómic que aquí se publica hace unos añitos como “Los muertos vivientes”. Pero también hemos visto editada una guía de supervivencia, libros clásicos reescritos incluyendo zombies, nuevas generaciones de películas, series, e incluso juegos de mesa. No diremos que los zombies estén aquí para quedarse, primero, porque todas las modas pasan, y segundo, porque siempre han estado entre nosotros.
Siempre hemos sido unos fans del género zombie. Nos gustan los zombies de la misma forma que nos gustan las pelis y los libros de temática postapocalíptica. Y no es que queramos montarnos en el carro de la moda, pero creemos que es un buen momento para rendirle nuestro homenaje al género, hablando de algunas obras que han llevado al zombie a ser parte de TODO LO QUE MOLA.
No vamos a ir de sobrados gafaspasta y decir que la primera peli que vimos de zombies fue “Yo anduve con un zombie”. A pesar de que esta película sobre el extraño fenómeno haitiano sea la visión más real del fenómeno, y además pionera en su temática, para nosotros no es tan crucial ni tan definitoria como lo fue “La noche de los muertos vivientes” de George A. Romero. Esta es LA PELI de zombies. Aquí se definió el aspecto del zombie, sus movimientos, su forma de atacar en masa, la solución del tiro o hachazo en la cabeza, así como las actitudes de los supervivientes. Todo lo que ha venido después no dejan de ser variaciones que pueden gustar más o menos, pero para nosotros los zombies siempre serán lentos, tontos y con un punto extrañamente simpático (zombies que corren más que Usain Bolt son otra cosa… son… “infectados”).
Pero las películas de George A. Romero, aunque puedan parecer un simple producto de entretenimiento, tienen algo más, algo que muchas otras películas han perdido, la crítica. Y aún así, aunque no se tenga intención, una peli con zombies puede acabar llenándose de contenido crítico con la sociedad (o quizás es que estamos viendo cosas donde no las hay). Eso es algo que se confirmó con la segunda entrega de la primera trilogía “zombie” de Romero, “Dawn of the dead” (aquí se llamó, simplemente, “Zombie”), la que es una de nuestras películas favoritas de la era zombie. Seguramente esta segunda entrega es la que hace más evidente sus ganas de arremeter contra la sociedad, pero ayuda a consolidar esa idea de que los zombies son y serán siempre una metáfora. En “Dawn of the Dead” los protagonistas no se encierran en una casa, sinó en un centro comercial (algo que muchos hemos soñado de pequeños, y no tan pequeños). Los zombies se amontonan alrededor, siguiendo las costumbres que tenían en vida, y que en el fondo no han cambiado tanto en su no-vida (¿o acaso los fines de semana no se llenan estos templos del derroche de descerebrados deambulando?).
“When there’s no room in hell, the dead will walk the earth.” (¡Toma frase!)
A partir de esas saga original empezaron a salir como churros películas exploitation de zombies, algunas realmente buenas, otras simplemente productos oportunistas y algo cutrillos. Quizás por estos últimos films, el zombie quedó relegado a la serie B y Z, y eso no es algo necesariamente malo, pero para el gran público han estado dormitando durante muchos años. Parecía que no había forma de revivir el género a lo grande, quizás por eso salieron barbaridades como la edición de los 30 años de “La noche de los muertos vivientes”, para la que se grabaron escenas nuevas, y de la que deberíais huir como si os persiguieran, no unos zombies, si no unos infectados. Pero ni explotando una y otra vez la película original se consiguió llenar las calles de zombies otra vez.
Pero hace pocos años llegó un inglés al que conocíamos por “Trainspotting”, con una de las primeras películas de “la era digital” y poco presupuesto, volvió a convertir a los zombies en algo “cool” (vale, que no son zombies, que son infectados… pero se parecen, ¿no?). Puede que estos “infectados” rápidos y tremendamente agresivos sean lo que necesitaban los nuevos espectadores que ya viven una vida más frenética que 40 años atrás. A partir de “28 days later” llegó también la comedia “Shaun of the Dead”, otro filme inglés y modesto, que poco a poco fue pasando de una peli de culto a algo mucho más conocido, e incluso podemos hablar de “Dead Set”, un extraño producto que mezcla zombies con Gran Hermano. Y la película que dió el empujón final, o que quizás se aprovechó del inminente tirón, fue la ya mítica “Zombieland”, con esas grandes reglas de superviviencia.
Así pues, volvemos a “The Walking Dead”, una serie que después de tres capítulos ha dejado a todo el mundo boquiabierto por su buen hacer. Y aunque parece que la serie puede desviarse de forma considerable del planteamiento original del cómic, sigue rezumando ese espíritu con el que Robert Kirkman impregnó ese gran cómic que es “Los muertos vivientes”. Debemos confesar que el prólogo que escribió el autor para el primer tomo nos cautivó, parecía que estuviese desgranando todo lo que nosotros pensábamos de las películas de zombies, y uno esos pensamientos es: “¿por qué tienen que terminar siempre las pelis de zombies en el mejor momento? ¿y qué demonios les pasa a los protagonistas después?” Kirkman quiso hacer una obra que nos llevara de verdad a conocer la vida de unos personajes en un mundo plagado de zombies, y no sólo esos primeros días o primeras aventuras. Un propósito loable, que parece que sigue adelante, y encima con el gran estímulo que supone una serie de TV, parece que tenemos “Muertos Vivientes” para rato.
¿Y por qué nos gustan tanto las pelis de zombies? (y por extensión las post-apocalípticas). En realidad, por la misma razón que a muchos nos encantó Lost. Esa idea del volver a empezar, de tener una nueva oportunidad para hacer las cosas de otra forma, vivir una nueva vida sin los errores del pasado. En definitiva, de lo que estamos hablando es de uno de los elementos indispensables de cualquier obra de entretenimiento, la evasión de la realidad. ¿Cuántas veces habremos deseado quedarnos solos (o casi) en el mundo? Dejando atrás trabajo, obligaciones y otras historias que nos amargan la vida. ¿Cuántas veces nos habremos preguntado qué haríamos si despertaramos y el mundo tal y como lo conocemos hubiese terminado? Cientos. Os puede parecer extraño que en esta explicación no hayamos mencionado en ningún momento “el zombie”, pero es que en realidad, en todas las historias de este tipo, el muerto viviente no deja de ser el añadido, la pizca de sal, el terrón de azúcar del argumento, porque en el fondo siempre nos están hablando de los humanos que intentan sobrevivir, que tienen que adaptarse a una nueva situación. ¿O acaso creemos que la vida del come-cerebros medio es muy interesante? (Aunque algunos han hecho películas al respecto.) No, lo que nos interesa es ver como se lo montan esos cuatros supervivientes, y pensar si nosotros habríamos hecho lo mismo, o si nosotros hubiésemos conseguido sobrevivir como ellos.
“Míralos ahí fuera, sabes que cuando morimos nos convertimos en ellos. ¡Crees que nos escondemos tras los muros para protegernos de los muertos vivientes! ¿No lo entiendes? ¡Nosotros somos los muertos vivientes!” (Los Muertos Vivientes, vol. 4)
En fin, seguiríamos hablando y hablando de los zombies y porqué nos gustan tanto… pero no paro de oír golpes y extraños gemidos que provienen de la bodega de la Arcadia. Además veo que tampoco hay luz. Bueno, tranquilos, voy a ver qué pasa con una linterna. ¿Acompañarme? Nah, iré solo. ¿Qué me podría pasar?
Y al final, lo que pasó fue que Urías se convirtió en un zombie y apareció (hace unos cuantos años ya) en un videoclip de la banda FREAK XXI. Buscadle por ahí, el tío iba con gorro y una camiseta de Machine Head, e incluso le pegaron algunos tiros (aunque todo va muy rápido).
También nos habría gustado participar en este video de Misfits que les dirigió el mismísimo George A. Romero.
Y si queréis leer un buen blog sobre zombies, en el que encontraréis artículos mil veces más documentados, entrad en Zombi.Blogia.
lo prometido es deuda, y tal y como anunció Kirai en su blog, después de la charla de @adelgado sobre las redes sociales en Asia, que tuvo lugar en Casa Asia de Barcelona en el marco del 1er Encuentro Twitt-Asia, hoy os ofrecemos la primera parte de la charla que dió Kirai al respecto, y que mezcló su experiencia trabajando en Twitter Japan, con la presentación de su nuevo libro, “Momentos”.
Sin más, os dejamos con Héctor García:
Por cierto, maldigo al que se le ocurrió encender el aire acondicionado…
Volveremos con más @kirai y más @adelgado con las preguntas del público.
con más retraso del habitual, ayer fue un día de mucho ajetreo, el post de hoy tiene un carácter en parte regulero y en parte excepcional. Regulero porque lo habremos escrito en pocos minutos, pero excepcional por el valor de nuestro hallazgo.
Ayer fue un día en el que el NEXO estaba por todas partes, topándome primero, y por casualidad, a Pau de El Pachinko en Madrid, y unas horas después a Adrià Montiel de Publicidad Japón en Barcelona. Creyéndonos ya un poco los reyes del mambo en todo lo que se refiere al NEXO Japón, pensando que conocemos a todo el mundo que hay que conocer y todas las fuentes de información que hay que consultar. Adrià me mostró un fanzine (sí, aún existen) que me dejó con los ojos y la boca abierta.
Se trata de “Jo, tía” (el primer fanzine de teenage exploitation), al parecer un bastante veterano fanzine madrileño que, después de una temporada de ausencia, volvió este mismo fin de semana con dos tocharros dedicados íntegramente a Japón. Más de 600 páginas con CD incluído, que nos hablan del país nipón desde una perspectiva muy particular, y “fanzinera” que tanto puede pasar por la crítica más ácida y despiadada, hasta la pura admiración (nos ha recordado mucho el estilo de Mondo Brutto, aunque no es que tengamos muchas más referencias).
Aunque no hemos podido leerlo todo aún, hemos devorado ya una gran parte del primer volumen que básicamente consiste en una particular guía de viaje sobre Tokyo, que seguro interesará a muchos cosmonautas, ya que está hecha desde una perspectiva, lo sepan los autores o no, muy #TLQM. Que hayan incluído Nakano Broadway en su itinerario de tiendas demuestra que han hecho los deberes (y que estuvieron una buena temporada viviendo en Japón).
Pero aparte de esto, en el segundo tomo se puede encontrar un exhaustivo repaso de la cultura Pop japonesa, tocando temas variopintos, que tanto pueden ser una guía de grupos y locales para escuchar Punk, Pop, Rock con sabores cincuenteros, sesenteros y setenteros, un extenso artículo sobre el crack del tokusatsu Eiji Tsuburaya, el mercado de segunda mano en Japón, y muchos otros temas que parece mentira se puedan juntar en una misma publicación. A todo esto, hay que añadir que en los dos volúmenes encontraremos una guía de episodios de Doraemon, eso sí es bizarro.
Decir que el primer volumen se lee al estilo occidental, pero el segundo al estilo japonés (aunque con algunos líos ya que hay artículos que se leen de forma occidental), formando un tándem indispensable que con lo poco que hemos leído creemos que ya vale su elevado precio (12 euros por tomo – y si no lo vale, ya os lo diremos). Como ya hemos dicho antes, cada tomo incluye también un CD con viejos hits japoneses, incluyendo el mítico “ue o muite aruko yo” (o Sukiyaki) de Kyu Sakamoto, entre otras canciones que estamos empezando a descubrir.
No sabemos de donde han salido ni quienes son, pero “Jo, tía!” nos ha tomado por sorpresa y nos ha revolucionado las neuronas. Y es que han hecho algo… ¡que tendríamos que haber hecho nosotros! (aunque fuera en otro formato! ¿Alguien ha dicho Entrevista Pirata? A ver si se prestan a ello…
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