las grandes presiones de un lobby twittero que han generado ciertos comentarios en la segunda parte de la entrevista a Pau de El Pachinko, han conseguido que cedamos y demos nuestro brazo a torcer, publicando hoy mismo, y de forma excepcional, una nueva entrada con la tercera y última parte de la entrevista que le hicimos a Pau durante nuestra visita a Alicante.
En la “Plaza de Correos” de Alicante, rebautizada como “Plaza de Josecrem“, donde empezamos la entrevista, y que acabamos abortando por el ruido de la fuente.
Si no habéis visto ninguna aún, haced click aquí y aquí para la 1a y 2a parte respectivamente. Os dejamos con Pau, que nos hablará de los Premios Bitácoras que estuvo a punto de ganar, de la endogamia de los bloggers del Nexo Japón y de sus futuros planes de viaje.
Y si no las has visto aún, no te pierdas las Entrevistas Pirata a:
después del éxito de crítica y público del primer asalto, no queríamos haceros esperar más, así que os presentamos ya la segunda parte de de la entrevista que le hicimos a Pau sobre su blog de andar por casa, El Pachinko. Y en contra de lo que estava previsto, os anunciamos que al final habrá una tercera parte.
Pau y Urías buscando localizaciones en Alicante para la entrevista. (Foto de @epi69blas)
En esta segunda finiquitaremos el tema de los viajes hablando de los lugares favoritos de Pau, también de Japón, y haremos un repaso de los puntos a seguir para preparar un viaje. Para la tercera dejamos “las polémicas”, hablaremos de los Premios Bitácoras, la blogosfera del Nexo Japón, y porqué parece que a veces nos miramos demasiado el ombligo (¡y esto será muy pronto!).
Y si no las has visto aún, no te pierdas las Entrevistas Pirata a:
sois muchos los que aún recordáis (y me recordáis) el post que publicamos hace unos meses sobre la vez que Urías se metió en un autobús de gira con una de las bandas de Black Metal más famosas del panorama: Dimmu Borgir (parte 1 y parte 2). Pero esa no fue la primera vez que Urías se subía un autobus para cubrir una gira española de un grupo. Hoy os queremos contar esa primera vez, hace ya unos añitos Urías se infiltraba entre las filas de Soilwork, una de las más notables bandas del llamado Death Melódico Sueco, y que por entonces estaba viviendo uno de sus momentos más dulces. Además, esta gira tenía como cabeza de cartel a los populares Children of Bodom, y como banda “prometedora” a los actualmente pesos pesados Shadows Fall. Un cartel variado y en uno de los mejores momentos de las tres bandas, y Urías nos cuenta (extensamente) como sobrevivió a esos tres días llenos de Metal, alcohol y ensaladas de atún:
Soilwork mostrando su reciente portada en Hell Awaits, revista en la que se publicó luego este reportaje.
Jueves 8 de Mayo
Mi viaje no empezó de la mejor forma posible. A las 6.45 de la mañana salía de mi casa en coche para llegar al aeropuerto, pensando que salir con más de dos horas de antelación sería suficiente, me equivocaba. Después de oír el mismo boletín de noticias por cuarta vez y avanzando a paso de tortuga ya empecé a desesperarme “¿Cómo demonios aguantan cada día estas colas esos que viven y/o trabajan en Barcelona? ¡Coged el transporte público!” A las 8.45 llegué al aeropuerto y empecé a correr para ir a facturar. Qué suerte, el vuelo se había retrasado diez minutos y podía ir con relativa tranquilidad. Pero cuando llegué a Madrid con el lógico retraso esa tranquilidad acabó. Nada más bajar del avión vi en esas fatalistas pantallas azules que mi vuelo ya estaba embarcando y ya hacían la última llamada, horror… Corrí, corrí y corrí, dando un buen espectáculo allí por donde pasaba, ya que ver un tío de dos metros corriendo con una mochila a punto de salir disparada, intentando que la tarjeta de embarque no se le caiga al suelo y con cara de desesperado-voy-a-perder-el-vuelo debe ser bastante divertido. Llegué justo a tiempo, y poco después de encontrar mi asiento el avión empezaba a moverse, ufff…
Miré por mi ventanilla del avión, vi una tierra llena de colinas y una pequeña pista de aterrizaje, había llegado a Vigo, la primera parada de mi viaje. Después de coger un autobús y hacer una especie de ruta turística por los alrededores y el centro de Vigo me encontré con mi anfitrión en esta ciudad gallega, Iago, el nuevo colaborador de Hell Awaits, que amablemente me ayudó a gestionar mi viaje a Porto y que me invitó a comer a su casa. Y una vez comido, habiendo hablado un buen rato de la revista, y jugado a varias partidas del Virtua Tennis, nos dirigimos a la Plaza España para coger el autobús de Break Point, un viaje organizado al concierto de Children Of Bodom, Soilwork y Shadows Fall en Porto. Bautizé mi nuevo y cuarto transporte del día como el “Jebi Bus”, y es que estando acostumbrado a usar este transporte, encontrarme con un bus lleno de metaleros y con un vídeo de Metallica del “Live Shit…” en las teles, no era lo más normal. El viaje duraría un par de horas, con una pequeña parada, y después de hacer un repaso al “Hate Crew Deathroll” de Children Of Bodom, se seguirían los vídeos de Pantera, Grease (no preguntéis), y The Osbournes, que amenizaron el viaje y provocaron varias carcajadas en el pasaje. Y es que no hay duda de que Ozzy Osbourne solo hay uno, hay frases suyas que ya son míticas, como la de “os quiero a todos, os quiero más que a mi vida… pero me volvéis loco”, sin olvidar sus instructivas charlas sobre sexo seguro, tatuajes y drogas. Así que después de ver un par de episodios por fin llegamos a Porto, mi primera visita a Portugal, y quedé bastante impresionado por esta ciudad. Mucha gente coincide a la hora de describir este país, y yo no voy a ser menos, la palabra es “decadente”. Hay que reconocer que desde un punto de vista turístico tiene su encanto, pero sigue siendo algo deprimente. El autobús tuvo que adentrarse mucho en la ciudad y por lo tanto pudimos ver buena parte de Porto, desde partes más “modernas” hasta el que parecía ser el centro histórico, donde edificios del siglo XIX convivían con otros más nuevos, y me sorprendió bastante ver que una exagerada cantidad de edificios estaban abandonados. El concepto de restauración y preservación no es algo que parezca estar muy arraigado entre los portugueses, y podías ver algunos impresionantes, viejos y destrozados edificios junto a otros completamente modernos. Una imagen que se presta como perfecto ejemplo de estos contrastes fue la de dos paradas de autobús; mientras que una era totalmente nueva y moderna, sólo cien metros más abajo te encontrabas otra hecha con cuatro plásticos, realmente curioso. Después de pasar por un impresionante y altísimo puente, descender un poco, y pasar por la zona de bodegas de Porto, llegamos a nuestra parada. Allí darían las últimas instrucciones para ir al concierto y volver después al autobús, pero el bus que cogería yo luego sería bastante más interesante.
La sala Hard Club de Porto es una de las mejores salas que he visto (y he visto unas cuantas). Situada a 5 metros del río, con unas vistas geniales, era un edificio de piedra, con un aspecto realmente moderno, aunque no sabría decir si es un edificio nuevo hecho a la antigua, o un edificio antiguo reformado (que ya sería raro). Mi primera misión sería encontrar a Fleisch, el Tour Manager de la gira, pero todas las puertas estaban cerradas y las únicas personas que estaban por ahí eran puntuales asistentes al concierto. Por suerte, Alexander, el segundo guitarrista de Children Of Bodom, corría por ahí y pude pedirle que avisase al Tour Manager. Al instante tenía delante de mí al típico y tópico roadie, con mil cosas colgando, pelo largo pero no tanto, chancletas y pantalones cortos, como no. Me acompañó hasta la parte trasera de la sala, saludé primero a Peter Wichers, guitarra de Soilwork que estaba realizando una entrevista, pasé por el camerino de Shadows Fall y por fin llegué al de Soilwork. Mientras era presentado, Ola Flink, bajista, Henry Ranta, batería, Sven Karlsson, teclista, y Lars, técnico de sonido, me miraban algo sorprendidos, dándome la impresión de que no estaban muy al tanto de que me tendrían unos días con ellos. Me senté en una de las sillas libres y lo primero que me dijo Henry fue: “Hay normas en el autobús. No se puede cagar y tampoco se puede vomitar.” Poco después me contarían que la norma de “no vomitar” se debía precisamente a un periodista español que había estado con ellos en la última gira, y que acabó vomitando en el suelo del autobús, posterior bronca del conductor y un pestazo considerable.
“Si despiertas al bebé, darle el pecho immediatamente.” El típico humor de autobús de gira.
Allí estaba yo, en un pequeño camerino, con ropa por el suelo, cerveza por todas partes, restos de catering, y la gente de Soilwork hablando sueco. Ahí empecé a darme cuenta de algo que hasta cierto punto ya me esperaba, estos suecos son de lo más soso y aburrido. No solo me miraban de reojo, con algo de desconfianza, como si fuese un intruso, si no que no eran precisamente unos tíos muy habladores, y aún menos afables cuando les sacabas algunas palabras. Aunque esta fue la primera impresión, y por suerte esto empezaría a cambiar de forma gradual. A los segundos… minutos… horas… se uniría un nuevo compañero de viaje, un habitual del mundo de los conciertos y las giras, un tipo llamado Aburrimiento. Una especie de muñeco vudú, que presidía la mesa, hecho con cubiertos de plástico, tapones de botella y una naranja era la prueba palpable de que normalmente no hay mucha cosa que hacer, aparte de beber.
Representación vudú del Sr. Aburrimiento.
Y mirando las musarañas pasó más o menos una hora desde mi llegada, entonces ya empecé a oír la actuación de Shadows Fall, solo oírlos porque aún estaba intentando socializar con la gente de Soilwork, quería caerles bien, así que por esta noche me conformé con oir a esas “promesas americanas”. Cinco o seis temas de Shadows Fall y ya era el turno de Soilwork, se pusieron sus respectivos uniformes, prácticamente los mismos durante las tres noches, y salieron ante una sala que a mi me pareció totalmente llena. Era la segunda vez que veía a Soilwork en directo y la verdad es que me impresionaron mucho más que la primera (que fue igualmente excelente), pero supongo que el hecho de verlos esta vez desde tan cerca, en el mismo escenario, ayudaría. El repertorio era una buena selección de temas de los dos últimos discos, así que no faltaron “As We Speak”, “Follow The Hollow”, la del nuevo vídeo, “Rejection Role”, “Figure Number Five”, “Light The Torch”, y además con algunas concesiones a los más antiguos “A Predator’s Portrait” y “Chainheart Machine”. Gran concierto y ahora tocaba hacer cola para la ducha. Mientras tanto yo esperaría la actuación de Children Of Bodom, que aún no les había visto fuera del escenario ni les vería hasta el día siguiente, ya que se pasaron toda la noche encerrados en su camerino. Si mal no recuerdo empezaron su actuación con “Needled 247”, el primer tema del “Hate Crew Deathroll”, y solo con ese dejaron claro que son una banda potentísima en directo, que aunque a mí me gustan pero tampoco me apasionan, hay que reconocer que su actuación fue excelente. Esta vez opté por ver el concierto un poco más escondido, en un pasillo que hay detrás del escenario del Hard Club, mi intención era ver lo que se cuece entre bambalinas durante la actuación; lo primero que llamó mi atención fue un improvisado mueble bar hecho con las cajas del equipo de sonido; había varias botellas de alcohol, una cubitera y varios vasos, y con asiduidad el mueble bar recibía visitas de los roadies, que se preparaban sus cócteles y también algunos para Children Of Bodom, que entre solo de guitarra y solo de batería se iban paseando por ahí detrás, con mucho cachondeo y una calma algo curiosa teniendo en cuenta que estaban en medio de un concierto (¡todos unos profesionales, vamos!). Varios minutos antes de que acabase la actuación fui de nuevo al camerino, esta vez para ver cuál era la actividad más normal después de un concierto. Sinceramente, lo que veía allí, lejos de ser una juerga de sexo, drogas y rock & roll, como muchos se pueden esperar, parecía que me hubiese ido de colonias con el cole; ropa interior tirada por todos lados, mochilas abiertas, tíos envueltos en una toalla o en calzoncillos, unos que pedían jabón o desodorante, y mierda, mierda por todas partes. Entre el catering, las toallas, la cerveza que había caído al suelo, y un largo etc, esa pequeña habitación que antes era una bonita estancia, se había convertido en una pocilga.
Las guitarras de Alex Laiho, líder de Children of Bodom, con un detallito curioso.
Unos minutos después y el concierto había finalizado, tocaba una corta sesión de discoteca y el trabajo duro de los roadies para desmontar y cargar todo el equipo. Para las estrellas de la noche empezaba la diversión de verdad; aunque no habían dejado de beber desde que había llegado, la frecuencia con la que se abrían latas de cerveza aumentó, y además empezaron a servir la que parecía ser la bebida preferida de esta gente(aparte de la abundante cerveza), Red Bull con vodka. Para mí, esta bebida no es más que jarabe apestoso y prefería oler otras aromas que por ahí corrían, pero al menos el jarabe sirvió para que la sosería sueca dejara paso a lo que podríamos llamar… soltura. También hay que reconocer que la compañía de la gente de Shadows Fall ayudó bastante, y al menos empezaron a hablar en inglés, suerte para mí. Poco después salíamos de la sala para entrar en nuestro hotel con ruedas.
Aunque no era la primera vez que entraba en un autobús de gira, sí que era la primera vez que dormiría en uno, …con 12 tíos borrachos. Una vez dentro la cosa ya se animaba bastante más, paralelamente al consumo de alcohol, y empezaron a poner algo de música… ¿Slayer? ¿Metallica?¿quizás algo de Death Metal? ¿Opeth?, pues no, empezaron con Pink… en realidad no me sorprendió tanto, y es que ya estoy bastante acostumbrado a estos peculiares gustos de los músicos. Por suerte no duraría mucho y después de escuchar unas parodias del rapero Ja Rule realmente divertidas y que provocaron bastantes carcajadas, Paul, el bajista de Shadows Fall, se decidió por Sick Of It All, algo más “adecuado”. Mientras Ola Flink y Paul cantaban y hacían headbanging, la primera vez que les veía dejándose llevar de verdad, Sven se sentó a mi lado; él era de momento el tipo más discreto y poco hablador, seguiría siéndolo a lo largo del viaje ya que se le veía poco y hablaba menos. Pero gracias al alcohol esta noche sería diferente, y empezaría a soltarme un rollo de borracho de mucha tela. Incluso me llamaría “el enemigo”, que si algunos habéis visto la película “Casi Famosos”, recordareis que es como llamaban los músicos de una banda de los años 70 al jovencito periodista que se había unido a la gira. Me había convertido en un espía, en el Enemigo, e incluso Sven me amenazó, en coña… aunque yo no las tenía todas con un vikingo borracho a mi lado, y cinco más alrededor. Así que después de que Sven prácticamente se durmiera hablándome, decidí irme a dormir. O al menos eso pretendía.
No es fácil dormir en un bus. Ese ataúd que llamaban litera medía dos metros de largo, uno de ancho y menos de uno de alto (Edit: como un hotel cápsula). No es fácil dormir en un ataúd, y menos si se mueve y no deja de vibrar. No tengo ni idea de las horas que dormí, y dudo que fueran más de dos seguidas ya que a cada momento me despertaba, pero pocas veces he dormido tan mal. Al menos eso era lo que pensaba en ese momento.
Este es el aspecto de la parte de arriba de un tour bus, con sus literas (ataúdes) correspondientes.
9 de Mayo
No sé que hora sería, pero me di cuenta de que el autobús estaba metido en un gran atasco. No había duda, ya habíamos llegado a Madrid. Creo que fui de los primeros en levantarme, o de resucitar según como se mire. Me encontré a Peter jugando a una partida del Mario de la GameCube, así que mientras él intentaba machacar unas tortugas con pararrayos, yo empecé a mirar al exterior; el autobús estaba aparcado justo delante de la puerta trasera de la sala Aqualung, era casi la una del mediodía y ya había alguna gente esperando cazar algún autógrafo o alguna púa. ¡Eran más de diez! Realmente impresionante, cuanta devoción. Mientras tomaba algunos apuntes en las mesas de la parte baja del bus, el simpático conductor me dio las instrucciones para abrir y cerrar la puerta, ¡tenía un código secreto! También me dijo que podía entrar en la sala, que el catering ya estaba servido, y como no había comido desde la tarde anterior, salí dispuesto a devorar el desayuno.
El Metal da mucha hambre. Ola Flink, bajista de Soilwork, dispuesto a devorar el desayuno de los campeones.
La sala Hard Rock me había impresionado bastante, ya que comparada con las habituales salas de Barcelona era una maravilla. Pero lo de Aqualung ya fue algo impresionante. Un escenario enorme, un diseño del espacio bastante original y lo más impresionante, un patio con una enorme piscina, todo decorado al estilo tropical, lástima que la piscina estuviese vacía. A esas horas, algunos roadies, el chico del merchandising, los de Shadows Fall y Ola Flink, ya estaban alrededor de esa enorme mesa de catering. Pan, embutido, cereales, nachos para “dippear”, fruta, yogures, filipinos, café y mucho refrigerio era más o menos lo que poblaba la mesa. Por cierto, esta sería la primera vez que vería a los miembros de Children Of Bodom relacionándose con el resto de la compañía, aunque seguiría sin ver a Alexi, que estaría encerrado en el bus. Y los minutos iban pasando, era demasiado pronto para que las bandas tuviesen que hacer algo, aunque los roadies llevaban horas despiertos y currando, pero al mismo tiempo no había suficiente tiempo para ir a hacer un poco de turismo por Madrid. Así que tocaba esperar y entretenerse como fuese. Yo seguiría con mi pasatiempo favorito, mirar las musarañas, y el resto hicieron lo mismo; todos callados, con cara de sueño y mirando a su alrededor. Poco después Ola me diría que este estaba siendo el día más aburrido de toda la gira. Pues vaya suerte que tuve (¿dónde está el sexo, las drogas y el Metal prometidos? ¿dónde está la locura del Rock & Roll?).
Peter Wichers, guitarrista de Soilwork, haciendo gala de su simpatía habitual. ¡A tope con el solitario!
Al fin pasaron las horas libres y llegaba la hora de la actividad. Empezaban las pruebas de sonido. Siendo Children Of Bodom los primeros esperaba que por fin podría ver a Alexi fuera del escenario, no es que estuviese impaciente por verle, pero el hecho de que se resistiese a dejarse ver hacía crecer mi curiosidad. Y una vez más Alexi no apareció, el resto de la banda probó sendos instrumentos, pero había un hueco en medio del escenario. Como algo que ya parece ser habitual, surgieron algunos problemas con el sonido. No quedaba mucho tiempo, ya que la sala abría las puertas en pocos minutos, el resultado: Soilwork prácticamente no pudieron hacer pruebas, y poco después me encontraría a Peter algo enfadado y dando las culpas a la “Inquisición Española” que se ocupaba del sonido de la sala.
Brian Fair, de Shadows Fall, ante un entregado público.
Problemas aparte, en el terreno musical fue una gran noche. Esa fue mi actuación favorita de Soilwork y de Shadows Fall; no solo había un público bastante entusiasta, si no que las bandas, animadas en parte por ese gran escenario, tocaron y animaron a la gente como nunca, y Ola Flink dejó muy claro que él es todo un espectáculo de directo. Ya empezada la actuación de Children Of Bodom quise echar un ojo en los camerinos de la sala. Si no me equivoco, un tipo de Mastertrax bajó para llevar a Bjorn a una entrevista, pero como este ya había hecho una por la mañana y obviamente estaba cansado del concierto, se negó a ir y quería colgarle el muerto a otro. Así que empezaron a pasarse la pelota entre unos y otros; todos apuntaban a Flink como el candidato apropiado, pero este tampoco quería, casi como un niño que no quiere ir al cole. Bjorn se sentó para dejar claro que él se negaba rotundamente, y al final, después de hacer esperar un buen rato al paciente hombre de Mastertrax, el otro Ola se prestó para la entrevista.
Bjorn, vocalista de Soilwork, en acción.
Vi más o menos la segunda parte del concierto de Children Of Bodom y mi estómago reclamaba algo de cena. Esa noche no había catering, les daban quince euros a cada uno para comprarse algo, y como haríamos la mayoría me fui al Burger King que había justo al lado de la sala. Después de comer me dirigí al autobús. Ahí tuve varias charlas con Sven y Brian sobre lo buenos que son Katatonia(mi camiseta del “Viva Emptiness” causó sensación, al igual que la de Killswitch Engage que me puse al día siguiente, grupo impresionante según muchos de ellos). Brian se sentó delante de mí para comer su ensalada y sus patatas fritas del Burger King, mientras me contaba los problemas que tenían tanto él como uno de sus compañeros para subsistir en las giras con su condición de vegetarianos. Mientras separaba cuidadosamente el atún de la ensalada, se preguntaba porque algunos vegetarianos se hacían llamar así y comían pescado: “Yo solo como todo lo que se puede plantar y que crece.”
Pasamos varias horas ahí aparcados, y ya era el gran momento de los fans, que encontraron a la mayoría de las bandas paseándose, comiendo y bebiendo delante del autobús. Pero cuando más se bebería, otra vez, sería dentro del autobús, y esta vez Peter sacó una botella de vino, con la intención de emborracharse y emborracharme. Consiguió lo primero, aunque no lo segundo, y lo consiguió gracias a la ayuda del botín que se llevaban cada noche al autobús; todas las latas y botellas que habían sobrado del catering, eran introducidas en el bus cada noche por las bandas, con cierta clandestinidad(y no se llevaban poca cosa).
Unas risas y unas charlas después, me había retirado a mi litera. Pero si creía que escuchando un poco el Discman podría dormirme, estaba tan equivocado como muchas otras veces durante el viaje. Pero eso lo sabremos la próxima semana…
Soilwork en la Aqualung, minutos antes de salir al escenario.
Os dejamos, por ahora, con unos videos de las bandas de la gira.
parece que poco a poco vamos consolidando el miércoles como el día típico de hablaros de nuestros viajes, ¡pero no os acostumbréis! ¡que somos muy anárquicos en esta nave! Pero hoy no queremos hablaros de un lugar en concreto, si no de algo que siempre nos ha maravillado, impresionado, divertido de nuestros viajes a China: los repartidores.
Alucinamos con su habilidad para apilar paquete sobre paquete de una forma totalmente inverosímil en sus bicicletas o medios de transporte parecidos. Es una visión a la que no estamos acostumbrados aquí, más que nada porque sería completamente ilegal circular de esta forma.
En cualquier caso, aplaudimos el ingenio y la valentía de estos entregados y sufridos repartidores chinos, ahí va nuestro homenaje:
Doble mérito, no solo por conseguir meter todo eso en la bici, si no por aguantar el calor del Agosto de 2006 en Shanghai… pero… ¿de qué coño le sirve la bici?
Este es más convencional, pero la cara de sufrimiento es espectacular (Agosto 2006, Shanghai).
Sin comentarios. (En un Hutong de Beijing, Agosto 2006).
¿Hay alguien o algo ahí detrás? (Agosto 2009, Guanghzou)
¡La chica del anuncio está alucinando con este hombre! Y alguien le está maldiciendo los huesos. (Agosto 2009, Guanghzou)
¡¡¡Tetris!!! (Agosto 2009, Guanghzou)
Este no tiene nada de especial, pero es cuanto menos curioso el sistema de transporte… y el hombre de delante con esa mirada y la mini bici no tiene precio. (Agosto 2009, Guanghzou)
¡Ingenioso sistema! (Agosto2009, China)
No sabía que vendían ESO en China. (Agosto 2009, Yangshuo)
Si te ha gustado este post, puede que te gusten estos otros sobre China:
después de un largo paréntesis de meses, en estas últimas semanas pudimos retomar el visionado de Kamen Rider Agito para llegar a su final. Es por lo tanto el momento de hablaros de la que probablemente es nuestra serie favorita de la saga Kamen Rider, con el permiso de Kamen Rider Kabuto. Y no solo eso, intentaremos convenceros de que. si aún no os habéis animado a ver una serie de Kamen Rider, este puede ser el mejor comienzo.
Toshiki Kashu es Tsugami Shouichi (Kamen Rider Agito)
Kamen Rider Agito (2001) fue la segunda saga de la era Heisei después de que se reiniciara con Kamen Rider Kuuga, y además es la que celebra el 30º aniversario de la creación del personaje original de manos del ilustre Rey del Manga, Ishinomori Shotarô. La serie tiene una peculiaridad que no se ha repetido en las siguientes de la era Heisei, y es que hay cierta continuidad en el argumento, aunque sea anecdótica. A grandes rasgos, Kamen Rider Agito cuenta la historia de como unos seres sobrehumanos a los que la policía llama “Unknown” (nombre que les ponen para diferenciarlos de los anteriores “unidentified life forms” que aparecían en Kuuga, y aquí acaba la relación) empiezan a atacar y asesinar de forma brutal a algunas personas, sin razón aparante. La policía, a raíz de los incidentes acaecidos en Kuuga, ha creado un cuerpo especial llamado G3, que se encarga de repeler estos seres con la ayuda de una armadura y unas armas de alta tecnología, al más puro Metal Heroes (tipo Space Sheriff Gaban). A pesar de los esfuerzos, parece que el G3 no es aún capaz de estar a la altura de estos enemigos, pero es entonces cuando de la nada aparece Kamen Rider Agito, para salvar la papeleta.
Este sería el punto de partida de la serie, pero hay mucho más, ya que en Agito nos encontraremos una elaborada trama llena de intriga y emociones fuertes que nos tendrán en vilo la mayor parte de los 51 episodios de los que consta el show. En realidad, esto es algo habitual en todas las series de Kamen Rider, existe algún secreto, algo que hay que ir descubriendo y que acaba desvelándose poco antes de llegar al final, y en el caso de Agito todo se centra en un barco y las personas que iban a bordo un día determinado, no diremos más. Pero también es cierto que en algunas de las series de Kamen Rider parece que el misterio solo esté ahí para ir tirando de la trama más que para hacerla avanzar, convirtiendo un montón de episodios en puro relleno. Aunque Agito adolece de esto durante algunos pocos episodios a mitad de la serie, cuando parece que las cosas solo van dando tumbos, la mayor parte de la historia se va desarrollando sin prisa pero sin pausa, atando cabos poco a poco, pero sin que uno llegue a imaginarse del todo cual será el desenlace. Esta es, sin duda, una de las grandes bazas de Kamen Rider Agito, realmente consigue que quieras ver un episodio tras otro.
Una enigmática pintura que aparece en el opening de la serie, y que nos da ciertas pistas sobre qué es “Agito”.
Si alguien ha tenido la oportunidad de ver alguna de las últimas series Heisei, léase Kamen Rider Den-O, Kiva o Decade, y ahora se pone a ver Agito, en seguida se dará cuenta de que la franquícia ha evolucionado, y no precisamente a mejor. Lo más evidente es que Kamen Rider Agito está enfocada a un público más adulto, y sin hacer excesivas concesiones a ese lado más infantil y humorístico de los Riders actuales, aunque hay que reconocer que siguen habiendo grandes dosis de humor “ligero” (tan japonés), pero sin ser exagerado ni forzado en su mayor parte (que no molesta, vamos, como sí llega a molestar en Kiva o Decade – Den-O es otro tema). Y gran parte del mérito de todo esto se encuentra en el elenco de actores y sus personajes. Hay un poco de todo, desde el típico héroe a lo Clark Kent, despistado, humilde y aparentemente algo tonto, el también típico antihéroe con una faceta más oscura, el policía vocacional siempre desmontado y puesto en evidencia por culpa del “Clark Kent” de la serie, encontraremos también la mujer marimandona, pero siempre con buen criterio, y aparte de algunas chicas que alegran la vista, también hay otros personajes interesantes y/o divertidos que ya descubriréis (porque tenéis que verla).
Gills, Agito y G3, los tres heroes de la serie.
Pero no solo los héroes son interesantes aquí. Cierto es que los villanos de la semana siguen siendo los villanos de la semana, monstruos totalmente planos, sin apenas caràcter, pero la trama que hay detrás suyo está algo más allá de los típicos malos malvados que ansían dominar el mundo, y eso es de agradecer (aunque se tarde un poco en descubrirlo). De hecho, es algo con lo que a menudo nos sorprenden los autores japoneses, que no lo pintan todo de blanco o de negro, si no que siempre hay matices, y los malos no siempre son tan malos ni los buenos unos eternos santos, en realidad, hay algunos personajes que a menudo se mueven entre la línea del bien y el mal.
Unos pocos de los villanos que aparecen, aunque faltan algunos de los mejores.
Todos estos elementos juntos han conseguido elaborar la que por méritos tiene que ser, si no la mejor, una de las mejores series de Kamen Rider (a pesar de no ser de la más “ishinomoriescas”). Si esto no fuera ya suficiente motivación para su visionado, consideramos que las características de Kamen Rider Agito la convierten en la serie ideal para el neófito o para el no iniciado en el mundo de los Kamen Rider o el tokusatsu en general. Ya hemos hablado en múltiples ocasiones de aquellos aspectos del tokusatsu que tanto ahuyentan a los infieles, como pueden ser los trajes de los villanos o lo infantil de todo el conjunto. Pero como decíamos, Kamen Rider Agito tiene una de las mejores y más elaboradas tramas de la saga, unos diseños de los trajes más convencionales que no escandalizarán a nadie (de hecho, si eres capaz de ver Stargate, los de Agito les dan mil vueltas…), y en general ese tono algo más adulto que convierte la serie en un producto mucho más exportable a la mentalidad televisiva occidental.
¿Hace falta que os digamos más? ¡Empezad a buscarla, porque vale su peso en oro! Ahora os dejamos con algunos videos, y recordad, hay que AGITAR antes de usar:
Las distintas transformaciones de Agito, G3, Gills y Another Agito.
finalmente ha vuelto una de nuestras secciones preferidas, ¡la Entrevista Pirata! Como os contamos anteriormente, en nuestro viaje a Alicante trabajamos mucho para traeros nuevas entrevistas, y poco a poco las iremos editando para vuestro disfrute (y el nuestro propio). En esta ocasión hablamos con Pau G. Solbes, la mitad de uno de nuestros blogs favoritos de viajes, El Pachinko.
Este blog que realiza Pau junto a Vero, su pareja, es un blog que deberíais conocer a estas alturas, no solo por haber estado siempre en lo más arriba de los Premios Bitácoras (aunque se les resisten por el momento), si no porque es una gozada leer sus posts y ver sus fotos sobre algunos de los rincones de este planeta. Y es que, a pesar del subítulo, “un blog de andar por casa”, podríamos decir que Pau y Vero son gente que anda por el mundo como si fuera su casa. ¡No os la perdáis!
Sigue, próximamente, con una segunda parte más interesante si cabe. Y ahora pasaros por el Pachinko para ver y participar en su nueva iniciativa: “¡Ay, me lo han cambiado!”.
Urías y Pau durante la entrevista (las fotos son de @epi69blas)
Y si no las has visto aún, no te pierdas las Entrevistas Pirata a:
nos complace presentaros en exclusiva, un nuevo proyecto que hará temblar los cimientos de la web 2.0, un proyecto que unirá dos elementos que muchos creían imposibles de combinar, y mucho menos con buenos resultados: la música clásica y los chistes. Gracias a las cualidades musicales y también humorísticas de la fantástica Madam Beus (uno de los miembros fundadores de los Kamen Sentai Bloggerman), os traemos el episodio piloto de “Chistes Clásicos” .
Esperemos que Madam Beus tenga la gracia de concedernos nuevos chistes después de ver este primer episodio piloto. ¡Estamos ansiosos!
hace días que no ponemos un video, y esto es algo inaceptable. Le hemos dado un tirón de orejas a Urías para que nos proporcionara alguna nueva producción de Mamonaku Films, y el muy atrevido nos ha dado un video con él cantando en el karaoke… (suspiro). Pero es que a Urías le encanta el karaoke, eso sí, el karaoke japonés, nada de hacer el ridículo en un bar delante de un montón de desconocidos, lo suyo es hacerlo en una pequeña habitación rodeado de un pequeño comité de desconocidos. Y es que en dos de las tres ocasiones que Urías ha viajado a Japón ha acabado cantando con gente que acababa de conocer hacía apenas unos minutos, ¿raro verdad? El tercer encuentro lo documentó Ale en un post, el segundo lo publicamos ya hace tiempo, y el primero seguirá inédito por el momento. Esta vez hemos querido recuperar la interpretación que hizo de un tema que ha sonado mucho en los últimos años en los reproductores mp3 de Urías, “Change”, una buena canción que unió a los Monkey Majik con los Yoshida Brothers.
Además, también es nuestro guiño a Jose Luís, un compañero de fatigas asiáticas que se fue a Taiwan, donde antes lo fabricaban casi todo, y al que desde aquí le mandamos un saludo (nos lea o no). ¡Va por ti Jose! (y a ver cuando vemos ese blog).
para pasar el resacón lolicon de ayer, volvemos a la carga con uno de nuestros posts viajeriles para rememorar el paseo de Urías, en Mayo de 2008, por uno de los destinos turísticos de Japón ineludibles. Estamos hablando de Miyajima, una pequeña isla justo delante de Hiroshima que se cuenta entre una de las 3 mejores vistas del país nipón. Estamos seguros que si sois lectores habituales de blogs sobre Japón, o si habéis podido viajar hasta ahí, la imagen del torii flotante os debe de sonar… Pero que es lo cuente el propio Urías…
Lo especial de esta isla es que se considera que es sagrada, toda ella, y por lo tanto está repleta de templos sintoistas y budistas por todas partes, y a pesar de ser un sitio muy explotado turísticamente se ha sabido respetar su encanto natural. Muchos que la han visitado recomiendan pasar la noche ahí, no solo para poder quedarse más tranquilo en la isla cuando se va el último ferry, si no para poder contemplar la belleza del lugar a lo largo de todo el día. Además, la isla invita a dar largos paseos y en unas pocas horas no hay tiempo suficiente.
En mi caso, no tuve la ocasión de poder pasar la noche en la isla, y es que ese viaje del 2008 fue una auténtica locura (fui de Osaka a Kochi, de Kochi a Tokyo, de Tokyo a Osaka, y de Osaka a Miyajima en una semana más o menos). A pesar de todo el cansancio acumulado, pronto por la mañana llegaba a Hiroshima y me dirigí hacia el embarcadero. Por unos pocos segundos perdía el ferry, ¡maldita sea! Pero al poco tiempo ya salía otro, prácticamente vacío. De hecho, en la parte de arriba, donde se podían contemplar las mejores vistas, solo estábamos una chica y yo, y debajo unas pocas parejas de jubilados. Pero al rato, los que estaban abajo empezaron a subir armados con sus cámaras, y es que ya se empezaba a divisar esto:
Unas cuantas fotos al torii después, llegabamos al embarcadero de Miyajima, la isla sagrada. Entonces me di cuenta de lo afortunado que era de haber escogido ese día para ir a Miyajima, y es que era el día después de que se acabaran las fiestas de la Golden Week, con lo cual la isla estaba casi desierta. No tendría la oportunidad de pasar la noche ahí como me hubiese gustado, pero al menos tendría la oportunidad de pasear tranquilamente, hacer fotos, vídeos sin tener que cruzarme apenas con nadie, ¡una gozada! De hecho, había más ciervos que personas.
Rápidamente el reducido grupo de visitantes que llegamos con el ferry nos disipamos, yo puse la directa hacia el torii, dispuesto a sacar fotos desde todos los ángulos posibles. En seguida dejaba atrás a la mayoría con mis grandes zancadas, y me seguía maravillando por la tranquilidad que se respiraba en el lugar, y esa sorprendente ausencia de gente en uno de los lugares más turísticos de Japón, ¡y eso es mucho turismo!
En seguida me planté delante del torii y empecé a mosquearme un poco. Y es que una especie de “tour guiado” con un pequeño bote, llevaba a algunos turistas a pasearse por debajo del torii, chafando mis intentos de hacer la foto del torii en todo su esplendor. Esperé un buen rato, y al final se marcharon, pero en muchas de las fotos que guardo de mi visita, aparece la barquitas de marras.
A pesar de seguir fascinado por ese torii flotante, al girar la vista atrás uno se daba cuenta de que estaba en el templo de Itsukushima (del cual forma parte el torii), una preciosa construcción sintoísta sobre las aguas que es patrimonio de la humanidad. La verdad es que la sensación de pasear por ese lugar sagrado, con el agua bajo los pies, con toda serenidad, invitaba a la meditación… pero no tenía tiempo, tenía que seguir con mi excursión, eso sí, sin correr, con paso solemne, disfrutando cada una de mis zancadas.
Lo que no os he contado es que cuando baja la marea, el torii es accesible desde este templo a pie, una experiencia que nos guardamos para la próxima visita que hagamos (y prometemos quedarnos en esta mágica isla a pasar la noche).
Seguimos disfrutando un buen rato del templo, y es que cualquier rincón parecía fotografiable y/o grabable, pero una de las cosas que más ilusión me hizo encontrarme ahí fue lo siguiente:
Se trata de un antiquísimo teatro Noh, una antigua forma de teatro (por decirlo de alguna manera) del cual hice un trabajo mientras estudiaba literatura japonesa. Un trabajo que disfruté mucho, leyendo algunas de las obras clásicas del género, y aprendiendo los entresijos del Noh, algo difícil de entender si no tienes la formación/información adecuada. Sé que Ale está aprendido algo de Noh últimamente, y estoy esperando que nos cuente algo un día de estos.
A través de las fotos queda claro que éramos muy pocos los que ese día pisábamos la isla, y eso era una gran ventaja, sin duda alguna. Pero para alguien como yo, que viajaba solo por esos mundos de Dios (o de los dioses, en este caso), también fue una desventaja cuando quise sacarme la foto de rigor con el torii detrás. Estuve un rato paseando por la orilla, esperando que alguien se acercara y poderle pedir el favor, y costó lo suyo. Al cabo de un rato me encontré una pareja de salaryman haciéndose fotos (en realidad uno de ellos sacaba fotos al otro, que claramente parecía ser su superior), y así tuve la papeleta solucionada (aunque me sacó la foto con una cara un poco rara).
Llegados a ese punto, con el torii fotografiado desde todos los ángulos, llegaba el momento de adentrarse en los bosques de la isla, y prácticamente ser uno más entre los ciervos (recordé todo lo aprendido viendo Bambi, me até bien las zapatillas, y andando que es gerundio).
En ese momento, mientras andaba por pequeños caminitos enmedio del monte, estaba pletórico. Estaba andando completamente solo, disfrutando de unos paisajes maravillosos. Era una de esas sensaciones que uno puede tener cuando viaja solo y está haciendo algo muy especial, cuando uno se siente satisfecho consigo mismo, pero al mismo tiempo, se echa en falta el poder compartirlo con otras personas (aunque esto, en realidad, forma parte de esa misma sensación). Así que aparte de los puntuales turistas con los que me podía cruzar, los únicos compañeros de viaje eran los ciervos, y la verdad es que no tienen grandes dotes de conversación, y en seguida caíamos en los tópicos de siempre (que si el calor, que si la poca afluencia de gente, etc).
Pero aparte de paisajes y colores increíbles, Miyajima también ha aparecido en muchos blogs por otras razones. Un clásico de la blogosfera del Nexo Japón, los carteles “engurish”. En las que uno no puede evitar sonreír o incluso reírse a carcajadas de algunas de las fabulosas traducciones de los carteles turísticos.
Pero en Miyajima también hay lugar para carteles simpáticos y muy cachondos, es todo un clásico, el rey de los carteles turísticos de Miyajima, el famoso cartel: La estación del teleférico a 8 minutos andando (¡6 si corres un poquito!).
Después de haber recorrido unos cuantos caminitos, y sentarnos a disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad de Miyajima, decidimos que ya era hora de llenar el estómago. Así que bajamos de nuevo al pueblo para degustar una de las especialidades de la isla, las ostras rebozadas. La verdad es que no estaban nada mal, aunque me empacharon un poco. Una vez acabé de comer, justo enfrente del restaurante me encontré con una bonita pagoda. Para variar, como la mayoría de pagodas que me he encontrado en mis distintos viajes a países asiáticos, no se podía entrar. Así que me quedé contemplándola desde fuera, sorprendido también por esa palmera sujetada por cuatro palos.
Justo delante había un templo que parecía muy antiguo, todo de una madera ya oscurecido por el paso del tiempo. Ahí dentro me topé con unos fabulosos dibujos que me sorprendieron mucho, tenían una gran expresividad y mucho movimiento. ¡Parecía un manga!
Otro rato de paseo para bajar la comida, unas pequeñas compras en una tienda de souvenirs (también vacía para variar), y el tiempo empezaba a apremiar, tenía que volver al ferry y volver a Hiroshima para poder ver el museo, pero eso es algo que quizás os cuente otro día. Por ahora, nos depedimos de los cervatillas, pero no es un adiós, si no un hasta pronto, porque os aseguro que a Miyajima voy a volver.
hoy nos hemos liado la manta a la cabeza y vamos a hacer un post algo atrevido y lanzado, sin tomar precaución alguna, y esperando que nos caiga la de Dios encima, ¡pero qué cojones, será divertido!
(Antes de dejar un comentario, te recomendamos que leas la aclaración final e incluso que te leas los comentarios, gracias.)
A estas alturas suponemos que todo el mundo sabe quienes son las Morning Musume, las “hijas del mañana”, una especie de monstruosidad chicle-pop-japonés que lleva más de diez años dando el coñazo de existencia. Su historia empieza cuando un grupo de chicas que no llegaron a ganar un casting para escoger a una nueva Pop-Idol acabaron siendo captadas por una agencia de talentos para formar un nuevo conjunto de J-Pop. Hasta cierto punto fue una especie de Operación Triunfo, ya que todo el proceso fue grabado y retransmitido en un programa en el que se retó al grupo de chicas a vender un determinado número de copias de su primer Single para poder seguir adelante con su carrera. No solo consiguieron eso, si no que Morning Musume ha acabado siendo un monstruo de ventas y también una gran plataforma para nuevos talentos. Esto se debe a que, en realidad, no hay unas integrantes fijas, si no que con el tiempo algunas de ellas se van “graduando” y empiezan sus carreras en solitario, o se casan y dejan de “existir”, o simplemente se enrollan con un tío 10 años mayor que ellas, fuman, beben y las expulsan. Es por ello que por Morning Musume han pasado al menos 25 chicas diferentes, todas ellas siendo menores (y alguna que se ha hecho madurita en el proceso). Pero no queda la cosa ahí, porque Morning Musume es actualmente el proyecto estrella de algo mucho más grande, el llamado Hello! Project, que consta de distintos grupos poperos, cada cual más horroroso con su propio perfil, características y miembros (existen las Mini Moni por ejemplo, con las Morning Musume que miden menos de 1,50 m).
¿Cuál ha sido la raíz del éxito apabullante de estas chicas? No creemos que haya sido precisamente su música, ya que no ha dejado nunca de ser un Pop tremendamente comercial, no siempre de la mayor calidad, aunque sí les concederemos que sus productores han llegado a parir canciones realmente originales y atrevidas (sobretodo si lo comparamos con los productores occidentales, ¡malditos cobardes aburridos!). Nosotros pensamos que su éxito ha radicado en saber poner cachondos encadilar muy bien a toda una horda de otakus, adolescentes y otros pervertidos hombres adultos, que han visto en estas chicas las nuevas musas de sus sueños húmedos y poluciones nocturnas. Vale, también hay muchas chicas que son fans de este grupo, y los motivos seguramente son muy distintos, más aspiracionales que otra cosa. También podemos añadir a otro tipo de perfil, normalmente de chico occidental con un interés mucho más frívolo o, como nosotros, que simplemente nos fijamos en este tipo de grupos por… ehem… razones antropológicas.
¿Y en qué nos basamos para afirmar que las Morning Musume son porno para adolescentes? Pues en sus vídeos, en su imagen, su actitud. E incluso, tratándose de Japón, su edad. Ellas son la viva imagen de cualquier manga de U-jin (llenos de lolitas). Y sí, seguramente esto no es nada nuevo en este tipo de grupos, todas las boy y girl bands se basan en eso, en encadilar al sexo opuesto y convertirse en modelos para el resto. Pero es que las Morning Musume, señoras y señores, lo hacen de puta madre. ¡Vamos a analizar algunos de sus videos!
Empezamos por el primero, su gran Hit-Single, “Morning Coffee“:
Este su primer video, aunque aún dista mucho de las guarreridas elaboradas construcciones Pop que aparecen en los siguientes, ya empieza a sentar las bases del “porno soft encubierto” de las Morning Musume con algunos elementos clásicos de su repertorio (aunque no exclusivos de ellas, por supuesto). En primer lugar, tenemos esas miradas, siempre fijas en la cámara, que intentan decirte “hola guapo, estoy aquí, te estoy prestando atención, estoy por ti”, una forma efectiva de captar la vista y hasta cierto punto “incomodar” al espectador con esa mirada fija. Si tenemos en cuenta que esto está pensado para japoneses, estamos convencidos de que este atrevimiento llega a parecer mucho más provocador para un nipón que para un occidental. ¿Y qué hacen cuando no tienen la mirada fija? Pues esas fabulosas caídas de ojos, mostrando su fragilidad y necesidad de protección (¡siempre con protección, amigos!). O incluso cuando levantan la mirada de sopetón, haciendo que los corazones de miles de “densha otoko” se paren de golpe. Si además le añadimos el uniforme escolar, y unas faldas extremadamente cortas, esto ya es un festival. (¿Y después se extrañan de todo el fenómeno de las ko-gals?)
Pero por supuesto hay más, la tierna edad de ellas es algo que sabemos triunfa mucho en Japón, y un vistazo por algunas tiendas de de manga de Akihabara lo demuestran. Si encima haces que se pongan camisones con finos tirantes, que se tumben en la cama, y aparezcan todas juntas al final de blanco immaculado… ¡vaya festín!
“Iroppoi Jirettai” (¡y olé!)
Este video en realidad tiene poco de porno en su mayor parte, pero los primeros segundos valen un imperio. Una mirada fija en la cámara, una voz susurrante que te dice “ven, rápido, quiero estar contigo”, otra chica se acerca, se abraza a ella y susurra lo mismo. ¿Hace falta que cataloguemos este momento? ¡Oiga, muy buenos esos bollos! En cualquier caso, el resto no tiene desperdicio, con todas las chicas mostrando ese fuego ardiente tan español, ¡olé!
“Aruiteru”
Otro de los topicazos de este tipo de grupos que cumplen Morning Musume es la de mostrar diferentes perfiles de chicas, tanto por sus facciones, como por su voz o incluso forma de vestir. Así pues, a lo largo de la historia de las Momusume hemos encontrado varios estereotipos: la típica chica kawaii, con una de esas bellezas infantiles (vale, en realidad todas, pero unas más que otras), el contrapunto de la chica más “madurita” (es decir, de unos 20 años, si llega), también tenemos esa belleza serena y clásica, mucho más frágil, y el contrapunto de la chica más bastorra, y por supuesto, tenemos la típica chica guarrona rarita, la que tiene una belleza menos estándar pero que puede encandilar a más de uno, y por último, no podía faltar la típica “vecina de al lado”, la chica que es mona y poco más, pero que al ser más “normal” es mucho más cercana (aparte dejamos la fea, la que nadie sabe qué demonios hace ahí). Esto es algo que sin duda apelará a los chicos, ya que cada uno tendrá sus preferencias en cuanto a féminas, pero esto no se queda ahí, ya que los estereotipos son ese elemento de las girl bands que acaban atrayendo también al público femenino, con todo elrollo aspiracional que mencionábamos antes y las distintas personalidades, muchas chicas se pueden sentir identificadas con las Momusume.
El video que ponemos a continuación, entonces, es seguramente un caso aparte, y aunque es otro de esos videos que a menudo usa la técnica de la mirada fija a cámara, pensamos que en este caso, el videoclip puede ir más dirigido al público femenino, ya que aquí nos encontramos con un auténtico pase de modelos. Cada una de ellas ataviadas con un conjunto distinto de ropa, para que cada chiquilla pueda escoger el que más le guste, identificándose con su estilo. A los chicos… les da igual la ropa, ¡apenas la están viendo!
De acuerdo, esto no demuestra nada dentro de nuestra teoría, pero vamos al siguiente…
“Sakura Mankai”
Seguramente a estas alturas muchos de vosotros estaréis pensando que se nos ha ido la olla de mala manera, que somos unos pervertidos, o que simplemente unos capullos. Pero el video que veréis a continuación va a demostrar que nuestras observaciones tienen una base. ¡”Sakura Mankai” es la confirmación de que las Morning Musume se dedican al porno encubierto para otakus y adolescentes!
Tenemos, como no podía ser de otra manera, otro seguido de planos con las chicas fijando su mirada en el espectador (también las caídas y levantamientos de ojos), y además van con esos kimonos tan monos (o serán yukatas, pero no rimaba con monos).Hasta ahí, todo dentro de lo normal, incluso esas imágenes del estribillo, tan celestiales, hacen pensar incluso en algo mucho más puro y celestial, en realidad como el resto del video, pero cosmonautas… oh cosmonautas, por favor, ved el video y esperad al minuto 5:33: ES PORNO.
“All For One and One For All”
Por último, os dejamos con un video que reúne a todas las chicas del Hello! Project, para cantar todas juntas. Atent@s porque casi que hay más encima del escenario que en las gradas. ¿Y esa voces masculinas provienen de la propia canción o es que todo el público son hombres? ¿Habrá seguridad suficiente para contenerles en ese caso? (Aquí se oye perfectamente que hay una mayoría masculina entre el público, al contrario que en los conciertos de Visual Kei).
AKB48
A los que aún no estáis convencidos del todo, os voy a demostrar que las Morning Musume son un producto que se basa en calentar al personal que suele frecuentar Akihabara, o a los niños que se compran las revistas de manga por las chicas que aparecen en la portada. Pero vamos a hacerlo hablandoos de otro grupo, no de Morning Musume, si no de unas de sus más ilustres imitadoras, si las Momusume son un perfecto producto comercial, ellas son como la marca blanca de las Pop Idols, estamos hablando de las AKB48, grupo cuyas siglas responden precisamente a Akihabara, y el 48 a su talla de cintura (lo primero es verdad, lo segundo, quién sabe – en realidad es el número de integranes, y A, K y B también son los 3 grupos diferentes dentro del mismo). Siendo una copia barata, estas chicas simplemente van al grano y no se andan con chiquitas ni otras pretensiones.
Las AKB48 actúan CASI CADA DÍA en Akihabara, ¿para quién? Para las hordas de otakus que cada día hacen cola a las 5 de la tarde delante del Don Quijote. Si alguna vez habéis pasado por ahí y os habéis preguntado qué hacía tanto nerd haciendo cola, no era por un videojuego ni por una maqueta de Gundam, era para las casi siempre repletas actuaciones de las AKB48. Incluso han tenido que hacer una especie de “girls day” para que las chicas que, con muy buen juicio, no se atreven a acercarse un día normal, puedan disfrutar del concierto sin sentir la mirada perversa de un otaku, ni el aliento en la nuca… ¿o en realidad es al revés? ¿se reservarán a las chicas para otro día para que los otakus no huyan despavoridos ante la posibilidad de establecer contacto con una chica real?
Y aquí cerramos ya este repaso a las Morning Musume (lol), esperando leer vuestros comentarios, que seguro serán la mar de interesantes y seguro que nos animarán a seguir hablando de las Morning Musume en un futuro (¿queréis saber más de sus otros proyectos? ¡seguro que sí!). Pero antes un breve disclaimer:
DISCLAIMER: Este post se ha realizado desde la ironía y el sentido del humor, si alguien se ha sentido ofendido, no era nuestra intención (¿o sí?), en cualquier caso no podemos negar que muchas de las cosas que hemos escrito aquí las pensamos de verdad, pero no todas.
Habladurías recentes