Saludos cosmonautas,
como os anunciábamos hace un par de días, nuestra próxima expedición tendrá como destino el gran “país del medio”, es decir, China. Es por ello que hemos querido recuperar algunos recuerdos de nuestra primera expedición al país en el año 2006. Fue uno viaje divertido, fascinante, y caluroso, muy caluroso. Y una de las cosas que seguramente no olvidaremos jamás fue nuestro paseo por la mítica Muralla China (que por cierto NO se ve desde el espacio).
Resulta que muchas partes de la muralla han sido restauradas y presentan muy buen aspecto, incluso demasiado. Esas zonas acostumbran a ser las que tienen un acceso más fácil. Pero nosotros teníamos ganas de ver algo un poquito más “salvaje” y andar un buen rato. Es por eso que nos montamos en minibus durante casi 4 horas (y con una sensación de inseguridad brutal, vimos varios accidentes en el trayecto), para llegar a Simatai, ahí nos esperaban varias horas de andar y casi escalar por la Gran Muralla China.
Este es el aspecto que tiene el inicio del trayecto, por el momento todo muy bien restaurado y fácil de recorrer.
Foto de una de las montañitas redondas que tanto ansiábamos y que esperamos encontrar este año en Guillin.

Empezamos a andar, durante las 3 horas de caminata, solo estábamos unas 8 personas, nosotros y un grupo de franceses. La mujer del sombrero es una catalana que encontramos ahí, pero ella y su marido decidieron no seguir al ver la que se avecinaba…
En realidad, la mayor parte del trayecto está en este estado. Ahí se ve toda la gente que encontramos. Una maravilla poder disfrutar de esto CASI en solitario…
CASI, porque en todo momento nos acompañaban mongoles y chinos que pretendían vendernos algo, y podían acompañarnos durante quilómetros hasta que se turnaban con algún compañero.
Es por esto que las camisetas que se venden ponen “yo ESCALÉ la Gran Murall China, en lugar de “yo caminé por…”
La tropa al completo, los dos de la izquierda, Quim y Sonia, hicieron la mayor parte de las fotos.
Aquí tenemos a los vendedores en acción. En ese momento Núria era acosada por una chica mongola para que le comprara un abanico.
Como ya hacía horas que nos acompañaba, e inclusó ayudaba a andar y a no tropezar a Núria, le compramos el abanico, así nos la quitamos de encima (pero vinieron más).
Equilibrios.
Sonia tenía un compromiso con sus amigos de Málaga.

Observad como la Muralla va escalando todas las montañas. No sirvió de mucho como defensa, pero sí para el trasnporte comercial.
Andando encima del lomo del dragón.
Superman contempla su hazaña.
Azul…
y verde.
China no está hecha para los de mi tamaño.
Por fin hemos llegado, y lo que hemos sudado.
Nada mejor para llegar hasta el parking que usar una tirolina…
y llevarme con los pies un arnés, que acabó en el río (¡lo siento señoras de la tirolina!).
Espectacular.

Y barquito para terminar.
Al final, el minibus se escoñó. Y una señora que corría por ahí con un carrito de bebidas hizo el negocio del día. Atención al “triángulo” que utilizó el conductor para señalizar que estábamos parados.
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